
«Ich Brech Aus» Temporada II
CAPITULO 45
En Alemania a miles de kilómetros de las Maldivas
Narrador Omnisciente
Mientras Daniela y Tom estaban haciendo su nidito de amor en las Maldivas, otra pareja pero en Alemania, también estaban formando su nidito de amor. Bill y Patricia estaban pasando una semana a solas, sin que nadie les interrumpiera en la casa de los gemelos que tenían en Berlín, y por lo visto había dado muchos frutos.
—¿Qué crees que estarán haciendo ahora Daniela y Tom en las Maldivas? –dijo Patri a su novio— ¿Se habrán matado?
—No creo… —dijo Bill a su novia riendo– En todo caso nos hubiéramos enterado por las noticias… [i]“El guitarrista de Tokio Hotel es asesinado por su prima pequeña”[i] jejejeje.
—Espero que cuando regresen se lleven bien –dijo Patri a su novio esperanzada.
—Yo también lo espero –dijo Bill con aire soñador– Daniela y Tom siempre se han llevado bien, pero de un tiempo para aquí se han empezado a llevar mal…
—¿Hace mucho de eso? –preguntó Patri curiosa.
—Desde que Dani empezó a ser una adolescente –dijo Bill a su novia.
—Crees que podrá ser porque Daniela sienta algo por Tom –dijo Patri de repente.
—No creo –dijo Bill intentado quitarle de la cabeza eso a su novia, nadie se podía enterar de la verdadera relación que existía entre Tom y Daniela.
—Pero podría caber la posibilidad –dijo Patri insistentemente a Bill– En lo poco que llevamos juntos, he podido observar como Tom ha sido muy celoso con Daniela en varios aspectos.
—¿Cómo en cuáles? –dijo Bill intrigado en lo que pensaba su novia.
—Se ve que Tom es muy protector con Daniela, y bueno que no le hizo mucha gracia cuando estuvo una semana en la casa con Josh –dijo Patri.
—Bueno, es que Tom se ha tomado muy a pecho su papel de hermano mayor, y con Dani se lo ha tomado muy enserio –dijo Bill para zanjar finalmente el tema– Tom quiere mucho a Daniela como si fuera su hermana pequeña, siempre ha sido así desde que Dani era una niña.
—Ya… —dijo Patri en un susurro.
—Bueno mi bella dama, ¿Dónde prefieres ir a cenar? –dijo Bill acercándose a su novia y besándola dulcemente.
—Prefiero cenar aquí en casa –dijo Patri besando con mucha ternura a Bill– Si cenamos comida china, hace tiempo que no cenamos de eso.
—Me gusta la idea, ahora mismo voy a encargarla –dijo Bill levantándose del sillón del gran salón donde ambos estaba acurrucados.
Después de unos veinte minutos, el pedido que había realizado Bill llegó por fin, estuvieron comiendo muy juntitos y dándose la comida el uno al otro. Cuando acabaron de comer todo lo que le habían traído, decidieron ver una película romántica, de esas que se lloran al final. Después de que acabara la película, ya bien entrada la noche, se fueron a la habitación de Bill, entre besos, caricias y bromas cayeron en la cama riéndose como dos adolescentes enamorados. Se miraron a los ojos y dejaron de sonreír, sus miradas lo decían todo, deseo. Bill beso a Patri con algo más de pasión a lo que ella respondió sin pensárselo dos veces, tornando el beso casa vez más apasionado y eufórico. Solo se daban besos pero con eso era más que suficiente para decirse cuanto se querían y cuanto deseaban estar juntos.
—Bill tócame —susurró Patri cogiendo las manos de Bill y poniéndolas en su cadera y subiéndolas lentamente por su cuerpo. Patri siguió moviendo la mano de Bill hasta que llevo a uno de sus pechos. Se miraron y volvieron a besarse. Bill tal y como le dijo su novia empezó a acariciarle, al principio lo hacía con algo de vergüenza, pero poco a poco el deseo nublaba sus ideas y se dejaba llevar.
Poco a Poco Bill fue tumbando a Patri en la gran cama, que había en la habitación de Bill. Se estuvieron besando con mucho deseo, hasta que sintieron que las ropas ya les sobraban y que tenían que desaparecer. Se dejaron llevar por el deseo y el placer, haciendo que sus cuerpos se fundieran en uno, cosa que ambos deseaban ya desde hace mucho tiempo pero por vergüenza o por miedo, no se habían atrevido a hacer, ahora ya eran una misma persona.
