
Fic Twc / Toll escrito por Medianoche
Capítulo 11
-AL DÍA SIGUIENTE-
—¡Tom! Debes escucharme, Tommy, Tommy, osito…
—¡¿Qué necesitas Susana?! –Exploté ante su insistencia— ¿No ha sido suficiente el daño que me has hecho? ¿Quieres humillarme nuevamente?
—¡NO! Tom, yo –Vi sus ojos cristalizarse y mi fortaleza se quebró ante ello—… Yo… —rompió en llanto— estoy totalmente arrepentida Tom… no me di cuenta del daño que te hacía ¡No sabía qué hacía! Estaba ebria… yo… no sé cómo llegué a eso ¡con mi propio primo! ¡Por Dios! Yo… yo… lo lamento… entiendo si no quieres volver a verme, sólo… sólo quería disculparme, tampoco es necesario que me perdones porque no lo merezco y yo lo sé. No quería que todo quedara en un mal entendido, en una metida de pata… Tom, yo te amo a ti… fui una estúpida, una abusiva con el alcohol… Yo… yo…
—Ya Susana, está bien –Accedí estúpidamente a ella y la abracé—. Te perdono.
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-UN MES MÁS TARDE-
—Tom, aquí tienes –dijo el señor Hänk extendiéndome un sobre blanco, lo abrí y en el interior encontré 15€
—¿Qué es esto?
—Tu paga, hijo –lo miré confuso y antes de hablar me interrumpió—, el anillo está totalmente pagado, y esto te sobró, eres un excelente trabajador, y ya no es necesario que trabajes para mí, pero si gustas seguir, estaría encantado —Sonreí de oreja a oreja y salté a abrazarlo—
—Gracias, gracias, gracias
—Gracias a ti, Tom –Se separó de mí y se colocó tras el mostrador, abrió la puertilla y sacó el anillo que tanto esperaba. Me lo extendió—
—¡¡MUCHAS GRACIAS SEÑOR HÄNK!! –Grité emocionado y saliendo corriendo del local con el teléfono en mano para llamar a Susana
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—¿Para qué me necesitabas Tom? –Preguntó sentándose en una de las mesitas de té del jardín de mamá
—Susana, cielo –Sonreí tontamente y me arrodillé ante ella, hurgué en mi bolsillo, localizando el preciado anillo—, llevo ya mucho pensando en este momento, en cómo hacerlo, para hacerlo bien, pero es que tú me vuelves tonto –reí— y yo… ya no sé ni qué estoy diciendo, pero Susana, tú… —extendí la caja y la abrí— ¿Te casarías conmigo?
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-EN EL PRESENTE-
—Debí guardarme el deseo de proponerle matrimonio –dije soltando ya un par de lágrimas
—¿Qué pasó después?
—La muy perra se rió de mí, tiró el maldito anillo y se marchó diciendo “Eres muy imbécil Thomas, tan inocente y estúpido, me divertí pero esto ya ha llegado lejos, nunca te amé, ni nadie lo hará, sólo eres perfecto para hacer una alcancía ¿casarme contigo? Ni muerta, y tu arete no es sexy, da asco”
—¿Arete?
—Tenía una perforación en el labio y vestía ropa más ancha
—Y lo dejaste porque…
—Susana…
—Le das mucho gusto a esa zorra, no debes dejar de ser tú por alguien así. –Se colocó a mi lado y me abrazó—. Lamento mucho lo que viviste
—Eso me pasa por imbécil, todos me lo advertían
—El amor vuelve inteligentes a los más torpes y torpes a los más inteligentes
—Jamás me volví listo
—¡Qué autoestima tan más baja Thomas! –Gritó abalanzándose sobre mi cuerpo, aplastándome contra el césped. Nos encontrábamos en la cafetería, en las mesas de fuera para ser exactos, cuando notamos a un rubio que caminaba furioso hacia la salida, hasta que pasó cerca de nosotros, se detuvo en seco e inspiró sin apartar la vista de mi persona
—¿Tú eres Thomas, cierto? –Se acercó a nosotros
—Tranquilo Andy, —intervino Georg— ¿qué ha sido de tu vi…? –El rubio movió su mano y estrelló a Georg contra la pared ¿qué hago? ¡Un mágico está a punto de matarme!, momento ¿él es el prometido de Bill? ¿Ese es el desgraciado que lo lastimó?
