Ich Brech Aus 24

«Ich Brech Aus» (Fic de Heiligtkt483)

CAPITULO 24

Durante todo el viaje Daniela iba mirando a Tom con cara de asustada, y de vez en cuando intentaba apartarse de él. Un vez que llegaron al hospital Simone aparcó el coche apresuradamente, procurando no chocar con el morro de su coche, con el coche que estaba aparcado en la plaza de garaje contigua. Una vez que Simone había aparcado correctamente el coche, salió del este y se dirigió hacia la puerta donde estaba Dani y la abrió, agarrando a su sobrina por el brazo para hacerla salir del coche y dirigirse hacia el interior del hospital.

—NO QUIERO, NO QUIERO –gritaba Daniela poseída como un demonio– TE ODIO…

—Dani… —dijo Simone en un susurro— No me lo pongas más difícil.

—NO QUIERO IR… —dijo Daniela mientras se revolvía en los brazos de su tía, mientras una mueca de dolor y un alarido salía de boca, a consecuencia de haberse torcido su mano derecha– NO TE ME ACERQUES…

—Por dios… Dani –dijo Simone mirando la mano de su sobrina– Mira lo que te has hecho…

—QUE NO SE ME ACERQUE –dijo Daniela mirando fijamente a Tom– NO QUIERO QUE ME VUELVA A HACER DAÑO.

Al escuchar semejante alboroto en la entrada del hospital varios celadores salieron al exterior, para ver lo que pasaba. Daniela se movía enfurecida y empujaba a su tía y sus primos para separarse de ellos, varios celadores fueron en ayuda de Simone, ya que ella sola no podía con la fuerza que había sacado su sobrina, era increíble como una cría de 11 años podía sacar tantas fuerzas mientras estaba en estado de shock.

Entre varios se la llevaron para adentro, los pacientes que estaban en el interior del hospital miraban asombrados como Dani gritaba y se revolvía entre los brazos de los celadores que la llevaban agarrada. La metieron dentro de una habitación, a los pocos minutos llego una enfermera con un inyectable, era un calmante que le iban a suministrar para que se tranquilizará. Simone y sus hijos esperaban en el pasillo con intranquilidad, los gritos se escuchaban afuera de la habitación hasta que hubo un silencio sepulcral. Segundos después salió la enfermera seguida de los celadores que estaban sujetando a Daniela. La enfermera se dirigió hacia Simone para comentarle lo que le habían suministrado a su sobrina.

—A su sobrina le hemos suministrado un sedante –dijo la enfermera– Ahora iremos a llamar al médico que la atiende, para que venga lo antes posible.

—Muchas gracias –dijo Simone muy apenada por la situación que estaba viviendo su sobrina.

—Si quieres pasar adentro de la habitación –dijo la enfermera con una sonrisa amable– Para que la niña no se encuentre sola.

—Oh, sí claro por supuesto –dijo Simone devolviéndole la sonrisa.

Los minutos pasaron y Simone entró a la habitación, donde estaba su sobrina, con sus hijos, se le cayó el alma a los pies al ver a su sobrina, le habían puesto unas correas en sus pequeños brazos para poder suministrarle el calmante, ya que esta no paraba de moverse en ningún momento. Diez minutos más tarde, alguien petaba en la puerta de la habitación, Simone se dirigió hacia la puerta y la abrió con cuidado, era el psicólogo de Dani.

—Me han informado que Dani ha tenido una crisis –dijo el psicólogo a Simone mientras entraba al interior de la habitación.

—Si… —dijo Simone susurrando.

—¿Qué es lo que paso realmente para que tuviera esta crisis? –preguntó el psicólogo mientras se acercaba a la cama donde estaba Daniela tumbada y le desataba las correas– No creo que fuera necesario atar a la pobre… ¿no?

—No… lo sé –dijo Simone media confusa– Es que estaba como una loca, chillaba mucho.

