Ich Brech Aus II. Cap 34

«Ich Brech Aus» Temporada II

CAPITULO 34

Narrador Omnisciente

Dos policías entran en la habitación que había sido hasta ahora, durante esas dos semanas, la habitación para asegurarse de que no había nadie, ven un poco entreabierta la puerta del baño, hace que se les resuelva el estómago por la repugnancia que da, el suelo y la pared de azulejo blanco está completamente salpicado por miles de gotitas de sangre. Tumbado en el suelo, se encuentra el cuerpo de Daniela que al parecer está sin vida. Josh está inerte como ido, quiere parecer un loco, lo ha leído en muchos libros, que muchos criminales muestran enajenación mental y así librarse de la cárcel, y cumplir su pena en un centro psiquiátrico, pero Josh no sabe que las dos cosas, son las peores del mundo.

Esos dos policías se acercan sin pensárselo dos veces, a Josh y al cuerpo de Daniela. El policía se da cuenta que Daniela aún tiene un ápice de vida, y por su radio avise que envíen una ambulancia lo más rápido posible, con una camiseta que ha encontrado en la habitación hizo presión sobre la vena, para evitar que Daniela pierda más sangre, ya que la herida que tiene en el cuello, sangra con bastante consideración. También busca una manta, para cubrir el cuerpo de Daniela, ya que está perdiendo mucha sangre y eso hace que el cuerpo este frío, en estado de hipotermia.

El otro policía se encarga de Josh, no ve nada anormal en él, solo que tiene la mente ida. Aun así, decide llevarlo a comisaría y que después un juez de guardia determine su estado, si internarlo en un hospital psiquiátrico por enajenación mental y cuando esté recuperado ingresarlo en prisión, o meterlo en prisión directamente.

Exterior de la Casa de Josh

Narra Tom

Había prometido que me quedaría al margen del todo, y eso estoy haciendo. Un equipo de diez policías han entrado en la casa, aunque previamente han tenido que volar la cerradura de la puerta con una pistola, ya que Josh no se ha dignado a abrir la puerta, y como tienen una orden judicial que les permiten entrar en la casa, se han tomado la ley por su mano, ya que saben que Josh se encuentra en el interior de la casa por la luz que hay encendida en una de las habitaciones de la casa.

Una llamada a la radio de control del coche del inspector, que lleva la operación de detención, hace que me alarme ya que le he escuchado llamar a una ambulancia, y dijo que vinieran lo más rápido posible. Eso significa que hay un herido, tengo miedo… Miedo de que mis peores sospechas se hagan realidad, y que confirmen ese mal presentimiento que he tenido durante todo el trayecto viniendo hacia aquí. Espero que sea Josh, porque como sea mi prima, me muero literalmente, no soportaría verla sufrir, la amo tanto aunque ella no me quiera y haya decidido mirarme como solo su primo que soy.

Porque la vida es tan injusta con mi prima, desde que ha venido a vivir con nosotros desde hace cuatro años, ya ha estado más de dos veces internada en el hospital. ¡Dios! Deben pensar que somos unos inhumanos por permitir que siempre le paso algo malo y tenga que ir al hospital. No me extrañaría nada, que si asuntos sociales se enteran de todo lo que le ha pasado a mi prima, le quitarán la custodia y tutela a mi madre y se la llevarían a un centro social. No… no puedo pensar eso, mi prima solo ha tenido muy mala suerte, es eso. Nosotros siempre la hemos tratado con mucho cariño y respecto.

El sonido de una ambulancia que viene a toda prisa, me hace salir de mis pensamientos, observó como se para y como salen cuatro personas, dos médicos y dos enfermeras, a los que se le unen dos camilleros, que llevan una camilla muy aprisa entrando en la casa…

Interior de la Casa de Josh

Narrador Omnisciente

El equipo médico de la ambulancia sube rápidamente las escaleras, que dan al segundo piso, de esa gran casa. Unos policías le han indicado donde está la habitación donde se encuentra el herido. Nada más ver el cuerpo de Daniela, se acercan a ella, y le toman la presión, está muy baja. La respiración es muy lenta y cada vez respira con más dificultad. Tiene que entubarla y tratar de estabilizarla lo más rápido posible, para poder llegar al hospital para recibir la atención adecuada, y no se le muera durante el trayecto.

