Administración: Y ya hemos llegado a la última temporada de esta hermosa trilogía. Damos las gracias a la autora por permitirnos rescatar y compartir su obra aquí, en nuestros archivos. Y también a ustedes, nuestros queridos lectores, por el apoyo que nos brindan, tanto con sus comentarios como con sus visitas. Sin más que decir, disfruten su lectura.

«Ich Brech Aus» Temporada III

CAPITULO 1

SEIS AÑOS MÁS TARDE

Narra Daniela

—¿Podrías traerme los informes sobre las últimas cuentas Dani? —me preguntó mi jefe.

Si, ya no trabajo en la pizzería. Ahora soy auxiliar administrativo y trabajo en una pequeña empresa, pero que tiene bastantes ingresos. Necesitaba cambiar de trabajo para poder darles a mis hijos una buena vida. Terminé mis estudios aquí, con ayuda de Adriana, que cuidaba muchas veces de Alex y Sarah y que otras muchas me ayudaba a mí con algunas cosas que no entendía.

Los niños han crecido muchísimo, ahora están más mayores y adoran a su madre (de lo que me siento muy orgullosa) y a sus dos tíos, Adriana y Gustav. Ellos tienen una especie de relación. Al principio, la primera vez que Gustav vino a casa, Adri se fue, dejándonos intimidad, pero como Gustav empezó a venir siempre que podía al final empezaron a ser amigos. Muchas veces cuando tenía algún examen importante y Gustav estaba en Madrid, salía con Adriana a pasear a los mellizos para así dejarme estudiar tranquila.     

   En los últimos años, Gustav se ha pasado muchísimas veces por casa, incluso algunas veces me ha ayudado económicamente, ya que me era difícil encargarme de los niños, estudiar y trabajar a la vez, pero eso ya pasó y ahora las cosas van mucho mejor. Una vez que tuve un trabajo estable y pude vivir un poco mejor, empecé a devolverle todo lo que me había dado. Al principio él no lo aceptó, siempre me lo devolvía, hasta que me enfadé y dejó de hacerlo.

De Tom he sabido muchas cosas, la mayoría de ellas me enteraba por revistas o por internet y al principio me molestaban, aunque con el tiempo empecé a hacerme más fuerte y las cosas que oía sobre él dejaban de importarme. Gustav a veces insistía en que debía de decirle al padre de mis hijos sobre ellos, pero yo seguía negándome, sabía que si alguna vez volvería a ver a Tom cara a cara no sería capaz de decírselo, de hecho sería capaz incluso de ocultarlos para que él no les viera y así no viera el gran parecido que guardan con él y Bill de pequeños.    

Me da mucho miedo que si alguna vez se llegara a enterar me los quisiera quitar, ya que tiene mucha influencia y más dinero que yo, cosa que no me sería favorable en un juicio.

Dejando el tema Tom/padre de mis hijos aparte, he intentado muchas veces salir con otros hombres, compañeros de clase con los que estudié o compañeros de trabajo, pero cuando se enteraban de que tenía dos hijos de unos pocos años, huían despavoridos. Ni que mis hijos fueran unas víboras. La cosa se repitió tantas veces que al final me he resignado y me he autoconvencido de que pasaré sola el resto de mi vida, dedicándome en cuerpo y alma a mis pequeños.

Muchas veces Gustav me intentó convencer de que debería ponerme en contacto con mi tía Simone, para contarle las cosas y que la necesitaba, pero seguía negándome. De Hecho, la última vez que vino, discutimos por eso y él se fue enfadado dando un portazo y dejando a Adriana un poco perpleja por su enfado, pocas veces le había visto así.

A mis 21 años, casi 22, soy una mujer que trabaja a tiempo completo y cuido de mis hijos con mucha dedicación, ahora mis pequeños estarán en casa con su tía Adriana esperando a que yo llegué para que los bañe y después les de la cena. Mis niños siempre me sacan una sonrisa por la mañana, tienen los mismos ojos que yo y el tono de su pelo igual que mío aunque se parecen físicamente mucho a su padre, espero que algún día cambien y no se parezcan tanto. No es que no quiera que se parezcan a su padre más bien quiero evitar problemas.

Salgó de mi oficina después de estar todo el día delante del ordenador haciendo balances y la contabilidad de la empresa donde trabajo, y cojo el coche que tengo aparcado en el parking del edificio donde trabajo. Sí, me he sacado el carnet de conducir, más bien fueron Gustav y Adri quienes me obligaron diciéndome que así podría tener más independencia a la hora de ir a sitios con los niños, y no tener que depender de ellos a cada momento, sobre todo de Adri.

