«Ich Brech Aus» Temporada III
CAPITULO 2
TRES MESES DESPUÉS
Narra Daniela
Increíblemente el tiempo pasa muy rápido, y ya nos estamos acercando a los meses del verano. Yo tengo que planificar mis vacaciones, aunque al tener hijos pequeños tengo preferencia con otros trabajadores de mi empresa. Me gustaría ir a algún sitio bonito con mis niños, pero aún tengo que buscarlo y sobre todo que sea económico. Ya que Adriana se irá de vacaciones a ver a Gustav a Alemania, y yo le he dicho muy claramente desde el principio que no pienso ir bajo ningún concepto.
Cogí el coche, para dirigirme hacia casa. Los días eran más largos, por lo que a las ocho de la tarde aún era de día, esa era la ventaja de estar acercándonos al verano. Entre en el parking del edificio y aparqué el coche en mi plaza de garaje. Después cogí el ascensor para subir a la planta donde tenía el piso donde vivía.
Después de varios segundos, llegué a mi planta y salí del ascensor y me dirigí a la puerta de casa para luego abrirla con llave. Entre en el interior de la casa, y me encontré a Adri con mis niños sentados en el sillón del salón.
—Mami, la tía Adri quiere que la acompañemos a ver al tío Gustav –dijo Sarah con su voz infantil.
—Cariño, no podemos ir tenemos otras cosas planificadas –dije a mi hija con voz cansina de un día agotador.
—Porfis mami, yo quiero ir a junto del tío Gustav –dijo Sarah poniendo carita de perrito mojado.
—Yo también quiero ir a ver al tío Gustav –dijo esta vez Alex, uniéndose a su hermana.
—PORFIS, PORFIS… —dijeron mis pequeños al unísono.
—¡¡Basta ya!! –dije elevando un poco la voz, haciendo que mis niños se asustarán por mi reacción.
—Mamá mala… —dijo Sarah mientras comenzaba a absorber los mocos que le caían por la nariz, y sus ojos se aguaban de lágrimas.
—Has hecho llorar a mi hermanita –dijo Alex acercándose a su hermana y abrazándola– No llores hermanita, ya paso. Mami es muy mala por hacerte llorar…
—Lo siento… yo… —dije en un susurro sin poder continuar y a los pocos minutos salí del salón, dirigiéndome a mi habitación.
Me sentí miserable por haber hecho llorar a mi hija, y como dijo su hermano soy mala. ¿Qué clase de madre soy? Debería de estar abrazándolos y darles muchos besos, pero sin embargo les grito y les hago llorar. No soy una buena madre… Tengo miedo… Tengo miedo de Tom, si vuelvo a Alemania y descubre mi verdad querrá quitarme a mis hijos, y yo no sabría vivir sin ellos, no… ellos son lo más importante que tengo en la vida, ellos son los únicos que me hacen ver que tengo un pedacito de su padre…
Inicio Flashback
—Mami, ¿Has venido a recogernos hoy? –dijo mi niña abrazándome a una de mis piernas.
—Es mi deber, soy vuestra madre –dije mientras le daba un beso a mi niño y a mi niña.
—Mami –dijo Alex mirándome a los ojos, esa mirada me mataba se parecía tanto a su padre– ¿Porqué tú nunca vienes con nuestro padre?. Hay otros compañeros de clase que su padre y su madre les vienen a buscar…
—Porque vuestro padre está muy lejos de aquí –dije a mis hijos con tristeza, me hubiera encantado que estuviera con ellos, como una verdadera familia.
—¿Muy lejos? –dijo Sarah levantando su ceja derecha, en esa expresión me hizo recordar muchísimo a mi primo Bill.
—Si muy lejos –dije a mi hija.
—¿Algún día iremos a verlo? –dijo mi hijo con un brillo especial en los ojos.
—No… porque vuestro padre y yo estamos enfadados –dije a mis hijos con sinceridad.
—Pues yo quería conocerlo… —dijo Sarah con tristeza.
—Y yo… —dijo Alex en susurro.