—¿Qué se te ofrece imbécil? ¿Viniste a lastimar a Bill nuevamente?
—¡¿Qué dices?! –Agitó sus brazos y lanzó todo, excepto a mí, al aire— Es verdad lo que él dijo, eres un idiota –se acercó a mí y me puso contra la pared, hablándome de cerca para que nadie más oyera—. Déjame ponerte las cosas claras: tú eres un humano, por ende estas bajo mi poder, Bill es mi prometido y tienes remotamente prohibido acercarte a él, mucho menos lo puedes tocar, ¡todo tipo de roce! –tomó mi cuello entre su mano y lo estrujó—. Si me entero que vuelves a impregnar tu asquerosa esencia en su pura piel, tendré que “purificarlo” nuevamente, y créeme, es doloroso. Además, por tu bien, no te ilusiones, no eres el primero con el que juega, así es mi Billy, buscar idiotas para usarlos como muñecos, cuando se aburre los desecha como basura. Y su juego ya terminó. No eres nada para él, yo que tú me alejaba.
—¡¡MIENTES!! ¡Bill es mi amigo y no soy su juguete!
—¿No? –Rió socarronamente— ¿No te llevó al lago del Ruiseñor? ¿No durmieron en la cueva submarina? ¿No te hizo pasear por las calles de tu ciudad? Eso hace con todos, si no me crees ve a buscarlo, grítale que no irá a verte –Soltó mi cuello y me golpeó contra la pared antes de marcharse. Eso no podía ser posible, Bill no era así, Bill no es como ese maldito lo describió.
Apenas se marchó comencé a correr hacia sus piscinas, tenía que verlo, quería confirmarme que él no era así, que no me miraba así, como un juguete o un juego de diversión.
—¡¡BILL!! –Grité desde los arbustos— ¡Bill! –Insistí pero nadie respondió, bajé los escalones rápidamente y corrí a la piscina— ¡BILL! ¡Sal Bill! Bill –susurré por último, postrándome, logrando verme en el agua y unas lagrimitas salieron de mis ojos para caer al extenso líquido, creando ondas en su superficie—. ¡¡Cabrón!! ¡¡Dame la cara y despídeme como un hombre!! –Di un puñetazo al agua para descargar toda mi ira—. ¡¡SAL DE UNA PUTA VEZ MARICA!! –Me puse de pie y corrí más adentro, entrando a lugares que nunca antes había pisado, una piscina más amplia llenaba el lugar y varias construcciones de un material extraño, conectado por canales de agua—. ¡Estúpido! No eres ni capaz de darme la cara ¿Por qué jugaste así conmigo? ¡Idiota! Eres el ser más despreciable en la tierra, ya veo por qué desde un principio me dijeron que no me acercara a las sirenas. Las creíamos asesinas, pero tú… ¡Tú me golpeaste de una forma más dolora! Me ilusionaste, reviviste lo que quedaba de mi corazón y me derrumbaste como un tsunami a una ciudad. Maldito el día en que te engendraron ¡MALDITO EL DÍA EN QUE NACISTE BILL TRÜMPER! –Di media vuelta y salí de ahí, me encontré con los “G’s” en el camino quienes me preguntaron el qué pasó pero los empujé lejos de mí y corrí a encerrarme en mi dormitorio, quería estar solo, solo con mi soledad y tristeza, maldiciéndome por débil, ingenuo, inocente y sobretodo estúpido, ya era la segunda vez ¿cuántas veces más tendría que caer en situaciones así?
& Continuará &