«Ich Brech Aus» Temporada II
CAPITULO 26
DOS SEMANAS MÁS TARDE
Narra Daniela
Había pasado el tiempo. Dos semanas para ser más exactos. Se me hacía raro pensar que había pasado tan rápido todo. He ido recordando más cosas, pero cosas sin sentido, como por ejemplo mi color favorito o como me gustaba tomar el desayuno. También he tenido tiempo para reflexionar, he pensado mucho en Lilly… la verdad es que me sentí un poco mal cuando se despidió de mí, porque sentía que algo dentro de mi no estaba bien, que no quería despedirme de ella, pero mi cabeza no lo relacionaba con mis sentimientos. Me dio mucha pena verla irse, pero cumplió su promesa y en estas dos semanas me ha mandado dos e—mails contándome su nueva vida en EE.UU. Hoy tengo cita con mi médico, una revisión para ver como sigo. La verdad estoy un poco bastante nerviosa, ya que me da miedo lo que me pueda decir. Tom y Bill me van a acompañar. MI RELACIÓN con ellos también ha cambiado. Con Tom ya casi no hablo, mientras que con Bill hablo muchísimo… Incluso nos quedamos noches hablando hasta las tantas.
Ahora estamos todos desayunando en silencio, en la cocina. De vez en cuando veo como mi primo Tom me echa miradas furtivas, en cambio mi primo Bill, se preocupa mucho por mí. Siempre me prepara mi desayuno. Estoy muy nerviosa tengo que ir a médico… nunca me han gustado los médicos.
—Dani, ¿Has acabado ya de desayunar? –me preguntó mi primo Bill.
—Si –dije mientras cogía una servilleta de papel, y me limpiaba los labios, para quitar algún resto de la leche que había tomado.
—Pues será mejor que nos marchemos –dijo Tom con voz grave– No vaya ser que lleguemos tarde.
Nos dirigimos hacia el coche en silencio, se podía notar la tensión en el aire. Desde hace dos semanas, no habló casi con Tom, porque me da miedo estar cerca de él. Siento cosas raras, que no debería sentir por mi primo. Así que he decidido alejarme de él, cosa que ha influido considerablemente en el humor de mi primo. Muchas veces se pone a discutir conmigo y con Bill, sin ningún motivo.
Subimos al coche, Bill se sentó en el asiento que había al lado del conductor, y yo como siempre me tocó ir en los asientos de atrás. De vez en cuando notaba como Tom me echaba miradas furtivas a través del espejo, y sinceramente está situación me sonaba mucho de haberla vivido en otra circunstancia con Tom, pero no lo recuerdo.
Llegamos al hospital, y con el simple hecho de aparcar en el parking, me comencé a poner nerviosa. Bill notó mi nerviosismo e intentó animarme y tranquilizarme.
—Dani… pequeña –dijo Bill pasando su brazo por encima de mis hombros– Tranquilízate, solo es una revisión rutinaria, para ver como vas.
—¿Y si me dice que nunca voy a recuperar mi memoria? –dije asustada.
—No seas tonta, Dani –volvió a decirme Bill– Estas semanas has recordado algo, y eso ya es un gran progreso.
—Pero… me gustaría recordarlo todo, ahora mismo –dije frunciendo el ceño– No dentro de unos meses…
Entramos en el hospital, y nos dirigimos hacia el consultorio de la médica que me atendía. Nos sentamos en la sala de espera, no hacía más que mirar inquietamente las puntas de mis zapatos, hasta que salió una enfermera y escuché mi nombre. Me levanté del asiento muy despacio, y tuve que entrar con la enfermera en una sala, donde me hicieron varias pruebas de reflejos en las piernas y en los brazos. Según me explicó la doctora, era para ver si el golpe que había recibido en la cabeza, no había tenido consecuencias neurológicas.
Salí de la consulta del médico, satisfecha y contenta, de que todo fuera por el momento bien. Mis primos me estaban esperándome, no se habían movido del sitio, así que nos fuimos del hospital y volvimos a subirnos en el coche, y cuando llevábamos unos 10 minutos de trayecto, sonó el teléfono móvil de mi primo Bill, había recibido un mensaje de texto, lo estuvo leyendo muy concentrado y sonriendo de vez en cuando, con cara de tonto. Cuando acabó de leerlo, se puso a hablar con Tom.
—Tom, ¿Puedes pasar por aquí cerca? –dijo mi primo Bill.
