Elegidos Extra 23

Notas: PORQUE UNO SIEMPRE VUELVE AL LUGAR DONDE FUE FELIZ AJAJAJAJ, pues estoy con mucho trabajo, en mi archivo terminé Problemas familiares, así que escribí en putiza este extra sobre mi pareja secundaria favorita de todo Elegidos. Ah y la manip del FredLu jóvenes con Lucas poniendo cara de ojete fue regalo de Killy, la versión adulta fue un esfuerzo mío (no pregunten cuántos intentos me tomó JAJAJA).

Resumen: Había una vez una Paloma que se enamoró de Ricitos de oro, y su amigo el Venado, estaba muy harto de que su amiga la Paloma se armara el pan completo a base de migajas. O de cómo fue que Katie se adaptó al amor tóxico de su mejor amigo y su esposo a través de los años.

Fic TOLL de Kasomicu

Extra: El cuento de Ricitos de oro, la Paloma y el Venado

Fred estaba con los audífonos puestos, porque sus hijas de catorce años habían ido a la pijamada en casa de sus padres con sus otros sobrinos, así que como era fin de semana, y no habían incidencias en el trabajo era tener tiempo libre para poder jugar, así que estaba en campaña con llamada en discord mientras jugaba en línea.

No tenía que preocuparse por nada más, porque si bien Fred ya no era un niño, sino un adulto casado con treinta años, sabía que sus niñas estaban seguras y felices con sus primos y abuelos, y que también si bien tendría que hacer la cena, para eso tenía dinero y había pedido delivery, de ese modo Lucas no se enojaría por tener que cocinar al Fred haberse olvidado su deber como esposo.

Lucas mismo tenía su propia oficina donde seguro estaría jugando también, no lo juzgaba, también tenía día libre y era mejor que lo aprovechara como quisiera.

—¡A la izquierda, sáquenle el escudo o nos harán mierda! —escuchó la voz de brat67, y Fred se reía mientras apuntaba con precisión milimétrica propia de quien ha jugado por tantos años

—Tranquilo, niño, ya casi lo tengo —repuso Fred, que no era conocido como tal con su nombre, sino su apodo “GothamsMostWanted” por su fascinación insana por Batman, quien era su héroe favorito, así como Lucas Spider-man, así que incluso en sus juegos de roles se armaban unos ships un tanto peculiares cuando Fred se disfrazaba de Batman y Lucas de Spider-man—. Dos golpes más y cae…

Fred estaba muy enfocado en seguir aquella campaña, que cuando la puerta de su oficina se abrió, no se percató, y cuando su silla se giró, iba a fastidiarse hasta que vio a Lucas, quien estaba disfrazado de Rosalina, usando la mentada peluca rubia, habiéndose delineado levemente los ojos, usando labial, y… Ese vestido celeste que tenía una abertura donde veía sus boxers y muslos, haciendo que Fred se quedara boquiabierto y la mano de su esposo lo tomara por la quijada, levantándosela.

—¡Te están disparando, Batman fallido! —le gritaron en sus oídos, pero Fred tenía un asunto más importante que atender.

—Chicos, debo irme, me salió una emergencia doméstica, tengo que destapar una tubería —masculló Fred mientras veía con lascivia a su esposo, quien le apretó la nariz sonriéndole mientras que se arrodillaba, bajándole el cierre y sacándole el botón para meter su mano sujetando su hombría.

—¿Cómo que una emergencia doméstica? ¡Estamos en medio de una campaña! ¿Quién te ordena, tu mamá? —se quejó brat67 incrédulo ante él comportamiento de su compañero más pro.

—Mi esposo, brat, mi esposo —corrigió Fred, queriendo colgar pero Lucas embocó su miembro entre sus labios, comenzando a chuparlo, porque sí, era una mejor idea coger en su tiempo libre.

—¡¿Tienes esposo?! ¿Cómo uno real? ¿En tu casa? —increpó JoBlix34, otro de sus compañeros de campaña, que por lo que sabía era un universitario.

—¿Y juegas con nosotros teniendo un esposo? Yo pensé que esos ancianos sólo pagaban facturas y veían televisión hasta dormirse —se quejó brat67, porque él estaba en el último año de escuela—. ¿Cómo te dejaron comprar esa tarjeta gráfica?

—Chicos ya me vengo, digo, me voy, porque esto es urgente, se cuidan, adiós —soltó Fred sin responderles porque tenía otras prioridades, colgando de inmediato mientras se quitaba los audífonos y empujaba su pelvis dentro de la boca de su esposo—. Mierda, qué buena sorpresa, mi amor…

Lucas se separó de su hombría, apoyando su mejilla contra su verga y viéndolo sonriente.

