
«Ich Brech Aus» (Fic de Heiligtkt483)
CAPITULO 15
—Hola chicos —dijo David dirigiéndose a Tom y Bill.
—Hola —respondió Bill.
—¿Cómo es que habéis llegado tan puntuales hoy? —dijo Georg dándose cuenta que los gemelos habían llegado más puntuales que nunca.
—Es que nuestra madre nos trajo en coche, porque iba a llevar a Dani al pediatra —explicó Tom.
—Ah, ¿Cómo sigue Dani? —preguntó Gustav.
—Bueno, más o menos —dijo Bill— Hay noches que escuchamos su llanto pero no hemos podido averiguar nada de los sueños que tiene, el psicólogo ha dicho que igual habrá que hacerle una hipnosis pero dijo que va a esperar a ver lo que pasa…
—Esperemos que se ponga bien pronto —dijo David Jost con pena.
Aunque en ese tiempo David Jost no había tenido ningún contacto con la pequeña Daniela y tampoco la conocía en persona, pero le había causado mucha conmoción la desaparición de la pequeña. Durante los días que duró el secuestro de la pequeña, se había ofrecido varias veces para ayudar a la madre de Tom y Bill, ya que apreciaba muchísimo a los gemelos, tanto que los consideraba como si fueran sus hermanos pequeños.
—Bueno chicos —dijo finalmente David Jost— Os he citado hoy aquí, porque tenemos que ver con detalle las canciones que hemos hecho para el cd.
—Bill, ayer por la noche ha compuesto una —dijo Tom emocionado— Ya le he puesto música.
—Así —dijo David Jost mientras sonreía— pues podíamos ir a la sala de ensayos para que nos la muestres.
—Claro no hay ningún problema —dijo Bill todo emocionado.
Los chicos se dirigieron con David Jost hasta la sala de ensayos donde tenían todos los instrumentos, Tom se dirigía a coger una guitarra acústica y se sentó en una de las sillas altas y empezó a entonar la melodía de la canción, una vez que Bill se encontró preparado para cantarla. Cuando acabo de cantarla, todos los que estaban presentes en la sala estaban anonadados por la canción tan bonita que le había salido a Bill.
—¡¡Dios Bill!! Te doy mi enhorabuena —dijo David Jost todo emocionado— Es una canción realmente bonita.
—Gracias —dijo Bill con una sonrisa tímida— Me inspiré en la desaparición de mi prima, en los momentos que estuvo asustada pidiendo ayuda.
—Me parece que esa canción va a ser un éxito seguro —dijo Georg muy animado.
—Bueno es mejor que sigamos viendo que canciones vamos a elegir para el cd —dijo David Jost.
—Sí que cuanto antes acabemos mejor —dijo Bill— Ya que nuestra madre nos ha dicho que después va a pasar a recogernos, porque tenemos que ir a elegir una cosa así que cuanto antes acabemos, antes podemos llamarla para que nos pase a recoger.
Los chicos se pusieron a ver todas las letras de las canciones que habían compuesto durante esos largos meses, buscando alguna que tuviera suficiente fuerza y energía para ser la primera canción del álbum y esas características la reunía la canción de Schrei y así estuvieron poco a poco con cada canción…
Centro hospitalario de Pediatría de Hamburgo
Simone había llegado con Dani a la consulta de la pediatra, que ya había atendido a los gemelos cuando estos eran pequeños y hasta la edad de 14 años, así que Simone confiaba plenamente en ella para poder hacerle las pequeñas consultas sobre el desarrollo de Dani. Estaban sentadas en la salita de espera, cuando la enfermera de la pediatra salió de la consulta de esta llamando por ellas. Simone tomó a su sobrina de la mano para conducirla al interior de la consulta. Una vez que entraron a dentro se sentaron en dos sillas, que había enfrente del escritorio de la doctora, Simone empezó a explicarle lo que le había ocurrido a Dani en la noche anterior. Después de que Simone acabará de explicar todo a la pediatra, esta le dijo a Dani que se tumbará en una camilla para poder ocultarla mejor, le tocó por la tripa, por donde Dani se había quejado el día anterior no encontrando nada anormal.
—Daniela está bien —dijo la pediatra mientras volvía a sentarse en su silla—Pero por si acaso le voy a recetar unos sobres que son un protector de estómago, así lo que coma estos días no le sentará mal.
—Oh… —dijo Simone aliviada.
—Aunque tengo que decirle que su sobrina, en los próximos días dará un estirón —explicó la pediatra— Normalmente viene unos días antes fiebre, y por lo que usted me ha dicho ayer, Daniela tuvo una fiebre bastante alta.
