«Ich Brech Aus» Temporada III
CAPITULO 13
Narra Tom
Seguí con una hilera de besos, hasta llegar al empiece de su ropa interior. Con mis dedos sigilosamente comencé a bajarle la braguita, hasta que se la quite. Mis labios se posaron en su sexo y comenzarán a darle pequeños besos de placer, podía notar como la excitación se hacía más latente en su interior por la humedad que ya mostraba su sexo. Varias veces arqueó su cuerpo, mientras se agarraba fuertemente a la sábana de la cama, culminando con varios gemidos entrecortados haciéndome mostrar que se estaba derritiendo de placer. Consiguiendo que sus gritos, provocaran descargas eléctricas en mi cuerpo, que hicieron que toda la sangre que recorría mi cuerpo se agolpará en un mismo punto, y una creciente erección comenzó a surgir desde las profundidades de mis bóxers.
—Oh si…¡Dios mío!! –suspiró mi prima mientras le acariciaba su zona sensible– Aarghh… No pares…
—Y después decías que no querías –dije a mi prima, un poco divertido y triunfante.
Dejé de hurgar dentro del sexo de mi prima, y me dirigí a quitarle la única prenda que cubría en esos momentos su cuerpo. Con bastante práctica, le quité el sostén mostrándome sus senos bastante crecidos, en comparación a como los tenía años atrás cuando solo era un adolescente. Estuve jugando con unos de sus pezones, sintiendo como este cada vez se ponía más duro como respuestas a mis caricias propiciadas sobre él con mi lengua, y de dedos. Sentí como sus manos se deslizaron por mi espalda arañándola hasta llegar al empiece de mis bóxers, y como en un movimiento de desesperación pero pausado, comenzó a bajármelos. Ahora estábamos completamente desnudos sobre la cama, cuerpo contra cuerpo rozándonos sin ningún tipo de impedimento que no nos permitiera sentir nuestra piel al cien por cien.
Mi prima mostraba en su cara la necesidad de dejar los juegos de una vez, se derretía con el simple contacto de mi mano por su abdomen, con la caricia de mi aliento en su cara. Poco a poco, tomando la posición superior, fui flexionando mis brazos para que, mientras la penetraba le mostrara un poco de cariño con un beso en sus labios, que ahora estaban entreabiertos, expulsando la muestra auditiva de placer más dulce para un hombre. Movimientos acompasados hacían que, el sonido de los muelles de la cama fuera nuestra banda sonora en ese momento, los gemidos de mi prima me confirmaban que quería más, que no me cortase y eso hizo, la velocidad aumentó y al sonido de los muelles se pudo sumar el choque del cabecero de la cama contra la pared. Los brazos de Dani recorrieron mi espalda, pude sentir su placer al notar su uñas clavándose en mi hombro y deslizándose por la espalda, doloroso pero placentero.
Nuestros cuerpos ya estaban perlados del típico sudor, después de una buena sesión de sexo. Pero cada vez nos pedía más y más. Cambiamos ahora de posición, y mi prima ahora se encontraba sobre sentada sobre mi miembro, mientras comenzaba a galopar con intensidad sobre él, mientras echaba su cabeza hacia atrás, haciendo que sus cabellos largos y semidorados llegaran hasta más de la mitad de la espalda, mientras gemidos salían de su boca demostrando que no había ninguna partida de monopoly en ese momento, en esa habitación. Aumento más sus movimientos mientras ya notaba, que los espasmos del orgasmo se comenzaban a concentrar en la punta de pene, y como toda mi sangre se concentraba allí. Sentí crecer mi miembro dentro de sexo de Dani, hasta que una descarga eléctrica hizo que me corriera dentro de ella mientras nuestros gemidos inundaron toda la habitación, con un ambiente cargado de lujuria, de deseo…
Su cuerpo completamente sudado y perlado, se desplomó encima de mi pecho, con la respiración muy agitada mientras conseguía acompasarla, pero los latidos de su corazón iban a mil por hora, como si no estuviera acostumbrada a tener este tipo de deporte. Mientras mi prima reposaba sobre mi pecho, posé mis labios en su cuello y se lo empecé a besar de nuevo, haciendo que de nuevo algunos gemidos de su boca salieran, mientras hacía bocanadas para coger el aire que le faltaba. Sentí como mi cuerpo se volvía a excitar y como mi miembro volvía a elevarse para buscar otra vez ese contacto intimo. Sin previo aviso, por mi parte, tumbé a mi prima en la cama pero está vez boca abajo, haciendo que el peso de mi cuerpo quedará sobre su espalda.
—Toom… —dijo mi prima un poco asustada por mi repentino movimiento.
—Me gustaría probar otras posiciones contigo –dije a mi prima mientras le separaba las piernas y me encajaba entre ellas.
—Noo… ya has tenido suficiente –dijo mi prima intentándose salvar de mi opresión.
—Aún no ha acabado el juego muñeca –dije mientras guiaba mi miembro otra vez hacia su entrada.
