Ich Brech Aus III. Cap 3

«Ich Brech Aus» Temporada III

CAPITULO 3

Narra Gustav

Después de diez minutos, los pasajeros del avión que venía de España empezaron a desembarcar, y a entrar por la puerta de embarque. Yo me encontraba de pie, en una esquina esperando a que Adri y Daniela entraran por esa puerta, y al cabo de unos cinco minutos por fin las vi aparecer Adri iba delante de todo seguida por Daniela que venía con el carrito de las maletas, con Sarah y Alex subidos encimas de ellos y riendo muy contentos.

Adri nada más verme vino corriendo para lanzarse a mis brazos, y luego Daniela se acercó hacia nosotros y también la salude con un abrazo muy cariñoso, para después darles unos besos en cada mejilla sonrosada a Alex y a Sarah. Después nos dirigimos hacia mi coche y metimos el equipaje dentro del maletero, para luego meternos dentro del coche Adriana se sentó en el asiento del copiloto, y Daniela con los niños se sentaron en el asiento de atrás del coche.

—Bueno, ¿Qué tal el viaje? –pregunté a las chicas mientras me metía por una calle para ir al apartamento donde pasaría su estancia Daniela.

—Bien… Ha sido muy agotador –dijo Adri mientras apoyaba su cabeza en el respaldo del coche.

—En el avión nos han dado chuches –dijo Sarah sonriendo inocentemente.

—Pero mami solo nos dejo comer una, porque sino luego no comíamos –dijo Alex poniendo morros.

—Vaya Dani no sabía que eras demasiado exigente con los niños –dije mirándola por el espejo retrovisor.

—Es que sino después no comen, las otras se las daré más tarde –dijo Daniela guiñándome un ojo.

Después todos nos quedamos callados, mientras que yo seguía conduciendo el coche rumbo hacia mi antiguo apartamento para dejar a Dani y a los niños en él. Adri pasaría las vacaciones en mi casa, así que compartiríamos cama y le dejaríamos más intimidad a Daniela y a los niños. Tras unos veinte minutos de trayecto, llegamos a mi antiguo apartamento. Salimos del coche y subimos en el ascensor para luego abrir la puerta de mi apartamento, no era muy grande pero tampoco era muy pequeño, era lo suficiente acogedor para que Daniela se sintiera bien y cómoda con los niños.

—No es muy grande, pero aquí estaréis más cómodos que en un hotel –dije a Daniela.

—Es perfecto, Gustav –dijo Daniela sonriéndome– Me da igual que no sea muy grande, ya estoy acostumbrada a vivir en sitios no muy lujosos.

—Ven te voy a enseñar el resto del apartamento –dije agarrando a Daniela de una mano para guiarla al resto de las estancias.

—Gracias por todo, por hacer que estas vacaciones sean las mejores para los niños –dijo Daniela sinceramente.

—No me tienes que dar las gracias, Dani –dije mirando con ternura a Daniela– Eres una de las personas más importantes para mí junto con Adri, y además eres mi amiga. Mira, esta es la cocina…

—Está genial, y es bastante espaciosa –dijo Daniela mirando al interior de esta.

—Ahora te quiero enseñar tu habitación –dije mientras guiaba a Dani hasta el final del pasillo– No es muy amplio, pero es muy cómoda.

—Es perfecta, no sé porque dices siempre que no es muy amplio –dijo de nuevo Daniela sonriendo.

—Ah, se me olvidaba ya he cargada la nevera con comida, y otras cosas que le gustan a los niños –dije a Daniela– Así no tienes que ir a comprar comida, por unas semanas.

—No tenías porque hacer eso, Gustav –dijo Daniela en modo de reprimenda– Ya hubiera ido yo a comprar comida, no quiero ser una molestia y ocasionarte demasiados gastos.

—Dani lo he hecho encantado –dije sonriendo a Daniela con ternura.

—Tío Gustav, queremos ver nuestra habitación –escuché las voces infantiles de Alex y Sarah aparecer por el largo pasillo.

—Venir aquí –dije abriendo los brazos, y a los pocos segundos tenía a ambos rodeándome con sus pequeños bracitos– Mirar, eso es la puerta de vuestra habitación.

—Quiero verla ya… —dijo Sarah toda emocionada.

