«Ich Brech Aus» Temporada III
CAPITULO 7
Narra Daniela
—¡¿Qué?! –dijo Adri abriendo los ojos desmesuradamente.
—Y bueno… —continúe contándole la historia más detalladamente a Adri para que sepa toda mi verdad y la de mis hijos.
—Esto es muy fuerte, Dani –dijo Adri mirándome fijamente– Nunca pensé que tu primo Tom fuera el verdadero padre de Sarah y de Alex.
—Por eso te he pedido que no se lo digas a nadie –dije a Adri nerviosamente– Mi tía nunca supo de la existencia de esa relación entre su hijo y yo, si se llegase a enterar le destrozaríamos el corazón.
—¿Tienes pensado contarle la verdad a Tom? –dijo Adri mirándome a los ojos.
—No… él me odia, me lo ha hecho ver ahora por la tarde en casa de mi tía –dije a Adri mientras mis ojos se empezaban a humedecer– Me ha amenazado, me ha dicho que si aparezco por la casa de mi tía otra vez, que me las veré con él… Ha cambiado mucho, ¿Sabes? Ya no es la misma persona de la que enamore perdidamente hace unos años.
—Lo siento mucho, amiga –dijo Adri abrazándome para darme su apoyo– Por lo visto tu primo Tom es un cabrón, por lo que has contado hace años que te había propuesto abortar.
—Si… bueno supongo que igual en esa época estaba asustado por eso reaccionó de esa manera –dije a Adri mientras mantenía mi mirada fija en Alex y Sarah, mientras que jugaban en los toboganes ajenos a lo que pasaba.
—Eso no es una excusa Dani –dijo Adri mirándome– Por lo que me has contado y he leído durante estos años, tu primo es la típica persona que le gusta divertirse con las mujeres, y créeme que un embarazo estropearía su diversión…
—Pero cuando empezó a salir conmigo se mantuvo fiel, nunca me puso los cuernos –dije a Adri– Siempre se portó bien conmigo aunque cuando nos distanciamos, antes de acabar mi relación tuve constancia de que me puso los cuernos, pero ya no estábamos prácticamente juntos.
—¿Por qué los defiendes tanto, Dani? Aún lo sigues queriendo, ¿Verdad? –dijo Adri mirándome fijamente– Aunque me digas que lo odias, lo sigues amando…
—No, lo odio por todo lo que me hizo sufrir –dije a Adri– Además él se va a casar, y bueno… yo le dije que también estaba comprometida con mi novio…
—¡¿Qué dices?! –dijo Adri alucinada– Dani ahora como vas hacer para que esa mentira no salga a la luz, es decir, ¿Cómo vas hacer cuando te digan que les presentes a tu novio?
—No sé… —dije a mi amiga– Supongo que pronto regresaremos a España, y ya no nos tendremos que preocupar por eso, salvo cuando vuelva para la boda de mi tía si es que mi jefe me da unos días para poder regresar.
—Mami… —se acercó Sarah empezando a llorar– Me hecho pupa en el brazo…
—Ven aquí, mi cielo –dije sentando a mi hija en mi regazo– Enséñame donde te has hecho daño.
—Aquí… —dijo mi hija señalando con su dedito índice la herida en el brazo, mientras hipaba.
—¿Así…? –le dije a mi hija mientras le daba un besito en la herida, para que se fuera calmando.
—No… me sigue doliendo –dijo Sarah llorando más intensamente.
—Bueno, a ver si ahora se te pasa –le dije mientras intentaba conjurar las palabras mágicas, que hacían que todo mal se alejaran de los niños– Sana, sana culito de rana, sino sanas hoy sanarás mañana… ¿Pasó?
—Bueno… —dijo Sarah no muy convencida, mientras su llanto había cesado– Mami, ¿Me puedes abrazar? Quiero mimitos…
—Vaya, la pequeña Sarah tiene mamitis aguda –dijo Adri riéndose.
—No te rías, Adri –le dije a mi amiga bromeando– Esto es muy serio. Ven aquí pequeña…
—Te quiero mucho mami… —dijo Sarah mientras apoyaba su cabecita sobre mi pecho– Lástima que no tengamos papá, Alex y yo, entonces sería una familia perfecta.
