«Ich Brech Aus» (Fic de Heiligtkt483)
CAPITULO 9
Narrador Omnisciente
Estaban sumidos tanto en sus pensamientos, que no se habían dado cuenta de que la parada en la que tenían que bajar ya habían llegado, menos mal que hubo más gente que se bajó en esa parada, dándoles tiempo a reaccionar para poder bajar del bus, anduvieron un par de pasos y llegaron a la entrada del edificio de la comisaría. Entraron en una enorme sala donde había una mujer en un mostrador, y se dirigieron hacia ella para preguntar donde podían hacer la denuncia.
—Hola, ¿Qué desean? –preguntó la mujer que se encontraba detrás del mostrador.
—Venimos a poner una denuncia –dijo Tom con voz temblorosa.
—En eso caso tenéis que esperar a que un oficial compañero mío os atienda –dijo la mujer de carrerilla.
—No podemos esperar, es muy urgente –dijo Tom con desesperación.
—Le he dicho que tiene que esperar –dijo la mujer con voz autoritaria.
Tom y los demás se fueron a sentar en unos bancos que había en la sala, para pasar el rato mientras esperaban a que alguno de los policías se dignara a atenderlos para poner la denuncia. Pero las horas iban pasando y nadie les atendía…
Bosque Grüne Blätter – zona noroeste de Hamburgo
Narra Daniela
Intentó abrir los ojos pero no puedo, una venda me está impidiendo abrir mis párpados, muevo mis manos y no puedo moverlas están atadas con una cuerda, ¿En dónde estoy? ¿Qué me ha pasado? ¿Dónde están Bill y Tom? Estoy asustada y hace mucho frío. Oigo afuera una voz de hombre, intentó por todos mis medios moverme y emitir algún sonido para que venga a mi ayuda, notó como las cuerdas están haciendo daño en mis muñecas de la fuerza con la que me muevo, de impotencia empiezo a llorar en silencio, muevo mis piernas intentado hacer otra vez algún tipo de sonido para que me escuché, la puerta se abre pienso que estoy salvada pero es todo lo contrario, escuchó como ese hombre me grita.
—¡¡CALLATE!! –dijo ese hombre con su voz profunda.
Me asustó y sigo moviendo mis piernas, poniéndome más histérica de lo que estaba, cosa que al hombre no le ha debido de gustar nada, porque notó como me ha pegado una bofetada, a causa de eso me pongo a llorar.
Escuchó como el hombre me dice que a partir de mañana no estaremos más allí, que ya ha arreglado todo para que mañana salgamos de la ciudad, tengo mucho miedo… quiero irme a junto de Bill y Tom, ¿porque ese hombre me ha cogido?. Notó como se acerca a mí y me coge en brazos hasta llevarme a una sitio blando, por lo que deduzco puede que sea el colchón de una cama, ¿pero porque me ha puesto ahí? Siento como mis brazos los ata en lo que puede ser las patas de la cama, me duele…
Escuchó otra vez su voz…
—Así te estarás más quietecita –dice con su voz grave mientras noto que me pincha con algo.
No puedo decir nada a causa de la mordaza, siento que mis ojos escuecen a causa de las lágrimas que están corriendo por mis mejillas, mientras noto un cansancio enorme…
Comisaría de Hamburgo – 20 p.m. –
Narrador Omnisciente
Había pasado una hora desde que los chicos llegarán a la comisaría y allí nadie les atendía, Tom se estaban impacientando las horas habían pasado y sabe dios como estaría su prima tenían que poner la denuncia ya, para que la busquen. Estaba todo sumidos en su pensamientos cuando un oficial de policía se acercó a preguntar quien era el siguiente, ellos respondieron que les tocaba a ellos así que el policía les hizo a pasar a la zona donde estaban los despachos para poner la respectiva denuncia. Entraron todo en un despacho, que tenía el espacio un poco reducido, el oficial preguntó a que se debía su denuncia, entonces fue cuando Tom decidió hablar…
—Venimos a poner una denuncia de la desaparición de mi prima –dijo Tom muy apenado.
—¿Desde cuándo está desaparecida? –preguntó el oficial mientras tomaba nota de lo que Tom estaba diciendo.
—Desde hace una hora –respondió Bill al ver que su hermano no reaccionaba.
