
«Ich Brech Aus» (Fic de Heiligtkt483)
CAPITULO 44
Mi prima se encontraba sentada en el suelo del baño, con sus pequeñas piernas encogidas en forma de ovillo, y sollozaba intensamente. En un momento, mi prima levanto su mirada y pude ver que su cara mostraba miedo, si miedo… mi prima estaba asustada y no sabía porque, tenía que averiguar que era lo que le pasaba.
—Dani… —dije mientras me arrodillaba al lado de ella y le acariciaba su cabeza.
Mi prima no me contestó siguió llorando con más intensidad.
—Dani… —dije de nuevo levantando su barbilla para que me mirase.
—Me voy a morir… —dijo mi prima susurrando y entre lágrimas.
—¿Qué? –pregunté confundido– No te vas a morir…
—Si me voy a morir –volvió a decir mi prima pero esta vez llorando más intensamente.
—A ver mujer de donde has sacado eso –dije a mi prima con un poco de humor para que se calmará.
—Me estoy desangrando –dijo mi prima, cosa que hizo que me preocupará.
—¿Por dónde estás sangrando? –dije mientras me acercaba a ella para mirar por donde tenía la herida.
—No mires… —dijo mi prima apartándose un poco de mí– Me da vergüenza.
—Dani… tengo que mirar por donde tienes la herida –dije a prima para que me dejará ver– Además habrá que curártela.
—No… —dijo mi prima me empezó a llorar con desesperación.
—Pero mi niña… —dije a mi prima desesperado– Porque no me dejas ver donde tienes la herida.
—Es que… —dijo mi prima mientras absorbía los mocos que le caían por la nariz– Es asqueroso…
—¿Asqueroso? –pregunte confundido.
—Tengo mi ropa interior manchada –dijo mi prima poniéndose roja de la vergüenza.
Me quedé estático durante unos minutos, hilando la información que mi prima me había dado escasos segundos, y creo que caí en la cuenta que era lo que le pasaba. Me acorde que ayer por la noche tenía dolor de barriga más bien por la zona del bajo vientre, muchas veces Julia, un día antes de que le viniera su menstruación también le dolía por esa zona, y un dato muy importante fue cuando me dijo que se estaba desangrando pero me lo confirmó más todavía cuando me dijo lo de su ropa interior. Una sonrisa se puso en mis labios al darme cuenta que mi niña, ya era toda una mujercita.
Me acerque a ella, y la abrace cariñosamente y le dí un pequeño beso en la frente a modo cariñoso. Después me separe de ella, y cogí el alambre que había utilizado para abrir la puerta del baño, y salí por la puerta dejando a mi prima sola y confusa en el baño. Mi prima salió del baño para ver que era lo que iba hacer y me vio que estaba manipulando la cerradura de la cabaña.
—Tomi… —dijo mi prima susurrando mientras yo seguía concentrado en la cerradura de la puerta.
—Dani… tengo que salir –dije con voz firme.
—Pero Tomi… —dijo mi prima viéndome con una sonrisa en los labios— ¿No sería mejor si sales por la ventana?
—¿Ventana? –dije mientras me daba cuenta que soy un tonto.
—Sí, la ventana –dijo mi prima cruzándose de brazos y poniendo cara de resignación.
—Te quiero –dije a mi prima mientras le daba un pequeño beso en los labios y abría la ventana para saltar por ella– AAAHHHH…
—Tom… ¿Estás bien? –dijo mi prima riéndose de mí al verme en el suelo.
—Si es que no estoy acostumbrado a saltar ventanas –dije mientras me rascaba la cabeza y me levantaba dirección a mi casa.
Corrí rápidamente en dirección a mi casa, rezando que en el interior estuviera a mi madre. Me importa, tres pimientos que me riña por haber salido de la cabaña. Pero mi prima la necesita, ella le puede explicar mejor que es lo que puede utilizar, yo no sé nada de eso… eso es cosa de mujeres.
Entré en casa y todo estaba en silencio, salvo que se escuchaba en la cocina, el ruido del lavavajillas que estaba funcionando a esas horas de la mañana. Me dirigí hacia la cocina, quizás mi madre estuviera allí como suele hacer algunas mañanas cuando no va a trabajar, y efectivamente fue entrar en la cocina y encontrarme de morros con mi madre que me miraba con cara seria.
—Thomas Kaulitz Trümper –dijo mi madre muy seria— ¿Qué haces aquí? ¿Por dónde has salido de la cabaña?
