«Ich Brech Aus» Temporada II
CAPITULO 42
Narra Daniela
—¿Q-Que dices? —dijo Tom confundido.
—Tom… mi Tom —me miro aún confundido— Lo recuerdo todo, Tom. Todo —parecía que no pillaba lo que le decía o estaba muy confundido, tanto que había entrado en shock— Tom, lo recuerdo todo.
—Todo… —dijo Tom en susurros.
—Sí, todo… —dije volviéndole a abrazar– No quiero separarme nunca más de ti.
—Mi niña… —dijo Tom mirándome a los ojos.
—Mi Tomi… —dije a mi primo dándole otro beso en los labios.
—Te apetece ir a dar una vuelta –dijo mi primo con una sonrisa en los labios.
—¿Ahora? Sería muy tarde –dije a mi primo.
—No que va –dijo mi primo mirando su reloj– Además así cenamos algo, que ya tengo hambre.
—Bueno… está bien –dije a mi primo sonriente.
Mi primo fue a buscar una de sus sudaderas grandes, y yo fui a buscar una chaqueta ya que era de noche y la temperatura refrescaba. Salí de la habitación con la chaqueta puesta y Tom ya me esperaba con la suya puesta. Salimos de la cabaña, y mi primo me paso su brazo por encima de mis hombros, para acercarme más a él. Fuimos dando un paseo por toda la playa, hasta que llegamos a un pequeño chiringuito, donde ponían comida típica de allí. Pero al final nos decantamos por unos bocadillos caliente que para mi gusto estaban demasiados buenos.
Me lo estaba pasando genial, me sentía muy a gusto al lado de mi primo Tom, al lado de mi hombre… Estuvimos hablando de muchas cosas, así que estuvimos bastantes entretenidos, hasta que vi a Maxi venir al chiringuito, me tensé un poco ya que me acordaba perfectamente que había prometido a mi primo no volverme a juntar con él, cuando aún no recordaba nada de mi pasado amoroso. Mis temores se cumplieron cuando Maxi se acercó a junto de nosotros.
Tom se tensó, yo me tensé y creo que Maxi también.
—¿Dani podemos hablar un momento? —me preguntó Maxi amigablemente. Yo miré a Tom que me cogía de la cintura. Cuando nuestras miradas se toparon pude ver claramente sus celos, antes no los identificaba porque no sabía lo que pasaba entre nosotros, pero ahora ya lo recordaba todo y sabía perfectamente que estaba celoso.
—Ahora no puedo —yo también cogí a Tom de la cintura apretando su sudadera dándole a entender que no hablara ni hiciera nada.
—Es algo importante que debes saber –dijo Maxi.
—Es que estoy con mí… –dije a Maxi.
—¿Rollo de una noche? —acabó mi frase.
—Es mi primo —le dije aclarándole.
—¿Tu primo? –me preguntó Maxi confuso.
—Si –le respondí a Maxi.
—Pues cualquiera lo diría —miró como estábamos agarrados.
—Nos hemos reconciliado, ya sabías que no nos llevábamos muy bien —no sé porque creo que a Tom no le sentó muy bien escuchar eso.
—Entonces déjalo, no importa, me voy —Maxi se fue por donde vino.
Después de que Maxi se fuera, estuvimos unos minutos más en ese chiringuito, pero notaba que Tom no me miraba de la misma forma, que lo hacía minutos antes de que Maxi apareciera. Tenía miedo de que Tom se volviera a enfadar conmigo, porque no soportaría que me dejara de hablar.
—Tom… —dije en susurros tratando de llamar su atención.
—Me voy… —dijo mi primo con voz neutra– Si quieres puedes quedarte un rato más, te espero en la cabaña…
—Pero… —dije confusa, en verdad mi primo estaba muy cabreado conmigo, y me sentía culpable por eso– Espérame…
Eché a correr detrás de mi primo, que en un abrir y cerrar de ojos había pagado la cuenta, y se había puesto a andar con bastante prisa hacia la cabaña. Notaba como mi primo cada vez aceleraba más el paso, haciendo que tuviera que acelerar bastante el mío. Entré en la cabaña, justo cuando Tom iba a cerrar la puerta de esta, en todas mis narices.
