Ich Brech Aus II. Cap 20

«Ich Brech Aus» Temporada II

CAPITULO 20

Poco a poco me fui acercando lentamente, no quería asustar a Patri que aún seguía ensimismada en su móvil, mi cara cambio completamente cuando comprobé que aquel chico que se había sentado al lado de Patri, en realidad se había sentado en una mesa de al lado, ya que las mesas estaban muy juntas, y desde fuera daba la impresión que se había sentado juntos en el misma mesa. Sonreí para mi mismo, contento de que Patri no estuviera con ese chico, lentamente me acerque a ella y la salude con una sonrisa muy grande en mi cara.

—Hola Patri… —dije mirándola sonriente.

—Hola Bill… —dijo Patri sonriéndome mientras sus mejillas se tornaban un poco sonrosadas.

—¿Qué quieres tomar? –dije mientras tomaba el asiento al lado de ella y hacia la señal para que viniera un camarero.

—Pues… un café –dijo Patri nerviosamente.

—Perfecto… —dije mientras observaba como el camarero se dirigía hacia nosotros.

—¿Qué desean? –dijo el camarero amablemente.

—Dos cafés con leche, por favor –dije cordialmente mientras el camarero anotaba nuestro pedido en su libreta.

—¿Y cómo está tu prima? –dijo Patri finalmente con cara de preocupación— ¿Qué le paso?

—Verás… —dije mientras sentía como un nuevo se formaba en mi garganta– Ayer después de que tú y yo nos fuéramos. Mi prima se quedó con mi hermano Tom.

—Si… —dijo Patri asintiendo– ¿Qué paso Bill?

—A mi prima la violaron ayer por noche –dije finalmente.

—¡¡Cielos santo!! –dijo Patri mientras se tapaba con sus manos su boca– Pobrecilla, lo debe de estar pasando muy mal.

—Si… solo se quiere morir –dije con tristeza.

—Pero seguro que sale de eso muy pronto –dijo Patri mirándome con sinceridad– Tiene unos primos que la cuidan y se desviven por ella.

Después de eso el camarero vino con los cafés que habíamos pedido, y estuvimos tomándolos mientras hablábamos de otras cosas. Cuando acabamos ya llevábamos como cerca de 1 hora en la cafetería, le dije a Patri si me acompañaba a la habitación donde estaba mi prima, ya que quería ver como estaba y aparte yo le había dicho a Tom que no tardaría mucho en volver.

Pague los cafés y Patri y yo nos dirigimos hacia donde estaban los ascensores, para subir al piso donde estaba la habitación de mi prima. Esperamos como siempre a que bajara el ascensor y después subimos con muchas más gente en el ascensor, como eran personas mayores no tuvimos problemas a la hora de ser reconocido, y para mi eso era mucho mejor. Al salir del ascensor nos dirigimos por el pasillo largo hacia la habitación de mi prima, cuando unos gritos provenientes del interior, nos hizo detenernos.

—¿QUIÉN ERES TÚ? –escuché gritar a mi prima desde el interior de la habitación– VETE DE AQUÍ… SOCORRO.

—Dani… tranquilízate soy yo Tom –escuché a mi hermano decir a mi prima.

—YO NO CONOZCO A NINGÚN TOM –dijo mi prima histérica.

Mire a Patri con cara de preocupación y entre rápidamente en la habitación, para ver que era lo que le había pasado a mi prima. Ella giro su cara al sentir que la puerta se abrió de repente, mirándonos a mí y a Patri con cara de no saber quien éramos nosotros.

—¿Quiénes sois vosotros? –dijo mi prima con cara asustada.

—Soy Bill –dije mirando a mi prima con cara preocupada.

—Yo no conozco a ningún Bill –dijo mi prima nerviosamente mientras sus ojos se humedecían.

—Dani cielo, ¿no me reconoces? —pregunte. Mi prima negó con la cabeza, mientras se tapaba con la sabana como si así se sintiera más protegida.

—¿Dónde están mis padres? ¡¿Quiero ver a mis padres?! —mire a Tom con un espanto en los ojos inmenso.

—Dani… somos tus primos —dijo mi hermano intentando mantener la calma.

—¡No! ¡No lo sois! —dijo llorando.

—¡Quiero ver a mis padres! ¡Iros! —empezó a ponerse histérica.

Yo mire a mi hermano con cara de esto no era muy normal, lo que le estaba pasando a mi prima, así que mi hermano decidió salir un momento en busca de la doctora, que trataba a mi prima. Mientras yo y Patri nos quedábamos en la habitación con ella.

—¿Tú también eres prima mía? –dijo mi prima mirando a Patri.

Patri me miro a mí, sin saber que responder, así que decidí ayudarla y hable yo con mi prima.

—No… es una amiga mía que ha venido a visitarte –dije a mi prima con mucha ternura.

—¿Dónde están mis padres? ¿Por qué no están aquí? –dijo mi prima de nuevo.