—¿Mi amor? Pero si yo no te conozco, sólo quería darte las gracias por haber recogido las estrellas dispersas, tus hazañas perdurarán en la memoria del cosmos —soltó Lucas con retintín, apretando más la voz para hacerla aguda, porque en sí todo había sido de improviso, ya que tenían la casa para ellos solos, él pensó que sería más que obvio que podrían coger si en la semana habían estado ocupados, pero Fred se había puesto a jugar y Lucas si bien podía solamente ordenarle que dejara de hacerlo porque ya no eran , quería mejor aprovechar uno de los disfraces que tenía su esposo guardado para él en su innumerable lista de opciones para emplear su peluca, aparte de la spidersona de Gwen Stacy, y de paso poner en práctica algunas cosas que había leído en los fanfics, de esa forma Fred no podría negarse al ser demasiado tentador.

—Eh… Claro, soy… ¿Mario o Luigi? Me cuesta pensar con la cabeza correcta cuando me la acabas de chupar, pero… Mierda, espera, déjame ponerme al menos un disfraz porque la falta de producción luego de verte así… Carajo, sólo demoraré un segundo —dijo Fred poniéndose de pie y el rubio se mantuvo de rodillas suspirando—. Y tenemos que llevar esto a la habitación para todo lo que quiero hacerte —advirtió, haciendo que Lucas lo siguiera.

Realmente Fred no demoró mucho dentro de su clóset, porque agarró lo primero que encontró, es decir su máscara de Batman y capa, haciendo que Lucas riera al verlo.

—Vaya, ¿entonces el héroe de Gotham ayudó a Rosalina a recoger las estrellas? Me encantan estos crossover fumados dignos de estar bajo los efectos de algún estupefaciente —musitó Lucas mientras gateaba en su dirección y Fred se masajeaba el miembro, mordiéndose el labio inferior ante cómo podía cogerse a su esposo vestido así.

—Sí, soy la noche, soy la venganza… Que es el plato que se come frío pero créeme que te dejaré bien caliente, Rosalina, soy quien estrellará mis huevos en tu mentón, quien te hará ver estrellas —habló Fred impostando la voz para hacerla más grave y Lucas se rió, porque amaba al imbécil de su esposo, llegando hasta él y acariciándole la cadera.

—Pero apaga tu baticelular porque no quiero que nos interrumpa ninguna batiseñal —advirtió Lucas, y Fred asintió, apagando su teléfono para luego ver cómo es que su esposo, aún de rodillas, apretaba su cadera, sujetando su dureza para volvérsela a engullir.

—Mierda… Muero por meterme en tu baticueva y que me hagas ver galaxias enteras, Rosalina… —masculló Fred, empujándose más profundo dentro de la cavidad en su esposo, quien apretaba el fondo de su garganta para estimular las primeras partes de la dureza del otro alfa, cuidando de no bajar sus dientes, mientras sentía su propia excitación crecer dentro de sus bóxers.

Lucas estaba jugando con su lengua aún teniéndolo dentro de su boca, poseyendo aquella habilidad que tenía loco a Fred, quien estaba aferrándose a los cabellos rubios y sintéticos de la peluca de su esposo, la misma que había sido básicamente un regalo de su hermano menor cuando se quiso burlar a costa suya, haciendo que Fred mismo descubriera una faceta oculta que le encantaba desde aquel entonces, fijándose cómo es que la pequeña corona de Lucas no se caía, probablemente la tendría sujeta con algún gancho, porque lo notaba al cómo ver cómo es que bajaba y subía su cabeza sobre su hombría, con sus ojos viéndolo fijamente al momento de engullirlo, sin que se le cayera, y tenía esa mirada felina… Esa que le decía que estaba en el control de su cuerpo, y sí, Fred palpitaba entre los labios de su esposo, quien le acariciaba los testículos y seguía chupándolo con gula, ahí quien estaba a cargo era Lucas y no él, por más que Fred fuera el que estuviera dentro de su esposo era algo que tenía bien en claro.

