Notas de la autora: Manip por Chikparole. Se necesita leer toda la saga de Almas gemelas (Predestinados+Elegidos) para entenderse. Ubicado después de los extras.
Resumen: William sabía que, por sobre todas las cosas, lo más importante era su familia, principalmente su alma gemela, y que con él, todo lo demás era posible… Incluso lo que no había sido planeado.
Fic TOLL de Kasomicu
Extra: Pasteles en el horno

El hombre estaba enfurecido durante la llamada, con el ceño fruncido, en lo que apretaba fuertemente el celular contra su oído.
—No me interesa, por algo se le dio las tres prórrogas y se lo advertí que si no entregaba sus obras para la exposición después de la tercera prórroga que tendría que pagar por incumplimiento de contrato… Reitero que no me interesa… Sí, soy plenamente consciente de que Magnus vende muchos cuadros pero no sólo es por su talento, también porque nosotros le damos la audiencia y publicidad suficiente para que fuera visto. Así que sin Kunst, Magnus seguiría siendo un artista que remataba sus pinturas en una venta de garage. Así que recuérdale eso antes de que siga con sus aires de diva intocable porque no voy a tener más contemplaciones con él. Y no me llames a menos de que tengas una respuesta de que sí lo tendrá todo listo para el viernes o no para empezar la demanda, adiós, Alexander —barbotó el omega totalmente enojado para luego colgar.
Jack, que estaba con audífonos, en realidad no estaba escuchando música, la había apagado para escuchar lo que conversaba su papi, no por querer chismear sino porque como estaba embarazado sabía que debía cuidarlo más. Su papá les había hablado muy bien a ambos en privado.
Su papá alfa los miró con seriedad a sus hijos, y pues los mellizos sí se sorprendían frente a ello, porque normalmente su papá alfa les daba mucho amor, dulzura y sonrisas, y esa cara… Bueno sólo la tenía frente al resto de gente ajena a su familia, y pues debía ser algo muy importante para que estuviera así como en las fotos de antes de que se casara con su papi.
—Edgar y Jack, por favor, ya saben que papi está embarazado. Y bueno… Su ánimo cambia mucho más en este estado, ¿está bien? Porque papi a veces se enoja y… Se pone muy nervioso, pero embarazado se pone aún más nervioso por las hormonas… Así que deben evitar hacerlo enojar lo más que puedan, así no tenga la razón, dénsela, a menos que ponga en riesgo su vida, también cuídenlo cuando yo esté trabajando y ustedes en casa. También cuando nazca su hermanito, pues se va poner de mucho peor humor, al menos los primeros cuarenta días, así que por favor, ténganle mucha paciencia a papi, denle mucho amor y cuidado que papi lo necesita, ¿está bien? Si tienen algún problema mejor háblenlo conmigo, y yo lo arreglaré. Y si es que ven que se enoja mucho por algo del trabajo, también avísenme y yo haré todo lo posible por salir rápido del trabajo para contentarlo. Aunque sirve un abrazo y beso para calmarlo, no siempre, a veces sólo se pone peor, es algo complicado pero un omega gestante es así, Jack, en algún momento tendrás que lidiar con eso, y Edgar mi amor, también lo entenderás cuando seas papi —explicó William a sus mellizos, los cuales asintieron.
Por lo mismo es que Jack texteó un: “Sol quemándose” en el chat que tenía con su papá alfa.
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William estaba en la cocina del hotel de turno, porque lo hacían rotar entre varias de las sedes de los hoteles de Consorcios Trümper-Kaulitz, que sí, ya le habían cambiado el nombre a la empresa desde que Harry había tomado el cargo de su papá. Y de hecho Fred también estaba trabajando para ellos, en todo lo que era manejo de seguridad virtual, cámaras, mientras que Lucas era el encargado del manejo de las páginas web de Consorcios Trümper-Kaulitz y también en Kunst, aunque normalmente alternaban en trabajo remoto y presencial, mientras que William sí debía estar trabajando presencialmente y verificando que mantuvieran la excelencia en cada sede, quedándose un mes en una y otro mes en otra y así. Sin mencionar que a veces tenía que avanzar trabajo en casa principalmente para pedidos del servicio de catering, como pasteles de eventos entre otros pero… Ese era otro tema.
No es que William fuera workalcoholic, no, en realidad sí se daba tiempo para su familia, sólo que sí había ocasiones dónde debía hacer excepciones y avanzar trabajo desde casa. Siendo él el mejor tanto en cocina como en repostería, era pues de esperarse que tuviera que hacerse cargo.
Estaba probando lo que había hecho uno de sus cocineros y lo miró con seriedad.
—Está desabrido y la carne sobre cocida. Tenemos que mantenernos con las 5 estrellas de la guía Michelin, y por lo mismo tenemos un nivel. Que se les exige a todos aquí —acotó William con su voz de alfa haciendo que todos se girarán en su dirección, el hombre alto de dos metros con diez centímetros, coleta y gorro de chef, junto con su gran musculatura imponía miedo y respeto—. Es algo que se les dijo desde el inicio, si no se sienten capaces de dar su máximo esfuerzo entonces no nos hagan perder el tiempo y sálganse de aquí. Hay muchos chefs que sí quieren estar aquí, no sólo por el sueldo sino por el prestigio de formar parte del equipo de cocineros para las sedes de Consorcios Trümper-Kaulitz —terminó por decir el alfa, en lo que vibraba su celular, y él se hizo a un costado, fijándose que era un mensaje de su hijo, su esposo estaba alterado por algo del trabajo—. Y ahora me voy porque así como estoy aquí detrás de ustedes como si fueran practicantes, cuando ya están graduados, tengo que ir a otras sedes para ver si están más capacitados que ustedes —soltó con fingido enojo, para irse a quitar el uniforme y ponerse su su casaca de cuero, soltarse el cabello y salir del hotel.
Tenía que decir que se iba a otra sede sólo para no decir que iba a ver a su marido, en lo que William se subía a la motocicleta, porque sí, tenían dos autos, pero aparte William tenía su Harley, más que nada para movilizarse rápido en caso de emergencias. Se puso el casco, y empezó a conducir.
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Jack tragó saliva, ya le había dicho también a Eddie Jr. que saliera de su cripta para ir a darle contención a papi en lo que llegaba su papá, porque ya veían que su papi estaba con el ceño fruncido, soltando lágrimas de enojo en lo que maldecía entre dientes.
El alfa se acercó con sigilo hacia su papi. —Eh, papi, ¿quieres un abrazo? —preguntó con temor Jack, extendiendo los brazos hacia su papi, y el omega rubio, con aretes y uñas de colores, se limpió las lágrimas de enojo con un pañuelo que tenía, ofreciéndole una sonrisa a su hijo.
—Ay, sí, mi amorcito. Me vendría bien un abrazo apretado mi osito cariñoso más lindo, mi Jackie bebé —masculló Thomas, en lo que Jack se acercaba y abrazaba a su papi, con el omega olisqueando la cabeza de su hijo, tranquilizándose poco a poco por su aroma, en lo que veía cómo salía su otro bebé de su cuarto y también lo abrazaba—. Ay mi Eddie precioso tan bello mi panterita —acotó el omega, en referencia a que su hijo omega siempre tenía el look oscuro que su marido, y también olisqueó sus cabellos rubios, calmándose poco a poco.
Es que realmente las hormonas le jugaban en contra con el embarazo, y los artistas caprichosos no ayudaban para nada, era como si se pusieran de acuerdo para sacarlo de quicio. Pero Thomas al sentir a sus hermosos hijos abrazándolo sentía que no interesaba lo demás, los tenía a ellos.
Y también a su bebé que no fue planeado pero estaba feliz de que vendría.
—Te amamos mucho, papi —habló Jack abrazando a su papi, no con mucha fuerza porque sabía que al ser alfa tenía más fuerza de la que podría soportar su papi, incluso si aún fuera un adolescente de quince años, y su papi estaba embarazado, así que su instinto de alfa protector salía más a flote.
—Sí, papi, te amamos muchísimo —coincidió Eddie Jr., dándole un beso en la mejilla a su papi, sacándole una risa.
—Son lo más bello que me dio la vida, los adoro, mis amorcitos —farfulló Thomas, volviendo a llorar pero ahora de la emoción, en lo que besaba a sus hijos en sus cabezas.
