Elegidos Extra 19

Notas: A base de presión cofcof Killy y mi pareja cofcof, saqué un extra del Billcheese, que es secuencial al extra FredLu, básicamente pasa después, dónde se sigue viendo la dinámica de cada pareja con sus propios fetiches. Cabe decir que en este tardé un poco más para la investigación.

Resumen: William había aprendido con el tiempo que era mejor representar un personaje, y aquello le servía en más de un aspecto de su vida.

Fic TOLL de Kasomicu

Extra: Masquerade

William estaba desayunando cuando recibió un mensaje de Fred.

“Te amo, hermanito, gracias por todo 😭, perdóname por ser una mierda, ¿qué me haría sin mi gemelo? Nada, eres el mejor ❤️”, y el alfa rió al entender que su consejo había funcionado.

—¿Qué pasó, mi amor? ¿Con quién hablas tan temprano? —preguntó Thomas mientras bebía su infusión de manzanilla con miel, en lo que sus pequeños comían los pancakes de avena que había hecho su esposo para ellos.

—Fred, pero no es nada importante —farfulló William, para tomar de su café nuevamente.

El omega asintió y presionó un botón de su brazalete, haciendo que el de William vibrara, el alfa miró en la pantallita.

“Daddy 🥵”, y esa clase de recordatorio era decirle que quería sexo con William siendo el dominante en la noche al ser versátiles no en el rol sexual, manteniendo siempre William como activo y Thomas como receptor, sino más bien en el sentido de que a veces su esposo era quien quería dominarlo, que también tenía otros términos pero más que nada hablaban en clave por los niños, el alfa tragó saliva y miró a su esposo que lucía dulce al acariciar a sus pequeños en sus cabecitas y lo era, Thomas era dulce, amoroso, pero también toda una zorra en la cama, así que mantenían oculta esa faceta.

Al menos tenía el día más libre, sólo trabajando temprano, teniendo tiempo para volver y atender a su omega.

William dejó a los pequeños en la guardería para irse a trabajar, mientras que Thomas mismo también fue a Kunst, porque tenían que seguir haciendo sus labores pese a todo, aunque con la promesa de tener acción en la noche.

&

Cuando William llegó a su trabajo, usando sus mismas ropas oscuras y casaca de cuero, pero sin venir en la motocicleta, es que ingresó y se puso su uniforme, manteniendo la expresión sería que más parecían de enojo.

No es que William en sí tuviera un pésimo temperamento, la verdad es que el alfa había sido tranquilo toda su vida, al inicio dejándose por Fred, hasta que por defender a su hermano menor, es que también enfrentó a su gemelo, pero pese a ello, siempre el alfa había sido muy obediente, tranquilo y noble.

Su papi siempre le decía que era idéntico a su papá, porque Tom sabía que no sólo lo mencionaba porque William era el más parecido al tener el cabello largo, y con estilos algo similares aunque su hijo fuera más de tener apego por el terror, la música fuerte y Bill haya sido más como un emo sentimental pero efusivo y ñoño.

William había hecho caso a todo lo que le dijeron desde el inicio… Que comiera sus verduras, que fuera ordenado, haciendo la comparativa de que así como Harry era bueno, él también debía serlo, porque Fred en sí era el travieso que hacía que papi se enojara o pusiera triste y William sabía que él detestaba defraudar a sus padres, por lo mismo es que siempre había buscado que su papi no se enojara, ya que William amaba a sus papás, pero su papi siempre había sido su favorito.

Por lo tanto es que William había aprendido todo lo que le decían, tanto sus padres como también Harry quien era su hermano mayor, a Fred no le hacía caso, no desde que se metió en problemas por creerle.

Sólo que William sí había crecido aprendiendo a callarse, tal cual le había dicho Harry, que había cosas que era mejor no decirlas, porque sí, a veces por obedecer y buscar que le hicieran caso a sus papás, terminaba metiéndose en sus propios líos, con ello es que el alfa acumulaba a veces sus propias frustraciones, ya que sabía que su amor por su hermanito no era del todo normal, y aquello lo hacía sentir muy enfermo, por lo mismo es que la tristeza se la callaba, dedicándose a dibujar, escuchar música para distraerse pensando que era inadecuado, y nadie podría saberlo nunca.

Cuando Thomas, su mejor amigo, le preguntó por qué estaba tan mal, William sólo le dijo que no pasaba nada.

Pero terminó por decírselo, sin mencionarle que era su hermano, sin embargo, sí que se sentía muy enamorado de un imposible, y Thomas le dijo que lo comprendía, luego supo que era porque estaba enamorado de él.

—Pero quizá tú también le gustas, o con el tiempo se enamore de ti —lo alentó su mejor amigo en aquel momento.

—No, es que no puede ser, es prohibido… No debería amarlo ni siquiera —respondió William en aquel momento, “no de esa manera”, completó en su mente, “los hermanos no pueden amarse así”.

Thomas se sintió confundido en aquel entonces, creyendo que quizá era porque le gustaba alguien mayor.

