«Ich Brech Aus» Temporada II
CAPITULO 4
Narrador Omnisciente
Las horas habían pasado y cada uno se fue levantando, Simone ese día se había ido temprano, aunque era sábado y los fines de semana no tenía que ir a la galería de pinturas, pero se acercaba una exposición importante, que tendría que ir a dar en un mes afuera del país, y tenía que ultimar detalles, por eso, ese día se acerco temprano hasta la galería. Bill dormía plácidamente, era su mes de vacaciones sin ningún compromiso en su agenda así que aprovechara para dormir hasta tarde. Tom se levantó porque necesitaba ir al baño, y de paso bajo a la cocina para desayunar algo, aprovechando que ya se había levantado.
Narra Tom
El día anterior, mi prima me había dejado las cosas bien claras y me sentía mal por todo lo que había pasado en mi vida durante esos tres años, he cambiado mucho, tanto que me he convertido en un ser despiadado con las mujeres, no me importa sus sentimientos, lo que me importa es el placer que me dan en la cama.
Los rayos de sol habían penetrado por las rendijas de las persianas, provocando que me despertara por la luz, que estaba invadiendo mi habitación. Me estire para desperezarme y me destape, después me dirigí al baño ya que me habían entrado unas ganas tremendas de ir. Abrí la puerta de mi habitación, y me encontré con la puerta de la habitación de mi prima, que se escuchaba como dormía, no le di importancia y me dirigí hacia el baño, cuando descargue mi vejiga fui a la pileta a lavar las manos, y vi unas manchas débiles tirando al color rojo, no le dí importancia pero era raro…
Salí del baño, y baje las escaleras para dirigirme a la cocina, ya que estaba despierto iba a aprovechar para desayunar, ya que mis tripas estaban empezando a grujir de tal manera que despertaría a todo el vecindario. Entre en la cocina, y me dirige al mueble que está encima del fregadero para coger mi taza de desayuno, y puse el café a hacer, mientras me hacia unas tostadas. Un ruido hizo que dirigiera la vista hacia la puerta del jardín que daba a la cocina, seguro que había sido el impacto del periódico, que el repartidor todas las mañanas deja en la puerta.
Con mucha parsimonia, ya que hasta que no tome mi café no soy persona, abro la puerta. Me agachó para coger el periódico y lo que miro me deja helado, desconcertado y cabreado. Había una foto de dos personas comiéndose a besos en un callejón al lado de un pub, la situación no habría tenido la menor importancia, sino fuera porque una de esas personas era mi prima, ¿Pero cómo había salido de casa?… y por encima el titular del periódico en letras grandes decía:
“LA PRIMA REBELDE DE LOS KAULITZ, ¿SEGUIRÁ LOS PASOS DE SU PRIMO TOM?”
Después en letra más pequeña explicaba la noticia, arrugue entre mis manos el periódico con la rabia, de que hubiera desobedecido a mi madre, y de que se estuviera besuqueando con el imbécil de Josh Hamilton. Me dirigí hacia la puerta de la cocina, haciendo caso omiso a las tostadas que habían saltado ya del tostador, y se estaban quemando. Subí las escaleras deprisa hasta que llegue a la puerta de la habitación de mi prima, la abrí de golpe no molestándome por si se despertaba o no, en esos momentos la quería matar.
Me dirigí hacia la cama de ella, pero antes descorrí las cortinas para hacer que la claridad entrará en la habitación, y mire a mi prima con odio. La zarandeé un poco para que se despertara, haciendo que al mínimo movimiento empezará a abrir los ojos, cerrándolos al instante por la fuerte claridad que había en esos momentos en la habitación.
—¿Qué haces aquí en mi habitación Tom? —dijo Dani despertándose y apoyando un mano en la cabeza dolorida por la resaca de la noche anterior.
—A ti no te han enseñado que cuando te dicen NO… es NO —dije enfurecido y tirándole un periódico en la cara.
—Tom… vete a dar la murga a otro, anda —dijo Daniela mientras se volvía a tapar para dormir de nuevo.
—Tss… tan rápido ¿te has olvidado de mí? —dije haciéndome la víctima.
—Tú haces tu vida. Yo hago la mía. Así de fácil es Tom —dijo mi prima mirándome fríamente.
—Mira mocosa me tienes hasta la narices —dije mientras le apuntaba con un dedo índice en la cara— Hablare con mamá y te aseguro que en dos meses no sales de casa.
—Tú no eres nadie para meterte en mi vida —dijo Dani con rabia— Hace 3 años que aprendí a vivir sin ti.
Me quede pensando en las últimas palabras de mi prima, tenía razón… Pero ver esas imágenes con Josh me hizo enfurecerme, no soportaba ver a mi niña en brazos de otro que no fuera yo.
