«Ich Brech Aus» Temporada II
CAPITULO 8
Narra Tom
Mi hermano estaba esperando afuera de la casa, con el agente inmobiliario encargado de enseñarnos la casa. A los pocos minutos, se unió nuestra prima, que venía detrás mía a paso lento, después de que cerrara el coche. Bill miro sonriente a Dani, la abrazo fuertemente, dándole un beso en la mejilla… Ojala yo pudiera abrazarla como lo está haciendo mi hermano ahora.
Entramos en la casa, que era muy amplía. En la parte de abajo, tenía un amplío salón y después había varias habitaciones con grandes ventanales por donde entraba la luz de la calle, haciendo la estancia más iluminada y acogedora. Después entramos en la cocina, que también era amplía con una mesa grande con sus sillas a juego, y también había una pequeña barra americana, pero bueno lo importante es que la cocina era grande.
Después subimos las escaleras que daban al segundo piso de la vivienda, que era la zona donde estaban los dormitorios cada uno con su baño correspondiente. Aunque después había un baño en común, para la gente que viniera a la casa y no tener que entrar en el baño de las habitaciones. Estuvimos otro rato viendo la casa, mientras Bill salió la exterior de la casa, para hablar por el teléfono móvil, de una llamada que había recibido. Mi prima nos quedamos en el interior de la casa con el comercial, que no estaba enseñando el sótano de la casa.
—Como podéis ver la casa es amplía, y tiene un jardín muy extenso y no digamos la piscina –dijo el agente inmobiliario– Si la adquirís ahora, os puedo hacer un precio especial.
—Ya… —dije mientras me rascaba la barbilla.
Al poco rato entro Bill, que venía de hablar por el teléfono, estuvimos hablando con el agente inmobiliario de los detalles de la venta, y cuanto no saldría si nos decidíamos por la casa.
—Bueno… solo falta que os decidáis –dijo el agente inmobiliario.
—Bueno… la casa es muy bonita –dijo Bill– Pero necesito la aprobación de una persona.
—Ah… —dijo el agente inmobiliario– No sé encuentra aquí en estos momentos.
—Si… que se encuentra –dijo mi hermano mirando a Dani– Dani…
—Si… —dijo mi prima atendiendo a la llamada de mi hermano.
—¿Qué te parece la casa? –dijo mi hermano preguntando a mi prima.
—Es muy bonita –dijo mi prima un poco cohibida.
—Pues vete eligiendo habitación –dijo mi hermano– Porque nos quedamos con la casa, y además te vas a venir una larga temporada a vivir con nosotros.
—¿Larga temporada? –dije confuso.
—Sí, papá y mamá se han tenido que ir por viajes de negocios que son muy urgentes –dijo mi hermano– Así que Dani se queda a nuestro cargo.
—Perfecto –dijo el agente inmobiliario con una sonrisa en los labios, satisfecho de haber realizado una venta perfecta– Pues entonces me tenéis que firmar aquí –dijo señalando el contrato.
—Ok –dijo mi hermano Bill, mientras cogía el bolígrafo que le tendía el agente inmobiliario.
TRES DÍAS DESPUÉS
Narra Daniela
Hoy, hemos acabado con la mudanza de la casa, mis primos se han comprado una casa en Berlín, la verdad es queda un poco a desmano de mi instituto, pero su trabajo lo tienen aquí. Así que me he tenido que mudar vivir con ellos, durante una temporada, ya que mis tíos se han tenido que ir. A partir de ahora, me tendré que levantar súper temprano para poder llegar al instituto temprano, aunque mi primo Tom se va hacer cargo de llevarme al instituto.
Ahora estoy mi habitación, colocando la última caja de mis cosas, la verdad es que mi primo Bill me ha decorado mi habitación muy bonita, ahora solo falta colgar algún póster de ellos, para que sea igual a mi habitación que tengo en la casa de mis primos. También hemos traído a Mantequilla con nosotros, para que no estuviera sola, estoy pensando en que es mejor que le encuentre otro perro, para que no se aburra y no se sienta sola, ya que yo entre el instituto y mis primos entre ir al estudio de grabación pues la pobre se encuentra sola.
Contemplo mi nueva habitación, y veo que ha quedado muy bonita. Lástima que será solo por un par de meses, ya que mi tía vendrá y tendré que volver a ir a vivir con ella, aunque Bill me ha dicho que siempre será mi habitación. Sigo concentrada mirando mi habitación, cuando siento que tocan a la puerta de esta.
