«Ich Brech Aus» Temporada II
CAPITULO 2
Kurfürst—Joachim—Friedrich—Gymnasium
Narra Daniela
Estábamos en la clase de biología y era ya la última hora que tendríamos por ese día, y como era viernes hasta el lunes no tendría que volver a pisar el instituto. El timbre sonó dando por aviso que las clases habían terminado por ese día, muchos de mis compañeros comentaban muy animados lo que harían ese fin de semana, yo como siempre el sábado aprovecharía para ir a dar una vuelta con Lilly, al centro comercial y a tomarnos un helado.
Muchos compañeros de clase, estaban comentando por los pasillos que hoy se haría una fiesta en un pub que se encuentra en el centro de Hamburgo, claramente no podré ir porque mi tía no me considera aún mayor para poder ir a esos sitios, y eso que ya he cumplido los 15 años… Con Bill y con Tom no era tan severa, ellos ya salían por ahí cuando tenían 15 años. No es justo yo quiero salir por ahí y divertirme, porque no me deja ir.
Alzó la vista y observó que Josh no para de mirarme, en realidad lleva casi dos meses mirando y echándome miraditas tontas. Ahora veo como se acerca a mí, con su sonrisa de anuncio de pasta de dientes.
—Hola Dani –dijo Josh mirándome de arriba-abajo.
—Hola… —conteste un poco de mala gana.
—Has escuchado lo que ha dicho Carrie –dijo mirándome fijamente.
—Si lo he escuchado –dije con un poco de resentimiento.
—Tienes envidia –dijo mirándome.
—No, no tengo envidia –dijo en plan irónico.
—Dani… sabes que eso tiene fácil solución –dijo acercándose más a mi.
—¿Cuál? –dije cruzándome de brazos– Porque aún no he conseguido que nadie consiga convencer a mi tía para que me deje salir de noche.
—Dani… —dijo Josh sonriéndome– La solución la tienes por la ventana.
—Que pretendes decirme con eso –dije mirando a Josh mientras arqueaba mi ceja derecha.
—Muy fácil, Dani –dijo Josh– Si realmente quieres ir a esa fiesta en ese pub, pues escápate por la ventana de tu habitación nadie se enterará.
—Si hago eso me puedo ver castigada de por vida –dije mirando inescrutablemente a Josh.
—Son riesgos que hay que correr –dijo Josh acercándose más a mí– Además te lo vas a pasar bien, yo iré también.
—Perdona pero en todo caso si fuera –dije mirando a Josh– Tú no estarías incluido en mi diversión.
Acto seguido salí del aula dejando a Josh con la palabra en la boca, tenías muchas ganas de ir a esa fiesta pero si me escapaba corría el riesgo de que después no pudiera salir más en toda mi puñetera vida, mi adolescencia se vería truncada. Salí del edificio del instituto, y me dirigí hacia la gran puerta que daba paso al exterior de este, Lilly ya hacia un buen rato que se había ido, ya que tenía que ir al dentista, así que me tocaba ir sola de camino a casa.
Durante el camino fui pensando como sería el reencuentro con los chicos sobre todo, con Tom, sabía en el tipo de persona que se había convertido y no se lo iba a perdonar en la vida, mi primo tendría que hacer mucho para poder volver a confiar en él, y eso no lo conseguiría con unas simples frases bonitas…
Narra Tom
Después de haber ido a la discográfica para firmar unos papeles, mi hermano y yo nos dirigimos de nuevo hacía el coche para que no llevará a casa de nuestra madre donde pasaríamos un par de semanas, ya que íbamos a empezar a ver casas para poder irnos a vivir mi hermano y yo. Y como teníamos que estar en Berlín, durante bastante tiempo para la grabación del nuevo disco compraríamos nuestra casa allí.