Cuando consideran que está ya estabilizada, ponen el cuerpo de Daniela sobre la camilla, para poder llevarla a la ambulancia, para ir al hospital. Unos policías se ofrecen a ir delante de la ambulancia, con el coche patrulla, para abrir camino a la ambulancia y así llegar lo antes posible al hospital.

Exterior de la Casa de Josh

Narra Tom

Ya hacía más de diez minutos, que habían entrado dentro de la casa, y aún no habían salido. Me estaba desesperando, quería saber ya quien era persona herida. Estaba dando vueltas sobre mis pasos, cuando ví que salían dos policías, y detrás de ellos salía una camilla que era llevada por los dos camilleros, y los dos médicos y las dos enfermeras iban sujetando una botellas de suero, y otras cosas que necesitaban para poder estabilizar al herido. Me quede de piedra, cuando vi caer sus cabellos castaños claros por los lados de la camilla. Su rostro angelical estaba más pálido, que el papel. No puede ser…

—NOOOOOOOO… –grité cuando vi como se llevaban el cuerpo inerte de mi prima– Daniela por favor, no me hagas esto –dijo cuando me acerque rápidamente a la camilla donde yacía mi prima– ¿A qué hospital os la lleváis? Es mi prima –dije ya que el médico me miro con cara rara.

—Al Hospital Central de Berlín –me dijo el doctor– Lo siento… no podemos perder ningún minuto, está muy delicada. Si tardamos más en llegar al hospital, no llegará con vida…

—NOOO… –dije mientras unas lágrimas empezaban a surcar por mis ojos– Desgraciado… –dije cuando vi a Josh salir por la puerta escoltado por dos policías— ¿Porque le has hecho esto?

—Porque es mía… jajajajajaja –dijo Josh empezando a reírse como un loco, claramente no estaba en sus cávales.

Observé como metieron a Josh dentro del coche para llevárselo a la comisaría. Me quedé inmóvil, no sabía que hacer. Una parte de mi tenía ganas de matar a Josh para vengar a mi prima, pero otra parte de mí, me decía que ya la justicia se encargaría de él, y que lo pagaría con creces.

—Bueno Kaulitz, ya está todo hecho –dijo el inspector con satisfacción– Ahora vaya junto con su familia, para ir al hospital con su prima.

—Si… –conteste aún en estado de shock.

El inspector subió a su coche, y yo me quedé de pie parado. Después cuando su coche desapareció de mi vista, me dirigí hacia la casa de mis padres supongo que se llevarían una gran alegría al verme libre, pero también se pondrían triste por la situación que está viviendo mi prima.

Tras unos largos diez minutos, que se me hicieron interminables, llegué a la casa de mis padres, toqué el timbre y esperé unos minutos. Escuchaba como mantequilla ladraba en casa, avisando a mi madre que habían llamado a la puerta. A poco rato, se abrió la puerta mostrándome a mi madre muy emocionada por volver a verme libre.

—¡Oh Dios mío! –dijo tapándose la boca y empezando a sollozar— ¿Cómo es posible? Estás libre…

—¿Qué pasa Cariño? –dijo Gordon al escuchar los sollozos de mi madre— ¡Cielos santo!

—Han encontrado al verdadero culpable de todo –dije finalmente a mi madre– Soy inocente…

—¡Oh Dios! –exclamó mi madre muy alegre– Has avisado a tu hermano Bill, se va a poner muy contento cuando se entere.

—No, pero no podemos esperar más tiempo –dije a mis padres– Tenemos que ir al hospital…

—¿Por qué?¿Qué ha pasado? –dijo mi madre extrañada.

—Es Dani… –dije tristemente– Josh la hirió gravemente, su vida corre peligro.

—¡Dios mío! –dijo mi madre tristemente y comenzando a llorar.

—Tenemos que irnos ya –dijo Gordon– En el camino, hay que llamar a Bill.

Mis padres fueron a buscar una ropa de abrigo, y después ya estábamos montando en el coche camino del hospital. Durante todo el trayecto iba muy nervioso, hasta que me acordé de que tenía que avisar a mi hermano Bill, para que se viniera al hospital. Cogí mi teléfono móvil, y marqué el número de mi hermano. Esperé durante unos segundos, hasta que me cogiera el móvil. Pude escuchar su voz que me hablaba sorprendida.

—¿Tom? –dijo mi hermano extrañado.

