
Fic Twc / Toll escrito por Medianoche
Capítulo 12
—Susana ¿qué haces aquí?
—Sólo vine a visitarte te extrañaba
—¿Me extrañabas? ¿Esperas que te crea? Tú sólo jugaste conmigo como si no sintiera nada de lo que hacías conmigo
—Y fue muy divertido ¿pero sabes qué? Encontré a alguien más y decidimos jugar otra vez
—¿Decidimos jugar otra vez? –Y entonces detrás de ella apareció Bill, con un títere de mí, comenzó a mover los hilos y yo con él
—¡¡AHHH!!
Me desperté de golpe sobre mi cama, estaba empapado en sudor, sólo había sido un sueño, una pesadilla, ¿por qué demonios Susana tenía que volver cuando ya la había superado? Me lastimó tanto. Ahora me doy cuenta que ella seguirá vigente en mi mente y memoria, quizá hasta el final de mis días, y con el fracaso que acabo de conseguir con Bill el dolor sería aún peor, el doble, quizá más. Volé tan alto y la caída dolió en demasía.
Me levanté con pereza de mi cama y me asomé a la ventana ¿qué tenían esas aguas que su luz cambiaba de color? Ahora se encontraban en un tono rojo sangre…
No pude resistir la tentación, necesitaba saber qué sucedía y quería ver a Bill
Llegué nuevamente a la piscina, ahora había una persona ahí, era Bill. Inmediatamente bajé los escalones y me acerqué al cuerpo, no me fijé sino hasta que llegué a él, que todo el agua parecía haber sido sustituida por sangre misma
—¿B-Bi-Bill? –Llamé temeroso, noté que me miraba a través de la cortina de su cabello y acto seguido huyó por su túnel submarino, ahora no me quedaría haciendo nada, lo haría hablar de una u otra forma.
Corrí hacia la piscina más grande dentro de sus dominios y ahí estaba él, parado ante una de sus estructuras. Me acerqué a él y no se movió, sólo cuando estuve a unos cuantos metros. Se sumergió y vi como pasaba por uno de los canales, las entradas también eran bajo el agua y el método para pasar más rápido y a menos profundidad era tapado por un vidrio grueso.
Si quería llegar a él tendría que entrar a la piscina, con una profundidad aproximada de siete metros… no podría, no lo haría ¡Bill no vale la pena! No me espera, me huye en agua —¡Que sabe es mi debilidad!—. El muy cabrón sabe que si soy estúpido entraré al agua, y sería muy posible que me ahogara, entonces se reiría de nuevo de mi persona, o más bien de mi cadáver…
—¡¡¡IMBÉCIL!!! –Grité al aire a la vez que me decidía por saltar al líquido, ¿y ahora? No sé nadar, no me puedo mover… no puedo respirar y necesito oxígeno. Ya podrás reírte Bill…
Una extraña luz blanca emanó del collar que esas hadas me regalaron y en algún otro momento podía respirar –y no por mis pulmones— y moverme a mi voluntad ¿Qué era eso? No lo sabía, sólo quería enfrentar a Bill. Ubiqué el túnel por el cual pasó y enseguida entré yo.
Ahí estaba y no pude más que golpearme mentalmente. Atado a una pared, de muñecas y aleta por medio de unos grilletes. Mi corazón se partió al verlo en ese estado, tan lacerado por todo su cuerpo.
—¡Bill! ¿Qué te sucedió? ¿Quién te hi…? Fue “Andreas” ¿cierto?
—¿Eso a ti qué te importa? –Cuestionó con voz lúgubre— ¿qué haces aquí? Después de todo soy un puto cabrón que jugó contigo y te ilusionó ¿no es así? Márchate ahora mismo, soy el ser más despreciable
—¿Me oíste? ¿Por qué no te sueltas con tu magia? ¿Por qué no saliste? ¿Por qué no gritaste?
—¡Porque es estúpido hablar con seres tan irritantes como son los humanos! Márchate de una vez y déjame ¿quieres?
—¡No quiero! O al menos dime cómo soltarte y me iré
—La llave debe estar en algún sitio haya abajo –Sin que me dijera más me sumergí los cuatro metros que separaban a el suelo del aire puro, sorprendentemente la localicé en un segundo. Volví a salir.
—No te muevas –dije tomando su mueca izquierda
—Primero la cola, idiota ¿y desde cuándo sabes nadar? –Me encogí de hombro y bajé, abrí el grillete e instantáneamente identifiqué algo que parecía sangre y músculo, subí y abrí los otros dos grilletes y encontré exactamente lo mismo, pero más profundo—.
—Ahora puedes largarte –como pudo me empujó por el pecho e intentó nadar, pero no pudo. Supuse que le dolía mover la aleta, y su cuerpo en general.
—No… —Lo tomé con cuidado de no lastimarlo por su cintura y lo saqué hasta una borda de asiento de la piscina mayor.
—Ya me trajiste, ahora lárgate bastardo –entonces lo besé, sólo un pico
—Eres un gruñón –él me tomó del cuello de la playera y volvió a unir nuestros labios
—Tú eres odioso y no te digo nada Thomas –soltó cuando nos dejamos de besar
Después de eso le pregunté si sería útil un poco de agua que robé del lago del Ruiseñor, respondió que sí pero evitó a toda costa que me fuera. Pasó mis brazos por su cintura y luego él se aferró a mi cuello. Si verdaderamente me escuchó esa vez ¿qué parte de no ilusionarme no entendió? ¿Y qué parte de que soy un idiota inocente no alcanzo a rectificar? No pude separarme, porque me encanta: sus besos, su sabor, el tacto de su piel, suave, fría… escamosa, pero no importaba, era Bill, era hermoso, era todo, todo él, todas sus acciones ¿qué puedo decir? ¡Simplemente me encanta! Seductor, espontáneo, divertido, perverso, descarado, gruñón, tierno, sensible, cariñoso, ¡era toda una bomba! Y eso me encantaba, me atrapaba ¡y no lo lograba combatir! Y si lo hacía, caía más ante él. ¿Acaso usaba una clase de hechizo? ¿Un sortilegio? No, era mi amor hacia él, yo estaba…
—Bill, para –Le dije frenando su beso y sus caricias. Se separó para verme mejor el rostro
—¿Qué sucede? ¿No te gusta?
—Ese es precisamente el problema Bill, yo… necesito decirte esto, y que me respondas, con la verdad, sea cual sea, Bill, yo te… —no me dejó terminar pues puso uno de sus dedos sobre mis labios
—Hablas demasiado, sólo bésame pedazo de mierda
¿Cómo no lo iba a complacer? Volvió a apoderarse de mis labios y yo como muñeco inerte me dejé, aún a sabiendas de que eso implicaría un nuevo peso sobre mis hombros, y un nuevo golpe a mi corazón.
& Continuará &