—¿Se puede saber qué coño te pasa? –le alcé un poco la voz a mi primo– ¡¡TOOM!!
—Mira Daniela estoy harto de que juegues conmigo –dijo mi primo inquisitivamente y señalándole con el dedo.
—Pero… porque dices eso –dije a mi primo, confusa– Yo no he hecho nada.
—Nada… dices nada –dijo mi primo volviéndome a gritar– ¿Qué más le has contado a ese tal Maxi?
—No le dicho nada… —dije con miedo, mi primo estaba realmente muy furioso.
—Se ve que confías más en él, que en mí –dijo mi primo clavando su mirada en mí– A él le has contado tus cosas…
—¡¡Por dios!! Tom, no saques las cosas de su contexto –dije a mi primo alzando un poco la voz– Yo a Maxi lo quiero como un amigo.
—Y por eso le has tenido que contar que no te llevabas bien conmigo –dijo Tom enfadado.
—Jolines, cuando le conté eso estaba muy resentida contigo, no hacías más que controlarme –dije a mi primo con desesperación.
—Precisamente, estaba tratando evitar que te acostarás con algún tipejo como Maxi –dijo Tom mirándome con rabia— ¿Te has acostado con él? ¡¡¡CONTESTAME!!!
—Noo… —dije con lágrimas en los ojos– Ya sabes que con el único que he tenido sexo, siempre ha sido contigo.
—No he sido el único –dijo Tom mirándome con tristeza– Acaso no recuerdas cuando te revolcaste con Josh… yo mismo os pillé en casa de mi madre.
—No vuelvas a nombrar a ese hijo de puta… —dije con rabia y odio en los ojos– No sabes lo que me ha hecho pasar ese desgraciado…
—Lo sé… —dijo Tom con tristeza, y después se fue del salón dejándome sola mientras las lágrimas recorrían mis mejillas.
Narra Tom
No sé porque diablos me molestó tanto que Dani le hubiera dicho a Maxi, que ella y yo no nos llevábamos bien, y como siempre la suelo cagar, ya que le acabó de montar una escenita de celos a mi prima, y lo peor de todo es que le he recordado al mal nacido de Josh… He visto como la mirada de mi prima se volvía a poner triste.
Me senté en la cama, que era la habitación de mi prima, no sé porque se me ocurrió entrar en ella, si total yo por la noche dormiría en el sillón del salón. Apoyé mis codos sobre mis piernas y enterré mi cabeza entre mis manos, necesitaba estar solo para pensar…
—Tomi… —escuché el susurro de mi prima desde la puerta de la habitación– No quiero que estés así…
Sentí su cuerpo cerca del mío, y como sus finas manos acariciaban mi cabeza haciendo que me relajará de tal forma, que deseé que no se separara de mí. Lentamente sentí como elevaba mi cabeza, y como sus labios comenzaban a besarme con suma delicadeza, haciendo que fuera un beso muy dulce.
Rodeé su cintura con mis brazos, e hice que se sentará sobre mí, mientras yo le correspondía ese beso con deseo, y pasión. Mis manos recorrían su espalda de arriba-abajo, sintiendo como se estremecía con cada caricia que su cuerpo recibía de mi. Sentí como sus brazos rodeaban mi cuello, mientras que nuestras bocas, luchaban por dar el mejor beso.
Sentí una presión en mis hombros haciéndome tirar hacia atrás, era Dani que me empujaba para tumbarme, yo fui tumbándome y me llevé a Dani conmigo, aun sin cortar el beso. Dani con una mano acarició mi pecho y con la otra se apoyaba en la cama, yo tenía una mano en su cadera y la otra en su baja espalda cuando sentí que movía la cadera lentamente haciendo rozar nuestras entrepiernas.
—Dani… —susurré por ese gesto que me excitó al momento.
—Te quiero, ahora —me sorprendí ante sus palabras, pero no voy a negar que no me excitaron aun más.
