
«Ich Brech Aus» Temporada II
CAPITULO 50
Narrador Daniela
La semana fue pasando entre deberes y más deberes, varios profesores me habían puesto, unas faltas negativas por no haber presentado unos ejercicios y un trabajo, que nos habían puesto justo el día que había estado con Tom y que, después por la noche me encontrará tan mal, para el día siguiente. Ya estábamos en pleno fin de semana y me encontraba estudiando física y química orgánica, era el examen más duro de toda la evaluación, y tenía que tratar de subir nota, ya que unos anteriores controles no había sacado muy buena nota y corría el riesgo cuando llamaron al timbre. Mi tía había salido a hacer unas compras de cosas que necesitaba, y mi tío Gordon también había salido, así que me encontraba completamente sola en la casa. Abrí la puerta y me encontré a mi primo que me sonreía ampliamente, lo hice pasar adentro de la casa.
—Buenas tardes, princesa –dijo mi primo abrazándome por la cintura— ¿Qué haces?
—Estudiando Física y Química orgánica para un examen que tengo el martes –dije a mi primo con voz de animalillo degollado– Sino apruebo este examen con nota, corro el riesgo de suspender la evaluación.
—Bueno… ya verás que te va a salir bien –dijo mi primo Tom— ¿Te tomas un descansito?
—Bueno, que remedio –dije a mi primo, mientras me giraba y le daba un beso corto en los labios.
—¿Y mi madre? –preguntó mi primo.
—Ha salido a comprar unas cosas que necesitaba, dijo que iba a tardar un poco –le expliqué a mi primo– Gordon también ha salido.
—Así que estamos solitos en casa –dije mi primo con cara pícara.
—Si… –dije en susurros, temiéndome lo que se le había pasado en la cabeza a mi primo.
—Perfecto… –dijo mi primo mientras me atraía hacia a él, y me sentaba ahorcajas encima de sus piernas.
Sentí como sus labios recorrían cada centímetro de mi cuello, y como su saliva bañaba mi cuello. Me sentía también entre sus brazos, que no fui capaz de parar lo que habíamos empezado. Sus dedos lentamente iban desabrochando los botones de mi camisa, mientras que sus labios seguían pegados a mi cuello. Traviesamente mis dedos se colaron por dentro de su gran pantalón, y comencé a jugar con mi gran amigo, el culpable de hacer que me derritiera de placer cada vez que lo tenía dentro de mí, y también el culpable de que volviera otra vez, una vez más a él, como si fuera una droga de la nunca voy a poder salir.
Ahora estaba concentrado en unos de mis pechos, inexplicablemente en ese mes los había encontrado más grandes de lo habitual, y muchas veces al tocarlos me dolían. Y en estos momentos, aunque estaba sintiendo placer me estaba doliendo bastante por la acción que mi primo estaba ejerciendo sobre ellos.
—Tomi… –dije en un susurro ahogado– Para… me está doliendo lo que me haces en mis pechos…
Mi primo me miro confuso y extrañado, siempre que me hacía eso nunca me quejaba pero tampoco me dolía, y ahora era todo lo contrario, los notaba muy sensibles al contacto de mis manos, de sus manos.
—Debe de ser porque te va a bajar la regla seguramente –dijo mi primo– He leído que a las chicas cuando le va a venir la regla unos días antes, le duelen los pechos.
Sonreí falsamente a mi primo, para que no se preocupara pero me había acabado de dar cuenta, que hacía como un mes que no me bajaba la regla, pero también se me ocurrió que podía ser por el stress de los exámenes y tantos deberes que nos estaban poniendo en ese último mes. Mi primo volvió a concentrar sus labios en mi cuello, sentía como mis braguitas empezaban a estar húmedas, eso era señal de que ya mi cuerpo estaba completamente excitado.
—Será mejor que subamos a mi cuarto –le sugerí a mi primo, no quería que por nada en el mundo nos pillarán en plena acción.
Me levanté de encima de mi primo, y lo agarré de la mano y subimos las escaleras que daban al primer piso de la casa, donde estaban las habitaciones. Entramos en mi habitación y cerré la puerta con pestillo, no quería que ocurrieran imprevistos. Poco a poco fui subiendo su camiseta, para luego quitársela por la cabeza, empecé a darle besos por su pecho desnudo, bien formado y musculoso, mientras que mi primo me quitaba la camisa acabando de desabrochar los últimos botones de ella.
Lentamente nos fuimos moviendo hasta caer sobre mi cama, mi primo se puso encima mía, y con sus manos empezó a acariciarme mis piernas hasta llegar a mis nalgas, produciéndome cosquilleos de placer por todo mi cuerpo. Una de sus manos se metió por el interior de mis braguitas, acariciando mi sexo hasta que sentí como juguetonamente sus dedos salían y entraban de mi interior, después de eso me quitó lentamente las braguitas hasta dejar desnudo por completo mi sexo, ahora estaba besándome ahí abajo, haciendo que mis manos agarrarán sus trenzas, por el placer que estaban causando sus labios sobre mi sexo. Después me desabrochó la cremallera de mi faldita, para luego quitármela. Mis manos se dirigieron, hacia la hebilla de su cinturón, y se lo desabroché, para luego lentamente bajarle la cremallera de su pantalón, que al cabo de unos minutos estaba tirado por el suelo.