No me dio tiempo a contestar a lo que pregunto mi prima, ya que a los pocos segundos entro mi hermano con la doctora que trataba a mi prima, para venir a revisarla. Patri, Tom y yo salimos de la habitación mientras la doctora hacia su trabajo.

—No sé que le ha pasado a Dani –dijo Tom asustado— ¿Por qué no nos reconoce?

—No lo sé Tom… —dije a mi hermano– Tal vez la doctora nos diga algo cuando salga

—Ojala –dijo mi hermano apoyando su cabeza contra la pared– Espero que no sea nada malo, no soportaría que le ocurriera algo malo.

—Tom… no te culpes –dije a mi hermano que aún seguía abatido por lo ocurrido la anterior noche.

—Si es mi culpa… —dijo mi hermano con lágrimas en los ojos– No la cuide… por eso está aquí ahora en el hospital, y sin memoria…

Estuvimos durante varios minutos afuera en ese pasillo de hospital, que cada vez era más frío y siniestro. No me gustaban los hospitales, el recuerdo más malo de un hospital fue cuando me tuvieron que operar de un quiste en la garganta hace dos años. Creí que me moría cuando me dijeron lo de la operación, sino me operaba podía perder mi voz para siempre, y eso significaba adiós a mi sueño y de los demás. Después al cabo de nada, salió la doctora que atendía a mi prima con cara de preocupación, se acercó a nosotros.

—¿Qué ocurre? –dijo mi hermano tan pronto como la doctora se acercó.

—Bueno… no sé como ha ocurrido –dijo la doctora seria– Pero en todos los estudios que le hemos hecho no ha salido, que tuviera una lesión tan profunda en la cabeza como para perder la memoria…

—Me estás diciendo que mi prima ha perdido la memoria –dijo mi hermano alterándose.

—Si… puede ser temporal, aunque tendríamos que hacer más estudios –dijo la doctora nerviosamente.

—Se supone que los estudios se los tendrías que haber hecho antes de que ocurriera eso –dijo mi primo con rabia.

—Tom… cálmate –dije a mi hermano que estaba empezando a asustar a la doctora.

—Señor Kaulitz hemos hecho todas las pruebas pertinentes –dijo la doctora defendiéndose– Pero no contábamos que ocurriera esto, esperemos que sea solo temporal.

—¿Es que no estás segura de que será temporal? ¡¡Esto es el colmo!! –dijo mi hermano indignado.

—Ya os informare de lo que ocurra, ahora tengo que irme –dijo la doctora marchándose por donde vino, dejándonos en medio del pasillo sin poder replicar nada, zanjando el asunto.

A los pocos minutos entro mi hermano en la habitación, dejándonos a mí y a Patri en medio del pasillo. Yo mire a Patri un poco apenado, ya que no me gusto la situación que se encontró ya que ella por el momento somos amigos y no tenía porque enterarse de lo que pasa en mi familia, sobre todo el romance de Tom con mi prima, es muy pronto para que lo sepa.

—Será mejor que me vaya – dijo Patri un poco avergonzada por la situación vivida en la habitación de mi prima – Veo que no es el mejor momento para quedar, así que cuando todo se normalice podemos quedar de nuevo…

Yo me quede en silencio, me daba la impresión que Patri se quería alejar de mí, y no tener contacto conmigo. Me asusté mucho al pensar que podía perder a una persona que podría ser un pilar fundamental en mi vida.

—Bill… no pongas esa cara –dijo Patri dándose cuenta de lo que estaba pensando– Nos volveremos a ver, te juro que te llame.

—Lo siento, Patri –dije un poco apenado– Pero me ha dado un mal rollo todo lo que has visto en la habitación…

—Bill… tu prima ha perdido la memoria –dijo Patri compresivamente– Ahora necesita vuestro cariño y apoyo, quizás eso haga que pronto recupere su memoria. Y eres tonto si piensas que te voy a dejar de hablar y de llamarte por eso.

—Está bien –dije mientras Patri y yo nos dirigíamos hacia los ascensores para acompañarla hasta la salida del hospital.

Narra Tom

Después de que saliera la doctora y nos dijera que era lo que le pasaba a mi prima, entre en la habitación dejando a mi hermano Bill con Patri afuera. Me acerque lentamente a la cama donde dormía mi prima otra vez plácidamente, seguramente que la doctora le había suministrado un calmante, para que se tranquilizara ya que mi prima había alcanzado un estado de histerismo cuando se despertó.

Me da pena que la seden, yo quiero que se ponga bien. Me quedo contemplando como duerme, velando su sueño. Está noche me quedare con ella, no pienso dejarla sola aunque no sepa que he sido muy importante en su vida, aunque no sepa que he sido su gran amor. Me acomodo en la butaca que está al lado de la cama de mi prima, y voy cerrando mis ojos, a pesar de tratar mantenerlos abiertos, ha sido un día agotador.

