«Ich Brech Aus» Temporada II
CAPITULO 24
Narra Tom
Seguí en silencio pero mirándola fijamente, y sin saber porque y sin tenerlo previsto me acerque lentamente a ella, haciendo que casi nuestros labios se rozarán. Al cabo de unos segundos observé como mi prima salía corriendo, dejándome solo en el jardín bajo el cielo estrellado de una noche de invierno.
Narra Daniela
El volver a casa supuse que me iba a hacer bien. En el viaje en coche Bill y Tom me iban diciendo cosas sobre el que sería mi nuevo hogar. Si, nuevo para mí, ya que por desgracia no lo recordaba. Odiaba estar en esta situación. Lo único que me da esperanza es que mis primos estarán conmigo. Ambos son muy amables y cariñosos conmigo y se nota que me quieren muchísimo. Me encantaba estar con ellos. Al llegar a la casa, me la enseñaron entera y la verdad es que me encantó, aunque me quedé estupefacta cuando Bill me dijo que la había elegido yo.
Más tarde, después de comer nos fuimos a la discográfica. Al igual que con la casa, los gemelos me hicieron un tour. Mientras Tom me estaba enseñando la sala donde Bill grababa llegó Gustav y Georg. Al salir de allí, oímos a Bill y David discutir sobre algo, a lo que Tom se sumó, pero no para defender a su hermano, sino para ponerse en su contra. Alguien, no recuerdo exactamente quién, nos dijo que mejor entráramos a una sala y así poder hablar tranquilamente. Bueno, hablar ellos, porque yo no iba a hacerlo. Me senté en un sillón y me quedé pensando en algo que parecía aparecer en mi mente. Fruncí el ceño intentando concentrarme, pero no me salía. Lo intenté unas cuantas veces más, pero no me salió, así que lo dejé. Noté que en la sala seguían hablando, pero no me apetecía intentar seguir el hilo de la conversación. Sin darme cuenta empecé a tatarear una canción, no sabía de donde me la sabía, ni porque, pero por la letra, me encantó.
Hubo un momento en que mi primo Tom se acercó a mí y me abrazó muy emocionado, dejándome un poco confundida porque no sabía lo que estaba pasando y porque me abrazaba de esa manera. Después de que acabaran de hablar y de decir sobre lo que estaban discutiendo, mis primos y yo nos fuimos a casa, para cenar mi primo Bill encargó unas pizzas que estaban muy ricas. Después les ayude a recoger la cocina y vi que había una puerta en la cocina, que daba al jardín de la casa y sin pensármelo dos veces, salí de la cocina, para ir al jardín quería verlo, y la verdad es que era muy bonito y muy grande. Se podían ver el cielo estrellado, así que me senté en un columpio que había en el jardín y me puse a ver las estrellas, no sé cuánto tiempo pasó porque estaba muy concentrada mirando las estrellas y pensando en mi nueva situación, cuando sentí que mi primo Tom se acercaba a mí.
—Dani… —dijo mi primo acercándose a mí, haciendo que me sobresaltara un poco– Es hora de ir a dormir, además hace frío.
—¿Te has fijado alguna vez en las estrellas? –dije a mi primo susurrando– Son hermosas.
—Sí, de pequeño cuando mi hermano y yo íbamos con nuestro padre de acampada siempre las observábamos –dijo mi primo sentándose al lado de mía– Mira esa es la Osa Mayor.
—¿Sabes más constelaciones? –pregunte a mi primo Tom mientras me apoyaba en su hombro.
—Bueno… digamos que hace años que no las veo y algunas formas se me han olvidado –dijo mi primo.
—Se nota que sabes de muchas cosas… —dije a mi primo sonriéndole– Y también que eres buena persona.
—Vaya… yo no me considero un sabio –dijo mi primo mirándome a los ojos– Y bueno, lo de buena persona es un don que suele tener la gente ¿no?
—Quizás… pero haces que me sienta muy bien contigo –dije a mi primo siendo que por alguna extraña sensación, me ponía colorada– Es raro porque no me acuerdo de nada, que me ha sucedido en mi vida pasada.
—Pero lo recordarás muy pronto –dijo mi primo dándome ánimos, mientras me pasaba su brazo por encima de mi hombro para arroparme– Ten paciencia…
—Gracias, Tomi —dije a mi primo emocionada– Te quiero…
—Yo también te quiero mi princesa –dijo mi primo haciendo que por instinto me acurrucara más a su cuerpo– ¿Tienes frío?
—Un poco –dije entre susurros.
—Pues será mejor que nos vayamos a dentro –dijo mi primo levantándose del columpio.
—No… —dije a mi primo, por alguna cosa extraña no quería se fuera de mi lado.
—Dani… tienes frúi, y lo más lógico es que nos vayamos a casa –dijo mi primo con cara de preocupación.
—Es que quiero ver un poco más las estrellas contigo… —dije mientras que sentía como mis mejillas comenzaban a arder.