Lucas también lo supo, de igual modo no le dijo quién era, sólo que Fred se burlaba de verlo llorar y sabía de forma general que alguien le gustaba, no por realmente preguntarle, ya que sufrir por amor le parecía una estupidez a su gemelo.

—¿Por qué es imposible? —cuestionó Lucas, mientras abrazaba a William cuando tenían once años.

—Porque el mundo no está listo para esa clase de amor —respondió William para llorar nuevamente, con el rubio pasándole la mano por la espalda.

—El mundo es una mierda pero a veces es mejor guardarse ese amor si quieres evitar dolor a futuro aunque… También es peor en ocasiones. Es un asco. Pero eres un chico lindo, seguro podrás enamorarte de alguien más —le reconfortó Lucas.

William luego supo que era porque Lucas estaba enamorado de Fred, y que… Bueno, de algún modo pensó su primo de cariño que él también era gay.

Sólo que precisamente por guardarse tantas cosas hizo que William si bien obedecía, tenía gusto por cosas que eran denominadas igual de retorcidas, amando desde pequeño saber de muerte, no para él ni sus seres queridos, sólo… La muerte, asesinatos, lo oscuro, siempre lo había llamado, tenía una fascinación con la sangre, aunque no pensara nunca en cortarse. Haciendo que también le gustara la música pesada, o depresiva, con tintes de ira, frustración, y demás.

Aunque él no tuviera problemas en dejarse poner ganchitos de colores o hiciera trencitas, o que su hermanito le quitara el esmalte negro para ponerle de colores como él, era lo que hacía porque amaba a Thomas, no porque le gustara de por sí, era curioso cómo le gustaba todo eso en Tomi, que él se pusiera colores pasteles en prendas o decoraciones así de flores, y todo, sólo que él fuera abismalmente distinto.

Cuando supo que Tomi era su predestinado, fue peor, había culpa, y frustración de otra índole, porque sentía que sería suyo, sólo que de alguna forma obligado porque no es lo que quisiera Tomi, y era más frustrante porque ya estaba la situación de Harry con Nick…

Y William tenía que obedecer, seguir callándose… Luego supo que Tomi sí lo quería de otro modo, pero tenía que seguir obedeciendo… Porque ya bastante problemas daban sus hermanos como para él también dárselos a su papi, era duro cómo es que el resto sólo veía que eran algo morboso y por eso es que él quería hacer todo correctamente, casarse primero y desposarlo después.

Pero entre tanto, William tenía muchos pensamientos durante su rut, más que nada cuando despertó el celo de Tomi, y luego con las cosas que le decía… Así que las pajas que se daba, iban ligadas a sus propias fantasías que consideraba tan enfermas, haciendo que se sintiera del asco después.

Aunque Tomi quería que se lo hiciera, que se tocaba pensando en él, William sentía mucha culpa. Y aquello sólo era más alimento para una mente retorcida, el sentirse culpable pero seguir haciéndolo.

William se lo había negado a Tomi, pero sí, desde muy temprana edad consumió porno de toda el dolor de huevos que le daba tener que esperar, aunque en sí pudiera sólo tomar a Tomi, no iba a hacerlo. Así que él torturándose a sí mismo formaba más fantasías de adolescente pajero, siendo más callado que Fred con eso pero no por ello mejor, de hecho era peor…

Y por eso fue su perdición cuando Tomi lo esperó usando sus prendas manchado en sangre, porque su hermanito había sido su Lady Bathory en su mente más de una vez, y él estaría feliz de ser su esclavo, lo sabía.

Sólo que cuando comenzaron su vida sexual de la boda, es que si bien William le daba con fuerza por todos los años que aguantó, siendo rudo, porque él si bien trataba como muñeca de porcelana a Tomi, la verdad es que el sexo sí le costaba más resistirse a sus deseos de alfa, pero en sí el menor era quien empezó a buscar leerle el pensamiento, como cuando quiso lactarle, y no se atrevía a decirlo, habituado a callar y que no importara lo que quería, dejándose en último lugar sintiendo que nunca había sido el hijo más querido, sino más bien el que necesitaba hacer menos ruido para no opacar a los demás.

—Conmigo no tienes por qué hacer eso, yo siempre te escucharé porque te amo, y para mí es muy importante hacerte feliz tal cual tú lo haces conmigo —musitó Tomi en su momento, y William sintió cómo se apretaba más su pecho, besándolo de inmediato.

—Hay cosas que me gustaría intentar… Sólo si estás de acuerdo con eso —confesó William.

—Sí, claro, dime, mi príncipe —pidió Tomi, y ahí es cuando el alfa le empezó a hablar más de sus fantasía, pero el omega en vez de espantarse, le dio más ideas.