—Ahora descansará por una horas –dijo el psicólogo mientas le acariciaba una mejilla– Voy a preparar todo para que dentro de unas horas, o mejor mañana le hagamos la hipnosis de una vez por todas.

—Es necesario –dijo Simone con preocupación.

—Cuanto antes averigüemos lo que se le pasa a Daniela –dijo el psicólogo– Antes podremos curarla, pero antes necesito también información de cómo se desencadenó la crisis.

—Bueno… —dijo Bill tartamudeando– Resulta que hoy Dani no ha ido a clase, es decir, nosotros la llevamos a clase pero ella no fue.

—Aja –dijo el psicólogo asintiendo e incitando a Bill para que siguiera.

—Después cuando estábamos en casa pues nos han llamado de su escuela –dijo Bill mientras intentaba recordar lo que exactamente había pasado – Y nos han dicho que Dani no asistió y Tom se ha puesto como una furia y le ha ido a gritar y a partir de ahí, Dani se puso a gritar como una loca.

—Vaya… entiendo –dijo el psicólogo– Que Tom le haya gritado de esa manera, igual hizo que algo en su interior, algún trauma lo volviera a revivir.

—Mientras estaba delirando, decía cosas sin sentido –dijo Bill– como que no ates otra vez a la cama y cosas así.

—Ha recordado alguna situación que ha vivido mientras estuvo secuestrada –dijo el psicólogo– Bueno con lo que me habéis dicho, puedo ir haciendo el diagnóstico. Ahora si me disculpáis voy a arreglar todo para poder hacerle a Daniela la hipnosis sin falta.

—Muchas gracias –dijo Simone mientras le tendía la mano al psicólogo.

—Si pasa algo, es decir, se despierta y reacciona bruscamente no duden en llamarme –dijo el psicólogo mientras abría la puerta y salía de la habitación.

El psicólogo se fue de la habitación, dejando solos a Simone y a sus hijos velando por el sueño de su sobrina. Una hora más tarde, Simone les dijo a sus hijos que fueran a la cafetería del hospital a comer algo, ya que desde que habían salido de casa no habían probado nada de bocado. Bill y Tom se fueron a la cafetería mientras que Simone se sentó al lado de la cama donde dormía plácidamente su sobrina por unas horas, ya que dudaba que Daniela cuando se despertará, pareciera calmada seguramente que la crisis persistiría. Al cabo de una hora Tom y Bill regresaron y Simone aprovechó que sus hijos se quedaron son Daniela, para ir a comer algo y de paso llamar a Gordon para informarle que estaban con Daniela en el hospital, ya que con las prisas no le había dado tiempo de dejar una nota donde le explicará todo.

Ya de madrugada Simone seguía sentada en su silla contemplando como Daniela dormía, los gemelos se habían dormido en el gran sillón de aquella habitación, todo estaba en silencio, en calma. Hasta que a la pequeña Daniela se pasó el efecto del calmante, y se empezó a mover en cama donde estaba tumbada, Simone al ver la reacción de su sobrina se asustó, los gemelos se despertaron de repente al oír como Daniela se empezaba a quejar. Simone salió apurada de la habitación para llamar a una enfermera para que le suministrara otro calmante, en el caso de que su sobrina no estuviera tranquila.

Tom se acercó lentamente y con miedo a Daniela, ella lo miraba desde su cama con cara asustada. Cuando Daniela tuvo a Tom enfrente de ella, esta empezó a gritar.

—TE ODIO –dijo Daniela en un grito desgarrador– NO TE QUIERO VER MÁS EN MI VIDA.

A Tom se le desgarró el corazón al escuchar las palabras que su prima había dicho, unas lágrimas le empezaron a correr por sus mejillas, era primera vez que lloraba enfrente de alguien que no fuera su hermano, ya que Tom no solía llorar y toda su vida había derramado lágrimas en dos ocasiones y su hermano Bill estaba presente.

