«Ich Brech Aus» Temporada II
CAPITULO 12
Narra Tom
Mi hermano se fue a su habitación, dejándonos solos a Dani y a mí en la cocina. Durante la cena no había hablado nada, pero notaba que estaba resentido conmigo que tenía ganas de decirme unas cuantas cosas a la cara.
Entre mi prima y yo recogimos lo restante, y después no dirigimos hacia nuestras habitaciones. Cuando llegamos al pasillo, Dani me dijo buenas noches y se fue hacia su habitación, pero a los pocos segundos retrocedió para volver a junto mía.
—Tomi… —dijo mi prima juguetonamente mientras me acariciaba mi espalda.
—Dime… princesa –dije girándome para verla de frente.
—Puedo dormir contigo en la habitación –dijo mi prima mientras sus mejillas se tornaban sonrosadas.
—Claro que sí, mi vida –dijo mientras le daba un beso en los labios, y sonrío de medio lado.
Entramos en la habitación, y fuimos a tumbarnos en la cama que tenía las sábanas un poco revueltas, después de la tarde fantástica que habíamos pasado. Las sábanas estaban impregnadas del olor de mi prima, de nuestra tarde de pasión. Me tumbe en la cama, y Dani se tumbó al lado mía, apoyando después su cabeza encima de mi pecho desnudo.
—Te quiero… —dijo mi prima mientras se acercaba para besarme en los labios.
—Te amo… —dije besando con pasión a mi prima y la abrazaba atrayéndola más a mí.
—Te deseo… —me susurro al oído mientras se ponía encima mía dejando sus piernas a cada lado de mi cadera.
Poco a poco note como mi prima me empezaba a besar mi cuello, y como con sus manos empezaba a recorrer mi torso desnudo, mientras que lentamente se iba movimiento un poco encima de mía para hacerme excitar, cosa que consiguió porque mi miembro se empezó a hinchar dentro de mi bóxer. Cuando ocurrió eso mi prima me echo una sonrisa de satisfacción, empezó a besar mi pecho con deseo, hasta llegar al empiece de mis bóxer, note como lentamente me los intentaba bajar…
—Dani… para –dije dando un pequeño gemido.
—¿Por qué? –me pregunto mi prima aún encima de mí.
—Porque está Bill en casa… —dije mirándola– Y porque es demasiado pronto para tu segunda vez, tendrás molestias.
Mi prima se quitó de encima de mí y se tumbó en la cama, un poco molesta por no haber conseguido lo que quería. Poco a poco nuestras respiraciones se hicieron más acompasadas y profundas hasta que nos dejamos caer rendidos por los brazos de Morfeo.
Narrador Omnisciente
Las horas fueron pasando y ambos primos dormían plácidamente en su lecho de amor. Habían consumado algo prohibido, existían lazos de sangre prohibidos, que no les importó a ninguno de los dos cuando ambos estuvieron unidos en cuerpo y alma como dos amantes.
Los rayos de sol se colaban por las rendijas de las persianas, dejando la habitación en una semipenumbra que comenzaba a molestar a los ojos. Dani se despertó lentamente y observó a su primo como dormía plácidamente, haciendo de vez en cuando algún sonido, como un leve ronquido por su boca, se miraba tan hermoso, tan bello… que parecía un angelito que se había escapado del cielo para pasar la noche con su amor prohibido.
Rozó levemente sus labios con los de su primo, para después levantarse de la cama y dirigirse hacia el baño, que había en la habitación para hacer sus necesidades. Encendió la luz con mucho cuidado procurando no despertar a Tom, y entró en el baño y cerró la puerta.
Miro dentro de la ducha y decidió que era hora de darse una ducha, tenía que relajar su cuerpo de toda la tensión que había sufrido ayer. Se acercó poco a poco a la ducha y abrió el grifo, para que el agua alcanzara la temperatura idónea, mientras ella lentamente se desnudaba. Dejó que el agua recorriera cada rincón de su cuerpo, mientras que con su mano se acariciaba su bajo vientre y sonreía levemente feliz de poder darle a Tom lo que quería y lo que deseaba desde que tan solo era una niña. Siempre supo desde niña que Tom sería el primer hombre con quien estuviera, el primero y el último, no iba a dejar que nadie la tocara, solo Tom… su Tom.