Fin Flashback
No sabía que hacer, estaba confusa. Por un lado quería acompañar a Adriana a Alemania y así poder volver a los sitios que había dejado hace seis años atrás, pero por otro lado estaba… Él. No sé como va reaccionar cuando me vea y sobre todo cuando yo le vea, tengo miedo de volver a caer en sus garras y me vuelva a hacer tanto daño como me hizo, no quiero sufrir otra vez por él. Me ha costado seis años volver a recomponer los trozos de mi corazón, que se había partido hace años.
Después de estar casi más de media hora reflexionando en mi habitación, al final decidí volver otra vez al salón. Cuando entré todo estaba de una aparente normalidad, Sarah estaba pintando unos dibujos mientras su hermano estaba sentado en el sillón viendo la tele. Me acerqué al sillón y me senté al lado de Alex, y con mucho cariño le acaricié su pequeña carita haciendo que una sonrisa angelical pareciera en su rostro.
—Mami, ¿Te gusta el dibujo que he hecho? –dijo mi hija sonriente, olvidando lo que había pasado hace bastante rato.
—Es muy bonito mi vida –dije abrazándola entre mis brazos, y dándole un beso en su pequeña mejilla.
—Te quiero mucho, mami –dijo mi hija apoyando su cabecita en mi pecho.
—Yo también te quiero mucho –dije a mi hija– Y también a tu hermano, sois lo más importante que he tenido hasta ahora.
—Eres la mejor mami del mundo –dijo Sarah sonriendo y haciéndome sacar una sonrisa.
—Lo he estado pensado… —dije de repente haciendo que Adriana fijará su mirada en mi– Y creo que es mejor que vayamos a Alemania, más bien lo digo porque los niños quieren ver a su tío Gustav…
—Me parece genial –dijo Adri sonriéndome– No te arrepentirás de ello.
—Yupi vamos a ir a ver al tío Gustav –dijo Alex corriendo alegremente por el salón— ¿Has oído Sarah?
—Siii… —dijo mi hija alegremente también– Así nos podrá llevar al zoológico, y a comer helados…
—Y también iremos en avión –dijo Alex con un brillo en sus ojos.
—Bueno… solo tengo que escoger la fecha en la que entro en vacaciones en la empresa –dije a Adriana– Después podemos buscar billetes de avión económicos para luego comprarlos.
—Dani… sabes que Gustav nos puede pagar el viaje –dijo Adriana mirándome a los ojos.
—No… los billetes de Sarah, de Alex y mío los compró yo –dije a Adriana– Si tú quieres que Gustav te pague el billete no hay ningún inconveniente, pero yo ahora me puedo permitir el lujo de comprarlos sin depender de nadie.
—Bueno… pues entonces hay que llamar a Gustav para decírselo –dijo Adriana cogiendo el teléfono inalámbrico.
—Está bien… —dije en un susurro.
Adriana marcó el número de teléfono de Gustav y espero durante unos segundos a que este contestará.
Narra Gustav
Estaba tumbado en el salón de mi casa, mientras me despejaba un poco mirando un poco la televisión, cuando de repente el teléfono fijo de mi casa comenzó a sonar. Miré el número de teléfono que me llamaba y una sonrisita boba se me dibujo al ver que era el número de teléfono de la casa de Adriana, tan pronto lo había conseguido…
Inicio conversación Telefónica
—Gustav… —dijo Adri en un susurro.
—Mi amor, que alegría de oírte –dije a Adri con alegría en mi voz.
—Lo mismo digo –dijo Adri en tono meloso a través del teléfono.
—¿Qué querías mi amor? –dijo Gustav con una sonrisa en los labios.
—Pues quería decirte que en las vacaciones no solo iré yo a Alemania –dijo Adri mientras emitía una sonrisa– Daniela y los niños también van a venir…
—¡¿Qué?! –dije atónito ante lo que me estaba diciendo Adri— ¿Cómo lo has conseguido?
—Tienes una novia y unos sobrinos muy perseverantes –dijo Adri risueña.
—Genial… —dije a Adri en un susurro– Pásame con Daniela quiero hablar con ella.
