«Ich Brech Aus» (Fic de Heiligtkt483)
CAPITULO 43
Nos quedamos abrazados durante un largo rato, mientras de vez en cuando le daba algún que otro beso en la coronilla de la cabeza en modo cariñoso. Me sentía muy bien teniendo a mi niña tan cerca de mí y que por fin hubiéramos arreglado nuestras diferencias. Lo que me preocupaba era que Dani se había dado cuenta, de que yo con algunas chicas que había estado, había tenido sexo. Y me entristecía muchísimo, que mi prima pensará que solo quería estar con ella, solo para tener sexo y no es verdad yo amo a mi Dani… a mi niña con toda mi alma y voy a esperar por ella todo el tiempo que sea necesario, incluso si es una eternidad…
Al cabo de una hora, Dani se incorporó y me miró con cara golosa. Yo me reía por la situación y la cara que había puesto. Me acerque a ella y le bese de nuevo, profundizando ese beso, haciendo que volviéramos a caer encima de la cama. Me gustaba su olor, ese olor que me embriagaba haciendo que cada vez volviera más a ella. De repente, separó sus labios de los míos…
—Tomi… —dijo mirando fijamente a los ojos.
—Si… —dije entre susurros mientras posaba mis labios en su clavícula.
—Tengo hambre –dijo mi prima con un poco de desesperación, haciéndome caer en la cuenta que no habíamos desayunado nada por la mañana.
—No te preocupes, ahora te preparado alguna cosa rica para que comas –dije mientras le volvía a besar los labios y me separaba de ella para levantarme de la cama– Que te parece si te preparo la especialidad de Tom Kaulitz.
—Waffles con chocolate –dijo mi prima mientras se relamía los labios– Que ricos, siiii.
—Está bien, enana –dije bajando las escaleras para ir a la mini cocina.
Una vez que estuve en la cocina abrí un pequeño mueble encontrándome con lo que necesitaba, prepare la masa y después busque una sartén para poder hacer lo waffles que tanto a mi prima como a mí nos gustaban. Estaba esperando a que caliente un poco la sartén para empezar hacer los waffles, cuando noto como los labios suaves y carnosos de mi prima besan mi espalda desnuda.
—Dani… —dije un poco apartándome de ella– Ahora no, no ves que estoy haciendo los waffles.
—Lo siento es que no me he podido resistir –dijo mi prima mientras me daba un piquito pequeño.
—Enana, después soy todo tuyo –dije apartándome de ella– Pero ahora déjame atender los waffles que se me queman.
—Está bien –dijo con voz de niña pequeña obediente, sentándose en el sillón y encendiendo la tele mientras esperaba a que acabara de hacer los waffles.
Media hora más tarde estábamos sentados en el sillón comiendo los waffles con desesperación, teníamos mucha hambre. Dani comía tan apurado, que tuve que regañarle un poco por si se iba a atragantar.
—Dani… no comas tan rápido –dije un poco serio– Te vas a atragantar.
—Es que tengo mucha hambre Tomi –dijo mi prima mientras daba un bocado grande al waffle que estaba comiendo– Además estoy en crecimiento y me tengo que alimentar bien.
—Ya… —dije mientras le daba un pequeño pico en los labios– Tienes que crecer mucho para que después estés muy guapa.
—No te parezco guapa –dijo mi prima poniendo morritos.
—No… eres preciosa –dije mientras veía como a mi prima se le dibujaba una sonrisa de oreja a oreja en los labios.
Acabamos de comernos los waffles y después lleve los platos a un pequeño fregadero que había al lado de una pequeña ventana, me quede pensando que pasaría afuera, ya que llevábamos un día y medio, metidos en esta cabaña sin tener contacto con el mundo exterior, y ya estaba extrañando a mi hermano Bill… Nunca en mi vida me había separado tanto tiempo de él, sólo recuerdo una vez que estuvo ingresado en el hospital, porque mi hermano Bill es alérgico a las picaduras de las avispas, y desgraciadamente una le pico y lo tuvieron que ingresar. Aunque iba todos los días a visitarlo, pero no tenerlo en la habitación, que en aquella época compartíamos habitación, pero después fuimos creciendo y decidimos tener nuestro propio espacio vital. Me preguntó como lo estará pasando sin estar yo con él, se estará aburriendo a aprovecho para salir con los chicos o con su novia. Estaba ensimismado pensando esto cuando escuche la voz de mi prima.
—Tomi, que hacemos –dijo mi prima cruzándose de brazos– Me aburro.
—No sé –dije a mi prima mirándola fijamente— ¿Qué te apetece hacer?
—No lo sé –dijo mi prima mientras se acercaba a mí y me abrazaba.
—Qué te parece si jugamos a hacer preguntas –dije mirando a mi prima.
—¿Preguntas? –dijo mi prima extrañada.