—¿No quieres ver Crepúsculo para que te animes, papi? —ofreció Jack, que sabía que su papi omega nunca se cansaba de ver aquella saga de películas, por más que en sí ya la hubieran visto miles de veces, su papi adoraba la saga, mientras que su papá veía películas de terror, que desde pequeños no les inculcó que las vieran, sólo películas que eran de caricaturas y así con tintes tétricos él mismo llamándose Jack por Jack Skellington, y también luego supo por Jack el destripador, pero eso no era la versión que le había dicho su papá a su papi, que bueno, en realidad los gustos de su papá eran… Peculiares, ya supo después que le gustaban ver películas gore, entre otras cosas muy de aquel estilo.
Su mellizo es quien compartía el gusto por lo oscuro como su papá alfa, mientras que Jack era más de películas románticas, libros de amor y cosas de ese estilo, por lo mismo es que en realidad le gustaba ver Crepúsculo y leerse los libros, aunque para Eddie era como un dolor tener que ver la película tantas veces también sabía que su mellizo omega era romántico a su estilo, pero sólo con Zacharias, o bueno, Zack, su novio emo alfa de cabello negro que ciertamente lo encontraba familiar. Mientras que él tenía a Teddy, el omega rubio con pintas de rapero, como lo denominaba su mellizo, pero quién le robó el corazón, Teddy pues no era… Un omega convencional, era más bien uno que era muy adepto al fútbol, a hacer rimas que realmente eran muy malas, pero Jack pues decidía alentarlo siempre, obteniendo una sonrisa del rubio, y después empezó a escribirle cartas, buscando cortejarlo.
Y bueno, Teddy fue con la carta que metió en su casillero a escondidas a preguntarle si él lo hizo, y Jack dijo que sí con el rostro sonrojado porque le puso “de tu más grande admirador”, junto con un poema que le escribió.
Pensó que tal vez Teddy se enojaría pero no, le besó en la mejilla, y tomó por la mano, diciéndole que le invitaba un helado después de clases.
Por lo mismo es que aún seguían saliendo, no eran novios, así le había dicho Teddy, que primero tendrían que conocerse más, pero sí lo tomaba de la mano, y hasta le robó un beso. Así que eso le confundía a Jack, pero igualmente se comunicaba con él.
Eddie por su parte, fue que vio a Zacharias, y de frente se acercó a él: —Eres guapo y tenemos el mismo estilo, deberíamos ser novios —soltó el omega.
Zacharias le sonrió. —Eres un omega muy lindo y seguro de ti mismo. ¿Te parece si primero nos conocemos mejor? Yo soy Zacharias Schwarz, ¿y tú eres?
—Edgar Noah Trümper-Kaulitz, pero llámame Eddie o “amor” —soltó Eddie sonriéndole porque Zacharias era nuevo, y en sí, el omega no había tenido novio antes porque sentía que todos eran muy aburridos, pero Zacharias usaba una camiseta de Måneskin, una de las bandas favoritas de su papá lo cual lo consideraba una señal, aparte se maquillaba los ojos y tenía el cabello como un erizo, era muy lindo y alternativo ese alfa, le llamaba suficiente la atención para quererlo para él.
El alfa se volvió a reír. —Llámame Zack, Eddie —cedió el de cabello azabache, tomando por la mano a Eddie, y besándole el dorso de la mano.
Básicamente desde ahí es que Eddie se obsesionó con Zack, le gustaban las mismas cosas que a él, tanto bandas viejas, como películas de terror, o podcast de asesinos. Y lo besaba tan bien, que sólo hacía que suspirara fuertemente, y pensara en él durante sus celos, aunque claro, no se visitaban en sus casas, sólo tenían salidas y se veían en la escuela.
Su papá alfa le había dejado bien en claro, que si bien podía tener novio, tanto Eddie como su hermano, debían ser muy responsables y no tener nada sexual hasta la mayoría de edad, porque los embarazos adolescentes no eran motivo de chiste.
Y bueno, Eddie no quería desobedecer a su papá alfa, porque lo adoraba mucho, no que no quisiera a su papi omega, claro que sí lo hacía, amaba a sus dos papás, pero igualmente su papá alfa era su todo, su más grande héroe, quien le consentía en todo, y el más genial de todos los papás.
Aunque sí sabía que a veces era difícil cuando lo veían en la escuela, principalmente cuando eran más pequeños.
Recordaba cómo habían hecho una premiación para los primeros puestos, y bueno, Eddie estaba allí para ver a su mellizo, porque en realidad si bien había aprobado, había sido casi arrastrando las notas.
Entonces normalmente quien los llevaba era su papi omega, que de hecho los llevó, pero tuvo que irse por un percance en su empresa, y su papá iba a venir después.
Así que cuando su papá alfa ingresó en la escuela lo miraban con temor, porque también su papá no tenía una expresión feliz, era más bien seria, en lo que escuchaba cómo algunos decían por qué dejaban que entrara alguien así al colegio, que parecía un preso o asesino o algo así, y a Eddie le daba rabia aquellas opiniones, pero igualmente fue corriendo hacia su papá, quien lo cargó, sonriendo y dándole un beso en la frente.
—Perdón por tardar, mi bebé. ¿Dónde está tu hermano? —le preguntó William a su hijo.
—Detrás del escenario para cuando salga a recibir su diploma, yo no tengo uno porque soy muy tonto —se quejó Eddie de doce años haciendo un puchero y William le acarició la mejilla.
—No, bebé, si bien Jackie tiene un mérito grande por tener un diploma, lo importante es que tú estás aprendiendo, a tu ritmo y a tu tiempo, ¿está bien? No te compares con tu hermano, mi bebé. Si quizá lo tuyo no son algunas cosas que veas en la escuela, tal vez tengas algún otro tipo de habilidad en la que puedas desarrollarte más adelante. De igual modo, aprobaste, bebé y cuando te hago algunas preguntas me respondes bien, así que quiere decir que se te está quedando lo que estás estudiando —explicó William en lo que se sentaba y acomodaba a su hijo a su lado.
Y era cierto, Eddie luego supo que le gustaba la música, y tío Harry le enseñó a tocar la guitarra, teniendo ahora a los quince años su propia guitarra eléctrica. Igualmente aprobaba en la escuela, pero su sueño era ser un guitarrista cuando fuera mayor, y Zack cantaba hermoso, así que a veces mencionaban el formar juntos una banda que pudiera ser tan famosa que llegarían a ser conocidos hasta en Asia.
Thomas observó a sus hijos.
—Está bien, veamos Crepúsculo, voy a traer algunos snacks saludables que dejó su papá en la refri —acotó Thomas.
—No, papi, ve a sentarte al sillón. Nosotros te llevaremos todo —se ofreció Jack y Thomas le sonrió, obedeciendo a su hijo alfa.
Jack y Eddie acomodaron los snacks saludables por su papi embarazado, que al menos sabían bien, y también llevaron jugos naturales que también había dejado su papá, todo para ahorrarle el trabajo a su esposo.
Cuando estaban viendo la primera película, es que se abrió la puerta, con su papá llegando y viendo a su marido llorando con sus hijos al lado suyo, William percibió a través de su conexión que no era dolor de salud ni de estrés, pero…
—¡Mi príncipe, mi luna! Bella está sufriendo tanto —barbotó Thomas al ver a su hermano mayor, quien suspiró, al menos sus hijos habían contenido el estrés por trabajo, pero no por Crepúsculo.
—Sí, mi sol, pero Bella termina teniendo un final feliz con Edward y Renesmee —le mencionó con dulzura William, en lo que se acercaba para darle un beso corto en los labios y también a sus hijos en sus cabezas.
Thomas frunció el ceño, enojándose. —No por eso deja de ser doloroso todo lo que tuvo que pasar, y aguantar y soportar… Lo único bueno es que Bella no tuvo una cuarentena después de que naciera Renesmee —arguyó el omega, fastidiado y enojado porque pensaba que su historia era parecida a la de Bella, porque tenía un novio que lo hizo esperar tanto para desvirgarlo por tener una mentalidad de abuelo.
William soltó un suspiro. —Sí pero casi muere, amor mío.
