«Ich Brech Aus» Temporada II
CAPITULO 57
DOS SEMANAS MÁS TARDE
Narra Tom
Han pasado dos semanas desde que hicimos todos el shoot para nuestro nuevo disco, Bill está muy entusiasmado por las fotos como han quedado. Y ahora tenemos que volver al estudio para acabar de retocar algunas canciones, que hemos escrito durante estos días. Es que estamos grabando dos discos a la vez, uno en alemán y otro en inglés. Posiblemente tendremos que viajar a los Ángeles para hacer los últimos arreglos al disco, ya que aquí en Alemania no tiene una tecnología avanzada, y David, nuestro productor y manager nos ha propuesto ir a los Ángeles dentro de tres de semanas.
Estaba concentrado con mi guitarra componiendo, una melodía para una canción que había escrito mi hermano hacia un día. Mientras los demás hacían lo propio con su instrumento y mi hermano repasaba unas cuantas letras, de su libreta de canciones. Cuando David entró por la puerta del estudio, e hizo que todas nuestras atenciones fueran hacia a él.
—Chicos os quiero presentar a un grupo que ha llegado hoy de EE.UU. –dijo David a nosotros mientras que dejábamos los instrumentos a un lado, y nos acercábamos a David– Bien, este es Steve Knight, este Dave López y este Jinho Ferreira –señalando a los chicos que estaban al lado suya– Esta dulce señorita es Chantelle Paige, la vocalista del grupo.
—Hola –dijimos los chicos y yo.
—Estos son Bill y Tom Kaulitz, Georg Listing y Gustav Schäfer –dijo David presentándonos a esos jóvenes que estaban delante nuestra– Ellos son mis chicos, la banda conocida mundialmente como Tokio Hotel.
—Hola –dijeron tímidamente esos chicos y esa chica que habían venido de EE.UU. que a mi parecer la chica no tenía desperdicio.
Después de eso estuvimos ensayando un poco más y arreglando algunas canciones más, hasta que decidimos hacer un descanso. Durante todo el rato que duro el ensayo noté como Chantelle no me quitaba los ojos de encima, de vez en cuando nuestras miradas se cruzaron haciendo que la joven se sonrojará cuando mis ojos se cruzaron con los de ella. Creo que esa noche igual tendría esperanzas de pasar un buen rato con ella. Mientras mi hermano y los demás hablaban entre ellos, sigilosamente me acerque a Chantelle para ver si quería ir a tomar un café a la cafetería que había en la discográfica, y así podré averiguar más cosas sobre ella.
—Sabes que eres muy bonita –dije a Chantelle susurrándole al oído y haciendo que se estremeciera al sentir mi aliento con contacto en su oreja.
—Ay, Tom no sabes que decir –dijo Chantelle toda sonrojada al sentirme tan cerca.
—Digo la verdad, muñeca. Tenemos un rato libre, ¿Te apetece ir a tomar algo conmigo a la cafetería que hay en planta inferior?
—Claro, sino es molestia –dijo Chantelle toda ruborizada, la verdad es que esta chica me ponía demasiado.
—Claro que no es ninguna molestia, estando contigo –dije mientras le susurraba al oído y me mordía el labio inferior– Me gustaría estar en buena compañía de una chica tan bonita.
—Vas hacer que se me salgan los colores, Tom –dijo Chantelle toda avergonzada.
—Pero si es verdad, eres una chica muy bonita. Ven… —dije mientras cogía de la mano a Chantelle y salíamos de la salita donde estábamos grabando.
Caminamos por los pasillos furtivamente, como dos adolescentes que se escapaban a escondidas de sus padres. La verdad, es que sentía una sensación rara. Chantelle era muy bonita, no era como mi Dani pero tengo que decir que esta chica no tiene desperdicio, y hay quien dice que un clavo quita otro clavo. Así que, ¿Por qué no disfrutar del momento mientras este ella en Hamburgo? Estoy deseando saber como se mueve en la cama…
Bajamos las escaleras con un poco de prisa y llegamos a la cafetería que habían habilitado, para cuando estuviéramos grabando y así no tener que salir de la casa para ir a comer por ahí. Nos dirigimos hacia una mesita que estaba al fondo de la sala, un poco apartada de todo el mundo y de la visión de la puerta. Pedimos nuestras bebidas y esperamos a que el camarero que llevaba la cafetería nos la trajera. Una vez que nos la trajo, nos quedamos en silencio sin saber que decir, eso no era muy propio en mí. Hasta que decidí romper el hielo en esa situación tan embarazosa.
