Ich Brech Aus II. Cap 54

«Ich Brech Aus» Temporada II

CAPITULO 54

Narra Daniela

Durante toda esta semana he ido al instituto como siempre, pero por las noches me he dedicado a preparar a escondidas mi mochila, solo llevaré un poco ropa y a mi osito de peluche Teddy, me marcho con lo mismo que traje cuando llegué. Espero que mi tía no me odie por lo que voy hacer y que tampoco mi primo Bill y los demás me odien por todo esto.

—Cariño… —escuchó llamarme a mi tía desde el salón. Salí de mi cuarto, y bajé las escaleras muy despacio hasta que llegue donde se encontraba mi tía.

—Cielo… me voy a ir que llegó tarde a trabajar –dijo de nuevo mi tía– Te he dejado un poco de comida en la nevera, te la comerás ¿verdad?

—Si… no te preocupes –dije a mi tía– Te quiero mucho…

Abracé a mi tía como nunca lo había hecho en esos cuatro años que llevaba viviendo ahí, la verdad es que la iba a extrañar mucho y me siento culpable por lo que voy hacer pero lo tengo que hacer por salvar a mi bebe, por salvarlo de las garras de su padre.

—Yo también te quiero mucho –dijo mi tía Simone con ternura– Casi parece que te estás despidiendo de mí –soltó mi tía con un poco de gracia.

—Es que nunca te he dicho que te quiero mucho –dije a mi tía volviéndola a abrazar.

—Bueno cielo, me tengo que ir que voy a llegar tarde –dijo mi tía– Más tarde cuando vuelva del trabajo si quieres podemos hablar o ir a hacer alguna compra.

—Ok –dije a mi tía mientras le sonreía con un poco de tristeza.

Mi tía cogió su cazadora y su bolso y se fue. Yo me quedé de pie, observando por última vez lo que sería mi casa, ya que horas más tarde estaría camino a mi nuevo hogar. Después subí a mi habitación, saqué de mi hucha el dinero que había ahorrado durante esos cuatro años en mis cumpleaños, navidades… etc. Y finalmente cogí mi mochila, era muy poco lo que me llevaba pero eso me sería suficiente para empezar mi nueva vida, y así no tener ningún recuerdo de la vida que dejaba.

Bajé las escaleras con prisa, y salí de la casa cerrando esta con llave. Me dirigí hacía la parada de autobús que me llevaría hasta el centro de Hamburgo, que era donde estaba la estación de autobuses. Si… mi presupuesto no era muy elevado y tuve que elegir finalmente para irme un autobús, el poco dinero que tenía, lo tenía que guardar para cuando llegará a España y poder pagar algún cuarto donde pasar las noches, mientras no encontraba algo mejor, y lo principal de todo buscar un trabajo.

Cuando llegó el autobús me subí en él, y me senté en los asientos del final. Después el autobús arrancó y yo con la mirada me despedí de lo que había sido mi hogar durante todos estos años. Me había prometido a mi misma no llorar, y borrar todos los recuerdos que guardaban mi mente, de mis días de infancia y adolescencia. Sobretodo olvidarle a él… a la persona que me hizo más feliz, la que me enseño a amar pero también la encargada de enseñarme a odiarla, si… odio es lo siento por mi primo Thomas por haber sido una estúpida y haber caído en sus redes, y por haberme hecho daño, y sobre todo por querer matar a su propio hijo.

Ya estábamos llegando a la parada donde me tenía que bajar, así que solicite parada. Después de unos segundos, ya estaba bajando del autobús urbano, para dirigirme a la estación de autobuses de Hamburgo. Anduve unos minutos, hasta que llegue al gran edificio que albergaba la estación, desde fuera parecía un edificio antiguo, pero era muy grande y muy bonito dado que tenía una decoración barroca, que lo hacía diferente a otros edificios de esa ciudad de Hamburgo.

Zentraler Omnibus Busbahnhof – ZOB (Hamburgo)

Me encontraba en el interior de la estación de autobuses, y con paso decidido me dirigí hacia el mostrador donde vendían los billetes. Cuando llegue allí, había varias personas en la cola, así que tuve que esperar a que llegara mi turno, y así poder comprar mi ticket. Después de varios minutos de espera, llegó mi turno y me acerqué a la señorita que estaba vendiendo los billetes.