—Hola hermanito, yo también te he echado de menos –dije a mi hermano.

—Pero… ¿Cómo es posible? –dijo mi hermano sorprendido– Estás libre…

—Ahora no tengo tiempo para explicártelo –dije a mi hermano– Pero mueve el culo, y vete al hospital central de Berlín.

—¿Qué ha pasado? ¿Estás herido? –dijo mi hermano con preocupación.

—No, tranquilo no lo estoy –dije con tristeza al acordarme de mi niña– Pero… pero es Dani está grave. Josh la hirió…

—Cielos santo, ahora mismo voy para allí –dijo mi hermano.

—Nos vemos allí –dije a mi hermano, para luego colgar el móvil.

Después de veinte minutos de trayecto llegamos al hospital. Mi madre tan pronto entramos en el hospital, se dirigió al punto de información, en recepción para preguntar donde se encontraba mi prima. Tras unos segundos de buscar en el ordenador, mi madre se dirigió a nosotros.

—Está en la UCI –dijo mi madre llorosa– En la planta cero…

—Es mejor que vayamos allí –dijo Gordon– Para ver si nos informan los médicos de su estado. Tom te quedas esperando a que llegue tu hermano.

—Si… –dije en susurros, aunque me moría de ganas de ir a donde se encontraba mi prima, y ser el primero en verla.

Mis padres se fueron y me quede esperando a mi hermano, que aún no había llegado. Tras diez minutos de espera mi hermano entró por la puerta del hospital, con cara de angustia y preocupación, seguido de su novia Patri, la cual se había convertido en una apoyo incondicional en las últimas semanas, en las que mi hermano estuvo mal y preocupado por mi y por el comportamiento de nuestra prima.

—¿Como está? ¿Se sabe algo? –dijo mi hermano Bill al verme.

—Tranquilo… no sabemos nada –dije a mi hermano– Aún no hablamos con el médico, está en la UCI.

—¡Dios mío! –dijo mi hermano con desesperación.

—Ya veréis como se recupera pronto –dijo Patri intentando inculcarnos ánimos.

—Será mejor que vayamos para allí –dije a mi hermano y a su novia– Papá y mamá han ido para hablar con el médico, y sobre su estado.

—Si será mejor que vayamos, por si ocurre algo –dijo Bill en susurros.

Los tres nos dirigimos hacia la zona de los ascensores para poder llegar a la planta, donde se encontraba nuestra prima. Cuando llegamos a la planta y salimos del ascensor, vimos a nuestra madre y a Gordon, apoyados en una pared al lado de una puerta. Mi madre sollozaba silenciosamente.

—¿Habéis hablado con el médico? –pregunté a mi madre.

—Si… –dijo con lágrimas en los ojos– Vuestra prima está muy mal, ha perdido mucha sangre. Han tenido que meterle sangre, pero han dicho que no es suficiente.

—Si hace falta, yo daré mi sangre a Dani –djje firmemente, no quería por ningún motivo, que ese ángel que había llegado a mi vida, me dejara para siempre.

—Familiares de Daniela Alonso Trümper –dijo de repente una enfermera saliendo de la puerta, donde estábamos.

—Nosotros –contestó mi madre.

—Podéis pasar a verla –dijo la enfermera– Pero de uno en uno, y podéis esperar en la salita que hay al lado de la habitación. Tenéis que poneros unos trajes esterilizados para cuando entréis en la habitación.

—De acuerdo –dijo mi madre abrazándose a Gordon.

—Mamá –dije a mi madre, para que me mirara– Quiero entrar yo primero a verla.

—Pero hijo… –dijo mi madre en modo de protesta.

—Por favor mamá –dije a mi madre suplicante.

—Está bien hijo –dijo mi madre con una sonrisa amarga.

Me dirigí hacia el interior de aquella habitación, y antes de entrar en ella me hicieron poner un gorro en mi cabeza, y un batín desechable sobre mis ropas. Después me hicieron echar un gel en las manos, para limpiarlas y esterilizarlas y así no trasmitir nada contagioso a mi prima, ya que estaba muy baja en todo, incluso en defensas. Entre en esa habitación, y se me partía el alama a ver el estado en que estaba mi prima. Estaba tumbada sobre la cama, completamente inmóvil, con varias máquinas conectadas a su cuerpo, que emitían sonidos diferentes. El electrocardiograma que controlaba el ritmo cardiaco y después otra que le proporcionaba oxígeno, ya que no podía respirar por si sola. Tenía también puesta una bolsa de sangre y unos goteros por los cuales le suministraba mediación y sueros para que no se deshidratara.

