
«Ich Brech Aus» Temporada II
CAPITULO 5
Yo no le conteste, me quede callada mirando mi herida que por momentos parecía que quería volver a sangrar de nuevo. Me solté de él bruscamente.
—¡¡SUÉLTAME!! –dije mientras bajaba las escaleras rápidamente escuchando a Tom llamarme.
—DANIELA VUELVE AQUÍ –dijo mi primo Tom gritándome desde el rellano de la escalera.
Yo no hice caso a lo que dijo, abrí la puerta de la casa cerrándola de golpe y empecé a correr hacia ningún sitio sin dirección. Por mi camino me encontré a Josh, que se estaba encendiendo un cigarrillo, sí… Josh fumaba desde hace un año, y alguna vez que otra lo había visto fumar otras cosas, que no eran tabaco…
—Dani… —dijo Josh aspirando el humo de su cigarro.
—Josh… —dije mirándolo a la cara.
De pronto a lo lejos, se escuchó a mi primo Tom salir por la puerta de casa, gritando para que volviera a casa. Me quede mirando a Josh y lo único que se me ocurrió fue comerle la boca a besos. Josh se quedo sorprendido a lo que le costó seguirme el rollo pero enseguida me siguió el beso, coloco sus manos en lo más bajo de mi espalda, luego deslizo una de ellas hasta mi trasero acercándome más a él. Josh cada vez me besaba con más desesperación. Unas manos grandes y fuertes me alejaron bruscamente de Josh, alejándome de él. Vi a Tom frente a Josh con una expresión de furia al máximo, no iba a pasar nada bueno… Josh era casi de la misma estatura que Tom, era muy alto para su edad. Tanto Tom como Josh no desviaban la mirada el uno del otro, ambos con rabia e ira.
—QUITA TUS SUCIAS MANOS DE MI PRIMA –Espetó mi primo con furia a Josh.
—NO SÉ PORQUE TENGO QUE HACERLO –dijo Josh gritándole en las mismas condiciones– SI ELLA HA SIDO LA QUE HA VENIDO A MI.
—ERES UN DESGRACIADO –dijo mi primo Tom mientras su puño derecho iba a parar en la cara de Josh.
—¡¡HIJO DE PUTA!! ME HAS ROTO LA NARIZ –dijo Josh tapándose su nariz, por la cual empezaba a brotar sangre.
—¡¡PARAR YA!! –grite asustada por lo que se iba a avecinar.
Pero mi primo no hizo caso, ni Josh tampoco. Ambos se enzarzaron en una pelea en la que Josh estaba siendo el mal parado, y mi primo Tom seguía propinándole golpes sin ton ni son. Me acerque a mi primo y le agarre de su camiseta, que era super ancha, para apartarlo de Josh. Si seguía así acabaría por matarlo… En una de esas un puño fue a parar a mi ojo derecho, dejándome aturdida por el dolor, instintivamente eche una mano a mi ojo para tocarlo…
—¡¡HIJO DE PUTA!! –dijo mi primo de repente— ¿COMO TE ATREVES A PEGAR A MI PRIMA?
Mi primo se acercó a mí, para ver como estaba pero yo tan solo me separe de él y salí corriendo dirección a nuestra casa, mientras seguía escuchando a lo lejos como Josh le contestaba a mi primo y seguían discutiendo. Abrí la puerta, rápidamente y la cerré con un gran golpe. Bill en ese momento salía de la cocina y me miró con un poco de preocupación, ya que se dio cuenta que mi ojo derecho estaba adquiriendo un color un poco extraño, que antes no tenía.
—Dani… ¿Qué te ha pasado? —dijo mi primo acercándose a mí.
—Nada… —dije mientras unas lágrimas traicioneras empezaban a caer por mis ojos.
—Pero pequeña… —dijo Bill abrazándome contra él.
—No puedo más… —dije entre susurros esperando que Bill no lo hubiera escuchado.
—Ven aquí… —dijo Bill mientras me hacía sentarme en el sillón— ¿Que te ha pasado en el ojo?
—Me he peleado… —dije sin dar explicaciones.
—Pues la persona que te ha dado —dijo Bill levantándome la barbilla— Pega bien… porque tu ojo empieza a estar morado.
—Ufffs —dije suspirando— Todo es por culpa de Tom.
—¿Tom…? —dijo Bill confuso— ¿Que tiene que ver Tom en esto?
—No me deja estar con Josh —dije con fastidio— Es mi vida y hago lo que quiero. Me controla como si tuviera 4 años.
