Ich Brech Aus II. Cap 11

«Ich Brech Aus» Temporada II

CAPITULO 11

Salí del coche y me dirigí al interior de la casa, y escuche a lo lejos el portazo de la puerta de la habitación de mi prima. Estaba claro mi prima se había enfadado conmigo, subí las escaleras y hasta que llegue a la habitación de ella y golpeé ligeramente la puerta, procurando no despertar a Bill, ya que supongo que a esas horas ya estaría acostado.

—Dani… —dije entre susurros.

—Déjame en paz –dijo mi prima desde el interior de la habitación.

—Por favor déjame entrar –dije a mi prima.

—Vete a tomar por el culo Tom –dijo mi prima con voz cabreada.

—Dani… mi vida –dije intentando hacerla entrar en razón.

—No me llames mi vida –dijo mi prima abriendo la puerta y pegándome.

—Auch… estate quieta fiera –dije intentando controlar a mi prima.

—Olvídame Tom –dijo mi prima de nuevo pero esta vez elevando un poco la voz.

—Shfff vas a despertar a Bill –dije mientras hacía a mi prima entrar de nuevo en la habitación.

—Que te jodan Tom –dijo mi prima otra vez cabreándose.

—Vamos a ver –dije poniendo orden de nuevo en la habitación– No me fastidies que te has enfadado conmigo por no querer follar contigo, Dani aun no es el momento ya te lo he explicado antes.

—Otras veces hubieras querido llegar hasta el final –dijo mi prima cruzándose de brazos.

—Dani, cariño –dijo abrazándola y acariciándola en la cabeza– Eres muy especial para mí, quiero que de tu primera vez tengas un bonito recuerdo.

—¿De verdad que soy especial para ti? –dijo mi prima poniendo voz de niña.

—Sí –dije asintiendo– Venga ahora a dormir que mañana hay que ir al instituto para hacer tu traslado de expediente.

—Hasta mañana, Tom –dijo mi prima dándome un pequeño beso en los labios.

—Hasta mañana, mi princesa –dije correspondiéndole al beso– Buenas noches.

Mi prima se acostó en su cama y yo me dirigí hacia mi habitación, mañana habría que levantarse temprano para ir hasta Hamburgo que era donde mi prima tenía su instituto. Todo estaba en completo silencio, entre en mi habitación y me desnude lentamente para después meterme en mi cama, y poco a poco fui cerrando los ojos…

Narrador omnisciente

Las horas fueron pasando y la luz del día comenzaba a penetrar en la casa de los gemelos Kaulitz. Todos habían madrugado ya que tendrían que hacer muchas cosas en ese día por la mañana. Los gemelos se encontraban en la cocina tomando su café con tostadas, cuando la más pequeña de la familia hizo acto de presencia en la cocina.

—Buenos días –dijo Daniela toda emocionada.

—¿A qué viene tanta alegría? –dijo Bill sonriente de ver a su prima alegre.

—Es que hoy hace un día muy bonito –dijo Daniela con brillo en los ojos– Presiento que algo bueno va ocurrir.

—¿Cómo qué? –dijo esta vez Tom dándole un mordisco a su tostada.

—No lo sé –dijo Daniela confundida– Solo sé que este día no lo voy a olvidar en mi vida.

Acabaron de desayunar y cada hermano se fue por su lado. Bill dijo que estaría fuera casi todo el día por unos asuntos y Tom se fue con Dani al instituto para darla de baja y después se volverían otra vez a Berlín. Cada gemelo se montó en su coche para irse a los lugares que tenían que ir esa mañana.

Tom y Dani se fueron al colegio hablar con la directora. Tras unas largas horas de hablar con ella firmar papeles entre otras cosas el expediente de Dani ya estaba cerrado y preparado para mandarlo a la escuela que le dijeron. Por otro lado estaba Bill recorriéndose media ciudad haciendo papeleo, comprando y preparando algo especial para sus seres queridos.

Después cogieron el coche y volvieron otra vez a Berlín, Tom aparcó el coche en el garaje y después accedieron a la casa, por la puerta que comunicaba esta con el garaje. Dani se fue a su habitación a ponerse ropa cómoda ya que no saldría para nada en todo el día, así que se puso la camiseta, que utiliza de Tom como pijama, Mientras tanto Tom estaba en la cocina preparando algo para poder comer, pero en vez de comerlo en la cocina lo llevaron al salón que era donde había un sillón grande y la televisión.

Narra Daniela

Habíamos llegado de mi instituto antiguo, ahora empezaría una vida nueva con nuevos compañeros y adaptarme de nuevo a los cambios. Odio los cambios, pero es la única forma de estar alejada de Josh, que se ha obsesionado conmigo y desde que tuvo ayer la pelea con mi primo Tom, me ha dado más miedo estar cerca de él.

