«Ich Brech Aus» (Fic de Heiligtkt483)
CAPITULO 42
Después con mucho cuidado la cogí entre mis brazos, su pequeño cuerpo se amoldaba con gran facilidad a mi cuerpo, haciendo que nos acopláramos en uno solo. Subí las escaleras despacio procurando no caerme por ellas, y la deposite con cuidado sobre la capa procurando que no se despertase, después me tumbe al lado de ella y le di un beso suave en su sien izquierda, y la abrace fuertemente quedándome dormido abrazado a ella…
Narra Daniela
Una luz hace que me despierte, observó a mi alrededor y me doy cuenta que estoy sobre la cama, hago memoria y lo único que recuerdo es que me había ido a dormir al sillón porque el tonto de Tom, me había tirado de la cama. Notó como alguien me tiene agarrada de mi cintura, son unas manos grandes y fuertes, y su gran respiración me está dando en mi nuca.
Me giró lentamente como puedo ya que sus brazos me lo impiden un poco, y me encuentro a Tom de frente, durmiendo profundamente. Intentó zafarme de su abrazo pero en sueños se abraza más a mí, haciendo que me junte más a su cuerpo, sintiendo su pectoral bien formado, ya que mi primo está durmiendo en calzoncillos.
Me dan ganas de besarlo, pero esto no puede ser. Tom me hizo mucho daño, sobre todo cuando volvió con su ex novia, y se puso a favor de ella, pero sus labios… ¡¡Dios!! Su piercing. Me acercó lentamente a sus labios para besarlo, quiero volver a probar el néctar de sus labios que tanto me embriagan, cuando estoy a pocos centímetros de sus labios, notó como Tom se empieza a mover, eso significa que se está empezando a despertar. Con mucho cuidado me tumbó otra vez en mi cama y cierro los ojos fuertemente, fingiendo que estoy dormida, al cabo de unos pocos segundos noto como algo húmedo y esponjoso roza mis labios suavemente…
Narra Tom
Notó como algo levemente roza mis labios, y me muevo ligeramente, al poco rato, ya no siento en ese pequeño roce sobre ellos, abro los ojos y me encuentro a mi prima durmiendo plácidamente tumbada en la cama. La muy granuja ha intentado besarme, mientras estaba durmiendo, sonrío levemente, me ha causado mucha gracia que se esté haciendo la dormida…
Lentamente me acercó a ella, observó como sus párpados hacen fuerza para mantenerlos cerrados, deposito un pequeño beso en sus labios que repito varias veces. Al cabo de unos segundos sus manos están rodeando mi cuello, y sus labios se entreabren permitiendo que mi lengua juegue con su lengua. Apoyo el peso de mi cuerpo sobre su cuerpo notando como sus pequeños pechos se aplastan contra mi pecho.
Nos besamos apasionadamente durante varios segundos, haciendo que un fuego interior nazca en mí, llevo mucho tiempo deseando volverla a besar, a tenerla entre mis brazos. La acaricio suavemente por sus brazos, haciendo que su piel se ponga en carne de gallina con el contacto leve de las yemas de mis dedos. Un suspiro sale de su boca, y yo intensificó más ese beso.
Pero en menos de un segundo, toda esa sensación que siento se acaba, cuando noto como sus manos se apoyan en mi pecho para apartarme bruscamente de ella. Con un movimiento rápido, se levanta de la cama y baja las escaleras rápidamente llegando a la pequeña sala de estar que hay en la cabaña. Me incorporo de la cama y bajo lentamente las escaleras y observó a mi prima que está encogida agarrándose las piernas, sollozando sentada en el sillón.
Me siento al lado de ella, y le acaricio la cabeza con ternura, mientras la abrazo haciendo que deje estar hecha un ovillo, y apoya su cabeza en mi pecho. Paso mi mano por la espalda de ella acariciándola, estamos en silencio, noto como sus lágrimas empiezan a mojar mi pecho. No quiero verla llorar, porque siempre la tengo que hacer llorar. Soy un auténtico cabrón…
—Dani… —dije en un susurro intentado atraer la atención de mi prima– Tenemos que hablar…
—No quiero… —dijo mi prima mientras sollozaba de nuevo.