—Pues en ese caso hasta que no pase 2 horas desde la desaparición no podemos hacer nada –dijo el oficial tirando la solicitud de la denuncia a la papelera.
—¿QUÉ? –dijo Tom un poco exaltado— ¿Cómo que no se puede hacer nada?
—Lo siento, tendréis que volver más tarde –dijo el oficial levantándose de la silla.
—Mi prima es una niña de 11 años que no conoce nada está ciudad, las calles están oscuras y estará asustada y usted me está diciendo que no vais a hacer nada –espetó Tom al oficial.
—No le consiento que se dirija a mí de esa forma jovencito –dijo el oficial en tono amenazador– Igual la niña está con alguno de sus amiguitos u os quiso gastar una broma.
—Mi prima no tiene ningún amigo porque llegó ayer de España –respondió Bill enfurecido.
—En todo caso no podemos hacer la denuncia hasta pasadas las 2 horas está escrito en la Ley –dijo el oficial todo lleno de razón.
—La Ley –dijo Tom en plan irónico– Métase su Ley por donde le quepa.
Acto seguido Tom salió por la puerta enfurecido hacia la calle, con desesperación buscó entre sus bolsillos encontrando su mechero y su cajetilla de tabaco, necesita fumarse un cigarro para poder tranquilizarse, la desaparición de su prima le estaba consumiendo poco a poco…
Bosque Grüne Blätter – zona noroeste de Hamburgo
Narrador Omnisciente
El día anterior había ido al centro comercial a comprar un par de cosas que necesitaba para su casa, mientras caminaba por este miró a una niña pequeña que tendría, al menos, unos 11 años de edad, era muy bonita tenía unos ojos verdes intensos y grandes, su cabello castaño clarito al reflejo de la luz parecía dorado dándole un aspecto de un ángel. La miró detenidamente procurando no ser descubierto, por la persona adulta que acompaña a la pequeña, entonces fue cuando se obsesionó queriéndosela llevar a vivir a su casa.
Cuando la mujer y la niña salieron del centro comercial, él las siguió sigilosamente sin hacer ruido para averiguar donde vivían, una vez que descubrió donde vivían empezó a idear un plan de cómo hacerse con la pequeña, primero buscó un sitio donde pasar la primera noche, después que se la llevará no podía regresar ese mismo día a su casa, porque los vecinos de él sospecharían, ya que él no tenía ningún pariente y los vecinos se extrañarían al ver que hacía con una niña pequeña. Al final lo halló en el bosque Grüne Blätter en la zona noroeste de Hamburgo, una pequeña cabaña abandonada que nadie frecuentaba, pero tenían una cama donde poder pasar la noche y una pequeña cocina donde poder cocinar algún alimento.
Esa mañana se había levantado temprano metiendo en su coche todo lo necesario, para poder llevarse a su ángel después se dirigió hacia la zona donde el día anterior había visto donde vivía, sólo tenía que esperar a que el momento oportuno llegará. Cuando vio a su ángel salir de aquella casa acompañada de dos jóvenes adolescentes su corazón dio un vuelco, esperó a que estuvieran a una distancia apropiada y comenzó a seguirles con su coche procurando no hacer mucho ruido para no ser descubierto, después de conducir 10 minutos vio que se paraban en un parque donde observó como su niña jugaba alegremente en los columpios que había en ese parque. Al cabo de bastante tiempo los jóvenes y la niña se fueron, viendo como se dirigían a una pizzería, no tuvo que esperar mucho a que salieran de esta.
Luego los siguió hasta la misma urbanización, donde vivían pero esta vez se fueron a una casa que estaba a unas cuadras más lejos de donde tenían su casa, esperó silenciosamente sabía que el momento se estaba acercando, que pronto la tendría entre sus brazos y sería solo de él y de nadie más…
Comisaría de Hamburgo – 21 p.m. –
Narrador Omnisciente
Otra hora más que pasa, Tom ya había vuelto de fumarse el cigarrillo, lo necesitaba para tranquilizarse. Estaban todos sentados en la sala cuando la madre de los gemelos y su padrastro entraron por la puerta que daba a la sala de espera. Simone se dirigió hacia sus hijos con desesperación pero ya calmada.
—Hijos, por favor, explicarme lo que paso –dijo Simone en modo calmado.
