Ich Brech Aus III. Cap 30

«Ich Brech Aus» Temporada III

CAPITULO 30

Narra Daniela

—Son bonitos —dije mirándolos por encima.

—A este le puse un toque de color para que no sea tan monótono, mira. El escote es de palabra de honor en forma de corazón la parte superior, te quedaría bonito, favorecería tus pechos. La parte de la falda del vestido, es de pliegues ondulados a escala, y es todo de encaje. En la cintura estaría este lazo que caería en un lado del vestido, podría ser de color negro o gris, para dar algo de color y hacerlo más moderno —me explicó Bill mostrándome el dibujo— Aunque tal vez, personalmente te quedaría mejor un vestido que se ciñera más a tu cuerpo, no este que tiene algo de volumen. Por eso hice este otro.

—Es bonito, me gusta el lazo –comente.

—Este es mi favorito, seguro te gustara más —puso sobre la mesa el otro boceto.

—Puedes combinarlo con la chaquetita o sin ella. El escote de este vestido también es de palabra de honor, pero esta vez es recta. No se marcarían, ni verían tus pechos, le daría un toque más de elegancia al vestido. Bajo el pecho tienen un cinturón que va junto al vestido, que serian de cristales de Swarovski incrustados. La falda como ya te he dicho antes, es más pegada al cuerpo, con muchos pliegues para que no se pegue tanto y de un poco de movimiento al vestido. La chaqueta si decidieras ponerla, también llevaría algunos cristales de Swarovski, es de manga tres cuartos y fresquita, no tendrías calor con ella, y le daría un toque serio y a la vez elegante. Incluso si decidieras llevar el pelo recogido, como lo he dibujado, podrías llevar una tiara del mismo estilo que el cinturón pero en pequeño, con la misma forma. Es mi favorito, de verdad Dani, si fuera mujer, me decidiría por este, es mi obra maestra —dijo con ojos brillantes mi primo. La verdad es que este si me gustaba mucho, es de forma sencilla pero a la vez muy moderno y elegante con esas joyas.

—¡Wow! Son estupendos –alabé el trabajo de mi primo Bill– Pero no sé cual elegir ambos son preciosos.

—Tú elige el que más te guste –me dijo mi primo Bill.

—Es que me lo has puesto muy difícil –sonreí nerviosamente– No puedo hacer como las novias de la realeza, que cuando se casan tienen dos vestidos.

—¡Mira que maja! –dijo Bill riendo– No puedes. Tienes que elegir uno.

—Bueno está bien –dije a mi primo– Me quedo con el segundo me gusta su forma.

—Genial –dijo mi primo Bill sonriendo– Mañana habló con mi amigo para que empiece con el diseño y la confección del traje.

—Vale –sonreí a mi primo.

Estuvimos hablando durante una hora más hasta que vi que ya era hora de irme. Antes de que me fuera llegó Patri así que pude despedirme de ella. Después abandoné la casa de mi primo. Cogí el coche y me dirigí a mi casa donde me esperaba Tom con los niños para ir a cenar. Después de media hora de viaje por fin llegué a casa, donde Tom ya estaba preparado y los niños también para salir a cenar por ahí, solo faltaba que llegara yo a la casa. Así que después de cambiarme de ropa, volvimos a salir los cuatro aunque esta vez nos montamos en el coche de Tom, el famoso Cadillac Escalade que tanto me gustaba.

Tom había elegido un sitio muy bonito para cenar, ya que tenía una terraza enorme donde estaban las mesas, en el centro de la terraza había una fuente, que echaba agua al son de la música que tenía programada y los juegos de luces, también la iluminaban al compás de la música. Después había varios arcos florales, alrededor de toda la terraza haciendo que fuera todo mágico.

—¡Qué bonito! –exclamé observando la terraza y cada uno de los detalles que había en ella.

—Sabía que te iba a gustar, por eso te traje aquí para cenar –dijo mi primo Tom abrazándome por detrás por la cintura– Además hoy es un día muy especial.

—¿Así? –pregunté intrigada.

—Sí, de hoy en un mes serás oficialmente la señora de Kaulitz –dijo Tom susurrándome al oído.

—Como pasa el tiempo –dije dándome cuenta que los meses habían pasado tan rápido como el viento, y después de tanto luchar por fin estaríamos juntos.

—Sí, estoy deseando que llegué ya el día de la boda, y verte entrar en la iglesia camino hacia el altar del brazo de Bill, mientras que Sarah y Alex van delante de vosotros echando pétalos de flores –dijo Tom emocionado.

—Hasta que llegué el día no me lo creo, Tom –dije un poco dudosa.

—¿Por qué dices eso? –me preguntó Tom un poco confundido.

—No sé todo es demasiado bonito para ser real –dije con una sonrisa débil– Creo que los días previos o el día mismo de la boda va a pasar algo que empañé toda esta felicidad que siento.

—No va a pasar nada, cielo –dijo mi primo Tom tranquilizándome– Ya lo verás, esto que sientes es por el nerviosismo de los preparativos de la boda.