—A ver Dani… —dijo mi primo Bill intentando hacerme comprender— Tom solo se preocupa por ti, y le está costando un poco asumir que ya seas una mujer y empieces a estar con chicos…
—Pero… —dije siendo interrumpida por Bill.
—Para él siempre serás su niña, su hermana pequeña… —dijo Bill mirándome con ternura.
—Ya… —dije a Bill mientras me quedaba pensativa.
—¿Quieres ir a dar una vuelta conmigo? —dijo Bill de repente.
—¿A dónde vamos a ir? —dije un poco curiosa.
—Bueno… estoy pensando en comprarme un coche —dijo mi primo mirándome mientras levantaba su ceja derecha— ¿Te gustaría venir conmigo para ayudarme elegir el modelo?
—Oishhh *—* —dije toda emocionada— Me encantaría… pero con una condición.
—¿Cuál? —me dijo Bill sonriente.
—Que sea la primera persona en montar en tu coche —dije con emoción.
—Claro que sí, peque —dijo Bill mientras me daba un beso en mi sien derecha.
Narra Tom
Al salir de mi habitación, me encontré cara a cara con mi prima Daniela, siguió caminando como si no me hubiera visto. Pero algo en mi interior me carcomía y quería saber si era cierto lo que había oído esa mañana en la cocina. Mi prima Daniela había dejado de ser virgen y me imagino que el encargado de eso fue ese Josh Halmiton. Si tuvo que ser él, porque se nota que se entienden, así que ni corto ni perezoso le pregunte directamente si Josh follaba bien, quería saber que rival tenía, porque todas las chicas que están conmigo quedan muy satisfechas y lo pasan muy bien conmigo, y no creo que ese Josh hubiera sido capaz de hacer sentir a mi prima las sensaciones que se tiene cuando una persona tiene experiencia.
Tras esa pregunta mi prima no me respondía, y siguió su camino pero yo quería saber si había sido cierto o no. La agarre por el brazo haciendo que se doblara por el dolor, hasta que le levante la manga de la camiseta y pude ver una herida en el brazo como un rajazo… ¿Pero como se la había hecho? Ahora entendía los rastros de sangre que vi por la mañana en la pileta, era de ella. Le pregunte, pero ella no me respondía y salió corriendo de la casa, yo grite por ella, pero no me hizo caso.
Minutos más tarde salí a la calle para buscarla, y me encontré a mi prima hablando con ese tal Josh Halmiton. Al verme acercarme a ellos, mi prima se lanzó a los labios de Josh y se estuvieron besando durante unos minutos, una sensación rara recorrió mi estomago al verlos así, quizás eran celos… pero una rabia interior surgió en mí, acercándome más a ellos y separando a mi prima de los labios de ese tipejo. No iba a consentir por ninguna circunstancia que estuvieran juntos, Josh me da muy mala espina, no sé tengo una mala sensación, desde que lo he visto. Josh me dijo que mi prima había ido a él, que no me tenía que poner así. Sin pensármelo dos veces mi puño de mi mano derecha acabo en la cara de Josh, provocándole que le sangrara la nariz, se la había roto. Después de insultarme, no enzarzamos en una pelea que hizo que mi prima Daniela saliera mal parada, huyendo y dejándonos solos a los dos.
Después de que Dani se fui aún nos estuvimos pegando, pero al poco rato se separo de mí con la mirada amenazante, y diciéndome que eso no quedaría así, y que ajustaríamos cuentas, para luego marcharse a los dos segundos. Me quede parado en medio de la calle, que a esas horas estaban desiertas, y camine hacia un pequeño parque que había cerca a nuestra casa. Me senté en unos de los bancos y rebusque mi cajetilla de tabaco en los bolsillos grandes de mi pantalón. Después encendí mi cigarro pensando en todo lo que había sucedido esos días, porque mi prima había cambiado tan drásticamente de actitud, convirtiéndose en una persona de espíritu contestatario.
Ya empezaba a refrescar, ya que eran sobre las 8 de noche y ya estaba oscureciendo y decidí ir a dar una vuelta a otro sitio, como era sábado podía ir algún pub y poder encontrar a alguna chica guapa con la que pasar una noche de ensueño y poder disfrutar de esa noche de placer y sexo. Me fui hacia la zona centro de Hamburgo, donde había los pubs de marcha, entre en uno intentando pasar lo más desapercibido posible, ya que al ser una estrella del pop, y conocida pues podrían conocerme fácilmente, me puse la capucha de la chaqueta y hasta que o llegue a donde estaba el portero no me la quite, no me hizo falta enseñar el DNI me dejo entrar automáticamente. Nada más entrar me dirigí a la barra para pedir algo de beber fuerte.