—Adelante –dije a la persona que toca la puerta, que supongo que será Bill o Tom.
—¿Ya acabaste de colocar todo? –dijo mi primo Tom entrando por la puerta.
—Sii… —le dije entre susurros y un poco incomoda, es que desde que le dije que salía con Josh, lo noto más distante conmigo.
—Creo que te falta algo por colocar –dijo mi primo fijándose en mis estanterías.
—No, ya he puesto todo lo que tenía en mis cajas –dije un poco confusa.
—Te falta esto por poner –dijo mi primo mostrándome a un osito de peluche, que me resultaba muy familiar.
—Mi Teddy –dije cogiendo al osito que tenía entre sus manos– Lo eche tanto de menos, pensé que lo habías perdido por algunos de los países por donde estuvisteis de gira.
—No, siempre lo he guardado con mucho cariño y mucho cuidado de que no se perdiera –dijo mi primo mirando tiernamente– Es tu osito favorito, con el que dormías por la noches de pequeña, es lógico que te lo devuelva… para que lo tengas de recuerdo.
—Gracias… —dije mientras una sonrisa se me formaba en mis labios– Pueda que ya no lo necesite porque ya soy grande, pero lo puedo guardar para cuando tenga mis propios hijos.
Mire a primo a los ojos cuando dije lo de cuando “tenga mis propios hijos” , y siento como se tensa un poco, al escuchar mis palabras. Siento pena por él, sé que me quiere pero ahora estoy con Josh y desde que era pequeña me han enseñado a tener respeto a las personas, y sobre todo serle fiel, vale… le he sido un poco infiel a Josh con Tom, me he besado con él, casi tengo sexo con mi primo… pero eso nunca lo sabrá Josh, esto no va a salir de mi boca.
—¿Sabes? –dije a mi primo sosteniendo aun en mis manos a mi osito Teddy.
—Dime… —dijo mi primo entre susurros.
—Cuando se es una niña, los problemas se miran de otra manera –dije con un poco de nostalgia de aquellos días en que jugaba y reía sin pensar en lo que me depararía el futuro de mi vida adolescente– Echo de menos, ser una niña, donde todo siempre era de color de rosa…
—Dani… no se va a ser una niña eternamente –dijo mi prima mirándome fijamente– La vida tiene sus etapas, y tú ahora estás pasando por la etapa más difícil de todas, en la que te estás formando como persona, la etapa de la madurez…
—¿Hay algún método para pasar esta etapa rápido? –dije sentándome en mi cama.
—Si lo supiera, ya te lo diría hace tiempo –dijo mi primo sentándose al lado mía– Desde el día en que dejaste de ser una niña…
—Ya… —digo mientras me acuesto en mi cama, apoyando mi cabeza en las piernas de primo Tom– Pues ojala que pase pronto…
—Ojala… —dijo mi primo susurrando mientras que con su mano me acaricia mi mejilla derecha, yo cierro los ojos al sentir el contacto de su mano, quiero estar más tiempo así con él, sentirlo cerca de mí.
Hubo un largo rato de silencio, algo incómodo, Tom miraba el póster que había en la puerta, en el cual salía él a tamaño real, yo le miraba observando cada rasgo de su rostro. Parecía pensativo mirando su póster… Dejo escapar un gran suspiro y me miro directamente a los ojos.
— Deja a Josh… —abrí los ojos de golpe por lo que me estaba pidiendo.
—¿Q-Que dices Tom? —no era una pregunta para que me contestara, pero él lo hizo.
—Quiero que dejes a Josh… por mi —cuando dijo «por mi» me levante de golpe de sus piernas y me senté.
—¿Po-Por ti? —tartamudeé.
—Dani… yo te quiero… —rozó nuestras manos— ¡Y me arde la sangre cuando te veo con él!
—No puedo hacerlo… —baje la mirada.
—¿Le quieres? —me pregunto.
—Yo… —joder eso no tenía que habérmelo preguntado…
—Me lo imaginaba, no le quieres, no le amas, no te gusta —una sonrisilla salió de sus labios y yo le mire incrédula.
—No es eso Tom… —dije mirando fijamente el suelo— Es que no quiero hacer daño a Josh…
—Y a mí no me lo estás haciendo cada vez que estas con ese patán —dijo mi primo con rabia.
—No insultes a Josh —dije harta de oír como siempre lo insultaba.
—No me gusta Josh, hay algo en él que no me convence, nunca me ha convencido —dijo Tom mirándome a los ojos— Anda con cuidado con él
—Tú siempre tan protector Tom… Ah y nunca te ha caído bien porque le tenías celos, igual que ahora —dije seriamente— Entiende que es mi vida.