—¿Por? –preguntó mi primo Tom, con el ceño fruncido– Estamos en una calle donde no se puede parar el coche.
—Por favor, Tom –dijo mi primo Bill poniendo ojitos a su hermano– Patri ha salido antes de clase, y me ha propuesto ir a comer juntos. Hazlo por mí, plis.
—Está bien, pero no quiero que hagas locuras –dijo Tom con seriedad– No quiero ser aún tío, soy muy joven para ello…
—Tranquilo hermanito –dijo Bill sonriendo– Sabrás estar un par de horas con Dani, sin que plantéis fuego a la casa.
—Largo de aquí –dijo Tom con voz grave a Bill– Y yo no me llevo mal con Dani, solo es que a veces me saca de quicio –dijo mi primo Tom alzando un poco la voz a través de la ventana del coche.
Al final, mi primo Tom paro en esa calle, y mi primo Bill salió del coche casi corriendo. Se notaba que no quería perder tiempo para estar con Patri, eso es amor y lo otro tontería. Tom siguió conduciendo el coche hacia nuestra casa, en silencio, eso me hacía sentir muy incómoda con Tom. Su mirada me hacía estremecer. Aparcamos el coche en el garaje, y entramos en el interior de la casa. Yo me fui a mi habitación a ponerme una ropa más cómoda.
Cuando baje de mi habitación, mi primo Tom estaba sentado, con una lata de cerveza en la mano, dándole sorbos considerables, viendo la televisión. Había preparado unos bocadillos calientes… y no sé porque, pero esta situación me sonaba muchísimo de haberla vivido antes.
Me senté a lado de él. Para poder coger mejor mi bocadillo y no poner todo pringoso el suelo y el otro sillón, de una plaza que había. Estábamos viendo una cadena de noticias locales, en completo silencio. Vimos un par de noticias y de repente salió una noticia que me hizo sentirme muy mal…
“En la madrugada berlínense, se han encontrado dos cuerpos sin vida de dos chicos, de una edad aproximada de 15 años. Los chicos, al parecer eran naturales de Hamburgo, y debieron de venir a pasar una noche de juerga aquí, en la ciudad de Berlín. Estudios forenses han revelado que han muerto por sobredosis de estupefacientes. Hemos podido averiguar la identidad de los dos jóvenes, son Rush Johnson y Taylor Brown”.
Cuando escuché los dos nombres, me quede blanca, haciendo que se me cayera el plato al suelo rompiéndose en mil trozos, y cayéndose parte también de mi bocadillo. Mi primo me miró con preocupación y se acercó a mí con un poco de recelo.
—Dani… —dijo entre susurros.
—Los nombre… de esos chicos me suenan mucho –dije titubeando y temblando.
—Eran unos compañeros de tu anterior instituto –dijo mi primo mirándome con miedo.
—Pobres… ¿no? –dije con tristeza– Eran solo unos críos…
—Unos críos que sabían bien en donde se metían –dijo mi primo Tom con dureza.
—¿Por qué dices eso? –dije a mi primo Tom con extrañeza.
—Precisamente, esos chicos no eran una joyitas. Siempre se metían en líos, acompañados de su gran amigo Josh –dijo mi primo diciendo con odio ese nombre.
—Presiento que ese tal Josh no te cae bien –dije mirando fijamente a Tom.
—Me intentó quitar hace un par de semanas, algo muy valioso para mí –dijo mi primo mirándome seriamente.
—¿Y se puede saber qué era eso tan valioso para ti? –pregunté a mi primo con un poco de retintín.
—Tú… —al escuchar eso, abrí los ojos desmesuradamente– Siempre has sido mi niña… y aunque no lo recuerdes ahora, entre tú y yo hay algo más que una simple relación de primos…
—¿Qué estás diciendo? –dije a mi primo incrédula– No es bueno mentir, Tom…
—No estoy mintiendo… —dijo mi primo acercándose a mí, mientras mi cuerpo comenzaba a temblar de nervios y de miedo, por la proximidad de su cuerpo con el mío– Yo he sido el primer hombre que te ha tocado…
—Deja de decir calumnias, Tom… —dije enfadada– Todo esto te lo estás inventado… no es verdad, lo haces para molestarme –dije tapándome los oídos como una niña pequeña, la cual no quiere seguir escuchando lo que le dicen.