—Sí, yo te pregunto algo sobre ti –le dije a mi prima explicándole– Y tú me contestas.
—Pero yo sé todo de ti –dijo mi prima mirándome.
—Pero yo no sé algunas cosas de ti –dije mirando a mi prima con ternura– Por ejemplo de cuando estuviste viviendo en España.
—Bueno está bien –dijo mi prima dudosa.
—Vale, comienzo yo –dije a mi prima— ¿En qué parte de España vivías?
—En Madrid –dijo mi prima– En una urbanización muy bonita, allí tenía muchos amigos y me lo pasaba genial. Ahora me toca a mí, ¿Cuándo te has hecho las rastas?
—Cuando tenía 11 años –dije sonriendo a mi prima– Estuve durante dos años dejándome el pelo largo.
—Jejejeje –sonrío mi prima.
—¿Por qué te escapaste de la casa de Gustav aquel día? –dije mirando fijamente a mi prima.
—Porque me quería comprar un helado –dijo mi prima con voz triste, había recordado lo que ese desgraciado le había hecho.
—¡¡Ey!! Dani… tranquila –dije al notar a mi prima que se estaba poniendo triste y nerviosa.
—No me gusta este juego –dijo mi prima tratando de evitar que le hiciera otras preguntas de cuando la secuestraron.
—Dani escúchame bien –dije mirándola fijamente a los ojos– Confías en mi.
—No lo sé –dijo mi prima dudosa.
—Tienes que confiar en mí –dije mientras le acaricia la mejilla derecha.
—Es que me da vergüenza recordar eso –dijo mi prima finalmente– Me siento sucia.
—Dani… —dije mientras la abrazaba fuertemente.
—Sé lo que ese hombre intento hacer conmigo –dijo mi prima mirándome a los ojos mientras unas lágrimas recorrían sus mejillas– Tengo miedo… de que eso me pueda afectar cuando quieras estar conmigo.
—¡¡Ey!! Ya te dije que iba a esperar el tiempo que fuera necesario –dije intentando calmar a mi prima.
—Pero no es así Tom… —dijo mi prima mirando fijamente a los ojos– Noto como me miras, te mueres de ganas de hacer eso conmigo… Pero yo no puedo… lo siento, te he decepcionado.
—No… —dijo mientras le ponía un dedo en sus labios para evitar que siguiera diciendo tonterías.
—Ojala fuera más mayor –dijo mi prima mirándome– Las cosas serían de otra manera.
—No… —dije entre susurros abrazándola muy fuerte– Me gustas tal como eres… no lo entiendes. Lo que me gusta más de ti es tu inocencia y tu dulzura, la forma que tienes de ver las cosas con tus ojos de niña.
—Pero si fuera más grande, podríamos estar juntos –dijo mi prima con voz triste– Pero aún soy pequeña para ti, nos llevamos 4 años y solo tengo 11 años.
—Solo tienes 11 años pero no hagas que el tiempo pase rápido –dije mirando sinceramente a mi prima– Disfruta mientras seas aún una niña, ya tendrás tiempo de complicarte la vida.
—Me estás diciendo que me vaya a jugar con muñecas –dijo mi prima frunciendo el ceño.
—No, solo te estoy diciendo que no dejes de hacer cosas que habitualmente haces por querer crecer más rápido –dije a prima mientras le daba un pequeño beso en la frente.
—Te quiero mucho Tom –dijo mi prima mientras juntaba sus pequeños labios con los míos.
—Y Yo también te quiero enana –dije mientras la abrazaba fuertemente.
Estuvimos todo el resto de la tarde conversando y viendo la televisión. Cuando ya empezó a escurecer mientras preparaba la cena, le dije a mi prima que se fuera a duchar. Así por la noche dormiría un poco más fresca, ya que estábamos en el mes de mayo y las temperaturas estaban empezando a subir ligeramente.
A la media hora bajo mi prima ya vestida con su pijama, y recién duchada oliendo a su característico champú de frutas que hacía que perdiera los sentidos por ella, me encanta como olía su pelo. A los diez minutos, separe la tartera del fogón de la cocina, había preparado unos macarrones con queso y salsa boloñesa que mi madre me había enseñado hacer para preparárselos a mi hermano Bill, y hoy se los prepare a mi prima.
Entre los dos pusimos los platos y unos vasos en la pequeña mesa, que estaba situada enfrente de la pequeña televisión. La verdad es que mis padres habían reformado muy bien esta cabaña, era como una mini casa, seguro que tenían previsto hacer algo con ella, pero bueno eso no es de mi incumbencia. Estuvimos comiéndonos los macarrones mientras mirabas algún que otro programa en la tele, y después mande a Dani a la cama, mientras fregaba los platos y recogía la cocina. Claramente estaba que no teníamos mucho que hacer en esa cabaña, las horas pasaban muy lentamente y eran un aburrimiento, menos mal que teníamos la televisión pero aún así no nos podíamos poner todo el día a verla.