—Tu vida… espero que no te pase nada con ese niñato porreta —dijo mi primo con preocupación y rabia— No me gustaría nada, que te lleve por el mal camino.
—Tú siempre tan pesimista —dije mirando a mi primo.
—Solo te pido que andes con cuidado con Josh, mejor si le dejas…—dijo mi primo acercándose a mi— Y así podrás estar conmigo, yo te voy a cuidar… y tratarte como te mereces, como una princesa.
—Hay un pequeño problema Tom… —dije mirando a mi primo— Tu madre, no creo que apruebe nuestras relación, recuerda somos primos.
—Llevémosla en secreto… —dijo mi primo con desesperación.
—Tom… tu vida es demasiado complicada —dije mirándole— Tú estás siempre en portadas de revistas, es difícil llevarla en secreto.
—¿Si no fuera por eso dejarías a Josh para venir conmigo? —dijo mi primo mirándome fijamente a los ojos.
—Sii… —asentí mirándole a los ojos.
—Pues velo dejando porque nadie se enterará de lo nuestro –dijo primo susurrando— Confía en mí…
—Pero… —dije confundida.
—Yo seré tu instructor, verás un lado del amor que jamás has conocido –dijo mi primo acercándose a mí– Solo tienes que decir las palabras mágicas, y nos iremos juntos adonde no nos puedan separar.
—Toom… —dije mientras por mis mejillas empezaban a caer unas lágrimas.
—Te amo… mi princesa –dijo mi primo mientras me agarraba de la cintura y me acercaba más a él– Te deseo… solo te quiero para mí y para nadie más.
Acercó sus labios poco a poco a los míos, y nos fundimos en un beso apasionado, poco a poco me fue guiando hacia mi cama, donde él se sentó y me hizo que me sentará encima de ahorcajas, mientras que sus manos recorría mi espalda, posando se sus manos en mi culo, para acercarme más a él. Profundizamos el beso haciendo que fuera más deprisa, poco a poco fue posando sus labios en mi cuello, haciendo que el bello de mi cuerpo se erizarán, al contacto de sus labios en mi cuello, hizo que unos suspiros salieran de mi boca, deseando que nunca acabará. Estábamos tan concentrados besándonos, que no nos dimos cuenta que Bill nos estaba llamando…
Narra Bill
Hacía ya tres días que estábamos en nuestra nueva casa, nuestros padres se habían tenido que ir y nos tenemos que hacer cargo de nuestra prima Daniela y por supuesto de nuestra perrita Mantequilla. Tom estaba colocando sus cosas en su habitación, a igual que nuestra prima, yo aproveche para ir colocando cosas en la cocina, como tazas, platos, cubertería… Como estaba muy cansado para ponerme hacer una cena decente, para los tres, y digamos que la nevera no estaba muy llena, decidí llamar a la pizzería donde habitualmente encargamos las pizzas para comerlas en casa. Así que, busque la tarjetita con el número de teléfono para poder llamar y encargar las pizzas.
Después de haber llamado a la pizzería, pues me puse a preparar la mesa esperando a que el repartidor llegara con las pizzas. Al cabo de media hora, llamaron al timbre fui corriendo a abrir y era el repartidor que traía dos pizzas familiares, pague las pizzas y cerré la puerta con un pie, ya que mis manos las tenía ocupadas sujetando las pizzas. Me dirigí hacia la mesa para apoyarlas y me dispuse a llamar a mi hermano y a mi prima.
—¡¡TOM!! ¡¡DANIELA!! –dije a viva voz– Ya ha llegado la cena.
A los pocos segundos, mi hermano y mi prima bajaban por las escaleras para venir a cenar. Cuando llegaron a la mesa se sentaron, en sus sillas correspondientes y yo también me senté en mi silla.
—He encargado unas pizzas ya que no me apetecía ponerme a cocinar –dije mientras cogía un cuchillo para separar los trozos de pizza.
—Venga Bill lo que pasa que a ti la cocina no se te da muy bien –dijo mi hermano metiéndose conmigo.
—Igual que a ti –dije replicando a mí hermano.
—Por lo menos se cocinar espaguetis y otro tipo de pastas –dijo Tom orgulloso de saber hacer eso.