—Bill… te quiero –dijo Patri besando los labios de su amado, mientras apoyaba su cabeza en el pecho desnudo de este– Me ha hecho sentir la mujer más feliz del mundo.
—Te amo… —dijo Bill en susurros, mientras abrazaba a Patri fuertemente entre sus brazos– Eres la mujer de mi vida…
—Y tu eres mi hombre –dijo Patri risueña besando de nuevo los labios de Bill.
—Quiero pasar el resto de mi vida contigo –dijo Bill sin pensárselo dos veces.
—Eres el mejor –dijo Patri quedándose abrazada a su novio, mientras cubría sus cuerpos desnudos y sudados con una sábana.
Lentamente fueron cerrando los ojos y se fueron quedando dormidos, quizás por el cansancio que les había causado hacer el amor, pero ambos se quedaron dormidos con una sonrisa en los labios que no se les borrarían en mucho tiempo. Habían consolidado una relación con ese acto tan hermoso, donde dos personas se entregan la una a la otra y se muestra el mutuo amor eterno que se tienen.
Islas Maldivas a miles de kilómetros de Alemania
Narra Daniela
No me puedo creer, que ya haya pasado las dos semanas de nuestras vacaciones, y que mañana regresemos a Alemania, a mi rutina. Porque justo cuando llegue ya tengo que ir al instituto, y eso implica que no podré ver tanto a mi primo Tom y dedicarme más a mis estudios y conseguir aprobar todo el curso, para así poder acceder al siguiente curso, sin llevar ninguna asignatura pendiente.
Tengo miedo de volver a Alemania, no sé como haré para poder estar con Tom, es que lo amo tanto, pero sé que si mi tía se llegase a enterar de nuestra relación haría todo lo posible por separarnos, y eso no lo quiero.
—Dani… —dijo mi primo quitándome de mis pensamientos— ¿Qué haces ahí sentada toda pensativa?
—Nada… solo pienso –dije en un susurro, a la vez que sentía como mi primo se sentaba al lado mía y me pasaba uno de sus brazos por encima de mis hombros.
—¿Qué te pasa, mi vida? –dijo mi primo intentando entenderme.
—Solo pienso como será pasar los días sin ti –dije con tristeza– Cuando regresemos mañana a Alemania, yo al día siguiente tengo que volver a mi rutina diaria de ir al instituto. A veces te envidio…
—Dani, yo si que envidio tu vida –dijo mi primo dejándome asombrada– No sabes que estrés se siente cuando vas a todos los sitios, escoltados por guardaespaldas para evitar que alguna fan loca se acerque a nosotros, y que los paparazzi estén todo el rato detrás de uno, para sacar una foto y después venderla al mejor postor.
—Pero siempre has querido eso, Tom… —dije a mi primo– Tu sueño era ser famoso y tocar en un grupo y ser mundialmente conocidos.
—Si… pero ese sueño me ha impedido otro sueño –dijo mi primo mirándome fijamente.
—¿Cuál? –dije susurrando.
—Poder estar contigo, sin tener que esconder nuestra relación –dijo mi primo mirándome a los ojos.
—¿Lo dices enserio? –dije mientras notaba como mis ojos se empezaban a aguar.
—Si… siempre te he querido –dijo mi primo abrazándome contra él– Desde aquel día que te vi por primera vez en el aeropuerto.
Lentamente nos fuimos acercando y nos fundimos en un beso intenso pero tierno, no sé porque me gusta tanto besar a mi primo, será porque fue con él mi primer beso cuando solo tenía 11 años, el primero que me hizo mujer… Sí, mi primo Tom siempre ha estado en los momentos más importantes de mi vida, enseñándome a seguir adelante, se ha convertido en mi gran maestro y yo seré siempre su eterna aprendiz.
Después nos separamos y fuimos a cenar, ya que después teníamos que acabar de hacer nuestras maletas, ya que nuestro vuelo salía por la mañana muy temprano. Cuando volvimos de la cena, nos fuimos a la habitación, y cada uno cogió sus maletas y empezamos a nuestra ropa salvo nuestros pijamas y a la ropa y las mudas que llevaríamos puestas a la mañana siguiente.
