Notas: JAJAJAJ pues SOY LIBRE, me liberé de la chamba temporalmente, entonces sacaré puro extra de Elegidos por los extrañaba tanto. Básicamente en el extra de La obsesión de Eddie, se mencionó un secreto de un fetiche de Lucas que lo avergonzaba y que Fred descubrió, aquí de explica pero HEY, habrán más extras con el resto de parejas (incluyendo Billcheese, HaNi y Bill y Tom), así que sigan en sintonía, y no se olviden dejar un comentario si les gustó 😀 así que estaría ubicado más que nada antes de ese extra, y no tanto como después de Noche de karaoke (eso pasaría posteriormente), olviden el orden, no pregunten, sólo gózenlo.
Recuerden, se necesita leer la saga Almas gemelas (Predestinados + Elegidos para entender el contexto).
Resumen: Fred tenía una hiperfijación nueva, y era saber qué es lo que ocultaba Lucas, porque no podía ser posible que él fuera el único pajero con fantasías.

Fic TOLL de Kasomicu
Extra: El secreto de Lucas
Fred siempre había sido de tener hiperfijaciones, una vez que un pensamiento le entraba a la cabeza no podía sacárselo, ya fuera para descubrir el funcionamiento de algo, o algún tema que le obsesionaba y así, hasta que se aburriera una vez que lograra entenderlo, descifrarlo o descubrirlo.
Sólo que había algo en particular que Fred no había analizado hasta aquel punto, había sido un misterio que Fred no lo había sentido como tal hasta aquel momento.
Mientras Fred estaba revisando su laptop en la cama, ya que iba a dormir después no quería ir a su propia oficina, es que Lucas salió del baño recién bañado, y él se distrajo observando a su esposo salir tal cual con una toalla alrededor de sus caderas, el cabello mojado y las gotas recorriendo su cuerpo, evidentemente se encendió, sólo que pese a ello, su esposo en sí no estaba haciendo nada para intentar que se le parara, tal cual Lucas estaba alistándose para secarse y dormir.
El alfa rubio se secó el cabello con la secadora desenredándolo con su peine al mismo tiempo, y Fred seguía mirándolo.
Lucas difícilmente lo había intentado seducir o coquetear, la verdad es que Fred mismo no entendía mucho de ello, sólo sabía que si bien él tenía amigos en general, y algunos eran muy atractivos, en realidad su esposo era el único que le daban ganas de follárselo en cualquier momento, aunque no fuera sólo algo sexual, sino más bien como tal como una manera de demostrar todo lo que sentía por él.
A veces viéndolo con sus ropas anchas, igualmente le encendía a Fred porque él sabía todo lo que había debajo, y le encantaba. Lucas era su mejor amigo, su cómplice, compañero, esposo, padre de sus niñas, Lucas era su todo, y a Fred no le interesaba estar con otra persona.
Sabía lo mal que opinaron sus amistades sobre que Fred no se merecía todo lo que pasó con Lucas, y que la verdad era que debió buscarse a alguien más. Sin embargo, Fred nunca hizo caso, porque si bien tenía muchas opciones, la verdad es que realmente no le interesaron en su momento. Incluso cuando Fred terminó con Lucas, y sabía que podría ser para siempre…
Fred recordaba que Katie le dijo que lo apoyaría en la decisión que tomara sólo que así como él estuvo para ella en su rompimiento, que también sería bueno que él se diera su lugar y al menos intentara hablar con otros alfas, fueran hombres o mujeres, para que le sirviera el salirse de ese círculo depresivo por Lucas, que fue bastante sufrir esperando dos años, luego que lo negara por la cabaña y ahora así, dónde casi lo mata por lanzarlo, y le mencionó algunos alfas que le habían estado coqueteando y Fred no se percató.
Sólo le dijo nombres con algunas características porque realmente Fred era pésimo para acordarse de la gente que no le interesaba ni como potencial de nuevo amigo.
Y cedió, cuando uno de los alfas que sabía por Katie se le acercó para hablar, es que él lo observó fijamente, no recordaba ahora su nombre ni apellido, sólo que sonreía mucho, tenía pecas y era castaño, la verdad no era feo, sólo que se había vuelto un recuerdo borroso para ese punto.
—¿Quieres ir a comer pizza después de clases? —propuso Fred cortándole de golpe todo lo que había hablado el joven, quien se sonrojó y asintió.
Fred asintió de vuelta y luego se fue. No podía permanecer mucho tiempo hablando con él dentro de la escuela o haría que precisamente la gente viera, y Lucas supiera, aunque hubieran terminado, el alfa mantenía la esperanza de que Lucas cambiara. Sólo que iba a hacerle caso a Katie, y ver cómo era salir con alguien más.
Cuando a la salida, el alfa le tocó por el hombro, Fred con un gesto señaló con la cabeza y caminaron hacia el restaurante.
Pero era molesto, a Fred le costaba mantener oír su parloteo incesante, quizá era por nervios o lo que fuera, sin embargo, le fastidiaba, quizá era muy pronto, apenas había pasado un mes desde su ruptura, aunque esto no significara nada, igualmente era… Difícil.
—¿Y cuándo supiste que eras gay? —preguntó el castaño.
—No te dije que fuera gay —respondió Fred, mientras ambos estaban esperando que trajeran la pizza.
—Oh, pensé… Que ya que me invitaste a salir, era porque bueno, te gustaba y eso —soltó el alfa, riéndose con nerviosismo.
Fred negó. —No me gustas, sólo que sabía que yo te gustaba y quería hacer un experimento.
Vio cómo el muchacho descompuso su expresión, observándolo con incredulidad.
—No estoy para ser el experimento de ningún closetero así seas guapo. Y… Dios, en parte se agradece que seas así de directo para ahorrarme el disgusto —soltó el alfa para luego dejar a Fred allí.
Luego cuando se lo comentó a Katie, que por suerte el muchacho no habló del desplante es que su mejor amiga suspiró.
—No tenías que decirle eso, se… Malinterpretó, se entendió como que tú fueras hetero que querías tener alguna experiencia gay, y no como que querías ver lo que era salir con alguien aparte de tu ex —explicó Katie que ya conocía bastante a su amigo y entendió la situación desde afuera, y Fred asintió.
—Entiendo, sólo que igual me desesperaba tener que escucharlo hablar, el pensar que debo conocer a esa persona de cero y que entienda lo que yo quiero decir en realidad, sin malinterpretarlo. Quizá lo haga más adelante, pero realmente no ahora, no me siento cómodo, hay mucha expectativa supongo —mencionó Fred, sintiendo que sería mejor sólo enfocarse en seguir ayudando en casa de Harry para la llegada de Hani que seguir perdiendo el tiempo así.
—¿Por qué dijiste que no eras gay? —cuestionó Katie alzando una ceja.
—Por lealtad. Es estúpido hacerlo a estas alturas, pero no quiero decir que soy gay por Lucas, siento que él es lo suficientemente paranoico que sobrepiensa, que si yo digo que soy gay, inmediatamente pensaran que el resto también sabrá que lo es, por siempre haber estado juntos e incluso por las pullas de Henry. Así que… Se siente patético porque ya terminamos pero no puedo decirlo, quizá insinuar que me gusta de todo pero no como gay —respondió Fred, sintiéndose tonto por cómo pensaba en Lucas incluso aunque él ya no fuera su novio.