—Queréis dejar de discutir –dijo nuestra prima con cara de desesperación– Tengo hambre…
—Vaya, la princesa de la casa se nos muere de hambre –dijo mi hermano recuperando el humor que había perdido hacía varios días– Vamos a cenar que sino seremos culpables de un homicidio.
—Muy gracioso –dijo mi prima mientras le daba una colleja a Tom en la cabeza, ya que estaba sentado al lado de ella.
—Auch –dijo mi hermano tocándose la parte de la cabeza donde le había dado nuestra prima.
—Venga que se nos enfrían las pizzas –dije dándome cuenta de que mi trozo estaba medio frío.
Nos pusimos a cenar y yo quise hacerle algunas preguntas a mi prima, ya que hacía tiempo que no estábamos presentes en su vida y quería saber como le iba en el instituto, ya que ahora no encargaríamos de ella, mientras nuestros padres estén fuera y no quería llevarme sorpresas.
—Bueno, Dani… —dije intentando llamar la atención de mi prima— ¿Qué tal en el instituto?
—Bien, como siempre –dijo mi prima mientras apoyaba su trozo de pizza en el plato.
—Y que tal con ese chico, ¿cómo se llamaba? –dije intentando recordar el nombre de él– Josh…
—B-Bien… —dijo mi prima un poco confusa.
—¿Estás de novia con él? –dije intentando averiguar más.
—Bu-Bueno… —dijo mi prima— ¿Esto es un interrogatorio?
—Bueno… —dije con una sonrisa– Más o menos, quiero saber con quien te vas por ahí cuando sales. Ahora nos haremos cargo de ti… y quiero que andes con cuidado.
—Bueno, dejar de hablar de eso ahora –dijo mi hermano Tom intentando que acabáramos esa conversación— Cuándo nos vamos a reunir con los chicos, para empezar a programar la composición de las letras y la música del nuevo disco.
—Toom… —dije cansado– Estamos de descanso, no quiero oír hablar del grupo por unos días.
Después de cenar, estuvimos recogiendo la mesa, y yo decidí que había que llevar a la pobre de Mantequilla a sacar a pasear, y también para que hiciera sus necesidades, así que me ofrecí a llevarla a dar una vuelta.
—Bueno… —dije a mi hermano y a mi prima– Me voy a llevar a Mantequilla a dar una vuelta y a que haga sus necesidades.
—Vale –dijo mi hermano.
—Ser buenos… —les dije mientras cogía la correa para poder llevar a Mantequilla.
—Yo siempre soy buena… —dijo Daniela poniendo cara de niña buena.
—Lo que tú eres, es una diablilla con cara de ángel –dije mientras me dirigía hacia la cocina sonriendo, para coger a Mantequilla que estaba en el jardín afuera.
Narra Tom
Acabamos de cenar, y mi hermano se ofreció voluntariamente a sacar a pasear a Mantequilla, cosa que me alegre porque así podría estar con Dani a solas, sin la tensión de que él entrará por la puerta de la habitación de alguno de nosotros y nos descubrieran besándonos. Dani se fue a su cuarto, y yo me quede acabando de recoger algunas cosas que habían quedado, y aproveche para secar la loza que estaba en el fregadero.
Después subí a mi habitación, y me despoje de mi camiseta y de mis pantalones, quedándome solo en bóxers, era mi casa y hacía lo que me daba la gana. Me asome a mi puerta y vi al fondo del pasillo la habitación de Dani, me entraron unas ganas inmensas de saber que era lo que estaba haciendo ahora en esos momentos. Así que con paso decidido abrí la puerta de la habitación de prima, encontrándomela vacía, me extrañe un poco porque mi prima se había ido a la habitación, un ruido proveniente del baño me hizo saber que mi prima se encontraba dentro de él. Así que sigilosamente abrí la puerta, encontrándomela mirándose al espejo, con mi camiseta que utilizaba como pijama, mostrando su cuerpo esbelto y sus piernas largas.
Me acerque a ella, agarrándola de la cintura mientras apoyaba mi cabeza en su hombro, ella al verme sonrío, ya que seguía mirándose al espejo. Le di un beso en su mejilla derecha mientras la seguía aprisionando con mis brazos contra mi cuerpo, no quería que se escapara por ningún motivo, no iba a permitir que me separaran de ella, de la luz de mis ojos.