Bajo al salón, hoy comeremos viendo la tele, Tom ha preparado algo de picar para comer. Me encuentro ya a mi primo Tom sentado sobre el sillón, con un botellín de cerveza en la mano y le da un sorbo bastante grande. Encima de la mesita están unos platos con un poco de queso cortado en tacos, chorizo, salchichón y un poco de jamón serrano… sin olvidarse del pan y de mi botella de coca cola que mi primo ha puesto también sobre la mesita.

Empezamos a comer a pasos agigantados, la verdad es que estar todo el día de un lado para otro ha ocasionado que tuviéramos mucha hambre. Cuando acabamos de comer nos ponemos a ver una película que ha puesto mi primo en la tele.

Tom parece estar bastante metido en la película, no quita vista de ella, mientras que le da un sorbo de vez en cuando a su botellín de cerveza. Está tumbado en el sofá con los pies sobre mis piernas. No me puedo ni mover de lo que le pesan los pies, no quiero decir que esté gordo si no que me tiene acorralada entre su cuerpo y el respaldo del sofá, pero en cierto modo me gusta.

—Tom pásame el mando –ni se inmuta– Tom –repito.

Nada, sigue igual de concentrado que antes. De verdad, a veces creo que es autista.

—¡Tom! –levanto el tono.

Ni señal de vida, ni una mueca, ni un movimiento.

—¡TOM COÑO! –grité.

—¿Ah?.. Emm ¿Qué? –me mira. Al fin…

—Que me des el mando, no me gusta la película –dije poniendo carita de perro mojado.

Niega con la cabeza, volviendo a poner su vista fija en la tele.

—Tom, en serio –dije de nuevo insistiendo.

—Si no te gusta te vas a la tele de arriba y listo –me susurra.

—Vete tú –dije contestándole– Tienes una tele en tu habitación.

Suelta una carcajada con aires de superioridad. Me mira y se queda callado durante un momento, suerte que ahora están en publicidad, si no ni me habría mirado.

—¿Qué? –dije al ver que ni habla ni nada, solo mira.

—Que estás muy sexy cuando te enfadas —sonríe examinándome de arriba abajo mientras mueve sutilmente su piercing con la lengua.

—Tom… —río– ¿A qué viene esto?

—Nada, es que das mucho morbo enfadada –sonríe pícaramente.

—Anda Tom… dame el mando –río.

Niega con la cabeza mientras aparta sus pies de encima de mis piernas. Mierda, no me he dado cuenta de que la camiseta que llevo, sentada cubre poco más debajo de la cintura. Cojo un cojín y me abrazo a él. Se acerca lentamente hacia mí hasta que roza suavemente mi cuello con su piercing, no puedo evitar que un escalofrío me recorra cada poro de mi piel, haciendo que me estremezca. Sé a lo que va, y la verdad… siento como un nerviosismo empieza a recorrer todo mi cuerpo de un momento a otro.

Coloca una mano en mi muslo, hasta llegar a mi ingle, algo me recorre por dentro, ¿placer tal vez? Supongo que sí. Sube su mano por debajo de mi camiseta, hasta llegar a mi pecho. Se aferra a él mientras muerde mi cuello con sutileza. Giro la cara, para encontrarme con su boca, a la cual me engancho rápidamente. Me agarra del culo para colocarme en su regazo quedando cara a cara. Beso sus labios para después profundizar el beso y encontrarme con su lengua. Tom recorre mi espalda con sus grandes manos. Entrelazo mis brazos en su cuello. Le doy pequeños besos y me separo de sus labios para ir a su cuello.

—Te vas a perder la película –le susurró al oído.

—Ahora da igual la película –sonríe presionándome con sus manos sobre su cuerpo.

Me agarra y se levanta del sofá conmigo en brazos, sujetándome por debajo de mi trasero para que no me caiga, enredo mis piernas alrededor de su cintura para no caerme. Sube las escaleras hasta su habitación, mientras una de sus manos acaricia mi espalda erizándome la piel, sin dejar de besarnos llegamos a su habitación.

Abre la puerta de su habitación y con una sutil patada cierra la puerta. Tom caminaba hacia atrás hasta que encontró la cama y me dejo suavemente sobre ella, dejándose caer él encima de mí. Sus manos avanzan desde mi baja espalda hasta el broche de mi sujetador, con una sola mano lo desabrocha dando a lucir su práctica. Yo meto mis manos por debajo de su camiseta y con mucha rapidez se la quitó, dejando a la vista su precioso y bien trabajado abdomen, acarició su abdomen y le beso el cuello. Estoy algo parada no sé como continuar esta situación… De repente me embarga la timidez, la misma que tuve la primera vez que vi a mis primos en aquel aeropuerto. Tom no lo nota, de modo que dejaré llevarme por él y guiarme por mi instinto.