Katie le apretó la mano con cariño. —Tranquilo, no te presiones. En todo caso si él cambia, espero que arreglen las cosas, y si no… Igualmente conocerás a alguien con quién te sientas cómodo.
Fred asintió, Katie era una buena amiga, y él se sentía cómodo con ella, aunque no tuvieran química alguna como pareja, por más que era atractiva y alfa, Katie también era hetero, y lo suyo más bien había sido un apoyo del tipo hermanos, aunque tuviera sus propios hermanos, no podía decirles nada.
Y desde ese momento es que Fred prestaba un poco más de atención a quienes se le acercaban, viendo las “opciones”, incluso sin ya pedirles salir o algo, sólo dándose cuenta de que si él se lo proponía podría salir con alguien más. Sólo que ninguno era Lucas, fuera de que le daba flojera en parte conocer a alguien para tenerlo de pareja, no era sólo por “conformarse”, sino… No había química, no había ese deseo que con poco se encendía, no había ese interés, esa manera de encajar.
Fred no podía decir que le desagradara el saber cuánto le gustaba a la gente, porque era reconfortante, sólo que no le interesaba ir a más.
Fred terminaba viendo a Lucas a lo lejos, él… Con quién realmente quería todo, con quiso casarse, tener hijos o perros o lo que fuera. Esa manera de soportar vivir en el clóset, aquella devoción sólo la sentía por Lucas, lo amaba, aunque sabía que le hizo daño, y estaba consciente de que era capaz de no volver con él luego de todo, sólo que todavía dolía.
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Regresó a su presente y vio a Lucas, quien nunca lo había buscado conquistar como esos alfas, que no le coqueteaba ni nada, tampoco es que Fred hubiera hecho con él.
Sólo que Lucas era el amor de su vida, que pasaron de ser amigos a amantes, y ahora esposos, conociéndose bien, aunque muchas veces era complicado, porque tenían el trabajo, sus niñas, y en realidad era un plus el que se conocieran tan bien, sólo que habían cosas que no entendía Fred.
En la falta de coqueteo, conocerse con intención de ser pareja, todas esas etapas que se saltaron por ser mejores amigos que se enamoraron, también hizo que ambos no supieran más de lo que les gustaba en otros aspectos.
Cómo cuando Fred supo que quería que Lucas usara disfraces, porque le encendía mucho vérselos puestos para rompérselos después, y que Lucas no estuvo de acuerdo al inicio, y que finalmente para convencerlo de usar disfraces y no trajes en su boda, es que accedió a ponérselos.
Fred supo que quería follárselo con ellos porque le salió unos cómics porno, y el pasivo los tenía puesto, y así es que empezó a llenarse su carrito de compras de ropas para Lucas, hasta decírselo.
Lucas si bien era muy desinhibido a la hora del sexo, la verdad es que al inicio se había escandalizado un poco (aunque según fue por el tema de que era algo impráctico al ser ropas usadas sólo para una ocasión), pero terminó cediendo cumpliendo todas las fantasías de Fred.
Algo que había hecho que Fred comprará más cosplays, que tenía escondidos a la espera de que Lucas quisiera convencerlo de algo y sacarlo a colación. Táctica que sí le funcionó más de una vez por años.
Sólo que en ese punto, excitándose mientras lo veía terminar de secarse los rizos, bostezar y ponerse la pijama, es que Fred sabía que estaban en un momento cotidiano.
—Amor, terminas con el trabajo, apagas la laptop y la luz, por favor, que mañana trabajo y no me deja descansar bien, tampoco te trasnoches que en estos días tienes que hacer unos controles en Kunst y unas sedes de Consorcios —le recordó Lucas.
—Sí, ahora la apago —dijo Fred, fijándose en su laptop, cómo es que se había interrumpido pero no había apuro, mañana lo terminaba, así que la apagó y llevó a su oficina, para regresar, apagando la luz, acomodándose a su lado, pensando que si Lucas había bostezado no podrían tener sexo, pero sintió el jalón de su camiseta para dormir en dirección de su marido, y se volteó—. ¿Qué? —preguntó el pelinegro, en la oscuridad no viendo bien.
Fred no recibió una respuesta en palabras, sólo sintió los labios del rubio contra los suyos, un gesto corto pero que apretó su pecho.
—Te habías olvidado mi beso antes de dormir —soltó Lucas para bostezar y girarse nuevamente, durmiéndose casi de inmediato por cómo escuchó sus ronquidos.
Fred sonrió, sí, Lucas si bien no era el más cariñoso del mundo, sí tenía esos momentos donde pedía que se besaran antes de dormir básicamente costumbre que habían instalado desde que se mudaron en su nueva casa. La verdad es que si bien ambos se habían burlado del romance y demás, Lucas demostraba que lo amaba de diversas formas, no sólo con sexo, sino preocupándose por él, dándole recordatorios porque a veces se descuidaba de sí mismo ya fuera con sus horas de sueño, o por si se olvidaba de tomar agua, siendo quien organizaba mayormente las cosas en la casa, cómo es que había sido un caos al inicio estar solos, pero Lucas finalmente es quien tomó las riendas, comprendiendo que si bien ambos eran jóvenes, también debían ver la forma de hacerlo funcionar.
Fred amaba a Lucas demasiado, y entendía por qué sus nenas lo adoraban, porque si bien él conocía bien a su esposo, con sus manías y defectos y demás, sabía lo maravilloso que era, y que por eso no le importaba el pasado, ya lo había perdonado por todo.
Sólo que el pensamiento anterior volvió a instalarse en su mente antes de dormir… Que así como él no sabía qué quería hasta ver un cómic porno, era normal que cualquiera tuviera un deseo que cumplir durante el sexo, y si bien ambos tenían una vida sexual activa, y Lucas siempre se corría, no es que Fred le hubiera preguntado si quería que él hiciera algo especial por Lucas.
Y si bien quería preguntárselo ahora mismo, no podía porque ya estaba durmiendo.
Sólo que Fred sí se sintió estúpido al recién percatarse que así como él a veces quería cosas diferentes, también Lucas podía querer y quizá llegaran a un acuerdo, dónde Fred cumpliría las fantasías de Lucas y Lucas las de él. Porque lo único que sabía, aparte de cómo complacerlo por conocer cada punto de placer de su cuerpo, era que le excitaba cuando se ponía perfume, peinaba hacía con gel y usaba traje, pero debía haber algo más, ¿verdad?
Al día siguiente, Fred tenía ese pensamiento instalado en su cabeza todavía, sólo que apenas se levantaron, Lucas le dio un beso corto de buenos días, para salir de la habitación a despertar a sus hijas.
Las mañanas solían ser agitadas, Fred se levantó para asearse, tomando una ducha rápida, y vistiéndose, tendría que salir sí, para ver las cámaras de la sede de Consorcios Trümper-Kaulitz, sólo que primero tenía que ir a la cocina a desayunar con su familia.