Cuando acabo de darse la ducha, noto como sus músculos estaban completamente relajados, sitió como una punzada de dolor se clavaba en su interior, mirando como unas gotitas de sangre se mezclaban con el agua que aun corría por el plato de la ducha. Acto seguido salió rodeando su cuerpo desnudo con una gran toalla, que estaba en el toallero del baño. Seco su cuerpo con la toalla y salió a la habitación de Tom, mirando a su primo aun dormido en la cama. Al poco rato, observó como Tom se fue despertando lentamente y como la miraba sonrientemente…
—Mi amor… —dijo Tom mientras se levantaba de la cama para rodear con su brazos largos y fuertes a su prima— ¿Porque no me has esperado para ducharnos juntos?
—Es que estabas tan dormidito –dijo Daniela mientras besaba a su primo en los labios– Que no quería despertarte.
—Mi princesa… —dijo Tom besando intensamente a su prima– Sabes que no me importa despertarme si es para estar contigo.
—Auch… —se quejaba Daniela mientras posaba su mano en su vientre.
—Pequeña, ¿Estás bien? –dijo Tom mirando preocupado a su prima.
—No te preocupes Tomi –dijo su prima mientras apoyaba su cabeza en el pecho desnudo de su primo– Solo son unas ligeras molestias.
—Te lo dije… —dijo Tom– Pero si sigues teniendo molestias avísame que te llevo al médico.
—No hace falta mi amor –dijo Daniela a su primo– Supongo que cuanto más lo practiquemos, esas molestias desaparecerán.
—No eres lista ni nada, pequeña renacuaja —Tom le removió el pelo mojado de Dani y ella cayo hacia atrás quedándose tumbada sobre la cama.
—Ya lo sé, será porque he tenido un buen profesor —dijo riendo la pequeña.
—¿Quién? —Tom se hizo el tonto haciendo reír más a Dani.
—Creo que lo conoces… si, si, seguro que sí, es muy alto, y guapo, delgado…—Dani se hacia la pensativa y Tom sonreía—Tiene el pelo negro, y un culazo que no veas —exagero Dani mientras movía las manos— ¿Conoces a Bill? Pues él —a Tom le cambio la cara a seria y Dani estalló en carcajadas.
—¿Te estás quedando conmigo pequeña enana? —Tom alzo las manos y movió los dedos, para así hacerle ver a Dani que iba hacerle un sin fin de cosquillas.
—No, no me estoy quedando contigo… bueno tal vez un poco solo… —le contestó ella intentándose poner seria pero estallando de nuevo a carcajadas.
—Será mejor que te vayas a vestir –dijo Tom mirando a su prima sobre la cama– Porque si no me parece que hoy nos quedamos en la habitación.
—Sí, mi sargento –dijo Dani sonriendo a su primo mientras se levantaba de la cama para ir hacia a la puerta, para luego ir a su habitación.
Tom se quedó en la habitación viendo como su prima salía por la puerta, después se dio una ducha rápida y se vistió para luego bajar a la cocina para preparar un desayuno muy nutritivo para Dani y para él. Cuando llego a la cocina estaba todo en silencio, cosa que hizo que Tom se extrañara de no ver a su hermano Bill por la cocina, encima de la mesa de la cocina encontró una nota de su hermano que decía que se había ido a hacer unos recados y volvería para la hora de comer, así que tendría unas horitas para disfrutar de un tiempo a solas, con su pequeña. Al poco rato, Dani entro en la cocina completamente vestido, se acercó a su primo y se dio un beso en la mejilla, pero Tom la atrajo hacia él para poderla besar como dios manda, y la beso intensamente en los labios.
—Tom… —dijo Dani separándose un poco de Tom– He estado pensando…
—Vaya… no sabía que pensabas –dijo en modo de broma– Pero dime, ¿Qué has pensado?
—Verás… —dijo Dani un poco avergonzada.
—Cariño vete al grano –dijo Tom incitando a su prima para que continuara hablando.
—Creo que es hora de que vaya a un ginecólogo –dijo Dani un poco sonrojada.
—Sientes molestias… ¿no? –dijo Tom un poco preocupado– Dios, tenía que haber ido con más cuidado.
—No es eso Tom –dijo Daniela intentando tranquilizar a su primo– Es que creo que es conveniente de que empiece a tomar pastillas anticonceptivas.
—Pero no hace falta mi amor –dijo Tom a su prima– Estoy acostumbrado a usar siempre preservativos—
—Pero yo quiero… —dijo Dani mientras se volvía a poner más roja– Sentirte al 100%.
