Fic Twc/Toll escrito por Medianoche

Capítulo 5

Pedimos un taxi apenas bajar del tren, no llevábamos maletas, por lo tanto nos tardamos poco en salir a conseguirlo, le dimos las indicaciones de llevarnos al parque “Ruiseñor” a lo que acepto con amabilidad, aunque claro, era su trabajo, y no le convendría mucho tratarnos como escoria; Bill se estuvo todo el trayecto mirando por la ventanilla, fascinado con todo lo que veían sus ojos, nada especial para mí, sólo hogares de personas ricas, la mayoría de por lo menos tres pisos, unas más grandes que otras, de todos los colores y estilos, la gente pasaba como siempre, iban platicando, escuchando música, paseando su mascota o iban en patinetas jodiendo a las personas que se les atravesaran, había también muchos departamentos de comercio, boutiques , joyerías, perfumerías…

—¿Viene a presentar a sus padres su nueva pareja, joven Tom? –Preguntó Ricardo, el conductor, mirándonos por el espejo retrovisor, en seguida ambos lo miramos, ¡Pensaba que Bill era mi pareja! Ahora me caía mejor ese hombre de cuarenta y tantos años. Sonreí, Bill se sonrojó.

—N-no… —Comenzó él.

—Sí –Contesté rápidamente, emocionado por la idea de que Bill fuera mi novio, creo que se notaba en mi cara de estúpido, el pelinegro se giró rápidamente a verme, alterado, le guiñé un ojo y le sonreí, Ricardo soltó una ligera sonrisita

—¿Cuál es el nombre de…?

—Bill –Respondí nuevamente yo, para entonces ya rodeaba su cintura

—¡¿Bill?! –Se sobresaltó— Y-yo creí que… creía que usted…

—Hay personas que simplemente nos cambian con tan solo verles –Dije sabiendo a qué se refería con su tartamudeo, en esa ciudad tenía fama por ser alegre y mujeriego, ya no más ¡No después de…!

—Seguro por eso lo cubre, para que no intenten arrebatárselo –se rió sin malicia—, quizá yo hiciera lo mismo, al tener un ser tan especial que hizo que me cambiara de banqueta –volvió a reír—. Lo tomaría fuertemente, impidiendo que se marchara o que me lo arrebataran.

“Sí, justamente eso comienzo a creer” fue lo que pensé inmediatamente, le dediqué una última mirada por el espejo retrovisor y nadie dijo nada más, al menos no hasta que llegamos al parque, frenó en la entrada principal y nosotros nos bajamos, me detuve un momento antes de andar para pagarle a Ricardo, dándole tiempo de dedicarme unas últimas palabras, palabras que me prometí hacer realidad y que no pude cumplir. Es tan fácil hablar.

Caminamos a través del gran parque, rodeados de un atmosfera cómoda, silenciosa no era, había muchos niños en ese momento y jugaban y gritaban en los juegos instalados ahí, Bill miraba bobamente a todos y cada uno de ellos. Yo le veía a él, su rostro lleno de emoción al verlos jugar, corretearse, brincar, incluso si lloraban, aunque suene bastante cruel eso.

Llegamos al límite del parque, una gran malla lo separaba del bosque, aquel que siempre me infundió pavor, y en ese momento estaba a punto de pisarlo, descubriría cosas que nunca antes había visto, pero las compartiría con Bill.
La trepamos juntos y nos adentramos, caminando entre árboles y hierba crecida y descuidada, en ese momento sí que reinó el silencio, aunque muy de vez en cuando se oían varios animales cantar, el viento silbar y el crujir de la tierra y hojas bajo nuestros pies.

&

Ya llevábamos mucho tiempo caminando por ese lúgubre lugar, cada vez se hacía más tétrico pero a Bill parecía no afectarle en lo absoluto, me pareció que incluso conocía el lugar, pues se movía en sitios y direcciones concretas, pero al fin, al cabo de lo que me parecieron varias horas, divisamos un extraño brillo azul al que Bill se dirigió rápidamente con una sonrisilla dibujada en el rostro, intenté seguirle el paso, sin embargo me dejó notablemente atrás.