La luz del sol comienza a invadir toda la habitación, despertándome poco a poco de mi sueño. Miro a mi prima y sigue dormida como un angelito, sus moratones de la cara ya casi no están tan morados como hace dos días, y eso me reconforta, porque sé que poco a poco sus heridas físicas, se irán curando pero la interiores, las del corazón no se curarán muy pronto, mi prima recordará por mucho tiempo lo que le ha pasado, aunque momentáneamente se haya olvidado de todo el mundo que le rodea, protegiéndose sobre si misma.

Al poco rato veo como se mueve en su cama, y como lentamente va abriendo sus ojos, clavando sus ojos verdes en mí. Al principio se asusta un poco al verme allí, ya que no me reconoce pero después al poco rato, su cara cambia a darse cuenta que soy su primo.

—¿Cuándo has llegado? –dijo mi prima un poco vergonzosa conmigo.

—He pasado la noche aquí… —dije a mi prima– Has dormido desde la tarde hasta ahora.

—Ah… —dijo mi prima tímidamente, me recuerda a como era de pequeña– Así que tú eres mi primo Tom…

—Si… —asentí con la cabeza– Eres la pequeña de la familia.

—¿Tengo algún hermano mayor? –preguntó mi prima intentando averiguar algo de su pasado que no recuerda— ¿Por qué mis padres no han venido?

—Calma… —dije intentado que no se atragantara con tanta pregunta, ya que lo dijo todo sin coger aire– En primer lugar, no tienes hermanos mayores.

—Ah… ¿Pero tú eres como mi hermano mayor? –dijo mi prima tímidamente, si supiera que somos más que primos.

—Más o menos –dije a mi prima.

—No sé a que te refieres –me dijo mi prima muy tímidamente.

—Somos primos y nos llevamos muy, muy bien. Nos queremos mucho, sabes –dije a mi prima con dulzura.

—¿Enserio? –dijo mi prima con una sonrisa en los labios– Entonces cuando éramos pequeños jugábamos e íbamos por ahí siempre.

—No… —dije en susurros.

—¿Por qué no? –pregunto mi prima confusa.

—Porque tú eras muy pequeña para jugar conmigo por ahí –dije a mi prima tocándole cariñosamente la nariz.

—Entonces… ¿Cuántos años tienes? –pregunto mi prima con el ceño fruncido.

—19 años –dije mirando a mi prima que me miraba con asombro.

—Eres más mayor que yo –dijo poniendo morritos de niña pequeña– Pero de todas formas apuesto a que de pequeños siempre estábamos juntos.

—Claro… —susurre pensativo mirando a mi prima.

—¿Cuándo van a venir mis padres? –dijo mi prima insistentemente.

—Dani… cielo –dijo mirando a mi prima con dulzura.

—¿Qué pasa? –dijo mi prima al escucharme hablarle así— ¿No pueden venir?

—Verás… —dije a mi prima nerviosamente– Tus padres no van a poder venir, porque…

—Tienen que trabajar –dijo mi prima inocentemente.

—No, cielo –dije abrazando a mi prima fuertemente contra mí– Verás… princesa, cuando tenías 11 años, viniste de España a vivir a Alemania.

—¿Y mis padres no se pudieron venir conmigo? –dijo mi prima inocentemente, mientras unas lágrimas traicioneras salían por mis ojos.

—No… —dije abrazándola fuertemente más contra mi cuerpo– Ellos murieron en un accidente de coche…

—Mis padres… están muertos –dijo mi prima mientras unas lágrimas comenzaban a surcar por sus mejillas– Tomi… dime que es mentira.

—Lo siento princesa –dije mirándola con tristeza– Pero es verdad…

Mi prima empezó a llorar intensamente y yo solo pude abrazarla contra mí, como había hecho una vez hace cuatro años, cuando solo era una niña y había venido de España, para vivir con nosotros. Nos quedamos bastante tiempo abrazados, me daba una pena tremenda que mi prima estuviera viviendo esta situación, que no recordara nada de su pasado ni de su presente.

Estuve con mi prima entre mis brazos durante bastante tiempo, cuando la puerta de la habitación se abrió, era una auxiliar que venía a traerle la bandeja del desayuno para mi prima. A los poco segundos se fue, dejándonos nuevamente a solas a mi prima y a mí, en un silencio sepulcral.

—Venga a desayunar… —dije rompiendo el silencio– Que si no se te enfría el desayuno.

—No tengo hambre –dijo mi prima haciendo una mueca a modo de asco con la cara.

—Dani… tienes que comértelo todo –dije imponiéndome a mi prima con voz seria– El desayuno es la comida fundamental del día –dije mientras cogía sus tostadas y les empezaba a echar mantequilla y mermelada.

—Pero Tom… —dijo mi prima replicándome.

—Pero nada… —dije mientras le metía un cacho de tostada en la boca– A comerlo todo…

Continúa…

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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