Fred mismo vio al llegar a la cocina que Lucas ya había dejado el café pasándose en la cafetera, la tetera puesta, y las rodajas de pan en la tostadora, antes de ir donde sus pequeñas. Así que el pelinegro sacó huevos para hacerlos revueltos para que todos comieran.
Lucas al salir del cuarto de sus hijas, regresó al suyo, para poder lavarse y alistarse antes de desayunar, cuando salió es que sus gemelas ya estaban cambiadas y bebiendo la leche con chocolate que les había servido Fred.
—Ya llegó papi, a comer —instó Fred, mientras que Lucas sonreía levemente a su marido, ya que si bien les iba dando la leche a sus hijas, prefería que todos estuvieran juntos antes de comer como tal.
Así que estuvieron comiendo para luego sus hijas ir a lavar sus platos.
—¿Les hiciste las loncheras, amor? —preguntó Lucas a su esposo y él asintió.
—Sí, tú tranquilo, todo está listo —le aseguró Fred a Lucas, y el rubio se sintió más tranquilo, porque sabía que pese a que su esposo pudiera ser muy despistado, y así muchas veces cagándola, al menos con el tiempo y por sus pequeñas, sabía que era importante ponerles las frutas picadas en la lonchera, y ya no una manzana con cuchillo porque estaba prohibido, y también los sándwiches ya no sólo era mandarle paquete de jamón sellado y los panes para que se los hicieran, no, ya había aprendido y Lucas lo agradecía.
—Nenas, lávense otra vez los dientes, y ya para llevarlas —ordenó Lucas mientras Zof y Jessie se iban a sus cuartos, obedeciendo a su papi.
Fred lo miró. —Amor, ¿tú tienes fetiches? —interrogó el pelinegro y Lucas frunció el ceño.
—¿Qué? Fred, las niñas salen en cualquier momento. Por favor —soltó Lucas en voz baja sonrojándose, y sintiendo un poco de rabia porque le preguntara eso como si nada.
—Ok, pero luego me respondes —dijo Fred.
Lucas no pudo decirle nada porque salieron sus hijas.
—Ya estamos, papi —masculló Zof sonriendo.
Lucas deshizo su gesto de enojo para ver sonriendo a sus hijas. —Despídanse de papá para irnos, mis amores.
—Chau, papito, te amo —se despidió Zof abrazando y besando en la mejilla a Fred que aún seguía sentado en el comedor.
—También te amo, papito, chau —farfulló Jessie, haciendo lo mismo que su gemela, con Fred también besándole en la mejilla, y acomodándole los cabellos en un gesto de cariño.
—Las amo, mis ratonas, cuídense —les dijo a ambas Fred, sonriéndoles luego de ver a su esposo—. ¿Y también me darás mi besito de despedida? —preguntó el más alto.
Lucas se acercó y lo besó rápidamente en los labios. —Te amo, cuídate, ya me voy —le susurró contra su boca.
—También te amo muchísimo —respondió Fred con una sonrisa enamorada, agarrándolo por la cintura.
—Ya, me debo ir —pidió Lucas, empujándolo riéndose nervioso porque ya sabía que esa forma de abrazarlo podía terminar en qué le apretara el trasero, sin mencionar cómo es que pese a estar tanto tiempo juntos, seguía poniéndolo nervioso al verlo con su mirada intensa sobre él diciéndole lo mucho que lo amaba, porque él rubio también amaba mucho a su esposo, sólo que prefería no ser tan demostrativo en sus afectos en público, principalmente con sus hijas, a las cuales se unió para irse.
Fred lo vio salir con sus gemelas y soltó un suspiro. Aún quería saber qué cosa era lo que le gustaría innovar en la cama, sólo que si bien pensó que se lo diría al estar a solas, era poco tiempo el que tendrían por llevarse a las niñas.
Fred tuvo que ir a cambiarse para después salir a la sede de Consorcios Trümper-Kaulitz, pero aquel pensamiento no abandonó su mente.
Cuando regresó para la hora del almuerzo, es que Lucas estaba en su oficina, así que por eso que también Fred había comprado algo para almorzar juntos, ya que igualmente luego tendría que hacer la cena para sus nenas, pero por ahora al menos comerían con su esposo, así que se acercó a la oficina y la tocó.
—Salgo en cinco —respondió Lucas.
Fred se puso a hacer la mesa, para ir a lavarse y regresar a ella, observando cómo es que también su esposo estaba lavándose las manos en la cocina.
—¿Me estás consintiendo? No me quejo, sólo que sí me gusta —dijo Lucas entre risas al distinguir las bolsas de su restaurante favorito.
—Sí, bueno, es que me quedó de camino y ya sabes, ofertas por el convenio… —bromeó Fred entre risas, porque no, no le quedaba cerca.
—Sí, claro, como yo no trabajo también en las mismas empresas que tú y sé que no tenemos convenio con esa trattoria, y evidentemente queda cerquísima —se burló Lucas, pero de igual modo lo besó—. Gracias —le dijo para sentarse.
Empezaron a comer, ambos con hambre, sólo que Fred estaba viendo a su esposo nuevamente.
—Aún me debes tu respuesta —farfulló Fred y Lucas lo miró confundido.
—¿De qué? —inquirió Lucas después de comer.
—Qué cuáles fetiches tienes aparte de que te prende que ponga traje y el gel —le recordó Fred.
Lucas frunció el ceño levemente. —Ah, sí, me lo preguntaste en la mañana casi con las niñas delante. Y respondiendo a eso, pues ninguno, me gusta sentirte, que seas tú y ya —expuso el rubio alzándose de hombros.
—¿En serio? ¿No piensas en algo? No sé… Evidentemente un trío no, pero alguna otra cosa, usar esposas, algún juego de roles en especial, uso de juguetes, no sé, literalmente lo que se te ocurra, debe haber algo —masculló Fred, porque a él le prendía romperle la ropa, o cuando se la chupaba vestido de Pikachu con el plug de cola de rayo metido en el culo, así que algo debía pensar Lucas, algo debía querer—. No me dejes solo con mis pensamientos pajeros, debes tener alguna fantasía —instó.
—Pero no la tengo, la verdad lo del traje es algo que ya estaba ahí, desde que te vi con él puesto. Sin embargo, no tengo otra que me interese —respondió Lucas.
Pero el tema es que en sí ambos habían empezado su vida sexual desde el closet, teniendo sexo desde temprana edad, sin embargo, Fred no creía que aquello fuera verdad, no porque su marido le estuviera mintiendo, sólo que precisamente por eso es que no sabían, y había sido un descubrir sus propios fetiches con el paso del tiempo y Fred iba a saber qué le gustaba a Lucas, quizá algo que no supiera pero seguro que estaría allí, así que sería su nueva hiperfijación.
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Lucas sabía que Fred siempre había tenido la mirada pesada, así que lo notaba, ya que en sí muchas veces su esposo se burlaba de Billy por ser acosador y quedarse viendo fijo a Eddie desde la escuela, pero, eran gemelos, así Fred tuviera los ojos más parecidos a su suegro Tom, en realidad la diferencia era nimia y el rubio se daba cuenta de la forma en que se le erizaban los vellos por cómo lo veía Fred, incluso con su esposo dentro de su oficina, había dejado la puerta entreabierta para verlo en lo que Lucas estaba limpiando los sillones, por lo que se giró con el ceño fruncido.