—En primer lugar, no me llames Thomas –dije mirando a mi madre que frunció el ceño cuando le conteste– Sabes que lo odio y en segundo lugar, he salido por la ventana.
—Sabes que con tu salida se duplica el castigo en dos semanas más –dijo mi madre seria.
—Por mi si es un mes… —dije retando a mi madre– Pero ahora a lo que vengo es por Dani… ella te necesita.
—¿Qué le ha pasado a Dani? –pregunto mi madre preocupada.
—Digamos que ya ha dejado de ser una niña… —dije a mi madre, que acto seguido salió por la puerta de la cocina dirigiéndose seguramente hacia su habitación para coger lo que mi prima necesitaba en esos momentos.
Minutos más tarde, mi madre salía por la puerta en dirección a la cabaña. Vi como abrió la puerta de la cabaña entrando en el interior de esta, yo me quede fuera de ella. Se suponía que tenía que dejar un poco de intimidad…
Narra Daniela
Tom me dejo sola en la cabaña, ya que salió por la ventana de ella y casi se mata al saltar por ella, aunque me dijo después que estaba bien pero que no estaba acostumbrado a saltar por ventanas. Ya hacía bastante minutos que se había ido y no había regresado, ¿a dónde iría?. Observé como mi ropa interior estaba más manchada todavía, arghhh que asco ¿Por qué no para de sangrar?. Estaba ensimismada en mis pensamientos cuando escucho como la puerta de la cabaña se abre, pensé que era mi primo Tom pero vi venir a mi tía Simone que venía con cara de preocupación.
—Cielo… —dijo mi tía mientras me acariciaba la cara— ¿Cómo te encuentras?
—Creo que bien… —dije un poco apenada– Aunque estoy sangrando.
—¡Ay! Mi niña –dijo mi tía toda emocionada mirándome– Bienvenida…
—¿Bienvenida? –pregunte a mi tía toda confusa.
—Ya eres toda una mujercita –dijo mi tía muy alegre.
Esas palabras se me grabaron en mi cabeza, ¿cómo que ya era una mujercita?. Unos vagos recuerdos me vino a la mente, cuando mi primo Tom me había explicado hacía unos meses muy atrás que un día mis hormonas empezarían a funcionar, entonces ese día me convertiría en una mujercita… Así que ahora puedo tener un bebé, pensé con una leve sonrisa en mis labios.
De repente salí de la cabaña, ya que la puerta no tenía la llave echada dejando a mi tía sola, mirando con cara de preocupada. Tenía ganas de gritar y sobre todo decírselo a Tom. Me dirigí hacia casa, la puerta de la cocina que daba al jardín estaba abierta así que puede acceder fácilmente a la casa. Recorrí varias habitaciones buscando a mi primo, cuando me dí cuenta que a lo mejor podía estar en su habitación. Subí corriendo las escaleras, hasta que llegue a la puerta de su habitación, la abrí con mucha alegría y allí estaba él mirándome con una sonrisa de oreja a oreja.
—Tom, Tom soy una pequeña mujercita –dije abrazándome a él y cayéndonos en su cama– Ahora ya no tendremos que esperar tanto tiempo.
—Lo sé mi vida –dijo mi primo mientras me acariciaba mi mejilla derecha– Lo sé mi niña.
Nos quedamos abrazados disfrutando del uno y del otro. Hoy estaba muy feliz, siempre pensé que mi primera menstruación sería una maldición, pero cuando estás al lado de una persona a la que quieres tanto, te das cuenta que esas cosas, las cosas importantes de la vida son las que te unen más a ellas…
—Tomi… —dije entre susurros.
—MMMmmmm –dijo mi primo mientras estaba concentrado acariciándome la espalda.
—Ahora podemos tener un bebé –le dije toda sonriente.
—O________O Verás enana –dijo mi primo mientras abría los ojos desmesuradamente– Aún es un poco pronto para que puedas tener un bebé, tu cuerpo necesita desarrollarse.
—Jolines… yo quería ahora –dije poniendo morros.
—Pero aún no puedes –dijo mi primo mientras me tocaba la nariz con su dedo índice– Tienes que esperar unos años más.
—Bueno… está bien –dije mientras me volvía a abrazar a él– Te quiero mucho.
—Yo también enana –dijo mientras me daba un beso en la frente.
No sé cuánto tiempo, estuvimos así abrazados, pero el sonido de unos pasos hizo que me pusiera en alerta. Al poco rato apareció mi tía con cara de pocos amigos, y no era para menos la había dejado sola en la cabaña, y creo que me tenía que decir algo.
—Dani… —dijo mi tía acercándose a mí– Necesito que vengas un momento conmigo.
