Ich Brech Aus III. Cap 20

«Ich Brech Aus» Temporada III

CAPITULO 20

Narra Daniela

No contesté me quedé callada. La mirada de Tom se clavaba en mí, mientras que con sigilo me levanté de la cama y me fui a mi armario a coger una muda limpia, y así meterme en la ducha para quitarme el sudor acumulado de esa noche de pasión y sexo. Me dirigí hacia la ducha y me metí en ella, mojando mi cuerpo desnudo con el agua que caía. Sentí que la puerta se abría, para luego sentir las manos de Tom sobre mi cuerpo.

—No me has contestado –dijo mi primo empotrándome contra la pared de la ducha, sintiendo el frio de las baldosas sobre mi espalda.

Me quedé callada otra vez, observando muy atentamente a Tom a sus ojos, notando como me demostraba decepción en su cara.

—No me quieres ¿Verdad? –dijo mi primo Tom enfadado.

—No es eso… —dije con pena y confusa– Tengo miedo… De lo que dirán toda la gente que nos rodea, tu madre…

—Veo que no tienes muy claro lo de venirte conmigo a Alemania –dijo mi primo mirándome fijamente a los ojos– Pero quiero dejarte claro, que durante todo este tiempo que permanezca en Madrid, voy a tratar de convencerte de que realmente te quiero… que quiero estar contigo y con los niños como una verdadera familia.

—Yo… —dije en un susurro.

—Será mejor que acabes de ducharte, tienes que ir a buscar a Sarah y a Alex –dijo mi primo mirándome seriamente– No querrás que piensen que su madre los ha abandonado.

—Yo no haría nunca eso, por mis hijos estaría dispuesta a hacer cualquier cosa –dije a la defensiva, no soy mala madre siempre me preocupo por ellos.

—Pues entonces apúrate, podemos ir a desayunar por ahí –dijo mi primo, ya que ese día era sábado y yo no tenía que ir a trabajar.

Le hice caso a mi primo, y acabé de ducharme una vez que se fue del baño. Cuando acabé me sequé con una toalla y me vestí poniéndome mi muda limpia, y después la ropa, unos pantalones y una camiseta. Con otra toalla sequé mi cabello, para quitarle la humedad, después me peiné y salí del baño para ir a buscar a mis hijos a la casa de mi vecina.

—Voy a buscar a Alex y a Sarah –informé a mi primo Tom.

—Ok, aquí te espero para luego ir a desayunar –dijo mi primo mientras se sentaba en el sillón del salón, y se ponía a ojear una revista que estaba encima de la mesita.

Me dirigí hacia la puerta de mi casa, y abrí la puerta para luego recorrer el largo pasillo que me llevaría hasta la otra punta, donde estaba la puerta del piso de mi vecina. Toqué el timbre una vez y esperé a que me abriera la puerta. Mi vecina me abrió la puerta muy sonriente, mientras escuchaba las risas infantiles de mis niños, que al oír mi voz corrieron enérgicamente hacia a mí.

—¡Mami! –dijo mi hijo Alex abrazándose a mi– No te ha llevado con él, ¿Verdad?

Me quedé mirándolo mientras le acariciaba su cabecita, me daba mucha pena que Alex viera a Tom como aún enemigo. Pero he leído en algunos libros, que estas edades los niños suelen desarrollar una cierta atracción sobre su madre, llegando a tener celos de su propio padre. En este caso de Tom.

—Venga –dije a mis hijos apurándolos– Vamos a ir a desayunar afuera, que nos invitan.

—¡Qué bien! –dijo Sarah sonriendo alegremente.

—Helena gracias por haberte quedado con ellos –dije a mi vecina agradecida– La verdad es que no sé como pagártelo, te debo muchas.

—No te preocupes, mujer –dijo mi vecina sonriéndome– Me encanta tener a Sarah y a Alex en mi casa, a mi hija también. Nos reímos muchos con ellos.

—Ya… —dije mientras miraba a mis niños que en esos momentos estaban jugando entre ellos.

—Venga, apúrate que sino tu galán te deja en tierra –dijo Helena mientras me guiñaba el ojo.

—Si… —dije sonriendo– Venga niños, vamos.

Cogí a mis niños de la mano, y los llevé hasta mi piso. Sarah nada más entrar por la puerta se fue corriendo directamente hacia al salón para tirarse en los brazos de Tom, mientras que Alex la miraba con el ceño fruncido.