—Oh… —dijo Simone sorprendida.
—Además quiero que cada mes traiga a su sobrina a consulta —dijo la doctora— Para poder hacerle un seguimiento, dado que Daniela está entrando en la fase de la pubertad.
—Usted, cree que mi sobrina ya —dijo Simone dudosa.
—Claro, Dani ya está en la edad —dijo la doctora mientras miraba a Dani que se acababa de poner la chaqueta.
—Bueno pues en todo caso muchas gracias —dijo Simone mientras le daba la mano la doctora, como modo de agradecimiento.
—Espero que dentro de un mes cuando vuelvas —dijo la pediatra a Dani mientras le tocaba la punta de la nariz— Ya hayas crecido bastante.
Simone y Dani salieron por la puerta del consultorio, para dirigirse hacia el aparcamiento en donde tenía estacionado el coche. Una vez que estuvieron dentro de él, Simone le dijo a Dani que se pusiera el cinturón de seguridad, mientras ella también se lo ponía. Cuando estaban por arrancar, sonó el móvil de Simone, que era una llamada de los gemelos que ya habían acabado y si los podía ir a buscar. Simone les dijo que en unos 20 minutos estaría en la entrada de la discográfica.
Cuando llegaron a la puerta de la discográfica Tom y Bill ya estaban en la puerta esperándolos, así que Simone solo aparcó el coche momentáneamente para sus dos hijos pudieran subir al coche. Una vez que estuvieron todos montados en el coche, Simone conduzco rumbo hacia un lugar desconocido para los gemelos y su sobrina. Después de llevar unos 30 minutos en carretera llegaron a un sitio que tenía vayas era como una granja, porque se oía ruido del animales. Tom miro a su hermano para preguntarle con la mirada que era lo que hacían ahí, hasta que Simone habló.
—Bueno, hijos está decisión me ha costado mi tiempo —dijo Simone nerviosa— Pero he considerado la idea de adoptar a un cachorro de perro.
—De verás mamá —dijo Bill todo emocionado.
—Si además creo que va ser un bien para la familia —dijo Simone sonriendo— Además vosotros ya sois muy responsables para poder haceros cargos de un animal.
—Oh, gracias mamá —dijo Tom todo emocionado abrazando a su madre, ya que llevaban años pidiéndole un perro.
—Ahora vamos a dentro a elegir el precioso cachorro que formará parte de la familia Kaulitz —dijo Simone muy animada.
La pequeña Daniela siguió a sus primos, que iban detrás de su madre. Al entrar al recinto había una mujer que estaba en recepción y un cuidador, que era el que se encargaba de dar alimento a los animales.
—Hola, ¿Qué desea? —dijo la mujer que estaba detrás del mostrador.
—Bueno… verás —dijo Simone— Quería ver que cachorros de perros están disponibles para adoptar.
—Ah… supongo que sabrá las reglas —dijo la mujer— Una vez que adoptas al animal no puedes devolverlo.
—Sí, ya lo he estudiado mucho la situación —dijo Simone con una tímida sonrisa.
—Pues entonces pase por aquí —dijo la mujer mientras los guía por una puerta que daba hacia un patio.
Cuando llegaron allí vieron a toda clase de perros, había pastores alemanes, mastines de las nieves, husky siberianos, labradores… etc. Tom al ver a tanto perro junto, le entró el coraje de cómo había gente que los pudiera abandonar. Estuvieron mucho tiempo mirando que perro escoger, la verdad es que había muchos y todos eran muy monos. Hasta que la pequeña Daniela se paró en un cachorrillo de labrador, su pelaje era dorado como la mantequilla…
—Te gusta este —dijo Tom a su prima mientras se acercaba para acariciarle el pelaje.
—Es muy pequeñito —dijo Dani mientras le tocaba la cabecita.
—Eso es porque es un cachorro —dijo Bill apareciendo por detrás— Es un bebe.
—Pobrecillo, seguro que su mamá también se murió —dio Dani con voz triste.
—Venga enana no pienses en eso —dijo Bill tratando de animar a su prima.
—¡¡Mamá!! —llamó Tom a su madre— Ya hemos elegido al cachorro de perro.
Simone se acercó a donde estaban sus hijos y su sobrina, y vio que habían elegido a un cachorro de labrador, se agachó y acarició al pequeño cachorrillo con una de sus manos, haciendo que el perrito le lamiera la mano de ella. Después miro a Tom y Bill y sonrió alegremente como muestra de aprobación de que ese perro, si que le gustaba. Después se dirigió hacia donde estaba la mujer de recepción para comunicarle que se quedaban con ese perro. La mujer les dio a firmar unos papeles conforme adoptaban al cachorrillo, y les dio la cartilla de las vacunas del animal para que supieran que vacunas se había puesto. A los pocos minutos, ya se dirigían hacia el coche con el nuevo miembro de la familia en brazos.