Miró el reloj, son las ocho de la noche y la carretera está colapsada. Todo el mundo ha salido de su trabajo así que tardaré bastante en llegar a casa. Cuando llegué a casa, estarán mis niños haciendo travesuras, como siempre me los encuentro cuando regreso a casa. La verdad es que, estoy inmensamente agradecida a Adriana por cuidar de mis niños por aguantarlos mientras yo estoy trabajando. Por fin, he llegado abro con el mando a distancia la entrada del garaje y meto el coche dentro de este. Me aseguró de cerrar bien el coche, y me dirijo hacia el ascensor, para luego minutos más tarde llegar al pasillo donde se encuentra el piso donde vivo. Metó la llave en la cerradura de la puerta, y abro la puerta con mucho cuidado. De repente, veo correr hacia a mí una pequeña con cabellos rubios y unos ojos verdes enormes.

—¡¡Mami!! Ya has llegado –dijo mi hija con su voz infantil– Alex ya quería cenar antes de que llegarás.

—Hola mi niña –dije a mi hija mientras la cogía en brazos— ¿Dónde está tu hermano?

—Está viendo los dibujos de Pocoyó que están echando en ClanTV –dijo mi hija mientras me abrazaba fuertemente con sus pequeños bracitos.

—Hola Adri –dije a mi compañera de piso que estaba sentado en el sillón mientras escribía en su ordenador portátil— ¿Qué tal se ha portado estos fieras?

—Muy bien, han estado tranquilos durante toda la tarde –dijo Adri sonriéndome– Estuvieron dibujando, y haciendo sus cuadernos de caligrafía.

—Muy bien… —dije acariciándole la mejilla a mi hija.

—Mami nos hemos portado muy bien –dijo Alex todo sonriente con su risa infantil.

—Eso está muy bien, cariño –dije a mi hijo mientras apoyaba a su hermana en el suelo.

—Voy a cambiarme de ropa para estar más cómoda –dije a Adri mientras que mis hijos volvían a ponerse a dibujar en unos libros de dibujos, que les había comprado días anteriores.

Salí del salón dejando a mis hijos con Adri y me dirigí hacia mi habitación, abrí mi armario y busqué en él algo cómodo que ponerme. Al final, acabé poniéndome el pijama total ya no iba a salir de casa. Cuando volví al salón, llamé a mis hijos para que vinieran conmigo ya que los iba a bañar para luego darles la cena y meterlos en la cama.

—¡¡Sarah!! ¡¡Alex!! Vamos que hay que bañarse –dije a mis hijos autoritariamente para que me hicieran caso. En este tiempo he aprendido, que a los niños no hay que darles rienda suelta y que tomen los valores, porque sino nunca me tomarían enserio.

—Jo mamá… yo no quiero bañarme –dijo Alex poniendo morros– Quiero seguir viendo la tele.

—De eso nada, monín –dije a mi hijo sabía como era y eso no se lo iba a consentir– Te vas a bañar igual que tu hermana.

—Eso Alex… —dijo mi hija metiéndose con su hermano– Así vas a estar más limpio…

—No quiero… —dijo de nuevo mi hijo mientras fingía unas lágrimas traicioneras.

—Lo siento hijo mío pero me parece que te voy a meter a ti primero en la bañera de cabeza –dije hartándome y cogiendo a Alex del brazo mientras el niño entraba en un berrinche.

Con un poco de dificultad aunque al final le acabe calentándole el culo, metí a mi hijo en el baño donde le quite la ropa que tenía puesta, y le metí en la bañera que ya tenía el agua a buena temperatura. Después ayude a desvestirse a Sarah, y la metí en la bañera con su hermano mientras que a Alex ya se le había pasado el berrinche y estaba jugando muy alegremente con unos patitos de goma que utilizaban para entretenerse mientras tomaban su baño diario.

—Alex déjame el patito también –dijo Sarah acercándose a su hermano.

—No, es mío –dijo Alex quitándole el patito de la mano a Sarah.

—Mami, Alex no me deja el patito –dijo Sarah mientras comenzaba a llorar.

—Alex que te he dicho muchas veces –dije a mi hijo con voz dulce, había leído en mucho libros que a los niños no hay que gritarles sino que hay que hacerles entender con palabras fáciles lo que está bien y lo está mal– Que hay que compartir.