—¿Qué tanto me ves? —preguntó Lucas directamente.
—¿Qué? —se hizo el desentendido Fred, y el rubio puso los ojos en blanco.
—Estás que me miras todo el tiempo, qué cosa quieres, ¿quieres decirme algo o necesitas ayuda? —inquirió Lucas, dejando el trapo con cera para sus sillones de cuero, acercándose a su esposo.
—No lo estoy haciendo —respondió Fred viéndolo de frente para luego ponerse a reír.
—Eres tan jodidamente evidente que ni mentirme puedes —rebatió Lucas arqueando una ceja—. ¿Ya me vas a decir o tengo que hacerte cosquillas para que hables —instó el rubio.
—Nah, deja mi culo en paz, mi pene es tuyo y mi culo le perteneció solamente al colonoscopio, a nadie más, es algo de una sola vez, fiel a los dos por cada lado —se burló Fred y Lucas bufó poniendo los ojos en blanco.
—Claro porque sólo tienes cosquillas en el culo, ya déjate de estupideces y dime qué tanto me estás viendo, Frederick Cedric, que todavía debo limpiar —se quejó Lucas con el ceño fruncido.
—Te observaba para analizar mediante tu comportamiento cuál podría ser tu fetiche —respondió Fred con sinceridad.
Lucas hizo un mohín. —Fred, ¿en serio? ¿No puedes rendirte con eso? Realmente le buscas tres pies al gato, entiendo que seas así de obsesivo y que necesites una hiperfijación para estar en equilibrio contigo mismo, ¿pero no puedes entender que no hay más de dónde sacar? ¿O qué? ¿Ya te aburriste de cómo cogemos? Si es por eso sólo dímelo y me pongo algunos de los trajecitos que tengas escondidos en el ropero.
—¿Cómo supiste dónde…? —cuestionó Fred.
—Vivimos juntos, que me haga de la vista gorda es una cosa, pero no soy imbécil, Fred —repuso Lucas cruzándose de brazos, sintiendo que a veces su marido insultaba su inteligencia.
—Pero no me aburro de coger contigo, y de hecho tengo muchas cosas que quiero hacerte sólo que me rehuso a pensar que somos vainilla en el sexo, ¡somos gays! Es decir, no digo que usemos sangre como los Addams, sin embargo, no puedo ser el único pajero que tenga fetiches de esta relación —masculló Fred totalmente convencido y Lucas bufó.
—En realidad sí es muy posible, ¿sabes? No porque seamos gays significa que tengamos que intentar todos los putos fetiches o gustarnos, eso es un pensamiento un tanto discriminador y homofóbico de tu parte —observó Lucas.
—Nah, nah, no me vengas con tus mariconadas, que no soy ningún discriminador ni homofóbico, y tú siendo hijo de gays tenías pensamientos bien cuestionables como gay que por eso estuvimos tanto tiempo en el clóset, así que vamos cerrando el ortito —respondió Fred, y Lucas se rió.
—Ahora lo tengo cerrado, pero si te portas bien me lo puedes abrir más tarde… —soltó Lucas en tono juguetón.
—¡Ves, ahí está la perrita golosa de mi marido! ¡Me niego a creer que no tienes algún fetiche si tienes tantas ganas de mi polla! —señaló Fred como si fuera lo más obvio del mundo.
Lucas chasqueó la lengua. —Pero me gusta tu polla, me encanta, sí, la amo en cualquiera de mis orificios o incluso cuando sólo nos frotamos los pitos, ¿no te basta con eso? —interrogó el rubio con el ceño fruncido, sin comprender el afán de su marido.
—Pero eres goloso, pervertido… Insisto que debe haber algo —replicó Fred totalmente convencido.
—Dios, te amo tanto pero también eres tan molesto, sé que te adoro con tus hiperfijaciones, sólo que también sé lo odioso que te vuelves con ellas y… Es más fácil verte obsesionado con alguna cosa que no me incluya, y el pedirte que te rindas es gastar saliva, porque no lo harás, sólo espero que te aburras cuando no descubras absolutamente nada —dijo Lucas—. Y no me estés mirando tan fijo que me distraes, mírame en… Silencio.
—¡Pero no hice ruido! —refutó Fred.
—¡A lo que me refiero es que se siente demasiado fuerte tu mirada! Pesa y es espeluznante como cuando Billy vigilaba a Eddie, son gemelos, así que por ahí va la cosa —arguyó Lucas, y Fred frunció el ceño, ahora él cruzándose de brazos porque cómo odiaba que le mencionaran que se parecía a su gemelo, él era el mayor, y eran diferentes en realidad, por mucho, aunque… Quizá sí compartían el hecho de ser un tanto acosadores, que también Harry lo era, así que tal vez era hereditario por su papá que por lo que supo era un tanto acosador con su papi Tom desde jóvenes—. Bien, me voy a terminar de limpiar, termina tu trabajo que las nenas llegarán pronto por la movilidad, así que estaría bien que les ayudes con la tarea después —acotó el rubio.
—Sí, lo haré —farfulló Fred.
—Ok y te amo así seas un loquito —musitó Lucas, dejándole un beso en los labios para salir de la oficina de su esposo, cerrando la puerta ahora sí.
Fred volvió su vista a la pantalla de su computadora, ya que la laptop sólo la usaba para cosas secundarias, pero ahora necesitaba ver el sistema de seguridad de las empresas antes de las visitas, sólo que… Igualmente puso en paralelo la vista de las cámaras de su propia casa, observando “en silencio” tal como le había dicho Lucas, había algo que tenía que dar una señal de qué le gustaba, tenía que haber algo. No le interesaba ser así de espeluznante como Billy… No le…
—Claro, él me puede ayudar con esto —habló Fred para sí mismo, sacando su teléfono para escribirle a su gemelo.
“Princesa, pst pst…”, le tecleó Fred a su gemelo.
“🖕”, le envió Billy de vuelta.
“Ay no seas ojete, sólo era de cariño. ¿Quieres que tengamos un tiempo de gemelos y te invito a comer mañana? Tú eliges dónde 🫶”, escribió Fred.
“Omitir intro, ¿qué diablos quieres de mí, Fred?”, le respondió Billy.
“Uno queriendo ser buen hermano 😔 y apagas mi brillo 🥀😩. Ya, mierda, necesito tu ayuda pero me da pene decirlo por acá, ¿me aceptas la salida para que me ayudes? Di que sí, no seas culo”, pidió Fred.
“¿Tú sintiendo vergüenza? Vaya, eso es nuevo, pero ok, mejor ven a la sede Consorcios en la zona norte, porque tengo que supervisar, así que no tengo tiempo para irme a otro lado, a la 1 pm”, indicó Billy.
“Yap, a esa hora voy, Dios mío, había olvidado que se te tiene que pedir cita con anticipación de dos meses 🙄, Gordon Ramsey metalero y gorero”, tecleó Fred.
“Sigue así y no te ayudo ni mierda, Frederick”, le respondió su gemelo.
“Ay, ya, ya 😘😘😘 era bromis, mi emo favorito, te quiero mucho, roommate de útero, mira qué me voy a portar bien, te lo prometo por nuestra placenta”, escribió Fred.
