
«Ich Brech Aus» Temporada III
CAPITULO 5
Narra Tom
¿Qué sería lo que ha pasado para que Bill me diga que vaya inmediatamente? Espero que a mamá no le haya pasado algo, porque sino no me lo perdonaría nunca. Con una velocidad vertiginosa busque mi ropa limpia en mi armario, para luego dirigirme hacia el baño para darme una ducha rápida. Después al cabo de unos minutos, ya estaba completamente vestido listo para dirigirme hacia la casa de mi madre, cogí las llaves de mi coche y me dirigí hacia el garaje para luego arrancar el coche y dirigirme rumbo a la casa de mi madre.
Durante todo el trayecto, fui muy intranquilo. El simple hecho de que mi madre pudiera estar mal, me hacía ponerme en alerta y sobre todo preocuparme. En veinte minutos aproximadamente, me encontraba aparcando en coche enfrente de la casa de mi madre. Salí rápidamente del coche y me dirigí hacia la puerta de la casa de mi madre, llame al timbre con desesperación y a los pocos minutos me abrió mi hermano Bill con una amplia sonrisa en la boca.
—¡¡Mamá!! –dije entrando rápidamente en el interior de la casa— ¿Qué te ha pasa…?
—¡¡Tom!! Mira quien ha regresado –dijo mi madre sonriente mientras yo miraba con estupefacción a la persona, que durante seis años había desaparecido de mi vista.
—Tú… —dije a mi prima con odio, no podía perdonarle el simple hecho de que nos haya abandonado hace seis años.
—Tom no vas a abrazar a tu prima, llevas seis años sin verla –dijo mi madre muy sonriente.
Me quedé estático sin hacer ningún tipo de movimiento, solo miré a mi prima de arriba a abajo, memorizando su aspecto nada tenía que ver con la Daniela que recordaba hace seis años, su cuerpo había cambiado muchísimo ya no era una niña ahora su cuerpo mostraba los rasgos de una mujer, aunque su miraba la que me había cautivado hace años seguía siendo la misma. Pero eso no impedía que un odio creciente naciera en mi interior, no había podido olvidar cuando se fue y lo mucho que me costó olvidarme de ella. Los fantasmas del pasado regresan de nuevo…
Había pasado tantas noches en vela, escuchando llorar a mi madre, viendo como Gordon y Bill intentaban consolarla siendo sus intentos en vano, yo me sentía impotente, no me atrevía a ir a su lado y abrazarla, ahora mismo me sentía miserable. Desde que mi prima se fue yo he cambiado, ya no soy tan cariñoso como pude serlo algún día, todo el mundo lo notó, me encerraba en mi mundo y solo pensaba en mi, era un egoísta, ella tiene la culpa, ella es la culpable de que yo haya cambiado, de que mi madre haya sufrido el doble, de que yo empezará a odiarla con todas mis fuerzas, ella es la culpable de eso y mucho más, la odio, jamás la perdonare. Ella tendría que sufrir lo mismo o más de lo que sufrimos nosotros por sus niñerías, y yo, me encargaré de eso.
—Tom cielo, no le vas a dar el abrazo a tu prima –dijo de nuevo mi madre.
—Yo a ella no le tengo que dar nada –dije con rabia.
—Veo que no soy bien recibida por algunos de los miembros de mi familia –dijo mi prima notando ciertamente mi resentimiento hacia ella– Será que mejor me vaya…
—Pero Dani… ¿Y la cena? –dijo mi madre con tristeza.
—Otro día, tía –dijo mi prima saliendo por la puerta de casa, mientras yo la seguía pisándole los talones.
Mi prima camina con paso apurado en el exterior de la casa de mi madre, yo la seguía aumentando mis pasos más rápidamente hasta que por fin conseguí acercarme a ella. Necesitaba advertirle que conmigo no iba a volver a jugar, y que tampoco volvería a hacerle daño a mi familia.
—Tom suéltame –dijo mi prima cuando sintió como mis manos la agarraban– Me haces daño…
—Mira, no intentes hacerte la victima conmigo porque eso no te va a servir –dije a mi prima mirándole fijamente a los ojos– Y quiero advertirte que no voy a dejar que hagas más daño a mi familia, y ojala te quedaras en el sitio donde has estado todos estos años… Ya no eres nada Daniela… Y ándate con ojo, porque yo me haré cargo de hacerte pagar con creces todo el dolor que has causado a mi madre…
—¿Me estás amenazando? –dijo mi prima incrédula.
