«Ich Brech Aus» Temporada II

CAPITULO 39

Narra Tom

Mi prima se había ido de la cabaña, dejándome solo y gritándole, la verdad es que me saca de quicio completamente. Se está comportando como una niña tonta y caprichosa, y yo sinceramente no aguantó a ese tipo de niñas. Por la forma de que iba vestida, me supuse que iría a la fiesta, que Marina me había invitado por la tarde, así podría ver quien era la cita misteriosa de mi prima, aunque yo ya sabía quién sería el posible candidato. El chico rubio que estuvo con ella por la tarde en la playa.

Me di una ducha rápida, solo para quitarme el sudor por encima, ya que como hacía mucho calor en la isla pues mi cuerpo estaba pegajoso del sudor. Cuando acabé me sequé con la toalla y la puse alrededor de mi cintura, y me dirigí hacia mi maleta para buscar algo apropiado para esa fiesta. Por suerte había metido unos pantalones blancos de mi estilo, y una camiseta también blanca, así que me la puse sin más miramientos, y salí de la cabaña en busca de mi presa de esa noche.

Nada más salir de la cabaña, a lo lejos vi un grupo de gente que estaba en la playa supuse que sería allí la fiesta y me dirigí con decisión hacía el sitio, para ver si encontraba a Marina, pero no me hizo mucha falta acercarme ya que escuché su voz llamándome detrás mía.

—TOOOM –dijo la chica detrás mía, llamando mi atención.

—Hola preciosa –dije girándome y dándole dos besos en cada una de sus mejillas– Que bonita estás…

—Gracias –dijo mirándome tímidamente, haciendo que me interesara mucho más conseguirla.

—Vamos a la fiesta –dije a Marina tendiéndole mi mano.

—Claro –dijo sonriente.

Lentamente nos fuimos acercando a aquella multitud, y por un momento me alegre de que esa gente no me conociera, porque sino menudo caos sería, yo buscando unas vacaciones para relajarme y verme acosado por fans o por paparazzi. Fuimos caminando y nos pusimos a hablar mientras escuchábamos la música que para mi gusto estaba bastante bien. Giré mi cabeza para ver alrededor, y la vi… estaba hablando con el chico, con el que estuvo por la tarde en la playa, y estaba realmente muy bonita. Llevaba un clavel colocado en su pelo, haciéndola más bonita sin duda dándole un aspecto angelical y puro. Me quedé unos minutos mirándola embobado cuando mi prima clavó su mirada en mi, a los pocos minutos vi que se fue con el chico, haciendo que una ira interior recorriera mi cuerpo, posiblemente ella no pasaría la noche sola, pero yo tampoco la pasaría e iba a satisfacer mis necesidades sexuales, como nunca lo había hecho hasta ahora.

Marina y yo estuvimos hablando durante un buen rato mientras nos tomábamos unas copas, la música estaba bastante entretenida y cada vez se estaba haciendo más de noche. Mi prima había desaparecido ya hacía dos horas con ese chico, por lo cuál me imaginé que tendría una noche bastante movidita. Ya me estaba empezando a aburría en esa fiesta, y quería hacer mi fiesta particular, así que me decidí a proponerle a Marina, que nos fuéramos de la fiesta.

—¿Te apetece ir a otro sitio? —le dije a Marina.

—Bueno, podemos ir a tomar algo a tu cabaña —dijo Marina como sugerencia.

—Lo siento… pero mi prima estará dentro de la cabaña, y no quiero que nos moleste —dije a Marina.

—Bueno pues entonces podemos ir a la mía, mi hermano volverá tarde —dijo Marina sonriente— Lo he visto irse con una chica muy bonita.

—Ah, ya entiendo —dije sonriendo, al entender lo que me podía decir— Pues entonces podemos ir ya, es que me estoy empezando a agobiar.

—Pensé que estabas acostumbrado a estar rodeado de mucha gente —dijo Marina.

—Bueno la verdad… es que a veces me gusta estar solo, y disfrutar de un poco de tranquilidad —dije a Marina.

—Oh, entiendo –dijo Marina.

Nos fuimos de la fiesta dando un paseo, primero por la orilla de la playa, hasta que llegamos a lo que era su cabaña. Marina buscó las llaves en su bolso, para después abrir la puerta, entramos a dentro de la cabaña, y observé que era igual de espaciosa que la cabaña donde estaba hospedado con Daniela, la única diferencia que pude ver es que esa cabaña poseía una puerta más, así que supuse que sería de dos habitaciones en vez de una, como la nuestra.

Marina se dirigió hacia el minibar y sacó dos vasos junto con una botella de whisky. Después fue a la cocina y trajo un recipiente con cubitos de hielo. Preparó las copas y estuvimos hablando durante un buen rato, hasta que los tragos fueron haciendo su efecto, haciendo que sintiera demasiado calor en mi cuerpo. Entre risas, y tonterías nos acabamos liando, para luego acabar en la cama…

Narra Daniela

Estuvimos hasta tarde hablando, Maxi y yo. Hasta que decidí que era hora de irme a mi cabaña a dormir, la verdad es que, había sido un día agotador y estaba cansada del viaje, que habían sido unas horas largas.

