«Ich Brech Aus» (Fic de Heiligtkt483)
CAPITULO 41
Tom y Dani se miraron con odio, y cada uno se dirigió hacia su cuarto para coger su ropa y sus utensilios de aseo, para poder sobrevivir como era posible esa semana en la que tenían que estar juntos… nuevamente. Ninguno de los dos sabía lo que depararía esa semana, quizás sentimientos enterrados, por el odio que se sentían mutuamente, volvieran a resurgir haciéndoles ver que habían estado cegados por la rabia toda ese tiempo…
Al cabo de varios minutos, Tom y Dani bajaron al salón con un bolsón cada uno, donde tenían guardada su ropa y sus cosas de aseo, Simone estaba esperándolos abajo con Bill. Una vez que ya estaban enfrente de Simone, esta se dirigió a la puerta de jardín, que era bastante amplio, tras varios segundos caminando llegaron a una cabaña que era donde Gordon guardaba sus herramientas de bricolaje, pero cuando Simone abrió a puerta Tom se quedó asombrado que esa cabaña ya no contenía eso.
Habían estado reformándola hace un par de semanas y pusieron un piso adicional arriba, haciéndola más amplia de lo que era. En el interior en la parte de abajo, había un pequeño sillón, y una mesita pequeña y enfrente estaba una televisión. A la izquierda de ahí había una pequeña barra americana que hacia distinguir la cocina, había una nevera pequeña y una cocina pequeña. Después habían puesto unas escaleras, que comunicaban con el piso de arriba, allí estaba la habitación con una cama de matrimonio y un pequeño baño. Simone les dijo que colocaran su ropa en un mini armario que había.
—Os sorprendisteis de cómo ha cambiado esta cabaña –dijo Simone mirando a Dani y Tom que aún estaban asombrados– A partir de ahora, será vuestra casa por una semana, os he llenado la nevera con comida… Espero que no estéis toda semana encerrados aquí y hagáis las paces antes. Si no me veré obligada a hacer lo que os dije… Y si tenéis que estar unas semanas más aquí encerrados estaréis…
Después de decir esto Simone se dirigió a la puerta para irse, antes de que Tom y Dani se quejaran. Bill se quedó un poco rezagado, y aprovecho para decirle unas palabras a su hermano.
—Espero que arregléis vuestras diferencias –dijo Bill un poco apenado– Y volváis a ser los mismos de siempre.
Acto seguido salió de allí, y Simone cerró la puerta con llave. Aunque pasaría de vez en cuando al día para ver como iban, no quería que ocurriera ningún accidente y aparte tenía que ver si tenían alimentos suficientes para comer, ya que su hijo Tom comía por dos.
Tom y Dani se quedaron solos en esa pequeña cabaña, mirándose con odio, Tom cogió el mando de la televisión y se puso a ver su programa favorito la Mansión de Playboy importándole un huevo, que Dani estuviera presente, a los pocos segundo Dani se fue a la habitación y estuvo poniendo su ropa en el mini armario como le había ordenado Simone, y se tumbó un poco en la cama, estaba realmente aburrida y no sabía que hacer, no podía dormir porque el subnormal de su primo estaba viendo la tele, así que decidió tocarle un poco las narices. Bajó lentamente las escaleras hasta que se situó enfrente de Tom, tapándole por completó la visión de la televisión.
—¡¡Daniela!! –exclamó Tom– Quítate de delante que no me dejas ver la televisión.
—¡¡No!! Me estoy aburriendo como una ostra –dijo Dani un poco histérica– Tú ya has visto suficiente la tele, ahora me toca a mi.