Fred mismo se sentía un poco imbécil por haber preferido jugar que estar con su esposo, pero en su defensa, como notó ocupado a Lucas, creyó que era mejor no presionarlo, dejándolo que tuviera su espacio para sí mismo, ya que luego él mismo sabía que si estaba de insistente cuando su esposo no quería recibiría un puñetazo, así que prefirió jugar sin captar las señales de que quizá su esposo necesitaba tiempo para prepararse para él, porque hasta lo veía en sus manos alrededor de su hombría, cómo se había pintado las uñas, rasurado hasta quedar lo más liso posible para maquillarse, hasta había planchado el vestido como él lo tenía guardado pero no así de presentable, y él a duras penas se dio una ducha rápida en la mañana, donde no recordaba si se peinó o no, porque como estaría en casa no era prioridad hacerlo, sólo que Lucas igualmente lo recibía, relajando la garganta, pero lo suficiente, para tener esa tensión deliciosa en cómo se contraía alrededor de su dureza en las partes más sensibles, haciendo que el rubio generara más saliva, ayudando a la intromisión en lo que él mismo iba saboreando el amargor del preseminal de su marido, pero que para estas alturas no le desagrada, él era consciente de que amaba hacerle mamadas al pelinegro, no sólo por las expresiones de Fred al estar tan fuera de sí por el placer recibido, incluso con su máscara veía bizquear al más alto, sino también porque adoraba la verga de su esposo, su sabor, la textura incluso el cómo latía entre sus labios…

Era algo que no era tan dadivoso y poco egoísta como se veía, ya que él mismo estaba como un tronco mojando sus bóxers por el preseminal incluso sin tocársela.

Cuando Lucas sintió cómo se tensaron los testículos de su marido contra su mano, y el engrosamiento de la base en la otra, es que sabía que iba a correrse, y sólo hizo mayor succión, consiguiendo que Fred se viniera y anudara, haciendo que Lucas pusiera los ojos en blanco al tragarse su venida hasta el punto de ahogo, haciéndolo lagrimear de gusto, porque se sentía bien aquella presión, y pérdida de control por aquellos instantes, manteniendo su mano apretando el nudo de su marido, mientras que se alejaba por aire, relamiéndose los labios, porque la mamada no sólo le servía como un gozo para ambos, sino también para que durara más en la ronda siguiente, porque sabía que era así, que si Fred no se pajeaba y no habían tenido acción tan seguido, terminaba por venirse rápido y no, Lucas quería que le durara más al momento de darle sentones o que lo montara, porque él sabía que también se correría rápido por estar tan caliente, sólo que al mantenerlo dentro suyo, se le volvería a parar con facilidad.

—Ven aquí —demandó Fred, jalándolo para besarlo, saboreándose a sí mismo en los labios hinchados de su esposo, jugando con su lengua mientras caminaba con él en dirección hacia la cama, hasta echarlo, poniendo una pierna entre las suyas, bajando su mano, colándola en la abertura del vestido, acariciando los muslos carnosos del rubio, para pasar sus labios a su cuello, chupándoselo y mordiéndolo, quería cogérselo duro, y mamarle bien el culo, quería sacarle el máximo jugo a no tener que preocuparse por el trabajo o sus hijas por una noche.

Fred estaba mordiéndole el cuello, masajeando la hombría de Lucas por encima de sus bóxers, para meter su mano, masturbándolo con el mismo líquido preseminal sirviendo como lubricante para hacerlo, lo que hizo que el pelinegro se separara para acercarse al cajón de la mesa de noche, agarrando el tubo de lubricante con una sonrisa traviesa y Lucas se sujetó la cinturilla de su ropa interior, para bajársela cuando sonó el timbre.

—¿Pediste algo? —preguntó Lucas frustrado sentándose en la cama de golpe y Fred suspiró.

—Sí, la cena, deja voy, recibo, y vengo a seguir comiéndome el postre, de paso que traigo crema batida —arguyó Fred guiñándole un ojo, dándole una nalgada a su esposo que lo hizo estremecer, porque ya podía imaginarse lo que iba a hacer con la crema batida el vicioso de su marido, aparte de que estaba sumamente sensible que la nalgada sólo había sido un atizador del fuego interno.

Fred sólo se subió la ropa interior y pantalones para lavarse la mano rápidamente antes de ir a abrir la puerta, sin tomarse el tiempo de quitarse el disfraz, pero quedando perplejo cuando quien estaba fuera no era el motorizado, sino…

—¿Qué haces aquí? —preguntó Fred al ver a su mejor amiga en el umbral de la puerta.

—Estaba intentando llamarte pero salía apagado, y tenía que venir, perdón por interrumpir, que apestas a jengibre y pimienta, ¿en serio le prende a Lucas que te vistas así? —inquirió Katie arqueando una ceja mientras entraba sin invitación a la casa de su mejor amigo.

—Katie llegas en un pésimo momento —soltó Fred, porque adoraba a su mejor amiga, pero no quería que se quedara ahora que estaba por hacérselo a su esposo.