Al cabo de unos 20 minutos, estábamos en la urbanización donde vivía nuestra madre en todos estos años que habíamos estado fuera no había cambiado mucho, seguía teniendo los mismo sitios que frecuentaban los jóvenes de nuestra época, salvo que nos dijo nuestra madre un día por teléfono que habían abierto un nuevo instituto que se llamaba Kurfürst—Joachim—Friedrich, ese era el instituto donde iba Dani a clase, suerte que no tuvo que aguantar a la profesora de Inglés que nos daba a mi hermano y a mi clase.
El coche se paró enfrente de la casa de nuestra madre, y abrimos la puerta para salir de él. No antes de despedirnos del chofer que muy amablemente nos había traído hasta nuestra casa. Cerramos la puerta y mi hermano y yo nos dirigimos un poco lentos hacía la puerta de la casa de mamá ya que íbamos empujando por nuestras maletas, que previamente el chofer había sacado del maletero del coche. Tocamos el timbre y nuestra madre abrió la puerta muy eufórica abrazándonos, se nota que nos echaba demasiado de menos, durante todo este tiempo.
—¡¡¡¡Tom!!!! –exclamó mi madre mientras me abrazaba en un gran abrazo.
—¡¡¡¡Mamá!!!! –dije mientras la abrazaba fuertemente, la había echado de menos.
—¡¡¡¡Bill!!!! –dijo nuevamente nuestra madre mientras la abrazaba fuertemente.
—¡¡¡¡Mamá!!!!! Te he extrañado tanto –dijo mi hermano abrazando a mi madre, en los últimos meses mi hermano lo había pasado un poco mal, sobre todo después de haber pasado por la operación de cuerdas vocales, ya que pensó que su voz no sería la misma.
—¿Y Gordon? –pregunte por nuestro padrastro, a él le debíamos mucho fue la primera persona que confió en nosotros y el que nos inculcó el amor a la música.
—Tuvo que salir –dijo mi madre sonriente de que por fin estuviéramos en casa– Tenía que hacer unas gestiones para escuela.
—Bueno más tarde lo veremos –dijo mi hermano Bill, mientras entrábamos en el interior de la casa y nos sentamos en el sillón que había en el gran Salón de la casa.
—¿Habéis comido? –pregunto nuestra madre.
—Sí, no te preocupes –dije a mi madre intentándola tranquilizar– Las comidas en el avión no son muy buenas, pero hemos tomado algo en la discográfica.
—No obstante os he preparado algo para que comáis –dijo nuestra madre mirándonos con esos ojos de madre que siempre se preocupa por sus hijos– No quiero que os enferméis.
—Gracias mamá, la verdad es que no sé que haríamos sin ti –dije mientras abrazaba nuevamente a mi madre.
—Por cierto, aquí falta una persona… ¿Dani dónde está? –dijo mi hermano dándose cuenta que faltaba nuestra prima.
—Aún no ha llegado del instituto, es que tiene clases continuadas –dijo mi madre– Y hasta dentro de media hora no llega.
—Tengo ganas de verla –dije mirando a mi madre— Ver lo grande que está…
—Pues sí, nuestra Dani ha crecido un montón –dijo mi madre mientras buscaba en su cartera una foto— Cuando la veas casi no la vas a reconocer. Mírala en esta foto…
—¡¡¡¡ Dios mío!!!! –exclame al ver la foto de mi niña como había cambiado en todo ese tiempo era ya toda una mujer— Pero… ¿cómo ha crecido tanto? Me la han cambiado.
—Je Je Je –se rió mi madre al ver la cara de tonto que se me quedo al ver la foto de mi prima.
—Esta es la niña que deje hace 3 años en esta casa –dije aún en estado de shock.
—Sí, es –dijo mi madre sonriendo por mi cara.
—No me lo puedo creer como ha cambiado, mira Bill –dije mientras le pasaba la foto a mi hermano.
—¡¡¡¡A ver!!!! –dijo mi hermano cogiendo la foto— Pues sí ha cambiado muchísimo, y está muy guapa.
—Si en eso te tengo que dar la razón –dije inconscientemente mientras mi madre y mi hermano me miraban con cara rara.
