«Ich Brech Aus» Temporada III

CAPITULO 19

Narra Daniela

—Buena pregunta primita –dijo mi primo entrando al interior de mi casa.

—No te he dado permiso para entrar –le dije recriminándole.

—Tampoco te lo he pedido –dijo mi primo con autosuficiencia.

—¿Qué es lo que quieres, Tom? –dije poniéndome seria.

—Sinceramente te quiero a ti, he venido a buscarte –dijo mi primo– Quieras o no vas a volver a Alemania conmigo.

—Me parece que lo vas a tener un poco crudo –contesté a mi primo.

—No me subestimes, primita. Todo lo que quiero lo consigo –dijo mi primo con prepotencia.

—Enserio Tom no estoy para bromas –dije a mi primo con voz cansina.

—Te lo estoy diciendo muy seriamente, sino me quieres creer allá tu –dijo mi primo increpándome.

—Tom vete –dijo volviendo a abrir la puerta para invitarlo a salir.

—Dani creo que tú y yo tenemos que hablar de muchas cosas –dijo mi primo mirándome muy fijamente.

—Mami… ¡TOOOM! –dijo mi hija que salía del salón en esos momentos– Has venido a buscar a mi mamá.

—Hola pequeña –dijo Tom poniéndose a la altura de mi hija, para revolverle cariñosamente el pelo– Puede, igual me quedó un par de días con vosotros.

—Yupi –dijo mi hija sonriente y corriendo alrededor de Tom.

—Enana te vas a caer –dijo Tom agarrando a Sarah entre sus brazos.

—Sabes me gustaría que fueras mi papá –dijo Sarah abrazándose a Tom, mientras apoyaba su cabecita encima del hombro de Tom. Era increíble como Sarah podía coger tan rápidamente confianza con una persona que solo ha visto dos veces en su vida, contando tres con esta. Ciertamente los lazos de sangre siempre llaman, aunque se quieran negar.

—Bueno tal vez si tu mamá quiere, pueda ser tu papá –dijo Tom mirándome de reojo.

—Esto es una tontería –dije terminando la conversación y cogiendo a Sarah de los brazos de Tom– Vete a llamar a tu hermano, os voy a llevar a casa de Ana.

—Pero mami, ¿Por qué? –dijo mi hija empezando con su sesión de preguntas.

—Hazme caso –dije perdiendo la paciencia.

—Alex… dice mami que te prepares que nos vamos a casa de Ana –dijo Sarah entrando en el salón.

A los pocos minutos ambos niños salieron del salón, Alex se quedó mirando fijamente a Tom para luego arquear las cejas y fruncir el ceño. Sarah estaba pletórica por el hecho de que Tom estuviera con nosotros.

—Alex… Tom ha venido a buscar a mamá –dijo Sarah muy emocionada a su hermano.

—No quiero que te acerques a mi mamá –dijo Alex empujando a Tom, que estaba desprevenido contra la pared, para luego abrir la puerta de casa– No decías que íbamos a casa de Ana, pues apúrate mamá.

Dejé a mi primo en medio del pasillo de mi casa, para salir afuera y caminar por el pasillo de la planta, hasta que llegamos a la puerta donde vivía Ana con su madre. No sabía como explicarle si Sarah y Alex se podía quedar a dormir esa noche con ellas, porque Tom y yo, ciertamente, teníamos mucho de que hablar, y no era conveniente que mis niños estuvieran revoloteando por los alrededores y se enteraran de cosas que aún eran pequeños para poder comprender.

—Dani… —dijo la madre de Ana, que se llamaba Matilde— ¿Qué ha pasado?

—Necesito que Alex y Sarah se queden esta noche con vosotras –dije un poco cortada, como le iba a explicar que el verdadero padre de mis hijos se encontraba en el interior de mi casa– Me ha surgido un imprevisto…

—Y ese imprevisto se llama Tom –dijo Sarah toda sonriente.

—Sarah… —dije tapándole la boca para que no siguiera diciendo cosas que no venían a cuento.

—Oh… ya entiendo… —dijo Matilde mirándome fijamente con mirada insinuante.

—No es lo que piensas, tengo que hablar de asuntos con él –dije explicándole por encima– Y no es conveniente que Sarah y Alex estén en la casa.

—Entiendo… —dijo Matilde en un susurro– Bueno, en todo caso, pueden quedarse a dormir esta noche en mi casa, no tengo problema además Ana llegará en cualquier momento y podrá estar con ellos.

—Muchas gracias. No sé con que pagarte –dije sonriente a mi vecina.

