«Ich Brech Aus» (Fic de Heiligtkt483)
CAPITULO 19
Dentro del Recinto del Colegio
Dani iba caminando por los pasillos del colegio, que eran estrechos y largos. No sabía ni siquiera a donde tenía que dirigirse, notaba como las miradas de otros alumnos de centro se fijaban en ella, y eso le estaba poniendo muy nerviosa. ¿Porque tenía que ser tan difícil su primer día de colegio? Pensó mientras seguía pérdida entre los pasillos de ese colegio frío y horrible. Iba sumida en sus pensamientos y pensando en que coño iba a hacer, cuando noto que alguien chocaba con ella, se notaba que iba apurada, con cual con el impacto cayó de culo en el suelo. Levantó la vista y observó a una niña que sería más o menos de su edad, de ojos marrones y pelo castaño y largo, recogido en una trenza. La niña le tendió la mano, mientras se dibujaba en sus labios una sonrisa cálida y sincera.
—Lo siento, no era mi intención hacerte daño –dijo la niña agarrando una mano de Dani para ayudarla a incorporarse– Por cierto mi nombre es Lilly.
—Hola Lilly –dijo Dani mientras se levantaba del suelo y sonreía tímidamente– Yo me llamo Daniela pero todos me llaman Dani.
—¿Es tu primer día aquí? –preguntó Lilly curiosa– No recuerdo haberte visto antes por aquí.
—Pues si –dijo Dani un poco apenada– Y la verdad es que estoy un poco pérdida, no sé a que clase tengo que ir.
—No te preocupes –dijo Lilly sonriente– Si quieres te acompaño a secretaría a preguntar en que aula te toca, así sabes donde queda también.
—Vale –dijo Dani también sonriendo– Muchas gracias por todo.
—No me tienes que darme las gracias –dijo Lilly– Lo hago con mucho gusto.
Las dos niñas caminaron por el pasillo largo, hasta que llegaron a un anexo del centro, que se encontraba a la izquierda, era como una pasarela que daba a otro lado del edificio, que era donde estaba el despacho del director y secretaría. Entraron por la puerta de secretaría encontrándose con una mujer mayor al otro lado del mostrador, con cara de amargada.
—Disculpe –dijo Daniela con voz temerosa.
—Si –dijo la mujer que acabada de levantar la vista de unos papeles que estaba cubriendo.
—Ehmmm, verás –dijo Dani mientras tragaba saliva– Soy nueva en este colegio…
—A que bien –dijo la mujer concentrándose otra vez en su trabajo.
—…Y no sé a que aula tengo que ir –dijo Dani un poco asustada.
—A veamos –dijo la mujer mientras cogía un listado– Dígame su nombre y apellidos.
—Daniela Alonso Trümper –dijo Dani con decisión.
—Daniela… —repitió la mujer buscando en la lista– Aquí estás… tienes que ir al aula nº 483, en el grupo de 5º A.
—Muchas gracias –dijo Dani con una sonrisa.
—Mejor apúrate que las clases ya van a empezar –dijo la mujer volviendo a enterrar su cabeza sobre su trabajo.
Lilly y Daniela salieron de secretaría y volvieron a pasar por el anexo que comunicaba la zona de las aulas con la zona donde estaban el despacho del director y secretaría.
—Que bien que te ha tocado en mi misma clase –dijo Lilly sonriente– Así nos podemos sentar juntas durante las clases.
—Pues sí –dijo Daniela sonriendo, la verdad es que había tenido muchísima suerte de encontrar a una niña tan maja, se podría decir que sería su futura amiga.
Caminaron por el largo pasillo, hasta que llegaron a un aula que ponía el número, que le había dicho aquella mujer de secretaria, entraron dentro de la clase y ya había muchos niños sentados en sus asientos, esperando a que el profesor llegará en cualquier momento. Lilly y Daniela se dirigieron hacia dos asientos, que estaban libres al final del aula. Todos los nuevos compañeros de clase de Dani, se volvieron a verla cuando está paso con Lilly hacia su asiento, preguntándose quien era esa niña que había llegado nueva. Al poco rato, llego el profesor a clase cargado con libros.
—Silencio, Por favor –dijo El profesor con voz profunda haciendo que todos los alumnos que estaban en el aula se callaran completamente— Antes de empezar a dar la clase de hoy, vamos a escuchar atentamente a vuestra compañera que ha llegado nueva, Daniela, por favor pasa aquí adelante y preséntate a tus compañeros.
Daniela se quedó estática en el asiento que estaba ocupando, un sudor frío empezó a recorrer su pequeño cuerpo, no recodaba que no le gustaba nada tener que presentarse frente a sus nuevos compañeros, se quedó quieta en su sitio en silencio sin articular ninguna palabra, escuchaba voces lejanas de sus compañeros cuchicheando entre ellos. Hasta que notó que alguien la zarandeaba con cuidado…
—Vamos Dani –dijo Lilly mientras movía ligeramente a su compañera que estaba estática con los ojos muy abiertos.