“Deja de hablar de nuestra placenta a cada promesa que haces 😩, eres tan detestable pero ok, también te quiero mucho, Fred. Mañana nos vemos, ya tengo que dejar de escribirte porque estoy ocupado”, le texteó Billy.
Fred ya se sentía bien con que al menos podría ver a su hermano mañana para preguntarle por eso, por lo que siguió encargándose en la PC de sus pendientes, terminando justo a tiempo cuando la puerta sonó porque sus hijas habían llegado. Así que luego revisaría las grabaciones de las cámaras de la casa de ser necesario, sólo que le tocaba seguir su labor de papá, aunque no iba a dejar de pensar en Lucas, esperando que Billy pudiera ayudarle.
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Para Fred entrar al restaurante del hotel de su padre, y sentarse, era algo normal, incluso sin ser huésped había mucha gente que sólo iba a comer porque amaban la sazón, sólo que cuando el mesero se acercó, empalideció un momento, notando que el rostro del recién llegado era como el jefe de la cocina gritón, sólo que una versión menos musculosa, más despeinada en cabello corto y con ropas abismalmente diferente.
—Hola, ¿le pueden avisar al jefe de la cocina que llegó su gemelo para almorzar juntos? —le habló Fred directamente al mesero.
—Oh, sí, buenas tardes. Ahora de aviso —mencionó el hombre, comprendiendo que por ello el parecido.
Al ingresar dentro de la cocina, es que observó el rostro enojado el impotente alfa, de cabello largo en moño en uniforme.
—Señor Trümper-Kaulitz, disculpe las molestias —dijo el mesero.
—¿Qué quiere? —preguntó tajante William.
—Su gemelo lo está esperando para almorzar —respondió el mesero con la voz temblorosa.
—Ah… Gracias por avisar —farfulló William para salir de la cocina, observando a su gemelo y acercándose a él—. Vaya, sí que fuiste puntual.
—Pues sí, no vaya a ser que me pongas en lista de espera. ¿Cómo estás? —interrogó Fred en qué venía el mesero nuevamente para tomarles la orden, y luego pasar a retirarse rápidamente.
—Ocupado pero bien supongo, estos días han sido un poco agitados, así que quiero pasar más tiempo en casa, necesito a mi sol y a mis bebés —mencionó William pensando en su familia, ya que eso lo ponía más irascible, el no poder pasar mucho tiempo con ellos, a veces con los horarios cruzados tanto de su esposo con el suyo.
—Ya seguro tendrán después un tiempo para estar a solas, y también con Jack y Noah. A veces me pasa cuando Lucas está con mucho trabajo y también yo, me desespera no poder pasar tanto tiempo con mis niñas o esposo. Precisamente en estos días, si bien hoy tengo un poco de tiempo para venir acá, la verdad es que he estado de sede en sede tanto de Consorcios como de Kunst —comentó Fred.
—Lo lamento, hermano. Pero así es la vida laboral, y eso que lo tuyo no siempre es salir de casa —dijo William.
—Ni tanto, muchas veces sí debo ir sin importar la hora para verificar que estén bien las cámaras y demás del sistema de seguridad, aunque… Sí es cierto, en tu caso sí o sí debes salir todo el tiempo —musitó Fred.
—Sí, y es un asco, pero dime, ¿qué era tan urgente? —cuestionó William, y en aquel momento llegaron con los aperitivos, haciendo que ambos comieran un poco para beber también después de ello.
—Bueno es más que nada porque… Ustedes usan sangre en el sexo pero también otras cosas, si bien no lo has dicho como tal, se entiende que les gusta varios fetiches a los dos —comentó Fred viendo a William, quien arqueó una ceja.
—¿Es para burlarte o…? —empezó a hablar William.
—No, no… No es eso. Sólo quería saber cómo supiste qué cosas le gustaban a Tomi y así —farfulló Fred, no había burla en su tono, y de hecho sonaba un tanto tímido, preguntando con respeto por lo que William asintió.
—Sí, nos gusta hacer varias cosas que podrían considerarse fuera del sexo vainilla. Sólo que las hemos descubierto juntos, mi sol suele pedirme algo y yo lo hago, o también de las cosas que me han gustado o llamado la atención, él las realiza y así, cumpliendo mis fantasías, ambos lo hacemos. Más que nada es preguntando. ¿Te refieres porque quieres intentar algo con Lucas o no sabes cómo decírselo? —preguntó William sin burla tampoco, en voz baja.
—No… O sea yo sí le he dicho lo que quiero hacerle y bueno, sí hemos hecho cosas que a mí me gustan, sólo que quería saber qué cosa le gusta a Lucas, ya que sólo me dice que no sabe, que no le gusta nada más y es como… Sólo sé que si me pongo traje, gel para atrás peinado, él se enciende aunque ni siquiera entiendo por qué, quizá por el perfume, no lo sé ni entiendo —expuso Fred la situación que lo frustraba.
—Uhmn bueno es que si le enciendes con traje, peinado hacia atrás y perfume, podría ser porque te da la apariencia de alguien en control, tipo una fantasía común son cómo se fijan en un mafioso que se los coje y así, ¿te ha pedido que lo amarres con la corbata o algún otro uso con la correa durante el sexo? —cuestionó William sin afán de morbo, genuinamente por ayudar a su gemelo, quien se sonrojó sintiéndose un poco nervioso por decirlo, bajando la cabeza.
—Sí, me pidió que lo amarre con la corbata —respondió Fred.
—¿Cómo ahorque, en las manos o para abrirlo de piernas? —inquirió William con la misma seriedad y Fred se rascó la mejilla mirando a un costado ya que se notaba que su gemelo tenía distintas opciones para cada cosa.
—Pues… Lo primero y segundo, sólo que lo primero fue porque no pedía que lo ahorque a él, sino que me jaló de la corbata mientras se la metía y lo segundo era que me pidió que me quite la corbata y lo amarre en las manos mateniéndolas juntas —contestó Fred.
—Entiendo, ¿el jalón de la corbata en el cuello era más por sólo disfrutar cortarte el aire o algo más cómo el marcar el ritmo? Porque en sí el ser amarrado indica que quiere que estés en control, lo cual en yuxtaposición con el manejar el ritmo significa que puede tener como deseo por ser dominado pero también por dominar —explicó William, dejando a Fred pensando.
—Marcaba el ritmo de las embestidas con sus jalones —respondió Fred nuevamente azorado pensando en ello, porque contrario a lo que pudiera pensarse, más allá de decir que tuvieron sexo y lo disfrutó no era muy explícito con los detalles de cómo lo hacía con Lucas.
—Entiendo, en el sexo mayormente él te controla, ¿verdad? —interrogó William con la misma seriedad analítica y Fred asintió.—Esto podría demostrar que lo que quiere Lucas es… Ser dominado, incluso aunque él no lo sepa, quizá sea por la dinámica que poseen incluso fuera del sexo, si bien Lucas es el pasivo y lo ha sido siempre, también es quien normalmente te domina en el sexo, entonces de forma inconsciente Lucas quiere que tomes del todo el control, podría ser —terminó por decir el de cabello largo y Fred frunció el ceño.