Volví a besarla, pero está vez me concentré en su cuello, haciendo que cada vez más se excitará. Lentamente subí mis manos, y las apoyé en el empiece de los botones de su vestido. Era un vestido de tiras muy bonito, que tenía unos botones en la parte de delantera, y poco a poco con mis dedos se los fui desabrochando hasta que pude ver su sujetador, mostrando sus pechos pequeños, pero perfectos. Poco a poco fui recorriendo su hombro con besos, haciendo que unos suspiros salieran por su boca, hasta que finalmente le bajé el vestido, quedando al descubierto desde sus pechos hasta su vientre.
Mi prima con mucho desesperó intentó quitarme mi camiseta, pero se quedó enganchada con mi coleta, que sujetaba mis rastras. Así que, soy yo quien me la quitó para ayudarle un poquito en el proceso. Me vuelvo a tumbar sobre ella y la sigo besando, saboreando cada rincón de su boca, que hacía tiempo que no sentía, que no besaba. Notó como sus manos se dirigen rápidamente a la cremallera de mi pantalón, como mucha urgencia.
—Dani… —le digo entre susurros– No vayas tan rápido, mi vida…
—Te deseo… quiero ser tuya ahora mismo –dijo mi prima entre susurros y completamente excitada.
—Pero… yo quiero que sea especial, que está vez sea única y que la recuerdes siempre –dije a mi prima mirándola con ternura y con dulzura.
Nos volvemos a besar, mientras nos acariciamos muy despacio, haciendo que cosquilleos recorran nuestros estómagos por el placer que estamos sintiendo, sin haber empezado a amarnos. Mi prima en un movimiento se queda encima mía, ahora está empezando a besar mi pecho, y va haciendo una hilera de besos hasta llegar al botón de mi pantalón, que lo desabrocha, y acto seguido tira de él, hacia abajo, dejándome solo con mis bóxers, que poco a poco empiezan a mostrar una creciente erección de bajo de ellos.
Me mira con forma traviesa, y sonríe mientras juguetonamente me empieza a acariciar la parte de mi entrepierna, consiguiendo que gemidos graves salgan de mi boca, por la completa excitación, a la que se está sometiendo mi cuerpo. Le dejo darme placer durante unos minutos, hasta que ya no aguanto más y de un movimiento rápido, me pongo yo encima de ella. Le quito el vestido con prisa y después vuelvo a besarla en los labios, mientras que con mis manos recorro su cuerpo. Con la mano derecha la levanto un poco y le desabrocho el sujetador para luego quitarle despacio los tirantes del sujetador, mientras acaricio sus brazos. Cuando el sujetador ha desaparecido empiezo a bajar mi boca hacia su cuello y dirijo mis manos hacia sus senos.
Noto que ella está empezando a excitarse más y más, por momentos, por lo que empiezo a moverme más rápido, y cogiendo el empiece de sus braguitas se las quito. Concentrado como estoy, en su cuello, me pilla desprevenido cuando vuelve a darse la vuelta, poniéndose ella encima de mí. Me besa el pecho de nuevo y dejando otro rastro de besos llega al empiece de mi bóxer. Sin pararse a pensar, me los quita y los tira a sus espaldas mientras me mira sonriendo.
Antes de darme cuenta, ella dirigió mi sexo hacia su interior y un segundo más tarde, fuimos una sola persona. En ese momento, en lo único que podía pensar era en que estar así con Dani, era lo que llevaba esperando durante mucho tiempo. Ninguna de las chicas con las que había estado había conseguido excitarme de tal manera, solo ella. Empezó a moverse con movimientos lentos y pausados, combinándolos a veces con algunos más energéticos, pero se cansó pronto, por lo que volvimos a movernos y yo me puse encima suya, sin separarnos en ningún momento. La besé en los labios mientras la embestía con fuerza, la había echado de menos, mucho, tanto que me olvidé de mi propia sugerencia de ir despacio. Gemíamos al unísono y cuando llegamos al orgasmo me aferré a su cuerpo con fuerza, mientras ella hacía lo mismo.
Respirábamos con dificultad por el esfuerzo que habíamos hecho, por lo que me quedé tumbado encima de Dani, cosa que a ella no pareció molestarle, porque sus pequeños brazos me envolvieron con mucho cariño. Yo seguía estando dentro de ella y cada vez que me movía al respirar ella soltaba un pequeño gemido de satisfacción.
Continúa…