Sabía que lo que había impedido que ambos tuvieran otro embarazo no era en sí por no querer tener más hijos, sino porque lo más que le molestó a Tomi fue la cuarentena sin sexo después de parir a los mellizos, los cuales no entendían la conversación que estaban teniendo sus padres ahora mismo.
Dieciséis años antes…
Tomi no pudo ocultar su embarazo porque a los cuatro meses tenía una panza muy notoria, y ya habían ido donde el tío Andy, que bueno, les confirmó que esperaban mellizos, con el omega de diecisiete años, pero que sería padre a los dieciocho, y Billy, su esposo de diecinueve años, que sería padre a los veinte años.
Así que Tom miró a su hijo.
—Ahora pues, tanto que querías quedar embarazado desde los catorce, y yo te dije… Bueno, te lo dejamos pasar porque nacerán a tus dieciocho. Sólo que ya estarás lamentándote el desear tanto quedar preñado porque tienes dos —arguyó Tom viendo a su hijo menor.
—Eh, no, papi. De hecho no tengo ninguna molestia de las que me dijiste, o las que tuvo Nick o Fred, porque Luquitas pues no pasó por eso —respondió Tomi con tranquilidad, acariciando su vientre con sus uñas de colores y su anillo tatuado.
Tom arqueó una ceja.
—Eddie Thomas, ¿me estás bromeando? ¿Cómo que no tienes molestia alguna? ¿Náuseas, mareos, malestar, nada? —increpó Tom sin podérselo creer.
Y Tom negó. —Nopi, papi. De hecho estoy muy bien, fuera de… Bueno, ya sabes, la necesidad de que… Ya sabes ser anudado, papi —masculló sonrojado el menor.
Tom sentía que se le iban a salir los ojos.
—¿No te vomitas al lavarte los dientes? —cuestionó Tom, en serio sorprendido, que su hijo simplemente le dijera que quería coger, es decir, no lo juzgaba, pero… Abrió los ojos grandemente y observó a su hijo.—¿Le estás haciendo orales a tu hermano como si nada? —inquirió lo último en voz baja.
Tomi se sonrojó, mordiéndose el labio inferior y asintió.
Tom se sujetó el puente de la nariz, soltando un suspiro.
—Es como cuando estaba embarazado de ti… Tu padre me compró esa polera de “reina de las mamadas”, por una broma ya que… “Mi antojo” al estar embarazado de ti, fue hacerle orales a tu padre. Ni siquiera… Tenía arcadas ni nada, supe que estaba embarazado a los siete meses de sexo en exceso por aguantarnos tanto tiempo. Por no cuidarnos bien después de la vasectomía. Harry y los gemelos fueron embarazos difíciles, es decir, más los gemelos porque fue de riesgo, pero tú no me diste molestia alguna, y… También me la pasé teniendo sexo por montón con tu padre, que me sorprende que no se me desprendió el útero de lo intensos que éramos, y ni pongas cara de espanto porque hasta con el metalcore de Billy te oímos gemir. Así que… Bueno, siempre tuvimos ese apodo oculto que nunca te dijimos, de que tú eras Quesito —explicó Tom sonriendo.
Tomi frunció el ceño. —¿Quesito?
—Sí, porque nadaste en “mucha leche”, y porque era como que con tanto sexo le hacía a tu padre un queso o un hijo pero con su leche, y bueno, se quedó así, un apodo tierno pero con un contexto algo turbio —arguyó Tom.
Tomi no sabía cómo sentirse al recibir esa información, que evidentemente le contó a su esposo cuando llegó de su universidad.
Billy sonrió ante ello.
—Oh, mi Quesito hermoso, de ser un quesito serías el queso Pule, el más caro y el mejor queso del mundo entero —halagó Billy, besándole a su esposo.
—Ay, mi príncipe, a veces dices unas cosas que me hace recordar que por algo Fred es tu gemelo —farfulló Tomi, haciendo un puchero.
—Amor mío, si me odias sólo dímelo, no hay necesidad de insultarme así —bromeó Billy, acariciándole la mejilla a su esposo y con la otra mano acariciando su vientre, sintiendo a sus cachorros conectados a él, incluso aunque no supiera qué eran hasta el próximo mes, los adoraba y disfrutaba de cómo se movían frente a su tacto.
—Ay no digas eso, que extraño a nuestro hermano, así moleste, me hace falta, también mis pequeñas Zof y Jess, tan lindas y que me adoran, y obvio también a Luquitas, éramos como una gran familia y ahora sólo estamos nosotros y nuestros papás —farfulló Tomi con tristeza porque amaba a sus padres pero extrañaba lo que eran antes.
—Y en realidad cuando termine la carrera y esté trabajando también nos iremos, amor mío, pero sí, luego nos visitarán nuestros hermanos, incluso Nick con Harry y la bella Hani, así que no te mortifiques por ello. Fred también vendrá con las mini Luquitas, y con mi cuñado, todo bien, mi sol. Sólo que es parte del crecer que cada uno forme su propio hogar y familia —masculló Billy, besando la mejilla de su esposo con adoración, lo amaba mucho a Tomi, más a nadie, más que nada en el mundo entero, todo lo que había aguantado por años, y ahora lo tenía, estaba casado con su hermanito, el amor de su vida y sería padre de dos cachorros, siendo sus mellizos la realización del amor que se tenían, porque intencionalmente buscaron tenerlos y ya estaban en camino sus pequeños.
—Lo sé… Sólo que creo que me pongo así por las hormonas. Todo es más difícil y hasta me duelen los pectorales, eso es lo único que me molesta, que tengan que doler y hacerse grandes —se quejó Tomi, apretando sus pectorales que se sentían llenos de leche y Billy tragó saliva al ver aquello, empezando a soltar su aroma a café y el omega entrecerró los ojos, olisqueando las feromonas de su alfa—. ¿Te excita que me hayan crecido? —era una afirmación en pregunta con una sonrisa traviesa de lado.
Billy se quedó en silencio.
—El que calla otorga, Billy… —musitó Tomi, con una sonrisa, en lo que soltaba su aroma a leche chocolatada, la misma frase que había usado el omega años antes—. Entonces… Chúpamelos, mi príncipe… Tal vez con tu boca sobre mis pezones deje de dolerme tanto… —farfulló en tono apretado para morderse el labio inferior, quitándose la ropa y apretándose de nuevo los pectorales pero ahora con intención de seducir a su marido que se lanzó sobre él.
Billy primero lo besó en los labios con necesidad, colándole la lengua dentro, Tomi correspondió al gesto, abrazándolo con sus piernas, en lo que sentía cómo se ponía duro y estaba lubricándose, inundado por el aroma de su alfa y con el deseo latiendo en su interior, los besos de su esposo siempre lo hacían estremecer y humedecerse tanto que sentía que se iba a hacer gelatina líquida bajo suyo, mientras que Billy, quién no quiso faltarle el respeto ni incomodarlo porque le excitaban los pectorales grandes de su esposo embarazado, no tuvo que decirlo porque Tomi lo supo, y no lo juzgó, simplemente dejando que hiciera con él la fantasía de acariciarle los pectorales llenos de leche.
Y es que Billy sabía cómo le encendía su marido, y lo mucho que disfrutaba de hacérselo sin condón, sintiéndolo piel con piel, directamente… Era algo de otro planeta, no sólo por sexo, jamás sería sólo eso, es que Tomi era su sol, su todo, y el omega más hermoso al cual había amado desde que nació y dedicado su vida entera a él.
Cuando se separó de Tomi, observándolo bajo suyo con su cabello rubio extendido sobre la almohada, sus labios hinchados y rojizos, sus ojos ardiendo en deseo, junto con su cuerpo…Su pancita de embarazo, Tomi era lo más bello que había visto en su vida.
Billy lamió el cuello de su esposo, mordiéndole sobre la marca, escuchándolo gemir, para seguir bajando, hasta por fin apretarle con ganas uno de sus pectorales y el otro pezón metérselo a la boca, succionando, en lo que presionaba el otro pectoral a mano llena, realmente disfrutando de cómo se sentía contra su palma, con los gemidos de Tom mientras chupaba con ganas el pezón…
Hasta que notó que salió leche, y… Billy en vez de parar, paladeó aquella leche dulce, como si se tratara de un manjar de Dioses, y Tomi era consciente de que su marido estaba lactándole que no le molestaba, más bien le excitaba, y ayudaba a bajar esa presión dolorosa…
Billy hizo lo mismo con el otro pezón, haciendo que Tomi se sintiera mucho mejor, y también excitado por la forma en que lo agarraba con muchas ganas Billy.