—Dani… no podemos seguir así –dije levantando levemente la cara de mi prima para verla a los ojos– No podemos seguir ignorándonos.
—No quiero sufrir… —dijo mi prima en un susurro.
—Dani… mi niña –dije mientras le limpiaba unas lágrimas que corrían por sus mejillas.
—No quiero sufrir por tu culpa –dijo mi prima otra vez mientras me pegaba en mi pecho con sus puños– Ya he sufrido por ti una vez y no pienso sufrir más.
—Dani… yo te quiero –dije mirándola mientras unas lágrimas salían por mis ojos.
—Dices que me quieres y sin embargo has vuelto con esa –dijo mi prima con odio– Eres un cínico.
—Dani… era para protegerte –dije con voz seria mientras la miraba.
—Para protegerme –dijo mi prima con voz sarcástica— ¿De qué? Porque desde que has vuelto con ella, he recibido palizas por parte de Julia.
—Dani… no empieces que le cortaste el pelo –dije a mi prima.
—Porque se lo merecía, yo no rompí tu Gibson –dijo mi prima mirándome a los ojos– No sé como le has creído a ella, siendo ella quien la rompió.
—¿Tienes pruebas? –dije mirando a mi prima.
—No… no las tengo –dijo prima con voz triste– Pero ojala las encuentre, porque te portaste muy mal conmigo, Tom.
—Dani… escúchame –dije mientras intentaba que mi prima me mirara– Yo volví con Julia para protegerte.
—Pues sí que me protegiste bien –dijo mi prima con ironía.
—Ella descubrió lo nuestro hace unos meses –dije mientras observaba como mi prima abría los ojos desmesuradamente– Me amenazo que sino volvía con ella cuando el grupo triunfara lo contaba todo sobre nuestra relación.
—Entonces porque la defendías todo el rato si sabías que era mala –dijo mi prima con rabia.
—Tenía miedo… mucho miedo de que te separaran de mi –dije a mi prima mientras le acariciaba la mejilla derecha– Sino la defendía igual lo decía todo.
—Era un riesgo que había que correr –dijo mi prima fijando sus ojos verdes en los míos.
—Sería muy peligroso Dani –dije a mi prima mirándole a los ojos.
—Con eso me estás demostrando lo mucho que me quieres –dijo mi prima con algo de rabia mientras se levantaba del sillón.
—Dani… —dije agarrándola del brazo para evitar que se fuera.
—Déjame –dijo mi prima dándome con su brazo para que la soltará.
—Dani, por favor –dije mientras la miraba a los ojos intensamente para que me escuchara– Yo te quiero, y lo hice para protegerte.
—Enserio que me quieres –me pregunto mi prima con su voz dulce e inocente.
—Claro tonta –le dije cariñosamente mientras le besaba dulcemente la nariz.
Poco a poco nuestros labios se fueron juntando, haciendo que ese beso fuera dulce y casto. Lentamente la guíe hacia el sillón donde nos caímos al intentar sentarnos, ya que teníamos nuestros labios pegados y mucho espacio no teníamos para poder maniobrar. Estábamos muy concentrados besándonos cuando escuche como el cerrojo de la puerta se abría, me separe bruscamente de Dani por lo que pudiera pasar, y la puerta se abrió dando paso a mi madre que nos venía a traer algo de comida y a ver como seguíamos.
—Hola chicos –dijo mi madre sonrientemente al vernos juntos– Veo que ya os volvéis hablar.
—Yo hablar a esta mocosa ni hablar –dije mientras empujaba a mi prima.
—¡¡POR DIOS, TOM!! –me gritó mi madre– Que forma es de tratar a tu prima. Y sube a ponerte unos pantalones, no sé como no te da vergüenza pasearte así con tu prima delante.
—Está bien… —dije de mala gana subiendo a la habitación para ponerme unos pantalones dejando a mi madre con Dani en la salita solas.
En la salita de la cabaña
—Cariño –escuche decir a mi madre a Dani.