—¿Qué? —increpó Fred sin comprender.
William soltó un suspiro exasperado cuando justo llegaron con el plato fuerte, al retirarse es que comenzaron a comer pero el de cabello largo lo miró.
—¿Usan su voz de alfa en la cama? —cuestionó William.
—Sí, de vez en cuando, o sea a veces Lucas conmigo y yo con él, no es como que sintamos la amenaza y eso, sólo nos prende más —se sinceró Fred.
—Pues en alfas en sí durante las peleas, se busca que el alfa superior someta al otro, demostrando así su fortaleza, la voz en omegas sirve para hacerlos humedecer, sentir miedo o también que nos hagan caso, pero en alfas se usa para doblegar, para humillar, para buscar sí o sí tener el poder, demostrando quien es más fuerte y así. Sólo que en su caso, eso les excita, se entiende porque pues son pareja y gays, sólo que… Tengo la sospecha de que precisamente Lucas busca ser sometido —masculló William para volver a cortar un pedazo de carne y metérselo a la boca.
Fred volvió a fruncir el ceño. —Pero si se la meto. ¿Por qué eso no sería estar sometido?
—Porque hay una diferencia abismal entre ser pasivo con ser sumiso, Lucas no es sumiso contigo, por eso no lo sometes, ser quien lo penetra no te hace someterlo, quizá es lo que él quiere. La verdad es que mi relación con Lucas como cuñados, primos, amigos por así decirlo no me hace adivinarlo, nunca hemos hablado de sexo, sólo que su comportamiento varía con quién esté como todos evidentemente. Lucas conmigo ha sido muy tranquilo, dulce en ocasiones, aunque ambos seamos alfas, y he visto cómo es con mi sol o con Nick, con nuestros papás o los suyos, con Zof y Jess o con los niños en general, es más suave, más protector, pero contigo es más de competir siempre, más tosco pese a todo, sin embargo, siempre han sido así. Y por lo que se ve de su dinámica en casa, al menos lo que se entiende, es que son un equipo pero Lucas es quien administra mayormente —señaló William, y Fred estaba analizando todo lo que le decía su gemelo, que sí, el comportamiento en general de Lucas era así.
—Eh, sí, compartimos tareas pero es quien dirige y pone en orden, sí —cedió Fred, no entendiendo la relación entre ambas cosas pero dejando al experto hablar.
—Pues eso encaja con la teoría que te dije, si Lucas es más de liderar en casa, en el sexo, más de controlar, puede buscar un alivio en la perdida de control, el liberarse de las ansiedades que pueda tener por ello, porque como tú eres su pareja, su soporte, quiere no ser visto cómo el papi de gemelas, el que se haga cargo de casa, el trabajador de Kunst y Consorcios, una necesidad de desconectarse, dónde esté a tu merced y tú seas quien maneje todo, incluidas las decisiones. También encajan fetiches como asfixia erótica bajo ese perfil, o roleplay de alto riesgo, sólo que sería muy invasivo si no lo hablan previamente. En sí se tiene que hablar esto para saber bien sus límites y también tener una palabra de seguridad. Sólo que ustedes aún son muy vainilla para tenerlo, y por lo que me dices Lucas no lo sabe, o quizá no quiere admitirlo porque una parte suya siente culpa y por eso de manera inconsciente hace que “no lo vea”, es difícil pero cobra sentido si tomamos en cuenta que la mayoría de fetiches se forman desde la adolescencia, y ustedes estuvieron ocultos, Lucas sintió mucha vergüenza por ser homosexual, el pensar que le gusta algo diferente lo haría “más raro”, más “inapropiado” —dijo William, para hacer una pausa comiendo.
Fred también se puso a comer, en lo que analizaba lo dicho por su gemelo, no la molestia por ser vainilla, que William no lo había dicho desdeñosamente, sólo que en realidad tenía mucho sentido. Desde el inicio Lucas había estado a cargo, aunque ambos fueran alfas, Fred había dejado que él lo hiciera esperar, que él decidiera cuándo podrían tener sexo, cuando salieran del clóset, que Lucas siempre tuviera las reglas, no se lo había cuestionado porque era similar cómo era su papá con su papi, de algún modo Fred hacía relación de que estaba cómodo con ello porque era lo más familiar que tenía, quien recibe es quien domina, quien consiente, quien decide y no lo había puesto en duda. Por eso tuvo sentido que Lucas se hiciera cargo de la casa cuando se independizaron. También el hecho de que sí, Lucas había sido tan closetero que era posible que por lo mismo no pudiera aceptar qué era lo que me gustaba más allá del sexo normal.
—¿Qué podría hacer para ver qué le gusta o descubrirlo como dices? —preguntó Fred después de terminar de comer.
—Uhmn bueno, no es lo ideal, ¿está bien? En los juegos siempre se necesita el consentimiento, principalmente en los que son con dinámica de poderes, sólo que… Esto lo digo porque los conozco, Lucas tiene la fuerza para golpearte en caso no le guste, ya te lanzó de las gradas y bueno, también tú rompiste la pared por azotarlo contra ella cuando eran niños, recuerdo que dejaste a Lucas ensangrentado pero tranquilo y quién hizo más dramas fue tío Georg. El punto es que ambos son alfas, y puede defenderse en caso no le guste, sólo se llevan diez centímetros de diferencia de altura, pero en contextura son casi lo mismo, y la fuerza ni hablar… —empezó a decir William.
Fred alzó una ceja. —¿Y eso qué tiene que ver?
—Déjame terminar, que por algo estás pidiendo mi ayuda, ¿no?—masculló William teniendo esa mirada seria de que no admite opinión alguna hasta finalizar, Fred se resistió las ganas de poner los ojos en blanco, porque en sí su gemelo sí sabía más del asunto, así que prefirió callarse aunque aborrecía darle la razón—. Primero debes saber cuándo parar, no por llanto, no por empujes suaves, sino fuerza real, porque también debes fijarte las señales que está disfrutando ya sea porque suelte sus feromonas o bueno, tú más que yo debes saber cómo se siente cuando tu pareja está disfrutando —acotó, Fred sabía cómo Lucas lo apretaba más o temblaba por placer, así que asintió—. Segundo, usa tu voz de alfa, dale órdenes, somételo realmente, sirve un poco de humillación, es… Yo sé que tenemos reglas claras que nos dijeron nuestros padres sobre… Bueno, la violación, sólo que en este caso no es como tal, si bien no lo han hablado previamente, puede que le guste, aunque créeme que lo sabrás si es que no le gusta, por el perfil de Lucas que te lanzó de las gradas sí es muy probable que de una patada te lance de su encima. Así que usa lo mismo que se haría en un enfrentamiento contra otro alfa, gruñir, inmovilizarlo, con tu voz de mando y haciendo más fuerte el olor de tus feromonas y de ese modo se lo haces, debería gustarle —terminó por decir.
—Pero no quiero hacerle daño, ya ni siquiera nos jugamos tan tosco desde que éramos adolescentes. O sea en el sexo sí lo hacemos rudo sólo que… ¿Y si no le gusta o me excedo? —preguntó Fred, pensando que amaba demasiado a Lucas como para provocarle un daño real, era su esposo, el amor de su vida, papi de sus nenas.
