Fic Twc / Toll escrito por Medianoche

Capítulo 9

—¿Qué te parece? –Pregunté riendo aún sabiendo la respuesta, Bill se encontraba en las nubes cada vez que daba un bocado a su rebanada de pizza

—¡¡Mmm!! ¿Cómo dices que se llama esto?

—Pizza

—¡Huy! No sé pero me encanta –y tomó otra rebanada que mordió casi hasta la mitad— ¡Q’ guico! –Tragó— ¡¿Cómo viví tantos años sin conocer esto?! –Otra mordida

—jejejeje… –Quizá no fue buena idea darle pizza para comer

—¡Quiero comer más comida humana! ¿Qué más hay? ¿Y esto como se llama? –Preguntó comiendo una fritura

—Frituras… esa es una “papa” pero yo lo dudo

—¿Esto café?

—Chocolate –Respondí. Llevar un gran banquete de golosinas y frituras no son una gran elección, sobre todo si son para alguien que nunca en su vida había probado esto

—¿Esto también es chocolate?

—Es un bombón cubierto de chocolate –¡Se metió cinco a la boca! ¡Demonios! Para cuando regresemos a la escuela llevaré a un diabético

—¿Y egsto q’ egs?

—Gomitas –Tragó los bombones que saboreaba y se llevó una gomita en forma de oso a la boca. Se quedó estático ¿Y si le hizo daño? ¡Diablos! Nunca llegué a pensar en una alergia ¿podía tener alergias?— ¿B… B… Bill…? –Le rocé delicadamente el brazo. Salto a la mesa.

—¡¡AHHH!! ¡¡ESTO ES LO MEJOR DE TODO!! –Se llevó todo el paquete a la boca y comenzó a brincar sobre la mesa, pisando muchas de las golosinas que teníamos— ¡gomitas, gomitas, gomitas, gomitas! ¡Quiero más!

—¡Hey Bill, para! Deja de saltar

—Tommy, quiero más gomitas –me hizo un puchero

—No hay, se acabaron las golosinas, te harán daño, es malo para la salud

—Oh, vamos Tommy –se sentó en mis piernas e hizo presión en mi pelvis, pasó sus brazos por mi cuello y acerco su cuerpo y rostro al mío— ¿Por favor? –Negué, tanto contacto me haría fallecer— Tommy –Volví a negar— ¡Tommy, Tommy, Tommy, Tommy, Tommy! –Gritaba saltando sobre mí, despertando a un querido amigo mío, si el muy maldito sabía mi punto débil… bueno, y quizá el de todo hombre.

—N…n…no… No hay más… —solté como pude en medio de la excitación que crecía en mí.

—¿Por favorcito? –Susurró a mi oído y lamiendo mi lóbulo, sin dejar de saltar pero ahora más suavemente

—N…n…no

—¡Ándale!

Empujó su cuerpo contra mí y lamió mis labios, mandándome una corriente eléctrica a todo mi cuerpo. Cuando Bill quería algo, sin duda haría de todo por conseguirlo. Lo rodeé de la cintura con mis brazos y me dediqué a lamer y morder su cuello. No hacía falta ser un mágico para saber sus pensamientos: había ganado…

—El azúcar te matará –Susurré antes de lamer su oreja. …De ser yo otra persona. Nos separó precipitadamente

—Entonces yo lo conseguiré

Se puso de pie y corrió por toda la casa hasta que dio con la cocina, cuando lo alcancé me encontré con la escena de una película en donde saquean las casas. Bill estaba sentado sobre la barra de ahí con un montón de frituras y golosinas —así como envolturas vacías— a su alrededor. No entendí cómo hacía para comer tanto en tan poco tiempo. Me acerqué a agarrarlo por detrás, pero como la barra era alta lo tuve que tomar por el trasero –Hay, que sacrificio el mío ¡JA!—

—¡Suéltame! ¡Se acabaron las gomitas!

—Si te calmas y limpias tu desastre iré a buscarte más gomitas

—¿A dónde?

—A la vuelta de la esquina –Se soltó de mi agarre y salió corriendo ¡Había caído! ¡Agh! Soy un imbécil. —¡No Bill! ¡Espera!

Corrí hasta la calle persiguiendo a Bill sin detenerme a cerrar la puerta siquiera. Por desgracia Bill encontró la tienda a la que me refería. Entró empujando a uno de mis vecinos, el más gruñón de todos “¡Oye mocosa! ¡Fíjate por dónde vas!” Le gritó pero ni se detuvo a verle. Tocó mi turno de disculparme con él, excusándome con “Él no es de aquí” “¿Y eso qué? De donde sea debieron enseñarle modales” Me respondió, y era verdad. Iba decir alguna incoherencia más en defensa de Bill cuando escuché el grito de un encargado del local:

—¡DEBES PAGAR POR ESO! –Entré a la tienda y localicé al pelinegro en la zona de golosinas, comiendo cuantas gomitas podía y con un hombre de baja estatura tras él amenazándolo con un trapeador

—Lo… lo… lo… siento… yo pagaré

—Pues será bastante dinero Thomas ¿de dónde sacaste esa chica? ¿Es acaso la novia del demonio de Tasmania? –Saqué mi cartera y tomé algunos billetes para pagarle pero en eso Bill salió corriendo de la tienda como si estuviera poseído por el demonio ¡El demonio azúcar posiblemente!