Me pedí un Whisky con hielo, que me lo bebí en varios sorbos. Necesitaba desahogarme, así que empecé a beber, una copa tras otra mientras observaba a varias chicas que estaban de infarto. Alguna de ellas, sería mi próxima víctima de esta noche, en la cual caería rendida a mis pies, como el dios del sexo que soy. Lentamente me fui acercando a una de ellas, era las que más bonita de todas, ya que tenía un cuerpo de infarto, sus medidas debería de ser 90-60-90. Tenía unas curvas de vértigo, en ese momento la agraciada que pasaría conmigo esa noche, se giró abriendo sus ojos a lo máximo.
—Tú… —dijimos los dos a la vez— ¿Pero cómo? —volvimos a decir los dos.
—Ya te dije que vivía en Alemania que sería fácil de encontrarme —dije mirándola mientras una sonrisa se me ponía de oreja a oreja.
—Ya… pero no pensé que te encontraría tan pronto —dijo mirándome mientras se mordía el labio inferior— Alemania es muy grande.
—Si… ¿Y qué milagro ha hecho que estés aquí? —dije mirándola mientras jugaba con mi piercing.
—He venido de viajes de negocios —dijo mientras me miraba coquetamente.
—Pues te gustaría que te hiciera de guía turístico de esta hermosa ciudad —dije mirándola de nuevo.
—Si… tú quieres no es ningún problema para mí —dijo mientras se volvía a morder su labio inferior.
—Por cuantos días estarás en Alemania —dije a Sally, si recuerdo bien, ese era su nombre.
—Dos semanas —dijo Sally— Bueno… me enseñas algo de Hamburgo…
—Sí, claro —dije mientras la miraba tontamente.
Vi como Sally avisaba a sus compañeras de trabajo, que se venía conmigo. Antes de salir del pub, puse de nuevo la capucha de mi cazadora, para pasar otra vez entre la multitud de gente, que estaba haciendo cola en la entrada del pub, y no ser reconocido. Cuando estuvimos a dos calles del pub, agarre a Sally de la cintura para caminar más apurados.
—Bueno… que me vas a enseñar de Hamburgo —me pregunto Sally.
—Pues si te parece vamos a dar un paseo por aquí —dije mientras no dirigíamos hacia el puerto marítimo de Hamburgo— Es un lugar muy bonito y con unas vistas muy bonitas.
—¿Enserio? —dijo mientras me sonreía.
Llegamos hacia nuestro destino, y estuvimos observando el mar que tranquilamente y silenciosamente se movía, haciendo que las olas del mar fueran una música relajante para nuestros oídos, que nos hizo perdernos en nuestros ojos. Lentamente me fui acercando a ella y nuestros labios se rozaron, estuvimos dándonos pequeños besos cortos hasta que nuestras lenguas se unieron en una danza apasionada, haciendo que nuestros cuerpos se excitarán por momentos. Después no separamos y sonreímos tímidamente, y me acerque a ella para besarle en el cuello detrás de la oreja, sintiendo sus gemidos por la excitación que le estaba causando en su cuerpo, y que también estaba empezando a afectar a mi cuerpo.
—Venga vamos —dije a Sally agarrándola de su mano.
—¿Adónde vamos? —me preguntó intrigada.
—Vamos a mi casa a tomar algo —dije mientras le besaba en la mejilla.
Fuimos hasta mi casa dando otro paseo, nos abrazábamos y nos dábamos besos desesperados, cuando llegamos a la puerta de mi casa, metí la mano en mi bolsillo para sacar las llaves, abrí la puerta lentamente y sin hacer ruido, ya que suponía que a esas horas mi hermano y mi prima estarían dormidos ya, y no quería despertarlos. Di paso a Sally para que entrara en la casa, que se quedó anonadada al ver el gran salón de la casa.
—Que casa más chula —dijo mirándome.
—Sii —dije sonriendo— Aunque está casa es de mi madre, pero pronto comprare una para mí.
—Vaya… —dijo mientras se sentaba en el sillón.