Cuando lo alcancé lo vi desnudándose sin importarle nada, dejándome a la vista toda su agredida piel. Su espalda estaba llena de marañas rojas oscuras y moradas, los omóplatos y cuello lleno de marcas rojas de dientes, brazos y piernas llenas de cortadas, unas más profundas que otras.

Se pasó las manos por el cabello en un sensual movimiento y corrió a la orilla del lago, cayendo por un grácil clavado al agua, recordándome a esos preciosos mamíferos, aquellos delfines que en un recuerdo vago de mi memoria de la niñez aparecían en mi vista, saltando felices en el mar, un tiempo que me fui de crucero con mi familia… cuando aún éramos familia. De pronto el pecho se me estrujó al recordar esos viejos momento, el estómago se me contrajo y estuve a punto de dar una arcada, de no ser porque Bill me llamó desde el interior del lago. Le sonreí.

—Bill –le llamé cerca del lago. Me senté como indio en la tierra— ¿Por qué te escondes en la noche? ¿Por qué no me dejas verte?

—No me gusta que me vean como pescado, soy horrible –infló las mejillas en un adorable puchero—

—¡Entonces si tienes cola! ¡Lo sabía! ¡Siempre lo supuse! La noche influye ¿Cierto? Yo sé que sí

—Sí Tom –confirmó

—Y hoy me dejarás verte –Él paró en seco con un rostro serio e inició una discusión sobre ese hecho que yo afirmé.

—Por supuesto que no

—¿Por qué?

—Ya te dije… me veo horrible

—No debe ser tan malo, eres hermoso en todas tus facetas

—No, y si eres mi amigo respetarás mi espacio en la noche, te alejarás un poco…

¿Hablaba en serio? ¿Ese fue nuestro trato?

—Pues bueno, tú quédate en tu preciado lago que yo iré a mi casa, no vine aquí por gusto, sólo para ayudarte, lo cual ni era necesario –dicho esto di media vuelta totalmente convencido de lo que iba a hacer, pero Bill me tomó del tobillo, impidiéndome proseguir mi camino

—No te vayas Tommy… —susurró.

Nos sumergimos en un profundo silencio después de eso. Yo volví a sentarme a su lado cerca del lago, admirando a Bill que reposaba su cabeza entre mis piernas, notando cómo poco a poco los golpes y marcas de agresión desaparecían de su piel.

Fijé mi mirada en su rostro, sólo lográndole ver media cara, tan delicado que se veía. Me encantaban sus ojos achocolatados, su nariz perfecta, sus labios dulces, cálidos y carnosos, con ese lunar que me encantaba debajo de ellos. Todo él me fascinaba, y hoy en día lo sigue haciendo…

—Si me dieras una oportunidad te protegería de todo –Susurré apenas audiblemente

—¿Disculpa? ¿Dijiste algo? –Preguntó un tiempo después, levantando su rostro de mis piernas para verme

—Nada –sé que me escuchó a la perfección. Cómo me hubiera encantado hacerlo sentir entre mis brazos, hacerlo sentir la seguridad que una persona puede brindar a la otra. ¿Qué era esto? ¿Amor? Eso era imposible, había cambiado, y si miras atrás tropezarás. No, no estaba enamorado, nadie lo está, el amor es una invención de las empresas para vender más durante la época de “San Valentín” Además de que todas las relaciones se basan en la entrega y, sobre todo, recibimiento de regalos que demuestren cuánto queremos a una persona como si lo material fuera la única forma de demostrar el afecto. No. Definitivamente no estaba enamorado de Bill. Pero irremediablemente eso era un hecho, el pescador fue atrapado por su presa.

& Continuará &

por Medianoche

Escritora del Fandom

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