—La principal regla es que si no le gusta, paras. Y sobre lo otro, es más que nada por el calor del momento, siempre es importante que al terminar haya un aftercare, que es básicamente el cuidado posterior, que se brinden afecto, lo cuides, abraces, limpies, y des muchos mimos hasta que recuerde precisamente que ustedes se aman. Y ya si al final de todo nunca te dio señales de querer que pares pero también te dice que no lo vuelvas a hacer, está bien. Lo respetas. Sé que quizá es un poco rudo empezar desde aquí, sólo que Lucas debe tener problemas para admitirlo así que no creo que sea cómo tal sea fácil —expuso William y Fred se quedó pensativo nuevamente—. Es normal si quizá es mucho qué procesar para ti, no es fácil al inicio, pero medítalo si es que realmente te obsesiona tanto, sino sólo disfruta tal cual están ahora. ¿O están presentando algún problema?
—No, estamos bien, sólo que sí me quedaba pensando en que yo tengo mis gustos dónde Lucas accede a cumplirme algunas cosas que me quiero, y por eso quería retribuírselo, aparte de que no puede ser posible que sólo yo quiera algo —respondió Fred.
—Me sorprende que no hayas clonado su teléfono para averigüar su historial de porno y saber qué cosa le gusta —comentó William arqueando una ceja en señal de incredulidad.
Fred puso los ojos en blanco. —¿Por quién me tomas? Evidentemente ya lo hice, pero no, la verdad no está viendo porno, sólo salen las cosas que va a comprar para la casa o Zof y Jess —mencionó el de cabello corto.
—O sabe que estás observándolo y lo encriptó, es probable, él es ingeniero de sistemas y tú de robótica, Lucas es mucho más inteligente que eso para no saber lo que haces —farfulló William.
Fred frunció el ceño.
—Tiene sentido, no había hecho una búsqueda en caso de estar encriptado. Sólo que… Maldito bastardo, cómo lo amo, es también un genio que es tan goloso pero también tímido con eso para darle vergüenza que sepa cuál porno consume, aunque vimos porno juntos desde el inicio, y de hecho de vez en cuando lo hacemos pero búsquedas que van orientada a lo “más normal”, o máximo por alguna cosa geek —musitó Fred, sonriendo al pensar que podría hacer eso, ver qué cosa veía Lucas, que entonces sí estaba ocultándole algo.
Porque era muy inusual que Lucas no viera porno.
—Me imagino que él hace lo mismo contigo, así que te escribiré las posibles opciones de páginas que me imagino pueden ser señal de bandera verde para que decir que es muy probable que le encante la dinámica que te mencioné —musitó William, sacando un lapicero de su bolsillo y escribiendo sobre la servilleta de tela—. Igualmente si no es ninguna de estas pero esconde Reddit, también es bandera verde —terminó por decir el de cabello largo en moño, extendiéndole la prenda—. Ahora tengo que seguir trabajando, Fred. Cuídate y te deseo suerte.
—Gracias, Bibi, eres un buen hermano —soltó Fred, palmeándole el hombro a su gemelo con una sonrisa.
—De nada, Fred —respondió William, dándole un apretón en el hombro y regresando a la cocina.
Fred tendría que ser extremadamente cuidadoso porque era cierto, tanto Lucas como él se vigilaban, sólo que no podían estar perennes mucho tiempo por trabajo y sus responsabilidades de padres, así que sólo tendría que al menos intentar, porque también no es que Lucas lo subestimara, así que se imaginaba que tendría un plan de contingencia en caso él supiera que estaba encriptando las páginas.
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Fred mismo encontró su respuesta cuando al momento de querer indagar en la búsqueda de las páginas que revisaba su esposo, se le metió un virus, que evidentemente sacó pero… Había sido uno que definitivamente fue puesto ahí por su esposo, activándose y ya con eso sabía incluso sin poder llegar a ver las páginas que había algo qué ocultar.
Sólo que si bien Lucas era el ingeniero de sistemas, él también era ingeniero, así que encontraría la manera aunque ya tenía la respuesta desde ya.
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Lucas tuvo que ir a dónde sus padres, si bien los visitaba, aunque no tan seguido y solía ir con toda su familia, en esta ocasión fue porque su madre necesitaba ayuda con sus televisores y bueno, el rubio fue. Al regresar, se sorprendió porque todo estaba a oscuras, ni siquiera se veía la luz que se filtraba del cuarto de sus hijas.
—¿Zofi, Jessie? ¿Fred? —preguntó Lucas, hasta que olió la loción de su esposo, normalmente se la ponía sí pero no tanta, y aquello lo intrigaba sólo que debía mantenerse enfocado en sus hijas.
—Las niñas están en casa de Harry y Nick, una pijamada con Hani —respondió Fred, pero seguían a oscuras y sólo notaba un poco de la silueta del alfa, aparte de sus ojos.
—¿Por qué no me avisaste? —inquirió Lucas, ya que por lo general se decían todo, y mucho más cuando se trataba de sus hijas, por lo que el rubio se sintió un poco enojado, prendiendo la luz y tragando saliva duramente al ver a Fred usando traje, recién bañado, con el gel manteniendo su cabello hacia atrás, pero su mirada… Había algo diferente, sólo que el rubio sentía igualmente las piernas volverse gelatina.
—No te di permiso para que enciendas la luz —empezó a hablar Fred con tono dominante hasta llegar hacia el otro alfa, apoyándose casi sobre él, haciendo que Lucas por inercia se relamiera los labios—. Tampoco necesito tu autorización porque son mis hijas también, salieron de ti porque te las hice. ¿O tengo que hacerte recordar cómo es que te embaracé? —preguntó el más alto, soltando sus feromonas olor a jengibre, y Lucas abrió sus fosas, sintiéndose entre enojado por cómo le hablaba pero también excitado.
—Porque siempre nos hablamos todo lo de… —quiso regañar Lucas, pero Fred alzó su mano, tapándole la boca y presionándolo contra la pared.
—No te di permiso para que hables, a partir de este momento sólo lo harás si te dejo —rebatió Fred pero si bien no estaba gritando, estaba usando su voz de alfa, viéndolo fijamente, aún presionándolo, haciendo que el rubio sintiera la dureza que tenía en su pantalón de sastre, haciendo que Lucas soltara su pimienta, enojado y excitado en ambas partes, porque, ¿qué se había creído el imbécil de su marido para ahora querer mandarle?
Lucas mordió la mano de Fred, escuchándolo sisear sin alejar la palma del todo. —Déjate de tonterías yo no…
—¡Obedece! —gritó Fred con voz de mando, volteando a Lucas de cara contra la pared, con una llave hizo que el rubio estuviera con las manos sobre su espalda, sujetadas por una de las manos de su marido.
Lucas sentía su lobo conflictuado en ese momento, él no era un omega, así que lo que sintió era cómo la amenaza y tono demandante estaba haciendo que por instinto se removiera, pero… También se excitaba.
—Fred yo… —quiso refutar Lucas pero sintió más presión contra su espalda—, ¡ouch! —se quejó cuando sintió los dientes de su esposo en su cuello.