Tomé el control de la situación, ahora era yo la que estaba encima de él. Lentamente le bajé sus bóxers, y cogí su miembro y lo acaricié con mi mano con un vaivén de iba de arriba abajo sintiendo como cada vez crecía más en mi mano y como cada vez más se hinchaba. Jugueteé con mi lengua con su miembro traviesamente, mientras mi primo suspiraba y gemía de placer, hasta el punto de que ya estaba demasiado empalmado, y en cualquier momento se correría.
Dejé de mortificarle, y mi primo se levantó de la cama y cogió su pantalón del suelo sacando del bolsillo de este, un envoltorio plateado y lo abrió con los dientes, y con mucho cuidado de que no se rompiese, lo puso sobre la punta de su miembro y lo fue colocando hasta que estuvo completamente puesto emitiendo un pequeño gemido de placer. Yo me quedé estática mirándole, sin reaccionar un miedo interior estaba recorriendo mi cuerpo. Hace un mes que no me baja la regla, tengo náuseas matutinas, me duelen los pechos, y aumentaron de tamaño considerablemente durante este mes, veredicto… EMBARAZO.
Remontándonos en el tiempo, hace un mes estaba en las Maldivas disfrutando de unas memorables vacaciones con mi primo, en las cuáles nos reconciliamos, y en esa reconciliación hubo días de sexo muy placentero, de desenfreno y descontrol… En varias ocasiones no utilizamos precaución. Sentí como la sangre se fue de mi cabeza y como un sudor frío comenzó a invadir mi cuerpo, escuchaba la voz de mi primo llamarme, pero estaba en un momento de shock muy fuerte. Solo tengo 15 años, soy una adolescente no tengo trabajo ni siquiera sé que voy hacer con mi vida, y posiblemente esté embarazada de una relación incestuosa que mantengo con mi primo desde hace tres meses. Mi tía no lo va a aceptar… ¿Qué voy hacer de mi vida? ¿Se lo diré a Tom? ¿Reaccionará bien o mal? No sé que voy hacer, estoy muy confusa.
Escuchó de nuevo la voz de mi primo que me vuelve a llamar, lo miró y sin mediar ninguna palabra cojo mi ropa interior y me la pongo, bajo la atenta mirada de mi primo, que me mira desconcertado y con un poco de cabreo, lógico está completamente empalmado y yo no le he dado lo que quiere… SEXO. Me pongo la camisa y la falda, mi primo me mira aún desnudo y con el preservativo puesto ni siquiera habíamos empezado, solo estábamos con los preliminares.
—Dani… ¿Qué sucede? –me pregunta mi primo asustado por mi reacción.
—Nada… –dije intentando parecer lo más normal– Solo que me lo he pensado, y será mejor que no tengamos sexo.
—¿Pero porque mi amor? No me puedes dejar así –dijo mi primo mirándose su erección– Estaba todo yendo como la seda hasta que me puse el preservativo.
—Pues lo siento, apáñate con tu mano. Tengo un examen el martes –dije a mi primo como excusa– No quiero perder mi valioso tiempo en este momento, revolcándome contigo.
—No entiendo tu actitud de ahora, pero lo vas a lamentar Daniela eso tenlo por seguro –dijo mi primo un poco cabreado– La verdad es que no sé como pude enamorarme de ti… Si solo eres una niña malcriada, que ni siquiera sabes lo que quieres.
—Vete… –dije a mi primo dolida por sus palabras– No quiero que tu madre nos encuentre de esta forma.
—Muy bien… espero que cuando te pongas bien y dejes tus tonterías de lado, me llames –dijo mi primo cabreado poniéndose sus bóxers, para luego ponerse el resto de su ropa.
A los pocos minutos salió de mi habitación, y a los segundos escuché un portazo en la puerta principal de la casa, mi primo se había ido, yo me quede en mi habitación llorando, y con miedo porque no sabía, que hacer con mi vida. Después al poco rato llegó mi tía, y estuvo recogiendo las compras que había realizado y al cabo de dos horas me vino avisar de que la cena ya estaba lista. Yo le dije que no me encontraba muy bien y que no me tenía ganas de cenar, así que después me tumbé en la cama y dormí hasta el día siguiente.
Narra Tom
Ha pasado otro mes más, desde que estuve con mi prima y tuve esa discusión, en la que me dejo a medias. No he vuelto a saber nada de ella desde ese día. Soy muy orgulloso, y como le dije a mi prima que hasta que no me llame no iba a volver a llamarla. Así que digamos que esta relación está en stand by. Ahora salgo por las noches a divertirme sin preocuparme por mi prima. Bill muchas veces me mira con cara de reprimenda, pero ya le he dicho a él, que Dani y yo nos hemos tomado un tiempo, y puestos a pensar creo que es mejor dejar las cosas como están y que cada uno se vaya por su lado. Me he canso de luchar… Y no voy a estar pendiente de Daniela cada dos por tres, cada vez que le den esos arrebatos anímicos y sus caprichitos.
