Ich Brech Aus III. Cap 23

«Ich Brech Aus» Temporada III

CAPITULO 23

Narrador Omnisciente

Ambos salieron del apartamento completamente en silencio, para luego dirigirse hacia al coche descapotable e irse a la casa de su madre. Tras unos veinte minutos al fin, el gemelo mayor llegó a la casa de su madre, el interior de la casa era todo una revuelta, gente corriendo para un lado para otro. Alex y Sarah corriendo por los pasillos de la casa. Tom entró en la habitación de su madre, y se quedó observando a la mujer que le había dado la vida, lo hermosa que estaba.

—Estás preciosa, mamá –dijo Tom a su madre con un susurro.

—Gracias, hijo –contestó Simone un cierto rubor en las mejillas.

—Tenemos que irnos a la iglesia –dijo Tom a su madre, para que salieran de la habitación– Sino Gordon se podrá muy nervioso y pensará que lo has dejado plantado en el altar.

—Tom… —dijo Simone a su hijo mientras le pegaba un pequeño golpecito en el hombro.

Tom salió de la habitación de su madre, seguido por esta mientras que abajo en el salón había cierto bullicio de gente que estaba esperando ver bajar a la novia. Y como si se tratara de una entrada triunfante, Simone descendió las escaleras con una gran clase y sutileza mientras era observada por su sobrina, los hijos de su sobrina, su hijo pequeño, y por las novias de sus dos hijos.

—¡Mamá! ¡Qué guapa estás! –dijo Bill acercándose a su madre, que lucía una hermosa sonrisa en sus labios.

—Gracias hijo –dijo Simone muy alegre a su hijo pequeño.

—Será mejor que nos vayamos –puntualizó Tom, ya que el novio estaría nervioso en la iglesia.

—Si –dijo Bill mientras se empezaban a organizar– Daniela y Chantelle pueden venir en mi coche.

—Ok –dijo Daniela a su primo, mientras que Chantelle la miraba con un odio extremo.

Salieron al exterior de la casa, y la novia y el padrino se dirigieron al coche descapotable que ahora sería conducido por uno de los hermanos de Gordon. Después serían seguidos por el coche donde iba Patri con Sarah y Alex, que también era conducido por otro familiar. Poco a poco los coches fueron desapareciendo rumbo a la iglesia donde se celebraba la boda.

En el interior de la iglesia, el novio estaba que se subía por las paredes, por los nervios y la tensión que había sufrido esos días. Aunque habían hecho ya varios ensayos de cómo sería la ceremonia siempre había algún nervio de última hora. Cuando las campanas de la iglesia comenzaron a sonar, era la indicación de que la novia estaba a punto de entrar en la iglesia, que estaba adornada muy floralmente en los bancos donde ya estaban sentados todos los invitados a la boda. Daniela, Chantelle y Bill ya estaban ocupando sus puestos en unos de los bancos cercanos al altar, mientras observaban a un Gordon muy nervioso que habla con su madre.

Tom inicio el recorrido por el gran pasillo que llevaría a su madre hacia el altar, mientras que todos los invitados se levantaron de sus bancos para poder ver mejor a la novia, que ese día iba muy radiante. Cuando llegaron al altar, Simone le sonrió a su futuro esposo con una gran sonrisa, mientras que todos tomaban posiciones. El sacerdote comenzó a oficiar la ceremonia religiosa, y poco a poco los novios se profesaron sus votos, hasta que llevo el momento del intercambio de los anillos. Sarah y Alex, un poco tímidos, se acercaron al altar.

La pequeña llevaba las arras que representaban la riqueza dentro del matrimonio, y Alex llevaba los anillos con los que sellarían su amor. Tras una ceremonia muy emotiva donde hubo miradas, y gestos muy especiales, no solo por los novios sino también por algunos de los invitados a la boda. La ceremonia se dio por concluida. Ahora harían las fotos de rigor con la familia, y se irían a la finca del gemelo menor, donde harían el banquete en la estricta intimidad.

El banquete transcurrió sin ningún inconveniente. Todos estaban completamente relajados ya que lo más importante ya había pasado, que era la ceremonia religiosa. Ahora los invitados se estaban colocando en la pista de baile para bailar el típico vals, que sería abierto por los novios para luego seguirlo los demás familiares. Y así poco a poco comenzaron a bailar, primero los novios, seguidos por Bill y su novia, después algunos de los tíos de los gemelos y los hermanos de Gordon que estaban también casados, e incluso los pequeños Sarah y Alex se decidieron a bailar también, mientras su madre los miraba muy atentamente con una sonrisa en los labios.

—Te han dicho que estás hermosa –el susurro de una voz, que tan bien conocía, hizo a Daniela se le erizará el vello de la piel.