Cuando recogí todo me dirigí hacia el piso de arriba donde estaba ya mi prima tumbada en la cama, encogida sobre sí misma, cosa que me pareció raro sobre todo cuando le vi la cara, tenía muy mala cara como si fuera de dolor. Me acerque lentamente a la cama tumbándome en ella y me arrime a mi prima y le hable al oído.
—Enana, ¿Estás bien? –dije a mi prima preocupado.
—No… me duele la tripa –dijo mi prima con ojos llorosos– Hace más de una hora que me duele.
—Me hubieras avisado, princesa –dije dándole un beso en la mejilla derecha– Te hubiera preparado una infusión para el dolor.
—Me duele aquí –dijo mi prima mientras se frotaba su bajo vientre.
—Aquí –dije mientras posaba mi mano en la zona que me indico mi prima– Igual te ha cogido algo de frío.
—Ya… —dijo mi prima llorando levemente– Pero me duele mucho.
—A ver ven aquí –dije a mi prima abrazándola fuertemente contra mi cuerpo– A ver si así se te pasa el dolor.
—Me duele… —dijo mi prima otra vez.
—Bueno, creo que voy a tener que utilizar mis dotes curativas –dije a mi prima que me miraba con mirada curiosa.
—¿Y cuáles son? –me preguntó mi prima con mucha curiosidad.
—Pues… —dije mientras me acercaba a la zona donde le dolía la tripa y le acaricie con mi mano– Sana, Sana culito de Rana sino sanas hoy, sanarás mañana.
—No me ha pasado –dijo mi prima con su voz inocente.
—Ahora –dije mientras le daba un beso en la zona donde le dolía.
—Jejejeje paraaa… me estás haciendo cosquillas –dijo mi prima mientras se revolvía para que no le siguiera haciendo cosquillas.
—Si te sigue doliendo por la noche me avisas, vale –dije a mi prima mientras le daba un beso en la frente y la arropaba con las sábanas– Buenas noches, enana.
—Buenas noches, Tomi –dijo mientras se acurrucaba en mí y apoyaba su cabeza en mi pecho.
Lentamente noté como su respiración fue más acompasada, y como poco a poco fue cayendo en un profundo sueño. Yo tarde un poco en dormirme pero no tarde mucho en caer en las redes de Morfeo, sintiendo como mis párpados se volvían más pesados hasta que me quede rendido.
Narrador Omnisciente
Las horas iban pasando y ninguno de los dos era consciente de lo que pasaría esa mañana al despertarse, una personita dejaría para siempre su tierna infancia convirtiéndose en una pequeña mujercita, el ciclo biológico comenzaba para la pequeña Daniela.
Mientras tanto en la casa Kaulitz todos dormían tranquilamente, Simone había ido a visitar a su hijo mayor y a su sobrina a la cabaña por la mañana encontrándose a ambos hablando muy cordialmente pero en cuanto la vieron empezaron a discutir. Simone sabía que tanto su hijo como su sobrina en realidad se adoraban, había sido testigo durante esos meses anteriores, como Tom y Dani mostraban demasiada complicidad entre ellos, pero Simone nunca sospecho que ambos jóvenes latían en un mismo corazón.
Narra Tom
Una luz intensa ilumina la habitación, haciendo que cierre fuertemente los ojos. Estiró mi brazo y notó que el lado donde dormía Dani está vacío. Miró en general a la habitación y no la encuentro, pienso que igual está abajo en la pequeña salita viendo la tele, pero no escucho la tele encendida en ningún momento. De repente escuchó unos sollozos, que vienen del baño me levanto apresuradamente asustado, de que a mi niña le hubiera pasado algo, igual se fue a duchar y sin querer resbaló y se cayó en la ducha, haciéndose daño por eso estaba llorando.
Me acerque rápidamente a la puerta y con mi puño empecé a golpearla y a llamar a Dani para que me abriera, no escuche ninguna respuesta por parte de ella sino un sollozo más fuerte todavía, me asuste mucho más de lo que estaba, la puerta estaba con el pestillo echado y no podía entrar, tenía que encontrar la manera de entrar en ese maldito baño y ver que es lo que le paso a mi prima de una vez.
Baje corriendo las escaleras, tan aprisa que casi me caigo por ellas, llegue al pequeño mueble que formaba la pequeña cocina, y busque alguna cosa que pudiera servir para poder abrir la maldita puerta, después de tanto rebuscar en varios cajones, me encontré con un alambre que me podía servir para poder abrir la puerta. No me entretuve más tiempo y subí tan aprisa las escaleras como me permitieron mis piernas y introduje en alambre en el hueco de la cerradura, tras varias maniobras la cerradura por fin se abrió dando paso al interior del pequeño baño, dejándome completamente preocupado por la escena que estaba viendo en ese momento mis ojos…
Continúa…