Y supo que eran almas gemelas en más de un sentido, empezando no sólo a disfrutar de inmovilizarlo con las manos, luego corbatas, para pasar al uso de esposas, después nalgadas a mano abierta para pasar a usar paletas o látigos…

Por lo mismo es que tenían un cuarto a prueba de ruido, y que su colección de juguetes sexuales entre otros implementos para hacerlo, los tenían detrás de un librero que era una falsa puerta, dando a una pasadizo donde tenían su colección, no siendo el cuarto rojo como tal, ya que en sí su habitación era el cuarto rojo, sólo era como un almacén escondido para cuando sus bebés quisieran dormir con ellos por alguna pesadilla, de ese modo no sabían nada de lo que hacían sus padres.

Pero en sí William sabía lo muy creativo que era su esposo no solo como artista, ya fuera con sus esculturas o él mismo siendo el lienzo al hacer sus sesiones de fotos donde se maquillaba temáticamente representando algo, ya fuera en referencia a un objeto, o un ser, incluso personajes de Disney o alguna película, a veces las estaciones… Sino también en el sexo, y William también era artista, no por haber estudiado la carrera como su esposo, pero sí amaba dibujar y pintar, así que había hecho que desnudos después de hacer el amor se frotaran sobre un lienzo, sí uno con pintura roja y sus fluidos entremezclados que de hecho al pasarle laca por encima, William pidió que se pusiera en una de las galerías de Kunst, sólo que bajo un seudónimo.

Tomi lo tenía en su galería principal, y no estaba a la venta, aunque siempre que preguntaban decía un precio exorbitante por lo mismo es que no se vendía, le gustaba tener allí la obra de su marido, sintiéndose muy orgulloso de él y por supuesto que Tom se las olía de que esa pintura estaba relacionada con ambos sólo que se mantenía como un: sé lo que hicieron pero no puedo probarlo.

Así que el menor sólo reía y fingía demencia.

William regresó a su presente, cómo es que tenía que regañar a sus subordinados, dando la impresión de que realmente era una persona estricta, incapaz de sentir, pero no detestándolo como tal, porque el alfa era muy bueno, enseñaba, buscando la excelencia y sin aquella presión, quizá no tendrían las estrellas michelines en los restaurantes de la cadena de hoteles.

Sólo que… William mantenía aquel personaje frente al resto, ya que se le prestaba bien hacerlo, porque desde la escuela había sabido que no valía tener la altura o porte si no mostraba la actitud, y que la gente como tal no te tenía ni respeto ni consideración, era preferible que sintieran miedo, de esa forma alejó a los pretendientes de Tomi y en la universidad… Bueno, se mordía la lengua para no insultar ni golpear a su profesor por ser el mejor, sólo que… Finalmente en un punto lo enfrentó, cansado porque ya era padre para ese punto, estaba casado, dormía menos y… Lo agarró en un punto difícil, viendo el miedo retratado en el maestro, a sabiendas de que no podría seguir mangoneando al alfa.

Y es que William sabía que sólo dejaba que su esposo le gritara o regañara, e incluso insultando cuando era un juego de roles, pero ya no soportaba más que eso pasara con el resto. Si bien se daba su lugar, por lo demás se mantenía calmado, callado, así que era completamente diferente cuando actuaba de nuevo en el rol mandón pero con su esposo.

En ese punto, William sabía que no era “Billy”, no era “mi amor”, “mi luna”, “mi príncipe”, ni ningún apelativo cariñoso, no era el esposo sumiso que lamía el suelo dónde pisaba su omega, en aquellos momentos, era “el amo”, entre otros títulos dependiendo del humor. Y si bien tenían su palabra de seguridad: Peluso, como el peluche que había tenido Tomi heredado por Harry y que se lo dio a William durante su primer rut… En realidad se ceñían más bajo la dinámica RACSA, que era el Riesgo Asumido y Consensuado para prácticas de Sexualidad Alternativa o no convencionales, porque la mayoría de sus juegos iban al límite o incluso sobrepasando extremos de dominación y sumisión.

Así que había una confianza total y plena de uno con el otro ya que aparte incluso sin hablar, tenían el hilo de su unión, sus lobos conectados, porque eran hermanos, esposos y amantes, por lo mismo es que se permitían hacer cosas más así.

William era un enigma para quien veía cómo se desempeñaba en todo ámbito, en el trabajo, como papá, como esposo, con sus padres, cuñados o sus otros hermanos, pero el actuar era parte del performance que manejaba, y desfogaba no sólo sus deseos en Tomi, sino también lo hacía feliz.

Tomi siendo quebrado por él, siendo una masa de puro nervio tembloroso luego de tantos orgasmos, era algo que William disfrutaba, romperlo para hacerlo feliz, le gustaba tener el control en aquellos momentos. Aunque también amaba cuando Tomi tenía ganas de someterlo, William tenía la mente lo suficientemente abierta para gozar de todo lo que su esposo tenía para ofrecerle.

Cuando William salió del trabajo, es que recogió a sus hijos.

—Buenas tardes, señor Trümper-Kaulitz —saludó la maestra, mientras veía cómo Noah y Jack corrían en dirección a su papá, quien les sonreía y cargaba.