—Vale, venga abrir la puerta –dije sonriente mientras que los pequeños se dirigían rápidamente hacia la puerta y la abrían.

—¡¡Qué bonita!! –exclamaron ambos pequeños al unísono con una sonrisa en los labios.

Días antes de que llegaran, estuve decorando la habitación de los niños, para darles un toque más infantil, ya que la habitación parecía demasiada seria. Cambié la cama de matrimonio, que había en esa habitación, por dos pequeñas camas individuales. Poniendo también varias estanterías, con libros y algún que otro juguete y peluches que sabía que a Alex y a Sarah les encantaría.

—Yo quiero esta cama –dijo Sarah corriendo hacia la que estaba situada al lado de la ventana.

—Y yo esta –dijo Alex tumbándose en la otra.

—Niños que tenéis que decir –dijo Daniela desde la puerta.

—Muchas gracias, tío Gustav –dijeron ambos pequeños al unísono.

—De nada renacuajos –dije sonriente– Bueno, que os parece si nos vamos a comer por ahí, y después vamos al zoo.

—Sii –dijeron los niños saltando sobre sus camas– El tío Gustav nos va a llevar al zoo.

—Bueno pero antes es mejor que nos pongamos algo más cómodo –dijo Daniela a los niños.

—Está bien, mami –dijeron ambos niños sin rechistar.

A los veinte minutos, salíamos otra vez todos del apartamento para ir a comer, dado que Alex y Sarah eran demasiados pequeños para ir a comer a un sitio demasiado elegante. Decidimos que era mejor comer cerca del zoológico, ya que este en el exterior tenía varios establecimientos de comida rápida, al final nos decidimos por el McDonald’s. Durante la comida nos reímos de las gracias que hacían Alex y Sarah, es que son unos niños muy graciosos y muy cariñosos. Siempre están sonriendo…

Cuando acabamos de comer, nos dirigimos hacia el zoológico. Después de unos segundos, llegamos a la taquilla para comprar el ticket y poder entrar en el zoológico. Nada más entrar al interior del recinto, había un pequeño kiosco donde vendían cacahuetes, gusanitos, nubes de algodón, helados y alguna que otra golosina más. Alex y Sarah empezaron a poner caritas a su madre para que les comprara, un helado a cada uno, pero Daniela les dijo que más tarde se los compraría. Yo no me pude resistir a sus caritas y les compre un helado a cada uno, que lo agradecieron dándome un gran meso en una de mis mejillas.

Después de haberles comprado el dulce seguimos caminando por el gran parque zoológico mientras los niños miraban expectantes los diferentes tipos de animales y correteaban por todos lados traviesamente, hasta que algo capto su atención.

—¿Que hay aquí? —preguntó Sarah al ver un recinto completamente vacío.

—No hay nada. A lo mejor el animalito está durmiendo la siesta Sarah —le contestó su hermano situándose a su lado, cogidos de la barandilla y de puntillas mirando todo para ver si veían al animal.

—¡Un Popotamo! ¡Es un Popotamo! —gritó Sarah saltando al ver como un hipopótamo salía de la balsa artificial de su recinto.

—Jajajajaja No se dice Popotamo cariño —rió Dani.

—¿Como se dice? —preguntó curiosa mientras que su hermano miraba atentamente a su madre esperando la respuesta.

—Hipopótamo –dijo Daniela en un tono dulce.

—Oh… —enseguida dejaron de prestarle atención y miraron de nuevo al animal.

—¡Mira Sarah, tiene unos dientes enormeeeeeeees! ¡Podría comernos! —Alex golpeó el brazo de su hermana llamándole la atención.

—Me da miedo el Popotamo, no quiero que me coma Alex… —le miro asustada.

—No te va a comer renacuaja —dije riéndome.

—¡Claro que no! ¡Porque si no voy yo y le doy una super patada ninja! —Alex hizo una demostración haciendo reír a todos a la vez que pensábamos en lo tierno que era queriendo proteger a su hermana pequeña.

Seguimos caminando por las instalaciones del zoológico, y llegamos a la zona donde había un gran lago con patos, cisnes, y flamencos… Se podía oír el graznar de los patos desde lejos cuando llegamos a la barandilla, unos patos pequeñitos guiados por su madre, se acercaron a la zona donde nos habíamos puesto nosotros, mientras que los pequeños patitos emitían alegremente sus sonidos característicos.