Acto seguido Dani cogió el mando de televisión, que estaba encima de la mesita y cambio de canal. Tom enfurecido se levantó y cogió el mando de las manos de Dani, y volvió a cambiar el canal de televisión y poniendo lo que estaba mirando hasta hace unos minutos. Dani enfurecida empujo a Tom, haciendo que cayera encima del sofá, y se puso encima de él para poder coger el mando que Tom lo tenía muy bien agarrado en su mano. Estuvieron forrajeando varios minutos, que fueron muy intensos, ya que sus cuerpos se rozaban entre sí haciendo que la temperatura empezará a subir…
—Dame el mando a distancia –dijo Dani mientras se movía levemente encima de Tom.
—Ni hablar… —dijo Tom mientras un pequeño gemido salía de su boca.
—No es justo yo quiero ver también la tele –dijo Dani mientras sin querer rozaba la parte del bajo vientre de Tom.
—Eso lo veremos… —dijo Tom mientras empezaba a sentir como su miembro empezaba a tener vida propia.
—Dámelo –ordenó Dani mientras juntaba más su cadera con la de Tom para llegar mejor al mando.
—Nooo –dijo Tom intentando fastidiar más a Dani.
Estuvieron bastante rato así, tanto que sus labios estaban demasiado cerca. Tom por un momento casi flaquea, deseando por un momento volver a besar los labios de su prima. Pero se contuvo no quería dar el brazo a torcer, mientras tanto notaba que su pequeño gran amigo se estaba poniendo duro, demasiado duro… si seguía así tendría que irse al baño a acabar el mismo el trabajo. Siguieron forrajeando durante un rato más cuando Daniela dejo de repente de moverse…
—¿Qué te pasa? –dijo Tom por primera vez desde que estaban en esa cabaña con buenas palabras.
—Yo… —dijo Dani susurrando a la vez que se estaba empezando a ruborizar– Estoy notando una cosita dura ahí abajo…
—Lo siento… —dijo Tom y apartando a Dani de encima de él para irse al baño que estaba en la parte superior de la cabaña.
Al poco rato, Dani se encontraba sentada en el sillón con la mirada pérdida, dándose cuenta que por poco había estado a punto de volver a besar a su primo… a caer otra vez en las redes de él…
Narra Tom
Digamos que hoy no ha sido un buen día para mí, mi madre me ha encerrado en esta cabaña pequeña con la mocosa de prima, sé que hace semanas no nos llevamos bien y que estamos todo el rato discutiendo y picándonos. Pero no me apetece tener que aguantarla durante una semana y como no mejore la relación entre nosotros será más de una semana. Ahora estoy en el baño, he dejado a mi prima sentada en el sillón, que hay en la pequeña sala de está cabaña, y no sé que hacer hemos estado peleado por el mando a distancia de la tele, y ha pasado un incidente un poco vergonzoso… mi querido gran amigo a querido ponerse en acción y ahora tengo un empalme bastante grande y no sé como hacer para bajarlo, darme una ducha para ver si se baja o utilizar el método manual… Mejor me doy una ducha porque sino mi prima se va asustar como me escuche.
Salí del baño, y busque una muda limpia de ropa interior y también una camiseta y un pantalón limpio. Me metí de nuevo en el baño, y me desnude por completo y me metí dentro de la ducha, abrí el grifo y deje que el agua fría recorriera cada centímetro de mi cuerpo hasta llevar a mi gran amigo. Me di una ducha muy reconfortable, tanto que al cabo de media hora de ducharme mi gran erección ya había desaparecido, acabe de quitarme todo el jabón y salí de la ducha, enrollando a mi cintura una toalla. Después me seque poniendo mis bóxers, y el resto de mi ropa.
Sentí como la televisión estaba puesta, y por el sonido que emitía debía de estar echando uno de esos programas que suele ver mi prima. Baje abajo y me dirigí a la mini cocina que había en la cabaña, abrí la nevera mirando que había para poder cenar y encontré una pizza de esas que vienen precocinadas y envasadas, la metí en el horno para que se hiciera en unos minutos.