—Mi vida… —dijo Tom mientras posaba sus manos en las mejillas de su prima– Creo que no te voy hacer cambiar de opinión, que ya has tomado la decisión.
—Por favor, Tom entiéndeme –dijo Daniela mirando a su primo a los ojos– Creo que aún soy inexperta en este tema, pero quiero aprender contigo y sentirte conmigo.
—Está bien… —dijo Tom besando a su prima dulcemente– Pide vez para ir…
—Gracias mi amor –dijo Dani besando a su primo y abrazándolo– Gracias por comprenderme. Pediré cita hoy mismo, para cuanto antes…
Daniela estaba feliz, su primo Tom había aceptado que tomara pastillas anticonceptivas y no se tendrían que preocupar de usar protección, cuando mantuvieran relaciones sexuales. Daniela cogió su móvil y fue a buscar en su listado de teléfonos el número de su ginecólogo, no había ido mucho en esos años, pero su tía Simone la había llevado para hacer alguna revisión rutinaria. Marcó el número y concertó una cita con el médico, para primera hora de la mañana del día siguiente, había colgado y se dirigía otra vez a la cocina, ya que Tom aún estaba preparando el desayuno cuando su móvil comenzó a sonar otra vez, miro la pantalla del móvil y vio que la persona que la estaba llamando era Lilly, su mejor amiga.
Inicio Conversación Telefónica
—Hola Lilly –dijo Dani sonriente.
—Hola pendeja –dijo Lilly a través del teléfono— ¿Qué tienes planeado hoy?
—Pues en principio nada –dijo Dani mirando a Tom, que la estaba mirando con mirada inescrutable.
—¿Te apetece quedar para comer? –dijo Lilly– Estoy en Berlín…
—Estás en Berlín –dijo Dani impresionada de que Lilly estuviera por ahí.
—Sí, he venido con papá que tenía que venir hacer unos recados –dijo Lilly explicándose–Entonces he pensado en llamarte, ¿Te vienes?
—Un momento tengo que pedir permiso –dijo Dani mientras tapaba el teléfono móvil– Tomi… ¿Puedo ir?
—Haz lo que quieras –dijo Tom con voz seria.
—Tomi… —dijo Dani mirando a su primo con mirada triste– Te prometo que esta noche te recompenso.
—Más te vale –dijo Tom entre susurros.
—Oye Lilly –dijo Dani a su amiga por el móvil– Que si puedo ir…
—Genial –dijo Lilly alegremente– Entonces que te parece si quedamos a la una en el centro comercial.
—Estupendo –dijo Dani sonrientemente.
—Adiós –se despidió Lilly.
—Adiós –se despidió Dani.
Fin Conversación Telefónica
Daniela miro a su primo, que seguía removiendo su café con leche, y no levantaba la vista de la taza. Lentamente se acercó a él y se sentó sobre las piernas de Tom, y le comenzó a dar besitos en la frente y en las mejillas como forma de pedir perdón.
—Lo siento mi vida –dijo Dani mientras le daba un beso en la mejilla izquierda.
—Dani para… —dijo Tom serio– Me vas ahogar.
—Estás enfadado verdad –dijo Dani a la defensiva.
—¡¡Por dios, Daniela!! –dijo Tom– No estoy enfadado, un poco molesto quizás… Quería pasar bastante tiempo contigo hoy, pero también entiendo que es tu amiga y que quieres estar con ella.
—Gracias Tomi –dijo Daniela abrazándose a Tom– ¿Porque siempre me entiendes?
—Quizás será porque te quiero –dijo Tom mirando fijamente a su prima– Porque si me faltas, no respiro…
—Te amo… —dijo Daniela susurrando mientras atrapa los labios de su primo y se empezaban a besar intensamente.
—Dani será mejor que te vayas a preparar –dijo Tom separándose de su prima– Son las 12:15 y llegarás tarde a la cita con Lilly.
—Si… —dijo Daniela levantándose de encima de Tom– Me voy a preparar. Te quiero…
Tom se quedó solo en la cocina, sus planes con su prima se habían ido al traste, así que pasaría gran parte de la mañana solo, hasta que Bill regresara para comer. Y quizás tuvieran una conversación bastante entretenida.
La mañana fue pasando, hasta que Bill entró por la puerta de casa, traía consigo bolsas de compras, y unas cajas con comida japonesa que había comprado en un restaurante camino a casa. Entró en la cocina para dejar las cajas de comida rápida, encontrándose con Tom que en ese momento estaba poniendo la mesa.