—Buenos días, Tomi –dijo mi hija abrazándose a mi primo— ¿Qué tal has dormido?

—Muy bien, ¿Y tú? –dijo Tom mientras la abrazaba y le acariciaba el pelo cariñosamente.

—Genial… —dijo Sarah abrazándose más a él, recordándome a mi cuando era pequeña y me encantaba estar abrazada a él.

—Aléjate de él –dijo Alex agarrándose a su hermana del brazo y tirando de ella.

—Me haces daño, Alex –dijo mi hija comenzando a llorar.

—No ves que es un hombre malo, sino mírale las pintas que tiene –dijo mi hijo susurrándole a su hermana– No quiero que te haga nada, hermanita.

—Pero no me va hacer nada… —dijo Sarah mientras Alex la abrazaba fuertemente hacia él– Es muy majo, y además creo que sabe contar cuentos…

—Prefiero los cuentos de mamá –dijo Alex cruzándose de brazos, para luego irse hacia la puerta del salón, mientras que todos observábamos la escena con mirada atónita– Además no se le entiende lo que dice su castellano es muy malo.

Después de eso, Alex se fue a su habitación dejándonos solos a mí, a Tom y a Sarah. Tom tenía una cara un poco graciosa, ya que había entendido lo que había dicho Alex, gracias a mis clases de español que le había dado de pequeña, aunque aún no lo domina del todo bien, pero sabe decir algunas palabras y frases básicas.

—¿De qué te ríes? –dijo mi primo al sentirse observado por mí, mientras sonreía.

—De la cara que se te quedó, cuando Alex dijo que hablabas muy mal el castellano –dije otra vez riéndome.

—No hace falta que me lo eches en cara –dijo mi primo indignado en Alemán– Sé que tengo problemas al pronunciar la erre, pero eso hace mi acento que sea gracioso.

—De eso no lo dudo –dije de nuevo riéndome.

—Ven aquí, granujilla –dijo mi primo agarrándome para acercarme a él– Y después no quieres volverte conmigo a Alemania, y formar una familia juntos. Lo ves, si vivieras conmigo todos los días tendrías de que reírte.

—Eso es un punto que tendré que pensar –dije a mi primo dándole un golpecito en el pecho, para luego separarme de él– Sarah, vamos mi vida. Hay que cambiarte de ropa a ti y a tu hermano.

—Ok, mami –dijo mi hija acercándose a mí– Tomi no te vayas que ahora vuelvo.

—Aquí estaré esperándote mi princesa –dijo Tom mirando con ternura a nuestra hija.

Sarah y yo nos fuimos a su habitación, encontrándome a Alex con los morros y el ceño fruncido es una esquina de la habitación, con los brazos cruzados. Al verlo así, sonreí par a mí misma me hacía mucha gracia como se había comportado Alex queriendo proteger a su hermana y a mí, marcando su territorio como el hombrecito de la casa.

—Alex… Ven aquí cariño –lo llamé para que se acercará a mí.

—No –dijo frunciendo el ceño más todavía.

—Tienes que cambiarte de ropa, que nos vamos a pasar el día por ahí afuera –le expliqué a mi hijo.

—Yo no quiero ir con ese tal Tom –dijo mi hijo frunciendo el ceño– Ni tampoco quiero que tú y Sarah estéis con él.

—Pero cariño… —dije a mi hijo preocupada, estaba bien que mostrara ese recelo pero tan insistentemente no.

—Me cae mal, no me inspira confianza –volvió a decir Alex.

—¡Ay mi niño! –dije a mi hijo abrazándolo y dándole un beso en la mejilla – Me hace muy feliz que quieras protegernos a mí y a tu hermana, pero Tom es un buen chico y es de confianza.

Después de esa pequeña charla, que tuve con mi hijo Alex, les cambié de ropa a ambos. Y fui al baño a lavarles y peinarles su cabello, después le eche un poco de colonia para que estuvieran más frescos. Cuando ya estuvimos todos arreglados, nos dirigimos todos hacia el salón donde nos esperaba mi primo Tom.

—Ya estamos listos –dije a mi primo acercándome a él— ¿Has pensado donde vamos a ir?

—¿Qué tal si nos vamos al parque de atracciones de la Warner Bros? –dijo mi primo haciendo que mi cara palideciera en ese mismo momento– Dani, ¿Qué te pasa?