Las palabras de mi hija me dejaron desconcertada, hacía tiempo que Alex y Sarah me habían preguntado repetidamente sobre su padre, y yo todo ese tiempo les había dado largas, diciéndoles que su padre y yo estábamos enfadados, y no les había dicho mentira alguna, lo único que les había omitido es que su padre no tenía la remota idea de que ellos existían.
—Será mejor que nos marchemos ya –dije mientras acariciaba la cabecita rubia de Sarah– Tenemos que comer…
—Si… –dijo Adri levantándose del banco, donde estábamos sentadas– Alex ven, que nos vamos
—YA VOY TÍA ADRI –dijo Alex gritando mientras echaba a correr hacía nosotros— ¿Porqué tienes a Sarah en brazos, mami?
—Tu hermana tiene mamitis aguda –dijo Adri volviéndose a reír.
—Yo también quiero mimos –dijo Alex frunciendo el ceño– Siempre le das más mimos a ella que a mí.
—¡Uy, Uy, Uy! Alex se está poniendo celosillo –dijo Adri de nuevo riéndose– Este niño las echa bien directas, eh Dani.
—Adri deja de chinchar en Alex –dije mirándola con el ceño fruncido– Ahora no puedo darte mimos cariño, pero cuando lleguemos a casa te promete que si te daré mimos.
—Ok… pero prométeme que cuando lleguemos a casa solo serás mía –dijo Alex poniendo cara de pillo– No te quiero compartir con Sarah…
Salimos del parque, y nos metimos en una calle que daba a otra calle principal, que era la calle que teníamos que seguir para llegar a la zona donde tenía su apartamento Gustav. Después de varios minutos, ya estábamos subiendo en el ascensor, que nos llevaría a nuestro piso. Salimos del ascensor y saqué las llaves para abrir la puerta del apartamento.
Entramos en la casa, y los niños empezaron a corretear por ella. Deje las llaves en la mesita de la entrada, y me dirigí con Adri a la cocina para preparar algo de comer. A los pocos minutos, ya había cocido una guarnición de verduras y ahora estaba friendo unos filetes de pechuga de pollo. Mientras tanto Adri ponía la mesa para comer, y los niños estaban viendo los dibujos animados, aunque no entendieran muy bien el idioma.
Serví la guarnición en una bandeja junto con las pechugas de pollo, y me dirigí al salón para ponerlas en el centro de la mesa. Llamé a Alex y a Sarah para que se fueran a lavar las manos, y que después se sentarán a la mesa a comer. Cuando vinieron de lavarse las manos y se sentaron en sus sillas, les serví a cada uno un poco de la guarnición de verduras, y un filete de pechuga, después le corte la pechuga en trocitos más pequeños para que la pudieran comer mejor.
—Puaj que asco –dijo Alex comiendo un poco de la guarnición– No me gusta…
—Pues tienes que comértelo todo –dije a mi hijo imponiéndome un poco, no estábamos por la labor de tirar comida. Además tienen que aprender a comer de todo.
Seguimos comiendo tranquilamente, hasta que Alex echó su plato de comida en el plato de comida de su hermana, manchando a Sarah en el proceso, ya que había metido las manos en el plato para evitar que su hermano le echara la comida en su plato.
—Te vas a arrepentir –dijo Sarah frunciendo el ceño y cogiendo su plato y echándoselo a Alex todo otra vez en el plato de este.
—No… —dijo Alex de nuevo pero esta vez le tiro un poco de comida en la cara.
—¡Basta ya! –dije con voz seria mientras le pegaba una bofetada a cada uno– Estáis castigados, iros a vuestra habitación. Y no hay nada de dibujos…
—Qué rollo –dijeron Sarah y Alex al unísono.
—Y limpiaros… —dije con voz seria– No quiero que manchéis vuestra habitación…
Los niños salieron del salón, y se fueron por el pasillo largo que daba al baño y a las habitaciones. Adri y yo nos quedamos en silencio, mientras que de paso limpiaba todo el estropicio que se había formado por culpa de Alex.
—No sé que hacer –dije suspirando y llorando de rabia– No sé como controlar a los niños…
—Dani, tranquila… —dijo Adri intentándome tranquilizar.