—Mira Sarah como hacen los patitos —dijo Alex acercándose más a la barandilla— Quac quac venir aquí patitos.

—No te van hacer caso tonto —dijo Sarah a su hermano.

—Sí que me van hacer caso —dijo Alex gritándole a la hermana.

—Que no… —dijo Sarah de nuevo.

—Que si… —dijo Alex sacándole la lengua a su hermana.

—Niños parar de discutir —dijo Daniela de repente poniendo orden.

Después de esa pequeña discusión, nos dirigimos a la sección donde se encontraban los leones, un gran rugido resonó cerca de la jaula haciendo que Alex y Sarah se pusieran detrás de su madre escondiéndose, por la impresión que les había causado el sonido. Después al poco rato, ya volvían a corretear por cerca del sitio, pero otro rugido hizo que Sarah se asustará más todavía y comenzará a llorar en un llanto desgarrador.

—Ven aquí, pequeña –dijo Daniela mientras abrazaba a su hija entre sus brazos para tratarla de calmar.

—Me va a comer –dijo Sarah con un llanto desconsolado– No me gusta este sitio, quiero irme.

—A ver mi niña, después iremos a ver otro sitio más bonito –dijo Daniela secando las lágrimas de su hija, que recorrían sus mejillas sonrosadas.

—No, me quiero ir –dijo Sarah con testarudez.

—Hermanita… —dijo Alex acercándose a su hermana y abrazándola– No llores, porque yo te voy a proteger.

—En serio… —dijo Sarah con una pequeña sonrisa en sus labios.

—Si… —dijo Alex mientras le sonreía a su hermana y le daba un beso en su mejilla, haciendo que al instante la pequeña dejará y de llorar y estuviera riendo otra vez.

Después de eso nos fuimos a otra parte del zoológico y paramos a tomar algo en uno de los pequeños bares, que había dentro del zoológico, donde pedimos unos refrescos para cada uno y así fue pasando la tarde. La tarde en el zoológico había sido genial, y los niños habían disfrutado como unos enanos. Ya se estaba haciendo de noche, así que decidimos ir a cenar por ahí, antes de llevar a Daniela y a los niños a mi antiguo apartamento, fuimos a un sitio donde preparaban comida típica española donde saboreamos esa rica gastronomía comiendo jamón ibérico, tortilla, calamares… Mientras el aire cálido de aquella noche de verano, nos daba en la cara ya que el local disponía de una terraza interior que tenía varias mesas.

Ya eran las once de la noche, y Sarah y Alex mostraban ya un cansancio en su pequeños cuerpecitos y de vez en cuando cabeceaban sobre la mesa del local, mientras Adriana, Daniela y yo hablábamos de cosas. Quince minutos más tarde, decidimos ir a pagar, y así llevar a Daniela y a los niños para que descansaran. Nos dirigimos al interior del local y yo pagué la cena. No era de recibo que Daniela y Adriana pagarán ya que las había invitado yo. Cuando nos cobraron nos dirigimos hacia mi coche, Adriana llevaba a Alex en brazos completamente dormido y Daniela llevaba a Alex en brazos completamente dormido y Daniela llevaba a Sarah dormida en sus brazos.

Abrí el coche y las chicas con mucho cuidado colocaron a los niños en los asientos de atrás, para luego Daniela sentarse al lado de ellos. Adriana se sentó, en el asiento del copiloto cuando llegamos al edificio donde estaba mi apartamento, aparqué en un hueco que había enfrente del portal y salimos del coche. Subimos al apartamento y así le dejaba las llaves de este a Daniela, ya que las chicas llevaban a los niños dormidos y no podrían abrir la puerta del portal y del apartamento.

Abrí la puerta del apartamento, y las chicas se dirigieron hacia la habitación de los niños para dejarlos tumbados en sus camas, luego más tarde aparecieron otra vez por el pasillo dirigiéndose hacia mí.

—Bueno, Dani estas son las llaves del apartamento –dije a Daniela dándole las llaves– Si ocurre cualquier cosas, o necesitas ayuda llámame, no me importa la hora que sea Adriana y yo vendremos rápido.

—Gracias, Gustav pero creo que me sé cuidar bien –dijo Daniela con una pequeña sonrisa en los labios.