—Es que me dijo que sí, Fred, Oliver me dio el sí —masculló Katie con ojos soñadores—. Sabes que eres como un hermano para mí, y que desde que… Murió mi mamá no ha sido lo mismo —agregó, sentándose sobre el sillón y Fred sintió la culpabilidad, porque claro, en sí sus padres de Katie se divorciaron cuando ella era niña, y su madre la llevó a Alemania, porque en sí ella nació en Suiza, de esa forma es que Katie fue una alumna por traslado en su escuela, pero tras la separación, es que sólo eran la señora Marie y Katie, porque su padre se había quedado en Suiza, sólo dándole dinero puntualmente, que por lo mismo es que económicamente no le faltó nada, aunque tenía una nula relación con su progenitor y sólo sabía que tenía hermanos en otro país por el segundo compromiso que tuvo su padre, pero sólo tenía a su madre, la cual había fallecido hacia unos cinco años, por lo mismo es que era más que comprensible que su mejor amiga quisiera compartir este momento especial con él, aunque no fuera el mejor momento.

Fred mismo sabía que había sido quien la había alentado que le pidiera matrimonio a su novio omega si estaba tan entusiasmada con él, porque si bien la alfa había tenido varias novias, y algún que otro novio omega, habían terminado de forma terrible la mayoría de sus relaciones que con Oliver había sido diferente, que hasta Katie tenía temor por lo sana que era su relación con él, porque hasta hablando sobre tener cachorros, él no se había negado, siendo muy dulce, porque Fred sabía que Katie quería tener sus propios cachorros, adorando a las gemelas, siendo su tía que las consentía pero ella también quería tener los suyos.

—¿Por qué estás demorando tanto, caballero de la noche…? —preguntó Lucas con la voz apretada para intentar sonar más aguda, quedándose paralizado cuando llegó a la sala con su disfraz de Rosalina y tenía a Katie ahí, quien lo miró.

—¡Lucas, hola! Qué… Interesante disfraz, como recomendación, podrías comprarte otra clase de lencería para que combine ya sabes —musitó Katie—. Y me comprometí por eso vine, para celebrar con ustedes, mis esposos favoritos.

Lucas se fue corriendo a su habitación con el rostro ardiendo por la vergüenza.

Katie suspiró y miró a Fred. —¿Siempre tiene que ser difícil, no?

Fred se quitó la máscara y arqueó una ceja. —¿Todavía lo preguntas? —cuestionó el pelinegro, que sabía que la relación con su esposo y Katie nunca había sido la mejor, desde el inicio.

—¿Entonces me voy? Lamento haberlos interrumpido sólo que… —repuso Katie, y Fred negó.

—Déjame hablar con él —masculló Fred para dirigirse a la habitación.

Katie se quedaba mirando la mesa de centro, pensando si de verdad había sido muy imprudente, pero es que si bien tenía otros amigos, en sí Fred era como un hermano para ella, cómo al inicio cuando ella era un puberta de doce años se había sentido un poco cohibida al llegar a una nueva escuela y país, por más que en sí sabía que sus abuelos maternos vivían allí.

—¿Puedo sentarme ahí? —preguntó Katie cuando vio el asiento vacío del pelinegro que sólo se alzó de hombros, con la niña sentándose a su costado.—Perdón por molestar, pero, ¿me prestas tus apuntes? —cuestionó y Fred le movió su cuaderno en su dirección, haciendo que ella frunciera el ceño porque tenía una horrible letra que no entendía.—Eh… Gracias.

—Sé que escribo horrible, pero de nada, supongo, ah y soy Frederick Cedric, aunque prefiero sólo Fred —masculló Fred.

—Yo prefiero sólo Katie, es muy largo Katherine —farfulló Katie.

—Y eso que es sólo uno, mi apellido es compuesto, es una cosa horrenda cuando tenía que hacer planchas escribiéndolo por completo por portarme mal —soltó Fred arrugando la nariz, y Katie rió.

—¿Y siempre te portabas mal? —cuestionó Katie con curiosidad.

—Ah, cierto, eres nueva, sí, me solía portar pésimo, ahora bajé un poco a las revoluciones, pero igualmente me conozco de memoria el camino hacia la oficina del director por si te metes en problemas puedo guiarte —propuso Fred y ella tuvo que taparse la boca porque le caía bien su compañero.

Luego fue conociéndolo más, y dándose cuenta que Fred era peculiar, porque a veces se pasaba de literal, y sí, era de meterse en líos, aparte de… Estar perdidamente enamorado de un alfa, quien era Listing, el mismo que había sido su mejor amigo por años, y que se la pasaba con omegas y chicas betas.

—Pero, ¿por qué lo esperas? ¿Es algo de chicos gays que tienen miedo a quedarse solos si no les hace caso otro chico? Porque dudo mucho que te quedes solo de por vida si tenemos doce años —masculló Katie frunciendo el ceño mientras comían en el receso, y Fred chasqueó la lengua.