—Buenas tardes, señorita Fischer —respondió al saludo William con una expresión amable que realmente contrastraba totalmente con su apariencia, su altura, porte, musculatura, sus tatuajes, y vibra oscura pero totalmente volviéndose una masita al estar con sus pequeños, aunque también fuera muy amable y de buen trato pese a todo con los profesores, y su sonrisa se acentuó al ver a sus hijos—. ¿Cómo les fue hoy, mis amores? —preguntó el de pelo largo, mientras se iba en dirección al auto donde acomodaba a sus pequeños en los asientos de atrás, dándoles besos en sus frentes, luego de que los pequeños le hubieran dejado besos sonoros en sus mejillas.

—Dibujamos mucho, papito —respondió Noah sonriéndole a su papá alfa.

—Sí y también aprendimos canciones, papito —acotó Jack también sonriéndole al mayor.

—¡Sipi, yo canté con Harry! —farfulló Noah, en referencia a su primo que también estaba en su misma clase.

—¿Sí, mi vida? ¿Y tú, Jackie, también cantaste, mi amor? —inquirió William, viéndolo desde el espejo retrovisor.

—Sí… Pero no me aprendí del todo la canción —contestó Jack, haciendo un puchero y frunciendo levemente el ceño, pero su mellizo lo tomó de la manito.

—No te preocupes, Jackie, vamos a cantar juntos hasta que te la memorices —instó Noah.

—Me encantaría oírlos, mis pequeños —los alentó William, mientras veía cómo es que sus mellizos cantaban durante el recorrido de regreso a casa.

Le daba gusto lo mucho que se querían sus hijos, y cómo es que eran felices, porque William siempre quiso ser papá, tener su propia familia, y ahora la tenía, porque sus mellizos se sentían muy amados.

Cuando llegaron a la casa, todavía su esposo estaba en Kunst, así que William fue quien se encargó de darles de comer a sus hijos, también almorzando con ellos, ya que el amor de su vida había llevado la comida que le preparó desde ayer para comer en Kunst, ¿podía simplemente Eddie Thomas comprarse algo para almorzar? Sí, mandaba a su asistente y listo, sólo que William era muy diligente, queriendo que tanto su esposo, como sus hijos y él comieran su comida, haciéndola o bien un día antes, o despertándose a las cinco de la mañana para dejar todo preparado. Pero tanto su esposo como sus hijos lo agradecían, ya que no sólo era comida casera hecha con amor, sino que William realmente cocinaba exquisito.

Cuando sus pequeños terminaron de comer, es que los mellizos le ayudaron llevando sus platos hacia la cocina, extendiéndoselos a su papito para que él los lavara ya que aún eran muy pequeños para alcanzar la mesada, William les sonrió, agradeciéndoles, para lavar los platos después.

Sus hijos fueron a lavarse los dientes, ya sabiéndolos hacer solos, ellos sí teniendo una escalerita en su baño para poder alcanzarlo, y después se fueron a su cuarto de juegos, pero William no se preocupaba, porque ya tenía  cámara en aquella zona, así que incluso mientras terminaba de ordenar todo en la cocina, podía supervisar por la pantalla en caso pasara algo, aunque sus hijos eran muy tranquilos, así que no hacían ningún problema.

Eddie Thomas al regresar a casa, fue recibido por sus tres amores, tanto su esposo, que lo besó con cariño, sin profundizar por los niños, y luego sus mellizos adorables, abrazando sus piernas, con el omega turnándose para cargarlo de uno en uno, porque sólo William podía cargarlos a los dos al mismo tiempo.

—Te preparé la tina para que te relajes, amor mío —farfulló William observando a su esposo, el rubio asintió, sonriéndole.

—Gracias, mi príncipe, justamente tuve un día agotador en el trabajo que me vendría bien relajarme así —respondió Eddie pero un brillo especial en los ojos, que le dejaba entrever a su esposo que no sólo aquel baño sería su “desfogue”, y claro, William ya había alistado todo para después de cenar, por lo que William asintió, mientras le ayudaba a quitarse el saco a su esposo junto con su bolso de trabajo.

William siguió ayudándolo en privado, pero sin segundas intenciones, sólo despojándolo de sus prendas, incluido sus zapatos y medias, para que el rubio se metiera desnudo al agua temperada con sales minerales y esencias, mientras había puesto velas aromáticas que hacía que el omega se relajara aún más, para retirarse del baño dejándolo que se aseara, llevándose las prendas y dejándole la bata de baño, retomando la atención en sus hijos, jugando con ellos antes de cenar.