—Está bien… —dijo Adri mientras escuchaba por el teléfono decirle a Daniela, que yo quería hablar con ella.
—Hallo Gustav –dijo la voz cantarina de Daniela.
—Hallo peque –dije cariñosamente a Daniela– Es cierto lo que me ha dicho Adri, de que al final vais a venir todos a Alemania.
—Si… —dijo en un susurro– Pero aún no sabemos cuándo vamos a ir, aún tengo que fijar las vacaciones en mi trabajo.
—Ya… —dije a Daniela— ¿Tenéis pensando en donde os vais a alojar?
—Bueno… había pensado en irme a un hotel –dijo Daniela tímidamente.
—De eso nada, Dani –dijo con voz seria– Te puedes quedar en uno de mis apartamentos que tengo en la ciudad, allí estarás bien con los niños…
—Bueno, vale –dijo Daniela sumisa, me extrañaba que no me replicará intentándome convencer de que mejor era que fueran a un hotel– Cuando sepamos algo, le digo a Adri que te llame.
—Vale, peque –dije en un tono dulce– Estoy deseando ya, que vengáis. Te extraño y te extrañan.
—T-Te paso con Adri –dijo Dani nerviosamente.
—Vale –dije en modo de afirmación.
—Cariño –dijo de nuevo la dulce voz de mi amada.
—Mi vida… —dije en un susurro como un completo enamorado— Cuando tengáis todo listo avisarme porque además os quiero ir a recoger al aeropuerto.
—Si… no te preocupes mi amor –dijo Adri con alegría– Claro que te avisaremos en cuanto tengamos algo concretado.
—OK –dije Adri– Cariño, tengo que dejarte. Hoy tengo una cena con los chicos, y se me está haciendo un poco tarde…
—Vaya, te extraño –dijo Adri con tristeza.
—Adiós –dije con un poco de tristeza– Hablamos mañana.
—Está bien… —dijo Adri en un susurro– Pásatelo bien.
—Gracias… —dije en un susurro para luego escuchar como se cortaba la llamada.
Fin conversación Telefónica
Apoyé el teléfono en la mesita que estaba al lado del sillón, y me quedé unos minutos pensando. Lo habíamos conseguido, Daniela pronto estaría de nuevo en Alemania e iba a conseguir por todos mis medios, que volviera otra vez con su familia, y así poder reparar todo el dolor que causó una vez con su huída, a su tía y a sus primos.
Hace tiempo que me vengo cuestionando porque Daniela se fue tan repentinamente de Alemania, estoy pensando seriamente que Daniela me ha mentido sobre el verdadero padre de Sarah y Alex. Estoy seguro que Daniela cuando se fue de Alemania ya estaba embarazada, seguramente por miedo a la reacción de su tía. Simone siempre ha sido muy sobreprotectora con sus seres queridos, y no iba a ser menos con Daniela.
Me dirigí hacia el baño que estaba en mi habitación, y me di una rápida ducha ya que había quedado con los chicos y no quería llegar tarde. Cuando me acabé de dar la ducha rápida, me sequé el cuerpo con la toalla y después me la enrollé sobre la cintura y me dirigí hacia mi armario para coger una muda limpia, después me eché desodorante y me acabé de vestir. A los diez minutos escasos, me encontraba saliendo de mi casa y metiéndome en el coche para ir a un restaurante bastante lujoso de Berlín, donde quedé para cenar con mis compañeros de grupo y también para hablar de algunas cosas sobre la discográfica ya que ahora éramos altos cargos.
Después de más de veinte minutos de camino, llegué al fin al restaurante donde íbamos a cenar. Aparqué el coche en el parking privado del restaurante, y me dirigí hacia el interior de este, Tom y Bill ya estaban sentado en la mesa, tomando una copa mientras que esperaban a que llegará, yo y Georg. Me acerqué lentamente a ellos, y me senté en una silla que estaba libre.
—Hallo –dije saludando a los chicos.
—Hallo Gustav –dijeron al unísono los gemelos, hasta en eso estaban sincronizados.
—¿Qué tal todo? –pregunté a los chicos.
—Como siempre… —dijo Tom con voz cansina.