—Tan solo con que seas feliz, y le des un padre a estos niños que lo están pidiendo a gritos –dijo mi vecina mirándome con sinceridad– No cometas el mismo error que yo, los errores se pagan muy caros…

Sonreí levemente a mi vecina, y les di un beso de buenas noches a mis niños y me dirigí hacia mi casa, donde estaba Tom en el interior. Entré en mi casa, y Tom estaba sentado en el sillón del salón con rostro serio y muy callado. Le miré muy nerviosamente y tragué saliva, y me acerqué un poco temerosa a donde él se encontraba sentado en ese momento.

—Podrías decirme el verdadero motivo de tu llegada tan repentina… es más, ¿Cómo sabes donde vivo? –dije mirando expectante a Tom.

—Tengo unos maravillosos contactos, que me han sabido informar muy bien de tu paradero –dijo mi primo mirándome fijamente.

—Mira, Tom no quiero perder más el tiempo. Dime, lo que me tengas que decir y te vas –dije con voz cansina a mi primo.

—Ya te lo he dicho te he venido a buscarte, para volverte a llevar a Alemania –dijo mi primo contestándome de la misma manera– Además hay una boda a la que tienes que asistir…

—No pienso ir a tu boda con Chantelle… —dije envuelta en ira.

—Se casa mi madre… —dijo mi primo en susurro– Y como buena sobrina que eres, deberías de ir a su boda…

—Acabaste. Ya te puedes ir… —dije en un susurro mirando para otro lado, y no enfrentarme a su mirada.

—No, no acabe –dijo mirándome con una seriedad extrema— ¿Quiero saber quién es el verdadero padre de Alex y Sarah?

—No sé porque ahora te interesas tanto en eso –dije a Tom chillándole.

—¿Porqué tal vez sean hijos míos? –dijo mi primo gritándome– No me lo niegues Daniela, porque esos niños tienen los mismos rasgos que teníamos Bill y yo de niños.

—Eso no te sirve para sacar conclusiones –dije un poco altera a Tom– Somos primos, se pudieron transmitir los genes.

—Tú misma lo dices, yo le transmití los genes porque soy el verdadero padre de Sarah y Alex –dijo mi primo envuelto en ira.

—Por favor… vete –dije en un susurro mientras por mis ojos empezaban a caer unas cuantas lágrimas– Tú no eres su verdadero padre.

—No te mientas más Daniela, deja de tapar el sol con un dedo –dijo mi primo mirándome seriamente– Dime la verdad…

—Nunca te has preocupado por ellos, y ahora me vienes a reclamar un derecho, que rechazaste hace tiempo cuando ni siquiera habían nacido –dije a mi primo llorando de rabia– Tú mismo me dijiste que abortará, y eso no te lo voy a perdonar en la vida Tom, ¡EN LA VIDA!

Mi primo se quedó serio mirándome, solo pudo reaccionar para sentarse lentamente en el sofá, del que hacía unos minutos se había levantado. Un silencio muy incómodo se formó en el salón, y yo ni siquiera sabía dónde esconderme temerosa por la reacción de mi primo.

—Me mentiste esa noche… esa noche en mi casa… estabas embarazada, por eso huiste –dijo mi primo en un susurro, mientras su rostro mostraba que estaba completamente en shock.

—Ahora ya sabes la verdad… —dije en un susurro– Ya te puedes ir… No quiero tu caridad, ni tampoco tu dinero. Así que vete, y cásate con Chantelle.

—Me quieres alejar de mis hijos –me dijo Tom por fin reaccionando.

—No a ellos podrás verlos cuando quieras –dije susurrando– Pero no quiero que estés cerca de mí.

—¿Por qué huiste? –me preguntó mi primo mirándome a los ojos.

—Tal vez fue por pánico –contesté a mi primo– Solo era una niña, fue un shock tremendo para mi saber que estaba embarazada, y tu no me ayudaste con tu actitud. Tenía miedo de la reacción de tu madre. En estos casi, seis años he aprendido a valerme por mi misma sin depender de nadie.

—¡Dios! –exclamó mi primo tocándose la cara con las manos– Soy padre… ¿Cuántos años tienen? ¿Cuándo nacieron?

—Cumplirán seis años en octubre. El 16 de octubre de 2009 nacieron –dije a mi primo.

—Dani ¡Dios! –dijo mi primo aún sorprendido– Vuelve a Alemania conmigo, y formemos una familia.

—No –dije con dureza– Nuestra relación es incompatible, no nos soportamos, nos haríamos más daño del que nos hemos hecho. Además con el paso de los años, he aprendido la lección, entre tú y yo solo hay lazos fraternales, nada más.

—Daniela, yo te amo –dijo mi primo Tom con desesperación.

—Dices que me amas, pero nunca me lo has demostrado –dije a Tom con resentimiento– Se demuestra con hechos, no con palabras.

—Yo no amo a Chantelle, te amo a ti –dijo mi primo de nuevo.

—Sino la amas, ¿Porque narices te has comprometido con ella? –dije con rabia.