—No es eso, es él, lo quiero a él, no a otro alfa, Lucas es… Especial, desde que nos vimos por primera vez, sólo que lo conozco, en algún punto se cansará —mencionó Fred justificándolo y viéndolo comer al costado de su novia, haciendo que se le apretara el pecho.

—¿Y si no lo hace? Tú eres muy práctico en clases y en los juegos, ¿por qué no aplicas eso para esto? Tal vez haya un alfa al que le gustes desde ahora —musitó Katie y Fred la miró haciendo un mohín—. ¡No me refiero a mí! —acotó la rubia riéndose y Fred relajó su expresión para unirse a su risa.—Estás guapo pero no soy gay.

Y Katie fue la única con quien compartía lo que sentía por Lucas, porque no podía decírselo a sus hermanos al conocer a sus tíos, y tampoco al resto, porque Katie era quien era más de fiar para secretos, a diferencia de sus otros amigos.

Por eso Katie fue la que lidiaba con cada vez que Fred sufría, incluso hasta llorando cuando él no era de llorar, pero lo vio romperse luego de lo que pasó en el campamento cuando tenían catorce años.

—Mándalo al diablo, Fred, es un imbécil que no te merece —masculló Katie abrazándolo mientras que su mejor amigo estaba completamente hecho mierda por Lucas negando todo lo que tuvieron, básicamente habiéndolo usado.

—No puedo… Quisiera hacerlo pero no puedo, Katie, es… No puedo explicarte lo que sentí al estar con él, sólo es él, su olor, su rostro… No puedo, incluso sólo dormir, no puedo, no quiero, no puedo —barbotó Fred sintiéndose devastado—. Lo amo, Katie, lo amo.

—Pero el amor no debe doler, Fred —le aconsejó Katie sintiendo ganas de patear al imbécil de Listing—. Si el amor duele más que la felicidad que te da entonces que se vaya al carajo, de verdad hay muchos alfas más, sólo date la oportunidad de conocer a otros, y sentir algo bonito, donde no te nieguen ni te usen, que sea recíproco —le alentó la rabia acariciándole las mejillas al pelinegro—. Está bien que seas un tarado, pero no por eso te mereces algo así.

Pero no, el intento de Fred de salir con otros alfas terminó peor, y al final, Fred regresó con Lucas, quien estaba celoso por ella.

—Es que me da una rabia que sea tan descarado de sentir celos porque te besé, ¡cuándo él fue quien estuvo con otras personas fingiendo ser hetero! Yo sólo te di un beso de boca cerrada porque qué asco besarme a mi hermano, sólo que mejor tú que la basura de Henry —rebatió Katie porque en ningún momento aprobó la decisión de que su mejor amigo regresara con él, pero no había de otra, Fred estaba más que aferrado al imbécil de Listing.

—Sí, lo hizo porque era su proceso de closetero, lo importante es que ya estamos bien, Kat, y cuando estemos en la universidad vamos a decírselo a todos —comentó Fred, y su amiga le dio un coscorrón en la cabeza.

—De verdad no te arrastras más porque te faltó piso, en serio —se quejó Katie viéndolo sobarse el golpe.

—Es el amor de mi vida, y… Me dejará metérsela en mi cumpleaños —contó Fred  y Katie puso los ojos en blanco.

—Ni Ashley me tuvo así de rogona para metérsela, de verdad, eres bien tarado también tú, te gusta la mala vida —masculló Katie para soltar un suspiro—. Espero que al menos ya esto sea para bien de verdad, y no te vuelva a dejar llorando por él.

—No lloré… Mucho —intentó defenderse Fred y Katie volvió a golpearlo—. ¡Ouch, mierda! —se quejó porque la otra alfa lo agarraba de su saco de box cuando se enojaba por sus actitudes con respecto a Lucas.

Pero también cuando Ashley le fue infiel, es que Katie terminó con ella, siendo su soporte su mejor amigo, porque incluso aunque fueran unas mocosas tenían tantas cosas juntas, no sólo su mundo en Minecraft sino los planes que habían pensado al salir de la escuela, tantas cosas que fueron al agua, y Fred no la juzgó, sólo estuvo para ella, buscándola animar, y eso es algo que Katie le agradeció mucho a su mejor amigo, incluso aunque sus compañeros dijeran estupideces de que eran novios por sus antecedentes de haberse besado por una apuesta, ellos sabían que no se veían de esa forma, y que sólo era genuino apoyo desinteresado de amigos. Sin embargo, eso también le dio problemas a Fred con Lucas, haciendo que terminara en el rubio lanzando a su mejor amigo por las gradas.

Katie quiso asesinar a Listing cuando dejó grave a Fred, yendo a visitarlo en su casa todo el tiempo.

