Fic Twc/Toll escrito por Medianoche

Capítulo 3

—Hola Tom ¿para qué necesitas un libro de sirenas…?

—Yo no he… —callé al ver al castaño golpearse la cabeza con el dedo índice—. Me siento violado –Me sonrojé al admitirlo.

—Tom, Bill no es un tritón, no hasta que se case, por eso tiene piernas.

Pero juraba haberle visto cola… sin embargo era de noche, y el juego de luz y sombras que hay a esas horas ayudan bastante a confundir las cosas… ¿Qué demonios tenía ese pez que no lograba sacármelo de la cabeza? Puede que sea obvia la respuesta, su naturaleza era atrayente, nació para seducir ¿no? Y yo en dos días estuve rendido ante sus pies… ¿o quizá debería decir aleta?

—Oye Tom –habló cerca de mi rostro una de las hadas que tienen el tamaño de la palma de mi mano.

—Sí, dime –Ella se sonrojó.

—Te tenemos un obsequió –silbó suavemente y un grupo de hadas de su mismo tamaños se acercaron cargando un collar con el dije de una piedra diminuta con forma de luna—. Es una piedra nocturna, impedirá que podamos leerte los pensamientos –Me lo entregaron y noté que tenía un broche de candado, realmente raro—. El candado esta reforzado con polvos de estrella, para que sólo tú puedas quitártelo

—Disculpa la desconfianza ¿pero es en serio?

—Claro, todos imaginamos lo horrible que sebe ser el que te lean la mente… —iba a decir algo más pero un grito lleno de furia rompió todos mis pensamiento.

—¡JOVEN KAULITZ! –Exclamó la directora detrás de mí, espantando a todos, tal parece que nadie la vio venir.

—¿S-s-sí?

—Debo decir que estoy muy decepcionada de usted, esperaba que fuera distinto a los de su especie, pero ya veo que me equivoqué.

—¿A qué se refiere?

—El joven Trümper ha venido a mi oficina, quejándose de su presencia en sus aposentos –fue hasta entonces que me di cuenta del antes mencionado, con porte erguido y superior— Trümper sale bajo condiciones forzosamente importantes, que salga por motivos como este hace que me dé una pena enorme, desearía saber que será la última queja con motivo suyo.

—Sí –bajé la mirada y ella se retiró, Bill se acercó a mí.

—Ya no molestes más, no eres bienvenido en mi hogar –Lo tomé por los hombros y lo empujé contra la pared, tomando sus muñecas y poniéndolas sobre su cabeza, todos se sorprendieron de mi acción.

—El sirenito tiene una boca muy grande, debería controlarla –le mandé una mirada seductora acompañada de una sutil sonrisa—… nosotros los humanos tenemos un dicho: el pez muere por su propia boca.

—¿Es una amenaza? –Me regresó la mirada y alzó su pecho hasta rozarlo con el mío, diablos, con esa apariencia de niño inocente jamás lo hubiera creído capaz de jugar. No pude responder, él me tenía. Se soltó de mi agarre y totalmente aburrido pasó su brazo por mi cuello para al fin cortar los escasos centímetros que separaban nuestras bocas, de los cuáles no me había percatado antes—. Ya tienes lo que querías, ya no tienes motivos por el cual molestarme –Me empujó como quien aparca una molesta mosca y se marchó balanceando sensualmente su trasero. ¡ME HABÍA BESADO! Tan dulce y delicado…

&

Abrí los ojos y me sorprendí al verme sobre la cama de mi habitación ¿en qué momento llegué aquí? Pensé apenas darme cuenta del lugar, sólo recordaba a Bill besándome y luego él se marchaba… oh, ya, me había desmayado.

Me levanté y asomé a la ventana. La noche ya había caído y me dejaba ver aquella luz… ¿pero que no era cian? ¿Por qué ahora es azul? Tomé mi mochila nuevamente e hice lo mismo que la noche pasada.