Cuando Thomas salió listo para comer con sus pequeños, los mellizos comenzaron a parlotear de todo lo que hicieron en la escuela y en el día, con el omega respondiéndoles emocionado ante cada cosa que le comentaban sus hijos, y William sintiéndose tan enamorado de su esposo, porque era un papi muy presente en la vida de sus hijos aunque estuviera casi todo el día fuera, y es que tanto William como Thomas habían tenido una familia que, aunque caótica, demostraba todo el tiempo que la familia era primero, tanto su papi Tom priorizándolos, al igual que su papá Bill, que trabajaban sí, y era complicado porque eran cuatro así que tampoco podían estar en todo, pero de igual modo siempre habían hecho que supieran que ellos estaban en primer lugar, porque no eran padres ausentes, y bajo esa misma crianza con afecto es que ellos mismos la repetían con sus hijos.

Al terminar de comer, es que William regresó a lavar los platos, en lo que Thomas bañaba a sus mellizos, para prepararlos para dormir.

Cuando estuvieron listos, los arroparon, con Thomas cantándoles una canción de cuna, antes de darles un beso de las buenas noches, con William haciendo lo mismo, para dejarlos descansar.

—Voy a alistarme, te quiero desnudo y en posición nadu al llegar a la habitación —ordenó William con su voz de alfa en un susurro contra el oído de su esposo.

—Sí, Amo —respondió Thomas, sintiendo cómo se lubricaba sólo con eso.

El mayor se retiró, mientras que el omega fue a su habitación, fijándose que sí, su esposo había sacado el baúl y dejado la compuerta abierta, que de hecho en la propia cama estaba extendida la manta de terciopelo con unos juguetes e implementos, así que suponía que empezaría con ellos. Así que Thomas se desnudó, guardando sus prendas, peinándose el cabello largo, porque sabía que su amado se lo jalaría, así que era mejor desenredarlo bien, ya después del baño no se había puesto nuevamente sus aretes, así que estaba listo.

Thomas se puso en la posición nadu, arrodillado, abriendo las piernas levemente, totalmente erguido, con la cabeza en alto pero la mirada baja, y con las manos hacia arriba apoyadas sobre cada uno de sus muslos, sintiéndose ansioso porque sabía lo que vendría, relamiéndose los labios, esperando que viniera su Amo.

William ingresó a la habitación, con el cabello suelto, sus pantalones de cuero, una camiseta negra un tanto más ajustada de lo usual, por lo que permitía que se viera su cuerpo trabajado, y descalzo en esta ocasión, Thomas quería seguir viéndolo, pero sabía que no debía, por lo que de inmediato bajó la vista, de igual modo, su cuerpo estaba reaccionando, con su interior lubricándose y su miembro cobrando vida poco a poco.

El alfa al observarlo notaba el aroma dulce de su chocolate caliente, y también cómo es que Thomas se veía bellísimo por completo desnudo, en sus pequeños pezones erectos, y cómo es que se moría por hacerlo suyo, sólo que claro, tendría que empezar la sesión con calma, manteniéndose circunspecto con su expresión, aunque William mismo se estuviera poniendo duro en sus pantalones.

—Puedo olerte, estás tan excitado que sueltas tan fuerte tus feromonas, sin mencionar cómo se te está parando aunque no recuerdo haberte dado permiso, ¿estás tan mojado porque has estado pensando en cómo es que te tomaré cuando me plazca? —inquirió William con su voz de alfa, haciendo que Thomas sintiera cómo se le escarapelara toda la piel, sintiendo un temblor en todo su cuerpo, mordiéndose el labio inferior, hasta que el alfa llegó a su costado, jalándolo del cabello para hacer qué lo viera.—Responde si no quieres que te castigue —instó el tono demandante.

—Sí, Amo… Perdóneme por excitarme tanto por usted —respondió Thomas con la voz apretada, mientras que su cuero cabelludo era tirado por el agarre fuerte del alfa, haciendo que su interior só se apretara más.

William tenía fuego en sus orbes, y soltó los cabellos rubios de su amado. —Ábrete de piernas mirándome mientras me muestras cómo te gusta que te toquen la entrada —dictaminó el alfa, sentándose al borde de la cama, abriendo las piernas, y su novio se giraba, adoptando la posición pedida por el alfa, abierto de piernas, alzando las rodillas, con las plantas de los pies apoyadas sobre el suelo, enseñando cómo es su hendidura estaba lubricada y palpitante, mientras que el rubio dirigía sus dedos hacia aquella zona…

William sentía que le apretaba el bulto de sus pantalones, latiéndole también el miembro, sin embargo, tenía que mantenerse inexpresivo, aunque sus propias feromonas olor café estuvieran entremezcladas con las de su esposo, quien había pasado de sólo tocarse por fuera para meterse los dedos, sin tocarse el pene, pero Thomas deseaba que fuera William quien estaba dedeándolo, apretando más su interior, entre tanto el alfa estaba ahí en silencio, viendo cómo es que Thomas se deshacía en gemidos al seguir tocándose, con su interior caliente que se moría por ser llenado, el sonido de humedad por la forma en que estaba mojándose más.

Y es que William no se cansaba de observar a su esposo, con el rostro sonrojado, su propio cuerpo adquiriendo aquel color por la excitación, y la forma en que seguía tocándose por dentro, con su expresión contraída por el placer, y es que el alfa tenía tantas ganas de metérsela pero tenía que seguir aguantando, al menos aquí no por años sino por sólo poco tiempo.