—Es un completo imbécil –escuche decir a mi prima mientras una sonrisa débil se dibujaba en mi labios– No hay forma de hablar con él.
—Dani tienes que poner algo de tu parte también –dijo mi madre con voz tierna a mi prima.
—Es que es imposible –dijo Dani a mi madre.
—Bueno pues entonces me veré obligado a dejaros unos días más aquí encerrados –escuche decir a mi madre con voz apenada– Os traiga más comida para que la metáis en la nevera.
—Está bien… —dijo mi prima susurrando.
—Adiós –dijo mi madre a Dani mientras escuchaba como le daba un beso en la mejilla.
—Adiós hijo –escuche decirme mi madre desde abajo.
—Adiós… —conteste a mi madre con desgana.
Al poco rato escuche como la puerta se cerraba, me asome a la barandilla de la habitación y vi que mi madre ya no estaba, espere unos minutos antes de bajar y volver atrapar los labios de mi prima por precaución a que entrara de nuevo. Cuando vi que no había ningún peligro me acerque sigilosamente por detrás a mi prima, rodeándole la cintura con mis brazos y le empecé a besar dulcemente en el cuello.
—Por fin, solos –dije mientras le daba un pequeño beso húmedo por su clavícula.
—Tom… —dijo mi prima susurrando cuando sintió por donde iba mi beso.
—Quiero estar toda mi vida contigo –dije mientras seguía concentrado en su clavícula.
—Porque la vida es tan injusta… —escuche decirle a mi prima– Yo quiero estar toda mi vida contigo, pero porque no podemos estar juntos…
—Dani… nuestro amor es un amor prohibido –dije mirando fijamente a Dani que la tenía abrazada.
—Entonces que vamos hacer –dijo mi prima con preocupación.
—Fingir que nos llevamos mal –dije mirándola cómplicemente– Y disfrutar del tiempo que estemos juntos aquí en esta cabaña.
—Pero yo no quiero irme a un internado –dijo mi prima con tristeza.
—Y no irás mi vida, no lo permitiré por nada en el mundo –dije intentando calmar a mi prima.
—Pero tu madre dijo que si seguíamos peleándonos me metería en un internado –dijo prima poniendo voz de preocupada.
—Haremos una cosa –dije finalmente para calmar a mi prima– Fingiremos por unos días, y después le hacemos ver que ya nos llevamos bien, ¿Qué te parece?
—Es una buena idea –dijo mi prima mientras volvía a atrapar mis labios.
Nos estuvimos besándonos mucho más tiempo, pero después decidí irme arriba con Dani, porque sobre la cama estaríamos más cómodos. Lentamente la fui tumbado en la cama mientras no dejaba de besarla, notaba como su pequeño cuerpo empezaba a temblar debajo mía y con mucho nerviosismo. Le di un pequeño beso en la frente para tranquilizarla pero Dani por momentos estaba como un flan, cosa que me estaba empezando a preocupar.
—¿Qué te pasa? –dije mientras le daba otro beso en la sien derecha.
—Tomi… —dijo con voz tembloroso– Tengo miedo…
—Miedo… ¿De qué? –pregunte confundido.
—Quieres hacer eso que hacías con muchas chicas conmigo –dijo mi prima ruborizándose.
—O______O ¡¡Nooo!! –exclamé asombrado, mi prima pensaba que quería tener sexo con ella, por dios no soy un pervertido– No yo no quiero tener sexo contigo por el momento.
—Pensaba que si querías tener sexo conmigo –dijo mi prima roja como un tomate– La gente que se quiere suele tener sexo.
—Si… lo sé –dijo poniéndome un poco nerviosismo– Pero no ha llegado aún tu momento… aún eres muy joven para practicar sexo.
—Aún soy muy pequeña, verdad –dijo mi prima con voz de tristeza.
—Mi vida no estés así –dije intentando tranquilizarla– Solo hay que esperar a que crezcas un poco más.
—Pero eso va a tardar mucho –dijo mi prima dándose cuenta de que solo tenía 11 años.
—Esperaré todo el tiempo del mundo –dije abrazándola fuertemente– Ahora no estés triste, todo llegará en su momento adecuado.
Continúa…