—Pero si se lo dejo me lo va romper –dijo Alex agarrando a el patito con su mano.

—No te lo va romper –dije a mi hijo mientras le acariciaba su carita— ¿A que no se lo vas a romper, Sarah?

—No, lo voy a cuidar mucho –dijo mi niña sonriendo inocentemente.

—Bueno… pues toma –dijo Alex dándole a su hermana el patito de goma.

Mis niños estuvieron jugando un poco en la bañera, mientras yo les observaba sumida en mis pensamientos. Se parecían tanto a su padre, que si un día Tom los llegará a ver no podría negar que son hijos de ellos. Después de varios minutos, decidí que ya era hora de sacar a mis hijos de la bañera, y ponerles su pijama para después darle la cena.

—Venga a secarse –dije cogiendo dos toallas para cada uno de mis hijos.

Puse una toalla sucia en el suelo, y los saqué de la bañera, para luego ponerles las toallas respectivas a cada uno y secarles con un poco de energía el cuerpo. Después le sequé el pelo, y los peiné. Les eché un poco de colonia, y los llevé a su habitación donde les puse el pijama.

—Mami, ¿Por qué Alex ahí abajo no tiene igual que yo? –dijo mi hija fijándose en el sexo de su hermano.

—Es verdad mami, Sarah ahí abajo lo tiene diferente a mi –dijo Alex mirando a su hermana.

—Niños eso os lo explicaré cuando seáis más grandes –dije a mi hijos– Solo quiero que sepáis que dios en su infinita sabiduría, nos quiso hacer diferentes para así podernos diferenciar.

—Pues es muy rara, mami –dijo mi hija mientras acerca su pequeña manita hacia el sexo de su hermano.

—Mami me la está tocando –dijo Alex todo alterado.

—Sarah no hagas eso –dije a mi hija en modo de reprimenda– Venga voy a vestiros que sino os puede coger el frio.

—No me quiero vestir –dijo Alex saliendo de la habitación, y corriendo por el pasillo completamente desnudo.

—Vuelve aquí, granujilla –dije saliendo de la habitación detrás de mi hijo.

—No, no quiero –dijo mi hijo metiéndose en el salón, donde estaba Adri haciendo unas cosas en el ordenador quedándose completamente alucinada por la escena– Tía Adri no me quiero vestir, ayúdame.

—Pero sino te vistes puedes ponerte muy malito –dijo mi amiga a mi hijo.

—¿Enserio? –preguntó mi hijo con voz dudosa.

—Claro, así que es mejor que dejes a tu mamá para que te vista –dijo Adri dándole un pequeño beso en su mejilla.

—Bueno… —dijo mi hijo no muy convencido– Está bien, mami.

—Ven aquí granujilla –dije cogiendo a mi hijo en brazos dándole un beso en su mejilla sonrosada.

Narra Gustav

El día había sido largo, lleno de trámites y papeleos, para formalizar unos contratos con un grupo nuevo que íbamos a lanzar. Durante estos últimos 6 años habíamos tenido bastante éxito y muchas giras y muchos premios, pero llega una edad en la que el trabajo disminuye así que compaginamos el grupo con otros trabajos. Bill y Tom, junto con nosotros abrimos una discográfica con nuestro sello artístico, queremos darle la oportunidad a otras bandas como hicieron nuestros productores con nosotros.

Llegó a casa después de un día intenso, me descalzó y me voy a dar una ducha para relajarme después de tanta tensión de muchas horas. Cuando acabó de hacer todo eso, cojo mi ordenador portátil y inicio sesión en mi msn, aunque nadie sabe que lo tengo, me lo hecho hace unos 6 años cuando mi relación con Adriana se estableció más y así hablamos por videollamada. Cuando ya tengo la sesión iniciada compruebo si Adri está conectada, y si aparece un icono como disponible haciendo que una sonrisa tonta se me forme en los labios.

—Hallo XD –dije a Adri por el msn.

—Hallo mi amor –me contestó Adri por el msn– ¿Qué tal el día?

—Genial –le dije– Pon videollamada.

—Vale –dijo Adri viendo al instante que me llegaba una invitación para iniciar la videollamada.

—Genial –dije hablando por el micro de mi ordenador y me puse los auriculares— ¿Qué tal el día?

—Muy bien… —dijo Adri sonriéndome– Me he pasado toda la tarde cuidando de Alex y Sarah mientras Dani estaba trabajando.