—Verás mamá –dijo Bill cogiendo aire– Dani quería comer un helado después de comer y como íbamos tarde a casa de Gustav no se lo compramos, ella se empeñó en que quería el helado y nos pusimos a discutir cuando acabamos fue cuando nos dimos cuenta de que no estaba, la buscamos por todos los sitios pero no la encontramos en ningún lado, entonces fue cuando decidimos llamarte…
—Pues es mejor poner la denuncia ahora que hemos llegado, cariño –dijo Gordon apoyando las manos en los hombros de su mujer.
Después de que Gordon dijera eso, el oficial que había atendido, una hora antes a los chicos, apareció por la sala de espera preguntando quien era el siguiente al no obtener ninguna respuesta se giró para irse pero Gordon le paró diciendo que estaba él.
—Disculpe pero yo quiero hacer una denuncia –se dirigió Gordon al oficial.
—Bueno en todo caso venga por aquí –dijo el oficial mientras le enseñaba el camino.
—De acuerdo –dijo Gordon mientras seguía al oficial y le hacía un gesto con la mano a su mujer para que le acompañará al despacho de aquel oficial.
Gordon y Simone siguieron a aquel oficial hasta el fondo del pasillo, donde tenía el despacho, una vez que el oficial les dio permiso entraron en su despacho, que era de espacio reducido, el oficial se sentó en su silla de oficina de cuero negro indicándoles asientos en unas sillas que estaban colocadas enfrente de la mesa de este.
—Bueno, ¿Y de que se trata la denuncia? –preguntó el oficial mientras rebuscaba el impreso para escribir de la solicitud de la denuncia.
—Quiero denunciar una desaparición –dijo Gordon con voz segura y ronca.
—¿Cuánto tiempo hace de la desaparición? –preguntó el oficial mientras escribía la fecha en el impreso.
—Lleva desaparecida como unas 3 horas –respondió Gordon.
—De acuerdo en todo caso le tomaré los datos y realizaremos la denuncia –informó el oficial– ¿Cómo se llama la persona desaparecida?
—Se trata de mi sobrina Daniela, tiene 11 años y no conoce nada de la ciudad dado que ayer llego de España –respondió Simone por primera vez.
—Ah ya me acuerdo –dijo el oficial poniendo cara pensativa– Vosotros sois los familiares de los chicos que estaban afuera, que hace una hora quisieron denunciar la desaparición de una niña de 11 años.
—Sí –dijo Gordon duramente– Y esperó que ahora me tomen en cuenta ya que no lo habéis hecho con mis hijos y sus amigos.
—Tranquilícese –dijo el oficial levantando un poco la voz.
—Ya me tranquilizó –dijo Gordon en modo más calmado– pero lo que no veo lógico es que no queráis tomar la denuncia de unos críos porque nos los consideréis aptos, mi sobrina está sola en estos momentos en algún sitio y ya hace una hora que la denuncia tendría que estar puesta.
—De acuerdo díganme los rasgos de la niña para hacer un retrato robot de ella y mandarla a todas las comisarías de policía del país por si ya se la han llevado a otro punto de Alemania –dijo el oficial.
—Pues tiene los ojos verdes de un color muy intenso, y grandes, el pelo es de color castaño clarito pero al reflejo del sol parece dorado –dijo Simone mientras intentaba recordar algún detalle más.
—¿Me podrían decir como iba vestida en el momento de la desaparición? –dijo el oficial mientras acaba de anotar lo que Simone le había dicho.
—No lo sabemos porque nosotros tuvimos que salir por la mañana y aun llegamos ahora porque nos habían avisado nuestros hijos –dijo Gordon apenado.
—En todo caso puede avisar a uno de sus hijos para que nos de los detalles de cómo iba vestida –sugirió el oficial.
—Vale –dijo Gordon mientras se dirigía hacia la puerta para ir a buscar a uno de sus hijastros.
Gordon camino a través de pasillo hasta llegar a la sala donde se encontraban sus dos hijastros y los amigos de estos. Tom y Bill cuando miraron a Gordon se acercaron a él apresuradamente con miedo de que hubiera pasado algo, entonces fue cuando Gordon les dijo que uno de los dos tenía que ir al despacho del oficial.
Continúa…