Actúo con normalidad, a pesar de que todo esto sea nuevo para mí, tan nuevo como cuando aquellos inocentes niños van al colegio por primera vez y les acaba gustando, espero que a mí me pase lo mismo con todo esto. Poco a poco se me hace más fácil, me acostumbro a esto. Mientras me besa el cuello le voy desabrochando los pantalones poco a poco, hasta quitárselos completamente y tirarlos en cualquier parte.

Ahora solo estamos los dos en ropa interior, empiezo a jugar con el filo de su bóxer negro, haciendo contacto de mi piel con la suya de vez en cuando, el cierra los ojos mientras un escalofrió recorre su cuerpo por completo. Al abrir los ojos me gira, dejándome tumbada en la cama con un movimiento rápido, que me deja perpleja y no me da tiempo a reaccionar. Empieza a besar uno de mis pechos… Haciendo que mi respiración se vuelva agitada por momentos. Poco a poco va bajando por mi vientre dándome pequeños besos, que hacen que cada poro de mi piel se excite.

Sus besos por mi vientre, hace que mi espalda se arqueara involuntariamente y yo me aferrara a la sábana. Cuando creí que los besos de Tom seguirían descendiendo sus labios atraparon los míos. Mientras que me besaba, acariciaba mi pierna lentamente, subiendo por mi cadera y dorso, hasta llegar a mi pecho que empezó a masajearlo, excitándome y haciendo que vuelva a empezar a gemir y suspirar. Deje ir los labios de Tom y me concentre en su cuello, besándolo y dejando pequeños mordiscos de vez en cuando, cuanto más placer le daba a Tom en esos besos con más deseo tocaba mi cuerpo, hasta que llegó el momento en el que si que me puse nerviosa de verdad…

Tom estiro el brazo para abrir la mesilla de noche mientras me besaba el cuello, para después coger una cajita donde saco un condón, el color azul metalizado del envoltorio brillo por la luz, que se colaba por las rendijas de las persianas bajadas, se lo llevó a la boca y mordió un extremo tirando de él, hasta abrirlo. Con cuidado lo sacó y lo amoldó de forma que pudiera ponérselo cómodamente. Descendió sus manos y comenzó a ponérselo con cuidado, cuando llevaba la mitad un gemido ronco se ahogó en el fondo de su garganta. La excitación que sentía hacia que se erizara su piel con el mínimo contacto. Una vez que pudo ponérselo bien, se volvió a concentrar en mí, en mi cuello, en mis labios…

Estaba relajada pero a la vez nerviosa, la cosa avanzaba tan rápido o ¿me lo parecía a mí? Estaba a punto de sentir a mi primo dentro de mí, eso pasaría en cualquier momento… no sé si es lo correcto, porque somos primos… pero yo le quiero, le deseo…solo para mí.

—Dani… ¿estás bien? —estaba tan adentro de mis pensamientos que no estaba centrada.

—S-si… —dije con voz entre cortada por la vergüenza y el miedo de la situación.

—Todo saldrá bien te lo prometo —atrapo de nuevo mis labios en un lento, suave y bonito beso— Te quiero —note como el sexo de Tom hacia presión en la entrada del mío— Te amo —Mi boca se entre abrió por esa punzada de dolor— Lo eres todo mi niña —seguramente Tom intentaba distraerme con sus palabras para que estuviera menos tensa y no pensara tanto en el dolor.

Narra Tom

Con algunas palabras bonitas intente que Dani se relajara estaba demasiado tensa y cuanto más tensa esté, más daño le haré y yo no quiero eso… aun y así mis palabras no le relajaron tanto como creí… Ya estaba dentro de ella, pero no lo suficiente… Tenía la mirada fija en la de Dani que de vez en cuando cerraba los ojos apretándolos fuerte. Un día interiormente me jure que jamás le haría daño y ahora se lo estoy haciendo, cosa que me duele más a mí que a ella. De sus ojos brillantes una pequeña lágrima salió rodando, y eso fue como un puñal en pleno centro de mi corazón.

—Mi vida… —dije susurrando para tratar de calmarla.

—Me está doliendo… —dijo mi prima con voz quebrada entre susurros.

—Tienes que tratar de relajarte –dije a mi prima– Sino te va a doler más, y no te quiero hacer daño, mi niña.