—Cuando no es Sarah, es Alex –dije llorando un poco más fuerte– Estoy agotada… No sé como hacer para que me hagan caso… ¿Crees que soy una buena madre? Porque yo en estos momentos me lo estoy cuestionando…
—Dani… —dijo Adri limpiándome las lágrimas que recorrían mis mejillas– Quizás le hace falta una figura paterna, que haga que los niños respeten a sus mayores. No estoy diciendo que seas mala madre, pero si el padre de Sarah y Alex estuviera aquí quizás, su comportamiento mejoraría y no estarías tan agotada…
—Me estás diciendo que es mejor que le diga a Tom, que tiene dos hijos –dije a Adri mientras seguía llorando.
—No te quiero presionar Dani, se toda tu historia –dijo Adri mirándome– Pero creo que sería mejor que le dijeras la verdad, a pesar de que te odie, igual con eso cambia, y vuelve a ser el Tom de que te enamoraste…
—Tengo mucho miedo, Adri –dije abrazándome a ella– No quiero perder a mis hijos, y si Tom se entera de todo fijo que me los quiere quitar.
—Eso no pasará nunca, me has oído Daniela –dijo Adri abrazándome fuertemente– Gustav y yo no permitiremos que Tom te quite a tus hijos.
Después de que Adri me tranquilizará, estuvimos limpiando la cocina y recogiendo los platos. Después nos sentamos en el sillón a ver la televisión, y en todo momento los niños no salieron de su habitación, cosa que me hizo recordar que había sido demasiado dura con ellos, pero tenía que enseñarles de alguna forma, y lo que había hecho Alex, pues no estaba bien, aunque creo que tengo que explicarles con buenas palabras que lo que hizo no estuvo bien, no quiero que me califiquen de mala madre por dar una bofetada a mis hijos, yo soy contraria a eso, pero es que a veces se pasan un poco y me sacan de mis casillas.
La tarde fue transcurriendo normal, hasta que Adri me dijo que se tenía que ir, que seguramente Gustav la estaría echando de menos, y eso era normal. Gustav estaba muy enamorado de Adri, así que es lógico que la extrañe tanto, como cuando yo lo estaba de Tom. Mi amiga se despidió de mí, y me dijo que me llamaría al día siguiente, por lo visto Gustav quería hacer una cena, con unos amigos, y presentarles a Adri. Claramente Gustav también quería que estuviera presente, aunque no sé si ir, no tengo con quien dejar a los niños. Además no sé si Gustav es consciente de lo que se puede llegar a armar, si mis primos se enteran que lleva seis años sabiendo de mí, y no habérselo dicho a ellos y sobre todo a mi tía.
Cuando Adri se fue, creí que era oportuno ir a la habitación junto a mis hijos, y levantarles el castigo y explicarles que eso no lo podía hacer, que debían de comportarse en la mesa, sobre todo cuando hay gente invitada.
Narra Bill
Ese día me había levantado muy temprano, bajé a la desayunar a la cocina, y mi dulce novia me había preparado un delicioso desayuno. Ahora que mi hermano se había ido a vivir, hace dos años a un apartamento con su novia Chantelle, yo me había quedado en la casa que habíamos comprado mi hermano y yo, aunque mi hermano seguía teniendo su habitación, ya que múltiples veces pasaba las noches aquí, sobre todo cuando tenía alguna discusión seria con Chantelle, y se venía cabreado de su apartamento. Muchas veces ha llegado a estar días en esta casa.
Con el motivo de que mi hermano se fue, Patri se vino a vivir conmigo en estos momentos estamos en una situación sentimental muy buena, y ya estamos empezando a hacer planes para nuestro futuro, creo que mi madre se va a alegrar, después de tanta tristeza por la desaparición de nuestra prima Daniela, cuando le digamos que nos vamos a comprometer para luego casarnos. En estos seis años, han pasado muchas cosas, mi madre después de tanto tiempo de novia con Gordon por fin han decidido dar un paso adelante y casarse, así que en menos de un mes nuestra madre se casa.
Ahora yo me he convertido, junto con los chicos, en un importante productor musical, hemos creado una firma discográfica donde ahora trabajamos como socios y nos está yendo muy bien, de hecho que tenemos muchos proyectos pendientes de realizar. También de vez en cuando desfiló para alguna marca importante de moda, e incluso he llegado a diseñar alguna prenda y complementos que también están en el mercado a la venta.
—Buenos días, mi amor –dije a Patri besándola en el cuello.
