Ich Brech Aus II. Cap 44

«Ich Brech Aus» Temporada II

CAPITULO 44

Narrador Omnisciente

Entre mi primo y yo estuvimos eligiendo los platos que íbamos a cenar, y vino el camarero para tomarnos la orden. También nos pregunto que íbamos a beber, y mi primo eligió un vino para él, y yo me pedí un refresco ya que no me gustaba mucho el vino. Mientras esperábamos a que nos trajeran la cena estuvimos hablando de cosas sin importancia, hasta que me tuve que ir al servicio, dejando solo a mi primo en la mesa.

Entre en el servicio, y espere a que estuviera libre uno de ellos, después entre apresuradamente la verdad es que tenía unas ganas tremendas, cuando salí del retrete me lave las manos en la pica, y me dispuse a salir del baño, pero alguien me paró. Levante la miraba y vi a Maxi.

—Hola… —dije en un susurro.

—Veo que tú y tu primo, ahora os lleváis de maravilla –dijo Maxi con resentimiento– Tanto que ni siquiera ahora me buscas para ir a pasar un rato a la playa.

—Lo siento… es que mi primo quiso pasar un día juntos –dije como excusa, para no decirle que Tom me había prohibido volverle a ver.

—Da igual no hace falta que me des excusas –dijo Maxi clavando su mirada en la mía– Total mañana ya me voy, por la mañana muy temprano. Solo me quería despedir de ti… nada más.

—Espero que tengas un buen viaje –dije sinceramente.

—Eso espero… —dijo Maxi sonriéndome– Me alegro de haberte conocido…

—Igualmente –dije mirando un poco por la puerta que daba a los servicios, hacia el exterior y pude ver a mi primo Tom como se ponía un poco nervioso, quizás porque yo estaba tardando demasiado– Oye, lo siento pero me tengo que ir…

Me dispuse a salir por la puerta, pero Maxi me detuvo por última vez, más bien fue la última frase que escuché decir por su boca.

—Espero que seas feliz con él –dijo Maxi haciendo que me girará para verle– Y que realmente no te haga sufrir, como ha hecho sufrir a otras chicas…

—No sé a qué te refieres –dije confusa.

—Dani no soy tonto y sé que tienes algo con tu primo –dijo Maxi mirándome fijamente– El otro día te quería decir algo, para advertirte sobre tu primo, ten cuidado con él porque a la de cambio te va hacer daño, como ha hecho a mi hermana mayor…

—¿A qué te refieres? –dije a Maxi con miedo de que mi primo hubiera hecho alguna locura.

—Tu primo Tom sea acostado con mi hermana –dijo Maxi finalmente– La ha utilizado… Espero que no haga eso contigo.

—Gracias por la información –dije con la voz quebrada– Pero mi primo nunca me haría daño.

Salí de la zona de los servicios, y me dirigí hacia nuestra mesa, donde el camarero ya estaba sirviendo nuestra cena. Me senté en mi silla, bajo la atenta mirada de Tom, que me miraba con ternura, pero a la vez con deseo… Una angustia recorrió mi cuerpo cuando me vino a la mente a Tom con otra chica, noo… Tom había cambiado y me quería a mí, no puede ser tan cabrón para hacerme sufrir.

Intenté poner mi mejor cara y comerme el plato tan rico, que nos habían puesto, pero no fue posible, me pasé un buen rato jugando con la comida, cosa que hizo que mi primo se empezara a preocupar.

—Dani… pequeña, ¿Te pasa algo? –dijo mi primo dulcemente.

—No… —dije mientras mi labio inferior comenzaba a temblar– Solo que se me han quitado las ganas de comer.

—Pero Dani… si cuando llegamos tenías mucha hambre –dijo mi primo extrañado– Fue ir al baño y cambiarte la cara completamente.

—Te he dicho que no me pasa nada –dije levantando un poquito la voz más del tono normal.

—Dani… no me grites –dijo mi primo intentándome tranquilizar.

—Lo siento… pero me quiero ir a la cabaña –dije a mi primo.

—Está bien, pero te noto mala cara –dijo mi primo mirándome fijamente y con preocupación.

—Te digo que estoy bien –dije a mi primo de nuevo, pero sin ningún motivo aparente me vi llorando a moco tendido en medio del restaurante.

—¡Ey! Tranquila –dijo mi primo al verme llorar– Ahora vuelvo.