—Alto, yo decido cuándo te vendrás, sácate los dedos —ordenó William y Thomas hizo caso, sacándoselos, porque igualmente el omega quería correrse con su alfa dentro, por lo que si bien lo tenía al borde por cómo se había estado estimulando la próstata con sus dedos, de todas formas anhelaba más.

—¿Qué hago ahora, mi Amo? —preguntó Thomas, adoptando nuevamente la posición de sumisión, listo para servir a su maestro.

—Dime cuánto quieres mi polla —demandó William y Thomas se estremeció nuevamente por cómo usaba su voz de alfa con él.

—Mucho, mucho, mi Amo —respondió Thomas con la voz apretada.

—Demuéstramelo… Ven a ahogarte con mi polla, abre la boca, ahora —instó William bajándose el cierre, sin estar usando ropa interior, y sacando su miembro que cayó pesadamente sobre su palma.

Thomas sintió cómo se le aguaban las dos bocas, y caminó a gatas en dirección a su esposo, sujetando con su mano la erección del alfa, que se relamió los labios al verlo, con el rubio apoyando su mano en la base, mientras embocaba la cabeza de la dureza de William, cerrando los ojos, comenzando a sorberlo, sintiendo su sabor, apretando más los labios, en lo que empezaba a engullirse la hombría de su esposo, subiendo y bajando sobre la polla del alfa, quien gruñía, pero se mantenía con los ojos fijos sobre el omega.

—Deberías mirar lo bien que te ves comiéndome la verga… Tan hambriento por ella… Eres una puta tan sucia que te excita tanto chupármela, ¿cierto? —inquirió William, apuñuscando los cabellos largo de su esposo, jalándolo más contra su pelvis, haciendo que Thomas sintiera cómo es que se le metía tan profundo, ayudándose igualmente con su puño, en lo que lagrimeaba, pero se mantenía con su propio deseo en vilo, mojándose en su entrada, e incluso goteando preseminal en su miembro que permanecía sin estar tocándose.

William era rudo en ese momento, mientras guiaba al menor sobre su virilidad, soportando sus propias ganas de correrse, entre tanto seguía olisqueando las feromonas de su omega, junto con su lubricación.

—Basta —dictaminó William, jalándole del cabello pero para alejarlo de su pene, dejándolo al omega con la lengua afuera y acezado, mirándolo, anhelante por más—. Vas a seguir preparándote para mí mientras me la chupas —soltó con su voz de mando, sujetando uno de los juguetes que tenía sobre la manta de terciopelo, con ventosa en la base, extendiéndoselo al omega—. Sube y baja sobre él mientras sigues mamándomela —terminó por ordenar.

—Sí, Amo —cedió Thomas, sujetando el juguete, que sabía que quería sentir el nudo de su alfa en su interior, que fuera él y no el objeto de silicona, pero tendría que esperar un poco más, por lo acomodó la ventosa contra el suelo, fijándolo allí, en lo que se empezaba a sentar sobre él, soltando un gemido mientras era llenado por la sensación suave del juguete, sólo que este no palpitaba como William.

—Bien… Concéntrate en la sensación, porque igualmente ese juguete no es tan grande como yo, así que servirá para prepararte más —comentó William, gozando al ver cómo es que su esposo se subía y bajaba sobre el juguete, ahora retomando su labor, sujetando su erección, nuevamente chupándosela, ahuecando las mejillas, apretando los labios alrededor, haciendo un sello más firme, consiguiendo que el alfa sintiera cómo es que se lo comía, pero ahora con el omega viéndolo fijamente, y el mayor sentía que iba a correrse, manteniéndose concentrado en no hacerlo, porque si bien podría tener más de una ronda con su esposo, sabía que le gustaba soltarte la primera corrida en el culo.

Pero Thomas siempre había sido su pecado, su perdición, con esos labios gruesos, ojos brillantes… Él sabía lo que hacía, y que si bien William estaba “a cargo”, quien seguía dominándolo era Thomas, y que por él haría lo que fuera.

Thomas mismo se estaba conteniendo para no venirse, incluso temblando por momentos, porque su próstata se estimulaba pero también por cómo ensalivaba más el miembro de su marido, sintiendo su sabor salado, mientras lo veía desde abajo, sintiendo cómo es que palpitaba en su boca, anhelando que se corriera dentro de cada uno de sus orificios, en todo su cuerpo… Lubricándose mucho más al punto de que realmente por lo mismo es que no echaba como tal lubricante sobre el dildo, por lo mojado que estaba.

Thomas jugueteó con su lengua alrededor de la hombría del alfa, quien siseó.