Estábamos conversando con nuestra madre, cuando de pronto la puerta de la calle se abrió con mucha urgencia dando paso a mi niña muy emocionada que corría nerviosamente hacia donde estaba mi madre.
—Tía Simone… —dijo mi niña con una sonrisa de oreja a oreja.
—Dani, ¿Qué pasa? –preguntó mi madre algo preocupada.
—Verás es que… hoy por la noche hay una fiesta en un pub, y compañeros de mi clase van a ir y… —dijo Dani mientras miraba a mi madre esperando su aprobación.
—Eso lo vamos a hablar más tarde –dijo mi madre tajantemente.
—No es justo –dijo mi prima rebelándose a mi madre y dándose cuenta que estábamos delante.
—Hola… —dije susurrando mirándola a los ojos verdes intensos que tenía.
Mi prima no dijo nada, se quedo mirando seriamente a mí y a Bill sin articular ninguna palabra. A los pocos minutos, la mirábamos salir corriendo hacía las escaleras para subir a su habitación.
—DANI… —dijo mi madre toda preocupada al ver la reacción de mi prima.
Narra Daniela
Había llegado del instituto, tenía esperanzas de que mi tía me dejara salir por la noche y con mucha emoción llegue a preguntarle, y lo vi… a él. Con su sonrisa perfecta, me estaba mirando y una rabia interna invadió mi corazón al recordar lo que en las revistas había leído. No pude decir nada, me quede muda mirándole observando como mi tía y mi primo Bill se quedaban preocupados por mi actitud… pero solo pude correr e irme, no quería estar cerca de él, ahora que regreso supongo que vendrá a reírse de mi nuevamente. Pero no lo voy a permitir, voy hacer que sufra como yo he sufrido.
Lentamente mis lágrimas empezaron a recorrer mis ojos, mi corazón me dolía, era un dolor intenso, que no creo que se pudiera curar con algo, me quería morir, desaparecer del planeta. Un grito desgarrador inundó la habitación acompañado de un llanto intenso, en ese momento quería descargar toda mi ira, cogí lo primero que encontré y lo lance contra la pared, haciendo que se rompiera por el impacto sufrido. Despacio me deslice por la pared escondiendo mi cabeza entre mis rodillas, sollozando intensamente…
Narra Tom
Mi madre, mi hermano y yo nos quedamos mirando como mi prima, corría escaleras para arriba dirección a su habitación. No entiendo su reacción, se supone que lleva cerca de 3 años sin verme y supongo que me tendría que echar de menos, y en vez de echarse a mis brazos para abrazarme, huye hacia su habitación. Notó la preocupación de mi madre, que está sintiendo por Dani, no sé que hacer, pero he tomado una decisión, es hora de hablar con Dani.
—Creo que es mejor que suba para hablar con ella –dije mirando hacia las escaleras por donde había subido.
Subí lentamente las escaleras, la casa no había cambiado nada, durante estos 3 años que habíamos estado fuera, pase el largo pasillo y llegue justo a la puerta de la habitación de Dani, encontrándome enfrente con mi habitación, que por unas semanas volvería a ser mía otra vez, hasta que Bill y yo nos mudáramos a la casa que íbamos a comprar en Berlín. Toque levemente en la puerta, pero mi prima no me contestaba, solo se escuchaba unos sollozos fuertes, que iban en aumentó según yo seguía llamando a la puerta. Me harté y decidí entrar, sin que ella me diera permiso.
Abrí la puerta de sopetón, y me encontré con la habitación de Dani muy cambiada, ya no era la típica habitación de una mocosa de 12 años, ya era una habitación de una adolescente de 15 años. En sus paredes se podían ver que había pósters de actores de la película del crepúsculo, y de grupos musicales, pero… lo que me llamo la atención fue el gran póster que tenía al tamaño natural pegado en la puerta de su armario, un póster mío…
Pero lo que me preocupaba ahora era ella, que se encontraba encogida sobre sus piernas acurrucada en un lado de la pared, al lado había un pequeño despertador completamente roto, producto del impacto que sufrió contra la pared, me acerque lentamente a ella y cuando estuve a solo un palmo, puse mi mano sobre su hombro para hacer que me mirará.