DOS SEMANAS DESPUES
Narra Daniela
Hacía dos semanas que Mantequilla estaba viviendo con nosotros en casa, la verdad es que era un cachorrillo muy tierno. Mis primos me dijeron que yo escogiera el nombre, y le puse el de Mantequilla, porque su pelaje era dorado como la mantequilla. Estaba viendo un programa de dibujos animados en la televisión, muy concentrada cuando mi tía me trajo un bocadillo de chorizo para que me lo comiera mientras que veía la tele. Sin darme cuenta, note como el bocadillo había desaparecido del plato que estaba encima de la mesita, levante mi mirada y observe a Mantequilla comiéndose el bocadillo.
—Mantequilla, te has comido mi bocadillo —dije sonriendo mientras me acercaba a él para observar como se comía lo poco que quedaba de mi bocadillo.
—¿Qué ha pasado? —dijo mi tía asomando por la puerta de la cocina.
—Mantequilla se ha comido mi bocadillo de chorizo —dije graciosamente.
—Cariño, no debes dejar que Mantequilla se coma tu bocadillo —dijo mi tía sonriéndome graciosamente— Además él ya tiene su pienso para comer.
—Ya, pero él es muy gracioso y le debe de gustar mi bocadillo —dije mientras cogía a Mantequilla entre mis brazos y le acariciaba con cuidado su cabecita.
—Dani, puedes sacar a Mantequilla al jardín para que haga sus necesidades —me dijo mi tía—
—Está bien… —dije pesadamente, la verdad es que siempre me tocaba a mí, porque mis primos se las ingeniaban para no estar en casa a las horas que había que sacar a Mantequilla a hacer sus necesidades.
Me dirigí hacia la puerta de casa para ir al jardín, una vez que estuve allí posee a Mantequilla en la hierba y le incite a que hiciera lo que tenía que hacer. El cachorrillo como que se tomó su tiempo, porque aun tardó lo suyo. Después cogí un palo, que había por el suelo del jardín y se lo lancé lejos para que fuera a buscarlo, pero Mantequilla pasaba olímpicamente de mí, ahora estaba todo espatarrado en la hierba del jardín. Genial, pensé ahora seguramente habrá que bañarlo, porque con el revolcón que se acaba de dar en la hierba debe estar todo guarro.
Al cabo de unos minutos, llegaron mis primos ambos se miraban que estaban muy emocionados. Cuando estuvieron cerca de mí, Bill se agachó a acariciar a Mantequilla, que en ese momento se encontraba mordisqueando un palo, que había encontrado por donde él estaba. Tom, en cambio, se acercó a mí rodeando mi cintura, dándome un beso muy sonoro en mi mejilla. Estuvimos un buen rato en esa misma posición, observando como Bill jugaba con el cachorrillo. Sin darme cuenta, Tom me empezó a hacer cosquillas por un lado de mi cintura, yo empecé a revolverme como loca, ya que tenía muchas cosquillas, lo sé después mucho tiempo no he conseguido dejar de tener cosquillas, acción que hizo que Tom y Yo acabáramos en el suelo, manchándonos con la hierba y barro que había por ahí de las vueltas que dimos por todo el suelo del jardín.
Después de estar afuera en el jardín durante media hora, mi tía salió afuera para que entráramos a dentro de la casa, ya que la cena iba a estar pronto. Pero cuando vio como estaba Mantequilla, dijo que había que bañarlo, no antes echarnos la bronca a Tom y a mí por habernos manchado por completo, así que también nos sugirió que nos ducháramos también. Sin embargo, nos dijo también que bañáramos a Mantequilla entre los dos y que después bajáramos a cenar.
Así que Tom y yo nos dirigimos hacia el piso de arriba, con Mantequilla en los brazos que no dejaba de lamer mis manos, para darle un buen baño. Tom empezó a llenar la bañera con agua y echo un poco de jabón, para después poder limpiar bien a Mantequilla, cuando ya alcanzó la temperatura adecuada, me dijo que cogiera a Mantequilla que en ese momento estaba jugando con un rollo de papel higiénico.
—Dani, coge a Mantequilla —dijo mi primo mientras se remangaba las mangas de la camiseta.
—Ya voy, si se deja coger —dije divertida mientras iba detrás de Mantequilla que no paraba quieto.
—Vamos no creo que sea tan difícil cogerlo —dijo mi primo cruzándose de brazos y mirándome graciosamente.