—Ni se te ocurre volver con él, ya no más —le advirtió Katie mientras veía a Fred con un vendaje por la fea caída que había tenido que por suerte no formó ningún coágulo ni nada que terminara peor.

Pero, ¿qué es lo que pasó? Cuando Fred regresó de América, habían hecho las paces con Lucas, ni siquiera quiso decírselo, sino que Katie iba a visitarlo y Billy le dijo que había salido a los juegos con Lucas.

Le llenó de mensajes su chat, audios mandándolo al diablo, diciéndole que era un migajero de mierda, que esperaría morirse por el tóxico del rubio, que de nada servía ser tan inteligente si era tan pendejo para no darse cuenta y…

Al final arreglaron la situación, porque así le diera muchísima rabia, realmente amaba a Fred como su hermano, uno muy idiota y pendejo, pero igualmente.

—Sabes, ustedes deberían conocerse, porque Lucas cambió, de verdad, ahora sí, y no me mires así, sé que te he dicho esto muchas veces, pero ahora es en serio, y… Estamos muy bien, dialogamos y estamos felices, fue increíble conmigo en Estados Unidos, y cómo es que preferimos hablar antes que actuar, ya sabes, ambos somos jóvenes e inexpertos y… —habló Fred y Katie le dio un puñetazo en la cabeza.—¡A la verga, duele, coño! Aparte la pasamos muy bien la otra vez en la piscina temperada…

—Oye, tarado, tenemos dos cabezas y uno debe pensar con la de arriba no con la abajo, que te hayas quedado con tu bandera roja, no quiere decir que sea algo bueno, pero allá tú, pendejote, cada quien elige su veneno y deja que lo mate como diría Bukowski —arguyó Katie—. Pero no quiero ver a ese rubio maltratador, ok, algún día quizá lo perdonaré.

—¡Pero si a ti no te hizo ni mierda, me lo hizo a mí! —se quejó Fred.

—¡Y por eso, baboso! Porque te amo, y me da mucha rabia que en vez de que te amen bien como te mereces estés de aferrado a un idiota que hasta te pegó en un arranque de ira —repuso Katie con el ceño fruncido—. Y aún así, siguen en el jodido clóset.

—Lo amo, ok, y sé que fue un idiota, pero ya estamos bien, y no es sólo por sexo, no lo resumas a eso, Katie, él es el amor de mi vida, y ya falta poco, menos de un año para terminar la escuela, así que sólo será temporal —musitó Fred, aunque sentía frustración, porque él le había dicho a Lucas si no quería conocer a Katie, porque quería que intentaran llevarse un poco bien, al menos ahora que sabía que se quedarían juntos, pero ni Lucas ni Katie querían conocer al otro.

Sin embargo, Fred había tenido la que denominó la mejor idea del mundo, era de avisarle a Lucas y a Katie que vinieran a su casa, pero sin que supieran que el otro estaría allí, de esa forma los obligaría a convivir y seguro ya podrían llevarse mejor porque tenían varias cosas en común.

Primero llegó Lucas, metiéndose a su habitación de frente para besarlo, con Fred correspondiéndole pero buscando no profundizar, porque sabía que llegaría Katie en cualquier momento, así que se mantuvo más acariciándolo por las mejillas, en lo que Lucas se separaba y miraba confundido.

—¿Estás bien? —preguntó Lucas arqueando una ceja, porque claro que disfrutaba ser acariciado por su novio, sólo que no habían tenido mucho tiempo para estar juntos luego de la piscina temperada, así que él quería hacerlo con Fred.

—Sí, mi amor, sólo quería… Apreciar lo hermoso que eres —masculló Fred con ojos brillantes, la verdad es que sentía bien maricón por haber dicho eso, aunque sí había estado un tanto sensible últimamente.

Lucas lo miró confundido. —¿Qué? ¿Estás bien? —repitió el rubio, tratando de entender el comportamiento extraño de su novio.

—¡Ya llegué, Migajildo! —bramó Katie abriendo la puerta y quedándose a cuadros cuando miró a Lucas ahí.—¿Qué hace la cruza de Ricitos de oro y los osos aquí? —se quejó la alfa frunciendo el ceño al ver a Lucas.

—¿Perdón? ¿A quién le estás diciendo cruza? —preguntó Lucas mostrando los dientes porque le tenía hartas ganas a la alfa desde hace tiempo.

—A ti, por rubio y animal —respondió Katie.

—¿Quién demonios te invitó? Y animal también le dicen a las zorras que yo sepa —rebatió Lucas y Fred se puso entre ambos.

—A ver, a ver, calmémonos, ¿sí? Por favor, paz y amor, y si gritan muchos los chismosos de mis hermanos vendrán a ver —farfulló Fred alternando la mirada entre uno y otro.

