«Ich Brech Aus» Temporada II
CAPITULO 14
La música estaba alta, lo mínimo para que los invitados de la fiesta pudieran escuchar perfectamente la música y poder bailar, los juegos de luces hacían que el local se iluminará con múltiples colores, al fondo la barra, donde unos camareros hacían malabarismos con las cocteleras haciendo una exhibición a cada cliente que pedía un cóctel. La música era bastante amena, alternando con música movida y música lenta. Los tres primos se sentaron en una zona donde había unos sillones muy amplios, por el momento no iba a bailar, ya que a la única que le gustaba bailar era a la pequeña Daniela, pero quería esperar a ver si convencía a su primo para echarse algún bailecito.
Narra Bill
Habíamos llegado a la fiesta, el ambiente estaba cargado de humo de tabaco y la música alta, la gente estaba bebiendo como locos copa tras copa, pero yo me sentía extraño. Debe ser porque llevo tiempo sin estar con ninguna chica, pero estoy deseando encontrar a esa persona que haga que cada día mi corazón de un vuelco al verla, solo estoy esperando a mi amor verdadero, no como mi hermano Tom, bueno… Ahora está con nuestra prima Daniela, tengo que decir que a Tom nunca lo he visto así con una chica, a nuestra prima la mira con ternura, amor, deseo… Espero que estén juntos mucho tiempo y que también no la cague haciéndole daño porque sino se las verá conmigo.
Observó a la gente que hay a mi alrededor, a lo lejos divisó a una chica, muy guapa tengo que reconocerlo, su pelo es dorado como el oro, y su ojos azules como el cielo, parece una criatura celestial… Veo como me mira y me sonreí yo me pongo un poco nervioso ya que no estoy seguro de que sea a mí a quien está sonriendo, puede ser a otra persona que está detrás mía. Lentamente veo como esa chica se acerca a mí, yo estoy alucinando, cuando está cerca mía mueve sus labios para decirme algo…
—Hola –dijo la chica sonriente y nerviosa– Me puedes dar un autógrafo…
Me quedo embobado mirando a la chica, así que es fan del grupo, pero como puede que entraran fans de nuestro grupo si en esta fiesta solo pueden entrar gente famosilla y niños pijos. Sin hacer caso a mis pensamientos busco entre mis bolsillos un bolígrafo, para darle ese ansiado autógrafo a la chica. La joven al ver que hago intenciones de buscar un bolígrafo se adelanta prestándome uno que tiene ella y una libreta pequeña…
—No hace falta Bill… —dijo la chica llamándome por mi nombre– Ya tengo bolígrafo y libreta…
—Gracias… —dije mientras que con mis manos cogía el bolígrafo y mis dedos rozaban sus dedos, produciéndome un escalofrío en todo mi cuerpo.
Me dispuse a firmarle un autógrafo a esa chica cuando me di cuenta de lo más importante, le iba a hacer una dedicatoria y luego mi firma, pero no sabía su nombre…
—Perdona… tu nombre es… –dijo no intentando ser brusco.
—¡¡Ay dios mío!! que tonta he sido –dijo mientras sus mejillas se volvían coloradas– Se me olvido decirte mi nombre, me llamo Patricia, pero todos me llaman Patri o Rubia.
—Encantado de conocerte… Patri –dije con una sonrisa en los labios.
Le firme el autógrafo encantado, y después estuvimos hablando amigablemente, ella me comento que estaba estudiando para ser estilista, y que tenía 19 años, y que llevaba cerca de 2 años viviendo en Berlín, ya que antes vivía con sus padres en Barcelona, pero se mudó para vivir a aquí por motivos de trabajo de su padre. Ya había pasado un buen desde que Patri y yo habíamos entablado conversación cuando decidimos irnos a un sitio más tranquilo para conversar más tranquilamente, me gustaba estar con ella pero no quería que las cosas fueran demasiado rápidas, quería primero conocerla a fondo, así que me acerque a mi hermano y a mi prima para decirles que me iba con Patri a dar una vuelta a fuera y que después más tarde volvíamos. Camine hacia Patri, mientras sentía como mi hermano y mi prima, me miraban fijamente como los dos desaparecíamos de su vista.
Narra Josh
Ese día lo había preparado todo tan minuciosamente que ningún detalle se me podía escapar, había quedado con Rush y Taylor por la tarde para ir a buscar la mercancía que tendríamos que distribuir en la fiesta, esa de niños fijos que había en un local de prestigio de Berlín. Después de recoger todo lo necesario, nos fuimos a coger un bus que nos llevara a esa zona, necesitábamos entrar ya a dentro del local antes de que llegara mucha gente para ir empezando a distribuir la mercancía en las bebidas de la gente, mi jefe había sobornado a uno de los porteros para que nos dejarán entrar sin ponernos ningún impedimento. Luego iríamos al cuarto donde los camareros se ponen sus uniformes para ponernos unos nosotros y hacernos pasar por camareros para poder distribuir la droga más fácilmente.