Billy dejó de chuparlo, pero igualmente agarrándolo con las dos manos en sus pectorales, en lo empezaba a chuparle el miembro, haciendo que Tomi jadeara al sentir era boca envolviendo su dureza bañada en preseminal.
—Mi príncipe… Anúdate por favor… —soltó en un ruego necesitado, porque si bien empujaba sus caderas para seguir sintiendo a Billy chuparle la erección, su entrada estaba latiendo, chorreando hasta sus nalgas por la urgencia de que Billy estuviera dentro suyo.
Billy se sacó la virilidad de Tomi de la boca, dejando de apretarle los pectorales como vicioso, para alzar las piernas de su esposo, primero metiéndole los dedos, observando complacido cómo es que el interior de Tomi se los engullía, quién gemía por más, en lo que empujaba sus caderas contra los dígitos de su marido, haciendo movimientos circulares, los mismos que hacía cuando lo montaba y Billy sentía que iba a explotar aún con su erección en sus pantalones.
El mayor no tuvo que meterle mucho tiempo los dedos, no cuando ya Tomi se había habituado a dilatarse más rápido para soportar sus veintisiete centímetros por tener sexo seguido, que Billy sabía que su esposo era muy exigente con eso, claro, no se quejaba, sólo que a veces sí estaba muy cansado volviendo de la universidad pero como fuera, incluso con él semi dormido pero su miembro erecto, Tomi obtenía lo que quería. Ya habían sido muchos años sin sexo, más que nada porque su hermanito siempre quiso que Billy lo tocara y él… Bueno, lo respetó porque quería que llegara virgen al matrimonio a los dieciocho años, y ahora Tomi tenía diecisiete, embarazado de sus mellizos aunque sí llegó virgen al matrimonio, fuera de que le metió dedos, lengua, le hizo orales y Tomi también le hizo mamadas como vicioso.
Pero al menos ya en la universidad de su esposo lo dejaban en paz y Amy… También él mismo no sólo se había encargado de que sus padres le reclamaran a los suyos. Sino que le había metido “un susto” a la alfa, que claro, no era lo ideal cuando Amy iba a cumplir apenas catorce años y Billy ya iba a cumplir veinte, sin embargo, esa alfa había hecho llorar a su hermanito, y si bien su prioridad fue casarse con él, marcarlo y luego embarazarlo, sí tuvo una “breve charla con ella”.
—¡Suéltame, maldito alfa inútil, les voy a decir a mis padres! ¡No es mi jodida culpa que no lo quisieras marcar ni nada por más que Tomi quería un alfa, yo sólo iba darle lo que tú no! —gritó Amy, en lo que Billy la sujetaba del cuello y la tenía sobre un risco, con la alfa adolescente muriéndose de miedo porque realmente el psicópata de su “primo de cariño”, le había mandado un mensaje diciendo que en todo caso si ella tanto quería estar con Tomi, iba a permitir que ambos tuvieran una noche juntos, y evidentemente ella acudió al llamado, Billy la golpeó en la cabeza y la tenía ahora colgando en la cima del risco, riéndose.
—Es una pésima elección de palabras el que pidas que te suelte cuando precisamente si lo hago vas a impactar con una formación rocosa y morir de la forma más aparatosa posible con el cuerpo en posición antinatural por las múltiples fracturas, lesiones internas y en el mejor de los una muerte instantánea por el shock, insuficiencia respiratoria o exanguinación, lo cual en realidad me importa un carajo, Amy. Sólo quiero que entiendas y te grabes bien en tu cabeza que Tomi es mío, mi predestinado, mi hermano, mi esposo, mi todo, y tú lo hiciste llorar… Ya tiene mi marca, tus padres ya te regañaron así que sólo deja de intentar ser una versión con tetas mía, porque así tengas pene, nunca en tu asquerosa y berrinchuda vida podrá ser tuyo —soltó Billy con voz de alfa, en lo que Amy se aferraba a las manos grandes del mayor sobre su cuello, sintiendo terror real, por más que su “primo de cariño” siempre hubiera dado miedo por su altura y look, jamás había sido violento o amenazador, era más bien un pusilánime pero no, ahora notaba que este alfa enorme sí era capaz de matar por Tomi.
—Ya… Prometo no volver a intentar hacerle nada a Tomi, yo… Me alejaré, pero no me mates, por favor —habló Amy con dificultad aún por estar siendo ahorcada con los pies colgando, temiendo por su vida, no era un chiste, ese alfa realmente podría asesinarla, y todavía había puesto para que la conversación se borrara en veinticuatro horas, y estaba con guantes de cuero, es decir, si realmente la dejaba morir no tendría huellas de sus manos en ella ni pruebas de que él la mató.
—Gracias por tu cooperación, Amy —masculló Billy, aún teniéndola sujeta del cuello pero sacándola de la cima del risco, para lanzarla al piso —. Ahora sube al auto que te dejaré cerca tu casa, hermosa —ordenó el alfa con la misma voz y cara de querer matarla, la adolescente asintió con sumisión, ya no con sus humos altivos, y se subió al auto en la parte de atrás, en lo que Billy se ponía en la parte de adelante, conduciendo en dirección a la casa de sus tíos de cariño.
Amy nunca volvió a molestar luego de ello, se tiñó de rubio, y adoptó un look más bien de colores rosa pastel, totalmente distinto a cómo era antes. Tampoco nunca se los dijo a sus padres, era difícil cuando ella misma había sido muy mentirosa, y Billy nunca había hecho nada frente a nadie.
Volviendo a su presente, aunque en realidad no había pasado hace mucho, apenas unos tres meses atrás, Billy sonrió al alinear su erección contra la entrada dilatada de su esposo, comenzando a metérsela… De golpe o Tomi se enojaba, y su omega gimió fuertemente, en lo que Billy volvía a apretarlo por los pectorales, que emanaban leche, mientras empezaba a embestirlo, con el rubio quebrándose bajo suyo, girando las caderas, apretando su interior, contrayéndolo por el placer de sentir latir al falo de su alfa, todo largo y grueso dentro de sí, haciéndolo vibrar y estremecer.
Billy solía ser rudo en ocasiones, aunque se controlaba porque no quería lastimar a Tomi, pero Tomi… Bueno, antes de quedar embarazado sí le pedía que lo amarre con la corbata de los brazos, que lo ahorque, que le diera nalgadas tan fuertes que realmente le dejaba el trasero en carne viva, lo jale con fuerza del cabello, escupa y sí… Billy lo hacía y disfrutaba de ello, sólo que ahora no porque estaba embarazado de sus cachorros, así que era un poco más cuidadoso, aunque Tomi mismo estuviera incrustrándole las uñas de colores en su espalda, y sabría que le quedaría marca.
El leve ardor no era nada para Billy, sólo lo excitaba más.
Tomi gimió ansioso por más, moviéndose como una persona con posesión demoníaca bajo suyo y Billy lo mordió en el cuello, la misma zona de la marca, en lo que lo masturbaba, dándole más profundo y haciendo que se corriera con fuerza mientras Billy le sacaba sangre nuevamente del cuello…
Lo lamió, saboreando el óxido y cauterizando la herida, en lo que se corría y anudada dentro de su esposo, quien estaba con lágrimas de placer en sus ojos, con Billy besándolo ahora con afecto, en lo que esperaba que baje la inflamación de su nudo.
—Te amo mucho, Tomi —susurró Billy a su esposo, quién suspiró.
—Te amo mucho también, Bibi —comentó Tomi, para besarlo de vuelta.
Por lo mismo es que si bien el embarazo fue tranquilo, con Billy lactándole antes que sus mellizos, con Tomi yendo a la universidad hasta donde la panza se lo permitió, llevando un ciclo de forma virtual, y dando a luz.
La peor parte para Tomi no fue parir mellizos, ni que no pudiera dormir bien al tener dos bebés, la peor parte… Fue la cuarentena.