—Mi pequeña –dije acariciándole con cuidado una de sus manos, para no hacerle daño– Mira como estás…

La habitación estaba en un silencio incómodo, mi prima nunca me iba a contestar porque estaba en un estado de inconsciencia, que no sé cuánto durara, quizás semanas, meses no lo sé… Estuve bastante rato hablándole, aunque no sabía si realmente me escucharía. Pero había leído en varios sitios, que hablarles facilitaba mucho su despertar. Me acerqué a mi prima, y le di un beso en la frente, y después me dirigí hacia fuera de la habitación para que mis padres y mi hermano, tuvieran la oportunidad de estar con ella también.

Han pasado varios días desde que mi prima, está postrada en una cama. Los médicos están preocupados, porque aún no ha despertado, y cada vez sus defensas están más bajas, aunque le están suministrando todo tipo de cosas, pero dicen que no es suficiente que ella también tiene que poner algo de su parte, y si no es así nos han dicho que nos preparemos para cualquier cosa que pueda pasar. Mis padres lo están pasando muy mal, se sienten frustrados por no haber cuidado de mi prima, lo mejor que ellos quisieron. Pero yo tengo esperanzas de que se recupere pronto, y pueda volver a casa.

Hoy, mis padres, mi hermano y yo vamos a ir al hospital para hablar con el médico, y así poder pasar un rato con mi prima. Me entristece tanto verla, en ese estado, como se va consumiendo poco a poco. También nos han informado estos días, que Josh Halmiton, lo han ingresado en un centro psiquiátrico y cuando se cure, lo pasarán a un reformatorio, o a una cárcel de hombres, todo depende de los años que tarde en recuperarse. Pera para ser sinceros yo estoy contento de que haya salido de nuestras vidas, y sobre todo de la vida de mi prima. No sé como puede haber una persona que sea capaz de odiar tanto y hacer tanto daño, a una chiquilla inocente y dulce como es mi prima.

Llegamos al hospital, y nos dirigimos hacia la sala de espera que hay afuera de la habitación de mi prima. No nos han dejado aún entrar, desde fuera escuchó el sonido de las máquinas que están conectadas a prima. En estos días he aprendido cuál es el sonido de cada una, y tengo miedo de que un día ya no suenen. De repente veo como empiezan a pasar médicos y enfermeras al interior de la habitación de mi prima, no sé que es lo que pasa, mis padres, mi hermano y yo estamos confundidos, asustados.

Narrador Omnisciente

Médicos y enfermeras corren de un lado para otro, bajo la atenta mirada de los tíos y primos de Daniela. Sus rostros muestran confusión, miedo. Nadie se para a decirles algo, solo corren de un lado para otro, algo malo está ocurriendo dentro de esa habitación.

—¿Qué ha pasado? –djio un médico entrando por la puerta alarmado.

—Ha entrado en parada cardiorespiratoria –dijo una enfermera con prisa.

—Traer el desfibrilador, hay que hacer que el ritmo cardíaco vuelva a ser estable –dijo el médico con angustia.

—La perdemos, doctor –dijo otra enfermera que estaba al lado de la cama de Daniela.

—Diablos, traer el desfibrilador –dijo con enfado el médico, mientras lo cogía rápidamente de las manos de otra enfermera, y le aplicaba un gel en las palas del desfibrilador— ¡¡Atrás!! –dijo el médico poniendo las palas del desfibrilador sobre el pecho desnudo de Daniela– Otra vez, cargar con más potencia –dijo el médico desesperado al ver que Daniela no reaccionaba.

Un pitido agudo del electrocardiograma anunció que el ritmo cardíaco de Daniela había llegado a su fin, mostrando una línea horizontal plana.

—Hora del fallecimiento –dijo el médico mirando el reloj– 12:00 horas de la mañana…

—Pero… –dijo una de las enfermeras– Tenemos que seguir luchando.

—Srta Williams no ve que ya es inútil, le hemos aplicado carga más fuerte del desfibrilador y no lo hemos conseguido –dio el médico– Voy a comunicar a la familia la triste noticia.