—Dani, pequeña –dijo Tom mientras posaba sus grandes manos y fuertes sobre las mejillas de Dani– No digas eso.

—No te quiero ver más en mi vida –dijo Dani pero esta vez susurrando– No quiero que me hagas más daño.

—Por favor, princesa –dijo Tom casi en un susurro– Perdóname.

—NO –dijo Dani fuertemente– Me has roto el corazón, ya no confió en ti.

—Dani… —dijo Tom mientras le seguía acariciando su mejilla– ¿Lo dices en serio?

—No te ha quedado claro –dijo Daniela posando una mirada de odio en los ojos de Tom– No quiero que me toques, no quiero que me mires, no te quiero en mi vida.

Acto seguido Dani se volvió a quedar dormida de repente, Tom se quedó un poco alucinando porque no sabía lo que realmente había pasado, si lo que le había dicho Dani apenas unos minutos era producto de su delirio o era que estaba cuerda otra vez. Simone llegó minutos después con la enfermera, pero observó como Daniela dormía plácidamente en su cama, así que esta se fue y Simone se sentó de nuevo en la silla que estaba al lado de la cama de su sobrina.

Los rayos del sol penetraban por la ventana de aquella habitación del hospital, Simone hacía bastante tiempo que se había despertado y Tom y Bill habían bajado a desayunar algo en la cafetería. Daniela seguía dormida y su respiración era tranquila y acompasada. Nadie podría imaginar, que una niña dulce de apenas 11 años podría haber llegado hacer lo que había hecho el día anterior.

Poco a poco Daniela fue despertando, se sentía confusa ¿Dónde estaba? ¿Qué hacía en esa habitación en vez de estar en su cuarto? Miró a su tía con confusión, y lentamente fue inspeccionando el cuarto y se dio cuenta en donde estaba ¿Pero porque estaba en una habitación de un hospital? Observó detenidamente una sus manos y descubrió que la tenía vendada ¿Pero que le había pasado?

—Tía Simone –dijo Dani susurrando a su tía que estaba sentado en una silla al lado de ella.

—Dime… pequeña –dijo Simone mientras acariciaba con ternura una de sus mejillas.

—¿Qué me ha pasado? –preguntó Daniela a su tía mientras fijaba sus ojos en los ojos de su tía.

—Tesoro… —dijo Simone un poco apenada— ¿No te acuerdas?

—No… —dijo Daniela con algunas lágrimas en los ojos– No me acuerdo, porque estoy aquí.

En esos momentos entraron por la puerta Tom y Bill, Dani al verlos los miró sonriendo. Ambos hermanos no entendían porque Dani les estaba sonriendo, lentamente se fueron acercando hacia donde estaba su madre y su prima.

—Tomi… —dijo Dani mirando a su primo con una sonrisa de oreja a oreja.

Tom miró un poco confuso a su madre y esta le guiñó un ojo, como diciéndole que Dani no se acordaba de nada, que volvía a ser la Dani de siempre.

—Enana –dijo Tom mientras se acercaba a su prima y la abrazaba fuertemente.

—Tomi… —dijo Dani mientras aspiraba el aroma que su primo desprendía.

Bill entendió que ese momento tenían que dejar a solas a Dani y a Tom, así que convenció a su madre para que esta fuera a desayunar algo a la cafetería. Así ambos salieron de la habitación dejando a Tom y a Dani a solas.

Cuando se quedaron a solas, Tom no dejaba de mirar nerviosamente a Dani, no sabía porque motivo Dani no se acordaba de nada, de lo que había pasado el día anterior en su casa y en el hospital. Y ahora la tenía enfrente sonriéndole alegremente, sin acordarse de lo que horas antes le había dicho, esto fue un gran alivio para Tom, ya que a partir de ahora intentaría ser mejor persona con Dani y reparar el dolor, que le había causado el día anterior cuando estuvo todo el día ignorándola.