Daniela se levantó como una autómata de su asiento, se dirigió hacia donde podía ser vista por sus compañeros, y así poder presentarse mejor. Lentamente se fue acercando a su profesor con cara de susto, si es que Dani tenía pánico a las presentaciones en su antiguo colegio odiaba hacer eso, cuando se sitúo al lado del profesor, este muy amablemente le indicó que podía empezar con su presentación.
—Adelante –dijo el profesor.
—Bueno… —dijo Daniela con voz temblorosa y nerviosa– Mi nombre es Daniela… —dijo mientras empezaba a mirarse sus zapatos mostrando una timidez extrema– Llevo viviendo en Hamburgo desde hace 2 meses aproximadamente… Vivo con mis tíos y mis primos que se están haciendo cargo de mí.
—¿Y tus papás? –preguntó un niño que se encontraba en un pupitre situado en la zona central de la clase.
Daniela empezó a temblar ante la pregunta que su nuevo compañero le había hecho, le estaba costando muchísimo olvidar la muerte de sus padres, para que ese niño se lo recordará en un instante. Se quedó callada, unas lágrimas iban a empezar a brotar por sus mejillas, cuando escuchó a la voz de su profesor.
—¡¡Josh!! Creo que esa pregunta está de más –dijo el profesor retando a su alumno– Daniela, pequeña, puedes regresar a tu asiento –dijo el profesor salvando la situación, él sabía lo que le había pasado a Daniela, y no quería que ningún compañero le recordará lo sucedido a la pequeña, ya que le estaba costando mucho olvidar el suceso.
Daniela fue caminando lentamente con la cabeza agachada, hasta que llegó a su sitio y se sentó lentamente, mientras todos los compañeros la miraban con curiosidad y extrañados. Estaba sumida en sus pensamientos, hoy era un día horrible que recordaría siempre en toda su vida en su memoria.
—Abrid el libro por la página 624 –dijo el profesor con voz autoritaria para que todos los alumnos le hicieran caso– Hoy empezaremos a dar los ríos y las montañas que hay en Alemania.
El profesor de geografía se pasó toda la clase dictándoles ríos y montañas más importantes de Alemania, Daniela se aburría como una ostra porque no le gustaba nada la geografía y eso que el día solo había comenzado y aún no le había venido lo peor, tras estar más de veinte minutos copiando cosas, el profesor paro de dictar y explicar.
—Esto esto todo –dijo el profesor concluyendo la clase– Quiero que para mañana me estudies todo esto que acabo de explicar hoy, ya que os puedo hacer un examen sorpresa.
Daniela abrió los ojos de par en par, un examen sorpresa pensó para sí misma, no podía ser verdad, su primer día de colegio estaba siendo un suplicio y por encima a lo mejor mañana tendrían un examen sorpresa. Nunca le había gustado la escuela y ahora la estaba odiando más. Después observó como el profesor salió de la clase apurado, dirección a otra clase. Todos sus compañeros empezaron a hablar entre ellos, mientras el siguiente profesor no llegaba. Lilly miraba a Dani con cara extrañada, ya que está estaba absorta en sus pensamientos sin prestar ninguna atención a su compañera. Al poco rato entro otro profesor, Daniela se quedó pensando que asignatura le daría ahora, pero sus duras quedaron disipadas cuando observó como en la pizarra el profesor escribía unos ejercicios que tenían que hacer de fracciones.
—Muy bien, niños –dijo el profesor con voz potente– Quiero que me hagáis estos problemas de fracciones en 10 minutos los quiero corregir.
Todos los alumnos asintieron al unísono, y empezaron a hacer los problemas en silencio. Dani se encontraba ida en sus pensamientos hasta que escuchó como la voz de profesor estaba cerca de ella.
—Señorita Alonso –dijo el profesor susurrándole al oído– Voy a tener que castigarla sino hace sus ejercicios.
—No… señor –dijo Daniela apenada mientras se ponía a copiar lo que estaba escrito en la pizarra.
Las horas se hicieron interminables, Daniela estaba deseando que de una vez por todas acabará, ya el horario escolar para poder irse de una vez a casa. Pero aún les quedaba bastantes horas para acabar las clases, al mediodía hicieron un paran para que tomaran su almuerzo. Daniela se dirigió con sus compañeros al patio, donde pasarían la hora del almuerzo. Como no tenía con quien estar, pues Dani se fue a junta de Lilly que se tomaba su bocadillo sentada en un banco.
—¿Me puedo sentar? –preguntó Daniela dudosa.
—Claro, que si –dijo Lilly mientras le daba un mordisco a su bocadillo— ¿De qué es tu bocadillo?
—No lo sé –respondió Dani mientras abría el bocadillo para ver lo que contenía– Es de Atún. ¿Y el tuyo?
—De jamón York y queso –dijo Lilly masticando el trozo que había mordido.
Estuvieron comiendo en silencio, mientras mirando como sus compañeros jugaban alegremente en el patio, después de haberse comido el almuerzo. Ya habían acabado de comer, cuando Lilly decidió hacerle una pregunta a Dani.