—Bueno… vale –dijo mi primo sentándose de nuevo– Pero solo un ratito más…
—Vale –dije muy contenta– Tomi…
—Si… —susurro mi primo.
—Te puedo contar un secreto… —dije a mi primo clavando mis ojos en los suyos.
—Claro, pequeña –dijo mi prima mientras me acercaba a su oído.
—He recordado algo… —dije contenta de por fin haber logrado recordar algo– Una canción… ¿Sabes? Pero cuando la canto siento una sensación rara en mi estómago y como se me pone la carne de gallina…
Al instante mi primo se quedó callado y paralizado, me empezó a asustar, por si lo que le había dicho era algo malo, así que me separe de mi primo y le llame.
—Tomi, ¿Qué pasa? – pregunté a mi primo con voz temblorosa –
El siguió sin decir nada, la única diferencia es que ahora se estaba acercando a mí considerablemente, acorralándome contra el respaldo del columpio. Estaba muy asustada no sabía que se le había pasado, a mi primo por la cabeza, sus ojos… me miraban de otra forma. Sentía como su aliento rozaba mi cara y como poco a poco, sus labios se acercaban a los míos, en un leve roce. Sin previo aviso, logré empujarle hacia atrás separándome de él, para acto seguido salir corriendo del jardín. Dejándolo solo…
Una vez que estuve en el interior de casa, subí rápido las escaleras, quería llegar lo antes posible a mi habitación y encerrarme bajo llave. Tenía mucho miedo y estaba confusa… Mi primo Tom me había intentado besar y eso está mal, él es mi primo. Sentía como mi corazón latía fuertemente, por el nerviosismo de la situación que había vivido, pero me gusto sentir sus labios suaves rozando los míos. Sé que está mal, porque Tom es mi primo y es como un hermano mayor para mí, pero cuando estoy con él, o estoy cerca siento una paz interior, que sólo consigo teniéndolo cerca de mí.
Me tumbé en la cama, para ver si me tranquilizaba un poco, aún tenía mi respiración agitada. Después de unos minutos, ya me encontraba más tranquila, así que me puse el pijama y me acosté para dormir, estaba cansada ese día había vivido muchas emociones fuertes. Cerré mis ojos, y lentamente me fui quedando dormida en un sueño profundo.
“–Te quiero… —dijo esa voz que no era capaz de reconocer– Lo eres todo para mí, mi vida…
Sentía como sus caricias recorrían todo mi cuerpo, haciendo que sensaciones placenteras estimularán cada centímetro de mi cuerpo. Sus caricias hacían que mi piel reaccionara de una forma, que nunca pensé que ocurriría. Suspiros salían de su boca y de la mía. Sentir su cuerpo desnudo sobre el mío, me hacía llegar hasta el séptimo paraíso. Hasta que…”
—¡¡Dios mío!! ¿Qué ha sido eso? –me desperté de repente, mi cuerpo estaba completamente sudado y excitado– Este sueño ha sido tan real…
Me pase toda lo que quedaba de la noche, despierta. Tenía miedo de volver a tener ese sueño con ese chico, que ni siquiera podía verle la cara, pero pude sentir como su cuerpo musculado, se restregaba contra el mío. Como me hacía sentir plena, y como me hacía perder entre el deseo y lo prohibido.
Los rayos del sol se empezaban a colar, por las rendijas de la persiana de mi ventana. No había dormido nada en esa noche, después de ese sueño tan erótico que tuve con ese persona. Me reprimí mentalmente, que eso no podía ser. Creo que soy una niña inocente y no suelo pensar sobre esas cosas, pero ha pasado… y no entiendo porque he tenido ese sueño. A lo mejor puede, que en mi pasado haya tenido algún novio, y que ahora no tengamos nada, y por eso he soñado ese sueño tan íntimo con él. Porque si tuviera novio ahora, mis primos me lo hubieran contado, y no me han comentado de que tengo novio… Tendré que averiguarlo.
Como no daba conseguido dormirme solo un poco, me levanté de la cama, cansada de dar vueltas en ella y de pensar. Lo primero que hice, fue ver mi cara en el gran espejo que había encima de la cómoda, donde pude comprobar que tenía unas ojeras espeluznantes. Seguramente si fuera a una fiesta de Halloween, sería sin duda la reina de la noche.
Me puse la bata, y decidí ir a desayunar algo, ya que las tripas me sonaban considerablemente. Antes de ir a desayunar, me fui a dar una ducha rápida, así no tendría que subir de nuevo para ducharme y cambiarme, tengo pereza. Una vez que me duche y vestí, salí de la habitación y baje las escaleras con cuidado de no caerme, hasta que llegue a la puerta de la cocina, donde pude escuchar que mis primos ya estaban levantados porque estaban hablando entre ellos. Abrí la puerta lentamente, y las miradas de mis primos se posaron en mí, yo tímidamente baje la mirada sobre todo cuando Tom se fijó en mí.
Mi primo Bill al verme se acercó a darme un par de besos, y seguidamente copio un tazón para servirme mi desayuno, ya que solía desayunar según me han dicho ellos cereales con leche y chocolate.
