«Ich Brech Aus» Temporada II
CAPITULO 36
Narrador Omnisciente
—Hola mamá —dijo este como si nada.
—¿Que está pasando aquí? —preguntó Simone al ver que su sobrina se cogía el vestido y Tom estaba en su cuarto.
—Nada, Dani me pidió que le ayudara a desabrocharse el vestido —Tom miró a su prima.
—¿Y porque Dani gritó? —Simone no se lo creía mucho.
—Ah… porque Tom es un bruto y me pellizcó y luego me empezó hacer cosquillas y grité —Dani miró a su primo con una sonrisa falsa, con su mirada ya le dijo todo, le salvo por no hacer que Simone se enfadara, no por él.
—Está bien, vamos —Simone se acercó a la puerta y segundos después salió Tom cerrando la puerta.
Dani se acercó a la puerta y se aseguró que estaba bien cerrada y la atrancó, no sabía si Tom volvería estando como estaba. Una vez que la atrancó, respiró con tranquilidad. Se quitó el vestido dejándolo caer al suelo y se puso su pijama, tras eso se metió en la cama mirando al techo y pensando. Sabía que lo que había pasado ahora lo había vivido antes que con Josh, pero no lo recordaba por más que lo intentaba. También pensaba en su primo Tom, él le repetía que la deseaba, que quería volver a hacerle el amor, lo que significaba otra vez. Eso le daba una idea de que cabía la posibilidad de que ya a estado con él antes, pero no sabía si creerle o no.
Tom tras irse de la habitación de Daniela se fue a la que era la suya cuando vivía hay, espero unos minutos y salió de ella. Decidió irse por ahí de fiesta ya que a su prima esta noche no la tendría y él necesitaba desfogarse.
—Adiós mamá me voy —se despidió.
—Ve con cuidado hijo. Nos vemos mañana –dijo Simone con cara de preocupación, por lo que había visto minutos antes en la habitación de su sobrina.
—Si mamá —Tom salió de casa y se dirigió hacia un local que no estaba muy lejos de casa.
Mientras Tom se iba por ahí de fiesta, Daniela estaba tumbada en su cama intentando dormir. Después de dar varias vueltas en la cama, consiguió quedarse dormida. La habitación estaba completamente a oscuras, de lejos a los fondo se escucha los gritos, risas de gente que pasaba por la calle, festejando el año nuevo, pero eso no impidió que Daniela se quedará dormida ya que estaba agotada, había pasado una noche muy confusa, sobre todo por lo vivido con Tom.
“Sentía recorrer sus manos sobre mi cuerpo desnudo, haciendo mi piel se erizará con el contacto de las yemas de sus dedos. Su cuerpo fuerte y musculado hacía presión sobre mi cuerpo, que estaba también completamente desnudo. Una sensación placentera inundó mi cuerpo cuando sentí su miembro en mi interior, y sus jadeos al lado de mi oído hacia que me excitara más y más. Una explosión de calor, deseo y placer recorrió mi cuerpo desde las puntas de los dedos de los pies hasta mi cabeza.
—Te deseo, eres totalmente mía… —una voz que me resultaba familiar pero que no sabía de quien era me susurraba al oído mientras danzábamos en lo prohibido. “
Daniela se despertó sobresaltada y cubierta de sudor completamente. No era la primera vez que soñaba un sueño de esos, que le era muy real como si lo hubiera vivido anteriormente. Sentía como sus pechos estaban completamente duros, a causa de la excitación que había sufrido por el sueño. Ahora no sería capaz de dormir, no sabía que hacer, quizás una ducha de agua fría haría calmar su desbocado corazón. Dani se fue a la ducha para tranquilizar su excitado cuerpo y así poder volver a dormirse relajada.
Tom en la discoteca bebió aun mas, bailó con un par de chicas con las cuales tuvo un rollo pero no llego a tener sexo con ninguna, ellas no tenían lo que ahora necesitaba, una chica que supiera lo que quería, sexo, sin compromiso, hasta que pareció encontrarla, rubia, alta, esbelta y muy sensual. Se acercó a ella y bailaron unas canciones mientras Tom le susurraba cosas en el oído y acariciaba sus caderas al compás de la música, lo que hacía era tantear el terreno de juego. Tras un rato mas bailando y dándose besos decidieron irse, la chica se lo pidió.
