«Ich Brech Aus» Temporada II
CAPITULO 3
—Si eso es lo que quieres… —Aunque me dolía en el alma no poder hacer lo que sentía, tampoco quería verla de esa manera…— Pero recuerda. Te quiero —Al salir de la habitación de mi prima escuche otro estruendo en la pared.
A partir de ahora, solo veré a Dani como mi prima, no me importa que me mire liarme con alguna chica, total ahora ya no somos nada, me lo ha dejado bien claro ella ahora mismo. Baje al salón donde seguían conversando, al llegar mamá me miro, preocupada yo negué con la cabeza, dando a entender que no he podido hablar con ella. Bill, me miro achinando los ojos, sospechando algo, yo no tuve de otra que fingir lo mejor que podía, el me conocía demasiado.
Al cabo de una hora, mi prima bajo al salón su aspecto era desastroso tenían los ojos hinchados y el rímel corrido, me echo una mirada de odio y yo la mire indiferente. Poco a poco se fue acercando a nosotros, y cuando estuvo cerca de nosotros se echó en los brazos de mi hermano Bill.
—Billy –dijo Dani mientras se abrazaba a mi hermano con mucha ternura y cariño.
—Hola enana –dijo mi hermano mientras le daba un beso en la coronilla de la cabeza– Pensé que te habías olvidado de mí.
—Noo –dijo Dani mirando fijamente a los ojos a mi hermano– Nunca me he olvidado, sigues siendo mi primo favorito.
Esas palabras se me clavaron en mi corazón como un puñal, dejando desangrado mi corazón. Bill nunca había sido el primo favorito de Dani, ese lugar siempre lo ocupe yo hasta hoy… En el que mi prima había decidido arrancarme de su vida y alejarme de ella para siempre. Después de esas palabras, tan hirientes por parte de mi prima, mi madre decidió que era hora de empezar la cena, Dani se sentó al lado de mi hermano Bill y no paraba de contarle cosas que había hecho, durante esos tres años que estuvimos de ausencia en el colegio. De vez en cuando me echaba alguna mirada furtiva cargada de odio, si ahora mi prima sentía odio por mí.
Estábamos todos sentados en la mesa cenando, lo que nuestra había preparado, cuando me di cuenta que Dani estaba jugando con su comida en el plato, literalmente no había probado bocado, desde que nos habíamos sentado en la mesa. Note como mi madre se percataba de que algo le sucedía a Dani.
—Cielo… —dijo mi madre intentando captar la atención de mi prima— ¿Te sucede algo?
—No… —dijo mi prima con la mirada fija en el plato.
—No me mientas –dijo mi madre intentando sonsacarle lo que le ocurría a mi prima.
—Bueno… sí –dijo mi prima susurrando y fijando la vista en mi madre– Es que quiero ir a la fiesta…
—Daniela… —dijo mi madre un poco seria– Te he dicho muchas veces, que no tienes la edad suficiente para acudir a ese tipo de fiestas.
—¿Por qué no? –dijo mi prima revelándose– A Bill y a Tom siempre les has dejado ir, cuando tenían mi edad.
—Pero tú eres diferente –dijo mi madre un poco más alterada– Estás expuesta a otros peligros.
—¿QUE PELIGROS? –dijo mi prima levantando la voz.
—Ya sabes los chicos a estas edades pues querrán… —dijo mi madre sin terminar de decir la frase haciendo sobreentender, lo que quería decir.
—Creo que ya tengo la edad suficiente para hacer lo que crea conveniente con mi vida privada
–dijo mi prima sin ningún pudor.
—Eres solo una niña… —dijo mi madre mirándola con un poco de preocupación.
—Déjame de dar ese rollo de siempre de que soy una niña –dijo mi prima– Ya no soy una niña como tú dices, ya soy una mujer.
Acto seguido mi prima dejo la servilleta sobre la mesa de mala gana, y se dirigió hacia su habitación, minutos después escuchamos como cerraba la puerta con un gran portazo, todos nos quedamos mirando, mi madre estaba muy preocupada y parecía cansada.
En la habitación de Dani
Narra Daniela
Siempre me pasa igual, por culpa de mi tía no puedo salir por ahí, no es justo todos mis compañeros de clase salen por ahí hasta las tantas de las noche, y a mí no me deja salir más de las 10 de la noche. Me tumbé en mi cama y me pongo a leer unas revistas, que suelo comprar para adolescentes, mientras estoy leyendo la sección de belleza, las palabras de Josh me vienen a la cabeza, ”la solución la tienes por la ventana” , eso es, me voy a ir por la ventana a esa fiesta, solo tengo que procurar no hacer ruido al salir por ella.