—Jejeje que gracioso, inténtalo coger tú —dije retando a mi primo.
—Vale —dijo mi primo mientras que se acercaba a Mantequilla.
Desgraciadamente, Mantequilla fue más listo que Tom y se escapó de su agarre así que estuvimos bastante tiempo intentándolo coger, ya que Mantequilla no quería dejarse bañar. Al final, Tom consiguió cogerlo después de tanto trabajo. Cuando ya lo tenía metido dentro de la bañera, el cachorrillo hizo un último intento de escaparse. Mi primo me dijo que me pusiera en un lado de la bañera para evitar que se escapará por ese lado, mientras el cubría la otra zona. Ya estamos enjabonando a Mantequilla cuando este en un descuido se salió de la bañera, al intentar cogerlo perdí el equilibrio y no me quedó más remedio que agarrarme a la camiseta de mi primo Tom, el problema fue que él también perdió el equilibrio y caímos los dos dentro de la bañera, él encima mía.
—Tom… me estás aplastando —dije mientras intentaba librarme de su peso.
—¡¡Ay!! Lo siento —dijo mi primo intentándose incorporar, pero volvió a resbalar otra vez a causa del jabón, cayéndose encima mía otra vez.
—¡¡Ouischh!! —resoplé estaba completamente empapada, así que ya que estaba mojada pues un poco más no pasaría nada, cogí un poco de agua y se la lance a la cara a Tom.
—Así que quieres jugar, enana —dijo mi primo mientras cogía un poco de agua y me la lanzaba.
—Jejejeejeje —empecé a reírme, nunca en mi vida me había divertido tanto, estábamos dejando el baño completamente perdido.
Mientras estábamos peleando y jugando pues cambiamos de posición, yo me quede encima de Tom, no parábamos de reír, Mantequilla nos miraba curioso desde un rincón del cuarto de baño. No sé cuánto tiempo estuvimos en esa misma posición, pero lo que sé es que sentía muy a gusto. Finalmente, apoye mi cabeza en el pecho de mi primo estuvimos bastante rato abrazados y completamente mojados. De repente se abrió la puerta del baño, dando paso a mi tía Simone con cara desencajada al vernos en esa posición.
—¿Se puede saber que estáis haciendo? —dijo mi tía con voz cabreada.
—Emmm, Mamá no estamos haciendo nada malo —dijo mi primo mientras me ayudaba a incorporar.
—Es que Mantequilla se escapó de la bañera —dije intentando convencer a mi tía— Y yo perdí el equilibrio y me caí dentro de la bañera y claro me agarré a Tom para no caerme y se cayó también.
—Bueno, iros cada uno a vuestra habitación a cambiaros de ropa —dijo mi tía muy cabreada— Mientras yo intentó bañar a Mantequilla, después os quiero abajo en la cocina para cenar.
—Está bien… —dijimos al unísono Tom y yo.
No dirigimos hacia la puerta del baño para ir a nuestras habitaciones correspondientes, mi primo y yo íbamos muy serios cuando salimos del baño con solo ver la cara de cabreo que tenía mi tía pues no era para menos. Mientras yo me dirigía por la habitación, mire de reojo a Tom que me iba a intentar hacer una zancadilla pero lo esquive. Ya estaba dentro de la habitación, cuando Tom entró en mi habitación cogiéndome en brazos y me tiró en la cama para hacerme cosquillas, yo no paraba de moverme para intentar librarme de él.
—Tom… jejejejee Por favor… Jejejee —dije mientras intentaba coger aire entre carcajada y carcajada.
—Me gusta que rías —dijo mi primo mirando fijamente con sus ojos color miel— Hacía tiempo que no te escuchaba reír.
—Tomi… me tengo que cambiar de ropa —dije mientras me apartaba de él, sintiendo una sensación rara en mi estómago.
—Vale, enana —dijo mientras me daba un beso en mi mejilla— Es mejor no enfadar a mamá…
Mi primo se fue a su habitación y yo me quede sola con esa sensación en mi estómago, que nunca en mi vida había sentido ¿Qué significa esto? ¿Qué me está pasando?. Bueno quizás es porque desde que llegué, he estado muy apegada a Tom. Después bajé a la cocina y ya estaba mi primo Tom hablando muy animadamente con Bill, yo solo me dedique a jugar con el plato de la cena… sin prestar atención, me sentía rara de alguna manera, esa situación vivida por la tarde me recordaba a mis padres cuando estaban muy cariñosos entre ellos, moví mi cabeza ligeramente intentando quitar ese pensamiento… me estaba imaginando a mí y a mi primo de esa misma forma…
Continúa…