«Ich Brech Aus» (Fic de Heiligtkt483)
CAPITULO 8
Narrador Omnisciente
—¿Qué es lo que pasa, Tom? —dijo Bill al ver a su hermano en ese estado.
—Dani, no está en la casa —dijo susurrando Tom.
—¿Cómo que no está en casa? —preguntó Bill cuando oyó decir eso a su hermano.
—No está… —volvió a repetir Tom.
—¿Tenemos que buscarla? —sugirió Gustav.
—Si no puede estar muy lejos —dijo Georg— Además no conoce todavía la zona.
Los chicos se dirigieron al recibidor de la casa a coger sus cazadoras donde comprobaron que la cazadora de Dani no estaba, así que se la había puesto para irse. Abrieron apresuradamente la puerta saliendo al exterior de la casa fijándose que Dani estuviera en el jardín de la casa de Gustav, pero no estaba, la esperanza que tenían hasta ese momento se desvaneció y empezaron a recorrer cada rincón de las casas cercanas de la casa de Gustav pero Dani no aparecía. Anduvieron 5 cuadras esperanzados de por lo menos apareciera en algún rincón pero el rastro de Dani había desaparecido. Tom desesperado aun siguió buscando y llamando por ella pero no obtenía respuesta.
—¡¡DANI!! ¡¡DANI!! —repetía sin cesar Tom hasta que su voz se le empezó a quebrar.
—Tom, hermano —dijo Bill— Es mejor que avisemos a mamá.
—No Bill —dijo Tom con impotencia— Tiene que aparecer no se la pudo haber tragado la tierra, así como así, tiene que estar por algún sitio que no hayamos mirado.
—Tom, es inútil seguir buscándola —dijo Gustav intentado hacerlo entrar en razón.
—¡¡No!! Hay que buscar en donde sea —dijo Tom empecinado.
—Tom hazle caso a tu hermano, es mejor que llaméis a vuestra madre y dar parte a la policía —dijo Georg poniendo algo de serenidad ante la situación.
Tras las palabras de Georg, Bill sacó su móvil para llamar a su madre pero cuando fue a marcar el número, se dio cuenta que no tenía batería, así que desesperado le pidió el móvil a su hermano Tom, esté le prestó su móvil pero cuando marcó el número y espero a que le diera tono la llamada, este le comunicó que su móvil no tenía saldo en ese momento, así que no podía realizar la llamada. ¡¡Maldita tecnología!! Pensó Bill que entre 4 personas solo haya dos móviles disponibles, dirigió su mirada hacia los G´s para que estos les cedieran su móvil pero los G´s cuando fueron a buscar el móvil en el bolsillo de sus cazadoras respectivas se dieron cuenta que no los tenían, se los habían olvidado en casa. Desesperado Tom se puso a discutir con los G´s por haber sido tan irresponsables y haberse olvidado el móvil en casa.
—Es que no pudisteis haberos olvidado el móvil otro día, verdad —espetó Tom.
—Lo siento Tom, es que con las prisas al saber que Dani no estaba en casa pues se me olvidó cogerlo —dijo Gustav apenado.
—Claro es que tus neuronas no piensan suficientemente —dijo Tom furiosamente.
—Oye tampoco hace falta que te pongas así con Gustav —contestó Georg— Porque tú en tu móvil no tienes saldo y seguro que lo has gastado llamando a tus amigas de una noche con las que le pones los cuernos a tu novia.
—Retira lo dicho, Capullo —dijo Tom mientras se abalanzaba a Georg— Yo no le pongo los cuernos a mi novia, te ha quedado claro.
—¡¡PARAR YA!! —gritó Bill— Es mejor que busquemos una cabina telefónica para poder llamar a nuestra madre, cuanto más tiempo tardemos más difícil será encontrar a Dani.
Todos se pusieron a caminar por la larga calle buscando una cabina telefónica y de paso mirando si por donde pasaban estaba Dani, caminaron como unos 40 minutos y pudieron ver a lo lejos una cabina telefónica, Tom al verla corrió desesperado hacia ella para poder realizar la maldita llamada y comunicarle la mala noticia a su madre de que Dani había desaparecido sin dejar rastro. Cuando Tom se acercó a coger el teléfono para realizar la llamada se dio cuenta que la cabina no funcionaba.