—Porque mi madre me estaba presionando –dijo Tom mirándome fijamente a los ojos.

—Que calzonazos eres, te dejas dominar por las mujeres –dije a mi primo en tono burlón– Antes eras más macho, y ahora no sé como definirte…

—Soy tan macho como antes –dijo mi primo contraatacándome.

—¿Así? Demuéstramelo… —dije en tono desafiante.

Mi primo me miró muy seriamente, hasta que me acercó bruscamente a él. Sus labios comenzaron a devorar desesperadamente los míos, y sus manos empezaron a acariciar mis piernas hasta llegar a mis muslos, para luego acariciar mí entrepierna, que poco a poco empezó a estar más húmeda. Agarré a mi primo de la mano, y lo guié a mi habitación mientras sentía como sus labios devoraban mi cuello, mientras notaba una gran excitación en mi cuerpo.

En unos pocos segundos, la ropa que cubría nuestros cuerpos había desaparecido. Ahora nos encontrábamos sobre mi cama completamente desnudos, mientras nos retorcíamos de placer por las caricias, besos que nos dábamos mutuamente. Después de varios preliminares, que hacían que nuestros cuerpos estuvieran más excitados, nos dispusimos a realizar el coito en sí.

—En el primer cajón de la mesilla –susurré a mi primo.

Mi primo sonrió y abrió el cajón de la mesilla, para luego coger un preservativo de la cajita de doce unidades que tenía. Rompió con cuidado el envoltorio plateado que lo protegía, y poco a poco lo fue poniendo sobre su miembro, ayudado por su mano. Después se volvió a concentrar en mí, dándome besos detrás de la oreja donde a mí me gustaba, y me ponía más excitada. Poco a poco fue enterrando sus caderas entre mis piernas, y comenzó con sus vaivenes pélvicos sobre mi sexo. Muy pronto la habitación se inundó de una sensación de lujuria, de deseo mientras nuestros cuerpos empezaban a estar perlados por pequeñas gotitas de sudor, a causa del esfuerzo físico que estábamos realizando.

Cambiamos de posición y ahora era yo la que estaba encima y el abajo, me empecé a mover de arriba abajo como un jinete que cabalga sobre su caballo, notando como cada vez el miembro de mi primo crecía más y más en mi interior. En un par de movimientos más noté como poco a poco descargas de placer empezaban a ser más persistentes en mi cuerpo, como preludio de un gran orgasmo. Unos gemidos inundaron la habitación, pertenecientes a ambos como la culminación de nuestro de acto de amor.

Me desplomé encima del pecho de mi primo, exhausta mientras sentía como sus manos grandes y fuertes rodeaban mi cuerpo, y comenzaban a acariciar mi espalda desnuda, mientras mis ojos se empezaban a cerrar a causa del cansancio. Sentí como la respiración de mi primo era también más calmada, dando por hecho que también se estaba quedando dormido.

Los rayos del sol inundaron mi habitación, haciendo que me despertará sobresaltada. Me percaté que había una presencia en mi cama, y que estaba abrazada a él, mi primo Tom. Inexplicablemente no sé como lo he dejado entrar otra vez en mi vida, a pesar de todo el daño que me había hecho hace seis años, yo lo seguía amando. Contemplé su rostro que dormía plácidamente para recrearme en su cara, parecía un ángel. Su barba incipiente, lo hacía más atractivo y maduro sin duda, y es normal a sus casi veintiséis años, ya es todo un hombre hecho y derecho.

Notaba como su rostro ya no tenía la cara aniñada de hace seis años, cuando solo era un adolescente de apenas diecinueve años. Observándolo detenidamente me pregunté, si sería correcto aceptar la propuesta de Tom, pero si volvía a Alemania tendría que enfrentarme a mi tía, y no creo que aceptará esta relación ya que estaba a favor de Chantelle.

—¿En qué piensas, princesa? –me sacó de mis pensamientos mi primo, que ya se había despertado.

—En cosas… —dije susurrando.

—¿Yo estoy incluido en eso? –dijo mi primo moviendo el piercing del labio, y acercándose a mí para besarme.

—Puede… —dije contra sus labios, mientras me besaba.

—¿Estás pensando en la propuesta que te hice? –dijo mi primo mientras dirigía sus labios a mi cuello.

—No creo que sea buena idea –le comenté a mi primo, mientras suspiraba– Mejor dejar las cosas como están, ¿no?

—Sé que no me crees –me dijo mi primo acariciándome una de mis mejillas– Pero en cuanto lleguemos a Alemania, hablare con Chantelle para romper nuestro compromiso, para casarme contigo y formar una familia.

—¿Estarías dispuesto a hacer eso por mi? –pregunté dudosa.

—¿Estarías dispuesta a luchar contra quien nos impidan estar juntos? –me contestó mi primo con otra pregunta.

Continúa…

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!