—¿Nos vamos? Se dé un sitio donde estaremos mejor que aquí —le dijo coquetamente la chica a Tom el cual no dudo en aceptar la proposición. Salieron de la discoteca con algo de prisa— Te voy a dejar las cosas claras antes de nada. No busco algo serio, lo nuestro será sexo y ahí se quedara —le aclaró la rubia.
—Entonces estamos de acuerdo —Tom la cogió de la cintura y la pegó a su cuerpo bruscamente besándola sin ningún tipo de escrúpulos a lo que ella respondió encantada.
Abrió la puerta trasera del coche con dificultad y ambos se metieron dentro del 4 x 4 de la chica, ya que Tom había ido caminando hasta allí, no quiso coger el coche por precaución y su casa ya no quedaba tan lejos para ir caminando después de tener relaciones con esa chica.
Cuando entraron, aquella chica la cual no había dicho su nombre ni tampoco Tom pregunto se subió a horcajadas sobre él. Empezaron a tocarse y a quitarse ropa con torpeza y rapidez ya que les molestaba.
Tom se puso un preservativo, la rubia cogió su miembro y lo guió hasta su entrada, introduciéndolo lentamente. Una vez estuvo completamente dentro ella empezó a mover las caderas con un suave vaivén, que poco a poco fue intensificando. Tom le ayudaba a moverse con las manos puestas en su cadera marcando el ritmo que le dictaba la excitación de su cuerpo ante aquella rubia.
Los cristales se empañaron por el frío de fuera en la calle y el calor de dentro que los dos cuerpos excitados expulsaban. El orgasmo poco a poco fue marcando presencia en aquel ambiente caldeado. La rubia gemía por Tom, pero Tom gemía por Dani, estaba pensando en ella como no lo había hecho antes. La imaginación de Tom se disparo y dejo salir de lo más profundo de su cuerpo un gran gemido provocado por su fantasía con su prima. La rubia pocos segundos después también dejo escapar su último gemido antes de dejar que su corazón dejara de bombear sangre a todo el cuerpo con tanta velocidad. Cuando los dos cuerpos se habían calmado se vistieron, bajaron del coche y se despidieron como si nada.
—Ha sido un placer conocerte —le dijo la rubia acariciando su pecho y acercando su rostro al de Tom provocativamente.
Tom no le dijo nada. Dejo que la rubia juntara sus labios y seguidamente se fue calle abajo a paso lento. Poco después pasó un coche a gran velocidad que toco el claxon, era la chica rubia despidiéndose por última vez. Tom siguió caminando minutos mientras pensaba en la fantasía que había tenido con su prima que fue ella realmente quien le ayudo a llegar al clímax. Aun no se explicaba como no gimió su nombre con el grado de excitación que le provocó.
Al día siguiente fue la comida, todos tenían caras largas por la resaca de anoche, pero aun y así estaban animados, eran días de fiesta donde se duerme poco y se disfruta mucho. Después del postre, Dani se fue al jardín necesitaba tomar el aire, salió y se sentó en un banco, se abrazo a si misma para no tener tanto frió y miro al cielo viendo como las nubes se movían lentamente. Observo el cielo un tiempo indefinido hasta que sintió la presencia de alguien desde la puerta de la terraza, gira lentamente la cabeza y se encuentra con la mirada de Tom, enseguida vuelve a mirar al frente se avergonzaba al mirarle, por lo que había pasado la noche anterior entre ellos si no hubiera llegado su tía, Tom hubiera consumado su objetivo con ella.
—Dani, siento lo de anoche, estaba algo bebido —se sentó a su lado. Daniela no contestó lo único que hizo fue alejarse un asiento de él— Dani lo siento de verdad, perdóname, yo no quería… Olvida todo lo que paso —Dani se levanto y se volvió a dentro de la casa sin ni si quiera mirar a su primo.
Pasó una semana en la que Bill y Patri veían que la relación de Tom con Dani iba de mal a peor, no se hablaban ni siquiera se miraban. Bill intentó hablar con Dani pero no le decía nada, también lo intento Patri con la que se llevaban muy bien pero tampoco le decía nada. Bill y Patri un día dando un paseo se les ocurrió una gran idea, harían que se reconciliaran. Días después la idea estaba perfectamente planeada, todo listo para poner en práctica.
—¡Tom tengo una sorpresa! —gritó Bill entrando en su cuarto— ¡Nos vamos de vacaciones!
—¿Enserio? –dijo Tom un poco confuso.