—Jejejeje ¿Han hecho alguna travesura? –pregunté a Adri sabiendo que los niños, sobre todo Alex son muy traviesos.

—No… han estado pintando en unos libros de dibujos y después haciendo algo de caligrafía en unos de sus cuadernos de la escuela –dijo Adri sonriéndome, que bonita era.

—Que monos –dije sonriendo.

—Bueno, ¿Has pensando algo sobre hacer que Daniela vuelva a Alemania y se encuentre con sus tíos? –dijo Adri preguntándome por algo que había pensado días atrás.

—Si he pensado que vinieras de vacaciones en verano a Alemania y de paso que convenzas a Daniela para que te acompañe –dije a Adri.

—Ya pero eso va a ser muy difícil… —dijo Adri– Sabes que Daniela es muy cabezona y no va haber forma de convencerla.

—Bueno, cariño confió en ti seguros que la convences… —dije mientras unos gritos provenientes de un niño pequeño invadía mis auriculares.

—TÍA ADRI NO ME QUIERO VESTIR, AYUDAME –dije la voz infantil de Alex sino me equivoco.

—¿Qué ha sido eso? –dije a Adri divertido.

—Nada… que Alex se le ha escapado a Daniela de la habitación desnudo y no se quería vestir –dijo Adri riéndose– Es un pequeño diablillo menos mal que la hermana se porta mejor.

—Bueno será mejor que te deje, cariño –dije a Adri– Pensaré más a fondo en como hacer lo que te comente.

Desconecte mi msn y me quedé riendo unos segundos, al acordarme de la escena que había acabado de ver por la web cam. Alex correteando completamente desnudo, por el medio del salón mientras mi novia miraba expectante la escena, y eso me hizo recordar alguna escena en la que Tom, de cuando éramos pequeños se solía pasear por el salón de la casa de sus padres, cuando estábamos solos tal cual había venido al mundo. Realmente Alex tenía bastante parecido a Tom, pero claro sin Daniela y Tom son primos lo lógico es que algunos genes de Tom se hubieran transferido a Alex.

Moví mi cabeza ligeramente para hacer desaparecer esa estúpida idea, aunque me preguntaba quién sería el verdadero padre de Alex y Sarah. Aunque tiempo atrás cuando Daniela solo era una niña, me había confesado sus sentimientos hacia su primo Tom, y ahora que pienso con el paso del tiempo esos sentimientos se pudieron hacer más intensos y correspondidos, pero nunca he visto a Tom reaccionar de una forma extraña con Daniela, siempre los he visto muy apegados como unos primos que se quieren, pero… ¿Habrán cruzado más allá de las líneas fraternales?

Dejé apoyado el portátil en la mesita del salón, cuando de repente sonó el timbre de casa. Así que me levante a abrir la puerta, y cuál fue mi sorpresa encontrándome a Tom enfrente de mi puerta.

—¡¿Tom?! –dije confundido.

—Hola Gustav ni que hubieras visto un fantasma –dijo mi amigo divertidamente— ¿Puedo pasar?

—Claro… —dije apartándome de la puerta.

—Genial –dijo Tom entrando en el interior de la casa.

—¿Te apetece tomar algo? –le pregunté a mi amigo.

—Claro, un Gin Tonic –dijo Tom para seguidamente dirigirme hacia la cocina para preparar las bebidas y un poco para picar algo de aperitivo.

—¿Y cómo has venido? –dije desde la cocina a Tom.

—Bueno… me aburría en casa de aguantar a Chantelle a veces se suele poner un poco pesada –dijo Tom desde el salón.

—Pensaba que ya habías superado la crisis de hace unos meses –dije desde la cocina.

—¡Qué va! Ahora está empeñada en que nos casemos para afianzar así más las cosas –dijo Tom desde el salón– Y yo no lo veo demasiado claro…

Narra Tom

Ese día había discutido por enésima vez con Chantelle, la verdad es que nuestra situación sentimental se estaba volviendo demasiado cargante últimamente. Nos pasábamos las 24 horas del día discutiendo sin parar, y para el colmo ahora me saca que se quiere casar… y yo realmente no la veo como mi esposa, aunque mi madre se ha vuelto su aliada y está muy contenta de que yo esté con Chantelle. Creo que tiene ganas de que tanto como Bill y como yo le demos unos nietos ya.