—¿Cómo que cuarenta días sin sexo? —preguntó Tomi con el rostro súper enojado.
—Sí, Tomi. Es un tiempo de transición del cuerpo del omega luego del parto, tanto física como mentalmente. El canal tiene que adaptarse a su normalidad, incluso hay un poco de sangrado, puede haber dolor, o algún desgarro interno por el esfuerzo del parto, y se requiere de la cicatrización y demás —explicó Andreas a su sobrino.
Tomi miró enojado a su esposo. —No vamos a tener más hijos si tengo que pasar por esto nuevamente.
Billy suspiró.
Y sí fue difícil, él amaba a sus bebés, sus mellizos, Tomi igualmente, sólo que sí quería tener sexo, su omega se lo pedía, y Billy tenía que decirle que no, porque las infecciones y consecuencias eran peligrosas y Billy jamás pondría en riesgo a su esposo.
Después de la cuarentena, es que sí retomaron su vida sexual con Tomi con un implante anticonceptivo, que se lo puso siete días antes de que pudiera terminar la cuarentena, así que así no usaban condones y sólo tendrían que renovarlo cada cinco años. Billy podría hacerse la vasectomía pero no, Tomi decía que así estaba bien, por si en algún momento querían ser padres nuevamente.
Tuvieron que comprar una mordaza para que Tomi no hiciera tanto ruido despertando a sus propios hijos, y aquello les sirvió como lección cuando vivieron solos, insonorizando su habitación para que sus hijos no pasaran el trauma que ellos… Y que también pasaron sus propios padres.
De vuelta al presente…
—¡Pero…! —quiso refutar nuevamente Thomas.
—Amor mío, no hablemos de esto aquí en frente de los niños, si gustas conversar de ello vámonos al cuarto, mi sol —pidió con cautela William a su esposo, el cual frunció en ceño, en lo que William sacaba su teléfono de su bolsillo, fijándose de tenía un mensaje—. Oh, Thomas ya dio a luz a sus gemelos, salieron igual a Bobby y al parecer son alfas porque se están peleando entre ellos —acotó en voz alta en referencia a su mejor amigo que se había casado con Bobby, el mejor amigo de su esposo, luego de años de ambos estar en relaciones que no funcionaban, y coincidiendo al besarse y acostarse en una reunión en casa de William y Thomas.
—Hasta que al fin, ya me tenía harto —habló Thomas.
William suspiró. —Amor mío… No hables mal de Thomas, que es tío de cariño de nuestros hijos, y esposo de tu mejor amigo —le recordó con dulzura porque sabía que el filtro de su hermanito se ponía a cero por las hormonas de embarazo y su enojo insuperable con su mejor amigo.
El omega apretó los labios en una fina línea, con sus hijos sintiendo el aura de enojo fuerte alrededor de su papi.
—Vamos al cuarto, amor mío —pidió William con cariño, en lo que le ofrecía la mano a su esposo, quien a regañadientes lo agarró, con el alfa tomándolo por la cintura en lo que se iban a la habitación, con el alfa observando de reojo a sus hijos con una mirada de agradecimiento por cuidar de su papi en su ausencia.
Eddie y Jack se miraron entre sí. —Qué bueno que no terminamos de ver ni la primera película —comentó el omega.
—Ojalá que papi no sea muy duro con papá. A veces se enoja tanto, pero está… Un poquito más enojón desde que está embarazado —mencionó Jack con una expresión que se notaba que buscaba suavizar lo máximo para no hablar mal de su papi al cual adoraba, y Eddie rió.
—Sí, “un poquito más enojón” no es ni la tercera parte de cómo está papi ahora. Pero sí, pobre mi papito, tan noble que es y siempre lo gritonea papi —farfulló Eddie Jr. que amaba mucho a sus padres.
Aunque Eddie sí notaba que su papi omega se pasaba de abusivo a veces con su papito alfa, por más que en sí su papito alfa le ganara por treinta centímetros siendo su papi más chiquito y delgado, pero sí era muy gritón, y no es que tuviera tratos toscos como tío Lucas con tío Freddy, no, no se tocaban así, pero sí su papito soportaba todos los caprichos y gritos de su papi, y bueno, si bien su papi omega era muy dulce y amoroso, también cuando se enojaba los regañaba muy enojado, dando más miedo que su papito alfa, las apariencias engañaban en aquel aspecto, no importaba que su papi omega fuera más chiquito, usara ropa de colores pasteles, tops cortos cuando no estaba con sus trajes elegantes del trabajo, o incluso tuviera muchos parches de flores, arcoiris, en sus prendas o en sus zapatillas, o como cuando hacía sus maquillajes artísticos para tomarse fotos, no, así fuera todo flores y muchos colores, igualmente tenía un temperamento horrible, a diferencia de su papito que tenía todas las variantes de prendas negras, el cuerpo casi por completo lleno de tatuajes, tuviera sólo dos expresiones faciales: cara de asesino serial con gente fuera de su familia, y señor sonrisas con ellos, pues… Era muy dulce con ellos, no nivel de dulzura como su papi, pero sí dándoles mucho afecto y protección.
Así Eddie supiera que les decían tío Freddy les dijeran Addams porque eran “raros”, en realidad, al él mismo haber investigado sobre esa serie tan antigua, había notado que sí, los “locos” Addams eran peculiares, pero se amaban entre sí, y tenían una relación muy sana, donde Homero besaba el suelo donde pisaba Morticia, y bueno, sí podrían ser fácilmente su papito con su papi.
En sí Eddie y Jack habían crecido muchas veces con comentarios hirientes en la escuela, porque les decían que eran fenómenos porque sus padres eran hermanos, pero, sus papis les habían explicado muy bien desde pequeños que sí, ellos eran hermanos predestinados, claro, porque sólo tenían un par de abuelos, a diferencia de sus primos que tenían cuatro, pero les inculcaron muy bien que esto era normal, que ellos estaban sanos porque así habían predestinados que se daban entre hermanos, tíos, primos, y demás, que así como su tío Nick con su tío Harry se llevaban veinte años, pues podía darse entre familiares que no fueran con sus padres o abuelos. También les explicaron que existían otras clases de amor, que incluso sin ser predestinados, como sus tatarabuelos Victor y Fabian, que ellos se amaban entre sí, sólo que en esos casos sí era riesgoso el intentar tener hijos, no entre ellos porque eran omegas, sino entre alfa y omega que no eran predestinados, aunque en sí sus aromas entre familia se rechazara de por sí.
Eddie y Jack tenían mucho amor en su familia, tanto con sus padres, abuelos, tíos, y primos, que no los veían como fenómenos, y sabían que eran distintos, que si bien legalmente era permitido que sus padres estuvieran juntos, que hasta tenían foto de cuando eran niños y se casaron simbólicamente, y luego su foto casándose en aquella capilla que parecía satánica, pues… Todavía para el resto eran visto como raros por ser hijos de hermanos, pero a Eddie no le interesaba, porque así dijeran que seguro tendrían alguna deformidad o serían unos morbosos que hasta seguro sus padres los tocaban a ellos, ambos sabían que no era para nada así, el amor que les tenían sus padres era muy puro, y así su papi omega fuera enojón, amaba a su papito alfa, y tenían una relación muy bonita, que él mismo aspiraba a tener cuando pudiera casarse.
Ya quisieran esos estúpidos que se burlaban de ellos el tener unos padres así de amorosos y lindos, pero no, muchos de ellos tenían a sus padres siendo infieles, maltratándose no a un nivel de su tío Lucas mano larga con su tío Freddy, no, realmente maltratos horribles, o siendo abandonados por sus padres… O estando por años en una relación infeliz sólo por las apariencias, y sin interesarle sus hijos, y Eddie sabía que eso era peor, y pues cuando los insultaban, ya fuera a él o a su mellizo, él les respondía tal cual le había enseñado su tío Freddy, viendo alguna debilidad de ellos para usarlas en su contra en una respuesta ingeniosa, y si querían golpearlo por ofenderse, Jack atacaba, porque era más fuerte al ser alfa, aunque calmado, de todas formas sabía técnicas de defensa personal que les enseñó su papito desde que eran niños, y los trucos de golpes bajos, se los enseñó su tío Freddy, quien siempre molestaba a su papito, pero en realidad, los quería mucho a ellos, y era muy amoroso aunque a su forma peculiar, lo cual era curioso, porque en sí era gemelo de su papi, pero si bien tenían la misma cara y misma voz, eran distintos entre sí.