—Tal vez hayas aprendido a vivir sin mí, pero echas de menos mis besos, mis caricias, lo sé bien. Ya vendrás tú a mí, no voy a ir detrás de ti, estoy cansado de ser rechazado por ti continuamente. Tú sabrás lo que quieres. «niña mayor» —salí del cuarto de mi prima dando un portazo tras mi salida.
Cuando llegue a la cocina, las tostadas estaban completamente chamuscadas, tuve que tirarlas a la basura directamente y hacerme otras, pero estaba de tan mala leche, que solo me tome el café directamente. A las pocos minutos, bajo mi hermano, y me vio intensamente a los ojos algo se había olido, me conocía demasiado bien.
—¿Te encuentras bien? –dijo mi hermano mientras cogía una taza para echar su café.
—Sí, si estoy perfectamente –dije mientras daba un sorbo largo a mi café.
—Estás seguro… —dijo mi hermano arqueando la ceja– Tú cara me dice todo lo contrario.
—Que se cree esa mocosa –dije con rabia.
—Tom… —dijo Bill fulminándome con la mirada.
—Se cree porque ya tenga 15 años, puede hacer lo se le antoje –dije de repente.
—Tom, ¿Qué ha pasado? –dijo Bill con cara preocupada.
—Quieres que te diga lo que ha pasado –dije estallando en cólera– Tú prima ha desobedecido a nuestra madre, y se ha ido a la fiesta.
—Enserio… jejejee –dijo mi hermano mientras se reía.
—¿Te parece gracioso? –dije a mi hermano.
—Mucho –dijo Bill– Está en la edad de la rebeldía, jejejee.
—Pues aún no sabes lo más grave –dije mirando a mi hermano seriamente– Tú prima sale en la portada del periódico…
—¡¡QUÉ!! –dijo mi hermano mientras escupía el café– ¿Estás seguro?
—Segurísimo… lo he comprobado con mis propios ojos –dije mientras llevaba mi taza al fregadero.
—¿Y qué estaba haciendo? –dijo mi hermano.
—Eso que te lo explique ella… —dije mirando a mi prima que en esos instantes entraba por la puerta de la cocina.
Narra Daniela
Estaba durmiendo plácidamente cuando mi primo, el muy desgraciado, me vino a despertar. Claramente, está que cuando lo vi plantado en mi habitación de mala leche, le dije se fuera a darle la paliza a otra persona y que me dejará en paz. Pero no me hizo caso, y me tiró un periódico en la cara, que traía consigo. Estuvimos discutiendo durante unos minutos y finalmente se fue de mi habitación, dando un tremendo golpe a la puerta al cerrarla.
Fije mi vista lentamente, ya que aún la tenía un poco nublada por el exceso de claridad, y pude leer un gran titular en letras negras que ponía:
“LA PRIMA REBELDE DE LOS KAULITZ, ¿SEGUIRÁ LOS PASOS DE SU PRIMO TOM?”
Más abajo en letras más pequeña ponía el resumen de la noticia, la leí detenidamente y no me podía creer lo que estaba leyendo, aparte de la foto en la que aparecía con Josh morreándome a saco.
“Tan solo tiene 15 años, y ya va por el mismo camino de su primo mayor Tom Kaulitz, sí, como lo veis esta jovencita es la prima rebelde de los gemelos Kaulitz. A pesar de todo intento de protegerla, esta foto demuestra que realmente la joven tiene escuela, ¿con que nos sorprenderá próximamente…? “
Lancé el periódico contra la pared, estaba harta de la prensa sensacionalista, que solo hacía que inventar cosas, en este caso es obvio, que ha sido verdad. Pero yo quiero vivir mi vida tranquila sin tener que darle cuentas a nadie, la verdad es que no sé como mi primo Bill consigue llevar su “vida normal”, siempre acompañado de guardaespaldas. Sentí mi estómago que me rugía, no sé si de hambre o de dolor, ya que lo tenía revuelto, por el alcohol ingerido.
Fui al baño, y me lave la cara con agua para despejarme un poco. Después volví de nuevo a mi habitación y me puse una ropa cómoda, unos pantalones de algodón para hacer deporte con una camiseta de manga larga, tenía que disimular mi herida. Me maquille un poco por el cuello, para disimular el chupetón que me había dejado Josh, cuando vi que ya estaba lista para salir al mundo exterior, salí de mi habitación camino a la cocina.
Estaba llegando a la cocina y escuchaba las voces de mi primo Tom, que estaba hablando con otra persona, me supuse que era mi primo Bill que igual ya se había levantado. Me acerque a la puerta y escuche a mi primo Bill decir a Tom.
—¿Y qué estaba haciendo? –escuche decir a Bill.
—Eso que te lo explique ella… —le contestó Tom mientras me miraba con cara de odio, ya que acababa de entrar por la puerta.
—Dani… —dijo mi primo Bill mirándome intensamente— ¿Qué ha pasado?
—Nada… —dije tartamudeando.
—Dice Nada… la niña –dijo Tom sarcásticamente– Cuéntale lo que has hecho.