Ahora soy una persona libre, que puedo hacer lo que me da la gana, no tengo nada que me ate a ella. Y por el bien de todos creo que será mejor, y así evitar un dolor para mi madre porque mi madre no aprobaría esta relación. Me hubiera gustado dar marcha atrás en el tiempo y llegar al punto en el que Dani y yo éramos solo primos, que nunca hubiéramos ido más allá de eso. Ahora por las mañanas y tardes me concentro en el estudio de grabación creando nuevas melodías para las nuevas canciones del próximo disco que sacaremos.
También vamos a tener una reunión con David, ya que Bill hace unos meses había dicho que quería una voz femenina para una canción pero nunca nos ha dicho quien era la persona en que había pensado. Al parecer Bill ha decidido quien será la afortunada en hacerle las coros en una canción, por eso hacemos la reunión. Así que me tengo que preparar para ir a esa reunión en la discográfica, Bill me ha dicho que irá directamente desde el sitio donde tuvo que ir hacer unos recados, así que yo saldré solo de casa, y nos encontraremos directamente allí.
Me afeite y me puse una ropa limpia. Previamente me había dado una ducha rápida. Cogí mi cajetilla de tabaco, las llaves de mi Audi R8, y las gafas de sol que cubren por completo mi cara. Ante la inminente grabación del nuevo disco, varias fans se agrupan enfrente del estudio de grabación con el motivo de sacarnos fotos, así que tengo que ir lo más camuflado posible.
Salgo de casa y me meto en mi coche arrancándolo. Después de un trayecto de casi 20 minutos, aparcó el coche en el parking de la discográfica. Salgo del coche y me dirijo con paso apurado hacia el interior del edificio, encontrándome a David Jost en la entrada, en recepción. Juntos subimos al piso donde está la sala de juntas y donde discutiremos la propuesta de mi hermano Bill.
Sala de Juntas, Universal Music Berlin
—Muy bien chicos, tomad asiento –nos dijo Jost a nosotros cuatro– Bueno, estamos aquí para discutir la decisión que ha tenido Bill en incorporar una voz femenina en los coros de una canción.
—Bueno, como dije en su momento me parece que es una oportunidad para demostrar que Tokio Hotel puede colaborar con otras personas, y que no son exclusivamente nuestras canciones —dijo mi hermano Bill– Y lo he estado meditando mucho, y creo que la canción que he elegido para incorporar la voz femenina en ese coro es perfecta.
—Bien… –dijo Jost– Nos puedes decir quién es la artista elegida, para poder empezar a hacer las negociaciones con ella.
—Tengo que aclarar –dijo mi hermano poniendo voz interesante– Que la persona que he elegido, no se dedica al mundo de la música, simplemente la escuché un día cantar unas canciones de nuestro grupo, y su voz me pareció muy dulce y muy bonita.
—Entonces no es conocida ni experta en el mundo de la música –dijo Jost impresionado.
—Exacto –verificó Bill.
—Entonces… ¿Quién es? –dijo Jost intrigado.
—Daniela… –dijo mi hermano Bill sin más.
—¡Ay no! Eso no –dije a mi hermano, no quería tenerla merodeando por el estudio.
—Lo siento… Tom pero la decisión está tomada –dijo Bill con voz autoritaria– Así que aunque no guste la idea, Daniela me hará los coros de geisterfahrer.
—No voy a permitir que Daniela haga eso, llevamos 5 años intentando dejarla al margen de nuestra carrera para que ahora la expongas ante todo el mundo –dije a mi hermano furioso y chillando.
—Bien, vamos a hacer una votación a mano alzada para ver quien está a favor de que nuestra prima Daniela, me haga los coros –dijo mi hermano Bill a Gustav y a Georg– Bien, que levante la mano quien apoya mi decisión.
Yo no levanté la mano, no estaba de acuerdo de que Daniela participará en nuestro disco, no tenía experiencia y no quería que el disco fuera un fracaso por culpa de ella. Gustav y Georg levantaron la mano con mi hermano Bill, haciendo que la propuesta de mi hermano ganará por mayoría.
—Lo ves, Tom –dijo mi hermano– Georg y Gustav creen que es bueno que Dani me haga los coros.
—Haz lo que te dé la gana –dije a mi hermano enfadado– Total nunca me haces caso de lo que te digo, después no me vengas a llorar cuando el disco no alcance las perspectivas exigidas.
—Bueno –dijo Jost– Bill habla con tu prima para que se pase por el estudio, para realizar la grabación.
—Lo haré, pero tendrá que ser en fin de semana –dijo mi hermano– Ella por la semana estudia en el instituto.
—Vale –dijo Jost– Bueno entonces os podéis ir ya…
Salimos de la discográfica y cada uno nos fuimos por nuestro lado. Bill supongo que quedaría con Patri, así que yo me fui a buscar alguna nena guapa con la que pasar la noche, Tom Kaulitz vuelve a las andadas…
Continúa…