Eddie también solía golpear, sólo que no era tan fuerte, aunque cuando era más pequeño sí mordía con saña hasta sacar sangre al no saber cómo lidiar con el enojo por ser insultado, bueno más que por él, por sus papis.
Así que sí Eddie y Jack, estaban muy seguros de sí mismos, de que la gente podría hablar lo que sea pero ellos sabían que nada era verdad. Que sí, eran peculiares, raros, y todo lo demás, pero se amaban.
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Thomas estaba cruzado de brazos y frunciendo el ceño en la cama, con William a su costado, dándole un beso en la cabeza, sujetándolo por la cintura.
—Amor mío, mi sol, mi todo, deja de sentirte celoso de Thomas, sabes que si bien se llaman igual, tú eres mi Tomi, el único Tomi de mi vida, mi esposo, papi de mis cachorros, y él sólo es mi mejor amigo, quien trabaja sí conmigo, pero Thomas está en una sede fija, y yo siempre estoy rotando en todas las sedes. Ya pasaron muchos años, él está casado con Bobby, quien es tu mejor amigo, y acaban de nacer sus bebés juntos, Tomi, amor mío, Quesito bello, entiende que no voy a dejarte por Thomas, nunca le correspondí a lo que él sintió por mí cuando éramos niños, fuera del… Asunto de Fred cuando teníamos once años. Siempre le dije que estaba enamorado de alguien más, un amor imposible, que no podía corresponderle, así en aquel momento no supiera que éramos predestinados, sabía que nunca podría estar con nadie más, que si no eras tú porque eras mi hermano menor, me quedaría solo para siempre. Después… Bueno, cuando supe que éramos predestinados, pues sentía en parte un alivio, porque sí podríamos estar juntos en algún punto pero… También era duro, porque ya teníamos la situación de Harry, y tú eras más pequeño, claro, por sólo dos años, sin embargo, sabía que debía mantenerme firme para protegerte siempre, esperando para que crecieras y nunca dejar que nos hicieran sentir mal por ser hermanos, ni nos vieran como unos enfermos… Por eso es que insistí tanto con que llegaras virgen al matrimonio y no embarazarte antes, vida mía. Pero yo te amo, te adoro, y nunca te sería infiel —le habló William a su esposo, besándole el dorso de la mano con la devoción que le tenía a su marido.
Thomas sintió su pecho apretarse, comenzando a llorar nuevamente por la emoción de todo lo que tuvieron que pasar para estar ahora aquí juntos, en lo que sentía el afecto de su esposo al besarlo en su mano..
—Sí, pero es que Thomas siempre te mira con tanto cariño, que me da mucha rabia —arguyó Thomas.
William soltó un suspiro. —Sólo es mi mejor amigo que me quiere…
—También Lucas fue mejor amigo de Fred —acotó Thomas enojado.
—Pero Fred no marcó a Lucas, fue al revés, en algo… Muy raro. El punto es de que Bobby, Robert, tu mejor amigo de toda la vida, que también estuvo enamorado de ti, pero yo lo dejé pasar porque luego estuvo con varios omegas… Ya marcó a Thomas, y ya son padres, amor mío, un omega no puede estar con alguien una vez que está marcado, sin mencionar que no me interesa engañarte, yo tengo todo lo que quiero sólo contigo, el amor de mi vida, papi de mis cachorros… Y estás embarazado, mi sol, así que por favor, destierra ya esos celos o inseguridades que nunca te he dado un motivo para que desconfíes de mí, Tomi —habló William, y Thomas suavizó su expresión.
—A menos que Thomas se quite las glándulas, como no son predestinados con Bobby, fácilmente puede meterse con cualquiera pero ya, ok —arguyó Thomas.
William soltó nuevamente otro suspiro, como si él fuera más aire que nada.
—Thomas tuvo varias parejas, Tomi, antes de Bobby tuvo varios novios… E incluso novias —recordó William.
—Sí, cómo olvidar su corta relación con Amy, que bueno, ella quería preñarlo desde el inicio, y no se dio, por intensa terminó Thomas con ella, al menos lo entiendo en eso, Amy si bien me dejó de hablar para siempre, sí me hizo sufrir antes de que nos casáramos, incluso sin ser pareja —coincidió Thomas, mientras que William nunca le había dicho lo que hizo con Amy, así que decidió de hablar de otra cosa.
—Sí, por lo mismo es que te digo, Thomas ya superó su enamoramiento conmigo hace años, Tomi, sólo siente cariño hacia mí como Bobby lo siente por ti, algo que no es de interés sexual —arguyó William—. Sólo piénsalo, ellos son nuestros amigos, y ya son padres, tienes tres meses de embarazo, amor mío, ¿no te pones a pensar que nuestro bebé podría tener de amiguitos a los gemelos de Bobby y Thomas? ¿No sentirías lindo que nuestro pequeño tenga amiguitos de su edad? Porque sus hermanos mayores le llevarán quince años, casi dieciséis cuando nazca, así que es mejor no seguir este resentimiento, Tomi, por nuestro bebé, ¿sí? —intentó hacer razonar a su esposo, dándole caricias en sus manos.
—Nuestro bebé… Tan hermoso pero sin planear, que de hecho tenemos que ir a que me hagan la ecografía porque sólo sacamos el examen de sangre y de ahí es que confirmamos nuestras sospechas… Cuarenta días sin sexo nuevamente cuando nazca en seis meses —soltó funesto Thomas, porque sí, amaba a su bebé en camino, sólo que… No había sido planificado.
Hace tres meses atrás…
William tenía que hacer hojaldrados pasteles daneses de masa madre, rellenos de queso crema y mermelada de cerezas. Era sábado, se suponía que era su día libre, pero tenía que entregarlo para el domingo por un pedido de suma urgencia especial para un comensal muy importante, uno de los políticos que iba asiduamente a los hoteles Consorcios Trümper-Kaulitz, y adoraba la sazón de William, así que le había pedido de favor que le tuviera ese pedido listo, incluso si no fuera en días que él trabajara, y sólo por eso William había aceptado, porque el político solía hasta alquilar el restaurante de la sede donde estuviera William en aquel momento. William como jefe de cocina, hijo del anterior CEO, y hermano del nuevo CEO, podría simplemente dejarlo pasar, sin embargo, el que alguien gustara tanto de su comida, al punto de mandar a investigar en qué sede esté para gastar tanto por él, pues… Sí le hacía bien en el ego, por ello es que ahora trabajaría desde casa, de hecho, teniendo el pedido listo hoy, para mandar a que lo recogiera uno de sus ayudantes, y se encargara de hacérselo llegar al político.
Había pedido que por favor le dieran espacio en la cocina desde temprano, y Thomasi con sus mellizos habían aceptado, que pedirían delivery y lo dejarían tranquilo.
Thomas estaba algo tenso, sintiendo que algo se le estaba olvidando, pero en la semana había lidiado con tanto estrés por el trabajo, que realmente no sabía si sólo era su ansiedad, queriéndole hacer sentir inseguro. Estaban en la sala viendo televisión, pero Thomas necesitaba algún tipo de distracción… Y pensó en cómo era cuando era un adolescente y su hermano estaba en la universidad, los momentos que pasaban juntos en lo que su esposo estaba haciendo postres para practicar para sus exámenes, o cómo cuando era más pequeño su príncipe de la oscuridad le hacía galletitas o cocinaba y le daba la cuchara para probar para lamerla.
Tal vez Thomas sólo tenía que pasar un tiempo con su esposo, no molestándole para que avanzara su trabajo, pero sí estando a su lado, quizá probando de lo que estuviera haciendo y pues así sentirse más relajado.
Así que dejó a sus hijos en el sillón en lo que veían la serie, y se fue a la cocina, como era su día libre, Thomas estaba con una media cola de su cabello largo rubio, un crop top blanco sin mangas con el vientre descubierto, pero que no se veía del todo porque también tenía un pantalón holgado negro que le llegaba hasta el ombligo, junto con sus converse arcoiris, sólo usando unos aretes simples y con sus uñas de colores pero cortas.