Mi primo se había levantado a pagar la cuenta, y así poderme acompañar a la cabaña. Le notaba muy preocupado por mí y yo también estaba muy preocupada, no entendía porque tenía esos cambios de humor tan repentinos, pero sabía que algo había tenido que ver las palabras que Maxi me dijo cuando me lo encontré a la salida del baño. ¿Y si mi primo estaba jugando conmigo? ¿Y si después me deja por otra chica más guapa que yo? Porque siempre me tengo que complicar la vida, me gustaría ser una adolescente normal sin tener que ocultar mis sentimientos a mi familia, y sobre todo ocultar al hombre que yo amo, porque es mi primo… Mi tía me mata cuando se entere que entre su hijo mayor y yo tenemos algo.

Salimos del restaurante mi primo y yo, y fuimos caminando hasta nuestra cabaña mientras que Tom me tenía abrazada por la cintura. Cuando llegamos a la puerta de la cabaña mi primo se dispuso a sacar las llaves que tenía en sus bolsillos, y abrió la puerta. Una vez dentro yo me fui directamente hacia la habitación, y me puse el pijama y me metí en cama, a los pocos minutos apareció Tom por la puerta de la habitación.

—¿Ya te has metido en cama? –me preguntó mi primo extrañado.

—Si… —dije en un susurro.

—Está bien… —dijo Tom con voz cansada sin entender mi reacción de minutos atrás.

A los pocos minutos noté como el colchón bajaba, por el peso de mi primo Tom que ejercía en la cama. Y al instante sentí como sus brazos envolvían mi cuerpo, haciendo que me sintiera protegida, querida y desee no despertar nunca de este sueño.

Estuvimos durante varios minutos en silencio, donde solo se escuchaban nuestras respiraciones, pero el silencia volvió otra vez a romperse cuando un llanto desgarrador volvió a salir de mi boca.

—Dani… —dijo mi primo desesperado al volver escucharme llorar, y no saber la causa de mi llanto.

Me giré y apoyé mi cabeza en su pecho, y lloré más intensamente mientras sentía como sus manos acariciaban mi espalda tratando de consolarme, pero mi llanto persistía. Estuve más de diez minutos llorando sin cesar, sin que mi primo pudiera hacer algo por mí.

—Mi vida… —dijo mi primo tratando de calmarme– Hoy estás muy sensible…

—No lo sé… —dije mientras sorbía mis mocos hacia arriba.

—Claro que lo estás –dijo mi primo dándome un beso en mi frente– Sabes que puedes contarme todo lo que te pase, quiero ayudarte.

—Tom, ¿Tú me quieres? –dije a mi primo mirándolo fijamente.

—Claro que te quiero –dijo mi primo extrañado por mi pregunta.

—Nunca me vas a dejar ¿Verdad? –dije a mi primo en un intento de que sus palabras calmaran mi angustia.

—Dani, ¿Por qué me preguntas eso? –dijo mi primo enarcando sus cejas.

—Sé que has estado con una chica –dije a mi primo.

—¿Cuándo? –dijo mi primo mirándome seriamente.

—Hace dos días… —dije en un susurro— ¿Vas a jugar conmigo, como lo hiciste con ella?

—No eso nunca –dijo mi primo– Es cierto que estuve con esa chica, pero estaba muy enfadado, pero nunca te he dejado de querer… ¿Me perdonas?

—Si… —dije con un sonrisa en los labios– Voy un momento al baño para lavarme la cara, ¿vale? No tardo mucho.

—De acuerdo –dijo mi primo dándome un beso en la frente.

Me levante de la cama, y salí de esa gran habitación para dirigirme al baño que estaba en otra parte de la cabaña. Entre en el baño, y encendí la luz y me lavé la cara. Estaba a punto de salir por la puerta del baño, cuando no sé porque pero mi cabeza empezó a dar vueltas y a los pocos minutos todo a mi alrededor se volvió negro…

Narra Tom

Mi prima había estado muy rara durante la cena, hasta el punto de ponerse a llorar a moco tendido en medio del restaurante. Yo sabía que algo le pasaba, porque desde que había vuelto del baño su cara había cambiado completamente. Tras insistir tanto no conseguí nada, solo que mi prima quisiera irse a la cabaña. Me levanté, dejando a mi prima sola en la mesa, y fui a pedir la cuenta para poder pagar. Minutos después, mi prima y yo ya habíamos salido de ese restaurante, durante el camino abracé a mi prima para hacerle sentir que yo estaba con ella y que me podía contar todo.

Cuando llegamos a la puerta de la cabaña, busqué las llaves y abrí la puerta. Mi prima tan pronto abrí la puerta, se fue hacia la zona donde estaba la habitación. Yo me quede cerrando la puerta, y me dirigí después, hacia la habitación, encontrándome con mi prima metida en la cama. Cosa que me pareció muy raro, y me estaba empezando a preocupar. Me tumbé a su lado, y la abracé y después se giró y empezó a llorar otra vez intensamente. Mi prima estaba muy sensible, y eso era raro porque hace dos días cuando llegamos no estaba así.