—No, solo te estoy advirtiendo de lo que te va a suceder como no desaparezcas de mi vista y de mi familia –dije a mi prima.
—¿Qué te ha pasado? ¿Por qué has cambiado tanto? –dijo mi prima con lágrimas en los ojos.
—A mi no me ha pasado nada, cariño –dije a mi prima con tono burlón– Solo que el Tom que conociste hace años, ha dejado de existir. Lástima que lo nuestro hace años, solo fuera un juego, porque tú solo fuiste un juguete al que use a mi conveniencia. Nunca te he querido, menos mal que ahora he encontrado a una chica que si me sabe valorar y darme lo quiero.
—Te odio, Thomas –dijo mi prima intentando librarse de mi agarre.
—Más te odio yo a ti –dije a mi prima.
—Tú también has sido un juguete para mi, nunca te he querido –dijo mi prima con rabia– Y ahora soy feliz con mi novio, y prometido…
—Mientes… aún recuerdo cuando eras solo una adolescente como te estremecías cuando te tocaba, y cuando te hacía el amor o te besaba –dije a mi prima poniendo una sonrisa de medio lado.
—¡¡Já!! Dices cuando me hacías el amor –dijo mi prima jactándose– Te estás contradiciendo, nunca me has querido ¿recuerdas?, solo follabas conmigo por placer no por amor. Pero quiero que sepas que nunca me vas a volver a tocar.
—Eso lo veremos… —dije a mi prima acercándome más a ella cerca de sus labios– Te odio tanto que volvería a follarte y seguro quedarías enamoradita de mi de nuevo, simplemente lo haría para verte sufrir.
—Eres un asqueroso, un cabrón, un prepotente —dijo mi prima con rabia– Te odio con toda mi alma.
—¿Entonces porque estás temblando como un corderito ahora que estoy tan cerca de ti? –dije a mi prima mientras sentía como se ponía más nerviosa, por estar tan cerca de mi— ¿Qué pasaría si…?
Acerqué mis labios a su cuello, y empecé a darle unos pequeños besos haciendo que Daniela cada vez más se desesperada, hasta que le di un pequeño mordisco en su cuello, haciendo que de la boca de mi prima saliera un gemido de dolor.
—¡¡¡TOOOOM!!! PARA… —dijo mi prima dándome golpes en la espalda.
—A ver lo que dice tu noviecito cuando te vea con esa marca en el cuello –dije a mi prima riéndome con mucha autosuficiencia, para después dejarla sola y meterme en la casa de mi madre.
—Siento defraudarte pero cuando vea a mi novio, ya no tendré esa marca –dijo mi prima con una risa burlona haciendo que me parara en mi trayecto.
—El juego acaba de empezar no me subestimes, primita —dije a mi prima con tono chulesco, para luego meterme en la casa de mi madre.
—Entonces jugaremos –dijo mi prima desafiándome.
—Zorra… —susurré finalmente para entrar en casa de mi madre.
Cerré la puerta con bastante fuerza, haciendo que se produjera un ruido ensordecedor. Entré en el salón y observé a mi madre que me miraba con su típica mirada asustada, mientras que mi hermano Bill intentaba tranquilizarla. Seguramente que había sufrido un shock bastante grande al ver a mi prima.
—¿Qué le has dicho a Daniela? –dijo mi madre llorando.
—Nada que no se merecía –dije a mi madre con voz seca– Venga mamá, no me fastidies que la has perdonado después de haberse pasado seis años en paradero desconocido.
—Tom nunca lo vas a entender –dijo mi madre mirándome fijamente– A tu prima le perdono lo que sea, es como una hija para mí… La he visto crecer, y me es muy duro no darle mi apoyo ahora que ha vuelto a su hogar, al lugar que le corresponde.
—Pues si prefieres a Daniela antes que a mí, vete haciéndote la idea que no voy a volver a pisar esta casa –dije a mi madre con rabia.
—¡¿Qué?! –dijo mi madre abriendo los ojos desmesuradamente– Lo estás diciendo en broma, ¿no?
—No, lo estoy diciendo muy seriamente –dije a mi madre con voz segura— ¿Daniela o yo? Elige.