—Bueno, cuéntame como una chica tan bonita como tú está por aquí en Hamburgo –dije a Chantelle para tratar de averiguar algo de su vida.
—Bueno nuestro manager nos dijo que sois muy famosos aquí en Europa, y estáis acabando de grabar vuestro disco, y bueno nosotros nos queremos lanzar en Europa y… —me explicó Chantelle mientras el rubor volvía a sus mejillas.
—…Y queréis que os echemos una mano –dije completando lo que ella no había acabado de decir.
—Si… que vergüenza –susurró Chantelle completamente avergonzada.
—No es ninguna vergüenza, somos compañeros y estamos para echar una mano –dije a Chantelle mientras le cogía de la mano para darle confianza.
—Gracias, Bueno ahora háblame algo de ti –dijo Chantelle mostrando interés por mi.
—Bueno, nuestra banda lleva en este mundo cerca de 3 años. Pero ya teníamos otra banda antes de ser conocidos —dije a Chantelle explicándole.
—¿Cuántos años tenias cuando empezasteis a triunfar? –preguntó Chantelle intrigada.
—15 años, pero desde los 8 años ya actuábamos en pequeños conciertos –dije a Chantelle todo orgulloso.
—Vaya eso sí que es vocación –dijo Chantelle toda sorprendida.
—Si, a mi hermano y a mí nos encanta la música desde pequeños, nuestro padrastro es director de una academia de música y también tiene una banda. Fue él quien nos metió en este mundo –le dije a Chantelle sonriendo mientras nuestras miradas se volvían a encontrar.
Estuvimos durante bastante rato tomándonos nuestras copas, mientras hablábamos de otras cosas que eran igual de interesantes, cuando de repente vi que ya hacía más de dos horas que nos habíamos ido del estudio de grabación. David estaría mordiéndose las uñas de lo preocupado, y no me extrañaría nada de que cuando volviera lo iba a escuchar y me echaría la bronca. Acabamos de tomar lo poco que quedaba en nuestros vasos, cuando me dirigí hacia la barra para pagar lo que habíamos consumido. Salimos de la cafetería y nos dirigimos con paso apurado hacia el piso superior, que era donde teníamos el estudio de grabación. Nada más entrar por la puerta, escuché a mi hermano decir…
—Hombre, ahí ya viene la parejita feliz –dijo mi hermano en tono burlón, mientras yo le fulminaba con la mirada– Era una broma tío.
—Ahora que ya habéis llegado quiero hablar contigo Tom y con Chantelle –dijo Jost saliéndonos al encuentro– Podéis acompañarme a mi despacho un momento, por favor.
—¿De qué se trata? –pregunté a David intrigado.
—Eso lo sabrás cuando estemos en mi despacho –dijo de nuevo David a mí y a Chantelle.
Nos dirigimos hacia el despacho de David, bajo la atenta mirada de mi hermano y de los demás, que se miraban confundidos por no saber que era lo que nos quería decir David Jost a mí y a Chantelle. Entramos en el interior de aquel despacho, que olía a cuero por lo sillones que tenía caros, estaba decorado con una decoración bastante austera y en las paredes estaban los cuadros de nuestros premios de los discos que habíamos vendido en los países donde habían salido a la venta. Nos sentamos en las sillas que estaban enfrente de la mesa de escritorio de David, y esperamos expectantes a que por fin hablara.
—Veréis he estado hablando con la discográfica y me han propuesto que vosotros dos hagáis unas salidas por ahí vosotros dos solos –dijo Jost mirándonos fijamente.
—¿A qué te refieres? –pregunté a David, aunque ya sabía por donde iba los tiros.
—Bueno, todo el mundo sabe que eres el casanovas de grupo y que consigues cualquier chica. Así que me han propuesto que tú y Chantelle, os mostréis por las calles de Hamburgo y dentro de tres semanas por las calles de Los Ángeles –dijo David mirándome con cara picara.
—Pero… —dijo Chantelle en un susurro.