—Gracias –dijo susurrando un poco incomoda, ya que Chantelle los observaba no muy contenta, ya que se esperaba que Tom la sacará a bailar.

—¿Te apetece bailar? –susurró Tom en el oído de su prima.

—Yo… —dijo Daniela un poco cohibida, sabía que eso no estaba bien, que Tom tenía que aparentar ser la pareja feliz con Chantelle durante unas semanas, y después la dejaría como habían acordado antes de regresar a Alemania– Chantelle…

—Me da igual, quiero bailar contigo– dijo Tom en un tono decidido y sacando a su prima a la pista de baile.

Muchos de los invitados se les quedaron mirando, sobre todo un poco confundidos al ver que Tom sacaba a su prima en vez a su novia. Chantelle observaba la escena con bastante cabreo, y enojo. No se podía creer, que esa chica mediocre hubiera acaparado la atención de su novio haciéndola quedar mal en la boda. Ese día ella debería de triunfar no Daniela…

Al caer la tarde, los novios decidieron tomar rumbo al lugar donde pasarían su luna de miel durante una semana. Pero antes la novia quería cumplir la tradición con tirar su ramo de boda, que decidiría quien sería la próxima en casarse. Todas las mujeres solteras de la familia se colocaron en posición, y lo más cerca posible de la novia aunque alguna estaba hacia atrás por si el ramo salía disparado hacia allí, y así poder coger el ramo.

Daniela se encontraba en un esquina mirando expectante la situación, ella pasaba de esas cosas por lo que no se había puesto como lo habían hecho Patri, Chantelle y demás mujeres de la familia. Simone dio la voz de alarma para que estuvieran preparadas, ya que iba a tirar el ramo. El bonito ramo empezó a surcar el aire hasta que repentinamente, cayó en las manos de la única persona que no esperaba recibir el ramo… Daniela.

—¡Vaya! –dijo Simone impresionada al ver que su sobrina había recibido el ramo– Creo que ya tenemos a una próxima novia, pero le falta el novio.

Después de eso, los novios salieron rumbo al coche que los llevarían al aeropuerto para coger el avión que los llevarían a su semana de ensueño. Mientras tanto los invitados se quedaron durante unas horas más festejando la boda, hasta que después cada uno por sus propios pies, fueron abandonando la residencia del menor de los Kaulitz. Los pequeños de la familia, ya hacían varias horas que se habían quedados dormidos en uno de los columpios que había en el jardín, que tenían acolchado.

Daniela había decidido despertarlos ya que era hora de irse a casa, pero Patri al ver a los pequeños angelitos dormidos plácidamente convenció a Daniela para que los dejara dormir en su casa, que ya al día siguiente se los llevaría. Así que Daniela se despidió de su primo Bill, de Patri y de Tom, y muy cortésmente para no parecer maleducada de Chantelle. Iba caminando por la larga calle, cuando escuchó unos pasos que la seguía, se giró para ver quién era la persona que lo seguía y observó a su primo Tom, que se acercaba a ella con paso ligero mientras le daba una calada al cigarrillo que llevaba entre los dedos.

—Tom, ¿Qué haces aquí? –dijo Daniela extrañada al ver a su primo que se acercaba.

—No pensarás irte sola por estas calles que están oscuras –dijo Tom a su prima.

—Tenía pensado coger un taxi –informó Daniela.

—Me da igual. Te acompañó a casa yo –dijo Tom pasándole un brazo por el hombro para hacerla caminar– Así te ahorras el taxi.

—Pero Tom… ¿Qué pensará Chantelle? –dijo Daniela un poco preocupada.

—Nada. No pensará nada, porque la relación que tengo yo con ella le queda unas semanas de vida –dijo Tom a su prima.

—Oye Tom… —dijo Daniela susurrante a su primo– Tengo una duda…

—Dime… —susurró Tom a su prima, mientras expulsaba el humo de los pulmones por su boca.

—Tú… durante estos días ¿Has tenido relaciones con Chantelle? –preguntó Daniela muy avergonzada.

—Dani te he dicho antes de venir a Alemania, que estaría con Chantelle pero no tendría nada de sexo con ella –dijo Tom levantando la cara de su prima para verla a los ojos– Ni siquiera la he besado.

—Creo que Chantelle sospecha algo –dijo Daniela a su primo– La he notado muy cínica conmigo y para que mentirnos no le caigo bien.

—Dani… no quiero hablar de Chantelle –dijo Tom intentando cambiar de tema– Ahora solo quiero pasar lo que queda de la noche contigo.

Ambos jóvenes siguieron caminando por las calles oscuras de Berlín, hasta que llegaron al sitio donde tenía Tom aparcado su coche. Entraron dentro de él, y pronto el aire empezó a hacer ondear los cabellos ambos. Tras unos veinte minutos, llegaron a la casa donde estaba viviendo Daniela, que era la casa de su tía Simone. Si… después de seis largos años, por fin Daniela había regresado a la casa donde le había visto crecer, y que posiblemente sería quien viera crecer a sus hijos.