Después de intentar tranquilizarla, mi prima al final habló, resulta que se encontraba así, porque pensaba que yo iba a jugar con ella y que la iba a engañar. Me confesó que sabía que yo me había acostado con una chica hace días, y que yo había jugado con los sentimientos de esa chica. Yo le dije que lo había hecho porque estaba enfadado con ella, pero que realmente la seguía queriendo y le pedí perdón por todo, lo que le había hecho sufrir. Mi prima me perdonó y yo me quedé muy contento. Después me dijo que iba a ir al baño a lavarse la cara, y que volvía en unos segundos.

Estaba esperando a que mi prima regresara del baño, mientras estaba tumbado en la cama, cuando escuché un golpe seco, como si algo se cayera.

—Dani, ¿Qué has tirado ahora? –dije en tono burlón a mi prima, ya que algunas veces mi prima era un poco patosa– Dani…

Mi prima no me contestó, y me preocupé. Me levanté rápidamente de la cama para ver que había pasado o que había tirado. Mi corazón se me paralizó cuando llegué al cuarto de baño, y me encontré a mi prima tumbada en el suelo, completamente blanca y sin conocimiento.

—Dani… mi niña… —dije a mi prima dándole unos golpecitos en la cara para que recobrara el sentido.

Pero mi prima no reaccionaba, seguía inconsciente. Con mucho cuidado la levanté del suelo entre mis brazos, y la llevé de nuevo a la habitación tumbándola en la cama. Después busqué un poco de colonia que tenía en mi neceser, y se lo puse cerca de las fosas nasales para que aspirara el olor, y así reaccionar. A los pocos segundos, mi prima abrió lo ojos asustada, pero aún seguía teniendo la tez pálida.

—¿Qué me ha pasado? –dijo mi prima confusa— ¿Por qué estoy tumbada en la cama? Yo estaba en el baño.

—Te encontré desmayada en medio del baño –dije a mi prima.

—No sé que es lo que me paso –dijo mi prima confundida– De repente, se me nubló la vista, y todo se volvió negro.

—No pasa nada mi niña –dije a mi prima abrazándola– ahora túmbate, y descansa para recuperar fuerzas. Tienes muy mal aspecto.

Mi prima se quedó poco a poco dormida, por el cansancio que había sentido por la bajada de tensión que le produzco el desmayo, estaba fría y muy sudorosa. La tapé bien con la sábana, no quería que le cogiera frío y que se pusiera peor. Después la deje tranquilamente descansar y me fui a ver un poco la tele en el salón.

Narrador Omnisciente

Las horas fueron pasando y Daniela dormía toda tapada con la sábana, en la gran cama de la habitación. Tom miraba la tele cambiando de canal de vez en cuando y con cara de preocupación. Le preocupaba mucho lo que le había pasado a su prima esa tarde, hasta el hecho de pensar que igual su prima tuviera alguna enfermedad rara.

Poco a poco la luz del exterior fue desapareciendo dando lugar a una puesta de sol muy bonita, el salón estaba iluminado en la semi penumbra y la única luz que había era la de la televisión. Tom estaba concentrado mirando la televisión pero sin mirarla, estaba pensativo. Escuchó unos pasos arrastrarse por el suelo de madera de aquella cabaña, haciendo que saliera de su ensimismamiento.

—¿Qué haces levantada? –dijo Tom a su prima a verla de pie y fuera de la cama– Vuelve a la cama.

—Ya me encuentro mejor –dijo Daniela replicando lo que le había dicho su primo, como una niña pequeña.

—Pero puedes volver a tener una recaída –dijo Tom en tono serio– Me has preocupado mucho, pensé que te perdía cuando te vi tirada en el suelo sin sentido.

—Eres un exagerado, seguramente ha sido una bajada de tensión –dijo Daniela a su primo– Pero gracias por preocuparte por mi.

—Es que eres lo más importante en mi vida –dijo Tom acercando a su prima a él, y obligándola a sentarse en su regazo– Lo eres, y lo serás siempre.

—¡¡Oisch!! Te quiero lo sabes, ¿verdad? –dijo Daniela besando a su primo en su cuello.

—Si lo sé –dijo Tom abrazándola más fuerte sin duda– Eres mi debilidad.

Como por arte de magia, la semana pasó muy rápido ahora solo les quedaban una semana más y después volverían otra vez a Alemania, donde matarían a Bill y a Patri, por haberles hecho esa encerrona, de mandarles a los dos a las Maldivas juntos, pero también tenían que agradecerles mucho, porque gracias a ellos, habían conseguido que su amor volviera a surgir.

Continúa…

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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