—Ya se me pasará Tomi… —dijo mi prima con algo de vergüenza, era tan dulce verla así, es que me tenía completamente loco.

—Relájate por favor… piensa en… cuando nos conocimos, la primera vez que nos dimos un beso… —mientras le decía esas cosas ella cerró los ojos imaginándoselo, la note bastante relajada, así que seguí.

Lentamente retrocedí un poco para sacar mi miembro de dentro de Dani, y acto seguido lo volví a meter para profundizar más, inconscientemente mi prima me clavó sus uñas en mi espalda. Le había dolido, pero la primera vez siempre duele… Poco a poco empecé a mover mi pelvis dentro del sexo de mi prima, haciendo que de vez en cuando, suspiros salieran por su garganta. Las molestias en el interior de mi prima estaban cesando, así que aumente mis movimientos haciendo que los muelles de la cama empezarán a hacer ruiditos, note como mi prima flexionaba una de sus piernas. Sentí las manos de mi prima bajando por mi espalda de arriba – abajo acariciándola, mientras la embestía con cuidado, pero con deseo.

—Oh dios mío –un suspiro salió de la garganta mi prima, mientras yo me seguía moviendo dentro de ella.

—Te amo… —dije mientras que con mis manos enredaba su cabello entre mis dedos y la besaba con pasión.

—Creo que… —dijo mi prima sin terminar la frase, ya que un gran gemido salió de su boca inundando toda la habitación, había llegado al orgasmo.

Pare un poco, esperando que mi prima se recuperará un poco, ya que yo aún no había llegado al orgasmo y quería que Dani y yo llegáramos a la vez, así que pare un poco las embestidas mientras le besaba la frente, la nariz, los labios, el cuello… mientras que con mi manos acariciaba el cuerpo de mi prima, sintiendo como su cuerpo ya estaba perlado de una fina capa de sudor, y como se estaba excitando de nuevo… Volví de nuevo con mis movimientos de pelvis pero esta vez eran más rápidos, pequeños gemidos salían de mi garganta, la verdad es que estaba un poco cansado y tenía que parar por momentos de besar a mi prima, ya que necesita coger aire.

—Oh dios mío… Tomi –dijo mi prima mientras otro gemido invadía la habitación.

—Te amo… princesa –susurre mientras me movía más rápidamente y sintiendo como mi miembro se empezaba a contraer, estaba llegando al orgasmo– Arrghh…

Me desplome encima de prima, intentando recuperar el aliento, nuestras respiraciones eran agitadas y estábamos completamente sudados. Lentamente fui quitando mi miembro del interior de mi prima, para poder quitarme el condón, ya que mi miembro había vuelto a su estado original. Antes de levantarme de la cama, le dí un beso a mi prima en la frente a modo cariñoso, y me dirigí al baño, mostrando mi desnudez siendo observado por mi prima que me miraba ruborizada.

Entre en el baño, y cogí un poco de papel higiénico para quitarme el condón, y después lo tire en la papelera del baño. Antes de salir me lave las manos, y volví a la cama junto a mi prima, que tenía los ojos cerrados tratando de regular su respiración agitada, demasiadas emociones en un día… mi prima tenía razón hoy por la mañana, no olvidaría nunca este día, el día en que la hice mujer…

—Mi princesa –dije mientras la atraía hacia mi cuerpo, sintiendo su pecho desnudo.

—Mi presentimiento era verdad –dijo mi prima mirándome a los ojos con ese brillo especial que tenía y sonriéndome dulcemente– No voy a olvidar este día…

—Te quiero –dije mientras le daba un beso cariñoso en la frente y le acariciaba su espalda con mis manos, sintiendo como lentamente se iba quedando dormida entre mis brazos.

No sé cuánto tiempo estuvimos durmiendo, pero fue el suficiente para recuperar fuerzas. Las luces de la calle ya estaban encendidas, así que me daba a entender que ya era de noche, mi prima seguía dormida entre mis brazos, podía sentir su cuerpo desnudo sobre el mío. No me podía creer que hace unas horas, por fin había sido mía y de nadie más.

—Mi amor… —dije mientras acariciaba con ternura la mejilla de mi prima, para intentar despertarla– Despierta… princesa.

—Tomi… —dijo mi prima acurrucándose más contra mi cuerpo– Estoy muy cansada…

—Tenemos que bajar a cenar… —dije a mi prima.

—Me quiero quedar aquí –dijo mi prima mientras buscaba mis labios, y me empezaba a dar pequeños besos– Contigo…

—Enserio –dijo abrazándola contra mí, e incorporándome un poco.