Cuando acabamos de meter todo, nos fuimos a ver un poco la televisión, aunque nos teníamos que acostar temprano para así no perder el vuelo de regreso a nuestra casa. Estuvimos viendo una película y cuando acabó mi primo me invitó muy amablemente a irnos a dormir.
—Dani, es mejor que nos acostemos ya –dijo mi primo dándome un beso en la sien izquierda, ya que estábamos muy abrazados viendo la televisión– Que sino no hay quien nos despierte mañana.
—Si… jejejee –dije risueña, para después levantarme de encima de mi primo y tenderle la mano para que él también se levantara– Vamos…
Nos fuimos a nuestra habitación, y nos quitamos las ropas yo me puse un pijama cortito y mi primo se quedó en bóxers, nos acostamos en la cama, y nos abrazamos hasta que lentamente fuimos cerrando los ojos.
Me desperté, y miré la hora del despertador que había encima de la mesilla de noche, las 3:20 de la madrugada, me moví un poco y vi a mi primo durmiendo a pierna suelta, estaba tan mono. Me intenté quedar de nuevo dormida, pero no fui capaz así que me levanté y me fui al salón, como no echaba nada por la televisión que se pudiera ver a esas altas horas de la noche, me puse a ver por la ventana, todo estaba tranquilo y sereno. La mar estaba tan calmada que parecía una balsa, y los rayos de la luna hacían que el mar fuera plateado, bajo el manto de aquella noche estrellada.
Sin hacer ruido, salí de la cabaña y me acerqué hasta la orilla del mar donde me senté a contemplar el mar, mientras pensaba en como sería mi vida y mi futuro. Estuve durante bastante rato, de hecho que para ser de noche había una temperatura muy agradable, aunque de vez en cuando venía una brisita procedente del mar, pero se estaba bien. Seguía sumida en mis pensamientos, cuando noté que alguien se sentaba al lado mía. Me giré y vi a mi primo Tom, que venía con cara de dormido.
—¿Qué haces aquí, Dani? –dijo mi primo con la voz ronca.
—Quería despedirme de todo esto –dije mirando el mar– Es todo tan bonito, el mar parece una balsa.
—Si… además para ser de noche está una temperatura muy agradable –dijo mi primo.
—Si… —dije a mi primo, mientras observaba como se levantaba de mi lado y se acercaba a la orilla.
—El agua del mar está calentita –dio mi primo mojándose los pies— ¿Te apetece darte un baño?
—¿Ahora? Estás loco –dije a mi primo– Además no tengo el bikini puesto.
—Y eso que importa –dijo mi primo despreocupado– Nos podemos bañar desnudos.
—¡¿Qué?! –dije a mi primo abriendo los ojos desmesuradamente– Ni loca, nos pueden ver.
—Venga Dani a estas horas no hay nadie por aquí –dijo mi primo acercándose a mí, para luego bajarse los bóxers.
—¿Pero qué haces? –dije al ver como mi primo se quitaba sus bóxers, mostrándose tal cual había venido al mundo, y porque mentir, mi primo tenía un cuerpazo de narices.
—Me quiero dar un baño, venga Dani vente conmigo –dijo mi primo poniendo voz de niño pequeño.
—¡Qué vergüenza, dios mío! –dije poniendo los ojos en blanco– Espero que nadie te mire así, porque sino te veo saliendo en los titulares de los periódicos.
—Cuanto más tardes en decidirte, más habrá posibilidades de que salga en los periódicos –dijo mi primo arrastrándome hasta la orilla.
—Pero… —dije a mi primo.
—Ni peros ni nada –dijo mi primo– El agua está estupenda.
—Está bien, tú ganas –dije parándome en seco– Me meteré contigo en el agua.
Lentamente fui levantando mi camisón corto, hasta que lo quite por encima de la cabeza, dejando mis pechos al descubierto, y quedando en braguitas, la cual desapareció también, dejándola en la arena junto con el bóxer de mi primo. Volví corriendo a la orilla, y me fui metiendo poco a poco sintiendo como mi cuerpo era mojado por el agua de mar, y la verdad es que mi primo tenía razón el agua estaba muy buena.
Continúa…