Tras esa discusión, me fui de la casa donde vivíamos quería despejarme un poco y pensar claramente las cosas. A la casa de Bill no podía ir, ya que Patri y él estaban pasando por unos momentos muy especiales, y hoy tenían cenita intima y todos esos rollos y sinceramente no quería estropearles su noche. Así que el único que me quedaba más cerca era Gustav así que me dirigí a la casa de este. Después de veinte minutos de camino, por fin llegue al edificio donde vivía no me hizo falta llamar al portero automático porque la puerta estaba abierta, así que me dirigí al ascensor y marqué el número del piso de Gustav. Una vez que llegue al piso me dirigí al número de puerta del apartamento que tenía y llame.

—¡¿Tom?! –dijo mi amigo confundido.

—Hola Gustav ni que hubieras visto un fantasma –dije a mi amigo divertidamente— ¿Puedo pasar?

—Claro… —dijo Gustav apartándose de la puerta.

—Genial –dije entrando en el interior de la casa.

—¿Te apetece tomar algo? –me pregunté mi amigo.

—Claro, un Gin Tonic –dije mientras me sentaba en el sillón del gran salón y cogía el portátil que tenía encima de la mesita y lo encendía.

—¿Y cómo has venido? –me preguntó Gustav desde la cocina.

—Bueno… me aburría en casa de aguantar a Chantelle a veces se suele poner un poco pesada –dije a mi amigo con voz cansina.

—Pensaba que ya habías superado la crisis de hace unos meses –dijo Gustav sorprendido desde la cocina.

—¡Qué va! Ahora está empeñada en que nos casemos para afianzar así más las cosas –dije poniendo los ojos en blanco– Y yo no lo veo demasiado claro…

Mientras tanto me puse a navegar un poco en internet, quería buscar un par de sitios para irme unos días solo, y así poder desconectar de la pesada de Chantelle. Cuando de repente, una ventanita de las que se utiliza en la conversación del Messenger, se abrió en el ordenador de mi amigo.

—¡¡¡TITO GUSTAV!!! –dijo la persona que se encontraba desde el ordenador, aunque el traductor que tenía Gustav me lo ponía en alemán.

—¡¿TITO GUSTAV?! –escribí confundido.

—Ci, zoi Alex la tita Adri está con mamá preparándonos la cena a mí y a Sarah –escribió esa persona en el ordenador.

—Hola Alex XD –escribí con una sonrisa– No soy tu tío Gustav soy un amigo, por error se debió de abrir el Messenger.

—Ah, ¿Y cómo te llamas? –dijo esa criatura por el Messenger.

—Me llamo Tom –escribí a ese pequeño que me estaba hablando por el Messenger haciendo que fuera una situación un poco inusual.

—¿Puedo llamarte Tío Tom? –dijo ese niño por el Messenger.

—Claro pequeño XD –escribí en la pantalla.

—Mi hermana Sarah te quiere hablar –escribió el pequeño en la conversación que estaba apareciendo en el ordenador.

—Hola… —escribió aquella pequeña tímidamente –Me llamo Sarah.

—Hola Sarah –escribí en el ordenador– Soy tu tío Tom XD.

—¿Cuándo vas a venir a España? –escribió la pequeña en el teclado.

—¿Vives en España? –escribí en la conversación para luego darle a enter.

—Zii, con mi mami y mi tita Adri –escribió la niña con su caligrafía infantil– El tío Gustav muchas veces viene a vernos XD.

—Ahh, ¿Y quién es tu mami? –escribí de nuevo, me estaba resultando una conversación demasiado extraña. Yo estaba hablando con unos niños pequeños a través del Messenger, que clase de madre permitiría que a tan temprana edad estos niños estuvieran navegando por internet y entrando en sitios donde pudieran ser vulnerables. Claramente si fueran mis hijos yo no se lo permitiría.

—Lo siento mucho, me han cogido el ordenador –escribieron de repente en la conversación– Son los hijos de una amiga y son muy traviesos lo siento mucho… tengo que apagar el ordenador…

—Espera… —escribí cuando de repente la ventana se puso a estado desconectado.

Cerré la conversación y seguí navegando tranquilamente por internet, al poco rato llegó Gustav con dos vasos con lo que había pedido y algo de picar. Estuvimos hablando de temas muy interesantes y sobre todo del tema de Chantelle y Yo. Estaba muy confundido y no sabía que decidir en base de eso, ya que mi madre estaba muy ilusionada de la relación, que manteníamos y esperaba que en los venideros meses pues la formalizáramos casándonos.

Continúa…

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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