—Estás haciendo un gran trabajo… Ya sabes cómo es que me gusta… Me encanta lo mucho que te esfuerzas… Porque es lo que amas, que tu boquita sólo sea para tragarte mi semen —soltó William, empujando las caderas dentro de su boca, volviendo a tomarlo por el cabello, entre tanto Thomas siguió sentándose y subiendo sobre el juguete, poniendo los ojos en blanco, gimiendo con la dureza de su esposo aún llenándole la boca, por lo mismo es que aquellos ruidos hacían que vibrara contra la verga de su marido, quien gruñó.

Thomas estaba relajando su garganta, incluso aunque lagrimeara, porque tenía que evitar el reflejo nauseoso ni sacar los dientes, lo que era difícil controlar cuando estaba siendo abiertos por ambos agujeros, pero igualmente lo hacía.

—Basta —soltó William, jalándolo nuevamente del cabello para quitarle el miembro de su boca, nuevamente dejando al rubio con sus labios hinchados, rojizos y con hilillo de saliva entre su boca y su pene, pero también haciendo que el omega dejara de mover sus caderas sobre el juguete.

El alfa se puso de pie y señaló la cama.

—Ponte contra el borde de la cama, dándome tu culo con las manos detrás de tu espalda —demandó William, y Thomas se puso de pie, sintiendo el tintineo entre sus piernas por cómo es que el juguete se quedó en el suelo, quedándose vacío, pero apretándose porque su alfa le pedía una posición que era para follárselo esperaba que a la de ya.

Por lo que asumió la posición, poniendo sus manos detrás, y sintiendo cómo es que su esposo le situaba las esposas, apretándose más.

—Junta más las piernas, y alza más el trasero —instó William.

Thomas hizo caso, pero ya sabía que no iba a entrarle si juntaba más las piernas en aquella posición, a menos que estuviera boca arriba y William se las juntara al metérsela, así que sólo lo torturaría un poco más, sólo que en este caso era para alargar su placer, así que estaba bien.

Lo confirmó cuando el chocar de la fusta contra sus nalgas, arqueándose más al percibir aquel ardor contra su piel sensible, apretándose más por dentro, mojándose aún más, sintiendo cómo esos fluidos estaban apelmazados en su entrada y muslos, con su miembro contra el colchón sintiendo que iba a correrse sólo por los azotes, sólo que no podía, él no tenía control sobre su cuerpo, ahora mismo sólo estaba para servir a su Amo, y William era el único que iba a poder decidir cuándo se corriera, por lo mismo es que aquella negación del orgasmo sólo lo aturdía aún más.

—Será mejor que cuentes cada azote… —demandó el alfa, y Thomas comenzó a contar, con la voz quebrada, sintiendo cómo se le escurría saliva conforme su esposo seguía golpeándolo.

William embebido mientras notaba cómo la carne se inflamaba, tornándose rojiza, disfrutando de los gritos entremezclados de dolor y placer, porque era música para sus oído los gemidos de su omega, cuando notó que había quemadura por fricción al punto de formar unos microcortes, es que se detuvo, no porque no pudiera hacerle aquel daño con heridas, era todo consensuado, sino por su mismo deseo por la sangre, es que dejó la fusta a un costado para ceñirse sobre su esposo, lamiéndole las gotas del líquido carmesí, amasando la carne de Thomas, quien gimió más fuerte, arqueándose más, porque el alfa no paró allí, sino que le brindó besos y lamidas a ambos glúteos amoratados, para separárselos y comenzar a sorber de su néctar…

El rubio apretaba sus puños, sintiendo cómo se estaba desgarrando la garganta, todo el cuerpo quemándole por el deseo, sus pezones sumamente sensibles contra el colchón al igual que su miembro, mientras que William estaba chupándole por encima de su fruncido agujero, sintiéndolo cómo latía, cómo es que sorbía para adentro, anhelando más atención, con el alfa realmente gozando el sabor de su omega, su lubricación y sonidos de placer, metiéndole la lengua, y haciendo que su interior se la tragara, con Thomas temblando bajo suyo.

Sólo que ya era suficiente, William necesitaba tomarlo ahora.

—Súbete por completo a la cama, culo arriba boca abajo —ordenó William con su voz de alfa, y el omega temblando es que se acomodó, quebrándose lo suficiente porque ya sabía lo que vendría, mordiéndose el labio inferior cuando sintió cómo es que se hundía el colchón ante el peso de su alfa.

William sujetó su polla, tomando una de las nalgas del omega, apretándosela, mientras veía su agujero apretándose para él, y guió su dureza hacia la hendidura del rubio, quién boqueó cuando su alfa se la metió completa, comenzando a embestirlo con fuerza, aún Thomas inmovilizado por las esposas, en lo que gozaba la sensación de estar lleno pero por la hombría de su alfa, que palpitaba dentro suyo, tan caliente y gruesa, tocándole en sus puntos precisos, que conseguía que Thomas gritara más, arqueándose deseoso, entre tanto su alfa bombeaba más profundo, manteniendo su pulgar en la unión de sus nalgas antes de llegar a su agujero, haciendo que el omega se derritiera más.