Daniela miraba a Tom media anonadada, no podía dejar de mirar a su primo desde que había llegado a vivir a su casa, esos ojos color miel la tenían hipnotizaban, hacían que se perdiera en ellos. Tom por su parte observaba a su prima, como le miraba. Puso una media sonrisa, cuando se percató que Daniela estaba completamente ruborizada, le encantaba cuando se sonrojaba haciéndola muy dulce, sin duda.

Daniela bajó su mirada mostrando timidez, haciendo que a Tom se le pusiera una sonrisa de oreja a oreja, a él le encantaban que las chicas mostraran timidez, pero en ese momento se percató de que era su prima, la que tenía delante, no era alguna de esas chicas con las que pasaba el tiempo teniendo sexo, era su prima Daniela… una niña de 11 años que por motivos diversos, en la vida lo estaba pasando mal, y él junto a sus padres y su hermano eran los únicos que podían hacerla feliz…

Lentamente acercó su mano a la barbilla de Dani, haciendo que esta fijará su mirada en él, su prima seguía con ese rubor tan característico, que se apropiaba de sus mejillas cuando esta estaba cerca de él. Hizo una sonrisa de medio lado, Daniela lo miraba nerviosa y de vez en cuando se mordía el labio inferior, no podía dejar de fijarse en ese piercing que tenía en el labio inferior derecho, ninguno de los dos supo como ocurrió, pero ambos juntaron sus labios.

Dani le daba pequeños besitos cortos en sus labios y Tom agarró a Dani por la cintura haciendo que esta se sentará ahorcajas encima de él, y así poder explorar mejor la boca de su prima. Poco a poco, Tom hizo que su prima abriera su pequeña boca, para así poder introducir mejor su lengua y poder recorrer la cavidad bucal de Daniela. Mientras Tom profundizaba más ese beso, acariciaba la espalda desnuda de su prima, ya que esta estaba en camisón de hospital, las manos de Tom llegaron a la cintura de Daniela haciendo que esta se separará bruscamente de él. Tom miró a Dani un poco confuso.

—NOOO –dijo Dani mientras se apartaba bruscamente de Tom.

—Dani… —dijo Tom mientras se acercaba a ella y rodeaba con sus brazos su cintura.

—Esto está mal… —dijo Dani media llorosa– Tú eres mi primo… y los primos no hacen esto.

—Tienes razón, enana –dijo Tom mientras le daba un beso en la coronilla de su cabeza a Dani– Por favor, que no salga de aquí.

—Sí… —dijo Dani mientras asentía con su cabeza— Tomi estás enfadado conmigo.

—No, enana –dijo Tom mientras abrazaba de nuevo a su prima– No sé que nos ha pasado, pero que no salga de aquí.

—Está bien –dijo Dani mientras sonreía tímidamente.

—Mira como te he dejado tus labios –dijo Tom mientras pasaba el dedo índice por los labios de Dani, que estaban hinchados a causa de ese intenso beso que se habían dado– Perdóname, enana.

Tom abrazó de nuevo a su prima y ambos se sentaron en el sillón grande que había en la habitación, estuvieron conversando alegremente, mientras ambos olvidaban la situación que había ocurrido minutos antes. Después lentamente Dani se apoyó en el pecho de Tom mientras escuchaba los latidos del corazón de este, eran bastantes acelerados. Estuvieron mucho tiempo así hasta que la puerta se abrió dando paso a Bill y a su madre, que miraban satisfechos como Daniela y Tom se volvían a llevar bien otra vez. Después la puerta de la habitación se volvió a abrir, entrando por ella el psicólogo de Dani que ya tenía todo preparado para hacer la hipnosis a Daniela.

—Ya has despertado –dijo el psicólogo mientras Daniela lo miraba confusa– Estás listas para hacer la hipnosis.

Daniela abrió exageradamente los ojos, como que hacer una hipnosis no estaba entendiendo nada, si ella se encontraba perfectamente bien…

Continúa…

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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