—Oye, Dani –dijo Lilly nerviosa.
—Dime –dijo Daniela.
—¿Te puedo hacer una pregunta? –dijo Lilly un poco titubeante.
—Claro –dijo Dani con una sonrisa tímida.
—¿Y tus padres? –dijo Lilly finalmente– Porque según has dicho hoy en clase, estás viviendo con tus tíos y tus primos que se hacen cargo de ti.
—Mis papás… —dijo Dani con ojos llorosos y tartamudeando– Mis papás… se murieron en un accidente de coche…
—Oh, vaya lo siento muchísimo –dijo Lilly muy apenada mientras abrazaba a Dani– Quiero que sepas que siempre voy a estar aquí.
—Gracias… —dijo Dani sonriendo tímidamente.
—¿Quieres ser mi amiga? –preguntó Lilly mostrándole la mano derecha.
—Tu amiga… —susurró Daniela– Pero si solo nos conocemos de un par de horas.
—Pero me has caído genial –dijo Lilly sonriente– Además yo no tengo muchos amigos.
—Claro que me gustaría ser tu amiga –dijo Dani finalmente tomando la mano de Lilly.
—Venga vamos a jugar –dijo Lilly dirigiéndose a juntos de sus otros compañeros.
Las dos niñas se unieron a sus compañeros y estuvieron jugando, hasta que la campana indicó que el tiempo del almuerzo había acabado, y deberían regresar a las clases. Empezaron las clases con unas materias más llevaderas, a primera hora tenían plástica y después tendrían música. Así poco a poco fueron pasando las horas, ya eran casi la hora de salir, faltaba poquito. Daniela miraba atentamente al reloj que tenía en su muñeca contando los segundos, hasta que el timbre sonó anunciando el término de la jornada escolar.
Todos los que estaban en el aula empezaron a recoger estrepitosamente sus libros y libretas que tenían encima de la mesa, para salir rápidamente del aula e irse a casa. Dani recogió sus utensilios lentamente sin prisas, total tendría que esperar a que sus primos fueran a recogerla, y conociéndolos pues no llegarían pronto así que se lo tomó con calma. Lilly ya había recogido todo y estaba esperando a que Dani acabara con lo suyo, minutos después salieron por la puerta del aula. Bajaron las escaleras y llegaron al enorme patio que había en el exterior del colegio. Dani se quedó parada en un punto mirando hacia todos los lados, intentando divisar a sus primos pero estos no estaban por ningún lado. Lilly observó lo que hacia Dani, y con curiosidad le pregunto que era lo que hacía.
—Dani, ¿Qué estás haciendo? –dijo Lilly intrigada.
—Estoy buscando a mis primos –dijo Dani con voz apenada, al ver que sus primos no habían llegado.
—¿Cuántos años tienen tus primos? –preguntó Lilly curiosa.
—15 años –dijo Dani.
—Vaya, ¿Y cómo es que tienen la misma edad? –preguntó Lilly otra vez.
—Es que son gemelos –dijo Dani mirando a Lilly.
—Alá que guay –dijo Lilly.
—Pero los sé distinguir bien –explicó Dani– Porque mi primo Tom tiene rastas y usa las ropas muy anchas y mi primo Bill usa las ropas más ajustadas y tiene el pelo teñido de negro y siempre va maquillado.
—¿Maquillado? –preguntó Lilly extrañada.
—Si maquillado –contestó Dani.
—Vaya nunca vi a un chico maquillado –dijo Lilly mientras sonreía.
Las dos amigas estaban hablando animadamente cuando el sonido de un claxon de un coche hizo que mirarán hacia donde provenía el sonido.
—Es mi padre –dijo Lilly sonriente– Siempre me viene a recoger. Bueno hasta mañana, Dani.
—Hasta mañana –dijo Dani mientras observaba como su nueva amiga se alejaba de donde estaba ella, para ir a junto de su padre.
Daniela se quedó sola en ese patio solitario, esperando a que sus primos pasaran a recogerla. Ya no había mucha luz, ya que salían a las 5 del colegio y a esas horas pues empezaban a oscurecer aunque había algo de claridad. Nerviosamente miraba de un lado para el otro, pero no encontraba ningún rastro de sus primos. Se estaba empezando a asustar, porque aun no venían a recogerla… y si alguien se la quiere llevar otra vez…. ¡¡No!! No quería volver a pasar por esa angustia, que había pasado hacía dos meses atrás. Estuvo esperando más de 20 minutos, pero nadie aparecía, salió del lugar donde se encontraba, para poder ver mejor si sus primos venían, pero nada, nadie aparecía por ningún sitio, estaba todo silencioso, demasiado silencioso, empezó a oír una respiración agitada y unos pasos apresurados que se dirigían hacia donde ella se encontraba, se empezó asustar… esto no podía volver a pasar, empezó a caminar apresuradamente sin mirar hacia atrás, hasta que unas manos fuertes y grandes la agarraron por la cintura, rodeándola completamente…
Continúa…