Maxi me acompañó hasta la cabaña donde yo dormía, no quería que fuera sola por ahí, a esas altas horas de la noche. Cuando llegué a la puerta de mi cabaña, busqué las llaves para poder abrir la puerta, al cabo de unos segundos ya la había abierto y me dispuse a despedirme de Maxi.

—Bueno… me tengo que ir a dormir –dije sonriendo a Maxi– Me lo he pasado muy bien contigo.

—Yo también –dijo Maxi sonriéndome.

—Hasta mañana –dije acercándome a darle un beso pequeño en la mejilla.

—Hasta mañana –dijo Maxi en un susurro.

Cuando iba a entrar, ya dentro de la cabaña. Maxi me llamó haciendo que volviera sobre mis pasos.

—Dani, ¿Te apetece mañana ir a dar una vuelta en moto acuática? –dijo mirándome a los ojos.

—Pues claro, sino que voy a hacer –dije sonriéndole– Durante todo el día, no quiero aguantar al pesado de mi primo.

—Está bien –dijo Maxi sonriéndome– Te vengo a buscar a las doce de la mañana, si eso después podemos ir a comer juntos a unos de los chiringuitos de la playa.

—Claro, estaría genial –dije a Maxi– Bueno entonces hasta mañana…

Me quedé paraba en el marco de la puerta, viendo como Maxi se iba lentamente. Después de unos segundos, entré dentro de la cabaña, que estaba completamente a oscuras y silenciosa. Me fui rápidamente a mi cuarto, me daba miedo estar sola en esa cabaña, por eso me quería acostar lo antes posible en mi cama, para dormirme cuanto antes.

Una vez que entré en mi habitación, me dispuse a buscar en mí maleta un pijama para dormir, pero en vez de encontrar un pijama me encontré un camisón corto, de asitas y de color blanco. Patri está como una cabra, esto es un camisón que suelen ponerse las mujeres, cuando se van a dormir con sus maridos. En fin… busqué a ver si había otra cosa más adecuada para mí pero no encontré nada en mi maleta, así que me tuve que poner ese.

Me desnudé lentamente, quitándome primero el vestido dejándolo posado en una de las sillas, que había en uno de los laterales de la habitación. Después me quité la parte de arriba del bikini, que me había puesto, quedándome solo en bragas, y finalmente me puse el camisón corto, que me resaltaba mi figura, y mostraba mis largas piernas al aire. Abrí la cama y me metí en ella, estuve dando bastantes vueltas, ya que al haber tanto silencio no era capaz de dormir tranquila, pero lentamente fui cayendo en un sueño profundo.

Te deseo, lo eres todo para mí… mi niña, sintiendo como su cuerpo desnudo, se rozaba con el mío. Mientras que con mis manos acariciaba su espalda ancha y fuerte. Haciendo que clavará mis uñas en ella, cuando sentí una punzada de dolor, placer y excitación en el interior de mi sexo

Me está doliendo…

Relájate mi amor… recuerda la primera vez que nos vimos, la primera vez que nos besamos

Un estruendo hizo que me despertará de ese sueño de repente, y me di cuenta que mi cuerpo estaba completamente sudado, a causa de ese sueño… Porque diablos, sueño siempre con eso, y porque cada vez que tengo ese sueño imaginariamente siento las manos de ese hombre sobre mi cuerpo, haciéndome que me ponga excitada… Otro estruendo hizo que saliera de mis pensamientos. Sin previo aviso se había puesto a llover y estaba cayendo una tormenta muy copiosa y… no me gusta nada la tormenta le tengo pánico, ahora no voy a ser capaz de dormir.

Miré el reloj y solo era las cuatro de la madrugada, solo había dormido 3 horas desde que me había acostado. Los truenos se escuchaban de fondo, y los relámpagos iluminaban toda la habitación haciendo un lugar tétrico. Me levanté de la cama y salí de la habitación, y me fui al pequeño salón que había y me puse a ver la televisión, aunque a esas altas horas de la madrugada solo había programación y publicidad basura. Estuve pasando canales al azar, hasta que lentamente los ojos me volvieron a pesar, así que aproveche y me volví a la cama otra vez quedándome dormida al poco rato.

Narrador Omnisciente

Las horas fueron pasando, y los primeros rayos del sol se colaban, por las ventanas de las cabañas que había en esa isla paradisíaca. Tom dormía completamente desnudo en la cama de la chica, que había conocido el día anterior. La luz del sol estaba empezando a molestarle en los ojos, hasta que los abrió completamente, y vio a Marina, también en la cama completamente desnuda, sonrió satisfactoriamente al descubrir que había alcanzado su objetivo.

Se levantó lentamente y con cuidado para no despertar a Marina, y así buscar su ropa para irse a su cabaña. Cuando de repente, escuchó como Marina se movía desperezándose, y lo miró sonriente.

—¿Ya te has despertado? –dijo Mariana con una sonrisa en los labios.