—No tengo porque dar detalles de mi vida privada –dije a la defensiva.
—¡¡¡Por Dios!!! DANIELA SE HA ENTERADO TODA LA CIUDAD –dijo Tom chillándome como un desquiciado.
—TOM –dijo Bill– No le chilles, vamos a tratar de hablar civilizadamente. Así no vas a conseguir nada.
—Bueno está bien… —dijo Tom entre dientes.
—Dani pequeña… —dijo Bill acercándose a mí, mientras acariciaba mi mejilla– Sabes que lo que has hecho hoy por la noche está mal.
—… —no dije nada solo me limite a bajar mi cabeza.
—Dani, sé como te sientes –dijo Bill agarrándome del brazo para hacerme sentar en la silla, luego cogió otra él, poniéndose enfrente mía– Yo también he sido adolescente, y también he querido probar cosas.
—Yo solo quiero vivir mi vida, independientemente de vosotros –dije mientras unas lágrimas corrían por mis mejillas– Estoy harta de que todos los días, en el instituto se me acerquen chicas y chicos, solo por el simple hecho de que soy vuestra prima.
—Dani te acostumbraras, dale tiempo al tiempo, ahora tendrás que aprender a separar a tus amigos de verdad de los interesados… —Mi primo Bill era muy comprensivo y me trata bien, me hablaba con respeto, no como Tom que desde que ha llegado lo único que ha hecho, ha sido gritarme y juzgarme sin saber nada de nada.
—Ya… —dije mirando al suelo.
—Si quieres vivir tu vida estás en todo el derecho de hacerlo, pero también, tienes que entender que tienes que ir con más cuidado y no estar a la vista de cualquiera, ahora te perseguirán paparazzi con tal de sacar una exclusiva de nosotros —Me miró fijamente, y tenía toda la razón, tendría que haber ido con más cuidado y no dejarme mostrar tan obvia— Pero en el caso de que quieras vivir tu vida… toma precauciones —Bill me hizo reír con su último comentario.
—¡¡Bill!! No me vengas ahora con una clase de precauciones sobre el sexo —Le dije mientras me reía— Esa charla me la dio tu madre no hace mucho.
—No me refería a eso Dani… —dijo mi primo un poco ruborizado– Aunque también es bueno que cuando vayas a tener… bueno tu primera vez utilices precauciones.
—¿Y quién te ha dicho que no la he tenido ya? —dije levantando mi ceja derecha. Observé como Tom posicionado, todo el rato detrás de Bill apretaba fuerte la mandíbula marcando los huesos de estos, apretó fuerte los puños uno de ellos sobre la mesa, y salió de la cocina. No pude evitar esbozar una pequeña sonrisa de triunfo. ¿Él podía haber lo que quería con las chicas? Si, ¿Pues porque yo no podía hacerle creer lo mismo a él?
—¿Me lo estás diciendo enserio? —Me pregunto Bill sorprendido. Yo me encogí de hombros dejándole con la duda, si le decía que no, se lo diría a Tom y si le decía que si, igual.
—¿Tú a qué edad tuviste tu primera vez? Pues no se dé que te sorprendes Bill… —Bill tuvo su primera vez también «pronto».
—Pero no es lo mismo Dani… —Tomo mi mano entre las suyas.
—¿Por qué no es lo mismo? ¿Porque soy una chica? —Se estaba poniendo algo machista, con este tema… así que opte por levantarme e irme antes de enfadarme.
Subí a mi habitación, cerrando de un portazo la puerta de esta, me escondí en mi refugio, donde me sentía protegida… Me pase gran parte de la mañana encerrada en mi habitación, ni siquiera tenía ganas de comer, tenía el estomago revuelto y creo que eso fue debido, por el alcohol que había tomado por la noche.
Al llegar la tarde, no me apetecía seguir encerrada en mi habitación, así que decidí salir de mi cueva por un par de horas. Al abrir la puerta me encontré de frente con mi primo Tom, que salía de su habitación, note como su mandíbula se tensaba al verme, o quizás al recordar algo. Yo pase olímpicamente de él y seguí mi camino dirección hasta las escaleras, para bajar al piso inferior de la vivienda.
—Así que ya has tenido tu primera vez –dijo Tom mirando con rabia– ¿Folla bien, Josh?
Yo seguí mi camino como si no lo hubiera escuchado, cuando noto que me agarra fuerte de mi brazo derecho, justo el que tiene la herida, que me había hecho la noche anterior. Me doblo por el dolor que estoy sintiendo, mientras mi primo me mira desconcertado. Intento zafarme de su agarre pero él me agarra más, haciendo que me doble aún más por el dolor. Hasta que en un descuido mío, me levanto la manga de mi camiseta y miró mi gran herida…
—¿Cómo demonios te has hecho eso? –dijo mi primo Tom furioso— ¡¡CONTÉSTAME…!!!
Continúa…