Me dirijo a mi armario, y me pongo a buscar la ropa que me pondré, elijo una falda cortita plisada con un poco de vuelo y una camiseta de tirantes, y como estamos en época que hace frío me pondré unos leggis, con unas bailarinas negras. El pelo me lo dejo tal cual está, no quiero ir al cuarto de baño, y que se enteren de que voy a ir a la fiesta si o si.
Espero a que no se oiga ningún ruido supongo que mi tía se irá pronto a dormir, escuchó unos pasos, y una puerta se cierra supongo que será mi tía que se ha ido ya a acostar. Mis primos se habrán quedado abajo seguramente a hablar de algo. Abro la ventana con cuidado y miro si hay mucha altura, la verdad es que hay bastantes metros del suelo a mi ventana, pero tengo mucha suerte porque hay un árbol que da justo a mi ventana, si consigo pasar a él, podré bajar sin ningún problema.
Abrí la ventana y me puse en la repisa, para poder acceder al árbol que con mala suerte está a bastante más distancia de lo que pensaba, me estire bastante, hasta que llegue a una de las ramas, que era bastante gruesa para poder aguantar mi peso. Me agarre a ella con todas mis fuerzas a ella, y comencé a deslizarme sobre ella hacia abajo rezando para que nadie se diera cuenta de mi fuga. La noche era fría pero tenía unas ganas tremendas de pasármelo bien, de desobedecer las reglas… esa noche la iba a disfrutar como nunca lo había hecho antes.
Exterior Casa Kaulitz
Cogí un autobús que me llevara hasta el centro de Hamburgo, que era donde se encontraba la marcha juvenil, en esa zona había muchos pubs y discotecas, pero todas eran para personas mayores de 18 años y en algunas dejaban entrar con 17 años, yo desgraciadamente no tenía la edad requerida, solo tenía 15 años. Me baje del autobús en la parada correspondiente, y a lo lejos pude distinguir a bastante multitud que se agrupaba a la entrada de los locales, esperando su turno de entrada. Camine entre la multitud cuando distinguí, entre la gente a algunos compañeros de mi clase, entonces deduje, que estaban haciendo cola en el pub, donde hacían la fiesta así que me puse hacer cola, rezando de que no se dieran cuenta de que no tenía la edad exigida.
La cola avanzaba y pronto me tocaría mi turno para entrar, estaba muy nerviosa la verdad es que era la primera vez que salía por la noche, y además estaba más nerviosa todavía por si cuando llegará a casa se dieran cuenta de mi salida nocturna. Estaba concentrada en mis pensamientos, cuando siento que alguien me toca en el hombro, me giro lentamente y descubro que es Josh que me sonríe exageradamente con una sonrisa de oreja a oreja.
—¿Al final me has hecho caso? –me dice mientras me sonríe mirándome de arriba-abajo.
Yo asentí tímidamente y con algo de miedo por si el de seguridad me decía algo…
—Josh… ¿me van a dejar entrar? —Pregunte casi en susurros. El sonrío por mi comentario.
—¡Clarooo! no te preocupes por eso —Me acaricio la mejilla con su dedo pulgar, se supone ¿que él conoce al dueño, al portero o algo?
Poco a poco la gente que tenía delante en la fila entró en el pub, yo seguía muy nerviosa, aunque Josh me había garantizado que entraríamos sin ningún problema yo tenía mis dudas. Cuando nos tocó nuestro turno, Josh hablo con el portero y sin ningún impedimento nos dejo entrar, dentro estaba con bastante gente que baila en la pista música muy animada. Josh me agarró del brazo para dirigirme con él a la barra a pedir algo de beber. Yo en un principio pues iba a pedirme un refresco, ya que nunca había bebido alcohol, pero Josh me convenció para que le diera un sorbo a la bebida que había pedido él, y realmente estaba muy buena, así que sin pensármelo dos veces me pedí la misma.
Pasadas dos horas, yo me encontraba en la pista muy animada bailando, sentía mucho calor por mi cuerpo, y no sabía si era por el calor que hacía en el local o el efecto del alcohol que tenía metido en mi cuerpo. Sentí como Josh se acercaba más a mí agarrándome la cintura, y como poco a poco posó sus labios en mi cuello, haciéndome suspirar de la excitación que me producían sus besos.
