«Ich Brech Aus» Temporada III

CAPITULO 29

Narra Daniela

—Tomi… —dije sonrojada sintiendo como su mano acariciaba mi mejilla.

—Dani acepta este anillo –dijo Tom sacando una cajita del bolsillo de su pantalón, y abriendo la caja para mostrarme un anillo muy bonito, sencillo pero hermoso.

—Claro que sí –dije con un rubor en las orejas, y acercándome a él para besarle.

—Te quiero… —me susurró en el oído mientras me ponía el anillo en mi dedo anular.

—¡Enhorabuena Daniela! –dijo mi tía acercándose a mí para abrazarme – No veo la hora en que llegué la fecha de vuestra boda. Es más si quieres te puedo ayudar con los preparativos.

—Mamá no agobies a Dani, aún se ha enterado ahora que se va a casar y ya quieres empezar con los preparativos de la boda –dijo Bill a su madre– Enhorabuena prima, espero que seas muy feliz con este capullo.

—Dani me alegro mucho por ti –dijo esta vez Patri acercándose a mí para abrazarme– Por fin vas a conseguir ser feliz, y dejar de lado los sufrimientos…

—Princesa –dijo mi tío Gordon acercándose a mí– Todavía me acuerdo el día que te vi en la cocina comiendo la lasaña que había hecho tu tía, cuando llegaste de España. Eras una mocosa que no llegaba ni a un metro y medio de estatura, pero conseguiste encandilar a Tom hasta lo más profundo de su corazón. Espero que seas muy feliz, y que me hagáis abuelo otra vez pronto.

—Bueno si insistís tanto nos vamos a una habitación ahora mismo, y nos ponemos a ello –dijo Tom cogiéndome en brazos.

—Bájame Tom –dije revolviéndome entre sus brazos.

—Está bien cariño. Lo dejamos para otro momento donde haya más intimidad –dijo mi primo posándome en el suelo.

Después de eso pedida de matrimonio por parte de Tom, nos fuimos al salón y nos sentamos todos en el sillón para seguir hablando y haciendo más amena la tarde, mientras que Sarah y Alex jugaban con Mantequilla, que ya era muy vieja. Cuando el sol desapareció, Tom y yo decidimos que era hora de regresar a casa. Sara y Alex se habían quedado medio dormidos en el sillón, ajenos a las conversaciones que teníamos los mayores. Nos despedimos de mis tíos, y de mi primo Bill y de Patri, para luego coger en brazos a nuestros pequeños. Yo lleve a Alex y Tom llevó a Sarah entre sus brazos, que se acurrucó en ellos al sentir el contacto de su padre, me recordaba tanto a cuando yo era pequeña, cuando Tom se preocupaba por mí y siempre me protegía haciéndome sentir arropada, querida y protegida por aquel ángel que había venido a velar por mí.

SIETE MESES DESPUÉS – ABRIL 2015

Narra Daniela

Han pasado siete meses desde que Tom y yo nos comprometimos, ahora estamos en pleno preparativos de la boda, buscar el traje ideal, hacer el listado de las personas que asistirán a la boda, ya que Tom conoce a mucha gente importante, buscar la empresa de catering que pondrá el menú nupcial y la tarta nupcial. Tom y yo nos hemos ido a vivir a una casita que está a las afueras de Hamburgo, y a nueve kilómetros de Berlín así Bill y Patri pueden venir más a menudo a visitarnos y mi tía también ya que estamos en la misma distancia desde el punto donde vivía mi tía Simone y mi primo Bill.

Tom consiguió vender su apartamento que tenía en Berlín, quería deshacerse de los recuerdos que había vivido con Chantelle, y tampoco quería que me sintiera incomoda viviendo en el mismo apartamento, donde había vivido con ella durante dos años. La casita donde vivíamos era un lugar ideal para poder criar a Sarah y a Alex y también los hijos que vendrán en un futuro. Un amplío jardín rodea la casa, en el que Sarah y Alex pasan la mayoría del tiempo en sus juegos infantiles. Por dentro la casa es bastante amplía, tiene varias habitaciones y varios baños, una cocina, un salón y un despacho que utiliza Tom cuando no quiere ir a la oficina.

—Dani cariño, ¿Dónde estás? –escuché decir a Tom entrando por la puerta de casa.

—Estoy aquí en la cocina –contesté mientras seguía revisando la lista de invitados de la boda, por si me olvidaba a alguien.

—¿Qué haces cielo? –Tom me abrazó por la cintura para luego darme un beso en la mejilla.

—Revisar al lista de invitados por si se me olvida alguna persona –contesté sosteniendo el lápiz entre mis dedos.

—Serás una novia muy bonita –me susurró coquetamente al oído– No puedo esperar a verte entrar con el vestido de novia en la iglesia, para unirnos para siempre.