—Buenas días –dijo la señorita desde el interior de la cabina.

—Bueno días –contesté a la señorita– Deseaba un billete para Madrid, en España.

—Muy bien –dijo la chica escribiendo en su ordenador para después expedir el billete– Vamos a ver, ¿Para cuando quieres la salida del autobús?

—Pues me gustaría que fuera cuanto antes, si puede ser antes del mediodía –dije a la señorita.

—Pues entonces tienes una salida a las 11 de la mañana –dijo la chica.

—Pues deme ese, por favor –le dije a la chica. Esta le dio a expedir el billete y a los pocos minutos ya mi billete salía por la impresora que estaba conectada al ordenador.

—Son 12 euros –dijo la chica.

Busqué el dinero en mi monedero, y pagué el billete. Después me dirigí hacia donde me tocaría estar para esperar a que llegara mi autobús, me senté en unos asientos para esperar la escasa hora que quedaba para que mi autobús saliera. Mientras estaba esperando, me acordé de que tenía que llamar a mi primo Bill para comunicarle que no contará conmigo para grabar el trocito de la canción esa, así que saqué mi móvil y marqué su número de teléfono. Esperé dos toques hasta que escuché su voz por mi teléfono.

Inicio de la conversación telefónica

Hola primita –escuché decir mi primo desde el otro lado de la línea.

Hola Bill –dije a mi primo, mientras pensaba en como decirle que no iba a colaborar en su disco.

¿Qué haces tan temprano llamándome? –dijo mi primo— ¿Estás aburrida en casa?

No… solo llamaba para hablar un momento contigo de una cosa –le dije a mi primo sin rodeos.

Y bien… ¿De qué se trata? –me preguntó mi primo intrigado.

Verás Bill lo siento mucho… pero no voy a colaborar en esa canción, que tú querías que hiciese contigo –dije a mi primo de corrido.

Qué estás diciendo Daniela –escuché decir a mi primo gritándome– Todos hemos puesto las esperanzas en ti, porque has cambiado de opinión.

Porque me lo he pensado mejor y será mejor así –dije a mi primo.

No, Dani no puedes hacer eso –dijo mi primo de nuevo– Ahora mismo voy a casa y hablábamos, para que entres en razón.

Lo siento… —dije a mi primo colgando la llamada y apagando el móvil, porque suponía que volvería a llamarme como un pesado una y otra vez.

Fin de la conversación telefónica

Sigo esperando en silencio a que llegue la maldita hora para irme, quiero que llegué ya porque sino me arrepentiré y volveré a mi casa, y sé que eso no lo puedo hacer no mientras tenga este hijo que llevo en mi vientre fruto de deseo y del pecado, fruto del incesto que he cometido con mi primo. Sigo sumida en mis pensamientos cuando escuchó al altavoz decir que el autobús destino Madrid ya ha llegado a su plataforma y que todos los pasajeros vayamos hacia allí. Cojo mi mochila, que apenas pesa y me acercó hacia la multitud de gente que se ha formado en la zona donde está el autobús.

El revisor está cortando los billetes, poco a poco la cola que antes era inmensa va desapareciendo hasta que llega mi turno. El revisor coge mi billete de las manos y lo corta, luego subo al interior del autobús, y miró hacia el fondo donde hay unos cuantos asientos vacios, me acercó con decisión a uno de ellos, y meto mi mochila en el reposa equipajes que hay encima de cada asiento. Luego me senté en el asiento, y cogí mi Ipod, por lo menos tendría un viaje un poco animado. Después de diez minutos, el autobús arranca y poco a poco veo como nos vamos alejando del interior de esa estación, y como también van desapareciendo de mi vista lugares que frecuente algún día con los chicos, y sobre todo con ÉL…

Narra Bill

Estaba en la cocina tomándome un café, ya que hacía un rato que me había levantado de la cama. Hoy, teníamos el día libre así que, no teníamos que ir al estudio de grabación hasta el lunes. Y para el fin de semana que viene volveríamos a grabar el trocito de canción que tenía que cantar mi prima. A ver si ahora no se desmaya como el otro día.