La fiesta ya se estaba empezando a animar por la música que los disk jets pinchaban, la gente bailaba sin parar y eso significaba que mucho de ellas tendrían sed muy pronto. La droga estaba ya distribuida en las botellas, ya que previamente la habíamos metido antes de que llegase la gente. Poco a poco la gente fue acercándose a la barra a pedir de beber, mi plan estaba saliendo a la perfección y mi jefe me compensaría por el buen trabajo hecho.
Miro a mí alrededor y veo en la distancia a mi chica, a mi Daniela, está con su primo Tom, pero eso no ve a impedir estar con ella esta noche. Esta noche será mía, y tendré el privilegio de tenerla como nunca antes ha sido. Un camarero pasa con su bandeja al lado mía, y le digo que le sirva una copa a mi Dani, una copa viene bien para facilitar las cosas.
Me voy a mi sitio, y veo como el camarero le da la copa a Dani, que mira a su alrededor para saber quien ha sido la persona que la ha invitado, pero no conseguí verme. Una vez que está toda la droga distribuida, me voy a junto de Rush y Taylor y nos vamos del lugar para quitarnos las ropas y ponernos las nuestras, ahora tenemos otra misión que cumplir, una misión personal… Mi venganza.
Narra Daniela
Mi primo Bill se había ido con una chica muy mona, dejándonos solos a mí y a Tom. Yo me sentía feliz de que mi primo Bill, por fin, después de tanto tiempo se le viera estar con una chica, por eso no puse ningún impedimento a que se fuera con ella a solas. Me quede a solas con Tom, de vez en cuando nos echábamos unas miradas cómplices y ñoñas, parecíamos unos adolescentes enamorados, aunque en realidad lo somos.
Estuvimos hablando sentados en los grandes sillones, que eran muy cómodos, hasta que me acabe sentando encima de las piernas de mi primo, como si fuera una niña pequeña. Estábamos conversando muy animadamente y haciendo tonterías, cuando Andreas apareció por ahí, que nos vino a saludar, y a estar con nosotros un poco. Al ver que Bill no estaba, Andreas pregunto por él, por si Bill no había venido a la fiesta. Mi primo Tom le dijo que se había ido con una chica muy mona y rubia, una sonrisa de alegría se le dibujo a Andreas, al fin y al cabo era el mejor amigo de los gemelos, y muchas veces dijo que era hora de que Bill volviera a rehacer su vida y encontrara una pareja.
Estábamos hablando con Andreas muy animadamente, cuando un camarero se me acerco y me dio una copa por cortesía de un chico que me invitaba. Yo mire para ver si podía lograr ver al chico, que me había invitado a la copa extrañada, ya que no me lo esperaba, pero no vi a nadie. Note como Tom apretaba su mandíbula, de solo de pensar que un chico se había fijado en mí.
—Vaya la pequeña Daniela tiene un pretendiente secreto –dijo Andreas con voz de broma.
—Cállate Andreas –espeté un poco molesta.
Bebí un poco de la copa bajo la atenta mirara de primo Tom, que no me paraba de ver con mirada inquieta. Seguimos hablando hasta que me bebí la copa completamente tenía una sustancia rara pero sabía bien, al poco rato empecé a notar una sensación de querer ir al baño, así que le dije a mi primo que iba al servicio que no tardaría mucho.
—Tomi… voy al baño –dije mientras me levantaba del sofá.
—Está bien pero no tardes mucho –dijo mi primo mientras me dio un beso cariñoso en la frente.
—Tranquilo Tomi, solo tardare el tiempo indispensable –dije son una sonrisa de oreja a oreja y desapareciendo entre la multitud.
Cuando llegue a la puerta del servicio, había una cola tremenda así que me tuve que poner a esperar, la cola fue avanzando lentamente sintiendo a veces que me iba a mear por mí, pero finalmente me toco mi turno. Entre rápidamente a uno de los baños con desesperación, cuando conseguí estar bien, me limpie y me coloque todo bien para salir del baño.
Las luces de la discoteca estaban deslumbrantes, sintiendo como a veces la cabeza se me iba, pero lo achaque a la copa que igual contenía alcohol y yo no estaba acostumbrada. Cerré mis ojos y al abrirlos me encontré con una cara que jamás en mi vida hubiera querido vuelto a ver… Josh con sus dos amigos Rush y Taylor, me miraban con una sonrisa malvada que me estaba dando miedo, pero con un poco de valor pase por delante de ellos para irme hasta donde mi primo Tom me esperaba.
—¿A dónde vas muñeca? –dijo Josh agarrándome de un brazo para impedirme irme.
—Suéltame Josh, no tengo nada que hablar contigo –dije mientras me libraba de su agarre para volver hacia donde estaba mi primo sentado.
—Ven aquí… —dijo Josh agarrándome más fuertemente del brazo– Tenemos unas cuentas pendientes, ¿no crees?
—No tengo nada contigo –dije encarándome a Josh– Así que déjame en paz.
—Eso ya lo verás preciosa –dijo Josh acercándome más a su cuerpo– Primero quiero algo tuyo que me pertenece.