—No me hagas repetírtelo, Lucas —advirtió Fred, empujándole la pelvis contra su trasero, y el rubio tenía su propio bulto en sus pantalones, aún sintiéndose conflictuado con su propio lobo, pero la orden de jerarquía, de sentir el lobo de Fred más dominante estaba haciendo que no pudiera actuar como si nada, y tal vez no quería hacerlo.
Incluso antes de poder procesarlo, es que escuchó el cierre bajarse y sintió cómo es que Fred también le bajaba los pantalones, su esposo comenzando a frotar su entrepierna entre sus nalgas, haciéndole que Lucas se paralizara, porque le excitaba que hiciera eso, sólo poniéndolo más caliente al percibir cómo latía contra su raja, como cuando eran jóvenes que sólo estaban experimentando para ver si les iba a funcionar aquel rol, sus terminaciones nerviosas alterándose ante la fricción que estimulaba su hendidura sin llegar a meterse.
Sólo que todo fue tan rápido, tan abrupto posterior a aquella fricción, que Lucas no tuvo tiempo de reaccionar… Fred le soltó las manos pero no pudo apoyarse contra la pared o voltear, porque ya tenía puestas unas esposas, haciendo que se quedara con las manos allí, y antes de querer quejarse, Fred subió la mano para taparle la boca otra vez, mientras que con la mano libre escuchó cómo es que escupía en sus dedos, dirigiéndolos hacia la hendidura de su trasero.
El aliento de su esposo contra su oído y la forma violenta en que estaba tornándose, ni siquiera usando lubricante como siempre, ni siendo extra cuidadoso, no, era… Excitante sí, la forma en que le metía los dedos, dejando un poco de fricción, sólo que no esperó que terminara de dilatarse por completo, también con Lucas apretando de más por su deseo, cuando percibió la punta roma de la cabeza del miembro de Fred introducirse.
Lucas no podía ni mantenerle el ritmo, ni podía masturbarse, sólo sentía cómo es que Fred lo llenaba por completo, hasta la base, y todos los gemidos, tanto de dolor como placer, estaba siendo ahogados por la mano de su esposo, sólo escuchando el sonido de cada arremetida dentro suyo y sin poder ni empujarse contra él por cómo estaba siendo aún más rudo.
—Eso querías… —susurró Fred contra su cuello, para mordérselo, y Lucas apretó más su interior—. Querías que te domine… Me metiste tantos virus en la computadora… Y ni una porno sólo… Páginas de historias… Monsterfucker o cómo se llamen, ¿acaso te juzgaría por eso? No. Aunque ni siquiera… Mierda… Ni siquiera tiene que ver con eso sólo… Mira cómo estás apretando tanto… Joder —habló con la voz entrecortada porque estaba más que encendido por esto, porque incluso sin que Lucas dijera algo, todo su lenguaje corporal le gritaba que estaba gozándolo.
Fred empujó más fuerte, sintiendo cómo es que sus pelotas estaban chocando contra el trasero de su marido, agarrándolo tan fuerte de la quijada, callándolo, mientras bombeaba más profundo en su interior.
Lucas no podía pensar racionalmente, ni siquiera sabía que era eso lo que le gustaba, o que Fred sabía que leía fanfics algo que le daba mucha vergüenza porque, ¿quién se ponía a leer cómo Venom se follaba a Eddie Brock? Al parecer varios en Ao3, sólo que tenía su perfil muy oculto por eso, porque no le había comentado jamás a su esposo que su afán por los cómics o videojuegos no se reducía sólo a jugarlos, sino también en shippear personajes donde mayormente uno no era humano, sin embargo, en aquel instante sólo sabía que su pene estaba goteando preseminal sin siquiera ser estimulado.
—Mierda… Eres para mí… Sólo existes para mi placer… No me interesa que no te pueda hacer más hijos, eso no me va a detener de usarte como mi recipiente para mi semen —jadeó Fred contra el oído de Lucas para correrse, anudándose con todo y base dentro del rubio, quien lagrimeaba por la hinchazón que se sentía más fuerte ahora que no usaban lubricante, pero esa expansión de sus esfínteres repercutió tanto en su próstata que se corrió contra la pared, anudándose allí sin ninguna presión entre su cuerpo y la pared, mano ni nada, porque así no quisiera admitirlo también le había encendido por completo cómo lo estaba tratando Fred al hablarle así, ya que no eran sus típicas bromas tontas que hacía cuando tenían relaciones, sino había más fuerza, tanto en el tono como la voz de alfa, ese lado que poseía Fred, el mismo que usaba cuando golpeaba a otros por él, o la forma en que se volvió un animal cuando estuvo en peligro, ese lado que casi no salía a flote, ese potencial lo sacó por completo.
Fred al sentir desinflamarse su nudo, es que se salió con cuidado. En realidad Lucas habría podido patearlo o algo sólo que no hizo nada, soltó a su esposo de sus esposas, y lo giró, viéndolo acezado y con su propio semen en sí mismo, su nudo también desinflado.
—¿Estuvo bien para hacerlo en otra oportunidad? —preguntó Fred ya con voz calmada y el rostro cómo era normalmente, no buscando aparentar ser serio o enojado, sino tranquilo como si no lo hubiera follado agresivamente contra la pared hace segundos atrás.
Lucas le sonrió. —¿Ya me dejas hablar?
Fred se rió y asintió. Lucas lo jaló la corbata para unir sus bocas, haciendo que se pegaran frente a frente, jugando con sus lenguas, con el rubio se chupándosela, dominando en el beso.
—Sí me gustó aunque no sabía que era algo que quería… Sólo que ahora vamos a la cama porque quiero terminar de arrugarte este traje, que no te pude ver con él porque me tuviste contra la pared —musitó Lucas en un tono coqueto.
—Pero se supone que te debo hacer el aftercare…—mencionó Fred recordando claramente cómo es que su gemelo le dijo que tenía que ofrecerle un cuidado posterior a Lucas para que no se sintiera mal.
—Shh, ya terminó tu turno, ahora yo mando —repuso Lucas con su voz de alfa, jalándolo por la corbata en dirección a la habitación, que si bien le escocía algo su interior porque la saliva no era el mejor lubricante al secarse rápido, aún tenían lubricante en su mesa de noche de larga duración, y claro que iba a despeinar a su marido hasta que Lucas tuviera que usar la dona, aprovechando también que las nenas estaban fuera.
Sólo que sí al hablar con Fred y preguntarle qué cómo es que se informó y así, es que su marido le dijo que por Billy y se le apretó el estómago, sintiendo un tanto de vergüenza ya que no sabía que le gustaba algo así y recién ahora lo supo por precisamente su cuñado, haciendo que luego se riera nervioso cuando Eddie le dijo que Fred no podía dominarlo, y no sabía cómo decirle que si bien le gustaba ser un pasivo dominante, la verdad es que encendía demasiado cuando Fred se volvía un activo dominante, disfrutando ser el sumiso al ser tomado con violencia.
Así que no se los iba a decir ni a Nick ni a Eddie, eso se quedaría como el pequeño secreto para sí mismo, y… Bueno, los gemelos sí lo sabían y agradecía que al menos Billy fuera muy discreto y nunca se lo mencionara ni a Eddie mismo.
F I N
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