Desde la cocina observé a mi prima como miraba la televisión, pero de vez en cuando me miraba de reojo, yo hacía como si no la miraba pero de vez en cuando también la miraba de reojo. Hasta que me quede pensativo mirando, pero al rato escuche el grito de mi prima haciendo salir de mi ensimismamiento.
—¡¡¡TOM!!! –dijo mi prima haciendo que la mirara– Se te va a quemar nuestra cena, imbécil.
—A que no cenas –dije en tono serio.
—Eres un tonto –dijo mi prima mientras apagaba la televisión y se dirigía hacia la planta superior de la cabaña– Ahora te la cenas tú, debe saber horrible.
Y me quede en medio de la mini cocina con la pizza hecha, que me tuve que comer yo que estaba media quemada. Después de comer solo un cacho de pizza, el resto la deje porque eso no se podía comer estaba completamente quemada, me puse a ver un poco la tele, al poco rato escuche a mi prima desde la habitación gritarme para que bajará el volumen del televisor.
—QUIERES BAJAR EL VOLUMEN DE LA MALDITA TELE –dijo mi prima haciendo reventar mis oídos con semejante chillido que pego– QUIERO DORMIR.
—NO ME DA LA GANA –le dije chillando yo también, si ella me chillaba yo también podía hacerlo.
Estuve hasta bastante tarde viendo la tele, cuando note que mis ojos se empezaban a cerrar por su propio peso, decidí que ya era hora para irme a acostar. Subí las escaleras y me encontré en esa pequeña habitación que solo tenía una cama, y mi prima estaba en ella dormida o haciendo que dormía, porque en cuanto me quite mi camiseta y mis pantalones quedándome en bóxers, escuche como me decía algo…
—NI SE TE OCURRA METER EN LA CAMA, AQUÍ CONMIGO –dijo mi prima con voz de advertencia– VETE A DORMIR AL SILLÓN.
—PORQUE NO VAS TU AL SILLÓN MONINA –dije en el mismo tono que me había hablado.
Sin hacerle caso me metí en el lado de la cama que estaba vacío, no te como mi prima se arrimaba más a la orilla de la cama para evitar todo tipo de contacto conmigo. Así que para fastidiarla más, me arrime un poco más a ella, haciendo que está por inercia se moviera otra vez, yo volví acercarme a ella. Mi prima al intentar separarse de mi acabo en el suelo de la habitación, ya que la cama se había acabado, había ganado mi batalla… había conseguido que la cama fuera mía.
Mi prima se levantó del suelo rechistando y cogió la colcha que cubría la cama dejándome a mí solo con las sábanas y se fue para el salón a dormir, dejándome solo en la cama que estaba demasiada fría. Lentamente me fui quedando dormido… No sé que hora era de la madrugada pero me desperté con una tremenda sed, así que baje a la cocina a beber un vaso de agua. Bajé las escaleras y me encontré a mi prima dormida profundamente en una posición muy mala en el sillón, posiblemente por la mañana iba a tener alguna contractura.
Mientras me bebía mi vaso de agua, la observé atentamente y sin poder evitarlo una sonrisa de oreja a oreja se formó en mis labios, al ver a mi prima arrugar su nariz de una forma muy característica que solo ella sabía hacer. Me encantaba ver como dormía parecía un ángel… y recuerdos de un tiempo atrás vinieron a mi mente, cuando Dani solo era un pequeña mocosa… me acordé del día en que la vi en el aeropuerto como su mirada me cautivó, como el modo en que agarraba a su peluche hizo que me enterneciera con ella, sin saberlo el destino estaba juntándonos sin nosotros saberlo…
Me acerqué lentamente a ella y le acaricie la cara, no quería despertarla pero tenía ganas de volverla a tener entre mis brazos, tenía ganas de volver a estar con ella como cuando llego a vivir a casa. Como por cada cosa que le pasaba venía corriendo a junta mía para que le ayudara… quiero que vuelva a ser mi Dani… solo mi Dani.
Continúa…