Al ingresar a la cocina, es que notaba cómo su esposo estaba sumamente concentrado en… Amasar, es decir, William sólo estaba amasando pero… Thomas tragaba saliva al verlo, no estaba con su mandil ni con su uniforme de jefe de cocina, estaba con una camisa negra con corbata del mismo color, la misma con la que solía pedirle que lo amarre en las muñecas, por más que en sí ya tuvieran esposas y un arsenal de juguetes sexuales que usaban, aunque seguía amando la dinámica de que su marido lo amarrara con la corbata ya sea en sus muñecas o tobillos, donde los mantenía juntos, alzándole las piernas, mientras lo penetraba, haciendo que fuera aún más apretado, no sólo para su hermano, sino para él también siendo más intenso.
Thomas sentía que estaba mal de la cabeza… No por calentarse con recuerdos de su marido cogiéndoselo, que era normal, sino porque William ahora sólo estaba amasando… Pero la manera en que lo hacía, agarrando la masa madre a manos llenas, estirándola, y luego volviéndola a unir, en lo que le daba golpes encima y volvía a espolvorear harina con sus dedos, se mordió el labio inferior, en lo que veía cómo su marido se había arremangado la camisa negra, con sus tatuajes y brazos grandes, en lo que se mantenía amasando, sujetando el rodillo, pasándolo encima… Y Thomas quería ser masa madre para estar entre sus dedos, observando cómo golpeaba a la masa con el rodillo, y Thomas se estaba lubricando porque recordaba cómo lo nalgueaba con fuerza, o daba azotes con la paleta hasta dejarle las nalgas en carne viva.
William dejó de amasar al distinguir el aroma de su omega. —Amor mío, estoy trabajando, termino y voy contigo —avisó el alfa con una sonrisa incómoda, notando que su esposo estaba excitado frente a él, no le incomodaba que su hermano estuviera excitado, sino el no poder cogérselo ahora mismo porque olía a la exquisita leche chocolatada, y notaba los ojos hambrientos de su esposo, cómo se mordía el labio inferior y le sonreía de medio lado, todo en Tomi gritaba peligro.
—Sí, mi amor, pero tal vez podría ayudarte —arguyó Thomas, acercándose a su esposo.
William tuvo que aguantarse la risa, porque sabía que su esposo no cocinaba nunca, pero decidió que si quería estar con él, le daría a probar lo que hiciera.
—Está bien, Tomi —cedió William en lo que terminaba de amasar, dejando extendida la masa, porque después tendría que ponerle el relleno de mermelada con queso crema—. Voy a hacer el relleno de mermelada de cereza con queso crema, me ayudarás… Probando, ¿está bien? —ofreció el de cabello azabache, y Thomas sólo se quedó mirando los labios a su esposo, pensando en que dijo “luego te relleno con mi crema”, así que asintió demasiado caliente para ser funcional.
William sacó el bowl con las cerezas, que previamente había lavado, acercándose a Thomas, que se mantenía ahí fijo, observando cada uno de sus movimientos, aún olisqueando su excitación, que sí entendía que le distraía un poco, pero pues tenía que trabajar, aunque se estuviera poniendo duro dentro de sus pantalones.
—La cereza de por sí… Es más ácida que dulce —explicó William a su esposo, en lo que apretaba con los dedos una de ellas, observando el jugo que salía, y Thomas no escuchando nada de lo que decía, sólo fijándose en cómo presionaba el mayor aquella fruta, haciéndola añicos, y lubricándose más al pensar en la forma en que así le presionaba los pezones, y luego… William mordisqueó un pedazo de la cereza, viendo el jugo rojizo bajar por su quijada, haciendo que su marido recuerde los juegos que hacían con sangre falsa y cómo ésta se entremezclaba con sus fluidos después de que lo lamiera con ganas por su trasero, en lo que William le extendió el otro trozo a Thomas, quien sólo abrió la boca de inmediato, recibiendo gustoso el pedazo de fruta entre sus dedos, chupándoselos al hacerlo, y notó cómo la cocina olía a café, porque estaba encendiendo también a su marido—… Porque las cerezas marrosquinas que se emplean en repostería ya pasan un proceso antes, y bueno, en este caso no se usarán de esas, sino las normales —agregó, en lo que se lavaba las manos y limpiaba la quijada, para retomar su trabajo—. Se tiene que quitar la ramita, y simplemente cortarlas en dos —siguió hablando, en lo que procedía a cortar las cerezas en un movimiento firme, apoyando su otra palma contra el agarre del cuchillo, y haciendo que Thomas se mordiera el labio inferior, sin escuchar todavía lo que hablaba, sin embargo, sí fijándose que ese agarre firme… Era el mismo que tenía cuando lo sujetaba por las caderas y se la metía con fuerza.
Un ramalazo de excitación le llegaba a cada movimiento que hacía con el cuchillo, para después volver a poner en el bowl.
—Ahora, para la mermelada, se necesita azúcar sí, pero más ácido, por eso es que usaré media naranja —explicó William, en lo que echaba la azúcar blanca sobre las cerezas, y luego partía media naranja, exprimiéndola con una sola mano encima de las cerezas con azúcar, y como no salía todo el jugo, presionó con los dedos por encima de la naranja, con Thomas sintiendo que chorreaba sus muslos por pensar en esos dedos dentro suyo, deseando ahora ser una naranja para que le metiera los dedos así, mordiéndose el labio inferior, sintiendo que iba a correrse sólo con eso—. Luego se lo calienta hasta que rompa en hervor —siguió hablando, en lo que pasaba todo el contenido del bowl a una olla que luego burbujear, y esa mermelada de cereza en ebullición era cómo se sentía Thomas de lo excitado que estaba observando a su esposo.
William se aflojó un poco la corbata, porque no sólo estaba el calor de la cocina, sino que genuinamente estaba muy excitado por el aroma fuerte de su esposo, pero tenía que terminar, por ello mismo es que buscaba distraerse explicándole todo a su esposo, quien se mantenía en silencio sólo viéndole.
Apagó la hornilla, en lo que sacaba con la cuchara un poco para probar, relamiéndose los labios al sentir que sí, estaba en su punto justo de dulce y acidez, perfecto para mezclarlo con el queso crema, Thomas seguía mirándolo, y William le extendió la cuchara para que probara también, con el menor chupándola con ganas pero viéndolo al hacerlo, con la clara intención de seducirlo, porque no era tan necesario que se la metiera toda a la boca y William tragó duro.
—Bue-eno… Ahora le pondré el queso crema… Para que se ponga a la misma temperatura se tiene que hacer manualmente —acotó William en lo que se lavaba nuevamente las manos, y regresaba a poner la mermelada en otro bowl, y ahora agregándole el queso crema, comenzando a mezclarlo todo manualmente con Thomas a su costado, sonriéndole con los ojos dilatados, sujetando sus propias manos, aguantándose las ganas de que su marido lanzara todo al suelo y se lo cogiera sobre la mesa.
Thomas debía ser algo racional al menos, así que observó… Mordiéndose el labio inferior la forma en que hundía sus manos en aquella mezcla, y luego la dejó, regresando a lavarse de nuevo, y sujetando un aceite… Que le hacía recordar a los que usaba para los masajes que le daba con final feliz, o el lubricante de sabores…
Fijándose cómo William hablaba, pero él no lo escuchaba, en lo que esparcía el aceite sobre la masa extendida, frotándolo con sus manos, y Thomas se estaba estremeciendo más, sintiendo que hasta preseminal tenía de lo duro que estaba por su esposo.
Luego William echó la mermelada sobre aquella masa, esparciéndola con un cuchillo… Para luego enrollarlo todo manualmente, y Thomas iba a derretirse ahí mismo, en lo que observó cómo cortaba después, con la misma habilidad de antes, con mano firme, haciendo que aquel brazo de masa con mermelada, se volviera en varios pedazos, que a cada que el cuchillo chocaba contra la superficie, Thomas lo sentía como un azote a su columna vertebral.
Vio a su esposo ponerlos en el envase en lo que los metía al horno, poniendo el temporizador a un costado de la mesada, y lo jaló por el brazo.
—Amor… Pero debo apagarlo —masculló William.