—¡¿Eso bastará?! –Grité lanzándole como 10 billetes al azar y salí corriendo otra vez tras el esqueleto de ese problemático tritón—. ¡Bill! ¡¡DETENTE!! –Cruzó la calle como si nada mientras a mi casi me arrollaban cuatro veces: “¡Fíjate chico!” “¡Muévete! ¿Quieres morir a caso o qué?” me gritaron unos y yo inútilmente grité un soso “perdón”

Llegamos a un parque que quedaba cerca de mi casa y él automáticamente se dirigió a un carrito de helados y golosinas

—¡BILL! ¡Espérame cabrón! –Llegué a él y ya se encontraba saqueando al pequeño carro— Discúlpelo, tiene problemas con el azúcar, ¿Cuánto es?

—¡NADA! ¡SOLO LLEVESELO! –Y cuando lo iba a tomar del brazo Bill salió corriendo hacia una niñita que llevaba una bolsa de gomitas

—¡Oye! No hagas locuras, deja esa niña –Cielos, Bill se sabe mover bien en tierra y en agua, cuando estuve a punto de alcanzarlo los dos salieron corriendo ¡Ambos! ¿Por qué? Intenté seguirlos pero se me perdieron de vista, además de que sentía ya las piernas muy pesadas. Llegué al lago y ahí estaba Bill ¡BESANDO A LA NIÑA! Me acerqué y los separé de un tirón, por suerte nadie miraba

—¡Idiota! Te pueden denunciar –volteé a ver a la niña— Tú vete con mami –Asintió y comenzó a irse cuando Bill le gritó, la chiquilla de coletas rubias y rizadas se giró en su sitio y extendió a Bill la bolsita con gomitas tamaño grande. La niña se marchó—. ¡LA BESASTE POR UNAS PUTAS GOMAS! Eso se podría tomar como prostitución.

—¡No me importa!

—¡A mí sí! –Le arrebaté el empaque y salí corriendo

—¡Devuélvemelo!

—¡Detente o lo tiro al lago! –Le amenacé con la bolsita sobre el agua, a todo esto ya casi todos tenían su atención puesta en nosotros. Bill alzó una ceja y yo recordé. ¡DEMONIOS! Run Tommy Run— ¡BILL! ¡ES POR TU BIEN! ¡AUXILIO!

—¡Quiero mis gomitas! –Y saltó como tigre sobre su presa— Dámelas Thomas ¡Son mías!

—Ugh, ¡Te harán daño!

—¡Que no!

¿Qué hacer? Tirado en el suelo con un adolescente que parece tener cinco años sobre mi cuerpo, evitándome cualquier vía de escape. ¡Piensa Tom! ¡Hora de estrenar tu cerebro!

Y me eché todas las gomitas a la boca, había ganado.

—Idiota –Dijo antes de besarme metiendo su lengua en mi boca, pescando todas sus preciadas gomas, dejando salir hilos de saliva desde nuestros labios y yo incapacitado para hacer algo. Era jodidamente delicioso y excitante, tanto que no resistí el impulso de tomarlo por las caderas y presionar nuestros miembros contra el otro— Ahh… Tommy… —Gimió olvidando algunas gomas que quedaron en mi boca. Se separó de mi y echó su cabeza hacia atrás— Ammm… —¡Diablos! No es el tiempo ni el lugar indicado para hacer esto

—¡USTEDES DOS! ESTE NO ES SITIO PARA HACER ESAS EXHIBICIONES –Esa voz… Ambos despertamos topándonos con cientos de ojos mirándonos con cierto miedo y/o morbo. A lo lejos vi acercarse al oficial Broken, un moreno que yo sospechaba antes fue un matón. Nos puse de pie y como pude salí corriendo con un Bill torpe tras de mí.

Recorrimos el parque en su extensión completa –vaya si es grande— y Broken nos persiguió de cerca. Llegué a la gran fuente principal y corrimos sobre el ancho y alto borde de esta, provocando así la caída del oficial tras nosotros. Por último llegamos a una zona desolada con viejos juegos para niños, todo oculto por frondosos árboles. Sitio que casi todos han olvidado.

—Jajajaja… eso fue divertido ¿viste cómo cayó? ¡Era para grabarse!

—Sí lo sé… —dijo casi no estando conmigo

—¿Sucede algo? –Miré hacia donde él miraba y encontré la rueda de la fortuna del parque de diversiones. Miré sus ojos— Podemos ir si quieres

—No… no puedo salir de noche… y prefiero hacerlo que de día –Bajó la cabeza con lágrimas en los ojos— Es imposible que yo vaya, pero no dejaré de soñar con que alguna noche nos encontremos en lo más alto y entonces nos besaremos

—Tu prometido y tú –Asintió. La verdad duele, pero debo aprender a sobrellevarlo, fui yo quien decidió seguir a alguien con dueño. Lo miré otra vez y él seguía con la mirada fija en el juego mecánico. Recargó su cabeza en mi hombro y se quedó plácidamente dormido.

&

Lo que pasó que Tom no vio—

—Nena ¿me das tus gomitas?

—Nop

—¿Una?

—Nop, compra

—Te daré algo a cambio

—¿Qué cosa?

—¿Qué quieres?

—¡Un beso!

—¿Me darás todas tus gomitas?

—¿Me darás un francés?

& Continuará &

por Medianoche

Escritora del Fandom

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