—Venga sé que vosotros dos estuvisteis hace un rato solos los dos en la cafetería de abajo, no me podéis negar que habéis sentido algo de feeling. Y sería una forma de que Flipsyde fuera conocido en Europa –dijo Jost con una amplia sonrisa— ¿Qué me decís?
—No voy a negar que Tom me gusta pero muchas fans me van a crucificar si ven que él y yo tenemos una relación, y no quiero tener problemas –dijo Chantelle muy formalmente.
—Chantelle, cielo –dijo Jost mirándola a los ojos intensamente– Sé que no eres una niña buena, así que no intentes fingir un papel que no corresponde.
—¿Qué tendríamos que hacer exactamente? –pregunté a Jost por preguntar.
—Tom, por favor, no me hagas explicártelo –dijo Jost sonriendo socarronamente– Sé que te gusta mucho estar con chicas bonitas, y Chantelle no es la excepción.
—¿Hace falta que me la folle? –pregunté sin escrúpulos a Jost.
—No quería decir eso, pero si quieres puedes hacerlo –dijo Jost mirándome picaronamente– Lo principal es que, os vais a tener que liaros en el coche de Tom para que la prensa rosa os vea y saque fotos.
—Bueno, pero que tenemos a cambio –dije a Jost sabiendo que eso tendría un algo precio.
—Claramente os darían una buena suma de dinero por todo eso –dijo Jost sonriendo triunfante– ¿Accedes Chantelle?
—Bueno no me importaría hacerlo, ya que Tom está muy bueno y un poco de dinero nunca viene mal –dijo Chantelle mirándome mientras sonreía con su cara de zorra– Creo que sí que acepto.
—Bueno hay que hacer que Flipsyde triunfe y sean conocidos. No puedo negarme a ayudar a una bella dama –dije mirando provocativamente a Chantelle mientras se mordía el piercing del labio– Vas a disfrutar teniéndome entre tus piernas.
—Créeme que lo disfrutare –dijo Chantelle mientras se derretía por la forma en la que la miraba.
Nos levantamos de nuestros asientos y salimos satisfechos por lo que nos había propuesto Jost. La verdad es que una buena suma de dinero no vendría mal, para paliar los gastos extremos que había tenido en los últimos meses, al hacer fiestas cargadas de sexo y alcohol en la que vivía sumergido desde hacía tres meses, todo para conseguirme olvidar de la imbécil de mi prima, pero estaba metida tanto en mi cabeza que nunca voy a ser capaz sacarla de ella. Odio el día en que la vi por primera vez, odio haberme enamorado de ella hasta la médula, pero juro que el Tom Kaulitz de antes ha muerto, y que ahora nacerá un nuevo Tom, frío, déspota y despiadado. Un Tom sin sentimientos…
DOS MESES DESPUÉS
Narra Daniela
No me puedo creer que haya pasado ya tanto tiempo, desde que me aleje de los míos. Estoy embarazada de siete meses, y mi vida dentro de dos meses escasos cambiará. Digo que cambiará bastante porque en vez de traer un bebe como yo pensaba, al final son dos bebes, como os quedáis, impresionados verdad. Ese es el maldito legado que me ha dejado el cabrón de mi primo, y ahora os preguntareis porque llamo así a mi primo, pues la verdad es que es un hijo de puta, y cada vez me lo demuestra más con sus acciones. La última ha sido que se ha paseado por la calles de Hamburgo con una chica rubia, que dicen que es la vocalista de un grupo americano, hasta dicen que han formalizado su relación y todo. Pero a mí me da igual, yo ahora lo único que quiero es que mis bebes nazcan bien, tengo mucho miedo nunca pensé que llegar a dar a luz, me daría tanto miedo y más ahora sabiendo que traigo dos bebes al mundo.
Durante esos dos meses he estado comprando ropita para mis bebes, ya he comprado un cochecito doble para gemelos, aunque yo voy a tener mellizos. Sí, mi ginecóloga me ha dicho que voy a tener un niño y una niña. Adriana y las chicas están muy contentas por la llegada de mis bebes, muchas veces me llevan a dar una vuelta y me han comprado ropita tanto para la niña como para el niño, e incluso Adriana me ha cambiado de habitación, ofreciéndome la suya para así poder poner dos cunas, porque en mi habitación aunque era espaciosa, no entraban las dos cunas. Estos días han estado decorando mi habitación con motivos infantiles para mis bebes, quieren que mis hijos sean felices, en el tiempo que esté aquí viviendo. Sinceramente hecho mucho de menos a mi tía Simone, me hubiera gustado que me diera consejos pero no podía estar al lado de él, porque sino los dos acabaríamos muy mal.