—Eso lo dices porque solo tienes ojos para mí –besé los labios de Tom– Tom…

—¿Si? –dijo mi primo.

—¿Te acuerdas de Lilly? –pregunté a mi primo.

—Como no me voy a acordar de ella. Fue tu mejor amiga en tus años adolescentes e infantiles –sentí como me acariciaba mi primo mi cabeza tiernamente.

—He pensado que podría invitarla a la boda –miré fijamente a Tom a los ojos– Pero llevo tantos años sin estar en contacto con ella, que temo que se haya cambiado de dirección en EE.UU.

—Es cuestión de probar, le mandas una carta y si te contesta es que es la dirección correcta –me sonrío mi primo.

—Ya… aunque no sé como se tomará que me caso contigo –dije preocupada.

—¿Por qué tiene que reaccionar mal? –preguntó mi primo.

—Bueno, ella de adolescente estaba enamorada de ti y bueno… durante un tiempo le oculte mis sentimientos hacia ti –expliqué a mi primo– Además ella no sabe que tu y yo no somos primos.

—Bueno, si es buena amiga tiene que entenderlo –dijo mi primo dándome otro beso en la mejilla.

—Ya… —susurré— ¿Por cierto cuando vuelve Georg de España?

—He hablado con él ayer, y me dijo que vuelven en dos días –me contestó mi primo.

—¿Qué tal le fue al conocer a su suegros? –pregunté a mi primo.

—Bueno, por el momento dice que bien que aún no le han tirado los trastos a la cabeza –dijo Tom sonriendo– Parece mentira que hace unos años ninguno de nosotros cuatro tuviéramos novias, y ahora mirados todos con planes de boda.

—Bueno, me alegro mucho por Georg. Carla es una chica estupenda y muy maja –dije a mi primo– Te imaginas que nos pongamos las cuatro de acuerdo y nos quedemos embarazadas al mismo tiempo.

—Podría pero sería mucha casualidad –dijo Tom— ¿Dónde están los enanos?

—Están arriba jugando en su habitación –dije apoyando la lista encima de la mesa de la cocina.

—Voy a darle un beso –dijo mi primo saliendo de la cocina.

Me quedé sola en la cocina, mientras Tom se iba a junto de los niños que estaban en la habitación jugando. A los pocos minutos mi móvil empezó a sonar, lo cogí y vi en la pantalla del móvil que me estaba llamando mi primo Bill, extrañada contesté el móvil.

Inicio conversación telefónica

Hallo Bill –saludé a mi primo Bill.

Hallo Dani, ¿Está Tom por ahí? –me preguntó Bill.

No, ha subido a la habitación de los niños –dije a mi primo— ¿Quieres hablar con él?

No, quiero hablar contigo para comentarte una cosa –dijo mi primo dejándome intrigada– Así que es mejor que Tom no esté por ahí.

Ah… ¿Y qué es lo que me tienes que decir? –pregunté a mi primo.

Bueno, hoy he estado hablando con un diseñador amigo mío –me empezó a explicar mi primo– Y le he propuesto que te haga tu traje de novia.

Estás de broma, ¿no? –dije a mi primo.

No, te mereces que en tu boda lleves un traje bonito y exclusivo. Además he hecho unos bocetos de lo que sería el traje y quiero que los veas para elegir el que más te gusta –me explicó mi primo Bill– Así cuanto antes lo elijas podrá tomarte las medidas y empezar con el traje. Recuerda que solo te queda un mes para la boda. ¿Qué me dices?

Bueno, está bien –dije a mi primo– ¿A qué hora quedaríamos?

¿Qué te parece hoy a las siete? –me preguntó mi primo– Te espero en mi casa en Berlín.

Vale –contesté a mi primo— Allí estaré.

Vente sola. Pon una excusa a mi hermano diciéndole que has quedado con Patri –me sugirió mi primo.

Vale –dije a mi primo– Nos vemos.

Hasta luego –se despidió mi primo para luego colgar el teléfono y finalizar la llamada.

Fin conversación telefónica

Guardé mi móvil en el bolsillo, y me dirigí hacia la nevera para comenzar a hacer la comida. Hoy prepararía unos espaguetis a la carbonara, ya que a los niños y a Tom les gustaban mucho. Saqué de la nevera un blíster de taquitos de bacón, y un brick pequeño de nata liquida para cocinar. Después de un mueble de la despensa, donde guardábamos los alimentos como conservas, pastas, galletas… cogí el paquete de espaguetis para cocerlos. Puse una olla con agua para ponerla a hervir. Cuando rompió a hervir, eché un poco de sal y eché lo espaguetis dentro de la cacerola, y los deje cocer durante unos quince minutos, mientras tanto en una sartén fui haciendo el bacón, y para luego echar la nata líquida, y la deje cocer. Cuando los espaguetis estuvieron cocidos, les escurrí el agua y los eché de nuevo en otra olla para luego echar la salsa por encima para calentarlos, mientras tanto fui poniendo la mesa. A los pocos minutos, llegó Tom con los niños.