—Vete –dijo mi prima entre susurros y sollozos.
—Dani, mírame –dije mientras acariciaba una de sus mejillas.
—No me toques –dijo mi prima mirándome con odio.
—Dani, solo quiero hablar –dije con desesperación.
—Solo te estoy pidiendo que me dejes en paz –dijo mi prima mientras me empujaba y se hacía paso hacia otro lado de la habitación.
—Dani… —dije de nuevo acercándome a ella y agarrándola de la cintura para acercarla a mí.
—Déjame en paz –dijo mi prima empezando a chillar histéricamente y con rabia.
—Dani… tranquilízate –dije mientras notaba como sus puños cerrados empezaban a pegar en mi pecho fuerte y tonificado.
—Te odio… —dijo mientras por sus ojos descendían unas lágrimas traicioneras.
—Te quiero… —dije mirándola intensamente a los ojos.
—NO… no digas lo que no sientes –dijo Dani con rabia– Por tu nunca me has querido.
—Si te quiero –dije agarrándola fuertemente del brazo– Estoy aquí contigo.
—Noo –dijo Dani mientras lloraba más intensamente– Nunca estuviste cuando te necesite.
—Tenías el colgante –dije mirando a mi prima— ¿Recuerdas?
—¿Por qué lo tendría que tener? Si total nunca hizo efecto –dijo mi prima con rabia.
—¿Cómo que no hizo efecto? –dije a mi prima.
— No, porque nunca volviste –dijo Dani mientras por sus mejillas empezaban a caer una lágrima– A pesar de que estuvisteis más veces por Alemania.
—Lo siento, fue por motivos de trabajo no pudimos venir antes, aunque estuviéramos por Alemania –dije intentándome disculpar.
—No soy una niña que se cree todo lo que le dicen –dijo mi prima mirándome fijamente– He crecido…
—Ya lo sé Dani, que has crecido y mucho, ya no eres aquella niña de 12 años que deje llorando desconsoladamente porque me iba –dije acercándome lentamente a Dani.
—Leo revistas Tom, y muchas de ellas hablan de tus aventuras de una noche con todas las chicas que te encuentras y que casi todas son fans o groupies o como las llames –dijo mi prima mientras se alejaba de mí.
—Dani, eso tiene su explicación –dije intentando hacer entrar en razón a mi prima.
—No quiero que me expliques nada vale, ya eres mayorcito para hacer lo que te dé la gana –dijo mirándome con su mirada neutra– Además no soy la persona indicada para reclamarte nada, porque yo solo soy tu prima.
—Sí, solo eres mi prima… —dije mirándola muy serio– Pero fuiste algo más…
—Tú lo has dicho Tom –dijo mi prima clavando su mirada en mi– Fui algo, ahora no soy nada. Sabes has cambiado…
—Dani… —dije mirándola de nuevo.
—Sal de mi habitación –dijo mi prima empujándome para que saliera de ella.
—Dani –dije haciendo fuerza contra su cuerpo para evitar que me sacara de su habitación.
—Nooo vete –dijo haciendo fuerza sobre mí.
No sé que paso en ese momento, que sentí unos deseos tremendos de volver a besarla, de volver a probar la miel de sus labios. Lentamente me fui acercando y pose mis labios sobre los de ella, notaba como intentaba apartarse de mí, quitarse de mi contacto, pero el deseo pudo más y la bese de forma brusca con desesperación. Noté como Dani, en un intento de separarse de mí, me mordió el labio inferior haciendo que me separara de ella bruscamente, echándome la mano a mi labio que tenía un poco de sangre.
—No lo vuelvas hacer –dijo mi prima mientras su mano acababa en mi mejilla derecha dejándome su mano completamente marcada– Soy tu prima, respétame…
Continúa…