Tom aparcó su coche enfrente de la casa de su madre, y Daniela salió del coche para luego salir Tom también de él. Se acercaron a la puerta de la casa de su madre, y Daniela sacó un ramillete llaves, y se puso a buscar la llave correcta. Cuando consiguió abrir la puerta, ambos jóvenes entraron al interior de la casa, para luego cerrarla. A Daniela casi no le dio tiempo de reaccionar, ya que estaba siendo devorada por los labios de su primo que estaba muy desesperado.

—He deseado tenerte otra vez tan cerca de mí, durante estos días –dijo Tom con desesperación, mientras aupaba a Daniela en un mueble que había en la entrada de la casa– Que no sé como he podido aguantar tanto tiempo sin poder tocar tu suave piel, probar tus dulces labios que me recuerdan a la dulce miel.

—Yo también… —dijo Daniela correspondiendo al beso que le daba su primo.

—Te deseo, te quiero –dijo Tom mientras que con sus dedos sutiles buscaba la cremallera del vestido de Daniela, para bajarle la cremallera y dejar al descubierto sus pechos bien formados.

—Oh dios mío… —suspiró Daniela al sentir los labios de Tom por su cuello, hasta bajar a uno de sus pechos– Te quiero…

Después de esas pocas palabras, ambos se entregaron su cuerpo, como mucha delicadeza Tom fue bajando la medias que tenía puestas Daniela, y que en ese momento estaba molestando a Tom y entorpeciendo su trabajo. Sus dedos empezaron a jugar dentro de sexo de Daniela, mientras que la excitación estaba haciéndose presente debajo de su bóxer. Con muy poca delicadeza, subió la falda del vestido de Daniela para luego quitarle el tanga que llevaba ese día puesto, mientras comenzaba a ponerse mejor entre las piernas de su prima. Daniela no perdía tiempo, juguetonamente deslizo la cremallera del pantalón de su primo, y comenzó a estimular el miembro que ya estaba erecto. Si previó aviso Tom entro en el interior de Daniela, y comenzaron a hacer el amor con mucha desesperación, como si llevarán años o siglos sin estar juntos.

Sus respiraciones entrecortadas fueron la banda sonora de aquella casa, que estaba completamente silenciosa, siendo testigos de ese amor prohibido que ambos primos se profesaban desde que eran adolescentes, la misma casa que los había visto crecer y tener pequeños encuentros de besos inocentes, sin que supieran que a lo largos de los años se convertiría en un amor puro y verdadero, del que nadie podría separarlos ni el mismísimo dios.

Narra Daniela

El sonido insistente del timbre de la casa nos hizo despertarnos sobresaltadamente. Unas voces infantiles se escuchaban al otro lado de la puerta. ¡¡Mierda!! No pensaba que iban a llegar tan pronto, miré el reloj que estaba encima de la chimenea del salón, y vi que las agujas del reloj marcaban las doce de la mañana. Como pude intenté, abrocharme la cremallera del vestido pero no era capaz de subirlo.

—¡¡Tom!! –dije a mi primo zarandeándolo para que se despertará.

—¿Qué pasa mi amor? –dijo mi primo para abrazarme de nuevo, y atraerme hacia él para besarme intensamente en los labios.

—Ahora no… Tom –dije separándome de él– Los niños está afuera con Patri y con Bill.

—¡Mierda! –dijo Tom mientras buscaba su camisa y se la ponía apresuradamente.

—Tom tengo que abrir, sino van a pensar que no estoy –dije a mi primo para luego dirigirme hacia la puerta– Procuraré que no entren.

Me dirige con paso apurado hacia la puerta, y la abrí seguidamente. Mis niños estaban agarrados de la mano de Patri y de Bill. Abrí la puerta sin que se viese demasiado el interior de la casa.

—Hola –dije poniendo una de mis mejores sonrisas– Hola mis amores.

—Hola mami –dijo Sarah abrazándome– Patri y Bill se han portado muy bien con nosotros, y hemos comprado bollos para desayunar todos juntos en la cocina.

—Ah… —dije sin saber que contestar.

—Mami me dejas pasar –dijo mi pequeña abriéndose paso entre la puerta y yo.

—Bueno, si queréis podéis pasar ya –dije invitando a Patri y a Bill a entrar.

—Papi… —escuché decir a Sarah.

—Hola pequeña –dijo Tom abrazando a Sarah.

—¿Se puede pasar que pasa aquí? –dijo Bill cuando vio a Tom con Sarah en brazos— ¿Por qué demonios te ha llamado papá?

Continúa…

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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