—Dani, ¿de verdad crees que bromearía con algo así? —me preguntó quitándome las manos de las orejas con fuerza. Me miraba fijamente a los ojos.
—Pero… pero… eso es imposible… ¡¡Somos primos Tom!! ¡Primoos! –dije confusa.
—Ya lo sé… ¿Qué crees que al principio no me sentía mal por haberlo hecho? —dijo gritando, estaba enfadado, aunque no sabía si conmigo o consigo mismo— Pero… contigo me siento pleno, feliz y así te sentías tú también —su voz se volvió más cariñosa y sus pulgares acariciaron mis manos.
—No lo recuerdo –susurré.
—Lo sé… —dijo mientras se acercaba a mí— Pero lo harás… volverás a recordar todos nuestros momentos juntos, nuestros besos —me besó un poco en los labios— Nuestras caricias —me acarició la mejilla con dulzura— El mutuo amor que nos profesamos Dani, lo sentirás todo de nuevo —dijo antes de besarme con ímpetu.
Al principio no supe que hacer… él llevó mis manos a sus hombros y sin darme cuenta me aferré a ellos para no caerme, ya que él me besaba con tantas ganas que me echaba hacia atrás.
Él, él, él… era Tom, era mi Tom, era la persona con la que me sentía muy extraña… pero… ¿Y si fuera verdad todo lo que me ha contado? ¿Y si me miente? ¡¡¡Dioooos… me estoy besando con MI PRIMO Tom!!! Me grité mentalmente.
Quité mis brazos de sus hombros rápidamente y empecé a empujarlo, pero no se quitaba. Hice más fuerza y dejé de besarlo, entonces fue cuando se dio cuenta de la situación. Se dejó empujar por mis inútiles fuerzas y me miró con los ojos abiertos como platos.
—¿Me estás rechazando Dani? —preguntó algo inseguro.
—Tom… es que esto… —tartamudeé— Creo que no está bien… Somos primos y yo te quiero como tal… me parece imposible pensar que es verdad todo lo que me has dicho.
—Imposible, ¿Por qué? —preguntó ofendido— ¿Porque soy tu primo y te quiero de una manera especial? ¿Por qué nos hemos acostado y nos queremos?
—Nos queríamos —maticé— Si es que es verdad —susurré, pero para mi desgracia, él me oyó.
—¡¡¿Crees que te he mentido en algo así?!! —gritó a todo pulmón y cacho pulmones— ¿Crees que jugaría así con tus sentimientos?
—Ya no sé que creer Tom —grité a mi vez, me sacaba de quicio de vez en cuando— Esto es demasiado extraño para mí, demasiado nuevo.
—¿Y para mí no? ¡YO TENGO QUE EMPEZAR de nuevo con todo! —gritó de nuevo— ¡Ya no sé como tratarte, te comportas como si tuvieras 10 años!
—¿Para ti todo es nuevo eh? —pregunté irónicamente— ¡¡¡¡¡PUES PRUEBA A QUEDARTE SIN MEMORIA Y EMPEZAR UNA NUEVA VIDA, JUNTO A GENTE A LA QUE NO CONOCES DE NADA IMBÉCIL!!!!!!!!
—¡¡Me exasperas Dani!! –dijo mi primo con desesperación.
— Lo mismo digo ¬¬ —dije mientras me daba la vuelta y salí del salón con aire altanero.
Pero no llegue muy lejos, ya que me siguió y en las escaleras me pilló, cogiéndome del brazo fuertemente.
—No hemos terminado de hablar –dijo Tom mirándome seriamente.
—Dirás de discutir —comenté en tono helado.
—Nunca más, me vuelvas a dejar con la palabra en la boca Daniela –dijo mi Primo con rabia.
—¡¡¡¡Y tú nunca más me vuelvas a llamar cría de 10 años!!!! –le reté a mi primo.
Nos miramos durante unos largos segundos en silencio, desafiándonos con la mirada, cuando de repente volvió a besarme con ímpetu. Al principio volví a seguir el beso… pero al final me acordé de nuestra acabada discusión y le empujé de nuevo.
—Ya no soy como era antes Tom —dije fulminándolo con la mirada— ¿O acaso no te has dado cuenta? Ya no te quiero Tom, no como antes, eres mi primo y te quiero como tal –su mirada fue al suelo, y no dijo nada— Acéptalo Tom, será lo mejor. Lo siento.
Continúa…