Ella se dio la vuelta quedando cara a cara, fui caminando con ella hacia atrás dirigiéndome al centro de la habitación mientras nos dábamos pequeños besos bastante excitantes para mi gusto. Con un pequeño y rápido movimiento la deje recostada en la cama, yo encima suya. Mis besos bajaron por su cuello, mientras de su boca salían pequeños suspiros, mientras se aferraba a mi espalda desnuda. Deslice mi mano por una de sus piernas, subiendo lentamente, erizando su piel y levantando la camiseta que llevaba, que era mía y le quedaba muy sexy. Llegue al empiece de su culotte y acaricie la tira de lado a lado de su bajo vientre, haciendo que ella lo encogiera por ese dulce cosquilleo.
Busque sus labios de nuevo y aproveche para hacerme hueco entre sus perfectas piernas. Seguí levantando la camiseta hasta dejarla por debajo de sus pechos dejando ver un poco el sujetador, que iba a conjunto con la braguita. A medida que la cosa se ponía más comprometida ella se tensaba, lo percibía.
—Tom para… no me siento a gusto… —Dani giro la cara.
—No te preocupes, esperare el tiempo que sea necesario, y esta vez de verdad —la tome de la cara y le di un pequeño beso. Me quite de encima de ella y me tumbe a su lado.
—Tom… sabes que yo nunca he estado con nadie de esta manera tan… intima, y me da miedo muchas cosas… no estar a la altura, el dolor… —dijo mi prima con preocupación.
—Dani… tu eres diferente… jamás te comparare con nadie, eres especial y perfecta a tu manera, eso es lo que me gusta de ti —le acaricie sus mejillas sonrojadas.
—Pero… me dolerá… —dijo mi prima con tristeza.
—Dani… princesa… —dije mientras le levantaba la barbilla para mirarla a los ojos– No te voy a negar que no te dolerá, pero trataré ser lo más cuidadoso contigo cuando llegue el momento.
—Te quiero… —dijo mi prima susurrando mientras me daba un pequeño beso en los labios.
Nos quedamos abrazados, durante bastante tiempo tumbados en la cama. Hasta que escuchamos que la puerta de la calle se abría, eso significaba que Bill había llegado de la calle con Mantequilla. Y también que era hora de salir de la habitación de Dani, sino quería que nos descubriesen.
—Dani… —dije susurrando separándome de ella– Me tengo que ir a mi cuarto, antes de que Bill suba a su habitación, no quiero que nos descubra…
—Por favor… Tomi –dijo mi prima agarrándome del brazo– Quédate conmigo esta noche…
—Dani… no quiero que me separen de ti –dije con desesperación.
—Por favor… para recordar viejos tiempos –dijo mi prima sonriéndome– como cuando era pequeña.
—Está bien… —dije dándole un beso en la frente– Pero es mejor que vaya a buscar un pantalón de un pijama para ponerme. No vaya a ser que Bill me encuentre así y se le dé por pensar mal.
Deje a mi prima metida en la cama, y abrí la puerta de la habitación para dirigirme a mi habitación a ponerme un pantalón de un pijama, por el momento Bill aún no había subido a su habitación así que no había ningún peligro. Entre e mi habitación y busque entre los cajones de mi armario, un pantalón de un chándal viejo que muchas veces utilizaba de pijama, me lo puse y me dispuse a salir de la habitación. Estaba caminando por el pasillo para dirigirme hacia la habitación de Dani, cuando mi hermano Bill hizo pararme, ya que me llamó.
—Tom… —dijo mi hermano al verme ir hacia la habitación de Dani.
—¿Qué? –me gire para ver lo que quería.
—¿A dónde se supone que vas? –dijo mi hermano frunciendo el ceño.
—Voy a junto de Dani –dije mientras me volvía a girar para dirigirme a la habitación de mi prima.
—¿Para? –dijo mi hermano levantando la ceja izquierda.
—Bueno… quiere recordar viejos tiempos –dije girándome de nuevo.
—Anda con cuidado Tom Kaulitz –dijo mi hermano con voz severa– No te vayas a quemar con fuego.
Seguí mi camino hacia la habitación de prima, sin hacer caso a lo que Bill me había dicho, yo se cuidarme bien y no me voy a quemarme con fuego, siempre he sido muy precavido en esas cosas, sobre todo estando con chicas, tenía que evitar tener algún disgusto 9 meses más tarde. Entre en la habitación de mi prima, y ella estaba tumbada en la cama y dormida como un angelito, es que llevamos varios días de mucho ajetreo por eso debe estar agotada. Me acosté a su lado, y como si fuera por instinto se abrazó a mí, apoyando su cabeza en mi pecho desnudo, mientras que con mi mano le acariciaba la espalda a modo cariñoso, haciendo que se sintiera protegida por mí…
Continúa…