Yo me dirigí hacia el minibar que había en el salón, y saque una botella de whisky para tomarnos las copas, y la cubitera con el hielo. Nos bebimos entre besos y abrazos una copa, después la guíe hacia mi habitación procurando no hacer ruido, llevando la botella de whisky y los vasos. Cerré la puerta de mi habitación, y nos sentamos en mi cama. Eche un poco más de bebida en el vaso, y fuimos bebiendo a sorbos después apoye la botella en el suelo con los vasos.
Me acerque a ella y le empecé a besar el cuello, haciendo que acabáramos tumbados en la cama, Sally echaba la cabeza hacia atrás para que yo pudiera recorrer más fácilmente su cuellos con mis besos. Suspiros salían por su boca, haciéndome saber que eso le gusta y que se estaba excitando. Sentí como sus labios se posaron en mi cuello, y como empezó a succionar levemente en él. Por momentos, los besos se volvieron más bruscos y más salvajes, era como una guerra que ninguno de los dos quería perder.
Note como sus manos se metían por debajo de mi camiseta, y me acariciaba mis abominables bien formados. Yo tampoco perdí tiempo y metí mis manos por debajo de su camiseta, dirigiéndolas hasta sus pechos, donde les acaricie repetidamente notando como sus pezones se empezaban a poner duros al contacto con mis dedos. Cambiamos de posición y ella ahora se encontraba encima de mí, me incorpore, apoyando mí espalda en el cabezal de mi cama para poder besarla más fácilmente, la tenia ahorcajas sentada encima de mí.
Nos seguimos besando apasionadamente, mientras mis manos se dirigían hacia sus muslos acariciándolos levemente. Poco a poco mi manos fueron subiendo por sus caderas, hasta llegar al borde de su camiseta, lentamente se la fui subiendo hasta que sus pechos fueron quedando al descubierto, quitándosela finalmente y lanzándola a cualquier sitio de la habitación. Después ella me beso intensivamente por el cuello, haciendo que me separara un poco del cabezal de la cama, momento que aprovecho para sacarme mi camiseta.
Ahora estábamos semidesnudos, yo sin camiseta y ella sin su camiseta, con el sujetador puesto. Dirigí mis labios hacia sus pechos que empecé a besar con desesperación, mientras que con mis manos buscaba el broche del sujetador, cuando lo encontré se lo desabroche, haciendo que sus pechos estuvieran completamente descubiertos. Ella dirigió sus manos a la hebilla de mi cinturón para poder desabrochármelo, cosa que en unos segundo consiguió. La tumbe en la cama, de tal forma que ella ahora estaba debajo de mí y me concentre en sus pechos, hasta que fui bajando hasta su vientre encontrándome con la cremallera de su falda que deslice lentamente.
Note como ella también me bajaba la cremallera de mi pantalón e introducía su mano por dentro de él, y empezó a acariciar mi pelvis con su mano, provocando que oleadas de calor recorrieran mi cuerpo, y que se concentraran en el punto estratégico de mi cuerpo. Note como poco a poco mi miembro empezaba a endurecerse por la excitación, tanto que ya me hacía daño el simple roce de mis calzoncillos. Sally seguía pasando sus dedos rozando con sutileza, haciendo que por momentos pequeños gemidos salieran de mi boca.
Lentamente la tumbe en la cama de nuevo, ya que había recuperado su posición anterior de estar encima de mí y con mis dedos le fui bajando las braguitas, mostrando ante mí un terreno por explorar. Sumergí mi cabeza entre sus muslos, mientras le propinaba besos en ellos, haciendo que algún que otro gemido saliera de su boca. Noto como con sus manos, agarra mis rastas tirando de ellas, haciéndome emitir algún gemido.
El ambiente se estaba caldeando de tal forma que mi miembro exploraría en cualquier momento, y no habíamos empezado. Lentamente note como sus manos se situaban en mis caderas y poco a poco sentí como mis bóxers iban dejándome desnudo completamente, después aparte unas mis piernas para poder quitarlo y los lance hacia algún sitio de la habitación. Ahora sí, estábamos completamente desnudos… con la excitación en nuestra piel.
Sally estaba bajo mi cuerpo, separe sus piernas con algo de brusquedad para posicionarme entre ellas. Abrí el cajón de la mesita de noche y saque un preservativo, me lo coloque lo más rápido que pude y sin pensármelo dos veces la penetre con rapidez haciendo que de su boca saliera un gran gemido, pero fue tapado por la palma de mi mano. Mis embestidas cada vez eran más rápidas, según aumentaba la excitación en mi cuerpo. Sally dejaba besos por mi cuello y arañaba mi espalda como si fuera un gato.