—Literalmente tu “amiguita” comenzó, Frederick Cedric —masculló Lucas viendo a su novio.

—¿Y por qué? ¿Por decirte tus verdades? Me estás insultando por algo que no cometí, yo al menos te insulto por cosas que sí hiciste, si te caigo mal ahora sin nunca haber hablado, ¡conóceme para que te caiga peor pero con razones de verdad! —gruñó Katie.

Lucas apretó sus puños. —No voy a soportar esto —expuso el rubio para salir de la habitación de Fred, e irse de su casa.

Fred soltó un suspiro, sentándose en el borde de su cama, y Katie se sentó a su costado.

—Sabes, es la peor idea que pudiste haber tenido —se quejó Katie—. ¿Invitarnos a los dos? ¿En serio? ¿Estamos en el kínder o algo así? —se burló la rubia, y Fred se tapó la cara.—Ay no, ¿en serio vas a ponerte a llorar por esto?

—Déjame solo —pidió Fred, porque se sentía pésimo.

Luego de que Katie saliera, dándole su espacio, es que tiempo después supo que realmente Fred estaba muy sensible porque había embarazado a Lucas, y cómo es que esto fue motivo para hacer una tregua entre ambos, más que nada porque al menos respetó a Lucas por darle frente a sus padres por hacer valer su relación con Fred, y también por sus sobrinas.

Así que no es que hubieran tenido el mejor comienzo, ni la mejor continuación de amistad… O algo así, pero sí se toleraban, y Lucas había cedido más cuando veía que quería a sus niñas desde bebés, y cómo es que era una buena niñera en ocasiones, y también por el hecho de que lamentó mucho la muerte de la madre de Katie.

Y eso los hacía regresar ahora al presente, donde Katie escuchaba la discusión entre ambos, escribiéndole a sus sobrinas, quienes les mandaron fotos de que estaban con sus abuelos y primos, por eso mismo es que tenían la casa sola. Después de la pelea contenida, es que Lucas salió con la cara lavada, ropa de casa y sin peluca, y Fred sin la capa.

—Bueno, felicidades, Katherine por tu compromiso —soltó Lucas, sentándose en el sillón.

—Bien, traeré alcohol para celebrar, ok, no se maten entre tanto por favor —masculló Fred para ir a la cocina.

—Lamento haber venido sin avisar, quise hacerlo pero el teléfono de Fred estaba apagado, y… Sólo planeo comprometerme una vez, y son como mi familia —comentó Katie y Lucas soltó un suspiro.

—Sí, lo sé, Katherine, ya hablé con Fred —musitó Lucas.

—Y… Te veías muy linda como Rosalina, siento que son muy originales con sus dinámicas, sólo que, ¿no te ha dado curiosidad metérsela a Fred en alguna ocasión? —preguntó Katie y Lucas arqueó una ceja.

—¿Qué? —increpó Lucas.

—Sí, es que… Siento que a veces se me pega la falta de tino de Fred, perdón. Es que, no sé, somos alfas, entonces, Freddo llevó los síntomas del embarazo de mis sobrinas porque tienen ese rol establecido, y no sé, es decir, pues no soy gay, soy hetero, entonces aquí siempre el alfa o la alfa como yo, la mete, porque eso es algo instintivo, pero pues tú siempre recibes, y por eso mi curiosidad, ¿no te dan ganas de dar a veces? —cuestionó Katie.

Fred llegó con una botella de ron, hielo y vasos observando cómo es que conversaban tanto Lucas con Katie, el rubio mirándola con incredulidad.

—¿Y no has probado con meterte un dedo al culo? Tal vez te gusta —mencionó Lucas, y Fred casi bota los vasos.

—¿De qué carajos hablan? —preguntó mirándolos.

—En realidad tienes un punto, Lucas —cedió Katie, mientras le quitaba los vasos a Fred para servir los tragos.

—Katherine quiere saber si tengo ganas de metértela —respondió Lucas mirando a su esposo y Fred rió.

—No se puede, tengo cosquillas de las malas en el culo —acotó Fred.

—Pero existen lubricantes anestésicos, es decir, de esa forma con la zona adormecida no te dolería y él podría sentirse mejor durante su rut, ¿o me equivoco? —propuso Katie.

—Los dejé literalmente unos minutos y ya están hablando sobre meterme cosas en el culo, es una mejora en su relación, pero por favor, Kat, no le des ideas cuando está enojado por interrumpirnos, ok —farfulló Fred mirando a su mejor amiga.