—Lo harán los niños —dijo Thomas, sin dejar de jalar al alfa que era más alto y más fuerte que él pero se dejaba guiar—. Jack, Eddie, mis amores, cuando suene la alarma apagan el horno, ¿está bien? ¿Me escucharon bien? —habló fuerte el omega y sus mellizos los vieron asustados porque usaba el tono de regaño.
—Sí, papi, tranquilo, nosotros lo apagamos —respondió Jack, tragando saliva nervioso.
—Sí, papi, no te preocupes —acotó Eddie, y su papi se encerró con su papito en la habitación.
—¿Y ahora qué habrá hecho papá para que papi esté tan enojado que lo lleva a rastras al cuarto? —preguntó Jack a su mellizo.
—Ay no sé, pero sí se le notaba nervioso a papito, pobrecito —comentó Eddie.
Thomas apenas entró a la habitación, lanzó a su marido a la cama, en lo que aseguraba bien la puerta, para comenzar a desvestirse.
—Quiero que me cojas bien duro, William, que me hagas sentir que soy esa masa, esa mermelada, esa cereza —soltó Thomas demandante, en lo que el alfa asentía, quitándose todas las prendas en lo veía que realmente su esposo estaba con sus fluidos chorreando por sus muslos internos, sin comprender qué tenía que ver lo que cocinaba con que su sol se hubiera encendido tanto, pero sólo le tocaba obedecer, en lo que sus hijos apagaban el pedido… Que quizá saldría un poco más tarde para quien lo recogiera, pero al menos no el mismo domingo.
Cuando William estuvo por completo desnudo, es que Thomas se lanzó hacia él, pero para empalarse a sí mismo, comenzando a gemir fuertemente, en lo que William lo jalaba del cabello, haciendo que su cabeza se fuera hacia atrás, y dejándole el cuello expuesto, en lo que comenzaba a morderlo con ganas en la zona de la cicatriz de la marca, con la mano libre apretándole el culo a su esposo, quien empezaba a mecerse con fuerza sobre él, sin embargo, William también estaba empujando su pelvis con violencia.
Tomi lo quería duro, y Billy se lo haría duro…
No usaban condones porque Thomas amaba demasiado sentirlo directamente al llenarlo, y venirse dentro suyo, la sensación del semen caliente de su esposo era algo que no podía prescindir, por lo mismo es que se mantenían usando el dispositivo anticonceptivo que se renovaba cada cinco años, y como ambos sólo habían estado con ellos toda su vida, no había problema alguno de alguna enfermedad venérea, así que de ese modo manejaban su control de natalidad.
—¡Sí, sí, así, Will! —gritaba Thomas totalmente embravecido, sin dejar de darle botes encima de la verga larga y gorda de su hermano, que siempre lo tocaba en lo más profundo de su ser, y sin temor a ser oído porque el cuarto estaba insonorizado.
William le nalgueó con fuerza, con su mano grande contra el trasero respingón de su esposo, quien sólo siseó al sentir ese ardor por el azote, porque le gustaba sí, amaba que su esposo fuera tan fuerte y rudo, pero nunca le hiciera daño, sólo el que Tomi deseara recibir.
Tomi incrustó sus uñas de colores en los hombros anchos de su marido, quien seguía jalándole tanto de su media cola, que sólo se lubricaba aún más, palpitando alrededor del pene de Billy, porque el dolor en su cuero cabelludo, juntamente con los dientes del mayor en su cuello, mordiéndole con saña, luego chupándoselo, iba a dejarle marcas… Y a Tomi le encantaba, por lo que siguió meciéndose, de arriba abajo, girando las caderas, recibiendo bien a su hermano, quien gruñía en lo que se aumentaba el ritmo de las estocadas, alzando las caderas con fuerza, nalgueándole más el trasero a su esposo, disfrutando de cómo sonaba su mano colisionar contra aquella carne tan deliciosa…
Los ruidos de humedad, los gemidos llenaban el ambiente… Los gritos de placer, la forma en que Tomi observaba a su esposo, completamente tatuado pero con ojos brillantes que sólo veían a él, siempre había sido así… Había excitación, deseo, fruición y lascivia pero también una adoración y veneración que sólo Billy podía tener con él…
Tomi se corrió con fuerza contra su propio vientre y el vientre tatuado del alfa, quien se vino dentro suyo, anudándose, con Tomi sin moverse de su sitio, sonriendo y jadeante, en lo que Billy lo soltaba del cabello, sujetando su quijada para besarlo, jugando ambos con sus lenguas, todavía unidos con Billy dentro suyo…
—Voy a querer más… —advirtió Tomi, con aquella sonrisa traviesa que tenía desde pequeño.
—Yo te daré todo lo que me pidas, amor mío —cedió Billy.
Y… Sí, llegaron a salir de su habitación en la noche, con William cansado pero poniéndose a decorar los pasteles para llamar a uno de sus asistentes, y entregarle el pedido al político que estuvo muy feliz de la rapidez y eficacia de William.
Tres meses después es que Thomas recordó lo que había olvidado ese día… Renovar su dispositivo anticonceptivo, y por eso estaba embarazado en la actualidad.
Después de que Tomi se enojara por pensar en Thomas, y el que no cogería por cuarenta días cuando naciera su bebé, es que decidieron ir a su obstetra para hacerse la ecografía y verificar el estado de su salud que tenía porque fuera de que no tenía anemia por su examen de sangre, no sabía más.
Cuando la doctora estaba pasándole el ecógrafo por el vientre a Tomi, es que hubo un… Sonido familiar, demasiado familiar.
—Oh, miren, dos latidos, son dos… Comparten placenta… Gemelos monocigóticos —comentó la médica mirando a los esposos.
—Siempre haciéndome hijos de dos en dos —le habló Tomi a su esposo.
—Y… Gemelos, vaya, como Fred y yo —acotó Billy.
—Aún están a tiempo de abortar —masculló la doctora luciendo insegura con la respuesta de ambos.
—¡NO! —soltó Tomi en un grito fuerte, tocando protectoramente su vientre.
—Claro, claro, lo que ustedes gusten —mencionó con nerviosismo la doctora.
Billy besó la frente de su esposo, posando su mano sobre su vientre.
—Te amo y a nuestros cachorros, los que están en casa y los que están por venir, mi sol —susurró Billy, y Tomi lo miró, dejándole un beso en los labios sin profundizar.
—Te amo, mi luna, y también a todos nuestros cachorros… Sólo que… Cuando esperaba a los mellizos, a los tres meses, si bien no tenía molestia, sí se movían más, ahora están… Más tranquilos —masculló Tomi.
—Quizá sean omegas o niñas, o niñas omegas —respondió Billy, recordando que su papi siempre decía que el embarazo de Tomi fue el más calmado, aunque Nick no tuvo un embarazo tan tranquilo, pero por lo que le había contado Thomas, que sus gemelos Bobby Jr. y Boris, pues sí terminaron siendo alfas, y que su embarazo fue un poco más agitado.
—Sí, tal vez, se lo preguntaré a papi después —acotó Tomi, sonriendo en lo que su esposo lo ayudaba a bajar de la camilla.
Sabían que sus gemelos no habían sido planeados, pero estaban juntos, se amaban y podrían con ello, como con todo lo demás.
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Notas finales: Pues otro extra más… El más largo, pero es que se los debía, ya que en el fic como tal pues no tuvieron mucho detalle de algunas cosas… Espero que les haya gustado, y de ser así, no sean atascados y comenten :3
Cuantas cosas pasaron 🥹cambiaron el nombre de la empresa Billy es todo un jefe de respeto mi bello Tomy hermoso con sus hijitos y como lo cuidan con Billy y me rei un buen al recordar reina de las mamadas ahora sabemos porque Jajaja ameeeeeee escritora este fic es uno de mis favoritos no sabía que habían más capitulos 😥😥😥😥😥😥😥
Hola, Luisa bella 😘 sí, pasaron muchas cosas, yo aquí saco nuevos extras de esta saga porque los extraño mucho, no sé si tengas Twitter, pero si lo tienes estoy como Kasomicu, también en Instagram o tiktok, me refiero porque ahí aviso de las actualizaciones 🥹❤️. Tomi hermoso preñadito siendo un buen papá, y también guiño al pasado, gracias por leer y comentar. También mencionarte que tengo otras historias por si gustas leer.