—AAaarhg… —gritó mi prima con un gemido ahogado al volver a notar mi miembro de ella, mientras comenzaba a moverme enérgicamente dentro de ella, con algo de brusquedad– Más despacio… por favor –dijo mi prima mientras enterraba su cabeza entre la almohada.
—Así me gusta que te doblegues ante mí –dije a mi prima susurrándole en el oído mientras volvía a otra vez con mis embestidas— ¿Qué opinará tu noviecito cuando descubra que le has puesto los cuernos?
—Lo mismo digo de ti, Tom –dijo mi prima entre susurros– A Chantelle no le va a gustar mucho, cuando se enteré de tu desliz.
—Eso que me importa, lo que quiero es verte destruida –dije a mi prima– Ver como tu novio te repudia una vez que se entere, de le has sido infiel… que te has rendido a mis pies…
—Te estás equivocando, monín –dijo mi prima de nuevo– Yo no me he rendido a tus pies, sino que tú fuiste el que cayó, en mi perfecto y calculado juego.
Dicho esto mi prima se removió debajo de mí, y con un poco de dificultad consiguió ponerse tumbada de medio lado, mientras la seguía embistiendo por detrás. Salí de ella, y respiré profundamente, mi prima se incorporó sentándose en la cama mientras cogía también aire. Yo apoyé mi espalda en el cabezal de la cama, sentando el resto de mi cuerpo sobre la cama, después mi prima me miró, y se acercó a besarme de nuevo los labios, mi cuello poniéndose otra vez encima de mí en posición a dos patas, volví introducir mi miembro dentro de ella, y agilicé mis embestidas para llegar al momento de más placer, al momento del clímax. Los muelles de la cama volvieron a tocar su clásica banda sonora, del vaivén de la cama, mientras nuestros cuerpos volvían a estar más sudorosos que antes, y el cansancio empezaba a pasar factura a nuestro cuerpo. Las primeras luces de los rayos del sol, comenzaron a invadir la habitación como preludio de que nuestra aventura se tenía que acabar por esa noche.
Nos volvimos a tumbar otra vez en la cama, pero para esta vez para dormir ya que habíamos tenido una noche muy intensa, de sexo y desenfreno. Mi prima apoyo su cabeza sobre mi pecho desnudo, y yo simplemente la arropé con mis brazos hasta, que poco a poco fuimos cerrando los ojos y sumirnos bajo los efectos de morfeo. No sé cuánto tiempo pasó, pero creo que pasaron como dos horas desde que nos habíamos quedado dormidos, y mi prima seguía durmiendo profundamente sobre mi pecho, con su cara angelical, que a pesar de los años no había cambiado mucho, únicamente que parecía un poquito más mayor. El tacto de su piel suave, hizo que me recreará en su cuerpo mientras que ella seguía sumida en sus sueños.
—Buenos días… —susurré en su oído cuando me percaté de que ya se había despertado levemente.
—Buenos días… —dijo mi prima en susurro inaudibles, mientras estira sus brazos y abría la boca bostezando para desperezarse– Tú no deberías de haberte ido ya, me parece un poco rato que después de todo lo que hicimos aún sigas aquí. Ya te puedes ir tranquilo, ya conseguiste lo que querías, ahora no te quiero cerca de mí.
—Me parece querida primita que estás confundiendo las cosas –dije a mi prima en modo defensivo– Esto es solo el principio de lo que hemos empezado, porque voy a disfrutar viéndote arrastrar ante mí, y ya caerás más veces en la misma situación en la que estamos ahora, porque tú no me engañas, sé que me quieres…
—Te equivocas Thomas –dijo mi prima mirándome fijamente– Tú ya no formas parte de mi corazón, hace tiempo que te he arrancado de él…
—Eso lo veremos, cuando vuelvas a sentir en contacto de mis labios sobre tu cuerpo –dije a mi prima susurrante– Porque yo nunca me equivoco…
—¿Así? –dijo mi prima levantando una de sus cejas— Te crees muy seguro de ti mismo, pero te advierto que tu plan se va a ir al traste.
—Lo dudo mucho… —dije mientras me acercaba furtivamente a mi prima y comenzaba a besarle el cuello mientras le hacía pequeñas succiones, dejándole alguna pequeña marca rojiza en su cuello níveo.
Del cuello pase a uno de sus pechos, en donde me recree durante varios minutos saboreando cada rincón de ellos. Notando como cada vez más sus pezones se volvían más duros, a causa de la excitación que mis dientes y mis labios estaban causando en ellos. Sus manos acariciaron mi abdomen musculado, hasta que llegaron a junto de mi miembro, mientras ella jadeaba por la excitación que sentía en todo su cuerpo, con su mano empezó a masajear mi sexo sintiendo como sus dedos jugaban con la punta de mi pene, haciendo que desde la punta hasta el final de este unas descargas eléctricas comenzaran a recorrerlo, pronto sentí como toda la sangre se juntaba en ese punto, y como poco a poco se fue formando una pequeña erección. Besé sus labios carnosos, probé la dulce miel que ellos me brindaban mientras enredaba mis manos en su largo cabello dorado, que estaba esparcido por encima de la almohada. Los besos se volvieron más bruscos, más frenéticos mientras que nuestros cuerpos se juntaban de nuevo para volver a estar juntos, como una sola persona.