—Que tengas buena noche, amiga –dijo Adriana abrazando a Daniela.

—Lo mismo digo, aunque creo que tendréis una noche bastante movidita –dijo Daniela con cara de pilla, mientras levantaba una de sus cejas.

—Dani… —dijo Adri avergonzada mientras le daba un leve golpe en el hombro derecho.

—Es verdad, no miento –dijo Daniela sonriendo mientras se tocaba el hombro donde le había dado Adri– Gustav no seas malo con ella y no la agotes demasiado, que sino mañana no hay quien la mueva.

—Eso procurare –dije mirando a Adri que estaba completamente ruborizada.

—Bueno cielo… —dijo Adri abrazándose a Daniela– Te vamos a dejar para que descanses, mañana te llamo para quedar e ir a dar una vuelta con los peques.

—Vale, hasta mañana Adri –dijo Daniela mientras se abrazaba a Adri– Hasta mañana, Gustav.

—Hasta mañana Dani –dije mientras abrazaba a Dani– Se buena…

—Siempre soy buena… —me dijo Dani con autosuficiencia.

—Mira la niña… —dije en modo irónico– Bueno, ahora si que nos vamos.

Salimos del apartamento, y fuimos a coger el coche para irnos a mi otro apartamento que era donde residía. La verdad es que Daniela, esa noche no se equivocaba para nada, ya que Adri y yo llevábamos meses sin estar juntos, así que esa noche la aprovecharíamos como nunca, nos amaríamos hasta el amanecer.

Llegamos a mi apartamento y lo primero que hizo Adri, después de cerrar la puerta fue engancharse a mi cuello y empezar a besarme con desesperación. Sabía que llevaba todo el día reprimiendo sus impulsos, ya que no quería hacer sentir incómoda a Daniela y además estaban Sarah y Alex con nosotros durante todo el día. Le correspondí el beso con la primera con la misma desesperación llevaba meses sin probar sus labios, sin probar esa dulce miel que hacía que día a día me volviera más loco, y la deseará más.

Después de un fallo intento de dejar las llaves en el platillo de la mesita del recibidor, porque estás cayeron al suelo. Rodeé con mis brazos a Adri, y la empotré contra la pared haciendo que el espacio que había entre nosotros fuera mínimo. Sentí como sus pequeñas y suaves manos se colaban por mi camiseta y comenzaban a acariciar mi espalda, haciendo que en mí se produjera un cosquilleo que poco a poco se iba convirtiendo en deseo… Un deseo que cada vez se iba haciendo más latente en cada rincón de mi cuerpo.

Nos separamos para coger un poco de aire, y pude ver en sus ojos un brillo especial cargado de lujuria, de deseo. Ahora dirigí mis labios a su cuello donde empecé a darle pequeños mordiscos, haciendo que de su boca pequeños gemidos ahogados salieran de ella. Lentamente la fui guiando hasta nuestra habitación, y cuando llegamos a ella nos quedamos besando en el medio de ella, mientras que Adri me iba levantando la camiseta, para luego tirarla a cualquier lado de la habitación, sin dejarla de besar le fui desabrochando la cremallera de su vestido, cuando estuvo desabrochado le separe una de sus asas hasta que cayó del hombro, mientras que la besaba en el cuello con pasión, hasta que finalmente el vestido cayó por su propio peso al suelo.

Torpemente nuestros cuerpos semidesnudos cayeron sobre la gran cama, que tenía en mi habitación, y nos empezamos a besar con más intensidad haciendo que cada caricia que nos dábamos, pusieran a mil cada rincón de nuestros cuerpos, hasta que hubo un momento en que el ambiente estaba tan caldeado en la habitación, que nos acabamos por quitar el resto de las prendas que nos quedaban. Con mucho cuidado entre dentro de Adri y me empecé a mover compasando nuestros movimientos con nuestros gemidos, hacía mucho tiempo que no estábamos así, y esa noche la íbamos disfrutar como nunca. Entre besos, caricias… nos amamos durante toda la noche hasta que nuestros cuerpos cayeron rendidos cuando las primeras luces del amanecer haciendo que el cielo oscuro estrellado de la noche, se convirtiera en un manto de tonos rosáceos y anaranjados de calidez, y de pasión.

Continúa…

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!