He tenido que dejar el trabajo, me sentía muy pesada y el médico me recomendó que cogiera la baja, ya que era conveniente que hiciera reposo, ya que mi niña tiene el peso más bajo que mi niño, y me han dicho que haciendo reposo en estos últimos meses hará que mis bebés cojan peso. Así que me paso las horas aburrida en casa, aunque por las tardes salgo a paseas con mis compañeras de piso. Hoy, vamos a ir al Carrefour a comprar alimentos y otras cosas. Una de ellas se llevó el coche, para luego poder meter las bolsas de la compra.
Estábamos tranquilamente en el interior del recinto, cogiendo lo que necesitábamos. Cuando empezamos a escuchar gritos por todas parte de niñas y adolescentes histéricas. Posiblemente sería una firma de discos con algún grupo para adolescentes. Por lo que se podía ver desde lejos es que había bastante gente haciendo cola en la espera, para que le firmaran el disco. El grupo aún no había llegado porque la mesa donde deberían de estar estaba completamente vacía.
—¿Qué pasa? –me preguntó unas de mis compañeras de mi piso.
—Una firma de disco –dijo con una sonrisa en los labios, ya que yo era adolescente y también había acudido a algunas– Están histéricas.
—Así es verdad –dijo mi otra compañera de piso acordándose de que había una firma de disco– Lo he escuchado estos días en la radio, cuando venía en el coche. Creo que el grupo era algo así como Hotel Japón o no sé que. No estoy muy segura del nombre del grupo.
—Pues debe ser muy importante –dijo María, así se llamaba una de las compañeras de mi piso– Porque mueve mogollón de peña.
—¿Dani estás bien? –dijo Sandra mi otra compañera, al darse cuenta que me había quedado paralizada, callada y sin color en la cara– Estás pálida.
—Creo que me ha dado un bajón de tensión o algo –dije mientras me acariciaba mi vientre abultado, con miedo que me descubrieran, con miedo de volverlo a ver.
En cuestiones de minutos, salieron a la tarima que estaba puesta especialmente para ellos, para realizar la firma de discos. No habían cambiado nada, siguen estando perfectos sobre todo Tom, nunca voy a poder olvidarlo y nunca podré por el simple de hecho de llevar a dos hijos suyos en mi vientre. Muchas veces sueño, que me viene a buscar y que se quiere hacer cargo de mis bebes pero eso es un sueño imposible. Nunca aceptará sus responsabilidades como padre, nunca dejará su vida de Casanova.
Me quedé estática mirando desde lejos, como ellos sonreían a sus fans y como firmaban sus discos. Hasta que mi primo Tom levantó su mirada, y un escalofrío recorrió mi cuerpo. Creo que me había visto, así que debería de salir de ese sitio lo antes posible y así evitar que alguno de sus gorilas, que tienen por guardaespaldas me impidiera marcharme.
—Chicas nos podemos ir –dije con un poco de nerviosismo– No me encuentro muy bien.
—Claro Dani –dijo María mientras me agarraba del brazo para ayudarme a caminar.
—Vámonos –dijo Sandra mientas buscaba las llaves de su coche por uno de sus bolsillos.
Salimos del recinto con paso un poco apurado, yo tenía mucho miedo de que en mitad de mi huida, los guardaespaldas de mis primos salieran a mi encuentro evitando mi marcha. Nos montamos en el coche y Sandra arrancó rápidamente, ya que les había dicho que me estaba mareando. No estaría tranquila, hasta que llegará a casa. Después de quince minutos, llegamos por fin al piso donde vivíamos. María me cogió y me hizo tumbarme en la cama de mi habitación mientras que Sandra me preparaba algo rico en azúcar para reponerme de esa bajada de tensión que había sufrido. Al poco rato, llego Sandra con lo que me había preparado y empecé a tomarlo con sorbos muy pausados, me había traído una manzanilla cargada con mucho azúcar, haciendo que poco a poco mi pulso fuera recuperando su estado. Pero estaba realmente muy preocupada por lo que había pasado en ese centro comercial, mi primo Tom me había visto y eso tendría sus consecuencias.
Continúa…