—¿Qué has traído de comida? –dijo Tom mirando las cajas de cartón que había apoyado su hermano en la encimera de la cocina.
—Comida Japonesa –dijo Bill mirando a su hermano– Por cierto… ¿Dónde está Dani?
—Ha quedado para comer con Lilly –dijo Tom mirando a su hermano inquietamente.
—Genial, así que tenemos que comer solos los dos –dijo Bill observando que la mesa ya estaba lista.
—Ya… —dijo Tom mientras acababa de poner un vaso de cristal.
—Por cierto, ¿Qué tal el otro día por la tarde con Dani? –dijo Bill sabiendo que el día anterior habían estado solos en casa.
—Mmmm –emitió un sonido Tom con la garganta, quedándose parado sin saber que contestar– Creo que bien…
—Te conozco muy bien, Tomasin –dijo Bill seriamente– Y sé perfectamente lo que ha ocurrido ayer por la tarde en esta casa…
—¿Así…? –dijo Tom mientras sentía como sus orejas empezaba a obtener un color rojizo.
—Por Dios, Tom… —dijo Bill finalmente– No soy tonto. Vi como Dani salía de tu habitación y como tú estabas desnudo en la cama, solo te pido que tengas cuidado… No quiero escuchar a mamá decir de que Dani le aparezca embarazada con 15 años y que tú seas el padre de la criatura.
—Lo tendré –dijo Tom con voz entrecortada.
—Más te vale –dijo Bill seriamente– Porque sino te castro…
Después de esa conversación tan intensa que habían tenido los hermanos Kaulitz, empezaron a comer en silencio sin mediar ninguna palabra. Empezaron a comer, lo que Bill había traído para comer ese día. Las horas fueron pasando y cada uno se fue a su habitación Bill a escribir alguna letra para alguna canción nueva para su próximo álbum, y Tom se puso en su habitación a tocar un poco la guitarra, para relajarse de la tensión acumulada durante el día. Ya era de noche y la pequeña de la familia hizo acto de presencia en la casa de sus primos, venía con muchas bolsas, y es que se había ido de compras con Lilly después de comer.
—¡Ya estoy en casa familia! –dijo Dani entrando alegremente por la puerta de casa.
—Hola renacuaja –dijo Tom a ver a su prima entrar por la puerta.
—No me llames renacuaja –dijo Dani mirando a su primo– Si no lo soy…
—Ya lo sé –dijo Tom abrazando a Dani por la cintura– Eres mi mujer…
—Y tú eres mi hombre –dijo Dani mientras buscaba los labios desesperadamente de su primo.
De repente se escuchó como una garganta carraspeaba y ese era Bill, que quería hacerse notar en el salón, ya que la parejita quería seguir con su nido de amor, sin darse cuenta que Bill estaba en el salón.
—¿Y a mí no me saludas? –dijo Bill levantando una ceja.
—Claro que sí, tontín –dijo Dani apartándose del agarre de Tom y acercándose a su primo Bill– Hola Billy llevo todo el día sin verte –puntualizó Daniela.
—He estado haciendo cosas –dijo Bill abrazando a su prima— ¿Tienes hambre?
—No –dijo Daniela– Es que me he comido algo antes de venirme con Lilly.
—Mmmm –emitió un sonido Bill mirando picadamente a su prima– Tienes que recuperar fuerzas después de haber estado todo el día fuera y también para la noche que te espera –dijo Bill mientras dejaba solos a los tortolitos.
—¿Has oído lo que ha dicho tu hermano? –preguntó Dani a su primo Tom.
—Sii –dijo Tom sonriendo por lo que su hermano había dicho– Creo que me conoce demasiado bien.
—¿Qué vamos hacer? –dijo Dani preguntando a su primo.
—Tú que crees… —dijo Tom mientras agarraba por el brazo a Dani para subir las escaleras que daban al segundo piso – Dijiste que esta noche me compensarías…
Ambos primos comenzaron a besarse con desesperación, antes de llegar a la habitación de Tom, cuando estuvieron junto a la puerta, Tom empezó a tantear con la mano su puerta para poder coger el pómulo y poder abrir la puerta, ya que estaba muy concentrado besando el cuello de su prima.