A los pocos segundos me vi envuelta por sus brazos que me arrastraban hacia un lugar que no podía distinguir, después un aire frío rozo mi rostro dándome cuenta que estábamos en la parte trasera del local, solo una farola iluminaba el pequeño callejón, haciéndolo aún más tétrico sin duda.
De pronto note como se abalanzaba sobre mí, como posaba sus labios sobre mi cuello como una bestia que viene a devorar a su presa. Con mis manos intente empujar a Josh hacia atrás pero él seguía haciendo presión sobre mí. Con un buen juego de rodillas conseguí darle en la parte más débil y dolorosa de su cuerpo, pudiendo escaparme de él.
—¿A DÓNDE CREES QUE VAS, ZORRA? –dijo Josh chillándome mientras que con sus manos agarraba mi larga melena para evitar que me escapara.
—Me estás haciendo daño… —dije mientras echaba mis brazos para liberarme de Josh.
—Y más que te va a doler como no me hagas caso –dijo Josh a mi oído mientras me agarraba más y me besaba el cuello.
—Déjame… por favor –dije con un tono desesperante– SOCORRO, AYUDA…
—CALLATE PERRA –dijo Josh sujetándome más fuerza de mi pelo, haciendo que las raíces de mi cabello estuvieran tirantes.
—No por favor… —dije en tono suplicante.
Él estaba detrás de mí agarrándome de los pelos, teniéndome pegada a su cuerpo a la fuerza. Tenía miedo, mucho miedo, hace tiempo me quedo que Josh es capaz de todo… En un intento nuevo de huida, conseguí volver a alejarme de él, pero rápidamente me cogió de nuevo, bajo la expectante mirada de Rush y Taylor.
—No te vas a escapar perra –dijo Josh mientras miraba muy de cerca junto a mi cara la pared– Primero, disfrutaremos contigo.
—NO… —dije intentando librarme de Josh, pero un dolor agudo hizo que me aturdiera un poco, Josh empotró repetidamente mi cara contra mi pared, haciendo que mi nariz empezara a sangrar abundantemente y haciéndome caer bruscamente al suelo, sintiendo como el sabor metálico de la sangre invadía mi garganta– NOO… —empecé a andar a gatas intentando escabullirme de esa pesadilla.
—No te vas a escapar –dijo Josh mientras notaba como unas manos me tocaban mi cuerpo– Vas a sufrir todo lo que sufrió mi hermana…
—¿QUE TENGO QUE VER CON TU HERMANA? –dije desesperadamente mientras la sangre cubría mi camiseta.
—Tu querido primito, tuvo un lío de una noche con mi hermana –dijo Josh agarrándome con violencia de mi cabello– Por culpa de él se murió, tu primo dejo a mi hermana embarazada. Y ahora vas a pagar lo errores de tu querido primo –sentí como la cara me ardía, Josh me empezó a golpear en la cara, para luego propinarme unas patadas en mi vientre– TE VAS A MORIR ZORRA…
—TOOM… TOOM… —comencé a chillar para que me viniera a ayudar.
—Llama por tu querido primito que no te va a venir ayudar –dijo Josh con ira y con rabia.
—Vamos Josh déjate de tonterías y hagamos lo que tenemos que hacer –dijo Rush mirándome tirada en el suelo a cuatro patas.
—Tal vez debemos montarla como la perra que es –dijo Josh agarrándome otra vez de mi pelo– Vas a gemir como una perra…
Narrador Omnisciente
—Noo —dijo Daniela comenzando a llorar intensamente.
—Si al final va a disfrutar la condenada —dijo Rush riendo con una sonrisa malévola.
Josh, Taylor y Rush se acercaron a Daniela acorralándola contra la pared de aquel callejón oscuro, que solo estaba iluminada por una farola que daba poca luz, dejando a la pobre Daniela indefensa ante ellos. No tuvieron ningún reparo en empezar con su juego infernal, importándoles un pimiento que Daniela fuera compañera del colegio desde hace un par de años.
—¡¡TOOOM!! —grito la pequeña Daniela mientras sentía como las manos de Josh, Taylor y Rush tocaban su cuerpo, en cual se fue quedando desnudo sin sus ropas, que cubrían su cuerpo.
—¡¡TE HE DICHO QUE NO LLAMES A TU PRIMO PORQUE NO TE VA A VENIR AYUDAR, PERRA!! –dijo Josh volviendo a coger la larga melena de Dani, con sus manos.
—¡¡SOCORRO!! –gritó Daniela amargamente mientras notaba como Josh la tumbaba en el suelo– NOOOOO.
—Eres mía y de nadie más –dijo Josh susurrando en el oído de Daniela, mientras su aliento tocaba su cara– Te lo advertí hace tiempo.
Lentamente Josh fue haciendo hueco entre las piernas de Daniela, mientras desabrochaba sus pantalones que cubrían su crecida erección, Rush y Taylor vitoreaban a Josh por hacer tal faena, animándolo a seguir mientras ellos la escupían y grababan todo con un móvil.
Continúa…