
Fic Twc/Toll escrito por Medianoche
Capítulo 4
—¡Me estás mintiendo Thomas!
—No William, no miento…
—No me llames William –hizo un puchero adorable y lo abracé, tenía una piel muy suave y casi traslúcida
—Mmm… Tom
Reí al imaginar otro motivo por el cual se quejaría así, aunque bueno, con su ser tan dulce e inocente –pero ya hemos visto que no es así realmente— es un tanto difícil. Platicamos un rato más hasta que nos dieron las once, yo me fui a mi dormitorio, pero no sin antes haber quedado con Bill a eso de las 14:30 me encontraba tan emocionado, pero sin embargo me sentía un poco raro al dejarlo ahí solo, indefenso. Una especie de mal presentimiento…
¡AH! Es increíble el avance que puedes hacer en tan solo un mes, Bill es la persona, más simpática que en mi vida haya conocido, bueno, es el único tritón que en mi vida haya conocido, y francamente no sé cómo es que comenzó a aceptarme, yo supongo que después de todo sólo hacía falta insistirle en brindarle apoyo.
-AL DÍA SIGUIENTE-
—Vamos Tom ¿a dónde vas a ir? ¡Acompáñanos!
—Georg, ya te dije, asuntos personales
—¿Asuntos personales? Yo diría que más bien alguien irá a visitar a cierto chico—pez –Dijo Laura, un hada de jardín—. ¡Sigo sin creer que sea tu amigo! ¿Nos presentarás algún día?
—No puedo Laura, sabes que a él no le gusta eso de presentaciones… —Y aunque quisiera no lo haría, ¡él es mío!Pensé enseguida
—Oh, vamos Tommy, Es que él es tan guapo ¡cada que pienso en sus ojos me desmayó! —Cielos, sí que te gusta —jumm…
—¡Thomas! –La directora Simone apareció detrás de nosotros con una persona encapuchada en color negro. ¡¿Ahora qué hice?! Siempre que me habla así es porque la he cagado en algo…
—S… s… ¿sí?…
—¿Tú sabes dónde queda el parque del ruiseñor?
—¿El parque Ruiseñor? ¡Claro! Básicamente pertenece a mi familia, mi bisabuelo lo construyó, es tan gigante, me parece que también parte del bosque que colinda con él, pero es algo que ignoro…
—Qué bueno –me interrumpió—, porque llevarás al príncipe William hasta el lago que se encuentra en medio del bosque –El encapuchado se elevó ligeramente, dejándome ver su rostro, Bill había sido golpeado nuevamente, sentí cómo la sangre me hervía, y al parecer él se sintió observado pues volvió a bajar la mirada. Una pequeña gota descendió de su rostro hasta el suelo. No permitiría que llorara por nada del mundo, pero tampoco podía ir a ese bosque, porque para empezar no lo conocía.
Aun así acepté dando un simple asentimiento y junto con Bill caminamos a mi dormitorio para recoger un par de cosas, después nos dirigimos a la salida de la escuela, tomaríamos un tren hasta mi ciudad y de ahí un taxi para llegar al parque, lo que le seguía sería cuidarnos de los oficiales que pudieran rondar los alrededores y saltar la barda, de ahí caminaríamos hasta dar con el dichoso lago.
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—Bill, ¿por qué permites que toque tu cuerpo? ¡No deberías dejarlo! Es tan enfermizo… Te juro que de tenerlo en frente lo haría pagar…
—No podrías Tom –susurró
—Pero… —Negó con la cabeza antes de que terminara mi frase. Resoplé frustrado y supe que no lo haría cambiar de opinión.
Me recargué en mi asiento y lo vi, tenía la vista clavada en la mesa que nos separaba y la capucha le cubría aún más. Me Incliné sobre la mesa y se la retiré haciéndole levantar la vista. Tenía ambas mejillas hinchadas por los golpes y un ojo morado, el labio y la ceja derecha aún tenía rastros de sangre, y juro que su cuello tenía marcas de mordidas. Su vista se aguado y no pudo retener las lágrimas.
Apartó mi mano e hizo amago de volverse a colocar la gorra, pero lo detuve y tome con cuidado su rostro por la barbilla.
—Descríbeme al hijo de puta que te hizo esto, te juro por mi vida que lo haré pagar apenas lo vea
—¡TOM! Te lleva notable ventaja, él tiene magia, te mataría en un segundo, y… y no vale la pena, no valgo la pena –volteó su rostro, las lágrimas no cesaban de caer. Iba a hablar pero me ganó la palabra—. Además no lo conozco. Nunca le he visto –Creí que me mentía pero no le dije palabra alguna. Pasé la mesa hasta colarme a su lado y lo abracé, brindándole mi hombro para que llorara en él.
En el transcurso del día platicamos de muchas cosas, todas realmente sorprendentes para mí, aburridas y comunes para él, la noche comenzó a caer sobre nosotros y él se marchó a su cabina particular, lo vi hasta las 07:00 del nuevo día, a una hora de llegar a nuestro destino.
Flash back
—¿Por qué no te quedas conmigo? No te comeré, al menos no a mordidas –le bromeé, causándole un leve sonrojo
—N… no… yo iré a mí… cabina
—¿Por qué? ¿No es cómoda esta? ¿Ocupo mucho espacio con mi gran barriga? –Tamborileé mis manos sobre mi pansa. Él se rió y negó enérgicamente con la cabeza—
—No, claro que no, ni siquiera tienes
—Es que si te vas los monstruos vendrán a comerme –hice un puchero intentando ser adorable, pero él no pareció tomárselo muy bien…
—Y si me quedo igual dormirás con uno –Giró la cabeza para que no pudiera verlo
—¡QUE NI SE TE OCURRA REPETIR ESO! –Giré bruscamente su rostro hacia mí— ¡Nunca! ¿Me oyes?—Me… me lastimas Tom…—¡¿Por qué no le dijiste eso al imbécil que te lo hizo?! –Miré sus ojos cristalizarse y el terror en su ojo morado… ¡Diablos! Rápidamente retiré mi mano de su rostro— Lo… lo… lo siento… no me acordé de tus heridas, ni siquiera cuando te grité eso, soy un… un mons… —me detuve en seco, esa no era la palabra— ¡Un imbécil! ¡Uno muy grande!
—No te preocupes Thomas, yo lo sé
Me sonrió débilmente y yo le regresé la sonrisa, aún tenía ganas de llorar, pero presentía que no precisamente de dolor físico. Me acerqué lentamente a él y le di un delicado beso en su pómulo que más tarde se convirtió en muchos más hasta llegar a la comisura de sus labios. Ahí me detuve. Quería besarle ¿Pero y si se molestaba, me dejaba de hablar y se iba? No supe qué hacer.
Pero él sí.
Tomó mi rostro de la barbilla y se dirigió a mis labios, apoderándose de ellos, tocándolos con los suyos por segunda vez.
Fin del flash back
De pronto sentía sus labios otra vez sobre los míos, tan cálidos y suaves, deseé poder probarlos nuevamente, pero no me atrevía, siempre temía que me rechazara y no quisiera volver a dirigirme la palabra. Suspiré.
—Llegamos Tom, tu ciudad natal –Dijo mirando maravillado por el cristal, dirigí mi mirada también hacia el exterior, viendo las grandes estructuras correr a una no muy grande velocidad. Era extraño volver al lugar del que partí, por una gran oportunidad y con un gran deseo de dejar atrás todo el dolor de este sitio. Ya me sentía mareado, no me gustaba estar en mi ciudad nuevamente, mucho menos por esas calles. Me encorvé al lado contrario y comencé a dar arcadas de asco.
& Continuará &