Llegué a su hogar y el agua de la piscina tenía ondas como cuando caen las gotas de la lluvia, de pronto un sollozo llegó a mis oídos. Levanté la vista y vi su cabello, en una esquina de la piscina. Me acerqué con cautela y sí que era él, ¿por qué lloraba? Sin siquiera pensármelo dos veces me acerqué y le acaricié el hombro, se separó espantado.

—¿Es que tú no entiendes? –Pero lo ignoré.

—¿Por qué lloras? –Volví a acariciarle el hombro y limpié una de sus lágrimas con mi pulgar, era tan suave su piel, tan diferente a la mía.

—Márchate, nadie está llorando, y mucho menos necesita de tu compasión…

Le sonreí y me senté como indio. Pareció comprender que no me marcharía por nada del mundo y se quedó en silencio, mirando el suelo en el que me encontraba. Ni siquiera intentó huir. Y al final lograba contemplar su rostro con tranquilidad, simplemente era hermoso, parecía haber sido tallado por los mismo ángeles, sin embargo no me dejaba verlo en su totalidad, parte de su cabello cubría su rostro, actuando como cortina. No resistí el impulso y apoyé un poco mi mano sobre su rostro para quitarlo de ahí, él se quejó, retirándose precipitadamente.

—¿QUÉ HACES? ¡ALÉJATE! —Lo tomé del hombro con firmeza para que no se apartara y al fin lo moví. Tenía un gran golpe en el ojo izquierdo. La sangre me hirvió ¿cómo alguien fue capaz de tocarlo con tal brutalidad?

—¡¿Quién diablos te hizo esto?! ¡Dime quién fue y te juro que le partiré toda su cara! –No recuerdo en qué momento lo había tomado de ambos hombros y comencé a estrujarlo salvajemente—. ¡DIME!

—¡Suéltame! Me haces daño –Se quejó queriendo quitar mi mano de su hombro izquierdo, sólo entonces me percaté que ahí tenía otro golpe.

—Seguro fue el hijo de puta de tu novio ¿verdad? Fue ese imbécil…

—¡NO HA SIDO ÉL! Fue mi prometido pero a ti no te importa, me lo merecía por haberte besado, ¡ahora estoy manchado y…! y…

Su voz se rompió y el soltó tantas lágrimas como pudo. No entendía muy bien a estos seres tan lindos, delicados y extraños, en realidad, en ese momento lo único que supe fue que él necesitaba cariño, y yo iba a brindárselo. Me acerqué y lo abracé, no se negó en ningún momento, me sentí tan dichoso. Me había aceptado y estaba totalmente claro.

&

—¿Es que no entiendes? Si te expulsan perderías una oportunidad única, no puedes comparar Cafkigh con ninguna escuela de tu mundo, y lo sabes, tienes beca completa y tú la arriesgas…

—Simplemente soy un estúpido, me lo dicen todos los días.

—Y con razón –asintió mirándome a los ojos y me dedicó una sonrisa realmente sincera.

—¿Me dejarás verte? –Pregunté, deseaba conocerlo como sire… tritón.

—No, y será mejor que te marches, mañana hay clases.

—Sí —Asentí y me puse de pie, encaminado de regreso a los dormitorios—. Adiós Bill, y comencé a alejarme.

—¡TOM! –paré y lo miré. Lo sentí cohibido y negó suavemente con la cabeza. Sus mejillas se tiñeron de carmín—. ¿Volverás…?

—A la misma hora –nos sonreímos mutuamente y dije adiós con un movimiento de mano. No volteé hacia atrás hasta que estuve de regreso en los dormitorios. Temí no poder avanzar si lo hacía. Me senté en el marco de la ventana y ahora la luz brillaba en un color rosa delicado, igual que el dije de mi collar. Mi pecho vibró suavemente y me sentí dichoso.

& Continuará &

por Medianoche

Escritora del Fandom

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