Estaba sumido en mis pensamientos, mientras saboreaba mi café cuando empezó a sonar mi móvil que se encontraba encima de la mesa de la cocina. Me dirigí hacia la mesa para cogerlo, y vi que en la pantalla estaba reflejado el nombre de mi prima, quien era la que me estaba llamando ese momento. Descolgué el móvil.

Inicio de la conversación telefónica

Hola primita –dije a mi prima saludándola.

Hola Bill –dijo mi prima mostrándose un poco nerviosa.

¿Qué haces tan temprano llamándome? –dije a mi prima— ¿Estás aburrida en casa?

No… solo llamaba para hablar un momento contigo de una cosa –dijo mi prima nerviosamente.

Y bien… ¿De qué se trata? –le pregunté a mi prima intrigada.

Verás Bill lo siento mucho… pero no voy a colaborar en esa canción, que tú querías que hiciese contigo –dijo mi prima rápidamente.

Qué estás diciendo Daniela –dije a mi prima gritándole por el móvil– Todos hemos puesto las esperanzas en ti, porque has cambiado de opinión.

Porque me lo he pensado mejor y será mejor así –dijo mi prima sin darme ninguna explicación con fundamento.

No, Dani no puedes hacer eso –dije a mi prima de nuevo– Ahora mismo voy a casa y hablábamos, para que entres en razón.

Lo siento… —dijo mi prima colgando su móvil, dejándome con la palabra en la boca.

Fin de la conversación telefónica

Mi prima colgó el teléfono, diciéndome antes de colgar que lo sentía. No entendía esa actitud de mi prima, como de repente decide no participar en esa canción. Ahora tendríamos que buscar a una nueva candidata para la canción y también tendría que decírselo a David, se enfadará mucho conmigo porque no le gusta que la gente juegue con las decisiones tomadas. Tomé un largo sorbo de mi café, cuando entro mi hermano por la puerta de la cocina venía con cara de pocos amigos, realmente es la que tiene desde hace semanas. Se ha vuelto más frío, ya no me cuenta sus problemas… Creo que lo estoy perdiendo como amigo y como hermano.

—¿Quién te llamó al móvil? –dijo mi hermano bordemente. Seguramente me escuchó hablar mientras bajaba las escaleras.

—Me llamó Daniela –dije a mi hermano, mientras contemplaba mi taza de café.

—¿Y qué quería la señorita? –dijo Tom con voz sarcástica.

—Mira Tom me importa un carajo lo que te haya pasado con nuestra prima, pero no voy a permitir que hables así de ella en ese tono –dije a mi hermano desafiante.

—Vaya, ya salió el abogado defensor de los desamparados –me contestó mi hermano en plan irónico– Creo que te has confundido de profesión, en vez de ser cantante te tendrías que dedicar a ser abogado.

—¡Basta ya, Tom! –dije a mi hermano– Si tienes problemas sexuales y no sabes cómo calmarlos, no es culpa mía. Vete a un puticlub y fóllate a una puta.

—Eso es lo que hago todas las noches, y no veas como gritan las condenadas –dijo mi hermano con aires de superioridad y tono despreocupado.

—No entiendo cómo has vuelto a caer otra vez en eso. Hace unos días eras una persona completamente diferente. Aunque no quieras admitirlo Daniela ha sido y será la única persona que te ha hecho cambiar respecto a tu actitud hacia las mujeres –dije a mi hermano mirándole fijamente– Antes eras mi hermano gemelo, y ahora no eres nada. Eres un completo desconocido para mí.

—Déjate de ñoñerías –dijo mi hermano bordemente— ¿Qué quería nuestra prima?

—Llamó para decirme que no contáramos con ella para la grabación de la canción –dije a mi hermano.

—TE LO DIJE –me chilló mi hermano– TE DIJE QUE NO ERA BUENA IDEA QUE DANIELA PARTICIPARÁ EN LA GRABACIÓN DEL DISCO.

—Y YO QUE SABIA QUE IBA A REACCIONAR ASÍ –dije a mi hermano chillándole, yo también.