—Al Warner Bros… —dije mientras por mis ojos comenzaban a salir unas pequeñas lágrimas. Estaba reviviendo el accidente que hacía varios años atrás, me había arrebatado a mis padres de mi lado.

—Dani, lo siento –dijo mi primo abrazándome contra él, al darse cuenta de lo que me pasaba– No te va a pasar nada, mi pequeña.

—¿Qué le pasa a mi mamá? –preguntó Sarah a Tom, extrañada al verme llorar.

—Tu mamá se ha puesto un poco triste, porque ha recordado una cosita –dijo mi primo mientras acariciaba con sus dedos tiernamente mi cabello.

—Mami, no quiero que estés triste –dijo Sarah acercándose a mí, y dándome un besito en mi mejilla. Era tan parecida a mí…

—Eres una mala persona… —escuché decir a mi hijo Alex a Tom– Has hecho llorar a mi mamá, cuando dijiste que íbamos al parque de la Warner Bros, a mi madre no le gustan los parques de atracciones, por eso nunca nos lleva.

—Un momento pequeño terremoto, yo no he hecho llorar a tu madre y eres demasiado pequeño para meterte en cosas de adultos –dijo mi primo perdiendo la paciencia con Alex.

—No voy a permitir que le hagas daño a mi mamá y a mi hermana –dijo Alex enfadado dándole una patada en la espinilla y haciendo que Tom hiciera una mueca de dolor.

—No te consiento que me pegues. Daniela tienes a tus hijos muy mal acostumbrados –dijo mi primo con enfado– Ya es hora que una mano de hombre los ponga a raya.

Repentinamente Tom se separó de mí, y se dirigió hacia a Alex para luego cogerle y pegarle unas cachetadas en el culo, a modo de regañina, mientras que Alex luchaba por separarse de él.

—Tom… ¡¡Para!! –dijo sobresaltada– ¿Te has vuelto loco?

—Lo siento, Daniela –dijo mi primo enfadado– Pero estoy harto de que Alex se comporte mal, y que no haga más que hablarme mal, y eso no se lo voy a consentir porque tiene que aprender a respectar a las personas. Sinceramente Daniela, este niño necesita de un padre…

—Tú nunca serás mi padre, porque mi mamá se casará con otro hombre –dijo Alex con lágrimas en los ojos, para luego salir hacia su habitación.

—¡¡Alex…!! –dijo Sarah asustada corriendo detrás de su hermano.

Narra Alex

No me cae bien Tom, no sé porque mi mamá está empeñada en que Tom forme parte de nuestras vidas. Yo solo quiero estar con mi mamá y mi hermana sin que haya más personas en la casa, aunque algunas veces venga tío Gustav y tía Adri a visitarnos.

—¡¡Alex!! –observé a mi hermana apoyada en el marco de la puerta, mirándome con cara asustada– ¿Estás bien? ¿Te ha dolido?

—No mucho… Soy un hombre –dije orgulloso a mi hermana y sonriendo– Además los hombres no lloramos, eso siempre lo dice mami.

—Pero sí que eres tonto, porque ahora estás llorando –dijo mi hermana mirándome fijamente a los ojos— No quiero que llores.

—Está bien… —dije a mi hermana, mientras me secaba las lágrimas que surcaban mis ojos– No quiero que Tom sea nuestro nuevo papá.

—Pero es muy simpático, y muy cariñoso –dijo mi hermana sonriendo.

—Eres una traidora –dije a mi hermana en un susurro y empujándola, ya que estaba cerca de mí.

—Alex… —dijo mi hermana con voz triste intentándome acariciar con su mano.

—No me toques con las manos, que han abrazado a Tom –dije en un grito poco profundo a mi hermana.

—Lo siento… —dijo mi hermana apenada, para luego irse a una esquina de la habitación.

Nos quedamos en la habitación en silencio, cada uno en una esquina de la habitación con nuestros peluches en brazos, sin dirigirnos ninguna mirada, ninguna palabra.

Narra Daniela

Sarah se había ido detrás de Alex, mientras yo estaba atónita en estado de shock, porque nunca había imaginado que mi primo Tom hubiera sido capaz de pegar a alguien, y que ese alguien fuera mi propio hijo.

—No tienes ningún derecho a ponerle la mano encima a mi hijo, es solo un niño –dije a mi primo con enfado.

Continúa…

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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