—Ojala sea verdad pero… —susurré.

—Dani deja de pensar en eso –dijo mi primo intentando zanjar el tema– Hemos venido a disfrutar de esta noche con los niños, no hagas que se amargue.

—Tienes razón –dije con una sonrisa tímida, para luego darle un dulce beso en los labios.

Nos sentamos en la mesa, y nos dispusimos a pedir lo que íbamos a tomar cada uno. El ambiente era increíble, la música melodiosa de unos violines hacía que te sintieras bien y de que disfrutaras de esa velada. Tom pidió cuatro lasañas de los mismos ingredientes y preparación para los niños y para nosotros. Después para beber pidió un buen vino para nosotros, y para los niños unos refrescos.

La noche se pasó rápidamente, así que Tom pagó la cuenta y como teníamos niños a cargo, nos fuimos directamente a casa, ya que no podríamos irnos a ninguna discoteca ni a ningún pub. Llegamos a nuestra casa, y Tom aparcó el coche en el garaje, Sarah y Alex ya estaban medios adormilados en los asientos traseros del coche, así que entre Tom y yo cogimos cada uno a los niños, para luego llevarlos a su habitación y ponerles el pijama y darles las buenas noches.

Después de eso, nos fuimos a nuestra respectiva habitación. Yo entre en el baño ara desmaquillarme y lavarme la cara, para quitarme cualquier impureza que estuviera en mi rostro. Cuando regresé del baño, Tom ya estaba desvestido, solo con sus bóxers esperando a que yo me acostara. Me desnudé, bajo la atenta mirada de él, y me puse el camisón que utilizaba para dormir. Me tumbé en la cama, para luego ser arropada por los brazos fuertes de Tom. Estuvimos durante varios minutos abrazados así, hasta que sentí como la nariz de Tom me hacía cosquillas en mi cuello mientras me daba algún que otro beso, haciendo que el vello de mi cuello se me erizara. Sentí como sus dedos juguetones fueron bajando los tirantes de mi camisón.

—Tom… —susurré a mi futuro marido– Los niños están en casa…

—¿Y? –dijo mi primo sin darle importancia a lo que le había dicho– Eso no nos impiden disfrutar de nosotros en esta noche.

—No quiero que nos encuentren de esa forma, me da vergüenza –confesé a Tom.

—Pues se van a tener que acostumbrar que sus padres tiene una vida sexual muy activa –dijo Tom sonriéndome traviesamente– Porque entonces como vas a hacer cuando queramos tener otro hijo, es el mismo procedimiento.

—Lo sé… pero muchas veces Sarah se despierta asustada por alguna pesadilla, por las noches y seguro que se viene a junto de nosotros, y se mete con nosotros en la cama –dije poniendo una excusa— ¿Y si hoy pasa lo mismo? Además somos muy escandalosos, podríamos despertarlos.

—Lo entiendo… —dijo Tom con un tono de cabreo– No hace más que poner excusas. Realmente Daniela, ¿Te quieres casar conmigo? Porque una relación se basa en dar y tomar y si tú no me quieres dar lo que yo quiero, que cumplas con tus deberes de mujer, mejor lo dejamos como está. Tú por un lado y yo por el otro. ¿Es eso lo que realmente quieres?

—… —no contesté, me había quedado en silencio tras sus palabras, no me podía creer que estuviera discutiendo por una cosa tan estúpida y ahora a un mes de la boda todo se fuera por la borda.

—Estupendo –dijo Tom molesto al ver que no contestaba, y levantándose de la cama para luego ponerse los pantalones y la camiseta y finalmente coger su móvil, cartera y llaves– No me esperes despierta.

—Tom… —llamé a mi primo, que había abierto la puerta de la habitación para irse.

Mi primo no me escuchó o más bien hizo que no me escuchó. Oí como las escaleras de madera crujían a medida que él bajaba. Me levanté de la cama tal cual estaba y recorrí el pasillo, para luego bajar rápidamente las escaleras y evitar que el hombre de mi vida se fuera por esa puerta.

—Tom… ¡Espera! –traté de detenerlo antes de que abriera la puerta– No me dejes…

No me dijo nada, solo me miró con una mirada intensa en la que mostraba enojo, rabia e impotencia. Pro mis mejillas comenzaron a recorrer unas lágrimas traicioneras, me dolía que discutiéramos de esa forma no quería perderlo. Me había hecho demasiado dependiente de él, se había convertido en mi droga que necesitaba diariamente para vivir.

Sentí como sus labios comenzaron a besarme con furia, deseo y pasión, haciendo que mis labios me dolieran por la forma tan brusca en la que me estaba besando. Sentí que en ese momento para salvar mi relación, debía de ceder un poco y darlo lo que realmente quería. Así que ahora nos encontramos de nuevo en nuestra habitación, besándonos con desesperación. Sintiendo como sus manos recorrían cada centímetro de mi cuerpo, haciendo que por cada uno de mis poros saliera finalmente la excitación reprimida, hacía varios minutos.