—¿Por? –dije dudosa no sabía que me quería decir.
—Tengo que explicar unas cositas –dijo mi tía un poco cortada, ya que Tom estaba delante.
—Está bien… —dije mientras me levantaba de encima de Tom.
Seguí a mi tía y nos fuimos a su habitación, de allí saco una cosa que era como pañales pero en pequeñito y después otra cosa que era como un tubo. Yo me las quede mirando con curiosidad, no sabía para que servía esas dos cosas.
Después de un rato mi tía me explicó que las cosas que son como pañales pequeñitos se llaman compresas y son para poner en mis bragas para cuando este en los días estos, y el tubo es por sí quiero ir a la playa para poder bañarme, y se llama tampón. Pero ahora me pregunto, ponerse un tampón debe de doler un poco, digo ¿no?
Cuando me explicó todo eso, me dijo que ahora podía ir a la cabaña a recoger mis cosas ya que era conveniente que volviera otra vez a la casa. Así que mi tía me dijo que nos levantaba el castigo a mí y Tom pero que procuráramos llevarnos bien, aunque ya sabía que nos volvíamos a llevar bien por lo que vio en la habitación antes.
UN MES DESPUÉS
Narra Daniela
Ha pasado un mes desde que ya he dejado de ser una niña, me ha costado mucho adaptarme a los nuevos cambios que mi cuerpo está experimentando, digamos que este mes mis pechos han crecido una talla más de la tenía antes, y mis caderas se han ensanchado más. Estamos a finales de junio, y pronto llegarán ya las vacaciones de verano. Mi tía me ha dicho que nos iremos de vacaciones al lago Außenalster que es un refugio muy bonito que está al noroeste de Hamburgo. Además estos días Tom y Bill están acabando de grabar las canciones del disco, y les han dado una de semana de vacaciones, porque a partir de primeros de julio tienen que ir a un festival para ir presentando las canciones del disco, espero que mi tía me deje ir a animarlos. Es que me he hecho súper fan de su grupo, simplemente me encantan sus canciones.
Escucho que la puerta de calle se abre, deben ser mis primos que deben de haber llegado del estudio de grabación, como eran poquitas canciones que tenían que grabar ya no hace falta que se queden a dormir allí, así que las noches las pasan en casa. Además hoy hay sesión de cine en casa, mi tía se va a ir a cenar con Gordon y un matrimonio amigo de ellos y vamos a encargar unas pizzas y vamos a ver una película con palomitas. Seguramente mis primos ya han traído la película que han alquilado de camino a casa.
Ahora estoy escogiendo una camiseta de tirantes para ponerme, porque me he duchado hace un rato porque estos días hace un calor insoportable. Estoy caminando por mi habitación en sujetador y en pantalones vaqueros porque ya me los he puesto antes, cuando se abre la puerta de repente y mi primo Tom entra en ella. Notó como me mira de arriba—abajo y como se muerde el labio inferior, yo solo le devuelvo una tímida sonrisa.
—Bonito sujetador –dijo mi primo mientras se acercaba a mí.
—Gracias –dije un poco cortada– Me lo compre el otro día, porque los otros que tenían ya no me servían.
—No me extraña –dijo mi primo juntándose a mí– No sé como lo haces pero cada vez las tienes más grandes, y eso hace que me vuelva loco.
Noto como posa sus labios en el escote de mi sujetador, y como empieza a besar uno de mis pechos, mientras que con una mano, agarra mi otro pecho y lo acaricia suavemente.
—Tomi… —digo susurrando– Es mejor que me acabe de vestir, recuerda que Bill está en la casa.
—Si mejor porque sino me voy a poner más cachondo de lo que estoy –dijo mi primo moviendo su piercing con sutileza– Y no quiero cometer una locura.
—Ya… —dije mordiéndome el labio.
—Te dejo acabar de vestirte –dijo mi primo abriendo la puerta de mi cuarto– Por cierto, Bill y yo hemos alquilado la película de Mr. y Mrs. Smith.
—Guay –dije sonriéndole ampliamente.
Acto seguido cerró la puerta dejándome sola en mi cuarto, para que me vistiera. Creo que si Bill no llegara a estar en casa, en esta habitación hace un rato habría chispas, desde que tengo mi nuevo cuerpo pues he notado como Tom se pone más cachondo y como me mira con deseo, aunque él siempre me dice que no, que ya tendremos nuestro tiempo para estar juntos… solo tendremos que esperar unos años, unos años que estoy deseando con toda mi alma que lleguen ya.
Continúa…