—Lo que me da curiosidad es por qué tan informada, esos lubricantes no me gustan, porque una vez compramos uno, y se le adormeció el pene a Fred, y a mí el culo, y el punto es sentir, así él me estimula la próstata, ¿de dónde sacaste tanta información siendo una alfa hetero? ¿Estás experimentando con otro alfa antes de casarte o qué? —interrogó Lucas bebiendo de su vaso.

—No, sólo que… —respondió Katie sonrojándose.—Es que nuestra naturaleza nos pide meterla, pero pues tú no, fuera de orales que te hace Freddo me imagino, entonces, ¿cuál es el sentido? Yo… Parece una pendejada, pero el otro día Oliver me hizo garganta profunda y me metió un dedo, ok, se sintió extraño pero me corrí, entonces sigo siendo hetero sólo que me confundió mucho, aunque al final de cuentas Oliver sigue siendo omega y a él se la meto —acotó, porque ella misma se había hecho todo un mundo en la cabeza ya que nadie le había metido un dedo al culo, y seguía queriendo anudarse dentro de Oliver, aunque había sido placentero había buscado información ante la confusión en su mente.

Fred bebió su trago intentando aguantarse la risa. —Dios mío los heteros y sus dudas existenciales porque descubren los puntos de placer de sus cuerpos.

—Pues al menos Katie se corre con un dedo en el culo y no me golpea o patea, eh, y eso es peor que le pase a un gay —comentó Lucas en defensa de Katie, haciendo que en realidad tanto Katie como Fred notaran que la había llamado por su apodo y no su nombre completo.

—Y Lucas se anuda en mi mano o boca durante su rut, pero me pide sentir mi nudo en él —masculló Fred mirando a Katie.

—Entonces su cuerpo mismo se lo pide —farfulló Katie, viendo asentir a ambos.

—Aunque si un omega te la mete, sigue siendo sexo hetero con pasos extra, eh —comentó Fred, recordando cómo es que fue con su papá y su papi, riéndose ante la cara de espanto de Katie.

—No, creo que un dedo está bien, el resto ya sería avaricia —dijo Katie, haciendo que todos rieran en lo que seguían bebiendo.

La celebración por su compromiso duró un poco más, donde finalmente llegó el delivery con la comida fría, pero no toda la noche, Katie se terminó por dormir en el cuarto de huéspedes, teniendo que soportar los ruidos del matrimonio pero ella se lo había buscado al llegar sin avisar, así que se tapó con la almohada encima mientras que Fred y Lucas seguían aprovechando el tiempo sin sus hijas al máximo, que sólo se acrecentaba porque con el alcohol en su sistema, las inhibiciones desaparecían y hacían que hicieran muchísimo más ruido hasta casi escucharse el chirrido de la pobre cama, que para ese punto parecía que iba a romperse, y Katie sólo sabía que al menos si ellos rompían una cama no sería la primera vez, pero era cosa de ellos y su intensidad, no los juzgaba, al menos ya Lucas no había vuelto a desatar su violencia en arranques de celos donde Fred tuviera que ir de emergencia al hospital como cuando lo lanzó por las gradas.

Aunque de todas formas Katie se sentía un poco más tranquila, porque de verdad, pese a que hubiera detestado mucho a Lucas, con el paso de los años, se había fijado que él era un excelente esposo y papi de sus sobrinas, cómo es que era quien ponía el orden en la casa, y cómo es que realmente adoraba a Fred, tanto que incluso aunque su mejor amigo fuera tan negligente en ocasiones por ser así de torpe, Lucas lo solucionaba, así que ya había perdonado al rubio por haberlo hecho sufrir tanto tiempo, sí era el amor de su vida, y sí había cambiado, teniendo como lección fuerte el haber sido padre adolescente también para obligarse a salir del clóset como sea, no digamos que fue la mejor forma, pero estaban bien y felices.

No podía quejarse de Lucas, ya no, y hasta la llamaba Katie, así que él podía imaginarse que Lucas podría ser un buen tío cuando tuviera a sus propios cachorros, que esperaba que sucediera pronto porque amaba a Oliver y su familia era maravillosa, y aunque Zof y Jess no podrían jugar con sus primitos de cariño por tanta diferencia de edad, estaría feliz de seguir teniéndolos en su vida. Katie sólo pensaba que su mamá cuidaría a sus nietos desde donde sea que estuviera, y que sólo podía agradecer no estar por completo sola, porque era consciente de que se había refugiado mucho en el matrimonio de ambos cuando su madre falleció, y que Lucas nunca se burló ni le negó la entrada a su casa, y claro, la gente sólo podría decir que era el tener la mínima consideración, pero no, Katie sabía que no tenían ninguna obligación con ella, y aún así, la hicieron sentir como en casa.

F I N

Otro especial terminado ¿Les gustó? Se agradecen los comentarios

por Kasomicu

Escritora del Fandom

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