Thomas sentía su propia entrada convulsa por tanta estimulación previa, y William disfrutaba de aquella contracción alrededor de su dureza, la humedad, cómo lo apretaba, la calidez… Su omega había nacido para él, para envolverlo con su estrechez.

—Este culo es mío… Sigue siendo un buen chico, una perrita golosa que me recibe bien… Aunque estás apretando tanto… Creo que debo ser más rudo contigo —arguyó William, embistiéndolo más fuerte, que Thomas estaba poniendo los ojos en blanco.

—Sí, Amo… Merezco ser… Castigado —soltó Thomas sin poder hablar de corrido.

El alfa levantó su pierna para presiona su pie sobre la cabeza del rubio, sin dejar de cabalgarlo.

—Y no te atrevas a correrte —advirtió William, mientras que Thomas soltaba rezos sin sentido al apretarse tanto por cómo era tomado con violencia, teniendo la presión de su esposo tanto sobre su cabeza como sobre su trasero, sintiéndose a punto de estallar por tanto placer.

Estaba siendo totalmente dominado por William, y le encantaba.

William sintió cómo se le apretaron los huevos, iba a correrse, pero no, quería verlo, no sólo oírlo, así que se la sacó, girándolo con agresividad para que estuviera boca arriba, con las piernas temblorosas, el rostro mojado por su sudor, llanto, pero también con todo el placer que sentía, su miembro hinchado pulsando hizo que el alfa sintiera más ganas de seguir haciéndolo suyo, así que le abrió las piernas, doblándolos sobre su pecho, para metérsela, nuevamente, pero jalándolo del cabello, haciendo que su omega jadeara más fuerte.

—Quiero que veas cómo es que te está entrando toda… —soltó William, sin dejar de batir sus caderas contra el culo de su omega, que sólo jadeó más, apretándose por el placer, viendo más que su propio trasero, cómo es que ingresaba la longitud de su alfa por la posición doblado sobre sí mismo, con el alfa manejando las embestidas y teniéndolo sujeto de los cabellos—. Abre la boca… —instó ubicando su pulgar de la mano libre contra su labio inferior lleno, y el omega hizo caso, apretándose más cuando el mayor le escupió sobre la boca, metiéndole el mismo dedo, y él sólo chupó por inercia, excitándose al momento en que su alfa se corrió dentro suyo, anudándose después.—Vente para tu Amo…

El comando hizo que Thomas se corriera casi de inmediato, incluso sin tocarse, al permitírselo, se vino con fuerza contra su propio vientre, apretándose más contra el miembro hinchado en la base de su alfa.

William se salió con cuidado una vez que se deshizo el nudo, mientras que Thomas estaba en su petit mort, es que el alfa lo giró con suavidad, quitándole las esposas, y besándole el hombro, abrazándolo por detrás.

—Uhmn… ¿Quieres seguir o aquí nos detenemos? —preguntó William, haciendo sentir al omega sostenido en todo momento, que podía confiar en él por completo, y soltó un suspiro, gozando cómo es que tenía a su esposo abrazándolo.

—Dame… Unos minutos y seguimos —soltó Thomas acezado con una sonrisa, girando el rostro levemente.

William asintió y lo besó con dulzura, mientras seguía acariciándolo con delicadeza en aquel momento, porque lo amaba y sólo era otra forma de demostrarse su amor, ambos gozando de la sensación del post orgasmo, y cómo es que repercutía el placer de uno donde el otro al ser predestinados unidos por la marca.

Y es que Thomas lo sabía, que esos brazos fuertes que lo acunaban eran del amor de su vida, cómo adoraba a su esposo, que en sí todo lo que recibía era porque lo adoraba y tenían esos gustos que podrían ser un tanto raros para el resto, pero a ellos no les importaba, y que todo era porque ambos querían, incluso con la humillación, sabía que William no quería lastimarlo de verdad, y que él estaba en control, porque no tenía que ver nada lo que hacían en aquellos momentos, ya que Thomas mismo tenía sus prendas con látex que usaba para los momentos donde hacía que quien se arrodillara para servirlo como su perro era él, siempre en control.

Sólo que también adoraba tener a William como un Amo frenético al momento de follárselo con violencia, todo dependía del ánimo que poseían, y le encantaba saber que su esposo siempre se prestaría para todo lo que Thomas quisiera, porque era su hermano, su protector, su alfa, su amante, su mejor amigo, su todo, y por eso es que el omega sabía que le alegraba no compartirlo, ni haberlo tenido que hacer nunca, porque tanto William como Thomas, se habían adecuado al otro, y matarían a quienes intentaran separarlos, no por nada les bromeaba Fred que eran los Addams, no sólo por la devoción de Gomez a Morticia, tal cual William le era devoto a Thomas, sino también porque ambos tenían un lado oscuro donde serían capaz de todo por proteger lo suyo.

F I N

En fin, si les gustó no olviden dejar un comentario, son gratis y por cada comentario nace un hada 🧚

por Kasomicu

Escritora del Fandom

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