—Buenos días cariño –dijo Patri dándose la vuelta y besándome en los labios– Ha llamado tu madre, quiere que vayas a su casa para no sé que cosa.
—Vale, lo haré después de que acabe de desayunar –dije a mi novia— ¿Cómo la has notado de ánimos?
—Bueno… no sé que decirte –dijo Patri con tristeza– Aunque se le ve un poco más feliz, debe ser por la fecha de su boda.
—Si… ¿Sabes que gran regalo de boda sería para mi madre? –dije a Patri mirándola a los ojos.
—No… —me contestó Patri con cara de confusión, intriga.
—Que Dani volviera, y que mi madre supiera que está bien –dije con tristeza.
—Eso sería sin duda, el mejor regalo –dijo Patri sonriéndome– Aún me cuesta asumir que ya llevé seis años desaparecida, y que no haya dado ninguna señal de vida.
—A ti… a mí… a Tom… a todos nos cuesta asumir su desaparición sin rastro –dije a Patri– Pero sabes una cosa, el día que la tenga enfrente, le voy a preguntar porque se fue, creo que merecemos una explicación por su parte.
—Sí, sería lo más lógico –dijo Patri— ¿Y si la hubieran secuestrado para venderla a una red de prostitución? He leído muchos casos de adolescentes secuestradas, y después que la introducen en ese mundo.
—No sé… —dije confundido, no me imaginaba a mi prima ejerciendo como una prostituta– El día que desapareció, yo hablé con ella por teléfono para decirme que no grabaría, la canción conmigo, y a lo largo de estos años me ha hecho sospechar que su marcha fue voluntaria.
—Eso explica que no hubiera ningún llamamiento de rescate, ni nada –dijo Patri finalmente.
—Si… —dije en un susurro a Patri– Bueno, será mejor que vaya a casa de mi madre para saber lo que quiere, y así evitar que se ponga más histérica por la espera.
—Pobre de tu madre –dijo Patri sonriendo– Si supiera que tiene un hijo que habla así de ella, creo que no estarías incluido en su testamento.
—Si yo soy muy bueno… —dije con una sonrisa a mi novia– Bueno… ahora si me voy.
Me acerqué a Patri y le di un beso muy efusivo en los labios, para luego dirigirme al Hall de la casa y coger las llaves de la casa y de mi coche. Accedí al garaje por la puerta interior que había en la cocina. Cuando llegué al garaje, me dirigí al coche y abrí la puerta con el mando a distancia de este, y entré en el coche, para luego salir del garaje rumbo a casa de mi madre.
Después de veinte minutos de trayecto, que requirió meterme por autopista, llegué a la urbanización donde vivía mi madre. Aparqué el coche enfrente del jardín de la casa de mi madre, y luego me dirigí a la casa de esta. Llamé al timbre y a los pocos minutos abrió la puerta mi madre con una cara sonriente pero con tristeza.
—Hola mamá –saludé a mi madre, dándole dos besos y un fuerte abrazo.
—Hola hijo –dijo mi madre correspondiéndome el abrazo.
—¿Qué me querías? –pregunté a mi madre.
—Bueno, necesito que me aconsejes sobre unas cosas para los preparativos de la boda –dijo mi madre con ojos brillosos– Y después, si me puedes ir a buscar un encargo es que tengo que hacer muchas cosas aún en casa, y voy a ir un poco justa de tiempo.
—Vale, no te preocupes –dije a mi madre tranquilizándola– Lo que vamos hacer primero, mientras me invitas a un café es asesorarte sobre la decoración, y después más tarde voy a buscarte el encargo.
—Está bien… —dijo mi madre en un susurro, mientras se dirigía a la cocina.
Mientras nos tomábamos el café, fui asesorando a mi madre hasta que sus dudas fueron disipadas, y ya la encontraba más convencida sobre la decoración. Después, le dije que me iba a buscarle el encargo mientras ella hacia otras cosas en la casa. Al estar la fecha de la boda, al menos de un mes, teníamos que trabajar a contrarreloj.
—Bueno mamá, vuelvo en una media hora –le dije a mi madre dándole dos besos, y yéndome hacia la puerta que daba a la calle, mientras que ella subía al piso superior de la casa.
Salí de la casa cerrando la puerta seguidamente, y lo que mis ojos observaron en ese momento, me dejaron un poco descolado, impresionado…
Continúa…