—Si he conseguido unos billetes para ir a las Maldivas –dijo Bill sonriendo– Vamos a pasar dos semanas solitos, sin que nos molesten, como dos buenos hermanos.
—Pero Patri… ¿No le sentará mal que vayamos nosotros dos, y que la dejes sola? –dijo Tom extrañado.
—Tranquilo Tom, me ha dicho que no le importa además ha sido ella quien me sugirió que hiciéramos tú y yo, el viaje –dijo Bill intentando convencer a Tom.
—Genial –dijo Tom sonriendo– Necesito desconectar, y un cambio de aires nos vendría genial. ¿Cuándo nos vamos?
—Pues pasado mañana –dijo Bill a su hermano– Así que vete preparando tu maleta.
—Si, pero también tienes que preparar la tuya –dijo Tom a Bill o ¿Quieres que te ayude con la maleta?
—No hace falta, ya la tengo casi lista –dijo Bill sonriente.
—Que rápido has sido, normalmente siempre eres más lento haciendo tu maleta –dijo Tom extrañado.
—Es que ya tengo más práctica que antes, y además tampoco hay que llevar tanta ropa –dijo Bill intentando salir del apuro.
Mientras tanto Patri había llamado a Daniela, para ir de compras, y así comprar, sin que Daniela lo supiera, algún modelito nuevo y algún bikini nuevo, para que Daniela lo llevará a las Maldivas.
—Hola Patri –dijo Daniela a Patri que la estaba esperando en el salón de la casa de Simone.
—Hola Dani –dijo mientras le daba un beso en la mejilla– Preparada para ir de compras.
—Si… —dijo Daniela sin mucho entusiasmo.
—¡Ey! ¿Qué te pasa? –dijo Patri al ver a su nueva amiga, tan decaída.
—Nada, es que pronto empezaré de nuevo el instituto –dijo Daniela suspirando– Y es un tostón…
—Bueno, pero es mejor que no pienses en eso ahora, y trata de disfrutar lo que te queda de vacaciones –dijo Patri sonriendo a su amiga.
—Está bien… —dijo Daniela susurrando también con una sonrisa.
Patri y Dani salieron de la casa y se dirigieron al coche que tenía Patri, lo había dejado aparcado afuera del garaje del casa, ya que solo era una parada de pocos minutos. Montaron ambas en el coche y Patri arrancó el coche dirección al centro comercial.
—¿Y qué es lo que te quieres comprar? –preguntó Daniela intrigada a Patri.
—Pues aún no lo sé, primero tengo que ver algo que me guste –dijo Patri mirando a su amiga.
Llegaron al centro comercial, y Patri metió el coche dentro del garaje que tenía ese centro comercial. Después subieron a la planta donde estaban las tiendas de ropa de chicas. Estuvieron probando de todo, ya que Daniela aunque no se iba a comprar nada pues se probó algunos vestidos y otras cosas que le gustaban, pero que esperaría a comprar más adelante. Patri siguiendo las indicaciones de Bill, sin que Daniela se diera cuenta, ya que estaba paseando y mirando ropa entre los estantes de la tienda, cogió las prendas que Daniela se había probado y se las compró sin que Daniela lo supiera.
—¿Has acabado? –dijo Daniela a Patricia que estaba guardando su ticket de compra en su monedero.
—Si –dijo Patri para luego salir de la tienda.
—Ahora, ¿Dónde quieres ir? –preguntó Daniela a su amiga.
—Quería ir a una tienda de ropa interior –dijo Patri a Daniela.
—Ok –dijo Daniela– Allí hay una, podemos entrar para ver si hay algo que te guste.
—Perfecto –dijo Patri sonriendo y comenzando a caminar hacia esa tienda.
Las dos chicas se dirigieron hacia aquella tienda. Cuando estuvieron dentro de la tienda, se pusieron a hojear primero un poco para luego elegir lo que quería comprar Patri. Estaban juntos a unos estantes donde había conjuntos de braga y sujetador muy bonitos, con una gama amplía de colores. Patri miró hacia el otro lado y vio unos conjuntos de Picardías muy monos y sexys, y pensó como reaccionaría Bill al verla con uno de esos puestos, cosa que hizo que se empezará a descojonarse de risa ella sola, mientras Daniela la miraba confusa y extrañada.
—¿Qué te pasa? –se acercó Daniela a su amiga, que no para de reírse.
Continúa…