Me dejé llevar, intentando no pensar que Alex y Sarah se podían despertar en cualquier momento, y nos podrían pillar haciendo el amor. Sus manos acariciaron mis muslos haciendo que pequeñas descargas eléctricas de placer, se hicieran más latentes en mi cuerpo. Mis dedos juguetones se colaron por el interior de su bóxer, y comencé a darle pequeños masajes sobre su miembro haciendo que poco a poco este fuera creciendo cada vez que mi mano lo rozaba.

Sus dientes juguetearon con unos de mis pezones, haciendo que me retorciera del placer, mientras sentía como cada vez me ponía más húmeda en mi interior. Lentamente fue bajando mis braguitas, hasta dejar mi sexo al descubierto, Tom enterró sus labios en él. Siento como su lengua juega en el interior de mi sexo, sintiendo punzadas de placer. Sus dedos también acariciaron mi sexo haciendo que suspiros entrecortados salieran de mi boca.

Ahora estábamos ambos tumbados desnudos sobre la cama, Tom entre mis piernas y yo suspirando de placer sintiendo como en cada embestida, se clavaba más en mi corazón, más en mí ser. Sin duda Tom era el hombre de mi vida, el único al que le pertenecía. El se había convertido en el dueño y señor de mi corazón. Pasé mis manos acariciando su espalda desnuda y sudorosa, mientras el sonido de los muelles de la cama sonaba cada vez que Tom ejercía su vaivén sobre mi cuerpo, sintiendo como cada vez su miembro crecía más en mi interior advirtiéndome que pronto llegaría el final de ese encuentro amoroso.

Tom intensificó sus embestidas haciendo que fueran más rápidas, más bruscas haciendo que ambos gimiéramos al unísono y que nuestras respiraciones fueran cada vez más entrecortadas, mientras nuestros cuerpos ya estaban perlados de sudor, haciendo que en cada movimiento resbaláramos. Finalmente, sentí como el miembro de mi primo se contrajo para luego correrse dentro de mí, emitiendo un gran gemido, cayendo rendido sobre mi cuerpo mientras ambos intentábamos recuperar el aliento. Estuvimos varios minutos respirando entrecortadamente hasta que nuestras respiraciones se volvieron más pausadas, luego Tom se separó de mi para ponerse al lado mía tumbado.

—Ha sido fantástico –susurró Tom– Y los niños no se han despertado, así que no sé porque pusiste tanta excusa.

—No empieces Tom –le advertí a mi primo. No quería ponerme a discutir otra vez con él.

—No empiezo, pero quiero que veas como los niños no se han despertado –dijo Tom con mirada triunfante.

—Bueno… Está bien, tu ganas –dije a Tom rindiéndome.

—Eso quiere decir que podemos hacer más a menudo el amor –dijo Tom acercándose a mí para depositar un beso en mis labios– Además tengo ganas de tener otro hijo.

—¿Te has escuchado? –dije asombrada– No te llega con tener a Sarah y a Alex.

—Es que no es lo mismo, cariño –dijo Tom abrazándome por la cintura– Sarah y Alex ya son grandes.

—Grandísimos… —dije con ironía– Solo tienen 6 años…

—Ya pero me gustaría vivir la experiencia de un embarazo de cerca, ir contigo al médico, ver las primeras ecografías del bebé y esperar a que nazca, durante los nueve meses cuidándote –me explicó Tom– Además tienes dos abuelos desesperados por tener más nietos.

—Te has olvidado de la parte de donde tendrás que cambiar pañales, darle el biberón de madrugada –puntualicé a Tom— ¿Seguro que te apetece hacer eso?

—Sí –dijo besándome los labios de nuevo– Quiero tener mi equipo de fútbol particular.

—Estás como una cabra –le dije a mi primo– Bueno, vamos a dormir que los diablillos que duermen en la habitación continua se despertaran en unas horas pidiendo desesperadamente su desayuno.

—Es que son clavados a ti, cuando eras pequeñas hacías lo mismo que ellos. Eras una diablilla –sonrió mi primo acariciando mi mejilla– Eras muy preguntona y no parabas quieta. En eso han salido Sarah y Alex a ti, después lo de guapos salieron a mí.

—No te pases –dije a mi primo dándole en el hombro de broma– Que ambos tienen el mismo tono de pelo y el mismo color de ojos que yo, no solo han salido a ti. Además en teoría tienen más cosas de mí que de ti.

—No creo. Alex es una copia exacta de mí de pequeño. Incluso ya ha heredado su predilección por las mujeres –sonrió mi primo.

—Venga Tom durmamos, estoy cansada –puntualicé a Tom, intentando acabar la conversación para dormir.

Tom me acurrucó contra su pecho, haciendo que apoyara mi cabeza sobre su pecho, para después cerrar los ojos lentamente sintiendo como su corazón latía fuertemente, y como cada vez me sentía más relajada y mi respiración se volvía más pausada. Hasta que poco a poco nos dejamos llevar por los brazos de Morfeo, dios del sueño. Haciendo que nos quedáramos dormidos plácidamente hasta que el día siguiente nos tuviéramos que levantar.

Continúa…

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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