La habitación se fue llenando de gemidos, mucho de ellos ahogados por taparlos con nuestros besos. Ya estábamos muy acalorados, en nuestros cuerpos había una capa de sudor resbaladiza. Estaba a punto de llegar al placer, la cara de Sally me decía lo mismo, unas cuantas embestidas más y habríamos acabado con esta noche de sexo. Me moví más rápidamente todavía, cuando note como mi miembro se empezó a contraer para explotar a los pocos segundos. Nuestra respiraciones estaban agitadas, salí de ella y me tumbe boca arriba en mi cama, ella apoyo su cabeza en mi pecho mientras trataba hacer que su respiración fuera acompasada.
Al cabo de unos minutos, Sally se levantó y comenzó a poner su ropa interior, seguida después de su ropa, me dejó desconcertado porque no me hizo falta decirle que se fuera. Yo me quedé tumbado en la cama, aun desnudo intentando volver a coger aire, me había cansado bastante. Después cuando recuperará fuerzas, ya me podría el bóxer.
Narra Daniela
No sé que hora era de la madrugada, pero unos sonidos como gemidos me hicieron despertarme. Cada vez se escuchaban más fuertes, aunque algunas veces eran como ahogados, me imaginaba de donde provenía eso, Tom seguramente había traído alguna tipeja y la metió en la habitación y ahora están teniendo sexo, sin tener en cuenta que su hermano y yo estamos también en casa, mi primo nunca cambiará… eso me duele demasiado.
Me levanto de la cama con la intención de pillarlos infraganti, pero pienso que es mejor que me quede en mi habitación. Si entrará en la habitación, Tom pensaría que estoy celosa y no quiero demostrarle que aún siento algo por él. Así que me dirijo otra vez a mi cama y me tapo con la almohada la cabeza, para amortiguar el sonido que provocan los muelles de la cama de Tom y los gemidos. Finalmente me quede dormida tras unos largos minutos de infinito dolor.
Los rayos tenues de un día nublado empezaron a iluminar mi habitación, haciéndome despertar poco a poco mientras que me hacia la remolona en la cama. Cuando ya estuve despierta, en un par de patadas me saque las sabanas de encima, y me levante de la cama y empecé a prepararme la ropa que hoy me pondría. Me fui al baño y me di una ducha para ser persona. Cuando acabe de darme la ducha, me enrolle una toalla alrededor de mi cuerpo, que previamente me sequé. Después salí del baño, rezando de no encontrarme con el imbecil de mi primo Tom, tuve suerte porque no me lo encontré. Una vez dentro de mi habitación, me dispuse a ponerme la ropa que había elegido antes de ir a ducharme, al ser domingo no tenía previsto salir a ningún sitio, así que me cogí una camiseta y unos pantalones de un chándal cómodos para pasar el día.
Después me dirigí a la cocina a desayunar, baje las escaleras lentamente hasta que lleve al piso inferior para dirigirme a ella. Abrí la puerta de la cocina, y me encontré de frente a primo Tom que en esos momentos estaba cogiendo una taza para tomar su desayuno, nos cruzamos unas miradas de odio y nos quedamos callados, no dijimos nada. Me dirigí hacia el mueble donde estaba la loza, para coger mi cuenco de cereales, pasando por el lado de Tom, pero sin hacerle ningún caso, como si estuviera sola en la cocina.
Cuando me fui a sentar en la mesa, note como Tom no paraba de mirarme, me estaba poniendo de los nervios, odio que la gente me mire. Creo que me pasa eso desde que aquel hombre hace 4 años me secuestro e intentó violarme, de vez en cuando sueño como sus manos me tocan, haciendo que sienta asco de mi cuerpo… de mi misma.
De repente noto como Tom se acerca más a mí, y como una de sus manos se dirige hacia el ojo, en donde el día anterior me pego Josh, noto sus dedos rozar mi párpados, y una sensación se me coloca en el estomago al sentir sus caricias de nuevo, pero me acuerdo de lo que paso esa noche en la habitación de él, así que me aparto bruscamente de él.
—Dani… —dijo Tom en modo calmado después de dos días, en lo que único que hizo fue gritarme– Solo quería ver como tenías tu ojo.
—NO ME TOQUES CON TUS SUCIAS MANOS –dije mientras por mis ojos empezaban a salir unas cuantas lágrimas, me levante tan bruscamente que mi cuenco cayó al suelo haciéndose añicos.
Continúa…