Al cabo de un rato, me encontraba sentada encima de él, ahorcajas comiéndonos la boca, sentía como sus manos se metían por debajo de mi falda y llegaba a mis muslos, y los acariciaba repetidamente, mis besos se intensificaron más y empecé a besarle el cuello, dando pequeñas succiones que se convertían en pequeñas marcas rojas. Estuvimos mucho rato así, hasta que Josh decidió que era hora de salir de ese sitio, e irnos a un lugar tranquilo, salimos del pub y fuimos a un callejón que estaba un poco apartado de la gente, y nos estuvimos besando, tocando, durante mucho rato, tanto que podía sentir como un gran bulto se asomaba por su pantalones… De repente me separe, me había dado cuenta de que se nos iba a salir de las manos, y yo aún no estaba preparada para tener mi primera vez…
—Dani, ¿Qué ocurre? –dijo Josh mirándome fijamente.
—Creo que es mejor que me vaya para casa –dije mientras sentía como un dolor punzante se situaba en mi cabeza y miraba algo borroso– No me encuentro demasiado bien.
—Te acompaño –dijo Josh con preocupación.
—Bueno… —dije susurrando notando como me abrazaba por la cintura para hacerme caminar.
Caminamos durante unos minutos, y esperamos a que apareciera un autobús nocturno, para poder ir a casa. Cuando llegó el autobús montamos en el, y nos sentamos en los asientos de atrás, notaba como me pesaban los ojos, cada vez miraba más borroso y inconscientemente apoye mi cabeza en el hombro de Josh. A la media hora, noto como Josh me mueve levemente ya que nuestra parada está cerca, abro los ojos lentamente y sigo mirando nublado. Llegamos a la parada y bajamos, yo no me aguanto mucho de pie, es como si me diera todo vueltas.
—¿Vas a subir por el árbol que está delante de tu habitación? –me pregunto Josh un poco preocupado.
—Sii –dijo sonriendo de oreja a oreja– No tengo otro sitio por donde subir…
—Estás muy mal Dani… —dijo Josh mirándome.
—Sii… vaya ahora te veo doble –dijo con una risa tonta.
Acto seguido deje a Josh, y me fui caminando hacia el jardín para llegar de hasta el árbol que estaba situado enfrente de mi habitación, todo me seguía dando vueltas pero tenía que subir hasta mi habitación, sino al día siguiente sería persona muerta. Comencé a subir por el tronco del árbol, aferrándome a él para poder subir mejor, cuando ya estaba casi llegando a la parte donde estaba mi ventana de la habitación perdí el equilibrio haciendo que resbalará por el tronco para abajo, un dolor intenso noté en mi brazo, lo mire y una herida que está comenzando a sangrar se ha formado por culpa del tronco del árbol, me escuece mucho y me duele, pero tengo que conseguir llegar hasta mi habitación. A duras penas consigo llegar a ella, me meto con cuidado tratando de no hacer ruido, me dirijo a mi cama y cojo debajo de la almohada mi pijama me lo pongo. Veo como mi herida se está poniendo peor, así que decido y al baño para lavarme la herida y curarla un poco.
Abro la puerta de mi habitación con cuidado, y veo que el pasillo está completamente a oscuras, se escucha unos leves ronquidos provenientes de las habitaciones de mis primos, paso de largo hasta que llego a la puerta del baño, lo abro lentamente y cierro la puerta con cuidado. De paso que estoy hago mis necesidades, no sé porque pero tengo unas ganas tremendas de descargar, debe de ser todo el alcohol que he bebido. Cuando acabo me dirijo a la pileta del baño, y abro el grifo dejando que el agua fría limpie mi herida, que me escuece intensamente, cuando veo que ha quedado limpia completamente y que ha dejado de sangrar me la seco con cuidado.
Después salgo del baño, con el mismo cuidado con el que entre, me dirijo a mi habitación sigilosamente tratando de no despertar a nadie, cuando llego a mi puerta la abro y la cierro con cuidado, ya estoy de nuevo fuera de peligro… fuera de las normas que me quieren imponer. Me dirijo a mi cama y me tumbó en ella lentamente voy cerrando los ojos, a causa del excesivo sueño que está entrando por culpa del alcohol que he ingerido, hasta que me quedo dormida completamente…
Continúa…