—¡¡Maldita sea!! —exclamó Tom mientras le empezaba a pegar patadas a la cabina para que funcionará, Bill cuando lo vio reaccionar así lo cogió intentando apartarlo de la cabina.
—Tom tranquilízate pegando a la cabina no vas a conseguir nada —dijo Bill intentando calmar a su hermano.
—Maldita cabina —dijo Tom con rabia.
—Tendremos que buscar otra cabina ¿no? —preguntó Gustav mirando a los gemelos.
—Vamos —dijo Georg.
Se pusieron otra vez a caminar sin cesar tenían que encontrar otra cabina telefónica lo más pronto posible, ya que Dani se encontraba pérdida en un sitio que no conocía. Caminaron durante unos 50 minutos, ya estaban es un zona de la urbanización que ellos no solían pasar por allí pero bueno a lo mejor tenían suerte y podrían encontrar otra cabina telefónica al cabo de un rato su búsqueda obtuvo respuesta hallando la ansiada cabina, esta vez fue Bill es que se acercó corriendo descolgó el teléfono y escuchó que esta daba tono, un suspiro de alivio salió de su garganta cuando comprobó que ese teléfono funcionaba correctamente, metió su mano en el bolsillo para coger una moneda, que echar en la ranura del dinero de la cabina, cuando se percató que no tenía dinero miró a los chicos desesperado, esto no podía estar pasando era como una pesadilla cíclica, que giraba sobre sí misma.
—Chicos… —dijo Bill con voz temblorosa— No tengo dinero… tenéis algo que dejarme.
—Espera… —dijo Georg mientras rebuscaba en su bolsillo— Te sirven 2 céntimos… es lo único que tengo.
—Solo tienes eso O__O —dijo Bill abriendo los ojos como platos.
—Sí —contestó Georg con resignación.
—Gustav, ¿Tienes algo que dejarme? —dijo Bill mientras miraba esperanzado a Gustav.
—MMmmm… voy a ver —contestó Gustav metiendo su mano en el bolsillo— Creo que vamos a tener mala suerte porque solo tengo 5 céntimos y creo que con eso no nos da ni para marcar el teléfono.
—Tom… —dijo Bill con desesperación, confiaba que su hermano tuviera algo de dinero para poder realizar la llamada.
—Voy a mirar —dijo Tom mientras rebuscaba el dinero que tenía en la cazadora— Mierda —dijo de repente— Me faltan 10 euros, que era la vuelta de lo de la pizzería. Lo siento Bill sólo tenía ese dinero.
—¿Y ahora que vamos hacer? —dijo Bill.
—¡¡Pero qué panda de ineptos somos!! —exclamó Tom— Que ni dinero tenemos y hay que hacer esa llamada ¡¡YA!!.
Después de estar discutiendo bastante rato, a lo lejos divisaron a una señora que venía hablando por el móvil, Bill al verla se le pasó una cosa por la mente y miró a los demás y que le devolvieron la miraba, todos habían tenido la misma idea. Cuando la mujer llegó a la altura de ellos, Bill descaradamente le cogió el móvil.
—Desgraciado, devuelve mi móvil —dijo la mujer mientras le pegaba con el bolso.
—Señora, por favor no me pegue —decía Bill con educación.
—Desgraciado, me estás robando el móvil —dijo la mujer mientras le propinaba otra golpiza.
Estaban tan desesperados tras coger el móvil, que sin darse cuenta echaron a correr calle arriba para poder realizar la llamada, la mujer se quedó quieta en la acera chillándoles de todo porque se habían llevado su móvil. Ahora se encontraban sentados en un banco cogiendo aire, sobre todo Bill, tenía que ser fuerte no era fácil comunicarle a su madre, que su sobrina pequeña había desaparecido sin dejar rastro. Nervioso comenzó a marcar el número del móvil de su madre con tan mala suerte que por los nervios lo marcó tres veces mal, al cuarto intento consiguió marcarlo correctamente, ya estaba escuchando la señal de la llamada cuando al poco rato la voz de su madre se escuchó al otro lado de la línea.
—¡¡Sí!! —preguntó Simone confundida al no reconocer el número.