—Si… —dijo mi prima posando sus manos sobre mi cuello, y besándome con pasión y desenfreno, mientras se ponía sentada ahorcajas encima mía– Quiero volverlo a repetir.

—Yo también –dije mientras le correspondía a beso, y posaba mis manos en su culo para acercarla más a mí– Pero aun es un poco pronto para tu segunda vez, recuerda que vas a tener molestias durante unos días…

—No me importa si puedo estar contigo –dijo mi prima apoyando su cabeza en mi hombro, quedándonos unos segundos así abrazados.

Al poco rato se separó de mí, y una sonrisa traviesa se le dibujó en sus labios. Me miró de arriba-abajo y me volvió a sonreír, mostrando su perfecta dentadura blanca.

—¿Qué te pasa ahora? –pregunte intrigado a mi prima.

—Nada… —dijo mi prima mientras se seguía riendo misteriosamente.

—Algo sí… —dijo mirando a mi prima con una mirada penetrante– Sino no te estarías riendo.

—Es que… —dijo mi prima y se comenzó a reír de nuevo– Me acabo de acordar de la primera vez que te vi desnudo…

—Sii… eras una mocosa de 11 años –dije sonriendo a mi prima– Entraste en mi habitación con tu libro de matemáticas y al verme desnudo se te cayó al suelo por la impresión.

—Es que nunca antes había visto a un chico desnudo –dijo mi prima abrazándome– Solo recuerdo que cuando tenía 4 años o por ahí, iba con mis padres de vacaciones a unas playas del norte de España, y allí pues había niños de mi edad, que muchas veces iban sin bañador.

—Pobrecita mía –dije besando a mi prima mientras le acariciaba su espalda desnuda.

—Será mejor que me vista –dijo mi prima separándose de mí.

—Si será mejor –dije mirando su cuerpo desnudo.

Mi prima se agacho para coger sus braguitas y ponérselas, después busco por la habitación su camiseta, pero no la encontró así que se puso la mía mientras yo la contemplaba tumbado desde la cama, aún desnudo tapado con la sábana hasta mi cintura.

Narra Bill

Había estado todo el día fuera de casa y ya era prácticamente la hora e la cena, así que me fui a una pizzería muy buena que hay aquí cerca y compre dos de ellas familiares. Al cabo de un rato ya estaban hechas, así que las cogí y me fui rápido a casa para no dar lugar a que se enfriaran. Al llegar me encontré con las luces de casa encendidas pero no se escuchaba nada, que raro. Deje las pizzas sobre el mármol de la cocina y me dirigí a la habitación de Tom a lo mejor estaba durmiendo. Cuando fui abrir la puerta para mi sorpresa se abrió dejándome ver a mi prima con una camiseta de Tom, la observe de arriba—abajo y me temí algo que desearía que no fuera verdad. Desvié la mirada hacia dentro y vi a Tom con los ojos como platos al verme, él estaba tumbado únicamente tapado hasta la cintura por la sábana, entonces lo que temí al ver a Dani era cierto…

—Emmm, mejor os veo abajo —me di la vuelta y camine rápido hacia abajo mientras negaba con la cabeza sucesivamente para sacarme esas imágenes de la cabeza y que no me vinieran otra de peores.

Me dirigí hacia la cocina en silencio, y cuando llegue a esta comencé a poner la mesa con los platos, vasos, cubiertos y servilletas. Al poco rato llego mi prima, que me miraba muy cohibida seguida de mi hermano Tom. Todos nos sentamos alrededor de la mesa, y cada uno se sirvió una porción de pizza, para comer, ninguno hablamos, todo estaba silencioso…

—Deja de mirarme así –explotó mi hermano Tom– No hemos hecho nada malo.

Seguí comiendo mi trozo de pizza, sin hacer caso a las palabras que me había dicho mi hermano. Aún no era el momento de plantarle cara, de dejarle las cosas claras… No quería que mi prima quedara herida con esas palabras.

—Si yo no te miro de ninguna manera en especial…—me encogí de hombros.

—Vamos estas deseando gritarme, Bill que nos conocemos —me dijo mi hermano con una sonrisa de lado, algo que me irrito, pero aun y así guarde la calma.

—Aunque parezca mentira…no, no quiero gritarte —ahora el que sonrío fui yo. Me levante de la mesa y puse el plato para lavar.

Salí de la cocina dejando solos a mi prima y a mi hermano. Necesitaba irme a mi habitación para pensar y asumir lo que había ocurrido horas antes… Solo espero que no sea otra artimaña de mi hermano, y después deje tirada a nuestra prima, después de haber conseguido lo que quería.

Continúa…

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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