—Si… —dijo Tom mientras buscaba sus calzoncillos y se los ponía.

—¿Te apetece desayunar algo? –dijo Marina intentando que Tom no se fuera tan pronto de su lado.

—Lo siento, pero tengo que ver si mi prima está bien –dijo Tom como excusa, aunque Daniela le importará un pimiento.

—Vaya… —dijo la chica desilusionada— ¿Nos volveremos a ver?

—Mira Marina… —dijo Tom acabándose de vestir y sentándose en la cama al lado de la chica– Yo no soy una persona de relaciones serias, de hecho que no suelo pasar más de una noche con una chica…

—¿Me has utilizado? –preguntó la chica decepcionada.

—No… y me lo he pasado muy bien contigo –dijo Tom intentando arreglar lo que había dicho anteriormente– Pero quiero recordar la primera vez que estuve contigo como única, y te quiero recordar así.

—Pero… podemos quedar otro día –dijo la chica desesperada– Yo no me voy hasta dentro de cuatro días.

—Lo siento… pero es mejor que te olvides de mí, para que no te duela tanto el día que te vayas –dijo Tom mostrando una sonrisa torcida– Espero que te vaya bien…

Después de esas palabras Tom se fue de la cabaña, sin darse cuenta que el hermano menor de Marina había escuchado todo lo que le había dicho Tom a su hermana, detrás de la puerta haciendo que ese chico comenzará a odiar internamente a Tom, por haber jugando con su hermana.

Tom iba caminando por la playa, observando como los turistas y gente de allí comenzaba a colocar su toalla en la playa, para guardar un sitio donde ponerse, ya que después más tarde ya habría mucha aglomeración de gente. Tras unos diez minutos, llegó a la cabaña donde estaba hospedado, buscó las llaves y después abrió la puerta. Entró en el interior de la cabaña, y lo primero que vio fue a su prima Daniela sentada en el sillón del salón, tomándose un zumo y una tostada.

Daniela cuando escuchó la puerta abrirse, se giró para ver a su primo Tom pero lo ignoró completamente, y siguió comiendo su tostada. Cuando acabó de comérsela, se levantó y se fue hacia la pequeña cocina y dejó su vaso y el plato en el fregadero. Pasó otra vez por delante de su primo, sin hacerle ningún caso, mientras Tom la miraba de arriba abajo provocativamente. La verdad, es que Tom encontraba a Daniela demasiado sexy con ese camisón tan corto.

—Bueno días –dijo Tom intentando captar la atención de su prima.

—Ah eres tú, no te había visto –dijo Daniela como si nada– Vaya, que pronto has venido o es porque la chica con la que pasaste la noche, te ha echado de su cabaña por no haber satisfecho sus deseos sexuales.

—¿Celosa? –preguntó Tom a su prima.

—No, para nada –dijo Daniela– Solo siento pena por la chica, por haberse dejado seducir por un tipejo como tú.

—Lástima que no haya dicho lo mismo que tú, disfruto como una enana de mis servicios sexuales –dijo Tom mirando con rabia a su prima– Si los quieres probar te animo, te garantizó que tocarás el séptimo cielo conmigo.

—Lo siento, pero se encontrar mejores personas que saben satisfacerme –dijo Daniela picándose.

—¿Satisfacerte? ¿Quien el mocoso ese de anoche? Por favor no me hagas reír —Tom rió irónicamente mientras se quitaba la camisa blanca y la dejaba en el suelo, haciendo que su prima le observará de reojo tensándose y sintiéndose bastante incómoda.

—No solo existe la satisfacción sexual. Pero claro tienes un problema… es algo que tu pequeño cerebro no entiende, ni entenderá nunca —dijo Daniela prepotente a su primo, dejándolo bastante mal.

—¿Yo tengo un problema? Si, ese es súper dotado… habló del cerebro y concreto de mi… —Tom se acercó a su prima haciendo que se pusiera alerta y se tensará más— Si eres lista podrás completar la frase en tu pequeña cabecita de niña mimada —Tom le dio un toque en la cabeza de su prima y antes de separarse de ella le dio un beso en la mejilla provocándole, para que se picara con él.

—¿Pero qué haces? —Dani se limpió la mejilla que su primo besó.

—Veo que no eres tan lista como te crees, cuando te metes con los demás —dijo irónico Tom, cogió un vaso de agua y se fue dejando a su prima con la palabra en la boca— Aix… —suspiró Tom cuando se fue al salón— Soy el mejor —se piropeó Tom en susurros.

—¡Arg, lo odio! —Dani dio un pisotón al suelo, haciendo sonreír a Tom cuando lo escuchó, le encantaba sacar de quicio a su prima.

Después Dani se fue a la habitación a ponerse su bikini, y unos shorts cortos y una camiseta. Cuando se vistió completamente, se fue al baño a peinarse recogiendo su pelo en una coleta alta. Después volvió otra vez a la habitación y cogió su toalla y salió de la habitación para ir a la playa. Para poder salir, tenía que pasar por el salón a narices, así que Tom la vio toda vestida y con la toalla, lista para marcharse.

Continúa…

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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