—Tom capullo, ¿Qué es lo que te está pasando? –dijo mi hermano dándome una colleja en la cabeza.
—A mi no me está pasando nada –le grité a mi hermano– Estoy cansado de que siempre le hagáis caso a Daniela, cuando ella ha estado durante seis años sin dar señales de vida, y ahora como si nada hubiera pasado le volvéis abrir los brazos.
Acto seguido salí de la casa de mi madre dando un gran portazo a la puerta, esperaba que cuando saliera afuera de la casa no encontrarme a mi prima aún afuera, y así fue. Daniela no estaba por ningún lado y así esperaba que no apareciera por mucho tiempo porque si volvía a aparecer, se las tendría que ver conmigo, y le aseguro que saldrá muy mal parada, de tal forma que va a tener que recoger cada pedacito de su corazón del suelo, porque no voy a tener suplica hacia ella. Si quiere jugar, vamos a jugar…
Abrí mi coche y metí la llave en el contacto de este, para arrancar el coche. La calle de la urbanización donde vivía mi madre, conforme iba saliendo de esta ya se empezaba a ver más movimiento de gente y de coches, teniéndome que parar en unos de los semáforos que había salida de la urbanización, la gente pasaba por el paso de cebra y de repente me fije que la persona que odiaba con toda mi alma, en esos momentos pasaba por el paso de cebra. Clavé mi mirada en su espalda, tanto que mi prima se volteó y clavó su mirada en mí haciendo que chispas salieran de nuestros ojos, para luego con cara de odio mostrarme el dedo corazón de su mano, y marcharse de ese sitio desapareciendo entre la multitud que había en esa zona.
Cuando el semáforo se puso para mí, apreté el acelerador y salí con rapidez pero con prudencia, de esa calle. Después de unos veinte minutos de camino, llegue al edificio donde tenía mi apartamento donde vivíamos Chantelle y yo. Rogué al cielo para que Chantelle no hubiera regresado a casa, no me apetecía escuchar sus estupideces. Salí del coche una vez que lo aparqué en mi plaza del garaje, y accedí al interior del ascensor que me llevaría al piso donde tenía mi apartamento. Después de unos minutos de ascensión, por fin llegué al piso que me correspondía, se abrieron las puertas y salí del ascensor, y crucé el largo pasillo hasta llegar a la puerta de mi apartamento. Saqué las llaves de mi bolsillo y las metí en la cerradura para luego abrir la puerta.
—Cariño, ¿Dónde has estado? –dijo la voz ñoña de Chantelle– Había pensado que me habías abandonado.
—No digas tonterías, Chantelle –dije a mi novia con voz seca, mientras me quitaba mi cazadora.
—Cielo, sabes… me he comprado un collar y una pulsera muy bonita… —dijo Chantelle mientras me acariciaba melosamente mi pecho– Podría utilizarlo para la boda de tu madre…
—Ajá –dije sin prestar mucho la atención.
—Jennifer se ha comprado un anillo de 3 zafiros y dos diamantes muy bonitos… —dijo Chantelle de nuevo– Yo quiero uno. Me lo podrías regalar como anillo de compromiso.
—Chantelle estoy cansado de repetirte que no nos vamos a comprometer –dije a mi novia con tono cansino.
—A tu madre le haría ilusión, Tom –dijo mi novia mirándome melosamente– Tiene ganas de que le demos un nieto…
—Chantelle olvídate de eso –dije a mi novia, estaba yo para cargarme de responsabilidades teniendo un hijo.
—Tom… mi ciclo biológico ha empezado a hacer tic tac –dijo Chantelle acercándose a mí, mientras que sutilmente me empezaba a besar el cuello– Hoy estoy en mi día ideal…
—Chantelle para –dije a mi novia con voz seria– No vamos a tener ningún hijo, no nos vamos a casar quiero que eso se te quede en tu cabecita hueca.
—Sino quieres tener hijos y no quieres tener ningún tipo de compromiso –dijo Chantelle mirándome fijamente— ¿Por qué diablos sigues conmigo? ¿Hay otra verdad?
—… —me quedé callado no sabía que contestar.
—No sirve de nada seguir con esta relación –dijo Chantelle con amargura– Será mejor que recoja mis cosas.
Continúa…