—Mami, ¿Ya has preparado la comida? –preguntó Sarah acercándose a mí.

—Sí, dentro de un rato ya comeremos –dije acariciándole la cara tiernamente.

—¡Qué bien! –dijo Sarah– Es que tengo hambre.

—Huele, muy rico –dijo Tom acercándose a la olla para oler lo que había preparado.

—Venga, sentaos que ya os voy a servir la comida en los platos –dije a Tom y a los niños.

Mi familia se sentó cada uno en la silla que le correspondía, y puse la olla en medio de la mesa encima de una almohadilla de tela. Cogí una espumadera para empezar a servir a cada uno en sus platos. Cuando les serví a ellos los espaguetis, me dispuse a servirme a mí los espaguetis en el plato, para luego sentarme en la mesa y comenzar a comer. Mientras comíamos Tom y yo mantuvimos una conversación mientras Sarah y Alex nos escuchaban expectantes.

—¿Qué vas hacer por la tarde? –me preguntó Tom– Podíamos salir por ahí, en plan paseo familiar.

—Vaya… —dije apenada— Es que me ha llamado Patri para quedar.

—Pero… ¿No tardareis mucho? –dijo Tom mirándome a los ojos– Después cuando volvieras podíamos salir a cenar por ahí.

—No lo sé… —dije dudosa– Pero en todo caso, si veo que no voy a llegar a tiempo te llamo para decírtelo.

—Está bien… —dijo Tom volviendo a concentrarse en su plato de comida.

Cuando acabamos de comer, Sarah y Alex se fueron a ver la televisión al salón, mientras que Tom y yo acabábamos de recoger la loza, y la mesa y dejar decente la cocina. Después de eso nos sentamos con los niños a ver un poco la televisión. Cuando vi que eran las cinco de la tarde, me levanté del sofá para irme a arreglar, ya que me quería ir a dar una ducha, y como había quedado a las siete en casa de Bill, necesitaría el tiempo para llegar a Berlín, ya que eran nueve kilómetros, más o menos treinta minutos, así que necesitaba como mínimo salir de casa antes de las seis y cuarto de la tarde para estar más o menos a las siete menos cuarto aparcando el coche.

Acabé de prepararme y bajé para despedirme de Tom y de los niños, prometiendo que sino veía que llegaba que lo llamaría. Cogí las llaves de mi coche, y me dirigí hacia el garaje de la casa, que era donde lo teníamos guardado. Entré en el garaje y abrí el coche con la llave a distancia, y metí la llave en el contacto del coche una vez que estuve dentro de él. Luego abrí la puerta del garaje dándole a un botón, para luego dirigirme hacia Berlín.

Tras una media hora de viaje, por fin llegué a Berlín. Me metí por un desvío para llegar a la casa donde vivía Bill con su ya prometida Patricia. Aparqué el coche, una vez que llegué a la casa de mi primo Bill, y lo cerré para después dirigirme hacia la puerta para llamar. Después de haber tocado el timbre, a los pocos segundos me abrió mi primo Bill la puerta, saludándome con dos besos en mis mejillas y abrazándome.

—Hallo Bill –dijo sonriente.

—Hallo enana –dijo mi primo Bill muy cariñosamente— ¿Has tenido que mentir mucho a mi hermano?

—No, pero me siento culpable –dije poniendo morritos– Es que tu hermano quería pasar la tarde en familia, pero después me ha propuesto ir a cenar por ahí.

—Bueno en todo caso no te voy a entretener demasiado –dijo mi primo Bill– Bueno, ¿Cómo llevas los preparativos de la boda?

—Un poco estresante –dije a mi primo con voz un poco cansada– Aún hoy he acabado de hacer las invitaciones para empezarlas a mandar, y pasado mañana tengo que ir a la floristería para acordar el arreglo floral que llevara la iglesia –expliqué a mi primo– Por cierto, ya te traje la invitación hoy, así me ahorro enviártela por correo.

—Gracias pero aparte de todo esto que me has dicho. Te falta lo más importante para tu boda, tu traje de novia –dijo Bill sonriente– Espero que te guste, los bocetos que te he hecho.

—Estoy impaciente por verlos –dije a mi primo frotándome las manos.

—Vale, pues entonces señorita pase al salón mientras tomamos un café te los muestro –me incitó mi primo a entrar al salón de su casa.

Me senté en el sillón mientras que Bill iba a la cocina para preparar las tazas de café, que dijo que íbamos a tomar. Cuando volvió las puso sobre la mesita que había en el salón y cogió una carpetilla plástica de donde saco dos folios con unos dibujos.

—Y estos son los vestidos que te diseñé –dijo Bill mostrándome los dibujos.

Continúa…

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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