Mi prima me hizo girar quedando ella encima de mía, sus labios se posaron en mi pecho desnudo, y fue bajando con una hilera de besos húmedos desde este hasta mi vientre parándose justo en el punto donde mi miembro comenzaba a ser más notable. Un gemido de placer salió de mi boca, cuando sentí como su lengua comenzó a jugar con la punta de mi pene para luego ir poco a poco metiéndolo dentro de su boca. Sentí como empezó a succionar lentamente, provocando descargas eléctricas en mi miembro, haciendo que de vez en cuando algún gemido grave inundará la habitación procedente de lo más profundo de mi garganta.
Sus labios devoraban mi miembro, como si se tratase de un chupa chups en cualquier momento notaba como siguiera así me iba a correr en su boca, pero afortunadamente sus labios se separaron de mi sexo, para volver a fundirse con mis labios. Volví a tomar yo la posición inicial, tumbándola de nuevo sobre la cama y quedando yo encima de ella, pero estaba haciéndome hueco entre sus piernas, para comenzar con la danza prohibida, que nos condenaría.
Introduje mi miembro dentro de su sexo, y cuidadosamente me comencé a mover dentro de ella, haciendo que pequeños gemidos de placer empezarán a salir de su boca. Esta vez quería que nuestro contacto fuera más cariñoso, que la última vez que lo hicimos, quería demostrarle a mi prima que no soy tan cabrón como piensa, pero lo que quería, era hacerla caer a mis pies una vez más. Envueltos otra vez en una capa de sudor, comencé a acelerar mis embestidas haciendo que el traqueteo de la cama sonará contra la pared, hasta que sentí como me iba a correr en el interior de ella. Un sonido de un móvil, proveniente de cualquier sitio de la habitación, hizo detenerme un poco en mis movimientos al darme cuenta que esa melodía era la de mi móvil.
—No vas a contestar… —dijo mi prima jadeante, mientras que yo la embestía con más fuerza.
—Hum… —gemí, frunciendo el ceño– No…
—Puede que sea tu querida novia preocupada porque no has vuelto a casa –dijo mi prima gimiendo otra vez, al notar que mi pene llegaba más a fondo de su sexo– Aahhh…
—Me da igual –dije con voz grave– Cuando llegue a casa le daré ya su recompensa.
—Lo dudo mucho –dijo mi prima mirándome fijamente a los ojos– Ya estás muy agotado, no tienes fuerzas en tu cuerpo.
—¿Así? No me subestimes primita –dije de nuevo a mi prima moviendo mi piercing de mi labio.
—Lo digo porque te voy a dejar cao –dijo mi prima rotando y poniéndose encima de mía comenzando a moverse otra vez sobre mi miembro, consiguiendo que se volviera a excitar.
Estuvimos un par de minutos más, hasta que por fin llegó el gran orgasmo final, haciendo que de nuestras pocas fuerzas se acabaran. Mi prima se apoyó sobre mi pecho de nuevo, mientras nuestras piernas se entrelazaban entre sí, y la sábana de la cama cubría nuestros cuerpos desnudos parcialmente, en una cama completamente desecha a causa de la lujuria vivida en aquella noche. Besé en la frente a mi prima, mientras que su respiración era cada vez más compasada y poco a poco fue cerrando los ojos para quedarse al instante dormida, yo también cerré mis ojos para descansar un poco de esa noche tan agotadora, después ya le daría mis explicaciones a Chantelle, pero por ahora, no quería pensar más en ella solo en la noche fantástica, que había vivido con la persona que años atrás había amado con toda mi alma, mejor dicho que aún amo.
—Mami, ya hemos llegado la tía Adri ya nos ha dado el desayuno…
Un sonido infantil hizo que abriera mis ojos de repente, y con mis ojos aún un poco nublados a causa de tenerlos cerrados, observé a una niña pequeña de ojos verdes intensos, y cabellos dorados como el sol, y con una sonrisa angelical en su pequeña cara.
—Dani… —susurré al ver a la niña, dirigí mi mirada hacia mi prima que aún dormía sobre mi pecho desnudo.
—ALEX… Mami ha conseguido un nuevo novio, te lo dije que iba a triunfar por la noche y lo ha hecho –dijo esa voz infantil, a otra persona que se encontraba en la casa mientras se escuchaban risas infantiles.
—Sarah… —dijo de repente Daniela incorporándose rápidamente de encima de mí cubriendo su desnudez– Ve afuera —le ordenó y la niña le hizo caso cerrando la puerta ante su tono autoritario. Mi prima me miró asustada.
Continúa…