—NUNCA ME HACES CASO DE LO QUE TE DIGO –dijo mi hermano– PERO AHORA SERÁS TU SOLITO QUIEN SE LO VA A DECIR A DAVID, PORQUE YO NO VOY A SER LA PERSONA QUE TE ACOMPAÑE A DECIRSELO.

Después de eso mi hermano salió de la cocina, dando al cabo de unos segundos un gran portazo en la puerta de casa, mi hermano se había ido. Me quedé solo en casa, no entendía porque cada miembro de mi familia se iba alejando de mí. Primero, mi prima Daniela ahora Tom. ¿Quiénes serán los siguientes? Patri, mis padres…

Puse mi taza en el fregadero, me fui a mi habitación. Una vez dentro de mi habitación, me tumbé en mi cama y estuve pensando en cosas, en lo había hecho mal, pero no hallaba respuesta alguna a eso. Me pasé todo el mediodía y parte de la tarde tumbado en mi cama sin hacer nada, solo con la mente en blanco. Después de más de cinco horas, encerrado en mi habitación, decidí bajar a la cocina a prepararme algo para cenar, ya que casi era la hora de la cena. Estando en la cocina me preparé un sándwich y, cogí una coca—cola de la nevera para beberla mientras me comía mi sándwich vegetal en el salón mientras miraba algún programa de la televisión. Al cabo de varios minutos, mi hermano Tom entró en casa de nuevo. No me dijo nada siguió su camino en silencio hasta las escaleras, para subir a su habitación. Mi móvil empezó a sonar de nuevo, miré quien me llamaba y era mi madre cosa que me dejó muy extrañado, ya que era yo quien la llamaba por teléfono para que no gastara tanto dinero.

Inicio de la conversación telefónica

Mamá… –dije saludando a mi madre, mientras que Tom retrocedía en su camino parándose al lado mía.

Hijo… –dijo mi madre con voz angustiada– ¿Está tu prima contigo en tu casa?

No, mamá –le dije a mi madre preocupándome un poco– Hablé con ella por la mañana, pero nada más.

Dios mío –escuché a mi madre decir por el teléfono.

Mamá, ¿Ha pasado algo? –pregunté a mi madre inquietante.

Tu prima no está en casa –dijo mi madre.

Bueno supongo que igual quedó con algún amigo, mamá –dije a mi madre quitándole importancia a la situación.

No, me hubiera dejado una nota para avisarme que había salido con algún amigo –dijo mi madre.

Mamá no te preocupes seguro que vuelve. A lo mejor ha ido a dar una vuelta. Estate tranquila –dije a mi madre tranquilizándola.

Bueno… —dijo mi madre indecisa– ¿Qué tal estáis tu hermano y tú?

Muy bien, mamá —dije a mi madre con una sonrisa en los labios, aunque ella no pudiera verla– Tom sigue con su mala leche ocasional, pero estamos muy bien.

Bueno, te dejo —dijo mi madre– Hasta mañana.

Hasta mañana –dije a mi madre despidiéndome.

Fin de la conversación telefónica

Colgué el teléfono y miré a mi hermano que me miraba expectante para que le dijera lo que diablos pasaba.

—¿Qué ha pasado ahora? –dijo mi hermano mirándome seriamente.

—Nada sin importancia –dije a mi hermano– Lo que pasa es que mamá acaba de llegar de trabajar, y se ha encontrado que Dani no estaba en casa, y por eso ha llamado para saber si estaba aquí.

—Nuestra prima sigue haciendo de las suyas –dijo mi hermano muy serio– Cuando aprenderá a dejar una nota, avisando que se ha ido a tal sitio, y así no preocupar a nuestra madre.

—Tom, nuestra prima es una adolescente y actúa por impulsos –dije a mi hermano– Solo espero que vuelva temprano a casa porque sino a nuestra madre le dará un ataque de nervios.

—Si… —dijo mi hermano susurrando, para luego subir hacia su habitación.

Me quedé de nuevo solo en el salón de mi casa, encendí la televisión y me puse a ver una película aunque algo me estaba inquietando y no podía concentrarme en ver la película.

Continúa…

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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