El médico salió de la habitación, y busco con la mirada a los familiares de la joven Daniela, y se acercó lentamente y con la cabeza baja a Simone y a Gordon, que estaban acompañados por sus dos hijos.

—Doctor –dijo Simone al ver que se acercaba— ¿Qué ha pasado?

—Siento mucho, le que os voy a comunicar ahora. Hemos hecho lo posible, pero… –dijo el médico entrecortadamente.

—Por favor… hable de una vez –dijo Simone con desesperación.

—Lamentablemente, su sobrina acaba de fallecer –dijo el doctor tristemente.

—No, no puede ser. ¿Estás seguro? –dijo Simone en estado de shock.

—No, mi prima no se pudo haber muerto –dijo Tom histérico, entrando en la habitación donde se encontraba el cuerpo de Daniela.

—¡¡TOOOM!! Vuelve –dijo Simone llorando y muy apenada.

Interior habitación de Daniela, en el Hospital Central de Berlín

—Mi vida… –dijo Tom con desesperación y llorando intensamente– Abre los ojos por favor…

Daniela estaba empezando a perder su calor corporal, mientras las enfermeras, le desconectaban las máquinas a las que estaba conectada.

Narra Daniela (inconsciente)

Tengo ganas de abrir los ojos, pero me pesan demasiado. No soy capaz de mover las piernas, ni los brazos a pesar de tener unas ganas tremendas de moverme, estoy completamente inmóvil. Una luz brillante aparece delante de mí, es tan bonita. Siento la necesidad de ir hacia ella, poco a poco noto como me voy elevando hacia esa luz, pero algo va mal, estoy viendo mi cuerpo tumbado en una cama completamente inmóvil.

Escuchó unos pasos apurados, y por la puerta de la habitación entra mi primo Tom con los ojos llorosos, se acerca a mi cama, y me acaricia la cara, pero yo no reaccionó a nada. Y me empieza a decir que abra los ojos.

—Tomi no llores –dije acercándome a él– Solo estoy dormida…

—Porque te has tenido que morir –escuche decir a mi primo Tom.

—No… no estoy muerta –dije a Tom intentando que me mirara, pero no me miraba ni me escuchaba.

—Daniela… Daniela… –escuché una voz muy dulce que provenía de aquella luz tan bonita–Ven…

Instintivamente me acerco a esa luz, sentía la curiosidad de saber que era esa luz, quizás era un ángel, aunque no creo en eso. Pero igualmente sentía la curiosidad de saber si realmente existían, así que me acerqué rápidamente a ella.

—No lo hagas, hija mía –escuché una voz que acababa de aparecer en la habitación.

Me giré lentamente, y pude ver quien era la dueña de esa voz… mi madre. Después de unos segundos, al lado de ella apareció mi padre, hacía ya cuatros años que se habían ido de mi vida, y verlos ahí enfrente mía me hacía creer que nunca se habían ido, y que siempre estuvieron conmigo. Los he echado tanto de menos.

—Mamá –dije sonriendo acercándome a ella– Oh, mamá te he echado mucho de menos.

—Hija mía, que guapa te has puesto y que grande estás –dijo mi madre abrazándome, haciéndome sentir muy bien, como me sentían hace 4 años cuando me abrazaba y me daba cariño.

—¿Habéis venido a buscarme para volver a casa? –dije a mis padres, con una sonrisa en los labios— ¿Vamos a ser una verdadera familia de nuevo?

—Cariño, no puedes venirte con nosotros –dijo mi madre con lágrimas en los ojos y con tristeza, separándose de mí.

—¿Porque? Yo quiero ir con vosotros –dije a mi madre con enfado yo quería estar con ellos.

—Ojala pudieras… pero aún no es tu hora, cielo –dijo mi madre acariciándome la mejilla derecha con ternura– Porque tienes que formar tu propia familia, y cuidar de tus futuros hijos. Por eso no vayas a esa luz…

—Mamá… –dije con los ojos llorosos, observando como iban desapareciendo mis padres.

—Haznos caso… –dijeron mis padres a la vez, hasta que desaparecieron.

Me quede mirando unos instantes hacia el sitio, donde mis padres habían estado. Estaba feliz porque los había podido volver a ver, y también confusa por lo que me habían dicho. Yo voy a tener una familia y voy a tener hijos…

—Daniela… –dijo esa voz de nuevo–Ven…

Continúa…

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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