—¿Y tú? ¿Alguna novedad que contarnos? –dijo Tom levantando una de sus cejas.
—Oh dios, Tom deja de hacer eso –dije un poco nervioso por la mirada penetrante de mi amigo.
—Vamos Gus hace tiempo que no nos cuentas cosas –dijo Bill ayudando a su hermano, genial se habían puesto en mi contra.
—¿Y qué queréis que os cuente? –dije a los chicos encogiéndome de hombros.
—Bueno… me parece que tienes alguna personita por ahí –dijo Tom insinuante– Y no nos lo quieres decir.
—¡¿Qué?! –dije alarmado.
—Vamos Gustav que sabemos que andas de amoríos –dijo Bill arqueando una ceja— ¿Cuándo la vamos a conocer?
—Eh, pero que decís chicos –dije con voz nerviosa.
—Gustav no te hagas el sueco que te conocemos perfectamente –dijo Tom con cara de pillo.
—Está bien… —dijo Gustav rendido– Hace tiempo ha conocido a una chica, estoy saliendo con ella. Pero no quiero que salga de aquí…
—Que emoción –dijo Bill poniendo ojitos brillantes– Todos tenemos novia, menos Georg.
—Pobre, hay que darle una ayudita para que no se encuentre solo –dijo Tom riendo a carcajada.
—¿De qué os reis tanto? –dijo la voz masculina de Georg.
—De que te estás quedando solo, sin pareja –dijo Bill finalmente.
—¡¿Qué?! –dijo Georg atónito– Gustav desde cuando…
—Desde hace bastante tiempo –dijo Tom– Pero el capullo se lo tenía callado…
—Wooow –dijo Georg alucinado— ¿Cuándo la vamos a conocer?
—Pues supongo que cuando venga de vacaciones a Alemania –dije a los chicos– Pero te advierto una cosa Tom, ni te atrevas a tocarla ni nada porque no respondo de mis actos.
—Vale… grandullón –dijo Tom en modo cómico.
La cena se desarrollo normal, y después de cenar nos fuimos a una discoteca. Hoy era noche de chicos, así que nos lo pasaríamos bien. Hacía tiempo que no nos divertíamos como unos jóvenes que éramos, ya que siempre estábamos rodeados de guardaespaldas pero esa noche éramos solo cuatro amigos que se querían divertir, y recordar viejos tiempos en los que aún siendo adolescentes podíamos ir a sitios sin que nos señalaran con el dedo.
La noche transcurrió bien, aunque Tom se salió con la suya ya acabó con una chica poniéndoles los cuernos a Chantelle. Bill miraba la escena con cara de pocos amigos, no es que le cayera bien Chantelle pero prefería que cuando Tom hiciera eso, fuera porque era un hombre libre sin compromisos y Tom en ese momento tenía un compromiso con Chantelle. El que impresionó enormemente fue Georg, cuando nos avisó de que se iba con una chica muy guapa, y con un cuerpo de infarto.
Han pasado varias semanas, y ahora me dirijo hacia el aeropuerto para ir a buscar a Adri y a Daniela. Estoy deseando ver a Adri y poder besarla, y bueno… espero que estas vacaciones sean geniales y así poder pasar más tiempo con ella y recuperar el tiempo que hemos perdido estando separados. También quiero volver a ver a Daniela, sé que la última vez que estuve en España nos enfadamos, y me gustaría ponerme a bien con ella. Sobre todo darle un gran abrazo de oso, y darle muchos besos, y después consentir a mis sobrinitos que son unas ricuras.
Aparcó el coche en el parking del aeropuerto, dirigiéndome después hacia el interior de él. Me dirijo hacia la sala de espera y veo el panel de llegadas, indica que el vuelo procedente de España llega con retraso de veinte minutos. Me siento en unos de los asientos de la salita para esperar a que llegue el vuelo, aunque primeramente voy a coger un café para bebérmelo tranquilamente mientras espero. Pasada una media hora por fin, el panel anuncia que el vuelo procedente de España está tomando la pista de aterrizaje. ¡¡POR FIN HABIAN LLEGADO!!
Continúa…