Una vez que estuvieron dentro de la habitación, Tom empezó a meter sus manos por debajo de la camiseta de su prima, para poder acceder más fácilmente a sus pechos y así poder masajeárselos para ir excitándola. Mientras tanto Dani metía también sus manos por debajo de la camiseta de Tom, acariciando los músculos del vientre de su primo, que eran como tabletas de chocolate. Alguna vez, Dani se había preguntado como había logrado tener tanta musculatura en esa zona, ya que desde que llevaba viviendo con su primo en su casa desde niña, nunca lo había visto practicar ningún deporte, entonces Dani entendió que el único deporte que practicaba Tom era el sexo, puro y duro.
Poco a poco la ropa que cubría sus cuerpos fue desapareciendo, sus cuerpos estaban ardientes de deseo y en esos momentos lo que más sobraba era la ropa. Tom cogió a Dani y la tumbó con cuidado en la cama, y comenzó a besar el cuello de su prima mientras suspiros de placer salían por su boca, haciendo que su cuerpo se arqueará por cada estimulación que las manos de Tom ejercían sobre el cuerpo de la pequeña Daniela. Lentamente fue depositando besos, que hacían que cada poro de su piel se erizará hasta llegar a la zona sensible de Daniela, Tom enterró su cabeza en el sexo de Daniela y comenzó a darle besos, haciendo que la excitación en el sexo de su prima se hiciera presente, hasta que un pequeño gemido de placer salió de la garganta de su prima.
Sin previo aviso Daniela tomo las riendas de la situación, haciendo que su primo se quedará tumbado en la cama boca arriba. Nunca había hecho eso antes, pero era hora de probarlo, con un poco de recelo acercó su boca al miembro de su primo, que en esos momentos mostraba una pequeña erección, ya que no estaba completamente en su tamaño ideal, comenzó a darle unos pequeños besos, para después introducir todo el miembro en su boca mientras que con sus manos masajeaba la parte baja del sexo de su primo. Se podía escuchar los pequeños gemidos graves que la garganta de Tom reproducía, y como involuntariamente con una de sus manos agarro la cabeza de su prima para guiarla en lo que estaba haciendo. Daniela sentía como el miembro de su primo comenzaba a crecer dentro de su boca, y como poco a poco se iba hinchando hasta que finalmente se contrajo, Daniela aparto su boca de inmediato viendo después como un líquido blanquecino salía por el miembro de su primo.
Tom atrapo los labios de su prima de nuevo, haciendo que esta quedara otra vez tumbada sobre la cama, mientras la acariciaba por todo su cuerpo para que su cuerpo se excitara más y su sexo se lubricara más… Daniela igualmente seguía con su mano posada en el miembro de su primo, y lo movía de arriba—abajo para mantener esa erección y no se bajará. Cuando Tom vio que el momento ya había llegado, se apartó de su prima y abrió el cajón primero de la mesita de noche, donde saco una caja de la cuál saco un preservativo, lentamente rompió el envoltorio y se lo coloco bajo la atenta mirada de su prima. Cuando lo tuvo completamente puesto, volvió a concentrarse en los labios de su prima, en su cuello, en sus pechos… mientras que con sus manos agarraba los muslos de su prima y los colocaba a cada lado de su cadera.
Lentamente Tom fue introduciendo su miembro dentro del sexo de su prima, sintiendo como era bien recibido y como era acogido, empezó con sus movimientos pélvicos que en un principio eran lentos para después tornarse un poco bruscos, pero al rato Tom volvió con sus embestidas suaves considerando que era la segunda vez de su prima, y no estaba todavía demasiado dilatada, con lo cual le dolería un poco. Acabo de un buen rato, Tom noto como su prima elevaba un poco su cadera como incitándolo a que profundizara más con sus embestidas, así que aumento el ritmo haciendo que comenzara a golpear enérgicamente el cabezal de la cama contra la pared de la habitación de Tom.
Después de varios minutos de desenfreno, pasión y deseo. Tom acabo por reventar dentro de su prima con un gran gemido que inundo toda la habitación, y Daniela también emitió un pequeño gemido de placer. Lentamente Tom se fue separando y saco su miembro del interior de su prima, quedando tumbado boca arriba intentando coger aire, la pequeña Daniela se acurrucó entre los brazos de Tom apoyando su cabeza sobre el pecho desnudo de su primo, en silencio se quedo la habitación, no había palabras para describir lo que se había vivido minutos antes en esa habitación, aún con sus respiraciones entrecortadas los dos fueron cerrando sus ojos lentamente hasta que se quedaron completamente dormidos.
Continúa…