—¡¡Mamá!! —dijo Bill con voz temblorosa.
—¿Eres tú Bill? —dijo Simone.
—Sí, mamá soy yo —dijo Bill con la voz un poco quebrada.
—Cariño, ¿Te pasa algo? —preguntó Simone preocupa— Te noto nervioso.
—Verás, mamá —Bill empezó a tartamudear a causa de los nervios— Ha pasado algo.
—¿Qué habéis hecho ahora? —dijo Simone con resignación.
—Emmmm —Bill solo consiguió emitir ese sonido que dándose callado.
—Bill… —lo llamó su madre a través del teléfono.
Bill se quedó estático era tanto el pánico que tenía que no fue capaz de emitir ningún sonido más, cosa que preocupó a su madre que empezó a llamarlo a través del teléfono, entonces fue cuando Tom decidió coger el teléfono y darle la noticia a su madre.
—¡¡Mamá!! —dijo Tom con voz ronca.
—Tom, Cariño ¿Qué es lo que le pasa a tu hermano? —preguntó Simone preocupada.
—Mamá, verás… —dijo Tom cogiendo aire— Tenemos una mala noticia.
—¿Qué ha pasado? —preguntó Simone con preocupación.
—VerássenoshaperdidoDani —dijo Tom rápidamente atropellándose las palabras.
—Hijo, no te he entendido nada de lo que me has dicho —volvió a decir Simone.
—Se nos ha perdido Dani —dijo Tom con voz clara, después de haber cogido otra vez aire.
—…… —Simone se quedó callada tratando de procesar la información que su hijo mayor le había dado, tanto que Gordon tuvo que coger el teléfono.
—Tom… —dijo Gordon a través del móvil— ¿Qué ha pasado?
—Verás Dani se ha perdido, hemos estado buscándola por todos los sitios pero no la encontramos —dijo Tom con desesperación.
—Cálmate, hijo —dijo Gordon intentado calmar a su hijastro mayor— ¿Por dónde la habéis buscado?
—Por todos lados y no aparece —dijo Tom.
—Bien, escúchame muy atento, Tom —dijo Gordon despacio— vais a ir a la policía a poner la denuncia desaparición.
—Pero no nos van hacer caso —replicó Tom.
—Tom, hazlo nosotros vamos ya para allí y firmaremos lo que haga falta firmar después en la denuncia —dijo Gordon serenamente— No hay que perder tiempo así que iros ya hacia la comisaría.
—Vale —dijo Tom asintiendo con la cabeza.
—Ah, y tranquilízate porque sino no vamos a llegar a nada —dijo Gordon para que Tom se calmará.
Después de que Tom colgará a su padrastro, les dijo a los chicos que tenían que ir a la comisaría a poner la denuncia de la desaparición de Dani, así que se pusieron en camino, pasando primero por la casa de Gustav para que este cogiera dinero, ya que tendrían que coger un bus para llegar hasta allí porque esta se encontraba en el centro de la ciudad y ellos vivían en una zona residencial un poco apartada de esta. Tuvieron que esperar bastante rato a que la línea de autobús, que iba a esa zona de la ciudad, cuando llegó el bus pues todos se subieron con prisa y Gustav pagó los tickets correspondientes.
Desde el autobús podían contemplar las calles por donde pasaban, estas ya empezaban a estar oscuras por que el sol ya se había ido, aunque solo eran las 7 de la tarde allí solía hacerse de noche muy temprano. Bill miraba por la ventana sin un punto fijo con cara de preocupación, Gustav estaba todo pensativo, Georg… pues también estaba pensativo y con cara de preocupación y Tom… no dejaba de pensar donde estaba su prima, donde podía haberse metido para desaparecer de la nada, se estremeció cuando se imaginó a su prima por las calles oscuras de Hamburgo sola y asustada, sin que nadie la protegiera en la oscuridad de la noche y él no estaba para protegerla y cuidarla como lo había hecho en la noche anterior. ¡¡Dios!! Pensó como le gustaría poder volver a sentir su pequeño cuerpo abrazándolo diciéndole que tenía miedo y si podía dormir con él esa noche, como le gustaría que solo hubiese sido un mal sueño…
Continúa…