—Siéntate, Dani –dijo mi primo Bill poniendo mi tazón en la mesa.
—¿Qué estáis haciendo? –le pregunte a Bill más que a Tom.
—La lista de la compra –dijo Tom mirándome fijamente.
—Ya que Dani está ya vestida –dijo Bill a mi primo Tom– Puede acompañarte a hacer la compra, mientras yo hago otras cosas aquí en casa.
—¡¡QUÉ!! –exclamé sorprendida— ¿Por qué tengo que acompañarle? No es mayorcito para ir solo.
—Hay cosas que no puede traer él solo –dijo Bill mirándome con el ceño fruncido.
—Pues es problema de él, no mío –dije cruzándome de brazos y poniendo morros– Para algo lleva el coche…
—Venga Dani, si total no tienes nada mejor que hacer —dijo Bill intentando convencerme para ir— Yo iría, pero tengo que recoger un poco la casa, que está hecha un asco.
—Pero Bill… –replique de nuevo.
—Por favor, Dani *—* —dijo mi primo poniendo ojitos de cordero degollado.
—Está bien… —dije a regañadientes.
—Eres la mejor prima del mundo –dijo Bill abrazándome.
Me levante a regañadientes, y salí de la cocina dejando a Bill y a Tom en ella. A los poco segundos, Tom salió detrás de mí y cogió las llaves del coche y salimos a la calle. Desde que salí de casa hasta que llegamos al coche, fui con unos morros de narices, no me hacía mucha gracia estar a solas con mi primo Tom, sobre todo después de lo que paso anoche.
Me hice bastante la remolona para subir al coche, haciendo que mi primo Tom me echará miradas matadoras. A mi primo Tom no le gustaba esperar, y yo le estaba haciendo desquiciar en ese momento.
—Dani… —dijo mi primo Tom desde el coche, bajando la ventanilla del lado del copiloto– Quieres subir de una buena vez al coche…
Me decidí y abrí lentamente la puerta, mientras mi primo tocaba con sus dedos el volante del coche con cara de desesperación. Cuando me senté en el asiento, cerré la puerta de un golpe bastante fuerte, haciendo que mi primo cerrara los ojos al sentir el fuerte golpe, de la puerta del coche.
—Dani… cielo –dijo Tom entre dientes– Cuidado con la puerta. Ponte el cinturón de seguridad.
Yo no hice caso a lo que mi primo me había dicho, y me puse a mirar por la venta del coche, pasando olímpicamente del él.
—¿Te has levantado de malhumor? –me preguntó mi primo.
No contesté, me quedé callada mirando por la ventana, haciendo que mi primo hiciera un ruidito con la boca, a modo de desesperación y de cansancio.
—Será mejor que arranque el coche –dijo mi primo mientras accionaba el contacto del coche para que este arrancara.
Durante todo el trayecto, estuve ignorando a mi primo, aunque de vez en cuando mi primo me hablaba para hacer el trayecto más ameno. Cuando me cansé de mirar por la ventana, me concentré en la puntas de mis pies, me daba miedo ver a mi primo. Tenía miedo de que hiciera una locura. Llegamos al aparcamiento del supermercado, y mi primo aparcó sin ningún problema. Tres minutos más tarde, estábamos saliendo del coche para entrar en el gran supermercado que había en esa zona.
—Dani, vamos a coger un carro para meter la compra –dijo mi primo mirándome fijamente— ¡¡Venga!! Vamos.
—Está bien… —dije acercándome a un carro vacío.
—Dani, ¿Qué mosca te ha picado? –dijo mi primo mirándome con preocupación.
—Nada… —dije cruzándome de brazos y evitándole la mirada.
—A ver pequeña. Algo te debe de pasar… —dijo acercándose a mí– Cuando ni siquiera me has dado los buenos días y cuando te hablo, me contestas mal. Es que no entiendo tu actitud, enserio.
—Como te acerques un centímetro más, grito –dije a mi primo.
—¡¡Qué!! Estás de broma, mocosa –dijo mi primo alucinando– Más tarde cuando lleguemos a casa, tú y yo tendremos una conversación seria.
—Perfecto… —dije a mi primo pasando con el carro por encima de su pie.
—Auch… —escuche a mi primo quejarse, mientras caminaba detrás mía cojeando.
En el interior del supermercado había muchas cosas. Pasamos por la sección de pastelería, y directamente se me quedaron los ojos pegados a ellos. Que buena pinta tenían. Mi primo con la lista en la mano, no hacía más que darme órdenes. ”Ahora vete a coger el arroz, que está en las estanterías de allá”, “Ahora vete por la mermelada” . Y él estaba tranquilamente sin moverse del sitio. Cuando volví de ir a buscar una cosa que me había mandado, me encontré que mi primo estaba hablando con una chica, que para ser más exactos tenía una voz de pija y de niña tonta, y no hacía más que sonreír a mi primo con cara de boba, mientras este le escribía en un papel.
Continúa…